Capítulo 7: Y fueron felices...
Caía el ocaso, y desde el parque cercano a la torre se podía ver una privilegiada postal de la ciudad con el sol poniente tiñendo el cielo de colores rosas y naranjas. Una suave brisa movía las hojas de los árboles, y no se oía un alma pues el lugar estaba desierto. O casi desierto. Dos muchachos avanzaban hacia el más apartado rincón del parque. Uno, castaño con una banda naranja en la cabeza, parecía guiar al otro, tocado con un curioso gorro azul y rosa. Aunque tampoco parecía muy convencido de dejarse guiar.
-Endo, por favor. Ya te he dicho que no creo que...
-¡Tú no crees nada! -contestó el castaño tirando al otro por el brazo-. Tú me dijiste que te ponías en mis manos, así que déjame hacer a mi, ¿de acuerdo?
-Bueno, yo no dije eso exactamente... Además, ¿va a servir de algo que...?
-Que sí, te lo he dicho mil veces
-Pero yo...
-¡Shhht!
No había tiempo para más. Ya habían llegado. Allí, sin verlos (pues se lo impedían los árboles) estaba Handa. Matsuno se arregló por última vez el uniforme del instituto lo mejor que pudo y carraspeó ligeramente. Endo le dio una palmadita en el hombro.
-¡Vamos, tigre! ¡A por él!
Max se acercó a Handa, que estaba de espaldas, lentamente. Mientras tanto, Endo fue a esconderse tras unos arbustos con su cómplice en todo aquello, el peli azul.
-¿Has traído palomitas, Kaze? -le susurró con voz burlona-. ¿No te habrá costado mucho traerlo, no?
-No, que va. Lo convencí rápido. Oye, que te quería... comentar una cosa...
-Ahora, no, espera -le respondió mientras observaba en la dirección de Handa y Max-. La función va a empezar.
Max rozó ligeramente el hombro de Handa, que se volvió de inmediato.
-¿Tú aquí?
En los arbustos, Endo se giró sobresaltado hacia Kazemaru.
-¡¿Pero no le has dicho nada?
-Pensé que sería mejor que lo descubriera por sí mismo -contestó encogiéndose de hombros-. Por cierto, te tenía que decir...
-Ahora no, ahora no, que nos perdemos lo mejor -le respondió el castaño con los ojos clavados en la parejita
Pero la parejita estaba más bien muda.
-Sí... yo... aquí... -respondió Max
-Yo... yo no tengo nada que decirte, Max
Dicho esto Handa hizo amago de marcharse, pero Max lo agarró por la manga, impidiéndoselo.
-Pero yo sí tengo algo que decirte... Y necesito que lo escuches
-Te doy cinco minutos -dijo con frialdad
Max rebuscó en su cartera del instituto y sacó su reproductor mp3, tendiéndole un auricular a Handa. Éste lo miró extrañado.
-Anda, póntelo. No me hagas las cosas más difíciles de lo que son. Sólo escucha.
(nota: Love of my life - Queen - /watch?v=Q4lupqXayYI&feature=feedf)
"Love of my life, you hurt me,
You broken my heart, now you leave me.
Love of my life can't you see,
Bring it back bring it back,
Don't take it away from me,
Because you don't know what it means to me.
Love of my life don't leave me,
You've stolen my love now desert me,
Love of my life can't you see, [...]"
Cuando la canción terminó, Max pudo ver como una lágrima se escurría por la mejilla de Handa. Pensó aceleradamente que la última vez que lo había hecho llorar había sido justo en aquel mismo sitio, y que la cosa no terminó demasiado bien.
-Esto... yo... Quiero decir... Ahora... -tomó aire, y luego habló muy deprisa y mirando al suelo-: Ahorayasabesloquesiento...
Handa seguía mirándolo, sin decir nada.
-Aunque claro... si tú... es decir, comprenderé que tú ya no... o si quieres un tiempo para pen...
-¿Y para qué esperar más tiempo? -lo interrumpió de pronto Handa
Antes de que Matsuno pudiera reaccionar, ya se estaban fundiendo en un cálido abrazo, y pronto fueron sus labios los que se encontraron.
Mientras, detrás de los arbustos...
-Bueno, creo que ya será hora de irse -concluyó Endo
-Sólo hay una cosa... que te quería comentar...
-¡Ah, sí! Dímelo de camino a casa, ¿no?
-No... Tiene que ser ahora
-¿Ahora? Bueno, pues venga.
-Estoooo...
Kazemaru lo besó, sin previo aviso. Un beso breve, rápido, y cuando se separaron, miró a Endo con cara de asustado. En realidad, no había previsto su reacción.
-Endo yo... l-lo siento mucho, es que...
-Shhhht... -le dijo llevándose un dedo delante de la boca-. Silencio.
Y así volvieron a juntarse sus labios, ambas parejas bajo el amparo de la noche que ya los había cubierto con su negro manto repleto de estrellas.
Bueeeno, pues este ha sido el final de éste fic. Volviendo a disculparme por la tardanza, espero que haya gustado y, como siempre, todos los reviews (ya de cara a otro, también) serán muy requetebienvenidos!
