Superado el tema de Victoria es hora de seguir con nuestros planes, y es por eso que Charlie y yo estamos de camino a Seattle en el crucero de Charlie, que si de normal podría haber sido un poco vergonzoso para mí, debe ser el hecho de estar en medio de una misión, que hace que no le de ninguna importancia.
Hace días que Charlie empezó a investigar a petición mía que se podía averiguar de Bree Tanner. Bueno, empezó a investigar a Bree Turner que fue lo que recordé, pero tras una búsqueda infructuosa fue afinando más hasta acabar dando con un caso recientemente resuelto en el que el padre de Bree había sido arrestado tras encontrar los restos de su mujer, y suponer que Bree habría seguido el mismo camino al haber desaparecido hace unos meses. Teniendo en cuanta que en la foto más reciente encontrada de Bree pude reconocer al pequeño vampiro que fue condenado por la guardia convenci a mi padre de que en algún momento Bree debió de huir de su abusivo padre y anda escondida por algún rincón de Seattle.
Ahora nuestro objetivo es que Charlie tirando de viejos conocidos inicie una discreta investigación para dar con ella mientras que yo me he ocupado de localizar a Jenkens. A raíz del comentario que había hecho en nuestro primer encuentro decidí buscar por su imagen más comercial, y así había dado con su oficina, a la cual había llamado para conseguir una cita a la que estaba llegando. Realmente no iba a ser un encuentro muy largo, solo tenía una carta que quería hacerle llegar a Jasper.
Sin siquiera buscar donde aparcar, Charlie se detiene delante de la dirección de Jenkens. Y solo diez minutos después estoy de vuelta tras haberle dejado un sobre con el nombre de Jasper Cullen/ Whitlock y la indicación de entregársela en su próximo encuentro, cuando quiera que tenga lugar, a un muy estupefacto señor Jenkens: bien, primera parada resuelta... vayamos a por la siguiente
Mientras que Charlie contacta con su amigo y le pone al día de la situación yo trato de entretenerme en la sala del café de la oficina del sheriff en la que estamos. Como ya habíamos imaginado que todo podía llevar un rato he traído mi mochila conmigo y dentro de lo malo me pongo a hacer los deberes para seguir al día con la escuela, la cual si bien me parece aburrida la mayoría de días, no estoy sufriendo demasiado, e igual consigo mejorar un poco las notas…
Realmente aunque esa era la intención, mirando por la ventana de la sala donde estoy desde la que veo parte de la comisaria acabo perdiéndome en mis pensamientos… No te ha ocurrido nunca que ves a alguien por la calle pidiendo o buscando en la basura y piensas, ¿cómo ha podido llegar a eso? ¿no hubo nadie en el camino que pudiera hacer algo? Miro a la gente que pulula por ahí, y me pregunto por sus historias... también me planteo que estamos haciendo aquí, si lo logramos en realidad estamos aquí para ser una de esas personas que pudieron hacer algo, no?
Como estoy sola durante un buen rato sigo divagando y me planteo quienes son esas anclas en mi vida. La imagen de mi padre salta enseguida, y le sigue Leah, y Jake! Sorprendentemente, y eso que casi no mantengo el contacto…pero es curioso, y de los Cullen el único que me viene rápidamente es Jasper, eso es aun más chocante. Igual no lo había pensado mucho, pero creo que sus palabras en Phenix dejaron una huella más profunda de lo que me imaginaba… ¿por qué no viene a mi mente Edward, o Alice, o Esme, o Carlise? De hecho incluso Renee esta muy por delante de ellos en mis anclas, pues a pesar de su loca forma de vivir siempre puedo contar con su respaldo. Desde que desperté y decidí afrontar lo que venia, se que las cosas en mi vida han ido cambiando, pero si profundizo un poco más, en realidad, el primer cambio significativo fue al caer por Edward. Nunca he sido la más popular ni la más guapa, y no creo que realmente ganara ese título cuando llegue aquí, simplemente era la nueva distracción de la escuela. Es cierto que tras mi transformación me gusto mi imagen, pero tampoco tenía tanta importancia, solo tenías que ver al resto de las vampiros para ver que todas podíamos ser supermodelos…Lo que sí que tenía antes era a mí misma. Adoro a mi madre, su humor, su fuerza vital, pero yo era la adulta de nuestra relación desde que puedo recordar. Era sensata, llevaba las riendas de casa, era responsable y no era algo que me diera miedo. Me hubiera gustado que Renee fuera un poco más adulta de vez en cuando, pero sabía cuidar bien de las dos. Luego de eso vine aquí, donde si bien Charlie era un adulo independiente tampoco pareció importarle que tomara el control de la casa… y luego me enamore, y deje de ser yo misma… Seguí con las obligaciones, pero deje ser yo quien cuidaba de mí, por qué? Me gustaba sentir a Edward a mi lado, era mi príncipe, mi todo, y Alice cuidaba de mi estética, y Esme de mis caprichos… y me convertí en Barbie Bella… no tenía ningún ancla… nadie se dio cuenta de que me perdía, y se suponía que estaba rodeada de gente que me amaba…
Igual no conseguiremos lo que hemos venido a buscar, pero ahora mismo, estar aquí con Charlie me hace sentir como si ya hubiera triunfado, no sé muy bien sobre qué. Estoy más que contenta de haber confiado en él y hacerle formar parte de mi vida. Creo que si algún día vuelven los Cullen o entra en mi vida cualquier otro no volveré a diluirme. Confío que Charlie ahora sería capaz de reconocer los síntomas. Y desde luego sé que Leah no se andaría con chiquitas… Sí, no es que haya cambiado tanto desde que desperté, es que me siento más yo misma, con un plus de confianza fruto de esa otra vida, de la que por mucho que a veces desluzco tubo también mucho bueno
Al cabo de un buen rato Charlie vuelve para recogerme. Parece que ha conseguido convencer a su viejo amigo para echar un ojo por las zonas más probables donde pueda estar escondida de forma discreta, o lo que es lo mismo, sin papeleos que hagan llamar la atención sobre nosotros o ella. Sabemos que siendo menor habrá que hacerlo todo legal en algún momento, pero no tenemos ninguna prisa en que se descubra que en realidad no murió a manos de su padre y que este pueda obtener una revisión de su condena, está muy bien donde está.
Con eso en mente nos vamos a nuestro motel, donde hemos reservado una habitación por un par de noches, para dejar nuestras cosas, refrescarnos, y empezar a investigar la zona asignada a Charlie, a quien por no ser de aquí, o porque yo iba a estar acompañándolo no le han dejado un área muy chunga. Pasamos toda la tarde recorriendo los centros cívicos, los parques, albergues... pero sin mucho éxito, lo que aunque no nos emociona tampoco nos desilusiona, ya que habría sido mucha potra encontrarla a la primera.
