Capitulo 7
La amistad nunca muere
El primer equipo en ingresar fue el de Francia quienes presentaron un espectáculo muy vistoso de clown y malabares acompañados de un grupo musical de su país.
El público ruso aplaudía cada movimiento de los franceses mientras tras bambalinas Rosetta y su pareja de actuación Ken, hacían calentamientos para estar listos en cuanto fueran requeridos.
Layla observaba a sus colegas franceses disfrutando de la exhibición mientras Yuri se encontraba dentro de su camerino en el cual tenía una fotografía de sus padres muertos.
–Llego la hora de enfrentar mi destino padres y esta vez lo hare como un hombre –dijo Yuri.
En ese momento entro Kalos, el cual se acerco a Yuri para pedirle que con su conocimiento y su fortaleza condujera como buen capitán a la victoria de su equipo.
Yuri comprendió el mensaje y asintió para después estrecharle la mano a Kalos.
Dentro del camerino de las estrellas de Moscú, Sora estaba con unos audífonos escuchando música clásica para relajar sus emociones. Mientras tanto, Maksim, Vladimir, Ludmila, Svetlana y Evgeny se encontraban sentados en unos sofás instalados dentro de su camerino. Unos leyendo algún libro y otros revisando el guion, todos con una calma increíble como si no fuesen a competir por nada importante.
El equipo francés termino su actuación siendo aplaudidos por todo el público en general, dándole paso al segundo equipo, el italiano, quienes presentaron una rutina de trampolín y trapecio. Layla se retiro con dirección a su camerino, fue ahí que se encontró con Mia y Cathy, quienes tenían en sus manos los guiones de la obra y las posiciones de aparición. Layla observo los papeles y sonrió de sobre manera al mirar algo de lo cual no hizo ningún comentario para después seguir su camino.
Ya cuando estaba a punto de llegar a su camerino, Layla se encontró con Svetlana, la cual la miro a los ojos de manera amable provocando en Layla una incertidumbre que no pudo seguir aguantando.
– ¿Qué desean probar con todo esto? –Cuestiono Layla–. Se bien que Sora será su carta fuerte y a pesar de que es muy hábil en tan poco tiempo no creo que haya superado sus temores, más aun, ella es aún muy joven para cargar una responsabilidad tan grande como intentar esa técnica mortal ¿Acaso desean matarla?
–Layla las cosas son como deben y nada cambiara. Nuestra meta es vencerlos y demostrarle al mundo que Kaleido no es un escenario completo, más bien limitado.
Layla no quiso seguir escuchando a su rival y se retiro molesta por la respuesta de Svetlana. Al entrar en su camerino, Yuri observo que Layla estaba llorando, algo que jamás en su vida había visto en ella, inmediatamente se acerco para preguntarle qué es lo que había ocurrido.
– ¡Yuri, no entiendo porque Sora se alejo de mí, de nosotros! –dijo sollozando Layla–. Si después de que ella misma fue a buscarme a Nueva York, cuando yo huía de mi realidad y tuve ese accidente en bicicleta para después ser encontrada por Sora nos prometimos que algún día volveríamos a actuar juntas en Kaleido. Aun recuerdo que en ese entonces el espectáculo fue maravilloso cuando ambas presentamos el grandioso fénix dorado cada una con su estilo, ella en Kaleido y yo en Broadway, lo hicimos con tanta pasión y amor por el escenario. Por esa razón yo pensé que sería correcto que Sora viniese a Rusia, hogar del mejor ballet de todo el planeta, pues era su única limitante para ser perfecta y así seguir actuando mejor y darle al público lo que merece, como ella siempre lo deseo. Pero ahora ocurrió esto, ella es nuestra rival, jamás volveremos a estar juntas y eso me está matando por dentro, pues quiero mucho a Sora, la quiero como a la hermana que nunca tuve y que siempre quise, y saber que ella ahora es algo así como mi enemiga me está acabando psicológicamente Yuri.
Yuri abrazo a Layla, y cerró la puerta del camerino para que absolutamente nadie la mirase en ese estado, pues habría sido terrible que los demás elementos miraran a su capitana derrumbada y deprimida. Después de eso Yuri le explico que parte de eso había sido culpa de la propia Layla al no haberle demostrado a Sora la confianza y el cariño que decía tenerle, pues siempre la trato rígidamente sin confesarle sus verdaderos sentimientos y todo eso fue orillando a Sora a retirarse a un lugar en donde desde el comienzo encontró ese cariño y camaradería que siempre deseo de su máximo ídolo el cual solo frustraciones y desconfianzas le demostraba.
Al escuchar esas palabras, Layla sintió como si le hubiesen vaciado un balde con agua helada y recordando uno a uno los desaires que esta había tenido para con Sora, sintió como todo su cuerpo se adormeció por la rabia que sentía hacia su propia persona al haber despreciado y menospreciado tantas veces a Sora, quien sólo deseaba actuar a lado de su mayor ídolo en el mundo de los escenarios.
– ¡No puede ser que haya sido tan imbécil todo este tiempo! –Se dijo Layla–. Como pude maltratar de ese modo a una compañera… No, compañera no, sino a una admiradora mía. Ella más que compañera siempre me vio como su máximo sueño y yo hice todo lo posible para destruir los sueños de un fan, eso es lo peor que un artista puede hacerle a sus seguidores. Miento, los artistas no hacen eso, los que nos sentimos artistas y realmente no lo somos, cometemos esos errores por falta de madurez y por nuestro egoísmo; creo que ya es muy tarde para remediar todo eso.
–Si bien es tarde para que Sora regrese con nosotros, no lo es para que tú vayas y le digas lo que sientes, y más aun te disculpes con ella dejando de lado tu arrogancia y egoísmo Layla.
–Tienes razón Yuri, eso haré; es lo menos que puedo hacer después de mi falta de educación para con Sora, aunque presiento que ella rechazara platicar conmigo nuevamente.
–No te adelantes a los hechos Layla, ve y que pase lo que deba pasar –concluyo Yuri.
Layla salió del camerino, de hecho ella al igual que todos sus compañeros ya estaba vestida y lista para actuar, sólo era cuestión de tiempo para su turno.
Ella portaba un hermoso traje en color rojo ajustado a su hermoso cuerpo, con un enorme adorno en la parte baja de la cintura el cual simulaba ser las plumas del ave fénix, con un corte de cabello nuevo más bien el mismo corte que Sora le había hecho cuando la encontró en Nueva York y que solo permitió que Sora se lo hiciera. Dicho corte la hacía lucir hermosa pues tenía el cabello alborotado y corto hasta la nuca con un adorno añadido a su cabeza con una especie de tiara roja. Layla camino rumbo al camerino del escenario de Moscú, al llegar a este, sintió hormigueo en su estomago, como ella misma lo menciono; sintió más nervios de tocar a esa puerta que de subirse al trapecio y volar en el escenario. Al llamar a la puerta, Maksim fue el que se encargo de abrirla, observando en Layla un evidente nerviosismo y a su vez al mirarla ahí parada sin decir palabra alguna Maksim soltó una media sonrisa al mirar los atuendos y el corte de Layla.
–Podrías llamar a Sora por favor –dijo Layla–.Tengo algo muy importante que decirle.
Maksim le dijo que esperara un poco, pues le preguntaría a Sora si deseaba hablar con ella.
–Sora, Layla te busca y tal parece que quiere decirte algo muy importante; algo que solo les compete a ustedes dos.
–Comprendo, ahora mismo voy a verla –dijo Sora tranquilamente.
Maksim les pidió a sus otros colegas que salieran y las dejasen a solas por un momento. Todos aceptaron y salieron. Al ver a Layla con su atuendo y su look comprendieron que Sora bebía hablar con ella inmediatamente. Al salir todos, Layla ingreso al camerino y observo que la ropa de Sora era idéntica a la suya, exceptuando el color pues el de Sora era plateado y sin la cola de fénix, pero por lo demás era idéntico al de Layla y el peinado igualmente similar al de Layla Hamilton. Esa fue la razón por la cual Maksim sonrió al mirarla, pues eso quería decir que Sora aun le guardaba un respeto y admiración incomparable a su otrora compañera y amiga.
–Hola Layla, luces bien y segura como nunca antes te había visto –expreso Sora.
–Lo mismo digo en tu caso Sora –respondió la hermosa rubia.
Después de saludarse de mano. Layla tomo asiento en uno de los sillones del camerino y comenzó a hablar.
–Sora, sé que el tiempo que tenemos es corto y quiero ser concisa en mis palabras–exclamo Layla en tono nervioso–. Quiero ofrecerte disculpas desde el fondo de mi corazón Sora, pues jamás comprendí hasta hoy que mí actitud para contigo siempre fue la más equivocada, pues tú me admirabas y yo únicamente te puse trabas, y con mi actitud equivocada te encamine en cierto momento a caer en una depresión a causa de mi falta de sensibilidad para contigo. Sé que nada de lo que yo pueda decir hoy cambiara el pasado; ese pasado en el cual yo te menospreciaba y trataba de echarte de Kaleido y alejarte de todo mi entorno, sin darme cuenta que lo único que tú deseabas era ser mi amiga y actuar a mi lado. ¡Perdóname por mi egoísmo!, pues sinceramente desde que te vi en el escenario la primera vez, cuando por azares del destino actuaste como la conejita en ese trampolín cometiendo errores ciertamente notables, pero poseyendo desde ese entonces un talento natural y prodigioso al cual ni yo misma aspire a obtener, pues con eso se nace Sora y tu siempre lo tuviste a pesar de tu novatez e inexperiencia. Y ¿qué hice yo? burlarme, menospreciarte y correrte aquella vez de Kaleido en tu debut. Pero eso no fue por otra cosa más que por envidia de mi parte, pues tú no lo sabías, pero Kalos esa misma noche me dijo que algún día todos irían a aplaudir tus actos como futura estrella de Kaleido y eso provoco inconscientemente en mi una envidia y temor que jamás había sentido. Fue por ello que mi actitud siempre era bastante déspota para contigo, hasta que conocí tu verdadero ser; ese ser angelical que todo artista real tiene en su interior y del cual yo carecía en aquel entonces. Fue cuando estuvimos viviendo juntas, día, tarde y noche conviviendo, que descubrí en tu interior que eres distinta a los demás y fue ahí donde te tome aprecio.
Sora escuchaba atentamente a su amiga.
–Es por ello Sora que quería pedirte perdón por todo lo malo y decirte que te quiero mucho; te quiero como a la hermana que nunca tuve y siempre añore tener.
Al escuchar esas palabras, Sora se puso en pie y dio media vuelta observándose en el espejo, mirando su ropa, su corte de cabello y su apariencia, para después observar a Layla y decir
– ¿Acaso crees que te odio por eso? –Pregunto Sora de manera tranquila–. Jamás podría odiar a nadie y mucho menos a ti Layla, pues tu eres y siempre serás alguien muy querido para mí y de la misma manera que tú sientes para conmigo yo igual contigo. Te quiero como a una hermana, mi hermana mayor con la cual e pasado cosas hermosas y complicadas; cosas que con nadie más del elenco de Kaleido habría pasado. Nunca te odiaría, te quiero Layla y esa fue la razón por la cual al mirarnos previo al festival te di un abrazo dándote a entender que te amaría toda mi vida, pero que como todo hermano nunca habrán las mismas ideas puesto que tú siempre quisiste competir y yo siempre quise, si bien competir, pero de manera distinta a la tuya, en un escenario más armonioso y con gran amor por el público y por el escenario, más que por ganarle a alguien. Esa fue una de las razones por las cuales decidí quedarme en Moscú. pues ellos tienen ese espíritu de compañerismo y amor por el arte que Kaleido no tiene o al menos no tenía cuando yo vine a Rusia. Más aun, porque encontré al amor de mi vida, el hombre que me hace sentir completa y plena en toda la extensión de la palabra sin preocuparme por tonterías, pero eso no quiere decir que me haya olvidado de ustedes y de Kaleido, pues ahí comencé mi carrera y le debo mucho a Kalos, al señor Kenneth a mis amigos y compañeros de Kaleido y sobre todo a ti mi querida Layla. Sin embargo, la vida nos cambia muchas veces para mal y otras pocas para bien y ese fue mi caso. Te voy a querer siempre amiga mía, pues es obvio que a pesar de todo, tu influencia está en mi y lo he notado ahora que veo tu vestimenta y corte de cabello, pues es idéntico al mío y eso quiere decir que tú mi inspiras, pero ese tiempo se acabo. Ahora debemos competir y disfrutar de este evento y si logro salir con vida de la gran técnica divinidad celestial, estaré plena y complacida de todo lo que he logrado en mi vida, más si perezco o sufro alguna lesión severa estoy dispuesta a correr ese riesgo con tal de darlo todo arriba del escenario, por el público y mis compañeros de equipo. Así pues querida Layla, te agradezco que por fin hayas sido sincera conmigo y te deseo la mejor de las suertes esta noche, pero nosotros, el escenario de Moscú haremos hasta lo imposible para ganar.
–Comprendo Sora, gracias por tus palabras las cuales me motivan a darlo todo en este festival., más que por ganarte, ahora es por sentir esa felicidad y darle al público esas alegrías de las que tanto hablaste cuando estabas en Kaleido. Me retiro y que todo salga bien esta noche, espero que logres salir avante en esa gran prueba.
Layla y Sora se pusieron de pie mirándose la una a la otra para después fundirse en un abrazo sobrecogedor sollozando de alegría por saber que tanto una como la otra sentían el mismo cariño entre ellas.
Al salir del camerino, Layla observo que todos sus compañeros estaban observando al equipo que había ingresado al escenario, era el equipo número trece nada menos que China, los cuales presentarían una técnica llamada dragón milenario acompañados de la orquesta de China. Dicho equipo había sido un invitado sorpresa por parte del organizador Sergéi, pues era sabido que China era muy amigo de Rusia y su circo era uno muy famoso a nivel mundial el cual estaba capitaneado por tres parejas. La primera era la de los hermanos: Wei y Jie Zhao, Zan y Jun Zhang quienes eran novios y los hermanos Ming y Hai Xie. Tanto Wei, Zan y Ming eran las mujeres mientras Jie, Jun y Hai eran los varones. Los hermanos Zhao utilizarían la pista de hielo, los Zhang ocuparían los trampolines, mientras que la pareja estelar los Xie subiría al trapecio para así ejecutar en conjunto sus más grandiosas habilidades.
Eran las siete de la tarde en Rusia y el cielo estaba libre, a pesar de ser época invernal ni había indicios de una tormenta, a lo sumo una pequeña caída de nieve la cual sería pasiva. El maestro de ceremonias pidió al público paciencia pues habría media hora de descanso para adaptar el escenario y que así el equipo chino no tuviera problemas. Fue así que tomaron un intermedio para que el staff técnico hiciera los ajustes necesarios dejando impacientes a los presentes y al mismo equipo de Kaleido.
– ¡Vaya!, así que las sorpresas no paran, será más difícil la victoria con la llegada de los chinos –dijo Kalos.
–Así es Kalos, esto servirá para ver que temple tienen nuestros chicos.
– ¡Señor Kenneth, por fin llego! –exclamo Kalos.
–Así es, no iba a perderme este evento por ningún motivo– dijo sonriente el anciano–. Por cierto, ¿en donde se encuentra Sora?, quiero saludarla pero no veo ni a su equipo ni a ella.
–Vengo de hablar con ella señor, se encuentra en su camerino concentrada y su equipo salió hacia la entrada principal a calentar un poco.
Después de que Layla le dijo eso al señor Kenneth, este se alegro de sobremanera al saber que su pequeña Sora estaba tomando en serio este evento y decidió ir a saludarla él mismo hasta su camerino para no interrumpirla y no sacarla de su concentración.
May Wong se acerco a sus colegas chinos, a quienes ella admiraba, pues a pesar de ser de su misma edad, ellos ya eran unas figuras de nivel mundial y esta no quiso quedarse con las ganas de saludarlos.
–Hola amigos, les deseo suerte en este evento. Me alegra mucho que China este bien representada en este festival –hablo May.
–Si tu eres de China, ¿por qué estas participando con Kaleido? –Recrimino la chica llamada Ming–. Te agradecemos tu apoyo, pero es interesante saber el porqué estando nuestro gran escenario decidiste ingresar a Kaleido.
–Mis razones fueron estúpidas, sólo por el hecho de ver que Sora Naegino, una japonesa había ingresado a ese lugar yo decidí hacer lo mismo para quitarle el papel principal y demostrar que soy mejor que ella, fue sólo por eso, por un acto inútil de competición y vanidad.
Los integrantes del equipo chino escucharon la respuesta de May y se les dibujo una media sonrisa en sus rostros para después agradecerle a May los buenos decesos. Tras eso ellos continuaron con su calentamiento. Ming culmino diciéndole que más le valía ahora quitarse de la cabeza esos pensamientos infantiles y sin sentido pues el haber ganado en Paris hace algunos años era algo importante, sí, pero nada trascendental, pues ni chinos, ni rusos habían participado, pero que ahora estaban listos y esas actitudes absurdas no servirían de nada en esta competencia.
May comprendió lo que Ming le dijo, después de esas palabras, May se retiro dejando a sus compatriotas calentar pues su turno había llegado.
– ¡Damas y caballeros!, llego la hora de la verdad. El equipo chino está listo junto con su orquesta para presentarles su obra inédita titulada: "El dragón milenario", esperamos la disfruten y les rogamos no aplaudir ni hablar hasta que todo termine, pues es un acto de alto riesgo.
Después de que el maestro de ceremonias hizo la presentación, Sora y su equipo llegaron y se colocaron tras bambalinas junto con el elenco de Kaleido para observar el acto venidero. Sora venia acompañada del señor Kenneth y de su inseparable Maksim. Al llegar al sitio, se coloco al lado de Layla, ambas voltearon a verse y sonrieron dejando extrañados a los miembros del escenario Kaleido exceptuando a Yuri y Kalos. Por fin dio inicio la presentación de China.
N/A: Antes que nada agradezco a todas las lectoras que me pedían actualizara pronto este fic., y ahí está la nueva actualización esperando sea de su agrado este capítulo.
