—Niños y niñas, hoy llega un nuevo compañero. Anda, preséntate. — Dijo la trabajadora social del orfanato.

—Mi nombre es Lack-two, tengo cinco años, un mes y dos días. Vengo de Ciudad Negra.

Los niños lo veían de forma extraña. Ningún niño era tan preciso. Sólo un niño lo ignoró completamente. El niño moldeaba algo con plastilina amarilla.

—¡Polo! — Gritó una de las encargadas del orfanato. —¡¿Oíste algo de lo que tu nuevo compañero dijo?!

—Lack-two, cinco años con un mes y dos días, Ciudad Negra. ¿Fallé en algo? — Respondió el niño, un chico un poco más grande en tamaño que Lack-two. Este tenía el cabello blanco y ojos grises.

—N-no... — Respondió Lack-two nervioso.

—Bueno Lack-two, ahora puedes jugar o buscar amigos, más tarde te indicaré donde dormirás. — Respondió la encargada del orfanato.

El día siguió su curso. Lack-two se había quedado en una esquina aterrado, era extraño estar entre tantos niños pero saber que nadie venía a buscarlo específicamente a él. Sostenía a Oshy y a Teptep en sus brazos y empezó a caminar por la sala. Se acercó al niño albino, que estaba haciendo algo con la plastilina.

—¿Qué haces? — Preguntó Lack-two extrañado.

—Hago a un pokémon. — Respondió el niño acomodando unas cosas.

—¿Y qué pokémon es ese?

—Se llama Hypno. Me parece interesante.

—Se ve muy realista.

—Lo sé. Siempre lo que moldeo con mis manos sale bien. Por eso me alejo mucho de los demás.

—Yo sé leer y escribir desde los dos años. También hago dibujos bastante claros. Al menos eso decía el pediatra con el que me llevaban.

—Dibuja a Hypno entonces.

Lack-two sacó de su maleta unos crayones. Se veían poco usados. Viendo la figura que el niño moldeó, Lack-two empezó a hacer la figura de dicho pokémon. Se veía desde lejos que era el mismo pokémon el niño.

—Muy bien Lack-two, sólo te falta algo.

—¿Ah si?

—Si.

El niño tomó un crayón gris y dibujó un péndulo.

—Ahora si es un Hypno.

—¿Porqué tiene un péndulo?

—No lo sé. No he acabado el libro que leía. Soy...

—Polo. Lo recuerdo claramente.

—Je, eres perceptivo.

—¿Quieres jugar conmigo?

—No tengo peluches o muñecos o cosas así. Perdona Lack-two.

—Te lo regalo. Lo llamé Teptep, pero es un Tepig.

—No podría, es tuyo...

—Aún tendría a Oshy, mi Oshawott. No tengo problema con que lo tengas.

—¿Ok? Juguemos... ¿Cómo se juega?

—Sólo imagínalo. Es la fórmula para este juego.

Ambos niños rieron enérgicamente. Ese, era el inicio de una amistad entre dos huérfanos. Una amistad iniciada por una figura hecha de plastilina, un dibujo y los peluches de un Tepig y un Oshawott. Lack-two confió en que era lo que ganó por perder a sus padres.

5. Un Niño Llamado Polo Winter

El invierno había llegado a Ciudad Aspertia. La navidad estaba a tan sólo siete días. Lack-two no estaba en su cuarto, pero cierta castaña si.

—Foongy, ¿Crees que esta búsqueda nos ayudará a darle a Lack-two el mejor regalo navideño de toda su vida? — Preguntó Whi-two con una sonrisa.

El Foongus afirmó revisando debajo de la cama de Lack-two. No había realmente mucho. Whi-two tiró por error una carpeta. Las hojas no se desacomodaron, pero el contenido llamó la atención de Whi-two. La chica tomó la carpeta y leyó en la portada, "31 niños desaparecidos en Pueblo Lentimas, Diciembre del 2005". Whi-two observó la carpeta y le dio una hojeada. Los dibujos de un Hypno, la información de varios niños y niñas y fotografías bastante escalofriantes abundaban en la carpeta. Su interés se vio aumentado tras leer un nombre que llamó su atención. El nombre del vigésimo quinto niño, Polo Winter. La foto de este niño era la foto de dos niños que se veían felices. Uno se parecía a Lack-two. Encontró un registro de los niños del internado. Se detuvo en una hoja con apellidos que iniciaban con la letra "S". La dejó perpleja un nombre: "Shadow, Lack-two". Soltó la carpeta al ver a Lack-two frente frente suyo, aterrada. La expresión del chico no era fija: parecía molesto, triste y asustado a la vez.

—Dame eso Whi.

—P-perdona L-Lack, me lo encontré por error... D-de verdad no quise... ¡¿Mmmf?!

Lack-two silenció a Whi-two dándole un beso bastante cálido en los labios. Whi-two cerró los ojos lentamente, correspondiendo el beso.

—Te perdono Whi, está bien.

—Debes dejar de robarme besos. Ahora vas a tener que arrestarte.

—Oh vamos, llevas tres meses con eso. Y se supone que tu eres la dulce.

—Pero desde que somos novios te la pasas besándome de imprevisto.

—¿Y? Es normal, eso me dijo Hugh.

—Bueno, te la paso por que navidad es en siete días.

—Traje chocolate caliente, ¿Quieres?

—Si hablamos de chocolate la respuesta es "si" sin dudas.

—¿Y si te hablan de mi?

—Mmm... También.

—¡Dudaste! ¡Exijo saber si me prefieres antes que al chocolate!

—Te prefiero. Un chocolate no puede besarme ni abrazarme. Pero los chocolates son ricos.

—¿Y yo no soy rico?

—De dinero, no lo sé. De lo otro, ni sueñes con que te responderé eso pervertido. Igual no puedo.

—Ah ok, el chocolate no puede contra mi...

—Pero creo que lo mejor de todo sería tú sosteniendo un chocolate que hicieras con tus propias manos.

—Bueno bueno, necesito ir por unas cosas familiares.

—¡Yo voy, yo voy! — Gritó Whi-two con una sonrisa.

—Uf, ok.

—¡Yei!

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Lack-two y Whi-two volaron hasta Ciudad Nacrene. Caminaron hasta unas bodegas. Lack-two habló un momento con el propietario de las bodegas, quien le entregó unas llaves. Lack-two y Whi-two caminaron hasta una bodega con el nombre de Lack-two. Ambos entraron. Whi-two quedó maravillada al ver todo lo que había.

—¿Te gusta?

—¡¿Todo esto tenías cuando niño?!

—Si. Mi padre era un gran coleccionista de consolas de PokéNintendo. Me crié jugando videojuegos de los noventas.

—Gracias por traerme contigo.

—¿Porqué?

—Esto... Por qué en unos días seré Whi-two Claus, Mamá Whi-two o Santa Whi-two, lo que elijas.

—¿Ok? Fingiré que entendí eso.

—¿Y esto? — Dijo Whi-two viendo unos peluches de los iniciales. Tomó el que se asemejaba a Tepig. Estaba muy manchado de tinta roja.

—Déjalo en la caja. — Dijo Lack-two casi ordenándolo.

—¿Porqué? — Preguntó Whi-two sin entender el cambio de su conducta

—Sólo déjalo en la caja. — Lack-two parecía molestarse aún más.

—¿Porqué...? — Whi-two siguió insistiendo.

—¡Sólo deja el maldito peluche en la estúpida caja! — Gritó Lack-two bastante furioso.

Whi-two se asustó enormemente al ver esa faceta de Lack-two. Dejó el peluche en la caja, se ocultó detrás de un sofá y se escuchó un poco de llanto viniendo de aquel lugar.

—Uf... Prefiero no explicarlo... — Trató de explicar Lack-two sintiéndose culpable al escuchar a Whi-two llorando.

—¿Confías en mí? — Whi-two preguntó aún llorando.

—Si.

—¿Qué pasa con ese peluche? Si es algo que te duele, puedes explicármelo. Perdona si te estoy molestando.

—Tiene que ver con un amigo que fue especial para mi.

—¿Un amigo?

—Si. Él... Él se llamaba Polo Winter.