N / A: SALUDOS. ¡Hola a todos! Lo siento, me ha tomado un poco más de lo que había planeado, así que , por favor, denme una semana más para la mayoría de las actualizaciones. Estoy bastante emocionada con esta historia y espero que vosotros y vosotras también. Por favor, no dudéis de decirme cualquier cosa que queráis. Además, apreciaría que pusierais esta historia en ambas listas, favoritos y alertas, pero estaría bien si dijerais algo de vez en cuando. Es un poco desagradable ver siempre un "Nuevo Favorito" o "Nuevo Story Follower" y entonces ver mi bandeja de entrada repleta con alrededor de quince o más e-mails para no ver ningún "Nuevo Review". Expresaros y sed escuchados. :)

Pdta.: Al final del capítulo habrá unos pocos spoilers interesantes. Bueno, no son realmente spoilers menos algunas cosas que deberías esperar en el capítulo 8 de "Días de Niñera". Aseguraos de leerlo, ¿de acuerdo? ¡Nos vemos!

Disclaimer: Lo mismo de siempre. KHR no es mío.


N / T: Totalmente de acuerdo en todo lo que ha dicho... ¡Eeepa! ¡No me matéis todavía! ¡Abajo tenéis mis patéticas excusas y algunas cosas poco interesantes sobre mis sentimientos e información próxima actualización si os sirve de consuelo!

Disclaimer: ¡Ni KHR, ni DdN, ni Kai, ni el cover me pertenecen! Son propiedades de Akira Amano (KHR) Ame-san (DdN y Kai) y Sasori Chibi (fanart).


El régimen diario de Hibari Kai consistía en levantarse a la intempestiva hora de 5 de la mañana, entrenar su pequeño cuerpo con lo que su padre le había enseñado, prepararse para el colegio y desayunar a las seis de la mañana, entonces salía para la escuela a las seis y media acompañado por su niñero. La escuela terminaba a las doce de la tarde y era recogido del colegio por su chófer que los conducía a casa. En casa, se pasa el día repasando las lecciones que se había dado en ese día durante una hora antes de buscar otras cosas que podía hacer. A las ocho de la tarde, iba y se preparaba para la hora de dormir, a las nueve debería estar en su habitación durmiendo a pierna suelta.

Bueno, era esencialmente sólo eso, pero a Kai le resultó extraño que cuando se levantó para entrenar viera a su padre en el campo de entrenamiento apoyado en un árbol casualmente. En sus manos, su padre portaba las tonfas de madera que le había dado cuando tenía cinco años. Cautelosamente, caminó hacia su padre y lo observó con clara confusión.

"Padre, ¿qué está haciendo aquí?"

Hibari le dio un repaso rápido con la mirada y asintió en aprobación a la elección de ropa para su entrenamiento. Consistía en un conjunto sencillo de pantalones de chándal negros a juego con una camiseta de algodón. Era lo suficientemente ligero para entrenar y lo suficientemente oscuro para ocultar cualquier mancha o roto que pudiera adquirir. De forma silenciosa, le entregó las tonfas a su hijo quien las sostuvo. Con satisfacción, tomó nota que las manos de Kai que el agarre en las armas era correcto y firme.

"¿No debería estar aquí, Kai?" Su padre levantó una ceja y Kai negó rápidamente con la cabeza. Frunció los labios en contemplación, arrugando ligeramente su nariz al observar que su padre estaba vestido de una forma similar a la suya.

"No, es sólo que tú sueles salir para el trabajo alrededor de esta hora y... " Kai se detuvo mientras buscaba las palabras adecuadas para expresar su interés. Hibari esperó pacientemente a que su hijo continuara.

"...tú sólo te quedas en casa cuando celebramos la Navidad, el Año Nuevo y mi cumpleaños. ¿Hay otra celebración que debería conocer?" Hibari sostuvo la mirada de su hijo por un segundo antes de agacharse al nivel de sus ojos.

"Hoy es diferente. Todo el trabajo de los próximas semanas ya está arreglado, así que tendré algunos días libres." Hibari paró y vio con cierta diversión como los ojos de su hijo brillaban ante la palabra "libres". Acariciando el cabello azabache de Kai, continuó.

"Será la perfecta ocasión para ver si has mejorado. Voy a evaluar tu progreso antes de decidir se debería enseñarte algo más avanzado o no."

Su hijo asintió con entusiasmo, la desapasionada expresión de siempre desmoronada ante su padre. Era muy fácil de complacer a su niño. Ahora, él sólo podía preguntarse como esas niñeras incompetentes nunca se llevaron bien con él. Excepto uno. Casi sonríe con malicia ante el pensamiento. Sí, sólo uno. Definitivamente, esto cambiaría un par de cosas.

"También, nos encontraremos con tu niñero después para discutir sobre sus arreglos de vida." Kai miró a su padre, sus cejas fruncidas con confusión.

"¿Arreglos de vida?" Acariciando suavemente su cabeza, asintió y se irguió en toda su altura.

"Sí, a partir de mañana, tu niñero estará viviendo con nosotros." Hibari se volvió con la intención de recuperar sus tonfas, las cuáles estaban en un banco, cuando un tirón lo detuvo. Observó hacia abajo y encontró a su hijo contemplándole con grandes ojos.

"¿El herbívoro estará viviendo con nosotros?" Su hijo estaba feliz. Hibari podía detectarlo en su voz. No se dejaría engañar por la máscara que su hijo usaba la mayoría del tiempo. Como su padre, notar el menor rasgo de emoción sólo con una pequeña contracción de algún músculo y el cambio en el tono de voz de su hijo eran cosas que eran fácilmente reconocía.

"Sí." Hibari sintió el agarre en sus ropas apretarse solamente con una palabra. Era un poco sorprendente ver a su hijo actuando de esa forma, y por otra persona, también. Esos obvios cambios sólo le daban más razones para encontrar más sobre el canguro de Kai.

"Te cuidará mientras estoy fuera trabajando." Kai asintió y soltó su agarre de las ropas de su padre. Observó silenciosamente como su padre recogía sus tonfas de un banco de madera y se volvió para encararlo.

"Ahora, ¿deberíamos empezar?" Y entonces, ellos estaban en su propio mundo. Era raro ver a padre e hijo entrenar, y para asegurarse de que no hubiera ninguna molestia, Nakamura ordenó a los guardaespaldas que nadie se acercara al campo de entrenamiento. A parte, quien se entrometiera en este raro momento familiar sería algún suicida u olvidadizo en la casa Hibari.

...

Tsuna podía sentir todo su mundo dar vueltas. Se sentía como una mierda, se veía como una y no estaría sorprendido que lo confundieran con una. La discusión con Reborn la pasada noche duró al final seis horas concluyendo con floreros rotos, muebles volcados, dos disparos en su casa (los cuáles fueron alegremente ignorados por los vecinos) y terminar con sus cuerdas vocales. Bueno, cosas más terroríficas ocurrieron, pero el moreno optó por dejárselas a su traumatizada mente. Había sido una larga y dura noche, apenas había podido pegar ojo aunque hubiera estado exhausto de las actividades del día anterior.

Sobraba decir que Tsuna no había comenzado el día con buen humor y sabía que iba a terminar peor. Tsuna gimió para sus adentros. Si sólo ese estúpido, orgulloso y terrorífico hombre no fuera tan sobre-protector, por no mencionar posesivo, entonces, el no se sentiría como un muerto viviente hoy. Sólo empezó con una simple oración.

"Hibari quiere que viva con ellos." Tsuna dijo casualmente durante la cena. El tenedor de Reborn sobre la cocinada carne calló sobre el plato y el moreno sintió como la temperatura de la habitación caía.

"¿Te importaría repetírmelo, dame-Tsuna?" La voz de Reborn era totalmente calmada y el moreno trató d no temblar de miedo. ¿Por qué no se sentía bien tan de repente?

"He dicho que Hibari quiere que vi—"

"¡HIEEEEEE!" Tsuna retrocedió tambaleándose mientras veía el agujero en su silla. Miró con creciente horror como Reborn se levantaba de su asiento, su confiada pistola (la cuál cariñosamente había nombrado "León") apuntaba hacia él. Levantó la vista y encontró a su ex-tutor fulminándolo, sus ojos ardían en ira.

"Sé lo que he oído, dame-Tsuna." Reborn empezó, su tono oscuro y bajo. Tsuna se estremeció y resistió la tentación de esconderse debajo de la mesa. La última vez que había escuchado ese tipo de voz amenazadora de su antes-tutor fue hace años, y no terminó bien. Tuvo pesadillas por semanas.

"Lo que quiero saber es porqué estas considerando algo tan estúpido." Bueno, el debería por el hecho de que alguien como Hibari no tomará un no como respuesta. Tsuna gimió mentalmente pero sus ojos nunca se despegaron de la mirada de Reborn. Esto se le estaba saliendo de las manos realmente rápido.

"¡Esta es mi oportunidad de tener un trabajo de larga duración, Reborn! A parte, Kai-kun es—" Tsuna se detuvo abruptamente, sintiendo sus sentidos irse fuera de control. Sus hombros se tensaron en sorpresa mientras Reborn caminaba hacia él.

"¿Kai-kun?" Reborn imitó su tono de voz, claramente burlándose de él, pero el moreno no tenía el corazón para ello. Estaba demasiado ocupado tratando de mantener su triste culo vivo. Agarró el jarrón que tomó de su costado izquierdo hacia su pecho.

"Kai-kun es el hijo de Hibari-san y, al parecer, soy el único al que puede tolerar como niñero. ¡Así que estará bien, Reborn! No será—"

"¡HIEEEEEE!" Otro disparo que fue a la cabeza y él apenas y se las había arreglado para agacharse de la bala. Como represalia, tiró el florero a la encarnación del demonio quien (para su frustración) evitó perfectamente el proyectil. La cara de Reborn ni siquiera se movió un sólo centímetro. Tsuna apretó sus puños y miró con firmeza al hombre portador de la fedora que avanzaba hacia él.

"No estoy de buen humor, dame-Tsuna, y sabiendo que tú con tu imbécil y cabezota naturaleza, ni siquiera la muerte puede cambiar lo que hayas decidido." El moreno estaba desgarrado. No sabía si simplemente lo estaba insultando o halagando.

"Es por eso." Tsuna se estremeció, retrocediendo otro paso sólo para darse cuenta de que su espalda estaba presionada contra la fría pared. Casi teniendo un ataque de pánico, sus ojos vagaron salvajemente alrededor de su apartamento, buscando desesperadamente por una ruta de escape. No fue hasta que dos manos se plantaron a cada lado de la cara para entender que escapar era inútil. Levanto la mirada, sus ojos llorosos ante la vista de la sexy (él no acaba de pensar eso) y terrorífica sonrisa de Reborn.

"Tendrás que entretenerme, y asegúrate de que sobrevivas mientras lo haces." Pequeñas lágrimas caían de sus mejillas a la vez que Reborn se inclinó, su mirada ardía y le tomó toda su voluntad a Tsuna no desmayarse.

"Además..." Los labios de Reborn se curvaron en una cruel sonrisa. Tsuna sintió que una pequeña parte de su alma salía de su cuerpo.

"Tenemos toda la noche, adorablemente estúpido estudiante mío." El último pensamiento coherente que tuvo fue que, tal vez, vivir con Hibari no sería tan malo si podía estar alejado de éste sujeto. Tsuna sentía el frío cañón de la pistola en su cuello.

"¿Empezamos?" Tsuna se tragó el nudo en su garganta. Iba a ser una larga larga noche.

Tsuna hizo una mueca para sus adentros, sintiendo los moratones y los incontables cortes y rasguños que obtuvo durante la noche. Fue el infierno, y cuando Reborn estaba enfadado añadido a su naturaleza posesiva-dominante podía vivir el infierno en la Tierra. Suspiró mientras trotaba por las familiares calles hacia la mansión Hibari. Se notaba la cojera en sus pasos mientras caminaba y estaba más que seguro de que la herida en su espalda causada por Reborn la pasada noche empeorará a un feo púrpura.

Los hombros de Tsuna se hundieron ante la vista de la mansión. La oscuridad que lo rodeaba tenía todavía que disminuir pero estaba seguro de que no desaparecería por el resto del día. Se sentía un poco culpable de que Kai lo viera en ese estado, pero estaba exhausta mente y cuerpo no estaban cooperando el día de hoy. Estúpido Reborn y su estúpido sadismo y su estúpida naturaleza psicótica diabólica. Maldición, realmente te odio ahora mismo. Frunció el ceño ante las intimidantes puertas de la mansión Hibari antes de tocar el timbre.

"Que tenga una agradable mañana, Sawada-sama." El jefe de mayordomos de la mansión de Hibari había abierto las puertas y estaba esperando pacientemente por él en puerta principal. Una brillante sonrisa apareció repentinamente en su cara, borrando todo rastro de su antes espantoso humor.

"¡Buenos días, Nakamura-san!"

Tsuna saludó de nuevo con entusiasmo a la vez que todo su cuerpo derrochaba felicidad. El anciano sirviente le sonrió débilmente antes de hacerle un gesto para que lo siguiera. Una vez que el mayor se dio la vuelta, el solemne humor del moreno volvió con toda su fuerza y su sonrisa se mutó en un ceño a velocidad récord. Oh, ¿qué tan buen actor era incluso para engañar a los mayores? Dioses, se estaba volviendo bipolar. Suspiró y se revolvió el pelo con frustración. Necesitaba una aspirina y, tal vez, algunos analgésicos, también. El moreno sólo esperaba que su día no se volviera peor de lo que ya era.

"Los jóvenes amos han estado esperando su llegada. Les gustaría que te les unieras para el desayuno." Tsuna asintió distraídamente. Su cabeza estaba demasiado perdida en un pensamientos depresivos para notar el plural de lo dicho por el mayordomo.

"Espero que disfrute su estancia aquí, Sawada-sama. Si necesita algo, no dude en usar la campana de su habitación o la habitación del joven amo Kai, por favor."

Tsuna zumbó en voz alta como aprobación, claramente sin escuchar. Nakamura sonrió. Esperaba muchas cosas de este joven hombre, y ninguna palabra puede expresar lo mucho que su presencia lo confortaba. Sabía que éste joven lo haría bien. Simplemente podía sentirlo en sus viejos y antiguos huesos. Sawada Tsunayoshi era la llave para devolver la calidez a la mansión Hibari que le faltaba desde que la anterior señora de la casa lo arruinara. Que Dios te bendiga, hijo mío. Con una sonrisa afable abrió la puerta del comedor.

"Sawada-sama, por favor." Tsuna salió de sus cavilaciones y vio al jefe de los mayordomos haciéndole un gesto para entrar. Sonriendo suavemente, sus ojos brillaron con sinceridad.

"Gracias, Nakamura-san." El mayor negó con la cabeza.

"Es siempre un placer servirle, Sawada-sama." Miró como el moreno lo saludaba con la mano antes de entrar al cenador. Nakamura tranquilamente cerró la puerta tras él. Ahora, él estaba completamente seguro de que este Sawada Tsunayoshi era la persona que necesitaba esta casa. Sus grises ojos brillaron con sabiduría y compasión. Había estado sirviendo a los Hibari por casi treinta y seis años, y sería castigado si no hacía que la vida de sus jóvenes maestros felices. Era lo menos que podía hacer por la familia a la que había estado sirviendo su vida entera.

...

"Por favor, por favor, dime que me estoy imaginando cosas." Tsuna susurró en voz baja, sus ojos tomando la increíble vista ante él. Él no esperaba mucho en la vida, pero él no esperaba esto de todas las cosas que podían haber sido lo primero que viera esa mañana.

"Herbívoro... cierra la boca y toma asiento. No voy a contratar un mal ejemplo para mi hijo."

Ambos, padre e hijo, estaban observándolo en ese mismo instante, esperando silenciosos que hiciera lo que se le había dicho. Y Tsuna sólo quería huir de esos penetrantes ojos. Si pensaba que Kai era parecido a su padre, bueno, pensó mal. Ellos parecían hermanos, bueno, gemelos, en realidad. Kai era como calcomanía a su padre. Tsuna se sintió débil de repente.

"Siéntate, herbívoro."

¡Ahí estaba de nuevo! Era esa cosa "herbívora" de nuevo. Por lo menos, eso lo sacó de su estupor. Tsuna tomó una profunda respiración y su rostro se convirtió en uno indiferente para salvar su imagen. Aunque no importaba ya que ya había parecido un estúpido más veces que podía contar con Kai y la pasada noche con Hibari. Oh, la alegría de la ironía. Mierda. Pensó amargamente.

Tsuna se sentó en silencio al lado de Kai, ofreciéndole un genuina pequeña sonrisa que hicieron a las mejillas del niño rosadas. El chico resopló y le huyó la mirada. Tsuna no pudo evitar sonreír. Por lo menos, Kai no tomó la personalidad en lo que se refiere a su padre. Su cargo era adorable, mientras que Hibari era simplemente Satanás. Unos sombreados ojos le vinieron a lamente. Bueno, tal vez, no tanto como Satanás. Ese era el título de Reborn.

"Ahora, herbívoro." El moreno se estremeció y el de cabello azabache pretendió no haberlo visto. El hijo del de pelo oscuro observó su interacción en silencio. "Como el contrato dicta, serás el niñero de Kai por un año, y entonces, se renovará tu contrato si es necesario." Hibari le dirigió una mirada y Tsuna se tensó en su asiento. Ese bastardo lo estaba insultando y lo sabía. Le devolvió la vista pero el bastardo sonrió con suficiencia como si se burlara de él. Kai había parado ya de comer ya y toda su atención estaba sobre su padre y su cuidador.

"Durante la duración de un año, estarás viviendo en esta mansión comenzando mañana. Tu habitación estará situada en frente del cuarto de mi hijo." Los ojos de Tsuna se ampliaron. ¡¿Qué demonios?!

"¿Tan pronto? P-pero y-yo—" El moreno fue cortado abruptamente.

"Una vez que el colegio de Kai termine el día, el chófer lo conducirá a Le Rochelle." Hibari estaba seriamente tratando de hacer su vida más complicada. Tsuna palideció internamente. ¿Iba a tener una comida con la familia Hibari? Que alguien lo mate en este momento, por favor

"Irás al centro comercial y elegirás tu propio teléfono. El que hayas sobrevivido todo este tiempo sin uno es bastante admirable, herbívoro." Hibari se estaba burlando de él abiertamente ahora, y Tsuna se tuvo que controlar para no patearle la cara. Escuchó un gruñido a su derecha y una vena en su frente palpitó. Discretamente observó al niño y le sonrió levemente. Kai se puso rígido antes de meter una cuchara de sopa en su boca. Tsuna asintió con satisfacción. Bueno chico.

"Kai." El niño levantó la vista rápidamente.

"¿Sí, padre?"

Tsuna se removió en su asiento. Era extraño la manera tan formal en la que se relacionaban, pero podía ver claramente la afección que padre e hijo tienen entre ellos. Eso lo tranquilizó y agradó un poco, aunque no lo mostraba en su cara. Ahora, si sólo el padre de su adorable cargo no fuera tan malo como el diablo, habría gritado por la vista.

"Asegúrate de que el herbívoro compre todo lo que necesite: aseo, aparatos y ropa. Y por lo tanto, también formal."

"Tengo mi propia ropa, Hibari-san." Tsuna interrumpió pero Hibari sólo lo ignoró.

"Voy a dejar que uses la tarjeta que te di en tu cumpleaños. No necesitas preocuparte sobre el coste de la cuenta, yo lo pagaré." El moreno observó a ambos de cabello azabache con incredulidad. En serio, ¿que tan rico era Hibari? Estaba consternado por el hecho de que el ex-prefecto no estuviera ni ligeramente preocupado por cualquiera de los gastos.

"¡Pero, Hibari-san! ¡No hay necesidad de—" La mirada de Hibari se posó en él parándolo rápidamente de seguir protestando.

"No necesito tu propuesta, herbívoro. Estas sirviendo bajo la familia Hibari y estaría bien que entendieras la posición en la que estás. Soy lo suficientemente piadoso de ignorar tu imprudencia de anoche."

La mente de Tsuna se agitó ante las palabras que habían sido lanzadas con tanta dureza. Apretó sus puños ante la ligera ira que crecía en su pecho. Unos pequeños dedos de repente rodearon su puño y su ira desapareció tan pronto como vino. La atención de Kai estaba en su comida pero Tsuna aún así le sonrió agradecido, su mano sostenía los regordetes dedos del niños. Hibari parecía de no haberse dado cuenta del pequeño intercambio.

"Kai es un miembro ejecutivo de Cloud S.A., por lo tanto significa que mi hijo participará en eventos formales y reuniones sociales que son requeridos. Estarás acompañando a mi hijo en esos eventos, y hacer tu deber cuidándolo. No dejaré que avergüences el nombre Hibari por no vestir adecuadamente."

Hubo ligero golpe de la cuchara en la mesa y Tsuna observó con disfrazado desprecio como Hibari cuidadosamente limpiaba su boca con una servilleta. ¿Cómo alguien tan carente de emociones y malvado ser tan asombroso y elegante al mismo tiempo? El odio ante el hombre crecía por segundos.

"Creo que la escuela de Kai comienza a las siete. Discutiremos esto más tarde al mediodía. Como he dicho antes, Kai duerme a las nueve. Ambos debéis estar en casa a las diete, ¿entendido?"

Kai contempló preocupado a su niñero, sintiéndose un poco incómodo. Su pecho se sentía pesado cuando vio al herbívoro apretando su mandíbula y puños con tanta fuerza. El niño sabía que el herbívoro se haría daño si seguía haciendo eso, y no le gustaba el pensamiento de su niñero lastimado. Sólo podía preguntarse porqué su padre estaba siendo tan duro con él. El herbívoro no se lo merecía, y por segunda vez en su vida, estaba molesto con su padre.

"Entiendo perfectamente, Hibari-san, y perdóneme, su Alteza." Los ojos de Kai se ampliaron al ver como su cuidador fulminaba a su padre. Sus pequeños hombros se tensaron y su boca ligeramente abierta ante las ondas y ondas de intención asesina que destilaba el herbívoro. Su respeto por el hombre de pelo moreno acaba de subir en su escala.

"El contrato establece que soy libre de hacer cualquier cosa que significa necesariamente de asegurarme que mi estancia aquí sea aceptable. Lo que significa que tengo todo el derecho de hacer lo que quiera sin arrastrarme bajo sus pies, su Gracia. Ya he firmado el contrato, y ahora estamos unidos ante la ley. Si desea lastimarme por ser insolente, entonces es bienvenido, pero sé que no dudaré en tomar represalias, mi señor."

Tsuna escupió cada palabra. Sus ojos brillantes como si desafiara a Hibari de que siguiera. Eso fue el colmo. El bastardo sabría mejor que no debía subestimarlo. Puede que hubiera sido dame-Tsuna, pero eso fue hace diez años. Diez años llenos de dolor, sufrimiento y Reborn. No sería tomado como una presa fácil. Él no había sufrido un infierno sólo para ser atropellado por este hombre.

Hibari silenciosamente observó como el herbívoro echaba humos. Había estado en lo cierto. Realmente había un cambio definitivo en este hombre, y lo supo en el mismo instante que lo vio caminar bajando las escaleras la pasada noche. Una sonrisa agració en sus labios mientras se inclinaba hacia delante, su barbilla apoyada en su dedos cruzados. Sus ojos resplandecieron de alegría cuando vio esos iris con tinte naranja afilarse hacia él..

"Eres interesante, herbívoro." Tsuna se estremeció pero sus ojos sostenían la mirada de Hibari. Su mirada no vaciló cuando Hibari se echó hacia atrás y lo observó fríamente, aún así la intensidad en esos ojos plateados oscuros no se perdió. En todo caso, los ojos del de pelo azabache eran más oscuros y le dio al moreno un presentimiento. Tsuna sólo esperaba que su desafío no le mordiera el culo algún día.

"El contrato también estima que por ninguna circunstancia no se te permite salir hasta que el año termine. Por lo tanto, no importa cuán duro o brutal pueda ser, no podrás irte o serás demandado por la violación de los términos y el acuerdo. Vamos a ver cuanto duras, herbívoro." Hibari rió oscuramente a la vez que se levantaba. Su vista agujereando al macho más pequeño.

"Si eso es todo, herbívoro, te aconsejo que salgas en este instante. No voy a tolerar que mi hijo llegue tarde al colegio." Hibari se volvió y procedió hacia la puerta. Tsuna sintió que sus latidos se convirtieron en irregulares cuando de repente paró y lo miró por encima del hombro. El antiguo prefecto lo contemplaba con frialdad.

"Será un gran placer tenerte aquí, herbívoro. Bienvenido a la mansión Hibari." Es como si estuviera siendo bienvenido al infierno, en su lugar.

La puerta se cerró sonoramente y Tsuna se sintió muy débil de repente. Agarrándose al borde de la mesa con su mano derecha, aspiró y espiró con una rápida sucesión. Su izquierda empuñaba la pechera de su camisa, justo sobre su pecho. Podía sentir toda su sangre subiendo hacia su cabeza. Esa fría mirada lo había aterrorizado por un momento. Hubo demasiado despecho en esos ojos que lo dejaron sin aliento. Cálidas y suaves manos sostuvieron la tela de la ropa y observó abajo sólo para ver a Kai contemplándole con ansiedad.

"¿Kai-kun?" El niño lo miró antes de soltar su mano del agarre de la mesa como salvavidas. La mano de Kai se apretó alrededor de la suya mientras fue empujado fuera del asiento y dirigido hacia el salón.

"Tsunayoshi-san, vamos a llegar tarde." Los ojos de Tsuna se abrieron como platos ante el título. Tirando del niño para que se detuviera, gentilmente lo puso ante él.

"¿Cómo me has llamado?" El niño le frunció el ceño, claramente disgustado.

"Tu nombre es Tsunayoshi, ¿correcto? ¿O lo has olvidado, herbívoro?" Tsuna se crispó ante la palabra herbívoro. Por alguna razón realmente odiaba escucharla en ese momento.

Kai observó a su cuidador curioso a la vez que el hombre suspiraba y negaba con la cabeza. El herbívoro se arrodilló ante él y situó una mano en su pálida cara. Kai puso su propia mano sobre la que estaba cubriendo su mejilla izquierda. Realmente le gustaba la calidez que su niñero le daba.

"Ese es mi nombre, Kai-kun, pero Tsuna-nii estaría bien, sabes." Kai lo contempló a los ojos y no encontró otra cosa menos sinceridad en esos ojos acaramelados. Lentamente, asintió.

"Entonces, llamarme Kai estaría bien, también. ¿Entiendes, Tsuna-nii?" Los ojos de Tsuna se ampliaron antes de que una brillante sonrisa estallara en su cara. Riendo suavemente, cogió al niño en su brazos.

"Lo entiendo... Lo entiendo perfectamente, Kai." Quería rodar los ojos ante la familiaridad del afecto gesto. El herbívoro realmente adoraba abrazar, y no se estaba quejando. Derrotado, suspiró en el abrazo y envolvió sus propios brazos alrededor de los hombros de Tsuna-nii

"¿Tsuna-nii?" Tsuna zumbó como respuesta.

"Si padre te hace daño, te protegeré." Los brazos de Tsuna alrededor del niño perdieron su fuerza durante un segundo antes de apretar su agarra en el niño de nuevo. Acarició su rostro en el suave y esponjoso cabello y sonrió.

"Entonces estaré contando en ti." Su dulce momento fue cortado cuando el moreno abruptamente se alejó del abrazo, sus ojos muy abiertos presa del pánico.

"¡Llegarás tarde si no salimos pronto! ¡Tenemos que irnos, ahora!" Tsuna alzó el niño en sus brazos antes de correr hacia la puerta. Kai suspiró y negó con la cabeza.

"Tsuna-nii, eres estúpido." El moreno hizo un puchero.

"Oye, eso no me ha gustado." La puerta se cerró tras ellos y Hibari salió observando a su hijo y el herbívoro luchando por entrar al coche. Era molesto ver que tan fácil Tsunayoshi Sawada había domado a su hijo. Sus ojos se afilaron en el punto en el que los había visto por última vez. De verdad, no podía esperar a ver que mentiras hay tras esa máscara de valentía. Realmente iba a ser un placer tenerlo aquí en mas de una forma. El bronco había hecho algo bueno por una vez. Acepto tu desafío, Sawada Tsunayoshi.

Continuará...


Capítulo 8: El día pasa de mal a peor cuando conoce a la gente con la que trabaja Hibari. Tsuna no está impresionado. La reunión de comida termina en desastre cuando Kai fue herido sin querer.

¡Hasta la próxima!Por favor lean y dejen review! Ciao!


N / T: ¡Bue— Waaah! ¡Losientolosientolosiento, pero no me matéis! ¡Tengo muy buenas razones y excusas para esta injusticia! Primero fueron los exámenes, después ensayar para un festival y cuando creía que podía comenzar a disfrutar de mis vacaciones me dieron la sorpresa de que iría a la casa de mi tita durante cinco semanas. La cosa es que ella vive en otro país y un pequeño pueblo que tenía internet lento y también limitado. Es decir, he estado cinco semanas en un lugar donde no había ni yaoi, ni chocolate (¡Aah! ¡El infierno para cualquier fujoshi y algún fundashi!). Entonces cuando llegué también estaban unos familiares míos a los que no veo mucho y todo el día con ellos. La verdad han sido las vacaciones más agitadas e increíbles que he tenido a pesar de todo así que lo siento pero me arrepiento y a la vez no por la falta. No todas las vacaciones vas a un lugar lejano de tu casa y aprendes nuevas costumbres, comidas y lenguas a pesar del internet.

Sobre el capi… no dejo de pensar de que el Flashback de la pelea entre Reborn y Tsuna terminó en cosas pervertidas... ¡Gaaahg! ¡Se malinterpreta demasiado! *Se tira de los pelos* Y,Oh-meine-Gott, ¡¿por qué narices Kai es tan malditamente lindo?! ¡Ame-san lo hace a posta! ¡Lo hace lindo para que todos y todas (incluso ella) nos quedemos con las ganas de tener un Kai! ¡Maldita hija de playa (?)! *Enfurruñada en una esquina*De todas maneras, intentaré tener el capítulo lo antes posible porque dentro de poco empiezo el curso y no tendré mucho tiempo. Pero aviso que los reviews ayudan mucho. Sobre todo los que opinan abiertamente y empiezan conversaciones, ¡hay que relacionarse un poco! …

…Vale, eso ha sonado un poco raro...

Tschüssy!

Posta.: En mi perfil se encuentra el link de Babysitting Days (Días de Niñera)