EL CAMINO DEL GUERRERO
Capítulo 6- decisiones
Y allí estaba Korra, en una lujosa habitación, con el cuerpo adolorido, su mirada fija en el suelo, mientras Asami la abarrotaba con preguntas.
-¿Qué fue lo que paso anoche?- Dijo con firmeza la pelinegra mientras miraba fijamente a Korra quien hasta ahora no se había dignado a mirarla de vuelta - ¿En qué clase de problemas estas metida? – volvió a hablar ante el silencio de la castaña.
Korra suspiro ante las preguntas, no quería involucrar a nadie en su vida y por más que Asami le llamara la atención, no pretendía que se inmiscuyera en todo esto, pero ahora se veía contra la pared, la había auxiliado la noche anterior y ahora estaba en su casa, conocía a Bolin y por lo que parecía no iba a rendirse de saber lo que paso. Sospeso sus posibilidades, desde siempre había sido una persona muy mala para mentir, y dudaba que lograra engañar tan fácil a la pelinegra, decirle la verdad, eso sí estaba fuera de sus posibilidades, salir corriendo de allí, parecía la mejor posibilidad para Korra, pero entre los pensamientos de la morena un sonido retumbo en la habitación, el indiscutible sonido de su celular.
La morena se levantó despacio –disculpa debo contestar- dijo sin dignarse a mirar a la pelinegra y siguiendo el sonido salió al pasillo donde vio su mochila recargada en una pequeña mesa, esculco en este y contesto rápido.
-¿alo?- dijo mientras posaba una mano sobre sus costillas, intentando calmar una punzada de dolor.
-Que honor poder hablar con el gran Avatar- repuso una voz femenina al otro lado del teléfono
-¿Kuvira?- contesto con asombro Korra, pero con ello, solo logro llamar la atención del Bolin quien ahora está al final del pasillo, mirándola con enojo.
- ohhh pero por qué tanta sorpresa, sabes que te extraño mucho, hace cuanto no vienes a calentar mi cama- dijo con voz seductora.
Korra por su parte se sintió intimidada al ver como Asami se recostaba en el marco de la puerta, mientras cruzaba sus brazos y la miraba fijamente.
-Ehh yo…. Si lo siento… eh estado un poco…ocupada- dijo balbuceando.
- estoy segura que "La extinción" no te hace desvelarte entrenando…. Además porque estas tan nerviosa, ¿estas con alguien más? Ohhh mi querido Avatar me rompes el corazón- el tono de Kuvira era uno falsamente ofendido, luego dejo escapar una leve risa – Tengo una dosis de felicidad nuevas y listas para ti, ¿Vendrás?-
Korra sin quererlo sonrió, y aparto su vista a una pared, su cuerpo y su mente se sentían fatal, poder relajarse junto con Kuvira no sonaba nada mal, además que necesitaba hablar con alguien –llego en un rato- y acto seguido colgó.
-ni lo creas!- retumbo la enfadada voz de Bolin por el pasillo – mira como estas y ¿quieres estar peor?- camino enfadado hasta donde se encontraba la morena y la tomo con fuerza de los hombros, provocándole un quejido de dolor -¿Por qué quieres seguir con esto?, salimos de todo ¿por qué quieres consumirte en el mismo camino?- Bolin estaba enfadado triste, se sentía completamente impotente ante la morena.
Korra lo miro fijo, primero con asombro pues nunca había visto tan exaltado a su amigo, y luego cayendo en cuenta de sus preguntas lo miro con seriedad – ¿crees que tengo otro camino?- repuso dolida – sabes lo que me hizo maldita sea - sus palabras estaban cargadas de tristeza –Yo no sé hacer otra cosa- dijo ya decaída, se soltó del agarre de Bolin y tomando sus cosas empezó a caminar por el pasillo, reprimiendo un quejido de dolor, pues tan solo el hecho de caminar hacia que sus músculos se estremecieran, había perdido el control y ahora le pasaba factura.
-no vayas con ella- Dijo Bolin en tono de súplica, Korra se giró a verlo –por favor- continuo el chico con los ojos llenos de lágrimas, la joven lo miro con tristeza, le dolía lastimarlo tanto, pero en ese momento vio una figura en la esquina más lejana del pasillo, esa visión, era ella de nuevo, el cabello largo, ropas azules, mirada vacía y una cadena colgando de su brazo. La morena se quedó paralizada, sentía temor y estaba confundida.
Asami, que hasta ahora solo había visto la escena con tristeza, dirigió su mirada a donde Korra con tanto temor miraba, y no vio absolutamente nada –¿Korra?- atino por fin a decir algo, mientras caminaba despacio hacia la morena, Bolin que también había visto la esquina vacía, miro con preocupación a su amiga -¿Qué pasa? – dijo el joven, pero antes de que Asami lograra llegar a la morena, esta se dio media vuelta y salió corriendo del lugar, dejando a los dos sumamente confundidos.
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-Es un gusto tenerlo por aquí Señor Hiroshi- Pronuncio el hombre clavo mientras se sentaba en unos cojines que rodeaban una mesa baja –Por favor siga-
El hombre de bigote espeso y lentes redondos, finalmente vestido, toma haciendo en el lado opuesto de la mesa –a que debo tan apresurado llamado, no es normal que me saquen de mi despacho – dijo con cierto tono de queja
-vera, me he enterado que una joven venció a uno de mis peleadores- dijo sereno Zaheer mirando fijamente al otro sujeto
-si en efecto, aunque debo decir que la chica que la venció no quedo en las mejores condiciones, recibió muchos golpes, creería que fue un golpe de suerte- dijo también sereno el hombre – aunque me sorprende que venciera, tus luchadores son los mejores- con un movimiento leve se ajustó las gafas, y lo que decía era cierto, en el negocio de las peleas clandestinas lo más importante eran las apuestas, Zaheer era uno de los mejores entrenadores, desconocía sus métodos, pero lo que si conocía bien era las grandes batallas y los montones de dinero que ganaba, el organizaba las peleas y se quedaba con gran parte de las ganancias, no por que necesitara más de lo que Industrias Futuro ya le daba de por sí, sino porque, envuelto tanto tiempo entre riquezas, ver a dos personas molerse a golpes por dinero le gustaba de una forma perversa.
-Lo sé, aunque debo decir que EarthBender es una de mis luchadoras de más bajo rango, no creí que esa pequeña prueba necesitara de más y aun así, no creo que vuelva a competir… - Zaheer hizo un movimiento vago con las manos, para indicarte a su interlocutor que en realidad ese asunto no tenía importancia.
– pero en realidad esa no es la razón por la cual lo eh hecho llamar, quiero que organice un torneo, donde cada competidor tenga que vencer a mis muchachos, puede quedarse con todo el dinero si quiere- hablo despacio, y una leve sonrisa se dibujó en su rostro –solo para los competidores de alto nivel, y bueno creo que esta chica de la tribu agua, ya está en este ¿verdad? – pregunto inquisitivamente ya previendo la respuesta.
-si, después de pasar la prueba pacte con Varrik para meterla con competidores más aptos, pero tus chicos la harán polvo…-
-bueno, pero eso nunca ha sido ninguna preocupación para nosotros-
Hiroshi tomo aire pesadamente, no entendía por qué el interés de Zaheer por esa muchacha que para sus ojos no era nada extraordinaria, pero no quería discutir el tema, al fin y al cabo tenía razón, a ellos no les importaba que le pasara a los competidores, además tener luchadores prácticamente gratis, eso era suficiente.
–Bien empezare a organizar este torneo, será interesante ver si alguien logra vencer a tus muchachos, hablare con los recintos para que alisten a sus competidores – adelanto la mano para pactar el trato, Zaheer la tomo.
–Pero no digas que serán mis muchachos, ni siquiera me nombres a mí, todo debe ser una sorpresa- dijo sin soltar la mano del canoso hombre, la cual apretaba con un poco más de la fuerza necesaria, sonrió y se apartó.
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Korra corrió por las calles de Ciudad Republica hasta que sus piernas se rindieron y cayó al suelo, había sentido pánico, su mente le estaba jugando una mala pasada y ahora estaba más adolorida que antes, tenía la ropa sucia, sus vendas llenas de sangre y el rostro lleno de moretones, y estaba llamando demasiado la atención en la calle, donde la gente pasaba y la miraba despectivamente, tomo aire y juntando fuerza se levantó, tomo un taxi y se dirigió a la casa de Kuvira.
-mira no más como estas, como has dejado que te apaleen así- dijo Kuvira mientras ayudaba a Korra a recostarse en mullido sillón de su casa.
-no me esforcé en parar los ataques, ni siquiera puse una defensa- pronuncio la morena, mientras se dejaba asir.
-por qué no lo hiciste, tú no eres tan descuidada- decía la mujer alta de tez blanca y cabello finamente recogido en una larga trenza, mientras empezaba a quitar los pantalones de la castaña
-ahora no quiero hablar de eso, necesito descansar, luego te contare- dijo determinada mientras alzaba sus brazos, pues Kuvira ahora estaba retirando su camisa, una vez hecho esto, poso sus manos en las vendas de los brazos de la morena, pero rápidamente fue detenida.
-Korra por favor, están embardunadas de sangre y no es algo que no allá visto antes- dijo en forma de regaño, la joven sureña solo se limitó a hacer mala cara y dar vía libre.
Kuvira desato despacio las vendas de los brazos mientras Korra miraba distraídamente todo a su alrededor, le parecía extraño, aquella chica de piel blanca era una expendedora de drogas en Ciudad Republica, pero aun así era sumamente impecable, miraba con detenimiento la sala en la que se encontraba, y allí no encontraba ningún desperfecto, todo estaba finamente limpio y organizado, luego aparto su vista a Kuvira, y así como su casa, ella estaba vestida con una camisilla blanca impecable que se ajustaba a su bien torneado cuerpo y unos pantalones holgados verdes, típico de ella cuando se quedaba en casa.
-pondré todo esto a lavar, no tardo- menciono Kuvira al momento de recoger toda la ropa y vendajes de la morena y desaparecía de la sala, Korra suspiro al sentirse más liviana, quedándose ahí únicamente en ropa interior, se permitió pensar en lo que sucedió en la mansión de la joven Sato, cerró los ojos pensando en la cara seria y preocupada de Asami, esa chica sin conocerla ni un poco se ofreció a ayudarle tan desinteresadamente que había tocado una fibra sensible en la morena, solo con los hermanos Bolin y Mako, había recibido ese clase de trato, además no se iba a negar que era una mujer despampanante , tanto en actitud como en apariencia, lamento haberse ido de esa forma tan repentina, pensó entonces que Asami no la volvería a buscar jamás, "Es mejor así" se dijo mentalmente.
-ahora, a lo viniste- Resonó la voz de Kuvira en el lugar, Korra abrió los ojos para observar como lentamente se acercaba a ella y posaba sus labios contra los suyos, entre abrió un poco la boca y la lengua de Kuvira entro de inmediato, y así fue como la morena sintió una pastilla en su boca, en eso la ojiverde se aparta del contacto.
-Anda pásatela- dice con una sonrisa mientras ella misma toma otra de las pastillas y la toma, Korra la sigue en sus acciones, se sentía abrumada y necesitaba despejar su mente.
-Dijiste que era nueva, ¿de dónde es?- la sureña diciendo esto se levanta despacio del sillón, toma la mano de Kuvira y la empieza a guiar al interior de la vivienda, más exactamente a la habitación
-Traída directamente de la isla Ember – responde la peli negra mientras se acuesta al lado de Korra
- no debió haber sido sencillo conseguirla- dijo Korra, pesadamente, arrastrando cada palabra, la droga estaba empezando a hacer efecto
Kuvira no respondió y ambas se quedaron observando el techo de la instancia, la morena de repente se sintió más liviana, como si flotara unos centímetros encima de la cama, se sentía bien y no le dolía nada, su mente no podía procesar pensamientos completo y eso la hizo sentir tranquila, luego de un momento, sintió un peso sobre ella, y vio unos ojos verdes que la observaban con deseo, sabía que no era ella, pero a su mente vino la imagen de la joven Sato y por más que intentaba enfocarse en la figura que tenía frente a ella, su mente se empeñaba en recordar a alguien más.
Alzo las manos despacio y desato el cabello de Kuvira, el cual cayó como cascada sobre sus hombros y causo cosquillas en el rostro de Korra quien ahora sonreía de oreja a oreja, pues al fin y al cabo, Kuvira y Asami, eran similares físicamente, piel blanca, cabello negro y ojos verdes, Korra poso sus manos en el rostro de la otra joven y el tacto hizo sentir caliente sus manos, lentamente se acercó y la beso despacio, una oleada de calor empezó a recorrer su cuerpo, y no parecía ser la única, pues vio que Kuvira se sentó al horcajadas sobre ella y lentamente se quitaba la camisa, la morena se relamió los labios, no era una persona paciente, así que se levantó y haciendo uso de su fuerza levanto a la pelinegra y la dejo con rudeza debajo de ella, con afán retiro la ropa de Kuvira para luego atacar furiosamente sus labios, las manos morenas recorrían toda la piel blanca, con afán, con enojo, los labios de Korra bajaron sin delicadeza hacia los firmes pechos de Kuvira, quien ante tanta rudeza de parte de Korra no podía más lanzar suspiros ahogados, si bien la castaña siempre era dominante en la cama, en ese momento estaba siendo demaciado ruda, pero ya fuera por morbo o por el alterado estado de su mente, Kuvira lo estaba disfrutando enormemente.
Korra devoraba con afán los pechos de Kuvira quien a su vez apretaba sus manos en el corto cabello castaño, la morena deslizo su mano por el costado de la más blanca hasta llegar a su boca, donde introdujo dos dedos, la pelinegra no espero en empezar a lamerlos, se caliente deseosa por ser tomada por Korra, y como si ese pensamiento lo hubiera dicho en voz alta los dedos humedecidos de la castaña, salen de su boca y se dirigen a su intimidad, y ambas bocas se juntan en un beso desesperado
Kuvira deja escapar un gritillo de gusto cuando siente como los dedos humedecidos de Korra van entrando lentamente, demasiado para su propio gusto.
-No seas tan lenta – dice la pelinegra en forma de queja, y dicho esto deja escapar un gemido, pues Korra en un solo movimiento termina de meter sus dedos, una tarea que no le fue difícil ya que la cavidad estaba ya lo suficientemente húmeda, y sin esperar un segundo empieza a entrar y salir
-Como… te…. extrañaba – dijo entre susurros Kuvira quien se sentía en las nubes, Korra entraba y salía con ritmo, con la palma de su mano presionaba ese tan preciado nódulo que también requería atención, en el vientre de la pelinegra se estaba acumulando tención, lo que provoco que posara sus manos en la espalda morena y arañara con fuerza.
Korra gruño ante la sensación de dolor, así que se acercó al cuello blanco y mordió de ahí hasta el hombre – vente de una vez- dijo en una mezcla de placer y enojo, mientras aumentaba el ritmo y arqueaba los dedos en el interior de la otra chica y eso fue suficiente, Kuvira tomo entre sus manos el rostro de Korra donde deposito un beso furioso que finalizo con una fuerte mordida al labio de la morena, quien se quejó , luego se separó arqueo su espalda y gimió sintiendo su orgasmo.
Las dos se quedaron en la misma posición un momento, tenían la respiración entre cortada, Kuvira después de recuperarse de la oleada de calor, miro a Korra quien la miraba con esos ojos azules como el mar, pero esa mirada estaba fría, perdida en algún lugar de su mente, con las pupilas dilatadas. La morena saco despacio sus dedos del interior de la joven quien soltó un suspiro ante la sensación y de inmediato se tumbó de nuevo sobre la cama, mirando hacia el techo, tomo una gran bocanada de aire y cerro sus ojos lista para dormir.
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-Bien firma esto y estarás contratado- Dijo Asami mientras posaba un papel frente a Bolin, quien aún no creía aquello
-No puedo creer que con todo el ajetreo que causo Korra vayas a ayudarme- decía el joven aun incrédulo, estaba en el despacho de nada más ni nada menos que la gerente de producción de Industrias Futuro , quien en ese momento le estaba ofreciendo un empleo muy bien remunerado en una de sus fabricas
-Precisamente por ello les ayudo, creo que necesitan un empujón hacia delante, así que por favor firma, y dile a tu hermano que lo espero mañana aquí para hacer la vinculación- repuso la pelinegra con una genuina sonrisa, después de que Korra desapareciera de su casa, el joven perdió todas las fuerzas, maldiciendo su suerte, por ello se abrió un poco a la joven sato, quien de esa forma supo que tenía un trabajo esclavizante, mal pago y que su hermano ahora había dejado el mal camino y que tenía que ayudarle a conseguir trabajo y que prácticamente vivían de las ganancias de Korra, pero el joven pelinegro no menciono más allá de esos, pensaba Asami, problemas superficiales, y por ello veía con felicidad como Bolin, aquí en el despacho de oficina, firmar el contrato, adelanto su mano para sellar el trato, el joven la tomo con avidez sonriendo en demasiado
-Bienvenido a Industrias Futuro- dijo finalmente Asami
Bien a pedido de muchos extendí el capítulo, ustedes me dirán si así está bien o si quieren más jajaja
Muchas gracias a todos por sus comentarios y espero recibir más! Pues si ellos la historia no fluye!
Gracias por leer!
