Capítulo 7.- Ser buena amiga.

POV.-Quinn.

Era día de examen. Era entendible: Teníamos 16 años, habíamos tenido un fin de semana alocado y teníamos mal acomodadas nuestras prioridades.

Aunque a todo lo anterior me había referido a Mercedes. Una joven Jones de 16 años, próximos a volverse 17, que había pasado el sábado en el partido de su novio, y que el domingo había salido con su novio por un helado. Sí, un helado que tardó cerca de seis horas. Era perfectamente comprensible que no había tenido la oportunidad de estudiar para el examen de inglés del lunes, pero el señor Shue no sería capaz de entenderlo. Pero yo sí y aquí estábamos, una delante de la otra. Yo levantaba la hoja de mi examen, incluso a pesar de la advertencia del profesor con hacer trampa. De vez en cuando inclinaba mi hombro izquierdo para que Mercedes pudiera leer mis respuestas.

Eso era lo que hacíamos las amigas. Eso era lo que solía hacer Santana cuando ella y Brittany compartían alguna clase y tenían examen, aunque claro, la diferencia es que ni Mercedes ni yo nos besábamos en secreto y éramos novias, o lo más próximo a eso, y creíamos que nadie lo sabría. Pero bueno, eso es otro cuento.

-Quinn, ¿tienes algún problema con tu examen?- me preguntó el señor Shue, entrecerrando los ojos, sospechando.

-No-

-Entonces contéstalo en tu escritorio, no en el aire-

Mercedes soltó una risa un poco escandalosa e intentó controlarse cuando el señor Shue la fulminó con la mirada, advirtiéndola. La chucheé y continué respondiendo mi examen. Gracias a Dios, German se levantó y caminó directo al escritorio del señor Shue, donde lo entretuvo un buen rato.

Me volví.

-Dame tu examen-

-¿Qué?- ella susurró, confundida. Le extendí la mano.

-Que me des tu examen. Voy a contestarlo por ti-

-¿Y si nos atrapan?- vaciló Jones, insegura. Puse los ojos en blanco. Era obvio que el señor Shue ya nos había visto copiando y sólo se estaba haciendo el tonto, supongo yo, por la única razón de que pertenecíamos al coro y no valía la pena suspendernos. Sobre todo teniendo una voz como la de Mercedes.

-¿Prefieres tener un cinco a tener un seis?- le pregunté. Me miró a los ojos por un segundo y luego me extendió el examen mientras yo le daba el mío.

Parpadeé cuando lo miré: Estaba por completo en blanco, pero en casi todas las respuestas había borrones. Sonreí. Se había estrujado el cerebro para encontrar una respuesta coherente para responder. Me lamí los labios, mordí la goma de mi lápiz y me apresuré a responder lo mejor que pude, cuidando, obviamente el que nuestras letras se parecieran.

No ocupé ni los últimos 15 minutos restantes, cuando Mercedes y yo entregamos los exámenes bajo la mirada sospechosa del señor Shue. Cuando salimos al pasillo, explotamos las dos.

-Dios mío, Quinn, muchas gracias- pasó un brazo sobre mis hombros a modo de abrazo rápido- Me has salvado la existencia-

-No hay problema, Mercedes, pero…- la miré, un poco insegura. Suspiré- Que no se haga hábito, ¿Va?-

-No, lo prometo. Esta fue la única vez- me sonrió brillantemente. Yo sabía que no necesitaba más explicaciones, pero aún así hablé.

-No es que no me guste ayudarte ni nada así, obvio sí me gusta, pero tampoco quiero meterte en proble…-

-Quinn- puso sus manos en mis hombros, sacudiéndome un poco. Me miró directamente a los ojos- Está todo bien. Lo entiendo y te lo agradezco mucho. Tampoco quiero abusar de tu inteligencia-

-Bueno, es que yo…-

-Lo entiendo- afirmó Mercedes, sonriendo. Luego me soltó y comenzó a alejarse.

-Debo irme, pero nos vemos en un rato más. ¿Está bien? Que te vaya bien- se despidió Jones casi al momento de echarse a correr escaleras abajo. Me quedé de pie, estática.

¿Qué había acabado de pasar?


Mercedes POV.-

Abrí mi casillero y el suspiro de Kurt me asustó un poco. Él se recargó en la pared de junto y apretó sus libros contra su pecho. Sus ojos azules se enfocaron en mi rostro, pero lo ignoré. Luego me percaté de que se habían desviado hacia la foto de mi hermoso rubio Sam.

-Mercedes, ¿Tú crees en eso del "amor de la vida"?-

Su pregunta me sacó de contexto. Kurt siempre solía pensar las cosas bien antes de hacer algún movimiento, y el "amor" era un tema que mi mejor amigo solía evitar por razones personales.

-¿Por qué preguntas eso?- saqué mi carpeta de mi mochila y la metí a mi casillero, fingiendo que no me importaba.

-Porque quiero saber si lo crees o no-

Suspiré y luego me encogí de hombros.

-Supongo. No sé, Kurt. Son cosas como… "personales".-

-Mercedes- me regañó, frunciendo el ceño. Levanté las cejas y luego medio sonreí.

-Déjame terminar: Es como… personal, si crees o no. Tal vez te puede pasar, pero si tú no crees en eso, entonces nunca se volverá "el amor de tu vida". Y si sí lo crees, entonces serás capaz de darle el significado que tú quieras. Es cuestión de gustos, la verdad-

-Oh, Mercedes- se rió y me abrazó un poco- Había olvidado lo buena que eres atajando temas. Siempre terminas desviándome-

-¿Qué? ¡Yo no hago eso!-

Kurt puso los ojos en blanco y sonrió, burlón.

-"Déjame terminar"- me imitó- Siempre das la definición popular, nunca das tu punto de vista. Y yo quiero saber qué opinas tú sobre esto-

-Opino que sí, sí puede pasar y que sí sabes cuando te pasa. Eso opino. Sí creo en "el amor de la vida".- terminé recitando todo como si estuviera diciendo groserías. Así de avergonzada estaba de mis creencias, ésa no podía ser yo.

Kurt me miró serio y luego sonrió levemente.

-Gracias. Ahora, ¿Viste lo que llevaba ésa guarra de Bree el otro día? Apenas un short que cubría sus ovarios, qué barbaridad. No había manera de que eso fuera sexy, Mercedes, ni "hetero sexy" ni nada- comenzó a viborear. Lo miré, un poco horrorizada, pero controlé mi gesto. Sonreí y asentí, mientras caminaba con él por los pasillos.

Cuando nos detuvimos en la biblioteca, que era su destino final, lo miré, desconfiada.

-Kurt, ¿Por qué me preguntaste eso del "amor de la vida"?-

Él simplemente miró a lo lejos, dejó escapar un débil suspiro y se encogió de hombros, totalmente ajeno a la escena.

-No sé, a veces me pregunto si tendré algo igual de bueno que lo tuyo con Sam, es todo-

Nos quedamos callados los dos, y al segundo siguiente Kurt se puso rojo y me miró, avergonzado.

-¡No, Mercedes, no quise decir eso! No es envidia ni celos, naturalmente no. Es sólo… curiosidad, supongo-

-Kurt, pero…-

Hummel sonrió, me besó levemente en la mejilla y luego salió corriendo, para perderse entre tantos libros.


Quinn POV.-

Entré a las duchas del baño de niñas a avisarle algo a Brittany sobre nuestra tarea de ciencias, cuando accidentalmente me topé con una escena sumamente incómoda. Al fondo, en el último cubículo, estaba Santana y Brittany. Muy abrazadas, muy cariñosas. Besándose.

En cuanto entré, mis zapatos secos chirriaron al detenerme tan estrepitosamente que el ruido las alertó y se separaron como gatos mojados, ambas con el rostro rojo como un tomate.

-Yo… uh, oh. Quería decirte que para la tarea de ciencias… ah, olvídalo. Mejor te hablaré a tu casa más tarde, ¿Está bien?- comencé a alejarme sin esperar una respuesta, pero entonces no había dado ni cinco pasos cuando una mano me jaló del brazo, obligándome a volverme.

-Quinn… por favor, dime que no viste nada- tartamudeó Santana, nerviosa y fría del miedo. Fruncí el ceño.

-No vi nada…-

-Oh, gracias- había soltado aire como un globo que se desinflaba y Brittany comenzaba a recuperar su normal color rosado, pero se puso verde cuando terminé de hablar.

-… Nada que no hubiera visto antes-

-¡¿Qué?!- gritó Brittany, espantada y Santana abrió mucho los ojos.

-¡¿Qu-qué dices?!- vaciló López. Yo me crucé de brazos.

-Miren, amigas, yo no les debo explicaciones ni ustedes a mí. Pueden hacer lo que quieran, ¿Va? Por mí está bien, mientras no me metan en ningún problema, todo tranquilo-

Me volví y comencé a caminar lo más rápido que podía, pero la voz de Santana me detuvo.

-¡Quinn!- me gritó. Yo no me giré ni nada. Simplemente esperé a que terminara de hablar.

-… ¿No le contarás a alguien, verdad?-

-Si no se lo he dicho a alguien antes, no lo haré ahora-

Y salí del baño, todavía un poco perturbada. No es que fuese homofóbica ni que me sorprendiera la naturaleza de su relación, era el hecho de que jamás las había "atrapado". Todo era tan insinuante, que yo no necesitaba de una verdadera "prueba" para saber de qué se trataba todo el asunto de ellas, pero seguía siendo un poco inquietante ver a dos chicas, que se hacían llamar "amigas mías", una sobre la otra, besándose como si no hubiera mañana. O quizás era porque yo no besaba a nadie desde hace 6 meses.

Caminé hasta la entrada, donde me encontré a Mercedes sentada con el celular en la mano. Le toqué el hombro por detrás.

-¿Lista?- le pregunté. Ella sonrió y asintió.

-Vamos- continuó.

Ambas caminamos hasta mi auto y luego condujimos hasta la escuela donde Mercedes estaba trabajando como tutora.

-Quinn, ¿Te puedo hacer una pregunta?- dijo de repente. Nos detuvimos en un rojo y la miré de reojo.

-Sí- asentí. Tomé aire y apreté el volante.

-¿Crees en el amor de la vida?-

Se me escapó una sonrisa por la pregunta tan tonta que hacía. No le dije que era tonta, pero la risa comenzaba a insinuarlo. Mercedes se me quedó viendo, sorprendida.

-¿Qué?- quiso saber ella. El verde se puso y avanzamos.

-Nada. Me dio risa tu pregunta-

-¿Qué tiene de gracioso?- quiso saber. Yo negué con la cabeza.

-No, nada. Es sólo que… me tomó desprevenida- me zafé con una excusa perfecta y después me aclaré la garganta- El amor de la vida… bueno, creo que eso es un cuento de hadas para adultos que te cuentan desde niños. Creo que… el amor de la vida no puede ser una persona que en algún momento te haga sentir algo, porque siempre sentirás ése algo por muchas personas, así que… mi respuesta es no. No creo-

-Ya veo…- murmuró, pensativa. Nos quedamos en silencio como por casi diez minutos, justo cuando casi íbamos a llegar, así que yo hablé.

-¿No tienes una opinión sobre esto?- inquirí.

Ella me miró y alzó las cejas.

-Bueno, es lo opuesto a lo que tú crees-

-Oh- respingué. Era el primer desacuerdo (si quitábamos los anteriores malentendidos) que de verdad sentía con Mercedes. Me detuve en el umbral de la puerta de la escuela.


Mercedes POV.-

No bajé de su auto. Simplemente me quedé ahí, mirando hacia la nada, al igual que ella. Quinn habló sin mirarme.

-¿Por qué la pregunta?- quiso saber. Yo me encogí de hombros.

-Kurt me preguntó eso en la mañana y pues… se la di. A veces pienso que está muy solo y me siento mal por eso. Debe ser difícil ser el único chico fuera del clóset de McKinley-

-Sí, porque Santana y Brittany jamás saldrán- masculló ella, pensativa. Yo la miré, sorprendida. ¿Brittany y Santana?

-Espera, ¿qué dijiste?-

Quinn entonces respingó, se golpeó la frente y maldijo en voz sumamente inaudible.

-Mierda, olvida que dije eso, Mercedes, por favor-

-¡¿Brittany y Santana tienen una relación homosexual?!- casi grité del infarto.

Quinn se sonrojó levemente y miró hacia otro lado. Se cruzó de brazos.

-Por favor, Mercedes, olvídalo-

-Es que… ¡Dios mío! Siempre tuve mis sospechas, pero ya sabes… siempre se necesita algo más que eso para confirmar-

-Mercedes- me llamó, mirándome a los ojos, totalmente seria. Le regresé la mirada un par de segundos y luego hice como si mi boca tuviera un candadito y tiraba la llave lejos.

-No diré nada y lo sabes. Bueno, como sea. ¿Crees que sea buena idea presentarle a Kurt alguien?-

Ella evaluó mi idea y después frunció los labios.

-No sé, Mercedes… si esto es como en las comedias románticas, siempre salen mal…-

-Si esto es como en las comedias románticas, sabremos que al final habrá algo muy bueno- le sonreí abiertamente. Ella entrecerró los ojos.

-No sé de qué tipo de películas románticas hablamos, Mercedes, pero está bien. Es tu amigo. Haz lo que quieras por él-

-No, Quinn, ése no es el punto. Quiero tu opinión. Ya sabes, tú tienes mucho sentido común-

Quinn me miró como si le estuviese contado algo increíblemente estúpido.

-¿Se te olvida que estoy embarazada a los 16?-

-Sí, pero, un error tonto no te quita lo sensata. O yo no lo creo. Así que dime, ¿qué opinas?- insistí.

Una nube de brillosas gemas verdes ardieron en sus ojos, emocionada. Las hormonas del embarazo debían estar muy jodidas o Quinn era muy sensible. Cuando le hacía un cumplido o algo así, se ponía muy emotiva.

-Opino que le vendría bien. Por lo menos para que salga de la rutina. ¿A quién tienes en mente?-

Antes de responder a ésa pregunta, un ruido chocó contra mi ventana y ambas nos volvimos.

-Perdón por la molestia, pero no se pueden estacio… ¡Oh, maestra Jones!- me saludó mi alumno.

Bajé la ventanilla y lo saludé de beso. Quinn alzó las cejas, sorprendida.

-Te he pedido que me digas Mercedes, tenemos casi la misma edad, me haces sentir vieja-

El chico de uniforme se rió.

-Lo sé, lo sé, pero así es como me han educado. No importa la edad, usted sigue siendo mi profesora, así que…-

Pude notar con fascinación cómo Quinn lo miraba, como si no pudiera dar crédito a lo que veía.

-Oh, sí, mira, Quinn, él es mi alumno. Se llama Blaine Anderson. Blaine, ella es mi amiga Quinn Fabray-

Ambos se saludaron. La rubia habló un poco nerviosa.

-Lamento haberme estacionado aquí. En un segundo me muevo, sólo vine a dejar a Mercedes…-

-Oh, está bien. Yo sólo decía porque aquí es zona de "descarga" de alumnos, pero está bien. Supongo que por venir con la maestra Jones, eso debe darle un crédito extra- me guiñó un ojo.

Exploté en risas.

-Oh, Blaine, eres tan divertido… ¡Deberías trabajar en los Stand-Ups!-

Ahora él terminó por carcajearse y se acomodó la correa de su mochila.

-Mire que si usted lo aconseja, lo meditaría seriamente-

Al notar la casi nula reacción de Quinn, quien parecía en shock, me preocupé por ella y miré a Blaine.

-En un momento te alcanzo, ¿está bien?-

-De acuerdo- sonrió él- Fue un gusto conocerte, Quinn Fabray-

-El gusto es mío- vaciló mi rubia amiga. Cuando él se fue, ella me miró con los ojos relampagueando de buenas ideas.

-Oh Dios mío, Mercedes- me apretó las manos con su entusiasmo- ¡Es perfecto para Kurt!-


¡Buenas noches, queridos lectores! Siendo honesta, ya no recuerdo cuándo fue la última vez que actualicé, pero no fue por flojera o pocas ganas de hacerlo; me tomé un tiempo pensando, ya que no veía muchos comentarios o gente interesada, pero después me decidí a que sí terminaré esta historia (Ya tengo escritos hasta el cap 11), porque aunque sea sólo una persona quien me lea, independientemente de que comente o no, con una persona yo estoy obligada/motivada a terminar esto.

Sé que Quincedes no es un ship muy popular, pero yo creo en ellas y para mí son más que un ship perfecto, así que... aunque sea por mí, pero terminaré esta historia.

Si lees, deja un comentario, no te toma más tiempo del que yo me llevé escribiendo el capítulo. Les agradezco a todos la publicidad que he visto (por face) que han hecho de este trabajo y les agradezco que me lean :) Nos leemos muy pronto.