¡Hola de nuevo! Ya estoy por aquí con un capítulo nuevo, espero que os guste.

Muchas gracias por las reviews y espero que dejéis más, jajaja :)


Seis

Tanto Emma como Regina seguían absortas en aquella imagen que se les estaba mostrando, entre confundidas y aterrorizadas, mientras Zelena no podía borrar la sonrisa que se le había formado en la cara. Aunque no había conseguido su venganza, el resultado que había logrado no estaba mal, pero nada mal. Era una lástima que tuviese que ayudar a salvar Storybrooke para recuperar sus poderes.

- ¿Cómo se supone que vamos a volver ahora a Storybrooke? – Regina no estaba enfadada, eso era quedarse cortos para describirla. – Estamos atrapados en este estúpido mundo del que no sabemos cómo salir por culpa de un estúpido tornado, y no podemos tener ni un segundo de paz. Y tampoco tenemos idea de cómo vamos a solucionar la congelación del pueblo. Por no mencionar lo de…

- Regina, tranquila, hallaremos una manera – la interrumpió Emma-, como lo hicimos para volver del pasado. Volveremos al pueblo antes de lo que piensas, y ya se nos ocurrirá qué hacer. Ahora, lo primero es volver. Y explicarles a los demás qué está pasando, claro… ¿Zelena?

La pelirroja se había quedado atrás dejando a Regina y Emma conversar, le convenía estar de vuelta y tendría que poner de su parte si quería que fuese lo más pronto posible. Estaban de camino a donde se habían quedado los demás, y la verdad era que durante el paseo sí que se le había ocurrido alguna idea.

- Quizás haya que esperar otro tornado… si os trajo hasta aquí, os puede devolver. Pero es un poco arriesgado.

- No importa lo arriesgado que sea, seguro que hay algún hechizo para invocar uno de esos malditos tornados y también un método para asegurarnos de que llegaremos a Storybrooke. – Regina las miró esperando una respuesta de ambas- Vamos, tenemos que darnos prisa. Le preguntaremos a Rumpelstiltskin. – Se giró hacia Zelena- Y tú… te ayudaré a recuperar tus poderes, ¿de acuerdo? Pero lo negociaremos más tarde.

-Once Upon a Joke-

La multitud había bombardeado a preguntas a las tres mujeres – realmente solo a dos de ellas, Zelena no era muy querida- desde que habían vuelto, pero ellas se habían limitado a decir que tenían que volver porque el pueblo estaba en peligro. No habían dado ni un detalle. Se encargarían de que cada uno se pusiera a salvo en cuanto llegaran, y se enfrentarían al problema. La única pega… seguían sin saber cómo.

- Para invocar al tornado solo tenemos que dibujar un símbolo en el suelo…y del resto me encargo yo. – explicó Rumpelstiltskin.

Habían conseguido que su discusión con Bella hubiese terminado, por lo menos momentáneamente. Cuando estuviesen de vuelta tendrían tiempo para solventar todos los problemas que tuvieran. En cuestión de minutos el símbolo estuvo dibujado y Rumpel levantó su daga hacia el cielo. Emma se encargó de que los demás se situaran a una distancia prudencial, pero lo suficientemente cerca para que el tornado los alcanzase también. Y sucedió. Pensaron en Storybrooke con todas sus fuerzas, y finalmente se encontraron ante un paisaje casi totalmente congelado.

-Once Upon a Joke-

- David, Hook, Robin, encargaos de llevarlos a todos a un lugar seguro, por favor. Regina y yo nos encargaremos de esto. –Emma los miró seria, sobre todo a su padre- Por favor, hacedme caso. Zelena es importante en estos momentos, así que debe estar a salvo también.

- ¿Estás segura de que no necesitaréis nuestra ayuda? Puedo quedarme. – dijo Robin.

- Vamos a enfrentarnos a fuerzas mágicas bastante poderosas, podremos con ello. – le dijo Regina. – No os pongáis en peligro. Y por favor, vigila a Henry. – Robin asintió y se despidieron.

Regina y Emma se miraron y asintieron antes de continuar.

- ¿Está segura de que esto es una buena idea, señorita Swan?

- No, pero tenemos que intentarlo. Espero que tengamos la suerte de encontrarlas separadas.

El pueblo estaba, aunque congelado y algo destrozado, tranquilo. No había ni un alma en la calle, por lo que debería ser relativamente fácil encontrar a las dos causantes de semejante caos. A no ser, claro, que las encontraran a ellas primero.

Una hora después, habían recorrido los lugares en los que más probabilidades tenían de encontrarse, pero no descubrieron nada. Parecían haberse evaporado.

- He escuchado un ruido. – dijo Emma. – Por allí, en los establos. – dijo señalando hacia un camino de hielo que se había formado en medio de la calle- Parece que también ha dejado un rastro.

- Bien – dijo Regina, sonriendo- encarguémonos de la bruja que quiere condenarnos a un invierno eterno.

Para cuando llegaron, dispuestas a acabar con aquella persona que amenazaba con mantener Storybrooke congelado, vieron algo que las dejó totalmente sorprendidas. Otra vez.

- Tú no eres la que ha congelado la ciudad, ¿verdad? – preguntó Emma a la chica que habían hallado escondida junto a los caballos.

- No. – respondió la chica, con algo de miedo.

- Vaya, ahora que creía que podíamos acabar con esto de una vez. – se quejó Regina.

- Me llamo Emma. ¿Y tú?

- Elsa.