Disclaimer: Bien, todos saben que Kishimoto es lo mejor del mundo, porque hace él realidad nuestros sueños y llena el mundo de Naruto con nuestras queridas parejas… (*Sarcasmo no Jutsu*). En fin, esto y lo otro, todo es de él.
Advertencias: Universo Alterno. Más de mis parejas raras que ya conocen.
Capitulo 6: Los Hyuuga, posibles salvadores
Parte I
Habían muchas cosas que Matsuri sabía de Sabaku no Gaara. No, no demasiadas; pero sí las suficientes. Una de ellas era el hecho de que se creía el rey del mundo, que el sol era un miserable foco que alumbraba sótanos al lado suyo, y por lo cual el planeta tierra y de más planetas del universo giraban en torno a él y solo él. Creía que todos debían sonreírle y dejarse hacer o deshacer por el Sabaku. En pocas palabras, que se creía todo Dios. Pero además de lo obvio, también sabía que Gaara tenía cierta afinidad con las mujeres (pero no con ella, claro), que vivía con sus dos hermanos mayores, sabía que detestaba el capuchino pero solía tomar café cargado en la mañana y según decían la mayoría de empleadas de la compañía, estaba como quería.
Eso último no lo podía constatar, su modo de verlo era diferente. Quizás era porque su forma de ser le impedía sentir aquel gusto devastador por el Sabaku, pero incluso así, no se lo negaría a sí misma: Gaara ameritaba ser amarrado a una cama con poca ropa en el cuerpo y el cabello indecorosamente desordenado. No, no lo negaría. Gaara no estaba mal. Su jefe físicamente estaba completamente bien. ¡Pero internamente era un bastardo! Y la parte interna contaba demasiado. Podía parecer todo lo Dios griego que quisiera, pero si por dentro era ese insensible infeliz que se dedicaba a fastidiarle la vida, nunca podría deshacerse en suspiros por aquel hombre. Nunca.
Y eso era, lo que Matsuri sabía sobre su jefe. No era demasiado, ni era muy poco. Solo lo suficiente al ser su secretaria. Pero, con mucha seguridad, Matsuri no sabía ni sospechaba que Sabaku No Gaara podía tener aquella mirada tan devastadora. Porque ¿esa era la palabra, verdad? Algo que devasta, acaba y destruye. Porque eso era justo lo que el pelirrojo parecía hacer: destruir con su mirada la figura del Uchiha.
—Sasuke, ya que pareces estar muy colaborador el día de hoy, podrías repetirme la regla número veintidós del párrafo tres que está luego del punto y coma —no lo pedía. Lo ordenaba. Matsuri elevó la mirada, sintiéndose algo intimidada ante los ojos de su jefe. Gaara aún mantenía aquella postura tranquila y profesional de siempre, pero realmente parecía enfadado. Si lo pensaba con cuidado, nunca lo había visto enfadado…quizás porque nunca se enfadaba con ella. Si lo pensaba bien, él solo la trataba con su actitud bastardosa, pero nunca se enfadaba en realidad—. Ahora.
Los ojos de la castaña viajaron lentamente hasta el rostro del Uchiha, quien aún tenía el pulgar cómodamente acomodado en la comisura de sus labios, miraba hacia un lado con desinterés mientras tenía la otra mano dentro del bolsillo de su fino pantalón.
La castaña se preguntó si no contestaría y de paso se preguntó que tanto molestaría ello a Gaara.
El largo silencio continuó llenando por completo el ascensor. Sasuke seguía mirando a un lado como si el ascensor continuase subiendo infinitamente y el jefe de la compañía no le estuviese exigiendo algo de lo que ella no tenía ni idea ¿La regla número qué del párrafo cual y luego de qué cosa? Además, ¡no había necesidad de dejar su pulgar eternamente en sus labios! No parecía una actitud correcta. El pelirrojo, por su parte, seguía mirándolo de la misma forma. Al Uchiha, no a ella. Desde que había irrumpido con aquel cortés carraspeo, solo había posado sus claros orbes en el empresario a su lado.
—Sasuke —llamó de nuevo, en el mismo tono que lo había hecho—. No me quedaré esperando la respuesta eternamente, sabes que tengo mejores cosas que hacer que quedarme viéndote la cara a ti y a tu amiguita.
¡Hey! ¡Un momento! ¿'Amiguita'? ¿Qué forma despectiva era esa de~…? ¡Lo hacía sonar como si fuese algún tipo de puta de bar! ¡'Amiguitas' las de él! Ella no era ninguna cualquiera como para que la llamase de ese modo, el muy imbécil.
Infló las mejillas, en un gracioso intento de contener la ira. Era una costumbre que tenía desde que era niña. Mientras algunos gritaban contra las almohadas…ella tomaba tanto aire como podía y ponía aquella graciosa expresión que parecía más un berrinche infantil a punto de explotar. Gaara, de repente, posó sus ojos en ella. ¿Era su impresión o una extraña mueca de sonrisa se había asomado al verla? Él elevó un poco el rostro, mirándola con prepotencia.
¡Ese hijo de su~…!
Soltó el aire contenido, de forma ruidosa y poco respetuosa, al tiempo que fruncía el ceño. Abrió la boca y se dispuso a enseñarle suficientes palabrotas como para que esa misma noche tuviera que lavarse la lengua con jabón radioactivo.
—No tengo idea, Gaara —respondió Sasuke, al fin. Decidió que ya su dedo hacía estado mucho tiempo contra el rostro de la castaña y se dignó a retirarlo de este, pero para sorpresa de Matsuri, el azabache se llevó el pulgar a sus propios labios y simplemente chupó de este la azúcar que había retirado con un ruidito particularmente provocativo—. Pero quizás podrías repetirla para mí.
Matsuri se hecho instintivamente para atrás tras aquello, apoyando más su cuerpo contra la varilla del ascensor. Sasuke pareció ni tan siquiera notarlo ¡H-Hacerle eso a una persona debería ser ilegal! ¡Nadie se chupaba el dedo luego de retirar algo de labios ajenos y continuaba con expresión tan tranquila! Y aún ni siquiera miraba a Gaara. Vaya que el Uchiha tenía valor.
Gaara frunció el ceño, observando a su empleado. Sasuke empezaba a darse más ínfulas de las que debería. ¿Su tío Madara o su querido hermano Itachi nunca le habían enseñado que si jugaba con fuego se quemaría? Si creía que podría ganarle en su propio juego estaba más equivocado de lo que creía.
—Las demostraciones sexo afectivas están prohibidas en la empresa. Le dan mala imagen al lugar —La mirada que le envió al Uchiha parecía más humillante a que lo hubiera golpeado en el rostro—. Solo trata de mantener tu fama de mujeriego incontrolable de las puertas de la corporación para fuera.
En ese momento, aunque Sasuke seguía mirando en otra dirección, puso una expresión de estar a pocos segundos de lanzarle un buen puñetazo al rostro. Apretó los nudillos y rechinó los dientes levemente.
Pero alguien pareció reaccionar más aprisa.
— ¡ ¿Relaciones sexo afectivas? !—el grito de la castaña se escuchó por todo el piso. Gaara alejo por completo su atención del Uchiha y se centró en Matsuri. De nuevo aquel dejo de sonrisa de lado apareció en su rostro.
—En efecto.
La secretaria entrecerró los ojos y afiló la mirada.
— ¡Sexo afectivas y un demonio! —exclamó, sin contenerse. ¿Qué se creía que era? ¡Hasta aquí, señorito-don-Dios! ¡Le enseñaría un par de cosas sobre respeto al prójimo! —. É-Él solo estaba… ¡el señor Sasuke solo me ayudaba! ¿De acuerdo?
—Ayudar. Qué bien empleada está esa palabra.
La sangre viajó, traicionera, a través de sus venas y con dirección a su rostro. Una sensación cálida y burbujeante se apoderó de sus mejillas cuando el sonrojo se estrelló contra sus pómulos.
— ¡N-No me refería a eso! —Gaara soltó un "Jah" medio divertido—. ¡Es usted insoportable! ¿Lo sabía?
Sasuke miraba de reojo la peculiar discusión entre ambos. Era extraño, de tantos años de conocer al pelirrojo, nunca lo había visto actuar de ese modo con una chica. Si bien, él y Gaara eran los que de su grupo siempre habían tenido más éxito en el sector femenino estaba muy seguro de que nunca, con ninguno de sus tantos prospectos o novias oficiales, había actuado de tal forma. Parecía como si él…realmente estuviese disfrutando de ser el causante de tal reacción adorable en Matsuri. Sí, de nuevo aquella palabra que le había provocado la castaña desde que habían chocado la noche anterior en la empresa. "Adorable". Sí, realmente lo era. Además, tenía esa curiosa reacción de inflar las mejillas como alguien que conocía. Sasuke soltó un leve suspiro. Gaara no se comportaba así ni siquiera con Sakura…o eso era lo que percibía. En fin, aquello último no le molestaba en realidad. Entre menos propio fuese con la doctora, mejor.
—Pues que suerte, porque tú no eres ningún pan de Dios —Gaara la miro con prepotencia y Matsuri dio un paso molesto hacia él. Sasuke estuvo seguro de que en cualquier momento ella se bajaría de uno de aquellos tacones en punta y se lo enterraría en la boca al pelirrojo. O en cualquier otro lugar que le cupiera…
—Y usted no es Dios —respondió ella. Quizás estaba yendo demasiado lejos. Si bien su jefe le había dado suficientes motivos como para empezar a contestarle de ese modo, lujo que nunca se había permitido, empezaba a contestar realmente mal. Es decir, en cualquier momento él podría despedirla y ponerla de tacones y minifalda en la calle. Pero no se detendría a pensar las consecuencias…no esta vez.
—No —Gaara puso de nuevo aquella mueca de sonrisa que habría arrancado más de un suspiro en las demás empleadas de haberlo visto—. Pero ya te gustaría que lo fuera —Matsuri abrió los ojos y se dispuso a empezar toda una ronda de nuevas contestaciones, pero en aquel momento él colocó una mano sobre la puerta derecha del ascensor para impedir que se cerrara—. Ahora, fuera los dos. Debe haber toda una fila de empleados abajo necesitando el ascensor más que ustedes.
Matsuri inhaló con fuerza. Simplemente había dado la conversación por terminada, el muy cabrón. Exhaló y pasó a través de las puertas metálicas, asegurándose de no dedicarle más tiempo al pelirrojo. Ni tan siquiera le miró. El Uchiha bostezó y se dispuso a salir, pero Gaara soltó las puertas del ascensor en aquel momento. Sasuke alcanzó a meter uno de sus finos zapatos con habilidad antes de que las puertas se cerraran por completo. Salió del ascensor, viendo a Gaara recostado contra la pared continua.
El silencio duró bastante poco, siendo cortado por el pelirrojo.
—Kakashi está aquí.
—Lo sé.
Alzó la mirada. Sasuke aún no lo miraba.
—Si lo sabes, debiste ocuparte más de llegar antes y no de fingir ser medio de transporte. Es una secretaria, no le des más lugar que ese —dijo, siendo un tanto hiriente contra la figura no presente de Matsuri—. Si tenemos suerte, los Hyuuga podrían venir para arreglar las cosas.
—Si es mi auto y mi tiempo, puedo fingir ser lo que yo quiera, ¿o no? Que yo sepa…fuera de las horas de trabajo, no eres mi jefe Gaara —No podía decirse que siempre había tenido una relación tan áspera con el pelirrojo, pero se había vuelto así desde que aquello había ocurrido un tiempo atrás. Desde entonces la amistad cultivada, al ambos ser amigos de Naruto, se había ido en gran parte por el drenaje. Pero usualmente solían disimularlo bastante bien.
El Uchiha se dispuso a dirigirse a la sala de conferencias.
—Hey —llamó Gaara de repente, cuando la conversación parecía haber sido terminada. Sasuke decidió mirar hacia el presidente de la compañía por primera vez desde que aquella escena había dado inicio—. Para la próxima…tienes tu propia secretaria, ¿no?
El Uchiha entrecerró los ojos, pero antes de que terminara de analizar lo que parecía una frase de doble sentido por parte del pelirrojo, este simplemente giró y empezó a caminar hacia la oficina donde Kakashi los esperaba, sin dignarse a mirarlo como algo que valiera demasiado la pena.
—Entonces…—el de platinado cabello, que solía llevar en el rostro un tapabocas con la excusa de siempre tener gripa (aunque Naruto insistía que era para cubrir las marcas delatoras que le dejaban sus amorosos encuentros con sus diferentes e infinitas amigas) el cual dejaba cubierto la mitad de su cara, entrelazó los dedos sobre la mesa—… ¿Qué tal otro Whisky en las rocas? —preguntó, mientras cerraba los ojos y parecía sonreír bajo el tapabocas.
Naruto sintió que le daría un tic nervioso en el ojo izquierdo.
— ¡Basta de esto, Kakashi-sensei! —gritó, golpeando la mesa con la palma de la mano derecha. El abogado le había dado clases de "Sociedad y Estado" o algo por el estilo cuando estaba en el Instituto, sin saber que algún día terminaría trabajando en el mismo lugar que él, no había perdido la costumbre de llamarlo de aquel modo. Y Sunagakure Corporation, era una de las tantas empresas donde trabajaba Kakashi—. ¡Ha estado pidiéndonos cosas la última media hora, deje de aprovecharse de nosotros! ¡Díganos de una vez si nos ayudará con los Hyuuga o no!
Kakashi abrió los ojos, mirando a su ex-alumno.
—Que mal educado eres Naruto, tenemos tiempo sin vernos y así me tratas.
— ¡Nos vemos semanalmente! ¡Y si soy mal educado es porque usted me educó así en el Instituto!
—Sasuke siempre fue mejor alumno que tú.
El Uchiha sonrió de lado, sentado al lado derecho del Uzumaki.
— ¿Ehhh? ¿Y a qué viene eso? …¡además es mentira!
Gaara se masajeó los costados de la frente con el dedo índice y corazón de ambas manos. Jaqueca, eso era. Le daría una maldita jaqueca…como cuando tenía que soportar a Sakura discutiéndole. Agh, maldición, de no ser porque en verdad necesitaban la ayuda del Hatake para cerrar el trato con los Hyuuga estaría fastidiando un poco más a su castaña y atractiva secretaria.
—Neeeh~, Kakashi-san ¿no cree que ya nos ha hecho sufrir suficiente? —preguntó Shikamaru, encendiendo su tercer cigarrillo.
Kakashi giró a mirar al Nara.
—Y tú qué dices, si eres el que menos me ha traído cosas.
—No sea problemático. Sasuke y Naruto fueron sus alumnos, ellos deben hacerlo —respondió, encogiéndose de hombros, para luego llevarse el cigarrillo a los labios.
Gaara lo miró cansinamente.
—Shikamaru, aquí no puedes fumar —respondió el abogado tranquilamente, recostándose en la silla. El contador lo ignoró pero Gaara se cruzó de brazos. El Nara rezongó un "Montón de problemáticos", mientras apagaba la bolsa de nicotina. El mayor de los presentes elevó su copa, mirando al rubio—. Aún no obtengo ese Whisky en las rocas.
— ¡No le traeré nada! —rugió Naruto, intentando estar serio. Pero tomarlo en serio con las mangas remangadas, media camisa por fuera y la corbata anudada en la cabeza de medio lado, por alguna extraña razón, no le daban muchos puntos a su favor—. ¡Primero ayúdenos!
Kakashi soltó un suspiro largo y exagerado, mientras dejaba la copa sobre la mesa y posaba ambas manos tras su cabeza. Sabía que no podría aprovecharse eternamente de ellos por el favor que les hacía, y además en algún momento Gaara podría cansarse de que se aprovechara tanto de sus empleados y se lo pidiera directamente. Pero hasta que eso ocurriera~…
—Vaya, ¿acaso soy el único que se muere de hambre?
— ¡KAKASHI-SENSEI!
— ¡Hey! No alcancé de desayunar esta mañana y…
—Por eso llegó tarde, además —interrumpió Sasuke, inclinándose hacia adelante para apoyar los codos en la mesa y entrelazar los dedos—. Lo sabemos, Kakashi-sensei. Pero ahora necesitamos su ayuda, no querrá que Akatsuki nos empiece a superar.
—No —Kakashi pareció ponerse serio al fin. Naruto estaba por soltar un suspiro de alivio, cuando…—. Pero no puedo ser de ayuda con el estómago vacío.
El tic nervioso del Uzumaki pareció amenazar de nuevo.
Afuera, se escuchó un silencio repentino y brusco. Unos segundos después todos los empleados que se encontraban trabajando fuera de la sala de reuniones empezaron a hablar nuevamente, pero esta vez lo único que hacían era dedicar respetuosos saludos y cordiales bienvenidas a quien quiera que fuese la persona que había acabado de llegar. Gaara reconoció un familiar taconeo femenino. ¡Genial! Ya era hora de que llegara, quizás sería más útil que el resto de 'capacitados' y 'profesionales' empresarios que tenía a su alrededor.
Todos dejaron de esperar a que el tic nervioso y divertido de Naruto regresara cuando las puertas se abrieron. El rubio pareció un poco emocionado al reconocer a alguien que podría ayudarlo a convencer al Hatake. Kakashi alzó ambos ojos, bien~, la reunión empezaba aponerse interesante. Shikamaru abrió los ojos, tras haberse decidido a dormir lo que quedaba de la reunión, tan pronto reconoció el familiar aroma aquella esencia cítrica que debía ser extremadamente costosa pero de lo más hipnotizante. No necesitó verla para saber que estaba allí, pero aún así decidió cerciorarse solo por si su mente había decidido jugarle una mala pasada al recrear tal aroma. No~, realmente estaba allí, que problemática sería ahora la reunión. El pelirrojo se recostó en su silla, muy a gusto consigo mismo al saber reconocer tan bien los pasos de su hermana mayor.
Temari sonrió quedamente, aún con ambos brazos apoyados en las puertas corredizas de madera. Aunque no tenía una personalidad parecida a la de Gaara, solía causar tal efecto silenciador en las personas cuando hacía acto de presencia en algún lugar. Sobre todo en las personas que tuvieran aparato reproductor masculino. Sabaku no Temari, además de tener una personalidad agradable, independiente y poderosa, sabía combinar muy bien su elegante forma de vestir con su despampanante figura bien mantenida. Lo cual, con plena seguridad, le daba el aspecto de algún tipo de belleza apetitosamente paradisiaca, finamente empacada en un costoso vestido de Gucci.
—Buen día, lamento la tardanza —saludó cordialmente, dando dos pasos dentro del lugar. Tenía puesta una gabardina burberry beige, totalmente abotonada y con el cinturón a la cintura asegurado. Al final de esta se alcanzaban a ver parte de las torneadas piernas vestidas con unas delgadas medias en malla, lo cual indicaba que debía llevar falda o quizás un vestido bajo el elegante abrigo.
—Llegas tarde —informó Gaara, mirando a la rubia.
Esta le dedicó una especial sonrisa a su hermano menor.
—Por eso dije que lamentaba la tardanza —respondió simplemente. Poniendo ambas manos en la cintura, sin perder la tranquilidad ni la firmeza de sus palabras—. ¿Qué tal estas, Gaara?
El presidente hizo un gesto vago con la mano, que curiosamente iba dirigido hacia donde estaba sentado Sasuke. Gesto que no pasó desapercibido por el Uchiha aunque decidió ignorarlo. El pelirrojo creía que podría tan fácil con él como podía con las demás personas del planeta; estaba equivocado en tantos sentidos. Hacer una venia y ceder el paso sin abrir la boca no era de Uchihas. Gaara tendría que entenderlo de alguna forma u otra.
Temari dirigió sus verdes orbes a través de la sala, identificando a cada uno de los miembros ejecutivos.
—Sasuke —saludó, el jefe de Operaciones hizo un asentimiento con la cabeza, regresando el saludo—. Shikamaru —agregó. El Nara no pudo evitar sonreírle. Temari era, de alguna forma, una especie de 'mejor amiga' del empleo. Aparte de Ino, era con la mujer con quien más se hablaba en la empresa. Incluso más que con Tenten, que trabajaba en su sección. La Sabaku era inteligente y audaz. No perdía ni siquiera las batallas verbales que solían tener y francamente, le agradaba que fuera tan determinada, aunque fuera un problemático dolor de cabeza.
—Neeeh~, ahora que estás aquí no podré dormir tranquilo —se quejó Shikamaru, largando un nada disimulado bostezo—. Eres tan problemática como Naruto.
Temari rodó los ojos y soltó un "Jah" que zanjó por completo el comentario. Kakashi suspiró. Su copa seguía vacía y aún tenía hambre. ¿En que estaba? Oh, claro~, en el tema de fastidiar al Uzumaki hasta hacerlo explotar.
—Naruto…
— ¡AGH~! DEBÍA SER USTED DE NUEVO, KAKASHI-SENSEI.
Gaara se pasó una mano por el cabello, desordenándoselo. No tenían demasiado tiempo, decir que cada segundo perdido era un paso más cerca para Akatsuki de obtener un contrario con los Hyuuga era exagerar, pero irse de rositas perdiendo el tiempo como si tal cosa no era una opción. Kakashi ya se había divertido lo suficiente con sus directores de empresa, era hora de hablar en serio.
Pero vaya que era todo un fastidio. Hizo un nuevo gesto que Temari percibió. Carraspeó y cuando estuvo dispuesto a intervenir y empezar a hablar con el platinado, su hermana le interrumpió.
— ¿Problemas para negociar, Naruto? —preguntó, al tiempo que cerraba la puerta por la cual había ingresado.
El rubio exhaló, dejándose caer con fuerza en la silla.
—Kakashi-sensei no quiere colaborar. Sabe cómo lograrnos una cita de negocios con los Hyuuga y simplemente…—le dedicó una mirada poco amistosa a su antiguo maestro—. Se está haciendo el idiota.
El abogado pareció sonreír tras el tapabocas.
—Aprendí del mejor.
Naruto rodó los ojos. No había caso, si conocía a Kakashi tan bien como lo conocía se quedaría pidiéndoles más y más ridiculeces hasta que se acabara el día y se largara sin haberles ayudado en absolutamente nada. ¡Era el colmo! ¡Se suponía que eran amigos! ¡Además, él le conseguía las novelas esas que escribía su padrino más barato!
Temari lo pensó por unos momentos. No quería perder tiempo en una larga reunión, tenía un almuerzo importante. Chasqueó la lengua, antes de dirigirse hacia el Hatake. Los tacones color púrpura resonaron hasta que esta se situó frente al mayor, apoyó las manos en la larga mesa y se sentó grácilmente sobre esta.
Shikamaru elevó una ceja al tiempo que Gaara miraba con poca gracia a Temari. Naruto le miró sin entender y Sasuke se permitió sonreír ante lo que suponía sería un rápido desenlace para la reunión. Temari siempre sabía cómo darle una rápida solución a todo, y sabía cómo conseguirlo.
—Kakashi-san —Le dedicó una elocuente mirada, antes de cruzar con elegancia una pierna y poner ambas manos sobre las rodillas*—. Hay que hablar claramente, ¿quiere? —Kakashi se cruzó de brazos. Por supuesto, ¿a quién no le gustaría hablar claramente con Sabaku no Temari?—. Solo entre nosotros —de nuevo, una de esas miradas profundas y contundentes. En ese momento el Nara soltó un ruidito desaprobatorio y un "¿esa es forma de hacer negocios?" que ella de nuevo ignoró descaradamente—. Que Akatsuki se alíe con los Hyuuga no nos conviene a ninguno de los dos, solo se haría un molesto problemita con el cual lidiar. Sabemos que trabaja en muchas empresas reconocidas y que esta podría ser solo una más para usted, pero estaría demostrando una vez más lo necesario que es, incluso en un lugar que no lo afecta tanto.
El pelirrojo observó a su hermana, ciertamente divertido. Vaya forma de subirle el ego a una persona. Le estaba diciendo lo que quería escuchar, simplemente le endulzaba el oído. Y que fuese ella quien se lo endulzase a Kakashi era la clave. Era chica y era linda. El platinado no necesitaba más que esas dos razones para poner toda su atención. También exageraba las cosas, Kakashi no trabajaba en tantas empresas y esta si era importante. De las más importantes. Sunagakure Corporation le ocupaba el 50% de sus empleos.
Temari se pasó una mano por una de las cuatro coletas en las cuales tenía recogido el cabello.
—Si nos ayuda, definitivamente, lo tendremos siempre en cuenta.
Kakashi rió, sosteniendo la mirada de Temari. Bien, bien. Podía entender porque era la directora ejecutiva de ventas y relaciones internacionales. Sabía cómo actuar según quien fuera su cliente. Sabía bien como analizar la situación y ponerla a su favor; estudiaba el terreno y aprendía de quien tenía en frente en pocos segundos. Esa chica era toda una estratega.
—Bien, bien. Me has convencido —sacó de su traje un celular, empezando a buscar un número en este—. Eres muy audaz, bella Temari.
La interpelada rió, bajándose de la maesa y caminándose hasta sentarse en una de las sillas. Naruto miraba todo con la boca abierta. No podía creerlo. El muy pervertido solo escuchó lo mismo que él tenía horas diciéndole al decírselo Temari. Sasuke negó, divertido. Lo dicho, Temari siempre sabía cómo darle una rápida solución a todo, y sabía cómo conseguirlo. Shikamaru la miró cuando se sentó a su lado.
— ¿Qué tal lo hice? —le sonrió sinceramente. Fue una sonrisa sincera, la sonrisa registrada Temari que solo le daba al contador y a sus hermanos.
Shikamaru suspiró.
—Como toda una Sabaku —la rubia cruzó de nuevo una pierna—. Aunque~…
—Mochi-mochi**, habla Kakashi —empezó a hablar el abogado, interrumpiendo la conversación de ambos—. Seguro, seguro~…todo está muy bien Azuma —Todos guardaron silencio, ¿Azuma? Gaara no tenía ni idea de quien se trataba, así que no le puso demasiada atención. Sasuke, Naruto y Shikamaru se inclinaron hacia adelante como un acto reflejo, ¿era el mismo Azuma que les daba clase de Cálculo en el Instituto? El Nara se seguía hablando con él, y Temari lo conocía de palabra ya que este se lo había mencionado—. Dime, ¿tu esposa está contigo?
Un nuevo silencio se plantó sobre la sala de reuniones, al tiempo el Hatake tarareaba una canción molesta mientras esperaba.
— ¡Kurenai! —saludó alegremente—. ¿Cómo has estado? ¿Igual de embarazada que siempre? —Naruto rodó los ojos.
—Que poco tacto tienen algunos.
Sasuke lo miró como si estuviera loco.
—Mira quien lo está diciendo, idiota.
—Claro, iré tan pronto me pueda zafar de otra reunión molesta. Dime, ¿crees que podrías hacerme un favorcito?
La mujer, al otro lado de la línea, pareció no molestarse ni un poco por el hecho de que Kakashi llamase para pedirle un favor, porque el Hatake siguió hablando tan tranquilo.
—Es una cosa de nada. Azuma me ha dicho que sigues hablándote con Hyuuga Hinata, a la que le diste clases privadas —el pelirrojo empezaba a ver la conexión de los asuntos. A eso se le llamaba tener contactos—. ¿Sí? Perfecto~. Necesito que por favor hables con ella y la convenzas de que venga a una reunión extraordinaria a Sunagakure Corporation.
Kakashi guardó silencio, mientras Kurenai le respondía a su 'simple' pedido. Todos lo imitaron, cruzando los dedos mentalmente para que ella accediera. Bueno, en realidad, todos mentalmente y Naruto físicamente. Sasuke llegó a sopesar la posibilidad de que el rubio se rompiera los dedos índice y corazón por la fuerza con las cual los estaba cruzando. Todos necesitaban mucho de aquella reunión.
Matsuri ordenaba un montón de papeles frente a su escritorio, tratando de ponerlos en sus carpetas correspondientes y pidiéndole a la deidad que más la amara que moviera cielo y tierra para que no se le perdiera ni una hoja del informe. Gaara la mataría si eso sucedía. 'O posiblemente, te violaría' murmuró una vocecita en su cabeza, rememorando aquel molesto momento en el ascensor. Más que claro que no lo dejaría ir tan fácilmente. O al menos, no hasta que ese bastardo se disculpara o se sintiera un poco mal por actuar de forma tan poco apropiada. ¿Y se suponía que era un caballero de alta alcurnia? ¡Pues vaya ironía! La idea de la violación fue de nuevo propuesta por esa vocecita, pero ahora su conciencia agregó un tono divertido:
'Para que sea una violación, tiene que haber resistencia por parte de alguno de los dos…'
Alzó la cabeza ante ello. ¿Qué demonios era lo que estaba pasando por su cabeza al pensar~…?
— ¡Buen día, cariñito! —canturreó una voz, que la sacó por completo de sus inusuales cavilaciones. Más que eso. La estampó de forma poco cortés contra la realidad, causando que diera un sobresalto y tirase al suelo la mitad de las hojas que estaba ordenando. Muchas gracias por tu ayuda, deidad que me ama.
— ¡Mierda!
Hanabi chasqueó la lengua, dejando dos tazas de chocolate sobre el escritorio de la castaña, para llevarse ambas manos a la cintura.
—En verdad te asustas por todo —criticó, con diversión, ganándose una mirada fulminante de su amiga—. Necesitas con urgencia una sesión intensiva de terror —Matsuri elevó la cabeza de nuevo, mirándola incrédula—. ¡Un fin de semana conmigo, dos tarros de helados de chocolate y todas las películas de terror que podamos alquilar y serás otra!
La mayor de ambas suspiró, dejando sobre la mesa los papeles que había recogido.
—Seguro que sí. Regresaría traumada y gorda~…—murmuró, sonriéndole.
— ¿Por las películas de terror?
—Por tu compañía, de hecho.
—Solecito, tu sarcasmo apesta, te lo he dicho. Creo que es mucho más urgente que aprendas a usarlo antes que esa clase contra el miedo a todo —murmuró, agachándose a ayudarle con los papeles. Matsuri soltó un suspiro ruidoso.
— ¿Por qué todos deben criticar mi falta de sarcasmo? Primero el señor Sasuke y ahora tú…—refunfuño, intentando alcanzar una hoja que se había ido bajo el archivador. Estaba demasiado lejos.
Hanabi parpadeó, mirando a su amiga. ¿Había oído mal, verdad?
— ¿El señor Uchiha dijo algo de tu falta de sarcasmo?
—Si…—se estiró un poco más. Ya casi, ya casi—. Esta mañana, creo que me lo dijo cuando veníamos en su auto… ¿o fue en el ascensor?...bah, —su mano llegó un poco más lejos—. Porquería de hoja…ven aquí…—Tan cerca, tan cerca~.
— ¿VINISTE A LA EMPRESA CON SASUKE Y NO ME LO HABÍAS CONTADO? ¡Eres la peor amiga del mundo!
El estridente grito de la menor de los Hyuuga fue suficiente para hacerla levantar como un resorte. Mala suerte que el archivador estuviera justo al lado de su escritorio. El segundo grito, ahora producido por la morena, se escuchó por todo el piso —lo cual no quería decir, que el de Hanabi no hubiera sido oído por todos y cada uno de los trabajadores que se encontraban cerca de allí—.
— ¡Maldición! —Se llevó las manos a la cabeza, quedándose arrodillada bajo el escritorio. ¡Esa mesa del demonio! ¡Primero el morado en su trasero esa mañana y ahora se abría la cabeza contra la punta del escritorio! Sin mencionar que casi le echa la madre a uno de sus jefes aquella mañana, agregándole que no sabía conducir. En verdad, ¿Qué le había hecho ella a la vida? ¿Ser la secretaria de Sabaku no Gaara no era suficiente castigo?
—Vaya, eso debió doler amiga.
La castaña se giró, y Hanabi supo que debió salir huyendo cuando tuvo la oportunidad. Matsuri se lanzó sobre ella, prácticamente tacleándola al hacerlo.
— ¡Que ocurre contigo! ¿Cómo se te ocurre gritar algo así? ¡Deberías aprender un poco de discreción!
— ¿Ehhh~? ¿Ahora es mi culpa? ¡Como si fuera mi culpa que fueras una patosa!
— ¡No hablo del golpe, tonta, hablo de lo que gritaste!
— ¡Es tú culpa por soltármelo como si nada! —Hanabi sonrió de repente y Matsuri dejó de intentar estrangularla y al tiempo sacarse un tacón para metérselo en la boca su queridísima amiga—. ¿Por qué venías con él? No me digas…—la mórbida sonrisa de la menor se incrementó—. No me digas…que mi queridísima amiga ¿tubo sexo con Sasuke "tengo las mejores nalgas del mundo" Uchiha?
Si antes Hanabi había firmando su sentencia de muerte, ahora podía estar segura de que Matsuri la descuartizaría en pequeños pedazos, los azaría y se los desayunaría, para finalmente mandarla de un golpe al infra mundo.
— ¿POR QUIEN ME TOMAS, PEQUEÑA PERVERTIDA DE CLOSET? ¡Como si no me conocieras lo suficiente! ¡Pienso golpearte hasta sacarte esas ideas estúpidas de la cabeza! ¡Necesitas un psiquiatra con urgencia! ¡ADEMÁS! ¿Qué fue ese apodo? ¡Deberías poner atención a tu trabajo y no a buscarle apodos obscenos a tu jefe! —Más de la mitad de los trabajadores habían dejado sus ocupaciones, empinándose y asomándose a escuchar la épica discusión que debía oírse hasta el primer piso. Solo escuchar, ya que luego de la tacleada de Matsuri a Hanabi, ambas seguían en el piso forcejeando. La castaña para alcanzar el cuello de su amiga y poder estrangularla a gusto, y la Hyuuga para salvar su joven vida.
—… ¿eso es un sí?
— ¡Es un por supuesto que no, tú, mujercita sobre saturada de hormonas y pensamientos poco apropiados!
—Que mojigata eres, ¡así serás virgen por siempre, Matsu~!
— ¡Aghhh! ¡Suficiente! ¡Aligérate, pienso tirarte por la ventana, mocosienta! —amenazó la mayor, hasta escuchar una conocida voz a sus espaldas.
— ¿Por qué no antes de eso, les traemos un poco de fango, y ahí siguen su curiosa lucha? —murmuró Gaara, mirando todo con una sonrisa de lado. Demasiado superior para ser agradable pero suficientemente burlona como para hacer sonrojar. Por San Pepe Grillo y todos los animalejos ridículos de Walt Disney, jamás, desde que había empezado aquella empresa dos secretarias habían luchado frente a su oficina. Estaba seguro de que jamás le habría parecido la gran cosa; pero, estaba muy seguro, había descubierto porque dos mujeres peleando era algo que activaba sexualmente. No se trataba de algo de gran mención si eran dos tipas cualquieras. Sabía porque no podía despegar la mirada de la castaña. Era porque se trataba de ella. ¿Por qué siempre ella? Debían existir miles de millones de mujeres en el mundo y de todas ellas debían existir al menos quinientas que se vestían como secretarias, eran descuidadas y algo patosas y mínimo cincuenta de estas debían haber luchado en el piso de una oficina. Pero aquella extraña sensación que Matsuri le provocaba al actuar de la forma tan…ella, era solo sobre ella. Porque se trataba de Matsuri. ¿Qué carajos tenía de especial la castaña como para que fuese tan divertido verla molesta, sacarla de sus casillas y hacer ese tipo de comentarios sabiendo cual sería la reacción que obtendría?
Ambas mujeres alzaron la mirada, encontrándose con seis pares de ojos sobre ellas. Matsuri tragó en seco y Hanabi miró todo como si no estuviese pasando nada.
—Vaya chicos, debe ser divertido venir a trabajar aquí todos los días —soltó Kakashi, con una sonrisa marcada bajo el tapabocas.
Naruto le soltó un golpe en el brazo, sin ningún problema al hacerlo. Shikamaru observó con curiosidad a ambas chicas y Temari elevó una ceja ante tal escena.
Matsuri no tenía ni idea de que decir. Bien, bien, bien. ¿Dónde más podría encontrar empleo luego de ser despedida por pelear frente a la oficina de un jefe? Ya podía visualizarse vendiendo perros calientes con un graciosos gorrito que podría tener una salchicha estrafalaria pegada en este o quizás disfrazada de algún alimento, entregando volantes fuera de un restaurante.
— ¿Por qué detenerlas, Gaara? Quería ver si realmente tu secretaria era capaz de levantar a Hanabi —murmuró Naruto, sonriendo divertido.
—No cuando su hermana y su primo están por venir, sería mala idea —contestó Shikamaru. Ante la mención de estos, Hanabi se levantó de un brinco, sacudiéndose la falda y pasándose una mano por el cabello.
— ¿Van a venir? —preguntó, mirando al grupo en general.
Temari asintió, recargada sobre el Nara, atrayendo de nuevo algunas miradas masculinas.
— ¡Espléndido! Será mejor que no me los encuentre o Neji-neesan me dará el discurso de siempre* —sonrió, a nadie en particular, girando sobre sus talones y empezando a caminar lejos de allí. Matsuri observo a su compañera abandonarla, en estado de shock. ¿No que el capitán muere con su barco, uno para todos y todos para uno? Estaría realmente enfadada con esa enana de no saber que realmente Hanabi no querría encontrarse con Neji y Hinata Hyuuga en sus horas de trabajo. Luego la buscaría y hablaría con ella.
Pero mientras ello~. Tragó en seco. Seguía tirada en el piso como una estúpida. Su rostro debía estar tan rojo que podría confundirse con un manchón de vino en el suelo.
—Hey —la voz de Sasuke llamó su atención. El azabache se agachó un poco, ofreciéndole una mano. De no ayudarla Matsuri seguiría en el suelo y podría incluso entrar en coma o algo por el estilo—. ¿Te ayudo?
La castaña parpadeó, aceptando la mano que el Uchiha le ofrecía, sintiendo que todo le daba vueltas. Podía sentirse despelucada, con la falda y todo el uniforme corrido. De milagro no se habría roto algún tacón. De nuevo, muchas gracias, deidad que me ama.
'Voy a vomitar…es lo único que me falta…' pensó, aún con todo girando a su alrededor. El rostro le ardía con demasiada fuerza, debía tener toda la sangre del cuerpo en su rostro. Eso explicaría porque las piernas parecían a punto de fallarle y dejarla caer de nuevo.
— ¿Estás bien? —preguntó el mismo tono divertido y burlón que la había ayudado a levantar. Puso una mano tras la espalda de la castaña, preguntándose si se desmayaría en cualquier momento. Naruto elevó una ceja. ¿Desde cuándo su amigo era tan amable con las chicas? Que él recordara, solo había visto que se portara de aquella forma con Sakura, ¿no?—. Vaya pelea, creí que me quedaría sin secretaria…creo que por precaución debería disculparme por el casi atropello de esta mañana, no sea que también quieras tirarme por la ventana —agregó, con aquellos comentarios de marca registrada Uchiha.
—Seguro que está bien —se adelantó el pelirrojo, antes que Matsuri pudiera emitir respuesta alguna. Dio un paso y con un coordinado movimiento de manos, puso la mano derecha sobre la frente de su secretaria mientras que con la izquierda logró retirar hábilmente el brazo que Sasuke mantenía tras la espalda de Matsuri. Unos segundos después, el Uchiha ya no estaba tocándola—. Parece que no es fiebre, solo sonrojo común —agregó en aquel tono frió mientras la castaña se mantenía en silencio, sin lograr comprender lo que sucedía. Los ojos de su jefe la perforaron, como si la acusaran de haber aceptado la ayuda de Sasuke para incorporarse. Por alguna extraña razón, se sintió culpable por haberlo hecho…aunque, ¿Qué sucedía? ¿Por qué tendría que sentirse mal por ello?
—Y-Yo…estoy bien…—logró dar dos pasos hacia atrás atinando a separarse del contacto con Gaara, a quien los demás miraban alternativamente. Los ojos de Temari, Shikamaru, Kakashi y Naruto iban de él a Sasuke. Nadie parecía comprender con claridad, salvo por los dos aludidos principales, a que se debía el raro comportamiento—. Buscaré a Tenten para…que revise un par de cuentas y…se lo entregaré señor Sabaku —murmuró, tomando los papeles que tenía sobre la mesa y caminando lejos de allí lo más rápido que sus temblorosas piernas se lo permitían, respirando agitadamente.
El silencio entre los seis empresarios permaneció intacto. Habían ido a la oficina de Gaara por unos papeles que debían enseñarle a los Hyuuga, encontrándose con la peculiar lucha de ambas secretarias. Naruto aún miraba a sus dos amigos sin creerse lo ocurrido. Soltó una carcajada, que llamó la tención de todos.
— ¡Jamás los había visto ser tan serviciales, en verdad! —Celebró el diseñador gráfico y director de mercadotecnia—, ¿están seguros de que no les pusieron droga en el café?
—Quizás inhalaron gas de la risa de camino al trabajo —comento Shikamaru. Temari sonrió.
—Mejor regresamos a la sala de conferencias y esperamos a los Hyuuga —el Nara pensaba protestar, argumentando que ya había caminado lo suficiente y era problemático regresar, pero la rubia lo tomó de la manga de su traje, jalándolo con ella—. Andando Nara, y no quiero oír tus lloriqueos de nena.
—Mendokusai, que fastidiosa eres mujer —rezongó, pero no intentó soltarse del agarre.
—Lo sé, soy todo un dolor de cabeza —sonrió, con regocijo—. Eso te ganas por hacerme tu amiga…
Naruto no lo pensó dos veces, empezando a caminar tras ellos. Hacía un buen rato que no veía a Hinata~. Kakashi permaneció tan tranquilo como siempre, sacando un libro pequeño de su traje de marca. Tenía un color vistoso y el titulo 'Icha Icha' en letras rojas. El abogado caminó de regreso, abriendo el libro donde había quedado. Aprovecharía su tiempo leyendo un poco más del fabuloso libro, que prácticamente era como su biblia personal.
Gaara abrió la puerta de su oficina y buscó los papeles. Esta era espaciosa y muy fresca, con una gran vista de Tokyo. Fue tarea simple hallar los susodichos papeles, los había dejado sobre el escritorio el día anterior. Sasuke lo esperaba, recostado contra el marco de la puerta, con los brazos cruzados. Cuando el pelirrojo pasó a su lado, pasa salir, se detuvo por un momento.
—No me hagas repetírtelo, Uchiha —murmuró con tranquilidad—. Tienes tu propia secretaria.
—Lo sé.
El pelirrojo se giró a mirarlo y ambos permanecieron en un corto silencio.
—Entonces —Gaara sonrió de lado. Pero no fue la sonrisa divertida que solía dirigirle a Matsuri al joderle la vida. Era una mueca de sonrisa que solo indicaba una cosa: superioridad y saberse más poderoso que él—. Deja de hacerte el idiota, Sasuke.
El azabache entrecerró los ojos.
—No me hagas reír Gaara —respondió, sin una pisca de temor—. Puedo hacer lo que yo quiera, lo sabes, ya te dije. Fuera de las horas de trabajo…no eres mi jefe. Y según creo, tampoco el de Matsuri.
—Mhm, lo veremos —respondió simplemente. Sasuke rechinó los dientes.
—No seas ridículo. Tú tienes novia.
El pelirrojo lo miró con superioridad. Ah~, de nuevo al tema de Sakura, ¿de eso se trataba todo?
— ¿Aún no superas el hecho de que me haya quedado con ella, verdad?
Un segundo después, el puño cerrado de Sasuke se encontraba a centímetros del rostro de Gaara, quien había detenido el golpe sin siquiera inmutarse.
—Eso es algo, que a ti no te importa, cabrón —siseó Sasuke, aún con los dientes apretados, antes de soltarse del agarre que Gaara había utilizado para detener su golpe.
—Es verdad, no me importa —este lo miró con simpleza—. Y a ti tampoco debería importarte como manejo mi vida. Métete en tus propios asuntos, Sasuke.
—Sakura hace parte de mis asuntos —respondió simplemente, con la misma mirada fría que manejaba el Sabaku.
Gaara negó.
—No. Sakura dejó de ser parte de 'tus asuntos' desde que le pusiste los cuernos y te terminó por ello…—de nuevo aquella maldita expresión de creerse el dios del mundo—. ¿Lo olvidas, Uchiha?
La tensión era tan grande que podría cortarse con tijeras. Sasuke supo que de no ser llevado a la cárcel por ello —aunque quizás eso era exagerar— le habría partido el rostro a Gaara contra la puerta de su oficina.
— ¿Quieres oír algo curioso, Gaara? Matsuri te odia.
El pelirrojo abandonó la actitud desafiante por solo un segundo.
— ¿A qué mierdas viene…?
—Solo para que lo sepas, tenlo como…un dato curioso —murmuró con simpleza, introduciendo las manos en sus bolsillos y empezando a encaminarse hacia la sala de reuniones. Gaara lo miró fijamente, asegurándose que Sasuke no se iría de rositas luego de ello. Aunque, una parte de su cabeza, no podía dejar de asegurarle…que aquello podría ser verdad.
Tocó el botón del ascensor repetidas veces. Tanto, que pensó que seguramente lo atrofiaría. ¿En qué piso era que trabajaba Tenten? Con un demonio, ya lo había olvidado. Chocó la punta de sus zapatos una y otra vez contra el suelo, y tan pronto se abrieron las puertas de metal, se apresuró a entrar, casi yéndose de frente contra la primera persona que se disponía a bajar de este.
Ambas alcanzaron a echarse hacia atrás, logrando evitar el inminente golpe.
— ¡Lo…Lo siento! —se disculpó Matsuri enseguida. ¿Dónde quedaban sus modales? Siempre, cuando un ascensor se abre, los que van saliendo tienen prioridad.
La hermosa mujer frente a ella no tardó en regresarle una sonrisa. Esa chica, le resultaba…ciertamente familiar….
—Descuida —susurró con un tono de voz bajo y agradable—. No sucedió nada, ¿tú estás bien? —se apresuró a preguntar, al tiempo que sus perlados ojos recorrían a Matsuri en busca de algún daño que le hubiera podido causar.
—Claro claro…t-todo en orden.
La joven mujer le sonrió quedamente. Matsuri lo supo en aquel momento. Tenía rasgos casi idénticos a los de Hanabi.
—Hinata-sama, debemos darnos prisa…aún no puedo creer que haya aceptado reunirse con ellos de un momento a otro —murmuró una voz tras ella.
—Tranquilo, Neji-neesan…seguro todo saldrá bien —contestó la Hyuuga, mientras su primo se situaba al lado de ella. La castaña parpadeó. Entonces, ¿ellos eran los famosos Hyuuga, de los que tanto hablaba Hanabi, y de los cuales todo el mundo comentaba últimamente en la empresa?
Aclaraciones:
*. La pose de Temari. ¿Recuerdan ese lejano capítulo de 'Naruto', en la quinta temporada (si, esa donde todos quedamos hartos de los inmensos bosques de Konoha) cuando Shikamaru, Naruto y compañía deben atrapar a los cinco del sonido, pero estos los hacen mierda y deben llegar los hermanos de la arena a ayudar? Pues es la pose donde Temari está junto al Nara en el hospital, este tiene solo un dedo vendado y ella está cruzada de piernas. Solo quería hacer la aclaración. Si ponen en Google (Amado sea Google) "Temari" en la parte de imágenes, seguro les aparecerá en la pagina dos o la tres.
**. La frase "moshi-moshi" se utiliza al contestar el teléfono en Japón, y sería un equivalente al "bueno" o al "¿aló?" en otros países. Ahora, la explicación larga para los que (como yo) gustan de aprender cosas freaks de esta cultura: La palabra en sí no tiene un significado traducible en castellano, y la historia de cómo llego a utilizarse de forma común en Japón es muy curiosa, ya que tiene que ver con parte de su mitología, concretamente de los zorros, a los que se atribuyen poderes sobrenaturales, incluyendo cambiar de forma (como los "nahuales" en México, por ejemplo), y se supone que los zorros no pueden pronunciar esta palabra; por esta razón al contestar una llamada, tú sabrás que tu interlocutor no es un zorro engañándote. (WTF? ¡Muy fumado y muy genial al tiempo!)
—Información sacada de Yahoo Respuestas (Si, de ahí donde ustedes sacan sus tareas y deberes) y de Animeinfo . org .
***. Más adelante sabremos cual es la cátedra que siempre le da Neji a Hanabi, descuiden.
x ~ Gemelo miope intenta suicidarse y mata a su hermano en el intento (?) ~ x
(WTF?!)
Notas de la Autora: OMG. Gemelo miope~… ¡intenta suicidarse y~…! ¡A su gemelo! LOL. Bueno porque, se quería suicidar pero como era miope y… ¡Hey, es gracioso porque…! ¿No? Si, mejor olvidémoslo. Está más que claro que no tengo sentido común. Una vez más, tardándome mucho en actualizar. Pero es porque trabajo duro en cada capítulo, este me salió de aproximadamente 15 páginas en Word. No, esta vez no hubo gran información ni mención de costumbres Japonesas, tampoco pienso darles cátedra sobre otra cultura mientras leen. Lo meteré de vez en cuando.
De paso quiero disculparme con algunos a los cuales les había prometido por msn y por Mensaje Privado que actualizaría el fin de semana pasado y no lo hice. No pienso excusarme en realidad, pero les comentaré la razón, ¿recuerdan ese simple resfriado que creo a la mayoría les comenté cuando hablamos o les respondí el mensaje? Pues, adivinen, con mis bajas y desastrosas defensas (soy una pinche inmunodeprimida o como sea) terminó convirtiéndose en una neumonía. Estuve parte del viernes, todo el fin de semana, y parte del lunes metida en Hospital llevada del desmadre. Odio que me canalicen y que me pongan oxígeno (Por los pulmones inflamados y toda esa joda) Pero no, ¡no morí! Aunque vi la luz…seguidores del GaaHina, ¡no se alegren mucho! ¡Que no me fui…regresé para seguir dando la guerra! (LOL).
Como dato extra, y de nuevo reiterando eso de que soy una furcia que se hace promoción, si quieren saber sobre próximas actualizaciones de este y otro fics (Muérdago; History About GaaMatsu; etc.) además de las pendejadas que suelo escribir (Sobre todo de Hetalia, me he hecho fan) pueden pasarse por mi LiveJournal, a veces suelo pegar adelantos de las actualizaciones, a veces pongo Memes (Dícese, que pongo una temática X, ustedes me dejan una pareja y les regalo un pequeño Drabble sobre esta), y a veces solo pongo polleces que igual pueden comentar sin estar registrados:
http: / / li-the-stampede . livejournal . com /
Además, GaaMatsu y Hetalia rulearán el mundo. (¡USA&UK!)
Sobre el Capítulo: Creo que la actuación de Gaara realmente me gustó. Pasa algo curioso con esta historia. Me siento frente al computador y fluye sola, es como si tuviera vida propia y le dijera a mis dedos que escribir. En fin. El pelirrojo siendo el cabrón genialosos que todas aman, me encanta la forma rompe huevos en la que le responde a Sasuke. Vemos interés romántico hacia todas partes, pero sobre todo ese trío fumado que solo a mí se me pudo ocurrir: GaaMatsuSasu. También se supo un poco más de la relación de Sasuke y Sakura y Ah~, Kakashi…realmente lo puse lo mejor que pude, ustedes dirán.
En los reviews, me pidieron más ShikaTema, así que lo puse en este capítulo (lo cual no quiere decir que no habrá NejiTen. Calma, calma, que si habrá pero si les meto todas las parejas de sopetón se me marean). Sé que no es algo tan "¡Hostias, cuanto ShikaTema!" pero si hay tintes, que irán creciendo a medida que vayan aumentando los capítulos. ¿Qué son? ¿Qué relación tienen? ¿Qué siente cada uno? Ya lo sabrán, ya verán~.
NaruHina, lo siento, no hubo lo suficiente. Pero habrá ¡Jojojó~! ¡Qué si habrá!
Nota Final: Ahora sí están las fotos del auto de Sasuke en mi Profile. Por cierto, dejo esta información extra de la historia (este tipo de cosas son las que pongo en el LJ pero mucho más explicadas):
Puestos Ejecutivos ~ Sunagakure Corporation
Gaara – Jefe o Director Ejecutivo (Administración de empresas).
Naruto – Director de Mercadotecnia (Diseñador Gráfico).
Shikamaru – Director de Finanzas (Contador ~ Economista.)
Kankuro – Vicepresidente ~ Especialista en Mecatronica (Director de la Subdivisión.)
Lee – Especialista en Ingeniería Mecánica – Director de Recursos Humanos (Psicología)
Sasuke - Jefe de Operaciones (Estudió derecho, contabilidad y administración de empresas).
Temari - Directora Ejecutiva de Ventas y Relaciones Internacionales.
Solo ellos por ahora ¡Ya! ¡Termine! (LOL)
'¿Review?'
