Te lo digo claro: DIGIMON NO ES MÍO

Te lo digo feo: DIGIMON NO ES TUYO

Te lo digo bonito: DIGIMON NO ME PERTENECE.

Te lo digo correctamente: PERTENECE A TOEI ANIMATION (hasta el día que lo compre :3)

Últimamente mis disclaimers están un poquito fuera de contexto…

Hoy no es sábado pero... ¿eso qué! Actualizo hoy para que mi querida Sori pueda leer L) Ves como te quiero? ;D

.Casa Casa Mia.

Por Mizh-n-Rozh.

.Smetti di piangere il tuo cuore.

Sora Takenouchi POV's

Quise cortarme las orejas por como estaban sucediendo las cosas… todo pasaba demasiado rápido. Levanté el rostro para ver al culpable de todo acercarse a Miyako, a mí y a la criatura que ella llevaba en su vientre. Miyako también levantó la cabeza y lo miró a él con una sonrisa, y esa fue mi perdición… porque en sus miradas, la de Ken y la de ella pude ver todo lo que sentían el uno por el otro, y aún así, sabía que faltaban muchas cosas más que no conocía pues después de todo iban a tener un hijo.

¿Cómo no confiar en el padre de la criatura que llevas en tu vientre? ¿Cómo no proteger a la mujer que te dará un hijo? Cómo no demostrarlo…

–Sé lo que piensas, Sora –Ken llamó mi atención con su voz ronca mientras le secaba las lágrimas a Miyako- pero las cosas no son así…

–Ken… ¿crees que puedo hablar a solas con ella? Tenemos muchas cosas que comentar –y Miya tenía razón, había tanto que me había perdido que las cosas no tenían sentido para mí, al menos no ahora.

–Por supuesto, cariño.

Ambos se besaron fugazmente y Cody salió antes de que pudiera voltear hacia la puerta; Ken también desapareció pero antes me dedicó la última mirada de comprensión, allí entendí que, por más que yo no quisiera aceptarlo, y ellos tampoco, eran unos niños. Unos niños jugando con fuego, jugando a ser Dios trayendo vida humana al mundo…

–Estás grandísima y hermosa, Sora –me habló ella mirándome el rostro únicamente.

–Tú también estás preciosa, me gusta tu corte de cabello. –fue lo único que la impresión me dejó decir pues, sinceramente, lo más grande era su barriga y por más maleducada que fuera no podía mirar otra cosa y sentir… lástima de ése pobre niño, porque yo misma sabía como se sentiría; lástima de Miyako porque también sabía cómo sería su vida de ahora en adelante.

Aunque los padres lo nieguen, ellos también sienten… también lloran, les duele, se equivocan, se perdonan, mienten, gritan, odian, aman… pero casi siempre mantienen a sus hijos al margen de las situaciones. Ellos se preocupan. Yo jamás estuve muy segura que los míos se amaran pues era extraño verlos juntos, de lo que sí estaba segura era que ellos me amaban, Toshiko y Haruhiko darían todo por mí.

–Voy a la mitad de mi carrera en la Universidad de Tokio.

–Eso es genial, querida. Me alegra tanto que cumplas tus sueños… -Miyako apartó la vista y la dirigió a su estómago, una de sus manos pálida y fina acarició con suavidad el bulto. Sus ojos tenían un brillo cegador, como si pudiera quedarme viéndola todo el día en el plan de acunar a su futuro hijo.

–¿Ya saben el sexo? –fui lo más cortante posible pero Miyako captó a lo que me refería.

–Niña, será una niña… la llamaremos Sakura. –los ojos de mi amiga se llenaron de brillos coloridos mientras hablaba del tema, sin duda no había nada que la hiciera más feliz que hablar de su hija.

Esa parte no la entendía en lo absoluto, cómo podía cambiar de ánimo con sólo hablar de ello… Nunca había tenido la oportunidad de hablar con una mujer embarazada tan íntimamente, no que yo recordara, y aunque yo no fuera la madre me sentía contagiada de ese ambiente cálido y amoroso. Sinceramente no entendía el amor de madre…

–Sakura es un buen nombre, me gusta.

Me aventuré en ese mundo de las fantasías maternas y levante un poco la mano- ¿Puedo? –Miyako asistió y yo coloqué mi mano sobre el vientre donde crecía la nena, las sábanas eran sumamente finas para no acalorar a la madre y bastante gruesas para que no se congelara de rato en rato. Bajé por la curvatura de la forma grandiosa que tenía y al llegar un poco más abajo lo sentí, un golpe me hizo alejar la mano por inercia y ahogar un grito.

Caí en cuenta que en serio no era un juego, allí dentro algo estaba vivo.

–Es buena pateadora –ella rió un momento y me dejó continuar la travesía.

–Lo siento, me asusté. Pensé que había hecho algo malo.

–No tienes experiencia en esto ¿verdad? –aventuró ella con picardía.

–Lo básico, nueve meses, vómitos, mareos, se rompe la fuente, corres y el berreo del bebé –intenté ponerle gracia al momento y tanto Miyako como Sakura lo disfrutaron pues mi amiga sonrió y la bebé pateo más suave.- ¿Cuántos van?

–Nueve, me falta una sola semana.

¿¡U-una semana! Estaba jugando conmigo…

–Es asombroso…

–Lo sé, para mí también lo es, pero tengo a Ken conmigo y Cody también está al tanto de mí así que… puedo con todo, todo por ella. –de nuevo los ojos le brillaron.

–Eso es lo que no entiendo… Miyako…

Ella suspiró profundo y me miró con cara de interrogación, esperando algo de mí que obviamente no consiguió, entonces prosiguió a contar la explicación, me suponía yo, o al menos diría algo que me haría reflexionar.

–Ken y yo nos conocimos hace tres años, éramos jóvenes y yo me había enamorado perdidamente de él, yo tenía dieciséis años y él quince, todos decían que podía ser un error grandísimo amarlo tanto… mis amigos, mis padres, mis hermanos, todo el mundo ¡hasta los extraños! Pero ellos no sabían nada de nada. –me golpeó terriblemente al saber que todo ocurrió mientras estábamos peleadas, más bien distanciadas porque jamás llegamos a la discusión, mientras nuestras vidas ocurrían apartadas, arruinándose al mismo tiempo ambas.- Cody y yo siempre fuimos buenos amigos, y él no dudó en ayudarnos en nuestras citas… fue algo así como nuestro cupido personal. Los años avanzaron y cada vez confiábamos más el uno en el otro, nos amábamos incondicionalmente y con locura. Fue… mi idea de regalo de aniversario el que estuviéramos juntos y solos por primera vez, el año pasado ocurrió todo.

Me sorprendía un poco cómo Miyako contaba cosas de su intimidad con tanta facilidad si, a fin de cuentas, yo la había abandonado TRES AÑOS, por razones estúpidas.

–Fue la mejor noche de mi vida y no me arrepiento de nada de lo pasó, simplemente fue perfecto, ambos estábamos concientes de lo que nos esperaría, yo le pedí que confiara en mí y él me suplicó que confiara en él. Así logramos superar el momento de la vergüenza. Luego la aceptación, Ken y yo fuimos capaces de arreglarnos por nuestra cuenta. Sus padres se asustaron muchísimo pero le brindaron apoyo, incluso su padre le dio empleo en su empresa; su madre está muy feliz por ser abuela y su hermano, Osamu, no deja de venir a vernos a las dos. Entonces…

Por más que quería buscarle el lado malo a la historia no podía, pues Miyako lo contaba como si todo fuera color de rosa, para ella era así pero es que ¿ni una falla? ¿una sola? Ella no encontraba problema alguno al ser madre, y a que sus suegros lo supieran. Aunque el "entonces" me indicó que venía la peor parte, la parte que esperaba concediera con la de mi madre, y así poder tener una visión más clara de la situación pues sabía que Miyako se abriría más que Toshiko y que ella no se la pudo pasar peor que mi propia madre.

–Le dije a mis padres.

Justo en ese momento había recordado lo que Cody había dicho antes de entrar, y ahora tenía que cumplir esa promesa pues era el trato: déjame verla y yo mantengo mi pico cerrado. Eso incluía que ella también obviara el tema.

–Por favor, Miya… no hablemos de malos ratos. Mírate, estás viva, vas a ser madre de una criatura tan hermosa como tú y Ken. ¿Cuál es el problema? Sonríe, siempre sonríes Yolei.

–Te pareces a él –asumí que a Cody- no me deja contar nada de nada.

–Es por tu bien, tendremos mucho tiempo después.

–¿Cuánto rato estarás aquí en Odaiba? –preguntó ella, comprendiendo por fin que lo mejor era no hablar de ese tema.

–Unos cuantos meses, mi departamento se inundó y me quedé sin donde dormir en Hikarigaoka… por ahora estoy viviendo en casa de Taichi.

Miyako volteó el rostro y me miró con cara de indignación, ella estaba tan confusa como yo… que tampoco me creía que pudiera estar viviendo con él, pero Miyako no se sabía la otra parte de la historia y, a decir verdad, yo tampoco.

–¿¡Con ése! ¡Sora, por Dios…!

–No fue mi idea, Hikari vivía conmigo… y ella sugirió irnos a casa de su hermano, es su hermano ¿qué iba a decirle?, ¿que no?

–No pero, vamos Sora, hay millones de hoteles en Odaiba y tenías que vivir con ese desgraciado… Además, puede que sea hermano de Hikari pero es tu novio, y si me permites decirlo, el peor de todos los que han existido.

Exacto ¿¡por qué! Todo el mundo podía ver mis errores a simple vista y yo nunca los vi porque me cegué con los: "todo irá bien, todo saldrá bien" Obviamente nada estaba bien, y posiblemente ni siquiera iba a mejorar. Me lastimé el corazón pero era mejor lastimarme yo que no tenía nada que perjudicar, en lugar de ella que llevaba a Sakura.

–Taichi y yo, ya no somos nada.

–¡Aleluya! Se hizo la luz.

–Miyako… -añadí con una mirada de advertencia y ella rió entonces se puso seria- las cosas no iban bien, él y yo discutimos de mi libertad y acerca del pasado… digamos que tuvimos un enfrentamiento que no tenía nada que ver con nosotros pero igual nos afectaba ¿Recuerdas a Kouji?

–Claro, otro idiota más para la colección…

–Ya sabes lo que hizo…

–Por supuesto que sí, Sora. ¿Y qué tiene que ver él con todo el asunto de Tai y tú?

Respiré hondo antes de responder y me hundí en las sábanas en frente de Miyako lista para esconder mis lágrimas (si es que salían, y estaba casi segura que así sería) y que ella no las viera y me llamara tonta.

–Pues Tai quiso revivir algo parecido y no pude con tanto… Por supuesto le expliqué la razón y me di cuenta que él no podía comprenderme del todo, que necesitaba dejar eso antes de que empeorara y además estaban mis estudios… en ese momento me fui a Hikarigaoka, para escapar de todo y centrarme en algo de una buena vez.

–¿En serio salieron tan mal las cosas?

–Pues sí, empeoraron mientras yo no estaba pero no sé mucho de eso. No quiero darte una información incorrecta, Miyako. Con el tiempo lo sabré. Por ahora, me quedaré en su casa con Hikari y los otros amigos de Tai, hasta que lo nuestro de arregle y él pueda olvidarse de todo el pasado. –la voz comenzó a fallarme y desentonaba en mi relato, era propio de Miyako no darse cuenta tan rápido de las cosas… estaba a punto de llorar.

–¿Arreglarlo dices? ¿Volverás con él, Sora?

–¡Por supuesto que no, Miyako! No quiero volver a hacerle lo mismo, sé lo horrible que se siente, además… hay alguien… un amigo de Taichi.

–No me digas… ¿cómo es él?

–Es rubio, tiene ojos grandes y azules… Buen cuerpo pero eso es lo de menos Yolei, lo que importa es que él me quiere… me quiere hacer suya o algo así –ella abrió los ojos y se apretó el vientre con la mano izquierda- ¡ves! No tiene sentido, me conoció el viernes y ya me tiene loca, yo…

Era tan complicado hablar de mis sentimientos hacía Yamato pues jamás lo había catalogado de manera tan dulce, y lo hacía porque si usaba las palabras reales a Miyako le daría un infarto. Pero, ahora que lo veía así, no era tan malo… quizá solo sea un muchacho sin nadie a quien amar, sin nadie… que busca follar con cuanta puta se le pase en frente pero estaba segura que yo no era la típica chica que se convencía tan fácil aunque, si me preguntaban, me quedaba poco tiempo antes de caer a sus pies.

–Ay Sora, no me digas que te gusta ése depravado sexual…

–¡Que no! Él me acosa y más nada… -aparté la vista y acomodé la trompa de la rabieta que siempre hacía, Miyako se carcajeó y me pidió más explicaciones a las cuales ya no podía negarme pues ella había hablado bastante de su experiencia. Y, también, era inevitable el desahogo.

Con Miyako no hubo tantos inconvenientes en soltar nombres, aunque a mí me causaran asco y repulsión Miyako siempre tenía algo que aportar acerca de todos y cada uno de ellos. Al avanzar las palabrotas brotaron tanto de su boca como de la mía y volvimos hacía el pasado, pues éramos de las mejores amigas. Las horas pasaron hasta que llegamos al tema más importante: nuestra amistad. Nos entretuvimos en lo que hicimos en la ausencia de la otra que nos olvidamos de lo que compartimos…

–¿Por qué, Sora? ¿Hubo cosas más importantes que nosotras dos?

–No quiero que lo pienses de ésa forma… creo que todo tuvo que ver con que preferí esperar a que tú hicieras algo, pues pensé que la molesta eras tú… juraba que no querías hablarme.

–Sé que fui muy grosera en un principio, pero también esperaba que tú regresaras. Estuvo mal, me sentía culpable pero luego tuve mis propios problemas y Ken… bueno… me distraje, lo siento, es tan duro admitirlo. –la futura madre se volvió a acariciar en vientre y bajó la cabeza para que yo no la viera llorar- Aunque créeme, siempre me preguntaba dónde estabas y a dónde te habías llevado nuestra unión.

Aunque ella no lo quisiera, y aunque a mí me pareciera mentira yo también pensaba en ella de rato en ratos, secretamente ambas ocupamos nuestras cabezas en cosas que, en el momento, eran lo más importante y sabía que sólo en mi caso el motivo de la separación era un estupidez; pues ella amaba a Ken y estaban juntos… yo… ya no lo tenía a él.

Sus razones dieron frutos ¿y los míos qué? Claro, pura confusión pues ahora no estaba tan segura de haber dicho la verdad el sábado por la noche. No estaba tan segura de que separarnos haya sido lo mejor pues tampoco sabía si… Tai tenía el mismo efecto en mí.

–Lo siento tanto, Miya… Yo no me lleve nada, simplemente cortamos ese nexo que teníamos. Tú te quedaste con una parte y yo con otra.

–Es la verdad. Discúlpame, soy la chica más despistada y tonta del mundo… vivo en mi burbuja feliz y me olvido de lo que no está dentro de ella.

Entonces le sonreí con lágrimas en los ojos, lágrimas combinadas… tanto por el otro tema como de este, y el secreto de los Inoue. Aunque ya podía hacerme la idea: ellos no lo aceptaron. Era mucho peor pues, en el único caso de embarazo prematuro que yo conocía, los padres de la pobre mujer la ayudaron y quien la abandonó, pero no por mal, fue el esposo… el hombre que ella amaba.

Mi madre estuvo sola los últimos seis meses del embarazo ya que, según ella me contó, mi padre se fue a conseguir trabajo en Kyoto y no hubo más remedió que ella se quedara pues de igual forma, aunque nos mudáramos, él no estaría con nosotras. Mi abuela, Rumiko, fue quien cuido de nosotras dos… y al parecer el único apoyo.

Las mujeres son mucho más sensibles y delicadas que los hombres, sienten todo con más intensidad y luchan por lo que desean con más fuerza. Yo no quería estar en ninguna de las dos situaciones pues, mi madre no tenía al amor, y Miyako no tenía el apoyo. Pero la vida no es un pastel de fresa y había que comérselo todo sin agua para tragar… puede que sus experiencias no fueran gratas pero ellas estaban de pie, sonriendo, viviendo y disfrutando cada instante con esa criatura que llevaban dentro.

Tampoco lo entendía pues no sé que es llevar algo con vida dentro de ti más que parásitos, pero debía ser la experiencia más maravillosa de todas pues nada era más valioso y hermoso que una mujer en cinta.

–Claro que no, yo también lo siento… hubiera… preferido estar contigo durante todo este tiempo, yo también te hubiera ayudado con Sakurita, te pudiera aconsejar pero mira ahora sólo queda una semana y yo no puedo compensar el tiempo –me sequé las lágrimas yo sola pues para ese momento no tenía a nadie que lo hiciera por mí a diferencia de los días anteriores- Pero ¿sabes qué? Estoy orgullosa de ti, porque has madurado tan rápido… yo tengo 21 años y sigo pensando infantilmente –ella sonrió pues sabía que era cierto, iniciando por mi atuendo- vas a ser la mejor madre del mundo Miyako Inoue.

–Gracias por eso... Entonces ¿todo está bien?, ¿amigas por siempre?

–Miyako, nunca dejamos de ser amigas ¿sabes por qué? Cuando tú en serio te preocupas por alguien, piensas en esa persona, te preguntas qué hace, cómo estará, y aunque no hables con ella sientes el presentimiento de cómo está; y ése alguien siente lo mismo por ti puedes jurar que está interesado en algo de ti, nosotras queremos la amistad una de la otra ¿lo sabes verdad? Sabes que por tres años… aún tuvimos la confianza de contarnos la intimidad… porque aunque yo pensara que no querías hablar y tú que yo estaba molesta, siempre confiamos una en la otra y esas pequeñeces no nos desmoronaron individualmente.

Aunque nuestros caminos fueran separados, aunque ella se llevara esa otra parte de la unión… ambas conservamos nuestras partes ya ahora, juntas, en el reencuentro, las pegábamos de nuevo.

–Por más que tú odiaras a Taichi y por más que yo lo defendiera… no dejamos de confiar.

–Amistad.

–La verdadera amistad no se daña tan fácilmente, ni tres años pudieron con nosotras, ni lo harán cinco, seis, diez…

Miyako se levantó de la cama y se sentó sobre ella sin quitarse la mano del bulto, con la otra me indicó que me sentara a su lado a lo que yo asistí con los ánimos elevándose y la mirada gacha.

El mismo brazo lo estiró y me abrazó por la espalda.

–No volverá a ocurrir, uno, dos, tres, un milenio… no nos afectará más ¿cierto?

–No dejemos de luchar por lo que amamos, somos mujeres, peleadoras y fuertes.

Mi amiga sonrió por mi tono de voz en intento de imperio pero salió más a hormiga hablando en francés. Lo que más deseaba era que las cosas volvieran a la normalidad y, sacando cuentas del día de hoy, con mi madre me fue bien aunque pensé de más las cosas, con Miyako me esperaba el enfrentamiento con el pasado, el desahogo y el reencuentro de lo que habíamos disfrazado o más bien, vuelto invisible, pues nuestra amistad estaba reconstruida y más vivaz que nunca.

–Gracias por visitarme, espero que vengas para conocer a Sakura.

–Claro que sí –admití con cierto empeño, y esta vez no pedí permiso para hablarle a la niña- Y serás así de terca y justa como tu mami ¿verdad?

Miyako me miró con los ojos abiertos y entonces me lo dijo:

–Ella te quiere, volvió a patear… creo que le gusta tu voz.

–Le gusta la tuya, que no es lo mismo.

–Obviamente, soy su madre, pero no eliminemos ambas posibilidades.

La tarde se me había pasado en la reconstrucción de sentimientos y ya me quedaba poco tiempo para visitar a la otra persona pues el reloj iba a las 18.42 y el cielo estaba oscureciendo amenazando con sacar a los ladrones de las casas.

Me despedí de Miyako con tranquilidad pues, a mi parecer, ella merecía un buen tiempo. Con Ken fui más fugaz pues él estaba ansioso por ver a su mujer y me di cuenta que había pasado algo por alto: ¿Ellos sólo vivían juntos, no? ¿No estaban casados? Cody dijo que podía explicarme cuantas cosas yo quisiera así que salimos ambos al pasillo y le pregunté sólo eso, aunque la respuesta fue a la de otra pregunta muy distinta.

–Los padres de Miyako no aceptaron nada –como me lo suponía- Ken quería casarse con ella pero ella tampoco estuvo del todo de acuerdo pues no quería atarlo a otra cosa tan rápido, ella dice con que con el amor que sienten no hace falta más pruebas… un papel no tiene importancia, y ya tendrían más tiempo para organizarse.

–Miyako tiene un buen corazón ¿Ken no se opuso a nada?

–En lo absoluto. Él la entendió y prefirió dedicarle su tiempo a la bebé que a una boda. Sí se casarán, pero por el momento asumo que no será hasta que Sakura nazca.

–Ya veo. Ojala sean felices por siempre –admití alegre pues era cierto. Ken, un niño de apenas 18 años merecía ser feliz con la persona que amaba, no se equivocaron, puede que a primera vista sí, pero ahora que los conocía (por lo menos gran parte) sabía que no tenía nada de malo, que los únicos malos de la historia eran sus padres por no comprender y que aún así ella no se deprimía porque la fuerza estaba mientras tuviera alguien para quien brillar: Cody, Ken y Sakura eran los principales.

Aunque en sí, ellos corrigieron el error con buena postura.

Cody y yo nos despedimos luego de la conversación. Bajé las escaleras y la recepcionista me miró obstinada, como si hubiera tenido que verme el rostro por toda una hora, cosa que no había pasado.

–Con su permiso señorita "mi culo es operado y mi peinado de salón barato" –le dije y tras ello le saqué la lengua de forma infantil y salí corriendo hasta donde estaba mi coche.

La noche había llegado y Odaiba estaba cubierta por una manta azul marino, me sentí inspirada por el ambiente fresco que había. El otoño me abrazó invitándome a disfrutar de él, las luces estaban encendidas así que no vi problema en irme caminando hasta mi próximo destino.

Fui observada durante los primeros diez minutos de caminata y los cinco restantes pude estar en paz. El nuevo lugar causaba un ambiente aterrador y más aún pues era de noche, me adentraba en el prado con olor a flores, porque sólo veía flores y piedras. A 200 metros de la entrada encontré mi destino en solitario, me senté en suelo de pasto y me dejé caer de espaldas viendo la noche y los pequeños puntos que apenas se identificaban como estrellas. Justo antes había comprado unas flores para reemplazar las marchitas que, de seguro, mi madre había traído, pues no conocía a más nadie que se preocupara por él.

Otro hombre que también me cambió y que yo lo cambié. Él nunca fue quien yo conocí pues solía ser alguien inmaduro y gritón, alguien que disfrutaba cada día de la vida como si fuera el último, sin responsabilidades y sin nada… alguien a quien podías darle una patada en la cabeza para que aterrizara. Cuando nos conocimos eso quedó atrás, pues conmigo aprendió a madurar y yo también, comprendí que la vida estaba cargada de consecuencias y que por más que te gustara algo llegaría el momento donde debías abandonarlo, porque nada era para siempre.

Nada, ni siquiera su amor físico. Pues ya no lo abrazaría nunca más, ya no me protegería de las acusaciones de mamá, ya no me aconsejaría, no me daría las buenas noches por teléfono, y ya no le reclamaría por no llamarme en el día. Porque mi padre ya no estaba… mucho antes que Taichi, que Wallace, que Kouji, que cualquiera… él fue el primero en cambiarme y al primero que cambié, al único que le perdoné tanto daño y por el único que fui capaz de perdonarme a mí misma.

Yo tenía sólo 12 años, enfrentarme al mundo sola, vestida de negro… llorando su desaparición, soportar y proteger a mi madre, escuchar sus últimas palabras como un eco cada noche en las paredes blancas de mi habitación, olvidarme de todo el tiempo que pudimos ser algo y no fuimos…

Llegar y pisar suelo, entender que nadie pudo quererme más que mi padre, más que a Toshiko porque la abandonó para mi bien, porque cambió su rutina para verme a . Y yo dejé de ser llorona, me fui del internado para poder verlo más seguido, soñaba con poder asustarme con los truenos en la madrugada de una noche torrencial, correr a su regazo y decirle: "Papi, tengo miedo" pero esa noche tormentosa nunca llegó a su lado, y debía llorar en soledad abrazada a las sábanas sin vida, más frías que la luna.

Tenía miedo, y todavía lo tengo. Desde ése día, el día que nos dejó, temo que estando sola alguien pueda venir y destrozarme, temo que mi madre salga herida porque ninguna de las dos somos fuertes, tengo miedo de no poder entender qué sigue en el camino, de no saber avanzar sola, de caerme y luego no poder levantarme.

Siempre estuve orgullosa de él, por comprender y ser tan igual a mí. Y siempre lo estaré pues todo lo que hizo, cada acción, cada respirar, cada parpadeo hasta el último aliento lo dio por y para mí.

Las lágrimas brotaron en frente de la tumba de Haruhiko Takenouchi, abracé el trozo de piedra como lo único que me quedaba de él cerca porque lo otro se había quedado perdido en mis maletas y el armario enorme de la mansión, yo necesitaba verlo… poder decirle: "Papi, mírame, estoy loca pero soy fuerte, soy valiente, estoy luchando… quiero que estés orgulloso de mí"

Así como yo estaba orgullosa de él.

–Papá… ¿por qué tenías que irte?, ¿quién te llevó?, ¿no pudo esperar más tiempo? Tenía que dejarnos solas a mamá y a mí… Te extraño…

Esperaba y deseaba con todo mi corazón que el viento me trajera la respuesta a mis preguntas pero quién podía responderlas era mi propio padre, cosa que no iba a ocurrir. Se lo habían llevado demasiado lejos y yo me desmoronaba más rápido que antes, signos de que la antigua Sora, la que hace un año vivió en Odaiba estaba renaciendo… pues eran muy pocas las veces que lloraba tanto. Y en un fin de semana ya alcanzaba para hacer un diluvio.

Tomé una de las flores del ramo que le había regalado al recuerdo de mi padre y jugueteé con ella en mis manos, las flores favoritas de mi madre y las que él siempre le daba… un girasol amarillo y grande que se veía tan oscuro en la negrura de la noche en Odaiba. Sentía como me perdía a mí misma entre la lluvia de mis ojos, los múltiples pétalos de la flor, las últimas palabras de Haruhiko:

–"Lucha por lo que amas, pequeña.". "No quería soltarte tan temprano, pero algún día entenderás porque las cosas pasan así…". "Cerrar los ojos no es dormirse"

Ese día aún no había llegado, pero por ahora podía esperar llorándole… mientras siguiera viva tendría mucho tiempo; y si moría, se lo preguntaría de frente. A cualquier modo tenía salida pero para ambas debía esperar, y de preferencia sentada.

No quería despertarme de ése sueño donde sus brazos me cubrían y protegían, pues sabía que respiraba y con eso me bastaba. El cementerio estaba solitario pero siempre sentí a alguien detrás de mí, no me alarmé en lo absoluto porque también sentía que podía ser el espíritu de mi padre o bien, el algún otro infortunado. Bien que creía en las almas.

Pero tenía tan mala suerte que no era ninguno de los dos. Mi primera reacción, al salir del mundo donde me encontraba fue saltarle y llorar, grité, me esforcé por sacar todo lo que tenía…

–Papá, no puedo ser fuerte sin ti…

No había verdad más difícil de admitir que esa, y lo estaba haciendo: No podía vivir sin papá, él era lo mejor que pudo pasarme, porque sin querer el tres se transformó en dos, y a veces era un uno y un dos, luego el dos y el uno… hasta que en el presente nos quedamos en uno y uno. Él estaba en el cielo, mi madre resentida por todo y yo intentando salir adelante mientras en el camino me iba desmoronando sin su luz como farolito alumbrándome la tierra mojada de los recuerdos.

Sus brazos me recogieron como ya lo habían hecho antes. La niña dentro de mí explotó y continúe pronunciando incoherencias referentes a mi padre, lo extrañaba… más que a nada… pues casi diez años de ausencia me costaban superar, y aunque pasaran otros diez, seguiría afectándome. Pero no estaba segura si dentro de diez años estos brazos volverían a consolarme.

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Takeru Takaishi POV's

Nos repartimos los puntos de búsqueda muy apresurados: Izzy y la hermanita de Tai irían al muelle y sus al rededores. El propio Tai pidió ir a casa de su madre pues, él era quién más la conocía y habían más probabilidades, según él, de que ella estuviera allí. Mi hermano y yo nos quedamos con los parques y las plazas más transitadas.

Si lo veía desde el punto de vista normal cualquiera pensaría que Tai la encontraría pero, tanto mi hermano como yo, sabíamos que las "posibilidades" eran un número y nada más; a parte había cosas que Tai desconocía y nosotros no. Ya ambos nos imaginábamos que Sora se iría en cualquier momento sin avisar pues no paró de llorar en toda la noche; personalmente eso me lastimó demasiado ya que nunca pensé que se merecía algo tan malo una chica como ella.

Luché contra mí mismo para no salir por la puerta y consolarla ya que era demasiado desgarrador, Yamato prefirió dejarla sola… él entendía de esas cosas obviamente más que yo, y me mantuvo calmado diciéndome que no faltaba mucho para que terminara. Dicho esto, una hora más tarde ella se quedó dormida y los dos pudimos descansar.

Puse la quinta velocidad del automóvil y Yamato me llamó:

–Ya cálmate, Speedy González. No estás en Italia.

Me reí a regaña dientes y volví a bajar la velocidad a la cuarta. Me había acostumbrado rápido a las miradas ajenas de los ciudadanos al ver pasar autos como los que teníamos nosotros, aun así, tampoco éramos los "millonarios" del mundo comercial, sólo que cada uno tenía una buena herencia a sus costillas y otros trabajaban fuerte por lo que deseaban.

Nos bajamos en el primer parque con rapidez. Yamato le dio la vuelta desde adentro por ser más rápido y yo desde afuera por ser menos observador y más de sentimientos. Los niños en el parque me saludaban y yo a ellos les devolvía el gesto. Matt llegó corriendo para informarme que no había visto ninguna chica de cabello rojizo. Entonces salimos inmediatamente con el nuevo destino.

–Fuiste rápido.

–Claro, no había mucho que buscar –admitió sin mirarme- esa chica es inconfundible para mí.

–Ah, para ti solamente… -tenté a mi suerte, seguro me diría que me callara la boca y yo me reiría hasta hacerme un hueco en el estómago.

–Todos la ven de manera diferente ¿No te has dado cuenta?

Me miró como si hubiera dicho una grosería, entonces tuve que detenerme pues el semáforo me lo ordenó, sin embargo el 80% de mis sentidos estaban pendientes de lo que Yamato tenía para decirme.

–No… bueno, sé que tú y Tai…

–No me refiero a eso, Tk. Es Joe, es Koushiro, la misma hermanita de Taichi…

Ah… ella.

–Sé que Hikari la ve como un modelo a seguir, alguien en quién confiar y no defraudar. Hasta como una madre –el semáforo cambió y continuamos en nuestro destino. Ahora no sólo estaba prestando atención a Yamato sino que también me quedé estancado en la hermana de Tai. 30% 50% y 20%, creo que era una repartición decente.

–Ella tiene algo que los atrapa. Por lo que he visto Izzy le tiene cierto respeto pero desconozco la razón, tampoco me importa demasiado porque él no hará mucho. Ella y Tai son los mejores amigos…

–Sin contar que él la ama.

–Contándolo Tk. –su voz se formó seria mientras cambiaba de persona en la que hablaba y sus nudillos de tornaban blanquecinos pues su piel era pálida; no hacía falta que dijera cómo yo la veía pues no sería algo que no supiera, para mí era una muchacha fuerte con suficientes problemas aguantando pesos de más, intentando escapar de todo sin hacerle daño a nadie, una chica mala con corazón (o al menos eso creía que creyéramos) cosa que tampoco le iba demasiado bien- Joe… no deja de verla como un pedazo de basura, alguien que tienta con arruinarle la vida, no la dejará en paz mientras se quede allí.

–¿Joe? Ay hermano, Joe es muy despistado y serio ¿qué le haría?

–Lo que menos te imaginas.

Volvimos a detenernos en otro parque sin éxito de nuevo. Pero antes de largarnos al próximo lugar recibí la llamada de Hikari anunciando que ella tampoco había conseguido nada con Koushiro y que su hermano estaba en el departamento de Sora, esperando que la madre de la perdida apareciera.

–¿Y tú? ¿Qué piensas de ella?

Matt se echó a reír- ¿Puedo manejar yo esta vez?

Volteé los ojos y le lancé las llaves por encima del auto, mi hermano las tomó, se subió en el asiento del piloto y se propuso en ir rápido pero bastante lento como para no romper las leyes de la velocidad, pues en ése único sentido era más cuidadoso que yo. No había dejado de sonreír desde que aceleró hasta el momento en que decidí hablarle y eso me asustaba un poco, por lo que tenía que hacer algo inmediatamente antes de que él mismo fuera a dar al psicólogo.

–¿Me vas a responder?

–¡Pues claro! –gritó él sin bajar la guardia- ella es perfecta, ¿no la ves siempre?

–¿Perfecta? Yamato –oh, si que estaba serio… él y yo.- todos saben que lo único que quieres es llevártela a una cama como lo haces con todas.

Volvió a reírse sonoramente y volteó el volante en una maniobra que casi nos cuenta la vida; no sabía a donde me estaba llevando pero estaba seguro que, por el momento, debía confiar en él, sino no me hubiera pedido manejar el Ferrari.

–Pues estás tan equivocado como todos. Ella no es igual a las demás mujeres con las he estado, ella no se deja llevar tan fácil, es terca e irritante pero conmigo… se vuelve débil, y yo también, me pierdo a mí mismo ¡Maldita sea! No puedo hacer nada con esa mujer.

–Tengo derecho a guardar silencio.

–Yo debía callarte.

–Qué bueno que lo hice antes que tú, no quería escuchar tus quejidos de niña.

–Ni yo tus: "Matt, deja de decir obscenidades" cuando tú dices peores que yo –alardeó con voz burlona, pues en si tenía razón solo que muy pocas veces las dejaba salir escuchar por oídos de alguien ajeno-; y te apuesto que te callas porque también te pasa con Hikari.

–Agarra vaselina y métete tus comentarios por el culo.

Y explotó su nueva risa, Yamato detuvo el auto en una esquina alejada de la plaza y dejó de sonreír cuando levantó el dedo y señaló un auto que los dos conocíamos, pero más yo que él.

–El mazda. –ambos nos bajamos corriendo y nos acercamos al coche para ver si corríamos con la suerte de encontrar a Sora dentro, pero estaba vacío, o sino el papel ahumado era demasiado oscuro.

–Revisaré dentro del edificio, tú búscala por fuera.

Matt asistió y salió disparado atravesando la calle hasta más lejos.

Yo entré poniendo buena cara como la que Matt solía ponerle a papá para que le dejara ir a casa de mamá, la recepcionista me saludó con ánimos relucientes y refinados, por un momento sentí que a quién le hablaba era a Natsuko: –Buenas noches cariño, ¿en qué puedo ayudarte?

Respiré el aire de esa asquerosa sala de espera y sentí el veneno de la hipocresía entrando en mis pulmones.

–Estoy buscando a una chica, es más o menos de éste tamaño, de cabello rojizo y piel cobriza. –hice muecas y señas con cada acción a lo que ella me respondió con una suave sonrisa falsa.

–Ella estuvo aquí un buen rato pero ya se fue… -su cara de pronto demostró disgusto, seguro Sora le había caido mal a primera vista, sinceramente no comprendía su forma de pensar. No sé si era con los hombres, pues a mí me agrado desde que la vi entre los brazos de Matt y la pared la noche del viernes. Supe que no tenía malas intenciones y que si estaba allí era por una buena razón, y así era.

–¿Hace cuanto se fue? –pregunté acercándome a la mujer.

–No tiene más de media hora, ¿eres familia de ella? Debería llevarla a un buen médico, dijo cosas sin sentido antes de irse.

–No, para nada, sólo somos como hermanos. –le respondí mientras daba tres pasos hacia atrás, ya había conseguido lo que necesitaba y sólo perdía mi tiempo siguiendo allí- gracias señorita...

–Izumi, siempre a tu orden, cariño.

Suspiré profundo para tomar paciencia del aire y abrí la enorme puerta de cristal de la recepción. Apenas salí lo primero que hice fue llamar a Hikari, me dijo que se encontraron con Taichi y la madre de Sora, ella les dijo que Sora se fue desde muy temprano y que esperaba que ya estuviera en casa, por lo que iban camino hacia allá exceptuando a Taichi que no había desistido y ahora buscaba en los centros comerciales.

Me recosté en el auto de Sora y miré el cielo ya oscuro, me detuve a pensar qué más podíamos hacer; en realidad sabía que ella estaba bien y que todo esto era una exageración muy grande Tai. Pero que todos, como buenos amigos, decidimos ayudarlo en la locura… definitivamente Sora tenía a Tai vuelto loco.

Pero ella no se mostraba demasiado preocupada por él, sí, pero no en la magnitud de Tai. Por lo que Hikari me había contado en nuestra cita de ayer, ellos tuvieron un problema de pareja y las cosas no resultaron para nada bien. Sora se llevó arrastrada a Hikari pero luego todo empeoró, entonces tuvo que regresar a Odaiba por un mes, allí detuve la historia porque la noté agitada y su pecho comenzó a subir y bajar demasiado rápido. Por Taichi, ya sabía que su hermana tenía problemas de salud pero no sabía que al verla parecería una chica normal… y que llegara a interesarme tanto.

Fue ese el momento, donde me hipnoticé con la luna llena y recordando mi pasado en Italia, cuando el teléfono móvil sonó y Matt me lo dijo todo con claridad, al principio un extraño mareo se apoderó de mi vista pero luego caí en cuenta que debía correr:

–"Ven al cementerio, ahora mismo."

Corrí con la suerte de que Matt me dejara las llaves a mí, subí al auto azul perlado y llegué lo más rápido que pude al dichoso cementerio dejando detrás al auto de Sora, solitario, como ella debía estar ahora.

Entré con el pánico a millón pues no me gustaba la idea del cementerio en la noche. Caminé un buen rato por toda la oscuridad y los zamuros escondidos en los árboles le daban el ambiente tétrico, otras tumbas tenían velas encendidas y flores gigantes. Recibí de nuevo la llamada de mi hermano, esta vez me pidió que llegara hasta el final del sendero, volteara a la derecha y observara muy bien. Corrí pues ya sabía hasta donde llegar, las últimas lápidas era las de mejor estado y coloridas pero eso no le quitaba el ambiente de tensión y tristeza que me revolvía el estómago; miré a la derecha y vi lo que él quería que viera.

Sora estaba en brazos de Matt sollozando, corrí hacia ellos esperando que él dijera algo o ella se moviera pero mi hermano permaneció con el rostro hundido en sus cabellos rojizos y ella desahogándose en el pecho de él. No sabía qué me había perdido pero fuera lo que fuera debía ser atroz, un minuto más tarde Matt levantó el rostro y con mirada me indicó mirar la lápida de al lado, allí comprendí todo.

Haruhiko Takenouchi (1964 – 2001)

Siempre te recordaremos aunque el tiempo nos destruya.

En nuestras almas tendremos siempre un pedazo de ti y tu enseñanza.

Has dejado en esta tierra mojada de Diciembre el esfuerzo sembrado.

Los que quedamos, recogeremos la buena cosecha.

Gracias por regalarnos el milagro de tu presencia.

Dios te protegerá y te elevará a lo más alto.

Protégenos en la oscuridad y en la alegría.

Te amaremos por siempre.

En ese momento la voz vidriosa de Sora se volvió invisible e inaudible. Eso me hacía admirarla aún más porque seguro era bastante difícil soportar la despedida de su padre, y aunque fuera hace nueve años, aún le hacía daño.

Preferí dejar a esos dos en su momento, mi hermano consolándola y ella acabando con su dolor de la forma menos recomendable, a mi forma de ver Yamato no era el mejor consolador del mundo, pero a ella le agradaba tenerlo cerca.

Llamé a Kari e Izzy para decirles que habíamos encontrado a Sora, con mucha suerte y aún me preguntaba cómo lo había hecho Matt. Ellos, ambos, quisieron venir pero les pedí que no lo hicieran ya que no sería necesario. Yo llevaría el auto de Sora hasta la casa de Tai y Matt la llevaría a ella en el mío: caso resuelto; ése plan le encantaría a mi hermano.

Hikari estuvo de acuerdo pero nos pidió que le avisáramos inmediatamente a Tai, ya que sino se volvería loco, pero al intentarlo me encontré con el maldito buzón de voz. Izzy también había intentado comunicarse y no había tenido éxito, aún quedaba tiempo de sobra pues Sora no quería apartarse de mi hermano y él obviamente no ponía queja ante esa extraña atracción.

La guerra de móviles inició hasta que se detuvo con la llamada de Tai:

–"Dime inmediatamente dónde están"

–Tai, Estamos en el cementerio local, –hablaba con voz poco audible, porque en realidad no sabía qué tan atenta estaba Sora a lo que yo decía y no quería empeorar las cosas recordándole lo que pasaba- Sora vino a ver a su padre. Vamos a llevarla a casa.

–"No, esperen ahí; estoy cerca."

–Pero…

Y antes de que pudiera terminar, como cosa rara Tai cortaba la llamada. Me dirigí a los otros dos tórtolos, Sora ya estaba más apartada y seguía derramando lágrimas rebeldes, Matt no le quitaba la mano de encima en un semi abrazo.

–Debemos esperar un momento más.

Él habló en oposición a lo que yo había dicho.

–Ella no puede estar aquí más tiempo.

Sora me miró con ojos suplicantes porque no entendía nada de lo que decíamos y Matt la atrajo de nuevo hacía él, le pasó la mano por el cabello y besó su coronilla: algo malo estaba pasando. Ella no había hablado desde que llegamos y quién sabe en qué estaba pensando pues no la creía tan tonta para seguirle la corriente al depravado de mi hermano. La otra mano de Matt se posaba en su cintura agarrándola con más fuerza, como si pudiera desmayarse en cualquier momento.

Escuché los pasos acelerados del que venía a mi derecha y luego el cabello revoloteando por la brisa nocturna, Taichi llegó corriendo y se fue directamente hacia Matt y Sora, todo fue muy rápido: Tomó a Sora del brazo y la empujó lejos de Yamato cayendo justo sobre mí y luego los dos nos estrellamos en el suelo, Tai se lanzó como bestia sobre Matt y le golpeó dos veces el rostro en menos de un segundo.

Los dos cayeron al suelo, Tai golpeándolo y propinándole patadas en todo el estómago y el pecho, y Matt defendiéndose sin agredirlo. La actitud que él había tomado resultaba extraña pues desde que conocía a Tai lo había visto como la autoridad, el chico que tiene la razón, que piensa antes de actuar, el justo y el único con suficiente madurez para hacer una idiotez 100% segura.

–¡Ya dejen de golpearse! –les grité pero no hubo reacción por parte de Tai. Me acerqué más para separarlos pero él continúo golpeándolo, entonces Yamato le regresó un rodillazo justo en el muslo y luego con el codo le golpeó en el estómago.

Matt se quitó los brazos de la cara y la sangre le salía de la cabeza y la nariz, al igual que Tai escupió sangre por el golpe del otro.

–¡Es tu culpa! ¡Te dije que no le hicieras nada a Sora!

–Yo no he hecho nada, Taichi. Mírala al menos. –respondió en su defensa.

–¡Nadie te dijo que te metieras entre ella y yo! –Tai volvió a lanzar un puñetazo pero Matt lo esquivó y en su lugar lo hizo caer al suelo, y ahora él también sangraba de la nariz pero inmediatamente de la quitó y el suéter azul quedó impregnado de su sangre.

–Taichi, por favor reacciona. –volví a entrometerme pues las cosas se iban a poner peor. Tai se llevó la mano al bolsillo y sacó de el una navaja, allí la adrenalina se me subió y mi corazón latió rápido con cada segundo, Tai se levantaba y amenazaba con atacar a Yamato ¿la razón?, ¿celos? Quién sabe, fuera lo que fuera no era suficiente razón para querer herirlo, o lo que era peor, matarlo.

–Takeru, quítate de mi camino, esto no tiene nada que ver contigo –ordenó el moreno con voz fuerte mientras seguía acercándose a nosotros dos.

–Cuando te calmes lo haré. Baja ya el brazo y pon el suelo la navaja.

–¡YA DEJEN DE PELEAR! –lo que nos distrajo a los tres fue la voz de Sora y volteamos automáticamente. Ella estaba en el suelo tapándose la cara con las rodillas y volviendo a llorar en soledad- ¡Todos son unos idiotas!

Fui quien primero se acercó a ella, dejando a Yamato desprotegido del puñal de Taichi pero por el momento, ella era lo más importante, la levanté del suelo y terminó de llorar en mi hombro.

–Lo siento mucho, por favor cálmate Sora.

–Quiero irme… -susurró con voz delicada a mi oído- llévame a casa Tk, por favor.

No pude negarme a la manera en la que lo dijo y también que yo necesitaba salir de allí. Taichi se quedó mirando como trataba a Sora y no decía nada, entonces Matt habló:

–Contrólate. Hablaremos mañana, todo esto es por el bien de ella… si fuera idea mía hace mucho tiempo me la hubiera llevado yo. Además, sabes perfectamente que no soy ese tipo de personas.

Matt vino detrás de mí; con suma amabilidad y una tonalidad que no sabía que tenía le pidió a Sora las llaves del mazda, ella accedió y nosotros nos marchamos. La acomodé en el asiento del copiloto y ella misma se puso el cinturón. Inicié el recorrido a velocidad media por escasos diez minutos de silencio antes de que Sora decidiera hablar.

–No sé qué tanto envidias el mazda, tu auto es perfecto.

Me reí a mis adentro, pues era buena forma de iniciar una conversación.- ¿Eso crees?

–Sí, me gusta. Discúlpame, creo que fui muy dramática y extremista con todo esto… no pude evitarlo.

–No es cierto, –no estaba demasiado seguro de cómo hablar de esto con ella, pues no sabía hasta qué punto ella lo soportaría pero no era mucho por lo que había visto esta noche- tienes tus derechos Sora, todos nos sentimos así a veces.

–¿Por qué tenía que llegar Yamato? –preguntó ella sin mirarme y con la voz hecha jirones.

Una voz en mi cabeza me dijo "Alerta: Tema de chicas"

–¿Matt? Él te encontró, desde esta mañana te buscamos por toda la ciudad. –admití intentando hacerla reír.

–Sí, pero por qué él… -ella volteó y me miró a los ojos mientras yo seguía conduciendo, ya estábamos cerca de casa y Sora lo sabía, la conversación estaba por terminar.

–¿No te agrada?

–No es eso, es lo que siento cuando estoy con él. Era el peor momento… llegó como un monstruo para salvarme.

No comprendí sus palabras en confesión pero eso solo me daba una pista, al menos Matt le importaba, la incógnita era cómo, porque ella hablaba de mi hermano como si fuera lo peor que le pudo ocurrir en su vida pero cuando la veía pensaba que le tenía un respeto incondicional ¿a dónde quería llevarme?

–Le fallé a papá, y en frente de él. Fui débil. Soy una estúpida.

Yo no entendía muy bien ese tema del fallarle, pero sabía que tenía que decir algo porque quedarme callado significaba darle la razón y aplastar sus sentimientos ya agarrotados.

–No te preocupes por eso. Tienes muchos días para arreglarlo todo, puedes empezar por proponerte ser fuerte desde ahora.

Ella sonrió de medio lado –Es tan fácil decirlo, Tk.

–Sólo quiero que sepas que voy a estar aquí cuando necesites alguien con quién hablar; yo te ayudaré a ser fuerte, te apoyaré en todo. No me moveré de aquí, confía en mí.

–¿Todo? –sus ojos se iluminaron y yo también vi la luz que ella vio, sentí como nos acercábamos más y cómo, aunque de mal inicio, llegaríamos a ser buenos amigos.

–Te lo estoy prometiendo justo ahora, Sora.

Me estacioné en frente de la residencia y ella se quedó sentada esperando que dijera algo más pero ya mis palabras estaban muertas. Sora sonrió, dijo "gracias" y se bajó del Ferrari, frente a mí, otra luz me cegaba, la del mazda de Sora con Matt dentro. Pero ella ya iba camino hacia la puerta, Matt no terminó de estacionarse bien cuando apagó el motor y corrió detrás de ella.

Detuve mi auto y me bajé para encontrarme con una escena peor que en el cementerio. Allí pensé que todo había terminado para Sora, pues era su peor día luego del de la muerte de su padre.

Notas de Autora.

¿Qué decir? Que me estoy pasando de dramática, ha sido de los capítulos más exagerados que he escrito pero creo que quedó muy bien, en serio no creo que yo lo haya escrito… por Dios. Siento mucho si los otros dos capítulos anteriores salieran demasiado aburridos, pues en serio no tenía planeado que se hicieran tan largos, sino hacer las tres visitas de una vez en un solo capítulo pero también sería demasiado apresurado y no hubiera podido explicar nada, entonces para mejorar metí a Tai y a Tk, cosa que ocurrirá de nuevo más adelante.

A diferencia que con Tai, con Takeru tuve que ser más delicada, pues tampoco lo iba a poner como un "niño malo" si el siempre se toma las cosas a lo relax, ese es este Tk. Ya ven con qué cosas salió Yamato, él la quiere, pero Tai también y la pobrecita no sabe qué hacer. Y se suponía que este sería el capítulo que los haría llorar, con el recuerdo del padre de Sora pero creo que no me salió tan bien, he perdido el don ¡NOOOOO! Don, donde estás? *busca debajo de la cama*

Gracias por sus reviews: SoraYakenouchii, Lysl. Zaoldyeck, Takeru fang, Puchisko, Aldinn & Whiteangel24.

Espero esta semana envíen muchos reviews, pues en realidad estos son los que nos motivan a los escritores a seguir con las historias, saber que a la gente le gusta lo escribo es lo que me motiva, sino nada tuviera sentido (¿Por qué les gusta? Si estás en el cielo, dime el porqué Magnangemon) Aún así procuraré terminar esta historia a la que le calculo unos 20 capítulos como mínimo, sin incluir la segunda parte que tendrá, al menos 12 (Hasta donde mi imaginación me ha dejado volar, pues esta será mucho más romántica).

Recuerden, un review! Son gratis y bonitos.

También anuncio que esta misma semana recobré la inspiración de "Aviones de Papel" y estoy escribiendo el segundo capítulo pero es un poquito complicado, así que paciencia. También otro nuevo fic, que se llamara "Real Thing" pero lo bueno es que tengo mucho tiempo para completarlos ¿Por qué? Vale ME GRADUE! Sí, soy bachiller por fin, una bebé bachiller… he llorado terriblemente con mis amigos por la despedida, todo terminó; Universidad, ¡allá voy! Hoy será la caravana así que imaginense como estoy. Y el miércoles a ver el estreno de Eclipse como toda Fanpire.

El nombre de este capítulo: Smetti di piangere il tuo cuore (Deja de hacer llorar a tu corazón) Otra canción, esta vez de Oasis ¿Es obvio, no? Chens! Gracias de nuevo por el nombre, eres mi ángel (L). ¿Qué hago sin ti? Sabes que te amo ;3

Besos.

Rose.