Laura y Carlos ya estaban en 6° básico, tenían once años de edad al igual que Pedro, destacaban como buenos alumnos, pero Laura y Carlos eran mas próximos y Pedro lo sabia, siempre molestaba su prima, con frases como ¿se dieron besitos detrás del árbol?, ¿y cuando se nos casan?, déjate de pajarear, Laura se molestaba con las bromas de Pedro, en el fondo sabia que era verdad y era notorio su atracción hacia Carlos, la cual sin duda era mutua. Abril cae sobre Las Comillas y Laura estaba de visita en la casa junto con su tía, mientras Marta y Mercedes conversaban, Laura estaban al fondo del sitio con las ovejas pastando, ese año no hubo siembras y se trajeron ovejas para pastar, Carlos las vigilaba, eso siempre lo hacia solo, pero tanto como él como Laura, buscaban cualquier excusa para estar en compañía del otro, caminaban, hablaban; buscaban temas cotidianos como cosas de la escuela, alguna tarea, un ejercicio de matemático inconcluso, un problema con algún profesor, las bromas de Pedro, la vez que los tres se cayeron a una acequia y solo Carlos los pudo sacar y así buscaban temas, porque se acercaban a un umbral desconocido para ambos, era inevitable hacerlo. Había un silencio no podían mas, Carlos la toma de la mano diciendo.-
Laura.-
sabia lo que quería decir pero no podía mover los labios.-
me gustan tus manos.-
Laura se le acerca rozando sus brazos, colocando su mentón sobre el hombro de Carlos.-
A mi, me gusta sentirme cerca tuyo.-
El aroma de Laura lo conmociona, era algo intenso, sentía que parte de ella ingresa al inhalar su aroma, se llenaba de ella sentía, que en todo su cuerpo estaba Laura, no lo puede contener, suavemente gira hacia ella, sostiene su mentón con una mano delicadamente, quiere sentir su piel, sus labios se acercan lentamente, hacen contacto, la primera reacción era dudar, pero contuvieron sus miedos y sus deseos fueron mas fuertes, se besan, comparten una sensación fuerte, se abrazan, el posa las manos sobre la cintura de Laura, ella pone sus manos en los hombros por detrás, no quieren detenerse, saben que ya nada será igual, el tiempo se detiene, es relativo, es indiferente, no hay vuelta atrás.
Al otro día debían volver a clases, era lunes fastidioso para muchos, en cambio ellos lo sentían distinto, se miraban y Pedro lo intuía, lejos de sentirse celoso o molesto, lo esperaba, cuando era la hora de almorzar, en el comedor de la escuela les dice.-
Al fin se avisparon los pajarones.-
Carlos lo miro diciendo.-
Callate oh, como supiste.-
Pedro con mirada incrédula.-
Porque la Laura, cuando regreso a la casa, estaba en las nubes, estaba con la cara alegre, no pego pestaña anoche.
Los padres de Carlos y los tíos de Laura notan algo raro, Marta observa a Carlos en sus actividades diarias, pero sobre todo cuando Laura los visitaba en casa, junto con Mercedes, sospecha, habla con Juan y un dia lo invitan a conversar, era un jueves estaban tomando once y Marte le pregunta a su hijo.-
Carlitos que pasa con la Laurita?-
Carlos haciéndose el desentendido.-
Que quieres decir mama?.-
Juan se mete en la conversación.-
A ver Marta, hablemos las cosas claras con nuestro hijo ¿usted y la Laura se dieron un beso el otro día, cuando te mande a cuidar las ovejas?.-
Carlos mudo e inmóvil atino con decir si moviendo la cabeza hasta que suelta la respuesta.-
Si, pero como supieron.-
Juan.-
Tanto tu y Laura, llegaron ese día distinto y han estado mas despistado, la tía Mercedes esta algo preocupada.-
Carlos balbucea.-
Pe pe pero papa.-
Juan.-
Hijo no es malo en si, es mas pienso que se venia venir, Laura es tu primera amiga juegan desde niños junto con Pedro, siempre han sido cercanos.-
Marta.-
Pero Juan le vai fomentar la lesera.-
Juan.-
Ah ¿y quieres que sea a escondida?, si al final igual lo van a hacer. Las cosas se conversan.
Pasaron los días con la misma rutina, de escuela, casa, trabajo y amigos, los días libres de Carlos ponía su telescopio y miraba las estrellas, lo hacia en un cuarto chico cerca de la casa, que su papa armo para el, pasaba mucho tiempo ahí. Una noche Marta lo va a buscar para que vaya dormir y lo encontró mirando por el telescopio. Marte le pregunta.-
¿Hijo no tienes sueño?-
Carlos le dice.-
miro las estrellas mama.-
Marta.-
que gracia le encuentras?-
Carlos.-
Bueno reconozco constelaciones, calculo movimientos de planetas, movimientos de estrellas.-
Marta.-
entonces, solo es mirar a través de esa cosa?-
Carlos.-
la verdad mama, yo se que ustedes me encontraron en una acequia, pero siento que cuando miro las estrellas, encuentro algo que era mio. A veces sueño que caigo, que escape de algo, que huí de algún lugar, y que esta ahí arriba, se que suena tonto, pero es así.-
Los dos van a la casa a dormir, Marta se acuesta, pensando si ya era hora, de que supiera la manera en que llego, hasta el momento Carlos sabia que no podía destacarse, si jugaba a la pelota o cualquier otro juego de contacto físico, cuando era obligatorio en la clase de educación física, trataba de hacerlo torpe, pero jamás se habia quejado, ¿Cuándo reclamara?, ¿Cómo controlar a alguien con fuerza, velocidad, visión sobrehumana y una piel dura que nada lo atraviesa?
