Si no hubiera estado diluviando ahí fuera, John hubiera salido a correr para aclarar las ideas ¿Cómo podía haber estado tan ciego? Sus dos hijos pequeños habían estado tonteando con unas pastillas muy adictivas durante mucho tiempo delante de sus propias narices y él ni se había dado cuenta.

¿Y si les hubiera pasado algo? Adam quizás llevara razón si algo les hubiera pasado probablemente lo había achacado a algo sobrenatural antes que al consumo sin supervisión médica del dimedrol. Uno por miedo de que le pegara un tiro y el otro por miedo de que explotar hasta la extenuación ese don para la caza. El miedo de Adam era ridículo pero en el fondo era el que más le dolía. En cambio el miedo de Sam puede que llevara algo de fundamento. Porque justo hacía unos minutos que se había enterado y ya estaba pensando en como usar esas premoniciones para cazar a aquel demonio. Estaba claro que ninguno de sus dos chicos quería tener esas premoniciones, quizás Adam no, pero Sam era un chico super sano y siempre en contra del consumo de drogas, incluidas las más blandas.

Menudo desastre. Y él que se las prometía tan felices ahora que había encontrado la forma de acabar con el demonio que mató a Mary. John no podía enfrentarse ahora a ese demonio, no estando su familia así de jodida.

Dean tenía la cabeza más en Redland y en ese hijo que acababa de saber de su existencia que en la caza. Había logrado mantenerlo lo más alejado posible de las cazas peligrosas con la excusa de cuidar de Adam, pero sabía que por muy buen cazador que fuera su hijo y muy claras que tuviera las pautas, hasta el mejor de los mejores, podía fallar si su cabeza estaba en otra parte.

Sam enganchado a las pastillas, atormentándose por la muerte de su novia e intentando luchar contra todas sus fuerzas contra un don que dios le había regalado.

Adam con tan solo 16 años enganchado a esas mismas pastillas, temeroso de que su padre fuera capaz de pegarle un tiro solo por tener premoniciones y todo eso mientras pasaba por una delas peores crisis de la adolescencia habidas y por haber.

Y él tan ofuscado por vengar la muerte de Mary y alejar a ese demonio de sus hijos que no se había dado cuenta que él único que se estaba alejando era él mismo. John intentaba hacer memoria y recordar en que momento les empezó a fallar. No fue cuando Sam se fue a la universidad como Dean le había echado en cara, tenía que haber sido antes. Porque Sam había empezado a los 16 años con aquellos sueños y él ya no se percató. ¿Cuándo John Winchester? ¿Cuándo perdiste el control de tu vida de tal manera?

- Como he dicho antes de ir tras el demonio que mató a vuestra madre (John dijo después de un largo silencio) resolveremos nuestros problemas. Vamos a recuperar nuestra vida. La vida que siempre debimos tener (Dean miró con ternura a su padre). Vosotros dos dejareis esas mierdas, conozco alguien que os puede ayudar con esos sueños (dijo John) cuando haya pasado la tormenta iremos a New Orleans, ella os ayudara. Y ti, mientras tus hermanos y yo vemos a esa persona, irás a ver a tu hijo, pasa el máximo del tiempo con él que puedas (le dijo a Dean).

- Papá (Dean se daba cuenta que John le estaba diciendo que aprovechara el tiempo que les quedaba porque nadie les aseguraba de que salieran con vida de la lucha final con aquel demonio)

- Hijo, tu hijo merece saber lo maravilloso que es su padre (dijo John conmovido)

- Y vosotros dos, cabezas de chorlito, y yo (dijo John en un tono muy distendido) vamos a trabajar más en la dinámica padre e hijo y vamos a empezar a confiar más los unos en los otros.

- ¿Por qué me suena todo eso a entrenamiento en el monte? (dijo Sam, negando con la cabeza)

- Porque es le mejor sitio, sin distracciones, solo, vosotros, yo y la naturaleza.

- Por no mencionar que el Dimedrol no crece en los árboles (dijo Dean riéndose)

- Serás cabrón, hijo de puta (lo miró con furia Adam).

- Adam al baño (le dijo apaciblemente John con una tierna sonrisa)

- ¿Al baño? No tengo ganas de mear (dijo Adam descolocado)

- Oh no, hijo , no vas a mear (se puso el píe) vamos al baño a lavarte la boca con jabón

- ¿QUÉ? (dijo mirándolo como si a su padre le hubiera salido una segunda cabeza).

- En ningún momento cambié la regla de "blasfemas, escupes jabón" hijo.

- Pero papá, eso es para críos…ni Dean me castiga ya así (protestó Adam).

- Dean no es tu padre, y tu padre si que trata así a los deslenguados, camina hacia el baño hijo, tienes una cita con una pastilla de jabón.

- No es justo aquí todos decís un montón de palabrotas, no veo, porque soy yo solo el que tiene que "escupir jabón" (Dijo Adam indignado).

- Pues se acabó eso (dijo John muy serio pero sin parecer enfadado). ¿Oíste Sammy?

- ¿Qué? (lo miró indignado) pero si yo jamás blasfemó. son esos dos (refiriéndose a Adam y a Dean) que tienen unos modales atroces.

- ¿Modales atroces? Jajajaja (se reía Dean) hermano tienes que decirme de donde sacas ese jerga tan fifí. ¡Modales atroces! Jajaja Espera que me lo apunte, quizás me sirva para junior (Sam le enseñó el dedo del medio a su hermano como respuesta a sus burlas)

- Sammy, ya deberías de saber que los gestos como ese también los considero blasfemar. Ves Adam no serás el único tu hermano también te acompañará a tu excursión al cuarto de baño.

- Por favor papá, que ya tengo 22 (protestó Sam, John solo lo miraba tranquilamente sin decir nada). ¡Pero si ni siquiera vivo ya bajo el mismo techo que tú! No puedes estar hablando en serio.

- Marchando (dijo John apaciblemente y con una sonrisa relajada mientras señalaba hacia donde estaba el cuarto de baño)

- No me lo puedo creer ¿En serio? (John solo alzó una ceja, como hacía cuando quería indicarle que no estaba para bromas) ¿Y si me niego? (Sam preguntó un poco gallito y Dean sonrió y negó con la cabeza mientras tomaba asiento, eso iba a ser divertido).

- Samuel, sabes perfectamente las consecuencias de desobedecer una orden directa.

- ¿Ahora si que has perdido la cabeza del todo papá? Ni loco, voy a dejar que me zurres, tengo 22 años y…

- Y un día tendrás 50 y quizás vivas en otro planeta, pero seguirás siendo mi hijo y esas normas seguirán estando ahí. Así que antes de que tu trasero se meta en más problemas del los que ya está te recomiendo que camines hasta el baño y dejes ya de protestar como un niñito consentido ¿eh? (dijo John en el mismo odioso tono que usaba cuando él tenía 7 años).

- Sam (le dijo Dean), yo de ti iría el baño, ambos sabemos que esta es una batalla perdida.

- Al menos dime que esas normas también se le aplicarán a él (Sam le preguntó a su padre).

- Eyyyy que yo ya soy padre, cuando seas tu padre me cuentas (dijo riéndose)

- Si, hijo va por los tres (le aclaró John mientras cariñosamente lo agarraba por la nuca y lo acompañaba hacía el baño) ¿Adam? (John lo miró fijamente. Adam sabía que su padre estaba esperando que pasara delante de ellos y entrara en el baño también. Pero no quería. John sabía que sus dos hijos pequeños eran huesos de roer, nunca se les había dado bien obedecer a la primera y se habían hecho unos maestros en el arte de protestar. Así que no le chocó mucho que Adam no se moviera y solo se quedara allí de píe pensando en lo que fuese que se le pasase por la cabeza a ese chico en momentos así) Hijo, última oportunidad (Adam sabía perfectamente que aunque su padre hablara calmadamente y no estuviera gritando lo de "última oportunidad" siempre iba precedido de "ve a por la pala". Y su tarsero ya había recibido bastante del amor paterno de John esa mañana. Así que tras dar un gruñido, empezó a caminar hacía el baño. Tanto Dean como John respiraron aliviados porque ambos sabían que de haberse mantenido en sus treces John hubiera cavando dándole una buena paliza y esa no era la mejor manera de empezar a reconstruir su ya de por si jodida relación padre e hijo).

Tras lavar la boca con jabón a Sam y a Adam regresaron al salón. Los chicos estaban tan abochornados que ni se atrevieron a decir ni una palabra. John aprovechó para asentar las bases de lo que iban a ser las próximas semanas. Básicamente era volver a los inicios. Volver a cuando Dean y Sam eran unos niños y su padre empezaba a prepararlos para enfrentarse a cualquier peligro que pudiera acecharles.

Ni Adam ni Sam eran desconocedores de todas aquellas rutinas de las que estaba hablando su padre y en el fondo sabían que tampoco era para tanto. Sí que seguramente acabarían con todos los músculos adoloridos de tanto trabajar pero en el fondo no estaban tan a disgusto porque añoraban la época en que su padre estaba tanto por ellos. Pero por otra parte estaba la parte de la falta total de intimidad y de autonomía. Si eso iba a resultar difícil para Adam ya ni mencionar para Sam, que llevaba dos años viviendo por su cuenta, alejado de todo aquello y sobre todo alejado de John.

La tormenta parecía que no tenía ganas de marchar, de vez en cuando los chicos echaban una mirada melancólica por la ventana. Seguramente de no haber estado lloviendo a mares hubieran salido de allí cagando leches. Pero el destino había jugado una mala broma a los chicos Winchester. Alguien ahí arriba estaba empeñado que aquellos 4 hicieran las paces y que empezaran a comportarse de nuevo como una familia y lo estaba logrando a base de agua.

John estuvo tentado de hacerle tirar las pastillas que habían estado tomando pero algo le decía que mientras los chicos no supieran controlar la intensidad de esas premoniciones no era buena idea. Sobre todo si habían estado tomándolas durante tanto tiempo, quitarlas de golpe quizás fuera demasiado con lo que lidiar. Pero tampoco iba a dejar que los chicos siguieran tomándolas libremente así que les obligó a entregárselas, y en caso de tener algún sueño premonitorio él mismo valoraría la necesidad de darles o no el dímedrol, al menos los primero días sería lo mejor. Roma no se construyó en un día.

Dean quedó que se quedaría unos días más con ellos y antes de marchar hacia Redland con Patricia y Junior. Después cuando hubieran pasado el tiempo que John creyera necesario a solas, irían a New Orleans a ver la mujer esa que debía de ayudar a Sam y a Adam a controlar esas visiones. Y después John y los chicos se les uniría en Redland. Dean estaba deseando presentarle a su hijo sus tíos y su otro abuelo. Dean iba a acabar con ese demonio por su madre, pro sus hermanos y ahora por su hijo. No iba a dejar que su hijo creciera también huyendo de lo que había casi acabado con su familia al completo. Pero Dean también se hizo una promesa, que lo derrotarían pero que vivirían para contarlo, porque ahora más que nunca, Dean tenía una buena razón para hacer planes de futuro.

- Samuel las pastillas (John alargó la mano para que Sam se las diera) ya tengo las de tu hermano, ahora quiero las tuyas (Sam se lo quedó mirando fijamente). No voy a tirarlas, pero si las necesitáis quiero que me las pidáis a mí. Necesito saber cuanto las necesitáis realmente (le explicó John. John conocía bien a Sam, sabía que sería más fácil si le daba un motivo que si simplemente se lo ordenaba).

- ¿Y ya está te las pedimos y nos las das? (preguntó con reticencias Sam)

- Confío en vosotros (dijo John)

- Ja (dio una risotada de sarcasmo Adam)

- Vale, Adam, confío en él, tú ves a por leña (dijo poniéndose serio)

- Él lleva más tiempo ocultándotelo que yo. Y no sé que perra te ha dado con la leña ¡La chimenea está inutilizada!

- Necesito que vayas a por esa leña para no tener la tentación de zurrarte aquí mismo y ahora mismo ¿Te parece buena razón, hijo? (Adam retorció el hocico pero agarró la hachita y se fue por la leña)

- Papá (empezó Sam pero su padre le interrumpió)

- Estoy poniendo mucho de mi parte y lo sabes (dijo John sabiendo que Sam le iba a pedir paciencia con Adam).

- Sammy, hoy yo mismo he estado tentado de darle un buen par de… (dijo Dean mordiéndose la lengua porque estaba John delante). Adam no es tonto, se ha dado cuenta que papá está intentando que está esforzándose y siendo paciente para que esto funcione. Y Adam es Adam. En cuanto se da cuenta que puede tomar ventaja, se aprovecha al máximo, va tirando cada vez más y más de la cuerda hasta que se te hinchan las (John alzó una ceja) hasta que se te acaba la paciencia (Dean cambió el tono del discurso. Dean también se había propuesto hablar mejor, no quería que se le escapara esa perlas delante de Junior). Que conmigo hacía siempre lo mismo.

- Tiene 16 años (le volvió a defender Sam)

- Pues es un grano en el culo de 16 años.

- Tú también lo fuiste (le dijo Sam respirando hondo. Dean había sido un hermano sobreprotector con él pero con Adam era algo más que sobreprotección, Dean se había convertido en una segunda figura paterna)

- Oh, no hermanito. ¡No así! Jamás me aproveché de la buena fe de papá (Sam empezó a reírse y Johns e quedó mirando a sus dos hijos mayores con curiosidad).

- Yo no era sí (protestó algo infantil Dean)

- No, hijo. Tú a su edad tenías otras cualidades (dijo John riéndose un poco a costa de Dean)Jajaja

- Sí, y una de ellas se llama junior Jajaja (dijo Sam y Dean ya no lo encontró tan gracioso y le dio un collejón a su hermano)

- Tenía más de 20 años cuando patricia y yo (dijo indignado Dean)

- Patricia, su hermana y tú querrás decir Jajajaja (Sam no podía parar de reír. Dean le dio una nalgada como hacía cuando Sam solo tenía 5 años y él 9, y Sam se negaba a irse a la cama cuando tocaba).

- Papá, Dean me pegó (se quejó Sam pero riéndose)

- ¡Chicos! (John los amonestó pero también riéndose. Era tan refrescante volver a ver a sus hijos llevándose así de bien).

- Empezó él (dijo Sam por los viejos tiempo antes de dejar la guasa).

- ¿Estás seguro que podrás con esos dos tú solo? (le preguntó Dean a su padre mientras seguían Sam y él chinchándose)

- Estaremos bien, hijo (le aseguró John. Dean miró a su hermano buscando la confirmación. Sam le sonrió)

- Sí, vigilaré que Adam no asfixia a papá con la almohada mientras duerme (dijo bromeando Sam).

- Yo me preocuparía más que no fuera vuestro anciano padre quien os asfixiara a los dos (John le dijo intentando sonar aterrador).

- Tengo el sueño ligero, papá (Sam le aseguró).

- Sobre todo ahora que las drogas las tiene papá Jajaja (pero aquella broma no le hizo mucha gracia ni a Sam ni a John)

- Dean, aprovechando que dejó al fin de llover, podrías bajar al pueblo a comprar provisiones para unas semanas

- ¿Tanto? (Sam lo miró con horror)

- Solo por si acaso. Samuel es la primera vez que intento desintoxicar a dos de mis hijo, disculpa hijo que no sepa como va ir o cuanto nos va a llevar (dijo John un poco molesto y aquel comentario tan caustico cerró el pico de golpe a Sam).

- Ningún problema, intentaré hacerme con una tele porque sino estos dos

- Nada de tele, Dean.

- ¿Sin tele? ¿y con estos dos subiéndose por las paredes? En ese caso mejor dame el revolver lo guardaré yo…fijo que acabas disparándole a alguno

- Dean no voy a dispararle a ninguno de mis hijos, sino lo hice contigo créeme que no lo haré con ellos (John bromeaba pero también estaba dejando claro que no le hacía gracia ya tanta bromita).

- Como quieras, pero te vas a arrepentir, quizás a éste lo puedas tener calmado, pero Adam…

- Dean, ves a comprar, anda (John le echó una mirada de esas que erizaba todo el vello del cuerpo. Dean sabía cuando debía dejar las bromas con John y justo era en ese punto. Así que se despidió con la mano y fue hacía su coche para comprar comida y cosas suficientes para aquellos 3 para un par de semanas)