Disclamer: personajes de JK Rowling.

Parece que la cosa esta muy buena hoy por aqui. Digamos que bueno, este fic lleno de Drabbles necesitaba un empujoncito, jajajajajajajaj.

Este one-shoot fue escrito por Irene Garza, es estupendo, porque ademas que seguimos con los Dramiones, ella entendió exactamente el concepto de Deliriums Tremens, creo que incluso mejor que yo, es mas deberia dejarle el fic a ella, jajajajajajajaja. Muy bueno excelente, por favor revisen su perfil, una muy buena escritora, que no teme romper barreras para nada.

Capitulo 7

OJO POR OJO

En una habitación oscura, iluminada tan solo por la tenue luz del ocaso que se translucía por las viejas persianas de la ventana y que colaban perezosamente sus rayos evidenciando el polvo de la sucia y maloliente habitación se encontraba una mujer, sentada precariamente en una silla desvencijada y apoyando parte de su peso en una mesa despostillada que representaban casi el único mobiliario del cuarto. Sobre la mesa se encontraba una botella de wiskey de fuego medio vacía y un vaso rebosante del ambarino líquido.

Ella se encontraba observando fijamente un solo punto de la habitación. Sus ojos color miel, que en otro tiempo reflejaban un brillo y una calidez característico, ahora estaban vacíos de vida y solo mostraban odio y frialdad.

Se llevó el vaso de alcohol a la boca y lo apuró de un solo trago, dejando bajar el liquido lentamente por su garganta y sintiendo el calor abrasador que provocaba. Pero a pesar de haber tomado más de 6 vasos en una hora no podía sentirse lo suficientemente ebria. Ya no, ya nada podía hacerla olvidar… ni siquiera embriagarse hasta la inconciencia.

Abrió los ojos cuando dejo de sentir el efecto de ardor en su garganta y volvió a posar su vista en el cuerpo inerte del hombre que tenia frente a ella, amarrado en una silla y con la cabeza cayendo sobre su pecho. Su cabello rubio y largo caía sobre su cara impidiéndole ver sus facciones… esas mismas que la habían atormentado con pesadillas a lo largo de los últimos tres años. Y por fin, por fin lo tenia atrapado.

Los recuerdos agolparon su cerebro y lágrimas de odio invadieron sus ojos. Era imposible seguir atormentándose por lo que había sucedido tanto tiempo atrás, pero Hermione Granger no olvidaba… nunca olvidaría. Aquel mortífago bastardo la había mancillado, humillado y vejado de la peor manera posible. Y ahora, después de buscarlo por más de dos años podría vengarse de él.

Volvió a llenar el vaso con alcohol y después bebió un largo trago directamente a la botella, el liquido se escurrió por sus labios y bajo lentamente por su mentón hasta perderse en su cuello. Llevó su cabeza hacia atrás y aspiró profundamente para llenar sus pulmones de oxígeno, ya que sentía que su respiración no era suficiente. Se levantó lentamente y rodeó la mesa con excesiva parsimonia, como meditando cada uno de sus movimientos. Paseó sus largos dedos por la orilla de la mesa hasta acercar su mano al vaso rebosante que tenia frente a ella y lo tomó con mano firme.

Hermione había entrado a formar parte del cuerpo de aurores con una misión exclusiva, atraparlo. Su vida había sido tan tranquila y feliz, se encontraba estudiando leyes mágicas y estaba comprometida con Ron. Vivía con sus padres en la casa en la que habían habitado desde su infancia cuando tres mortífagos encapuchados irrumpieron una madrugada y cambiaron su vida para siempre. Dos de ellos entraron a su habitación mientras ella se encontraba dormida y la inmovilizaron, presa del terror y sin poder moverse pudo escuchar los gritos de sus padres mientras eran torturados y después solo hubo silencio. Unos minutos más tarde, el tercer infeliz entro a su habitación para avisar que el trabajo estaba hecho y que sólo faltaba la sangresucia.

-Déjenmela a mí – Escuchó que comentaba uno de ellos, arrastrando las palabras y con un tono de voz amenazante. Como parecía tener un rango superior a los otros dos mortífagos no volvió a dirigirles la palabra y se volteó hacia la cama donde ella se encontraba inmovilizada, entonces los otros dos desaparecieron, dejándolos solos en la oscura habitación.

Pudo ver claramente como el mortífago se quitaba la máscara y dejaba ver su rostro lentamente. Hermione lo reconoció inmediatamente mientras ahogaba un grito de terror e impotencia y el desgraciado de Malfoy torcía su boca en una horrible sonrisa cargada de maldad.

Dejando sus recuerdos atrás comenzó a avanzar hacia Malfoy con la copa de wiskey en la mano. Lo había atrapado ella sola gracias a un maravilloso golpe de suerte y la coincidencia de encontrase en el mismo bar al mismo tiempo. Nunca hubiera imaginado que después de tanto batallar al fin había logrado pillarlo. Fue tan fácil engañarlo… solo hicieron falta cabellos de una chica demasiado ebria como para salir del baño y la poción multijugos que siempre cargaba con ella, como medida de precaución por si tenía que pasar desapercibida en alguna misión. Se acercó a él para seducirlo y no tardaron ni diez minutos en salir del inmundo local. Entonces lo aturdió mientras caminaban por la calle y lo tomó para aparecer en la habitación donde actualmente se encontraban.

Lo observó de cerca y un odio primitivo y básico se apoderó de ella. Se veía tan condenadamente vulnerable en esa posición que casi siente lástima por él… casi. De su boca escurría un hilo de sangre y tenía un feo moretón rodeando su ojo izquierdo, su ropa estaba sucia y mal colocada y el cabello pegajoso y apelmazado. Con un rápido movimiento colocó su mano libre en la coronilla del rubio y tiró con fuerza para hacer su cabeza hacia atrás, el rostro del hombre quedó despejado a unos centímetros del de ella.

Hermione lanzó el contenido del vaso con fuerza hacia el rostro del hombre y el choque del líquido lo hizo despertar bruscamente y toser de manera compulsiva mientras buscaba aire para llenar sus pulmones. Abrió los ojos descomunalmente al ver a la mujer que tenía frente a él y que lo miraba con los ojos más cargados de odio y venganza que había visto en su vida.

-…Granger- logró articular ahogadamente, su voz denotaba aprehensión y cautela.

- Por fin despierta el bello durmiente – articuló la mujer con un tono ácido y furioso. – he tenido que venir a despertarte cariño… no parecías reaccionar.- Jaló un poco más fuerte la cabellera del rubio y después dejó caer su cabeza con rudeza y se alejó de él para ir por la botella que descansaba sobre la mesa.

El rubio estaba extrañado por el comportamiento de la otrora sabelotodo de su escuela. No recordaba como había llegado hasta ese lugar, lo último que recordaba era a aquella despampanante rubia que lo había abordado en el bar donde había quedado de encontrarse con Nott. Entonces lo comprendió.

- ¿Eras tu verdad, asquerosa inmunda?... no sabía que ahora eras toda una perra Granger – comentó con despotismo mientras la mujer tomaba la botella de una mesa cercana.

Hermione volteó a verlo con rencor y sus ojos se achicaron de puro odio. Entonces se acercó al rubio y sin que el hombre tuviera tiempo de reaccionar le propinó un fuerte golpe en la mandíbula que logró sacarle un quejido de dolor. Con los ojos cegados por lágrimas y sangre escurriendo por su boca el hombre volteó a verla y descubrió a una mujer con una sonrisa irónica en el rostro.

-¿Quieres un trago guapo? – y volviendo a jalarlo del cabello para hacer su cabeza hacia atrás empinó la botella en su boca – yo invito.

Casi se atraganta al sentir el líquido llenando su boca y quemando los lugares maltrechos por los golpes de la mujer.

- ¿Qué demonios pretendes Granger? – le preguntó casi gritándole. –¡No vuelvas a tocarme con tus asquerosas manos otra vez escuchaste!. – Era absolutamente conciente de su posición desfavorable frente a la mujer, pero su orgullo masculino aunado a su vileza le impedían comportarse de manera adecuada frente a la clara amenaza en la que se encontraba.

- No recuerdo que te haya parecido tan asquerosa aquella vez Malfoy, ¿recuerdas? – Los ojos de la castaña se volvieron de piedra al completar la frase anterior y levantó su mentón altivamente en un claro gesto de desprecio.

- Veo que no has podido olvidarme, verdad sangresucia… quien diría que en el fondo lo disfrutarías. ¿Todavía tienes sueños húmedos conmigo en las noches no es así? – El hombre siseaba cada una de las palabras que salían de su boca, disfrutando la cara de dolor que se instalaba en el rostro de la mujer. – ¿Acaso me raptaste porque quieres un poco más?, Vaya Granger, sólo era cuestión de que lo pidieras amablemente.

- Cállate infeliz – y con una sonora cachetada hizo que la cabeza del rubio se volteara completamente – No tienes una puta idea de lo que me hiciste pasar por tu momento de diversión. Me enfermas, me repugnas.- Dejó escapar una lágrima mientras lo observaba fijamente. Se había prometido a si misma no llorar frente a él, pero era tanto el dolor que se arraigaba dentro de sí que no pudo contenerlo por más que se esforzó. – Me violaste infeliz, me destruiste. ¿Qué jodidos te hice yo para que me trataras de esa manera?

El hombre sonreía con cinismo mientras veía como la mujer perdía la compostura al hablar, entonces lo descolocó por completo la actitud que tomó a continuación. Con movimientos seguros la castaña se sentó a horcajadas en sus piernas y acercó su rostro hasta quedar a escasos milímetros del rubio, que podía sentir el alcohol emanar de su aliento. De manera que podría se considerada sensual excluyendo el violento contexto le espetó en un susurro – arruinaste mi vida Malfoy, mi felicidad, mi compromiso… Después de lo que me hiciste tuve que asistir a terapia por ocho meses.

Hermione comenzó a desabrochar lentamente los botones de la camisa negra del rubio, dejando al descubierto su albino y musculoso tórax y lo recorrió en una caricia lenta y suave. Comenzando por su mandíbula y descendiendo hasta llegar al botón de su pantalón. El hombre se estremeció por el roce y clavó sus fríos ojos grises en los de ella. La chica hizo una mueca que parecía sonrisa, pero que acompañada por la dureza de su mirada solo podía ser interpretada como gesto de desprecio.

-Tal vez no lo sabías asqueroso infeliz, ya que no me dejaste explicar mi situación mientras me golpeabas y me penetrabas… pero antes del pequeño incidente estaba embarazada. – Entonces comenzó a llorar silenciosamente mientras el hombre la miraba estupefacto – Tenía 7 semanas de embarazo Malfoy. Después de lo que me hiciste… mataste a mi hijo. Nunca pude superarlo y después de eso cambié tanto que Ronald me dejó. Él nunca lo supo… no tuve tiempo de decirle que iba a ser papá.

- ¿Y que vas a hacer Granger? ¿Te vas a vengar? ¿Me vas a matar tú a mí? – preguntó el hombre intentando reflejar tan solo desprecio, pero Hermione pudo identificar el ligero temblor de su voz… tenía miedo. El maldito infeliz tenía miedo. Se le escapó una sonora carcajada cuando lo comprendió.

- Tal vez, tal vez no… por ahora tengo otros planes para ti tesoro – le dijo mientras reducía gradualmente la distancia que los separaba y posaba su boca en los delgados labios del hombre. Malfoy intentó retirarse pero atrapado como estaba contra el respaldo de la silla no pudo moverse un solo centímetro.

- Te volviste loca… quítate de encima impura – murmuró entre dientes el rubio

- Loca… definitivamente es un término que se acerca a lo que me convertiste Malfoy. Hubiera preferido que me mataras, pero no… no pudiste desaprovechar la oportunidad de romperme en mil pedazos y poder disfrutar de lo que ocasionabas… pero te equivocaste conmigo. Y ahora… ahora vas a saber en lo que me transformaste.

- Por favor Malfoy… déjame… no me toques. Malfoy detente por favor… noooo… estoy… estoy… -

Hermione recibió una bofetada y sus ojos se llenaron de lágrimas que pugnaban por salir de un momento a otro.

- Cállate Granger, no me interesa escucharte… solo planeo divertirme un rato – y apuntándola con su varita gritó – ¡Silencius! – dejando a la mujer sin poder emitir sonido alguno.

-Mucho mejor… ahora, en lo que estábamos – y sosteniendo los brazos de la joven con una sola mano movió ágilmente la que le quedaba libre para romper de un solo movimiento el camisón que la cubría, dejando al descubierto unos pechos grandes y firmes que se agitaban convulsamente por los estertores del llanto insonoro de la mujer. Los tocó con rudeza, acariciando sus pezones con la palma extendida mientras con su boca mordía y lamía su cuello. La mujer no dejaba de llorar y retorcerse entre sus brazos.

- De haber sabido lo que se escondía debajo del casto uniforme de Hogwarts, esto hubiera sucedido hace mucho tiempo Sangre Sucia… tienes un par de tetas jodidamente deliciosas – y acercando sus labios a la comisura de la boca de la castaña comenzó a hurgar con la lengua toda la extensión de piel que había entre ésta y sus pechos, hasta reposarla en su pezón izquierdo y después de jugar con él entre sus labios hundió sus dientes en la delicada carne de la mujer hasta sacarle sangre. Hermione se contorsionó de dolor y el movimiento fue un aliciente para Draco, que despojándose de su cinturón comenzó a bajar su pantalón hasta las pantorrillas.

- Lo recuerdas ¿no es así Malfoy? – le preguntó la mujer mientras le quitaba de golpe el cinturón que sostenía sus pantalones – ¿Recuerdas cómo me violaste? ¿Recuerdas lo que se siente humillar a la otra persona mientras te suplica que la dejes?... pues… creo que es algo que pienso disfrutar el día de hoy. Quiero escuchar que implores que te deje en paz… quiero oírte gritar de dolor…

- ¿Acaso pretendes violarme Granger? Que jodidamente enferma estas si crees que voy a permitírtelo – El hombre comenzó a mover sus brazos en un vano intento por aflojar el fuerte amarre que lo inmovilizaba y tentando en los bolsillos de su túnica abierta para ver si encontraba su varita.

- ¿Buscabas esto querido? – Le preguntó con voz melosa mientras sostenía con su mano izquierda una varita que no le pertenecía. En un ágil movimiento la partió a la mitad de un solo golpe de rodilla y la dejó caer al piso – Me temo que no la vas a necesitar. –y con una fuerte patada la alejó hasta una esquina de la habitación.

-Ahora veamos… ¿como es que empezaste aquella vez?... -y poniendo un dedo en su labio inferior comenzó a fingir que pensaba detenidamente ­– ¡Ah si! Lo recuerdo… ¡como olvidarlo!! – con un movimiento tan rápido que Draco no alcanzó a prever musitó – ¡Silencius! – y comenzó a reír de manera desquiciada – Vaya… tengo que reconocer que esto se siente condenadamente bien infeliz. Ahora…-

Hermione se acercó lentamente al hombre y comenzó a besar su cuello de manera sugerente. Lamiendo y mordiendo su lóbulo mientras con sus manos acariciaba el pecho desnudo del hombre. Draco, por más que lo intentaba no podía evitar disfrutar las caricias de la mujer que lo seducía. De su garganta escapaban suspiros insonoros. Entonces la castaña lo mordió con todas sus fuerzas en el cuello, degustando el metálico sabor de su sangre en la boca. Al hombre le dolió terriblemente la mordida de Hermione y se tensó por completo mientras ella se volvía a colocar con las piernas abiertas encima de su cuerpo. – Vaya Malfoy… ¡pero si te gusta rudo!... estas bien duro ahí abajo… - y comenzó a besarlo nuevamente en el hueco entre sus clavículas mientras recorría con sus manos los musculosos hombros del rubio y recorría con parsimonia su contextura hasta llegar a la espalda. Entonces lo arañó con todas sus fuerzas, enterrando sus uñas en la fina carne de sus omóplatos. Sintió una pulsación firme y potente en su entrepierna, ante la cual sonrió abiertamente – Definitivamente te gusta rudo encanto-

Hermione miró a los ojos al hombre, que la miraba con los ojos abiertos pero con una expresión que intentaba parecer indiferente –No, No, No, esto así no funciona – . Con ambas manos tomó la cabellera platinada de Malfoy y estiró su cabeza hacia atrás, hasta hacer destacar los tendones de su cuello, Entonces comenzó a mordisquear la fina mandíbula del rubio hasta llegar a su boca, la cual mordió con saña hasta que la abrió en un grito silencioso. Entonces comenzó a hurgar con violencia en su boca, disfrutando los intentos infructuosos del hombre por apartarla, pero al mismo tiempo podía sentir como su erección iba creciendo bajo sus pantalones.

Que curioso era el comportamiento de un hombre cuando se le trataba como objeto, si en este momento Malfoy estuviera hablando seguramente le estaría gritando que se apartara e insultándola con todo lo que se le ocurriera, pero su cuerpo hablaba por él, pidiéndole más. Hermione se sintió poderosa y terriblemente excitada ante tal descubrimiento.

- Vamos Malfoy… dime que te gusta… lo puedo sentir. – Mientras hablaba comenzó a acariciar con su mano derecha la entrepierna de Malfoy mientras con la izquierda tiraba de su cabello para hacerlo verla a los ojos. Pudo comprobar los gestos de placer que provocaba su tacto y la mirada de reproche que le dirigía. – ¡Oh! Es verdad… no puedes hablar. No importa.. ya veremos más adelante.

- Dime que te gusta Granger… dime que te excita… pídeme que continúe follándote sangre sucia – le susurraba Malfoy a la chica que tenía bajo su cuerpo mientras le embestía rítmicamente y con una fuerza que le hacía daño. – Estas húmeda, jodidamente húmeda Granger… podría apostar que te gusta rudo, ¿no es así? – Tiró de su cabello hasta levantarla y la acercó a su rostro – Vamos, no seas tímida, ya que ahora somos tan… cercanos… puedes decírmelo. ¿Quieres más Granger? – Una embestida particularmente fuerte hizo que Hermione arqueara su espalda, estrechando la distancia entre ambos – Creo que eso es un sí para mí. Ahora vamos a empezar a divertirnos de verdad.

Hermione bajó los pantalones de Malfoy y comprobó que el hombre estaba totalmente excitado. – Ahora vamos a divertirnos de verdad, ¿no Malfoy? – y con una fuerte patada que golpeó al hombre justo en el plexo solar lo derribó con todo y silla hasta que golpeó el piso con tanta fuerza que la silla se rompió. Draco estuvo a punto de perder el conocimiento y entonces sintió una patada en sus costillas que lo hizo girarse instintivamente.

Hermione aprovechó para patear los restos de la silla y con un movimiento de varita inmovilizó al hombre con la espalda pegada al piso y los brazos extendidos a sus costados. Entonces se sentó violentamente sobre él y sintió como su cuerpo se acoplaba forzosamente al ensamble. El rostro de Draco evidenció que había sido muy doloroso. Entonces Hermione hundió por completo su cuerpo en el de él y comenzó a moverse acompasadamente. Mientras el hombre se retorcía debajo de ella comenzó a sentir un poder que nunca antes había sentido en su vida… dominación. Subyugación total. Le encantó. El tiempo iba pasando y sus movimientos se volvían cada vez más frenéticos y contundentes. Estaba sintiendo el mayor placer que había experimentado en su vida.

- ¿Que tanto castigo podrá ser esto, si veo que lo estás disfrutando? – Le preguntó entre jadeos mientras contemplaba el rostro adolorido y a la vez excitado de Malfoy – Creo que necesito escuchar lo que tengas que decir… ¡Finite Silencium!

Lo primero que escuchó salir de la garganta de Malfoy fue un potente gemido, mezcla de dolor y placer que la hizo llegar casi a punto de un orgasmo. El maldito bastardo era condenadamente guapo y sus viriles gemidos la habían hecho excitarse más de lo que había imaginado. Cuando el hombre se dio cuenta de que había recuperado la voz habló – ¿Y que quieres que diga Granger? ¿Que te quites? ¿Que por favor dejes de violarme y me sueltes? – La mujer hizo un movimiento especialmente violento con su cadera que arrancó un grito de dolor del hombre. Entonces llegó su primer orgasmo, que se extendió desde su vientre hasta cada una de sus terminaciones nerviosas. – No te voy a dar el gusto Sangresucia… es más, si en esto consiste tu venganza… por mi está perfecto. – y lanzó una sonora carcajada que fue interrumpida por un arañazo en su pecho y un golpe de cadera en su entrepierna.

- Creo que no has entendido bien Malfoy… - Y acercando su rostro a la boca del hombre comenzó a morderlo en los labios. Para lo que no estaba preparada era para la imperiosa respuesta del hombre, que incapaz de mover sus brazos o levantar su espalda del piso comenzó a devolver el beso con feroz intensidad.

- Sabes Granger… casi me hubiera gustado que esto no hubiera sido forzado – le comentó Malfoy a Hermione mientras ella estaba llorando recostada e inmovilizada en su cama, repleta de moretones y magulladuras… había sangre manchando sus sábanas, pero el mortífago no había notado el detalle porque se encontraba sumido en su propio placer, después de haber tenido el mejor orgasmo de su vida entre las piernas de la mujer que yacía a su lado. – Es una lástima… eres lo mejor que he probado en mi vida – y acercándose a la mujer que lloraba desconsoladamente le arrebató un último beso, que tuvo que profundizar a base de una fuerte mordida en los labios. Luego se levantó de la cama y recogió el pantalón que había dejado tirado a un lado, se lo colocó rápidamente y volvió su cabeza hacia ella – Hasta nunca Granger… felices sueños – y tras decir esto desapareció.

El hombre comenzó a mover levemente su cadera, semi-inmovilizada bajo el peso de Hermione… entonces ella se levantó. Dejándolo adolorido y sin terminar.

- Maldita Perra – se quejó el hombre, que había estado a solo unos segundos de alcanzar la cima del placer y que ahora tenía que lidiar con una dolorosa acumulación de líquido semiótico en su cuerpo.

- Cállate estúpido… ¿que creíste? ¿Que te iba a permitir disfrutarlo otra vez?... no quiero un solo rastro de ti en mi cuerpo. Como te dije… me repugnas. Me das asco… Pero esto, esto no es tu castigo. Esto fue solo un poco de diversión Malfoy. – y empuñando su varitagritó con toda la potencia de sus pulmones - ¡CRUCIO!

Malfoy se retorció todo lo que le permitía la inmovilidad en la que estaba inmerso y aulló de dolor por lo que le pareció una eternidad. Después se quedó flácido e inerte sobre el piso.

Hermione acomodó sus maltrechas ropas, alisó su falda y tomó la botella que estaba tirada cerca de donde se encontraba. Apuró el contenido y se acercó al hombre. Con un movimiento de varita volvió a acomodar las ropas de Draco sobre su cuerpo y se agachó para voltear su cara hacia ella.

- Ahora Malfoy, ahora ya sabes lo que sentí… y espero que esto quede en tu memoria de aquí hasta que te pudras donde perteneces… ¡Desmaius!

Hermione tomó al hombre de la túnica y desapareció de la horrible habitación para aparecer frente a una imponente construcción de piedra ubicada en una pequeña isla en medio del mar. Sabía que no hacía falta juicio… Malfoy estaba condenado a Azkabán de por vida desde hacía tres años. Desde que aquella noche irrumpieron en su casa y acabaron con la vida de sus padres y de su hijo nonato, desde que la violó y la convirtió en un monstruo corrompido por el dolor.

Haciéndolo levitar ingresó a la prisión y lo entregó al primer guardia que encontró en la entrada. Ya no había dementores en Azkabán, pero sin duda seguía siendo el peor lugar donde un hombre podía pasar el resto de su vida.

- Lo encontré en un bar, estaba tan alcoholizado que no me reconoció – murmuró Hermione fingiendo un tono de voz suave y gentil – lo he traído inmediatamente hasta acá según las órdenes del departamento de Aurores.

- Muy bien Srta. Granger, lo ingresaremos inmediatamente –

- Muchísimas gracias – y sonriendo abiertamente se volteó para retomar sus pasos. Una vez que estuvo lo suficientemente lejos de la puerta, una lágrima escapó de sus ojos… Por fin lo había logrado. Ojo por ojo Malfoy… pensó mientras desaparecía de aquel horrible lugar, para no volver nunca más.