¡Hola a todos de nuevo!, aquí tenéis un nuevo capítulo de esta historia que espero que les guste... Como siempre, no conozco a Lea o a Dianna, de lo contrario Glee hubiera sido diferente.
Y por cierto, sí, Achele es endgame.
Nunca en toda mi vida se me habían hecho tan largos seis días... Hasta ahora.
Dianna se casaba esta tarde, según me comentó Naya la última vez que nos vimos. Durante estos días habían pasado por mi cabeza muchas cosas, que si Dianna iba a ser muy feliz, que si no iba a serlo por que no le quería, que si lo mejor era dejarla ir, que si era un error quedarme de brazos cruzados y dejar que se casara... En esto se puede resumir mi vida últimamente, pero es que ahora que había llegado la hora de la verdad no tenía ni idea de que hacer.
Sí que es cierto que tengo un vestido precioso preparado en la habitación para ir y llevármela antes de que dé el sí quiero, pero también es cierto que tengo al lado mi pijama favorito y un bote de helado en el congelador por si me resigno y al final decido dejarla ir. Esta situación es demasiado complicada...
Veo el móvil encima de la mesa y me pongo a ojearlo, sobretodo nuestros últimos mensajes, pero también me quedo embobada mirando las diez llamadas seguidas que me hizo antes de que entrara al teatro para firmar el contrato. No le cogí ninguna. Antes de que pudiera seguir haciendo nada, la pantalla del teléfono se puso a brillar, diciéndome que había una llamada entrante. Jon. La descolgué enseguida.
-Hola, Jon-Dije soltando un suspiro-.
-Hola, Lea... ¿Estás bien?.-Pregunta algo temeroso.-
-No, Jon, no lo estoy.-Me levanto del sofá y apago la tele, que estaba muy alta.- Dianna se casa...-Miro el reloj para asegurarme antes de seguir.- En dos horas, y no sé que hacer.
-¿Qué opciones hay?.-Murmura desde el otro lado de la línea.-
-Ir y sacarla de allí o comerme dos kilos de helado de chocolate que tengo en casa.-Vuelvo a soltar otro suspiro, esta vez de frustración.-
-Deja de suspirar de una vez y llámala por teléfono...-Eso no se había pasado por mi cabeza.- Estoy seguro que está esperando que hagas algo.
-¿Y por qué no viene ella hasta donde estoy yo...?
-Porque según me dijiste el otro día, fuiste tú la que le pediste que te dejara en paz, la que le colgó el teléfono y la que ha estado ignorando sus últimas llamadas.-Dijo esto como si fuera los más obvio del mundo.-
-Y si no lo coge... o me dice que se casa...
-Para de divagar, Lea.-Ordenó de manera firme.- Si no te lo coge vas a por ella. Y si te dice que se casa abres ese maldito bote de helado.
-No lo hagas todo tan simple, Jon.-Susurré.-
-No lo hagas tan complicado tú. Deja de gastar tu tiempo conmigo y llámala ya, Lea.-Dicho esto último, mi mejor amigo decidió que era un buen momento para colgarme la llamada.-
Genial.
Absolutamente genial.
¿La llamo o no...?
Si, decidí segundos después. Dianna es al amor de mi vida y tenía que tenerla conmigo de nuevo, por que lo cierto es nunca he sido más feliz en toda mi vida como lo he sido con ella, y eso se merece otra oportunidad, aunque nos volvamos a hacer daño...
Vuelvo a desbloquear el teléfono y algo temblorosa marco su número, de memoria por su puesto, porque ese número nunca se podría olvidar, y aguardo pacientemente un toque, dos toques, tres toques, hasta que al sexto toque alguien descuelga la llamada.
-No te cases.-Digo sin saber todavía quien había descolgado el teléfono.-
Antes de escuchar cualquier respuesta oigo el timbre de casa y me dispongo a abrir, no sin soltar un par de improperios contra quien se haya atrevido a interrumpir un momento como este. Abro la puerta y cuando la veo, mi móvil cae estruendosamente al suelo. Dianna estaba allí, vestida de novia, y preciosa como nunca, llevaba el pelo recogido en un moño bajo, y todo el maquillaje corrido, seguramente por haber estado llorando. No se exactamente cuanto tiempo nos quedamos mirándonos la una a la otra sin hacer ni decir nada, pero unos momentos después la agarré suavemente por la cadera y la atraje despacio hacia mí, fundiéndonos en un tierno abrazo, del que ninguna queríamos salir. Nada más agarrarla, Dianna pasó sus brazos por mi cuello y enterró su rostro en el mismo, empezando a sollozar suavemente. Yo cerré la puerta de casa con la pierna e intenté calmarla sin mucho éxito. Luego empezó a balbucear algo, no sabía muy bien el qué debido al llanto.
-Mírame, Di...-Le agarré suavemente la cabeza y al final conseguí que saliera de mi cuello.-
-No me he casado...-Dice con algo de dificultad.-
-Lo sé, tu boda era dentro de hora y media.-Le muestro una suave sonrisa y consigo que se vaya relajando poco a poco.-
-¿Cómo lo sabes...?.-Pregunta secándose algunas lágrimas que resbalaban por su rostro.-
-Naya me lo dijo.-Le aparto algunos mechones de su cara.- Pero eso ya no importa, ahora estás aquí.
-Estoy aquí...
Le agarro la cara y nos volvemos a quedar mirándonos, perdiéndonos en los ojos de la otra hasta que Dianna existe acortar la poca distancia que nos separaba para fundirnos en un beso intemporal. Coloco mis manos en su cadera y ella pone las suyas en mi cara, luego se separa suavemente apoyando su frente sobre la mía, dejando leves caricias con su nariz, intentando asegurarse de que era real, de que realmente estábamos aquí, y no subida en ese altar a punto de unir su vida a la de alguien a quien no amaba. Yo intento acercarla más a mi, para decirle Sn necesidad de palabras que esto no era un sueño y vuelvo a unir nuestros labios de forma tierna, sin prisas.
Después de algunos minutos en los que estuvimos besándonos, nos separamos y Dianna se queda muy bien sin saber que hacer, por lo que me aventuro a ayudarla un poco.
-En el armario tengo algunos pijamas...-Le digo mirándola de arriba abajo.- No es que no estés preciosa.-Aparta la vista ruborizada.- Pero no me apetece verte vestida de novia si ese vestido no es para mi...
-Me lo podrías quitar tú...-Dice haciendo el amago de una sonrisa y consiguiendo que se me nublara la vista.- Y luego si quieres lo quemamos.
Suelto un largo suspiro, haciendo que Dianna se riera, e intento hacer acopio del poco autocontrol que ahora mismo quedaba en mi cuerpo para no lanzarme sobre ella y quitarle el vestido.
-Dianna...-Me acerco y la beso en los labios, sin intención de llegar a más.- Me gustaría que habláramos primero.
Ella hace un leve asentimiento con su cabeza y luego se dirige hacia la habitación para cambiarse de ropa. Yo mientras me acerco a la cocina y me sirvo un vaso de agua para aclárame, y enfriarme de paso, un poco. Luego el móvil de Dianna empieza a sonar insistentemente, y la rubia, desde la habitación, me dice que conteste yo. Miro primero la pantalla y veo que el nombre de Jason aparece en ella, y contesto algo más aliviada al saber que se trataba de su hermano y no de su ex prometido.
-¿Diga?.-Oigo un estruendosa carcajada al otro lado de la línea.-
-¡Sí!.-Grita Jason.-
-¿Jason...?¿que pasa?.-Ahora estaba empezando a preocuparme.-
-¡Pues que mi hermana ha huido de su boda para ir en busca de su amor verdadero!.-Ahora reímos los dos por su efusividad.- Eso pasa.
-Visto así supongo que es algo grande, ¿no?.-Me asomo a la habitación para ver si Dianna podía hablar ya, pero me la encuentro en ropa interior, y me obligo a apartar la vista inmediatamente.-
-Enserio, Lea...-Dice retomando la seriedad.- Me encantaría que volvierais a estar juntas.
-Bueno, creo sinceramente que tenemos posibilidades.-Noto ahora como Dianna coloca sus manos en mi cadera, de espaldas, y coloca su cabeza en mi cuello.- ¿Quieres hablar con tu hermana?.
-No.-Dice con rotundidad.- Ahora os toca hablar a vosotras.
Dicho eso, me corta la llamada y Dianna empieza a dejar suaves besos, seguidos de algunos mordiscos, en mi cuello.
-Se ha puesto tan contento que incluso me he sobresaltado.-Digo cogiendo sus manos entre las mías y disfrutando de las caricias que estaba recibiendo.-
-Si tenemos en cuenta que toda mi familia estaba deseando que dijera que no en altar, es bastante normal que estuviera contento.-Deja escapar una risa a la que no puedo dejar de unirme, pero luego la seriedad se instala entre las dos y nos damos cuenta de que ha llegado el momento de hablar.-
-¿Vamos al sofá?.-Le agarro la mano después de que asintiera y ambas vamos hacia el sofá, donde nos sentamos.-
-Lea...-Susurra acariciandome la mano.- Si no te llego a coger el teléfono... Y no vengo hasta aquí...¿Hubieras ido a la boda?.-Pregunta algo dubitativa.-
-Tengo preparado en el baño un vestido precioso para ir a por ti.-Le digo ganándome una sonrisa por su parte.-
-Por un momento llegué a creer que me odiabas de verdad.-Aparta la mirada de mi.-
-Joder, Dianna... Enterarme de algo así después de creer que la culpa era mía durante dos años, no me sentó precisamente bien.-Me levanté y empecé a dar vueltas por la habitación.-
-Lo siento...
-Deja de disculparte.-Le suplico mirándola de nuevo.-
-Es que no se que más decirte, Lea.-Dice poniéndose delante de mi.-
-Realmente, sigo muy enfadada.-Ahora ella da un paso hacia atrás.- Pero te quiero muchísimo y quiero estar contigo.
-No puedes estar muy enfadada y querer estar conmigo, Lea.-Dice como si fuera lo más obvio del mundo.-
-No te equivoques Dianna...-Dije mostrando una sonrisa y acercándome a ella.- Que yo esté contigo, digamos que es un acto tremendamente egoísta por mi parte, porque yo siempre salgo ganando...-Me mira con una ceja levantada y yo la agarro por las caderas.- Porque puedo besarte cuando me dé la gana...-La beso suavemente.- Acariciarte... Hacer el amor contigo...-Le susurro en el oído, haciendo que se pusiera a temblar.- Y además, voy a tener exclusividad plena, ¿verdad?.-Le pregunto mientras ella asiente rápidamente.- Pero da la casualidad de que en este acto egoísta, va a haber una simbiosis, porque creo, y realmente espero no equivocarme, que tu también estás deseando hacer todo eso.-Termino dejando un mordisco en su clavícula.-
Me alejo repentinamente de ella, que se queda con los ojos cerrados mientras suelta un par de gemidos de frustración, pero luego los abre y llega hasta mi, agarrando mi cintura y pegándome hasta la pared más próxima que había. La miro a los ojos y no puedo evitar acariciarla y sonreír al ver de nuevo ese verde boscoso, que siempre se instalaba en ella cuando quería algo con todas sus fuerzas, y que yo siempre veía cuando estaba cerca de mí. Ella muestra una sonrisa ante el contacto y a continuación me besa.
Es un beso tranquilo, sin prisas, en el que intentamos demostrarnos todo lo que con palabras solo no podemos.
Beso que yo me encargo de profundizar pidiendo permiso con mi lengua para entrar, permiso que es aceptado inmediatamente, dando comienzo a una batalla en la que jamás habrían perdedores, porque nunca se reconocería una victoria por parte de ninguna. Antes de perder el juicio por completo, le dejo un mordisco en el labio inferior y nos separamos despacio.
-Cásate conmigo, Lea...-Dice dejando suaves besos en mis labios.- Vámonos de aquí y casémonos.
-Di...-Consigo decir antes de dejar escapar una sonrisa ante las ocurrencias de la rubia.- No nos vamos a casar aún... ¿Por qué no empiezas pidiéndome que sea tu novia como todo el mundo?.-Pregunto haciendo que dejara de besarme.-
-Pues porque yo no soy como todo el mundo.-Dice totalmente seria para echarse a reír también en unos segundos.- Pero si así lo quieres... Vuelve a ser mi chica, Lea Michele Sarfati.
-Nunca he dejado de serlo, Dianna Elise Agron.-Digo besándola de nuevo.-
-Pero que sepas que tendrás que ser tú la que me pida matrimonio.-Dice mirándome seriamente y señalándome con el dedo.-
-Pensaba hacerlo de todas formas.-Le cojo la mano y volvemos de nuevo al sofá, donde estábamos al principio de la conversación.- ¿Vemos una película?
-Vale...-Dice metida en su mundo.-
Pongo la primera película que encuentro en la estantería y me siento junto a ella en el sofá, pero en algún momento Dianna decidió usar mis piernas como almohada, hecho al que yo no me negué y comencé a acariciarle la barriga distraídamente. Era más que posible que ninguna de las dos estuviera prestando atención a la televisión, más que nada porque yo no podía de dejar de mirar a Dianna, segura de que quería decirme algo pero no sabía como, y al final, cuando el silencio se me estaba haciendo insoportable, decidí darle un pequeño empujón.
-Dime lo que me tengas que decir, Di...-Le susurro haciendo que me mirara.-
-A veces odio que me conozcas tanto.-Dice haciendo que riera.-
-Dime.-Insisto de nuevo.-
-Estaba pensando en el contrato... Y en como te obligaban a que me dejaras.-Dice en susurros, a lo que no me quedó más remedio que apagar la televisión.- Y no quiero que eso vuelva a pasar, quiero poder besarte por la calle y no tener que ocultarnos más... Se que esto es cosa de las dos y que lo tenemos que hablar y llegar a un acuerdo, pero no quiero fingir más, Lea...-Dice con voz claramente afligida.- Ese es mi trabajo, y no quiero que sea mi vida también.
La beso.
Porque lo único que puedo hacer después de la confesión que me acababa de hacer es besarla, intentando decirle que todo iba a estar bien.
-¿Quieres que salga a la calle y le diga a todo el mundo que eres mía...?.-Le digo mientras dejo otro beso en sus labios.- Porque yo tampoco estoy dispuesta a que nadie más se quede mirando tu culo por la calle. Y si lo hacen, que se atengan a las consecuencias... Que soy yo.
-Eres la consecuencia de metro y medio más peligrosa con la que se van a encontrar en su vida.-Dice riendo de nuevo, tomándose aquella broma como el fin de sus preocupaciones momentáneas.- Pero primero deberíamos decírselo a nuestros familiares y amigos, más que nada para que no se enteren por la prensa de que he perdido la cabeza por una chica, cuando se suponía que me iba a casar con un chico.
-Me parece bien...-Me doy la vuelta y me tumbo sobre ella, comenzando a dejar besos húmedos en su cuello.- Y ahora...-La levanto suavemente y le quito la camiseta, dejándola en sujetador, que todavía era el de novia.- Joder...-Digo mordiéndome el labio.- Cásate conmigo, señora de Sarfati.- Le digo mirándola a los ojos de nuevo, mientras ella me dice que no con la cabeza.- Esta bien, pero...¿Qué te parece si adelantamos nuestra noche de bodas?
-Te quiero muchísimo, señora de Agron...-Dice besándome de nuevo con una pasión que no veía desde hacía años.-
Nuevo capítulo... Y parece que al fin llegó la calma a las chicas. Siento muchísimo la demora al subir el capítulo, pero he tenido algún problemita de salud y he pasado una semana complicada. Buen lunes a todos.
TheDreamerOne.
