Yu-Gi-Oh! No me pertenece, es propiedad de Kazuki Takahashi.

Blue-Eyes-White-Girl:

Konichiwa lectores/ras. Aquí otro capítulo más. Gracias de antemano por leer. La verdad es que aún me siento triste, muy triste por lo ocurrido con esta historia. Pero bien, dicen que las cosas pasan por una razón. Tal vez el resultado de todo esto es algo positivo. A este capítulo le añadí un par de cosas…


Capítulo 7: Amándote En Mis Recuerdos.

Tras haber terminado el recorrido que lo llevaba a su hogar, Jounouchi se introdujo en este último para descansar. Afortunadamente, su alcohólico Padre no se encontraba allí por lo que respiraría tranquilidad y silencio aunque fuese por un sólo momento.

Se introdujo en su cuarto y se lanzó en la cama, encima de ella empezó a hacer memoria sobre todo lo ocurrido ese día. Recordó las palabras de Shogo respecto de que Mayura no había tenido ninguna relación amorosa con nadie durante el tiempo que no estuvo con ella como su amigo.

Amigos…

Sólo eso eran el aquel tiempo pero su corazón no parecía entenderlo.

Su mente comenzó a recordar los momentos vividos en aquel tiempo…

FLASH BACK:

Jounouchi, Honda y un grupo de estudiantes se encontraban jugando fútbol en un campo escolar. Todo el juego iba bien hasta que uno de los estudiantes golpeó tan fuerte la pelota que la sacó del campo. Jounouchi, por el hecho de estar más cerca del objeto, accedió a buscarlo pero mientras lo hacía sufrió un pequeño desliz y cayó en los pechos de una joven que estaba a punto de levantarse de uno de los bancos de la escuela.

La joven observó con furia el rostro de Jounouchi entre sus pechos, y cuando éste último sacó su rostro de dicho órgano, se echó rápidamente para atrás al reconocer quien era. Esa chica era la famosa "Mayu'' de la escuela, tenía fama de ser una muchacha hermosa y dulce pero realmente violenta con los hombres pervertidos.

Se quedó observando el furioso rostro de la joven sin saber que decir, ésta, por su parte, tomó la pelota que él había ido a buscar y la lanzó fuertemente en su estómago, provocando un aullido de dolor. Después de haber realizado tal acción, se marchó sin decir nada más.

Jounouchi se levantó y trató de limpiarse el polvo que adquirió del suelo por la caída, se quedó mirando el lugar por donde había partido la joven. Pensó para sí que había reaccionado de acuerdo con los rumores y se sintió un poco culpable a pesar de haber sido un accidente, le restó importancia al asunto por el momento y regresó con sus amigos para llevar la pelota.

-Vaya, que mala suerte tienes, mira que caer justo sobre los pechos de la chica que odia a muerte a los pervertidos. Debe dolerte mucho el estómago.- comentó un chico.

Sus amigos habían visto la escena desde lejos.

-Ba,-bufó- fue sólo un accidente, después le pediré disculpas.- comentó.

-Será mejor que lo dejes así, esa chica es sumamente violenta con los pervertidos, puede pensar que quieres hacerle otra cosa pervertida y golpearte de nuevo.- comentó otro de los chicos.-

-Es normal que las chicas odien a los pervertidos y que quieran defenderse de ellos.- respondió Jounouchi.

-Te equivocas, esa chica es diferente, en verdad los odia y los golpea bien fuerte cuando intentan propasarse con ella.- confirmó otro chico más.

Él seguía pensando que la actitud de esa chica era normal, pero los comentarios de los chicos le dieron algo de curiosidad, despertó un deseo de conocerle.

-Mejor olvidemos eso y continuemos el juego.- sugirió Honda, todos accedieron.

Sin embargo, Jounouchi seguía pensando en la actitud de aquella chica y en una manera de disculparse con ella, pero por el momento continuó el juego con sus compañeros de clase.

El timbre sonó indicando que todos los alumnos podían marcharse a sus hogares. Jounouchi estaba en la puerta de la salida cuando vio a la joven con la que se había accidentado, la famosa "Mayu''. Pudo visualizar que estaba sola y que al parecer se iría de la misma manera a su hogar.

-¡Oye, Mayu!- gritó y la chica volteo.

Él se dirigió hacia el lugar donde ella estaba.

-¿Qué quieres?- preguntó con notable molestia en su voz, pues reconoció que era el mismo chico que se había deslizado entre sus pechos ese día.

-Sólo quería disculparme por lo que pasó hoy, fue un accidente, en verdad lo lamento.- dijo Jounouchi de una manera calmada, dando a entender que en verdad lo lamentaba.

-¿Estás seguro de que fue sólo un accidente?- preguntó ''Mayu'', muchos ya le habían inventado varias excusas.

-Sí, de lo contrario no te estuviera pidiendo disculpas porque no me sentiría culpable.- respondió mostrando seguridad.

La chica al observar esa actitud relajó sus facciones.

-Entonces acepto tus disculpas.- dijo de una manera más apacible. Al parecer el chico decía la verdad.

-Bien, muchas gracias. Soy Jounouchi. Por cierto he escuchado que te dicen Mayu pero ¿es ése realmente tu nombre?- preguntó calmado y con una sonrisa.

La chica dudó el decir su nombre, pero al parecer el chico no tenía malas intenciones. Además, era el único que hasta entonces se había disculpado por hacer algo que para ella era pervertido.

-Es Mayura, pero puedes llamarme Mayu.- respondió calmada y con un rostro más amigable, cosa que agradó mucho a Jounouchi.

Honda, apareció, corriendo hacia él.

-Aquí estas, creí que te habías marchado sin esperarme.- dijo a Jounouchi y se asustó al ver con quien estaba. Mayura al verlo mostró un rostro poco confiado pero Jounouchi, dándose cuenta de los gestos de ambos, dijo a Mayura:

-Él es Honda, mi vecino, al igual que yo no tiene malas intenciones así que puedes estar segura de que no intentará propasarse contigo.- tratando de inspirarle confianza.

Ella se mostró más tranquila y Honda al darse cuenta respondió:

-Honda Hiroto.- tratando de ser amable pero todavía con temor.

-Seguro debes conocerme por Mayu, pero mi nombre es Mayura, igual puedes llamarme Mayu.- dijo ella de manera apacible.

Honda se sorprendió, pensó que lo trataría de una manera más rencorosa.

-Veo que estabas a punto de marcharte sola, ¿te podemos acompañar?- preguntó Jounouchi.

Honda miró confuso al rubio ante tal pregunta y la manera tan natural con la que la había hecho.

-No es necesario.- respondió Mayura.

-Tal vez tengas razón, pero así me sentiré menos culpable por lo que sucedió esta mañana.- respondió Jounouchi.

-Ya te he dicho que acepto tus disculpas.- recordó Mayura.

-Pero no me cuesta nada hacerlo, además, por la dirección que ibas a tomar antes de que te llamara, pude ver que la calle tiene una intersección con la localidad donde vivo, así que igual me sale más cómodo llegar a mi hogar.- comentó.

Honda se preguntaba por qué el interés de Jounouchi en esa chica si ya había escuchado y comprobado los rumores sobre ella.

-Está bien.- accedió Mayura.

Estaba algo insegura pero el chico aún no le daba motivos para pensar que tenía malas intenciones.

Entonces los tres se marcharon juntos a sus hogares. Durante el camino conversaron sobre temas joviales. Al principio, Mayura casi no hablaba pero poco a poco comenzó a comentar hasta que tuvieron una amena conversación. Más tarde, se despidieron y cada quien tomó el rumbo más cercano a su hogar.

En el camino, Honda interrogó a Jounouchi sobre el interés de él hacia la chica, pero este sólo dijo que se sentía culpable por el accidente y que por eso quiso acercarse. Además de que la chica le pareció agradable en comparación con los rumores, Honda concordó con él y el tema quedó cerrado por esa tarde.

Pero aquella tarde fue la primera de muchas, puesto que, al día siguiente en la escuela, Jounouchi saludó a Mayura como si se conociesen de años. Al principio ella se incomodó pero luego terminó aceptando su amistad. Honda siempre le advertía que tuviera cuidado pero al final se convenció de que ella era una buena persona, sólo que era extremadamente precavida con los chicos. De esa manera terminaron formando una buena amistad, al grado de que todos los días se la pasaban juntos en la escuela y en las tardes se marchaban juntos a sus hogares tras salir de esta.

Tan fuerte se volvió su amistad, que en varias ocasiones Jounouchi fue a casa de Mayura para que esta le ayudará en las tareas. Fue en ese entonces en donde conoció a su madre, cuyo nombre es Mara, a Shogo su hermano, y a Hiro su primo que vivía con ellos. Mayura le comentó sobre su otro hermano pero el mayor, Kotaro, que se hallaba viviendo fuera de Japón y de su padre que había muerto hace algunos años. Todos le parecieron personas muy buenas y amables pero muy distintas a Mayura físicamente, al punto de no parecer sus parientes. Restó importancia al hecho.

-Jounouchi, espero que esta vez saques buenas calificaciones.- instó Mayura.

-Sí, te aseguro que haré que el tiempo que me has enseñado no sea en vano.- respondió un animado Jounouchi.

-Eso espero. Por cierto, ¿podrías ir mañana a mi aula y excusarme con el profesor? Es que mañana no podré ir a la escuela porque debo acompañar a mamá a resolver unos asuntos.- pidió Mayura.

Al escuchar esas palabras el semblante de Jounouchi se entristeció pero aun así lo ocultó y con ánimo respondió.

-Cuenta con eso.- dijo solamente.

-Muchas gracias. Buenas noches y estudia mucho.- respondió sin notar el cambio de ánimo del rubio y acompañándolo hasta el umbral de la puerta.

-Sí, lo haré. Buenas noches.- respondió triste y observando como la puerta del hogar que tanto le gustaba visitar se cerraba.

Se lanzó a las calles sombrías y oscuras con su maletín escolar en las manos. Sentía que nada le importaba, no quería que el día siguiente llegara por el simple hecho de que no vería a Mayura en la escuela. Entonces esa tristeza que sentía le hizo reflexionar y preguntarse el por qué la sentía, ante la búsqueda de la respuesta surgió una hipótesis…

'' -Será que yo… yo… ¿me he enamorado de Mayura?-''

Pensar le hizo olvidar que la casa de su amiga no quedaba tan lejos de la suya y que por eso ya había llegado. Al notarlo se introdujo en ella, se dio un baño y recostó en la cama. Aunque era aún temprano y no tenía sueño, prefería tratar de dormir para ni siquiera sentir a su alcohólico padre llegar. Por eso odiaba su hogar y amaba la escuela. En su hogar sólo estaban los insultos, y en ocasiones, los golpes de su padre cuando llegaba tomado, mientras que en la escuela reía y se divertía con Mayura y sus compañeros de clase.

Mayura, la visualizó como siempre, tan hermosa, divertida, simpática y sobre todo, con la cálida sonrisa que le regalaba todos los días en la escuela. La hipótesis que antes pensó hizo acto de presencia pero el aún no estaba seguro de que fuera cierta puesto que nunca antes se había enamorado, había escuchado a sus compañeros comentar algo referente a como era estar así y lo poco que escuchó lo estaba experimentando.

Entonces le vino a la mente una idea para comprobar su hipótesis: el día siguiente Mayura no iría a la escuela, por tanto no pasaría el día con ella como siempre, por lo que eso le ayudaría a descubrir cómo se sentiría un día sin estar con ella. Por tanto, si mañana él se sentía igual o peor que como se estaba sintiendo, no dejaba de pensar ella y la extrañaba al grado de verla desesperadamente, ¡entonces eso significaba que efectivamente estaba enamorado!

''-¡Excelente idea, Jounouchi! Si tan sólo fueras así de listo para las Matemáticas…-''

Morfeo le hizo saber que por esa noche era suficiente, por ello, lo llevó en su viaje.

La mañana había llegado y él aún seguía con Morfeo hasta que su padre, como cada mañana, lo despertó con sus insultos. Se levantó, aseó y cambió para ir a la escuela, ya estaba acostumbrado a los insultos matutinos de su padre, por eso no les dio importancia.

En el camino a la escuela se sentía sumamente deprimido, su único anhelo era que ese día pasara lo más pronto posible. Pensó en desviarse del camino y no llegar a la escuela, no le veía el sentido al ir si Mayura no estaba, pero recordó que había dado su palabra de que la excusaría con el profesor y no quería hacerle quedar mal. Por eso continuó en el camino.

Faltando poco para llegar a la escuela, pudo ver a unos brabucones quitándole el dinero para su almuerzo a un pequeño indefenso. Ante tal injusticia, no pudo evitar enfrentarlos para ayudar al pequeño a pesar de que estos eran más grandes y fuertes que él, pero él tenía fama de ser un peleador que le gustaba enfrentarse a tipos de ese aspecto.

Después de que por ambos lados se hubieron dado muchos golpes, Jounouchi aún tenía a un brabucón tendido en el suelo golpeándolo, este le suplicaba que dejara de hacerlo, que no volvería a cometer el mismo error pero él no accedía, se sentía deprimido y quería soltar toda esa depresión. Honda, que precisamente se encontraba cerca del lugar, al reconocerle, inmediatamente fue y se lo quitó de encima preguntándole que era lo que le ocurría. Entonces recodó la hipótesis de la noche anterior e inmediatamente reconoció que eso que había cometido, era la comprobación de lo profundamente enamorado que estaba de Mayura, puesto que perdió el control por el simple hecho de saber que no le vería en un día.

Honda, al ver que no respondía, le gritó insistentemente, él sólo le dijo que fueran a la escuela.

Estuvo a punto de decir que estaba loco por querer ir en ese estado pero al ver la frustración y confusión de su rostro, lo acompañó en silencio.

En la escuela, fue al aula de Mayura y la disculpó con el profesor, este último ni siquiera le preguntó que le había ocurrido, conocía de antemano la fama del joven, aun así disculpo a la estudiante.

Honda se hallaba esperándolo en el pasillo cerca del aula.

-¿Jounouchi, qué es lo que te pasa viejo? Casi matas a ese chico si no llego.- dijo.

-Él estaba abusando de otro.- se defendió con sus ojos ocultos por sus flequillos.

-Pero eso no era motivo para golpearlo así, además mírate, te ves muy mal, ¿qué es lo que ocurre?- volvió a preguntar Honda.

No pudo contener más la frustración que sentía.

-¡NO LA VERÉ HOY…. NO LA VERÉ HOY Y QUIERO VERLA!- gritó

Honda lo comprendió todo al instante.

-Vayamos a uno de los bancos a conversar, en ese estado no puedes entrar a clases.- dijo.

Jounouchi lo siguió callado.

-Lo sabía. Sabía que terminarías perdidamente enamorado de ella. Lo sabía por como la mirabas y lo feliz que te veías cuando estabas con ella.- dijo Honda, ya en los bancos.

Jounouchi seguía en el mismo estado que antes.

-Pero no te engañes amigo, ella no te mira con los mismos ojos, para ella eres sólo un amigo al que aprecia mucho, nada más eso.- Honda volvió a recitar.

-Buenos días, chi… ¡¿Jounouchi, qué te pasó?!- preguntó notablemente preocupada Mayura.

Jounouchi, al reconocer su voz, alzó los ojos con un brillo de felicidad en ellos.

-¿Mayura? ¿Qué no estabas en una diligencia con tu madre?- preguntó Honda, sin querer referirle nada de lo ocurrido aun.

-Se supone que así sería pero tuvimos un inconveniente y no pudimos ir. En vista de eso decidí venir a la escuela. Discúlpame por haberte pedido que me disculparas con el profesor Jounouchi, pero mejor vayamos a la enfermería y allá me cuentan que pasó.- respondió mirando con preocupación a Jounouchi, quien no respondió nada y sólo iba camino a la enfermería con ella y Honda.

''-Mayura… estoy tan feliz…-''

Ya en la enfermería, Honda contó a Mayura lo que había ocurrido excluyendo los sentimientos de Jounouchi, mientras que a este le colocaban vendajes y ellos estaban en el pasillo, también le contó sobre el alcoholismo de su padre, usándolo como excusa para justificar su comportamiento.

Después la enfermera avisó que podían entrar.

-Jounouchi, Honda me contó todo.- informó Mayura.

Sus ojos se abrieron en extremo. Honda iba a decirle algo para que entendiera que no le había contado de sus sentimientos pero uno de sus amigos le llamó y prefirió salir del lugar y dejarlos hablando a solas.

-Comprendo que no sea fácil convivir con un padre alcohólico y que te insulte a cada momento pero los demás no tienen que pagar por ello.- al escuchar eso Jounouchi se calmó y comprendió que Honda no le había contado todo.

-Yo… sólo quería ayudar ese pequeño. Y mi Padre… odio estar en mi hogar, me gusta más estar aquí en la escuela, contigo, Honda y los demás. Mi hogar es un infierno.- refirió con impotencia.

Mayura estuvo a punto de llorar, ella también había pasado por algo similar pero aun peor. No tenía el valor para contárselo, sólo su Madre lo sabía. Por eso comprendía su dolor a la perfección.

-Lo sé, pero debes ser fuerte y no volver jamás a pagar tu dolor con los demás. Si vuelves a hacerlo o a pelearte con los demás en peleas callejeras como he escuchado, entonces no podremos seguir siendo amigos.- dijo con firmeza.

Jounouchi se tensó, sintió un dolor en el pecho. No quería… no, no podía alejarse de ella.

''-¡NO!-''

-Lo siento, en verdad no lo volveré a hacer.- respondió apenado y cabizbajo.

Ella le sonrió y contestó colocando una de sus manos entre sus rubios cabellos para acariciarlos.

-Bien, entonces vayamos a clases.- expresó mientras expandía una sonrisa. Él asintió con una igual. Su felicidad había vuelto.

Desde esa ocasión, Jounouchi amó a Mayura a escondidas. Muchas veces intentó confesarle sus sentimientos pero el miedo al rechazo lo frenaba. Honda siempre le decía que la olvidara y que se alejara, que ella no sentía lo mismo por él y que sólo se lastimaría más, pero el hacía caso omiso a sus palabras.

Hasta que se convenció de que él tenía razón…

El alcoholismo de su Padre lo llevó a contraer deudas grandes, las cuales ni él ni su Padre podían saldar, por eso se vio obligado a mudarse de Tokio y lo hizo convencido de que Mayura no correspondería a sus sentimientos porque para ella eran simplemente amigos y se marchó decidido a olvidarla, sin ni siquiera despedirse. Honda y su familia también habían decidido mudarse, como ni siquiera sabía a donde ir, decidió mudarse a la misma ciudad que él, siéndole aquello de mucho apoyo.

Desde ese día, se volvió un peleador callejero y un brabucón que molestaba a los demás. Tratando de esa manera de olvidar a un amor, su primer amor, el cual para él no era correspondido.

FIN FLASH BACK

Ahora Mayura había regresado a su vida y él creía haberla olvidado, pero ahora estaba confundido. A pesar de que él se marchó de Tokio sin decirle nada, siendo ellos buenos amigos, pensaba que ella lo odiaría por haberse ido sin ni siquiera despedirse.

Cuando la vio en la cafetería, pensó que lo insultaría por ser un mal amigo. Conociéndola, podría asegurar que le propinaría una buena bofetada. Pero en su lugar, sonrió como tanto él amaba sin reclamarle nada, ni siquiera a Honda.

Tal vez aún… quedaba una esperanza, por más mínima que fuera, de que sus sentimientos fueran correspondidos.

-Debo dejar de pensar en esas cosas. Eso no significa que haya dejado de verme como un amigo. Ella sólo me ve como eso y nada mas.- se dijo así mismo, quedando más tarde profundamente dormido.


Blue-Eyes-White-Girl:

Gracias por leer: Mirialia Paolinili, TsukihimePrincess, Kia-chan kuchiki y todos aquellos que leen aunque no dejen un Review.

Espero sus opiniones, críticas e impresiones.

¡Sayonara!

¡Feliz día!