Mis disculpas al que vio este capítulo sin editar. Releer y corregir es taaaaan aburrido. Sólo lo hago rápido si lo leo desde el preview.


Capítulo siete

Now tha' sounds like an invitation.

Daryl había andado un poco más de dieciséis kilómetros en el polvoriento camino de tierra cuando vio más adelante el cartel del Parque Estatal Lago del Bosque. Redujo la velocidad, tiró de la moto y se detuvo justo antes de la señal. Intentó tomar el trapo rojo de su bolsillo trasero para limpiarse el sudor y el polvo de la cara y maldijo al darse cuenta de que no estaba allí. Se desató la camisa a cuadros roja y marrón de alrededor de su cintura y la usó para limpiarse el sudor de su cara y de su cuello. Luego también se limpió la parte posterior de su cabeza. Removió la correa de la ballesta de su espalda y hombro y la dispuso junto a él, apoyándola contra la motocicleta. Maldición, hacía calor. Tirando de su camiseta fuera, por encima de su cabeza, respiró profundamente y tomó su cantimplora. Estaba casi medio llena y tomó un trago largo de ella y luego vertió algo de agua en su cara y luego en su cuello y pecho. Estaba tibia, pero se sentía bien.

El cartel frente a él le decía que le quedaba poco más de un kilómetro antes de alcanzar el primer lago y eso lo alegró. Estaba exhausto y esperaba encontrar un lugar seguro donde pudiera establecerse y dormir un poco. Tomó otro trago de agua y volvió a ponerse su camiseta y se ató la camisa en la cintura. Se colgó la ballesta en el hombro, ajustó la correa y encendió la Harley.

Apagó el motor en la parte superior del camino del Parque Estatal Lago del Bosque y la puso en punto muerto. El camino se inclinaba suavemente hacia abajo y supuso que si pudiera costear la colina sin poner en marcha el motor, atraería menos caminantes y sería capaz de escuchar si algo se acercaba a él desde los bosques. Al pie de la colina, el camino se convertía en un estacionamiento. Había dos casas rodantes y cuatro autos estacionados, podía ver el lago y los sitios de campamento más adentro. Contó cinco casas rodantes instaladas en los sitios de campamento y miró con cautela alrededor en busca de caminantes.

Un gemido gorgoteante detrás de él captó rápidamente su atención, blandió hacia arriba su ballesta y giró sobre el asiento de la motocicleta para ver qué se estaba acercando.

Había tres caminantes acercándose y parecía que habían sido familia en algún momento. Había un hombre en traje de baño y camisa hawaiana. La mitad del rostro se había desprendido de su cráneo y le faltaba parte de su brazo derecho. Le terminaba en el codo. Un trozo de carne del muslo izquierdo del "papá caminante" había sido arrancado, exponiendo el fémur. Papá caminante gimió al notar la presencia de Daryl, o su olor y arrastró los pies hacia él.

"Mamá caminante" venía detrás de él. Le faltaban ambos ojos, la nariz y la mitad de su mano derecha había desaparecido. Sus costillas estaban expuestas en donde una gran porción de carne había sido arrancada de su pecho y sus labios se habían podrido y reducido a dientes amarillentos. Los rechinaba a medida que avanzaba.

El "caminante hijo" parecía haber sido una joven adolescente en algún momento. Lo primero que Daryl notó de ella fue que tenía múltiples perforaciones en las orejas. Un expansor en la parte inferior y luego pequeños aros y tachuelas alrededor de ambas. ¿Esas no se verían bien en su collar de orejas de caminante hecho con cinta de zapato?, pensó. El caminante hijo estaba vestido con pantalones vaqueros de corte bajo y un top sin mangas. Su ombligo también estaba perforado, pero la carne que había sido arrancada de su estómago y la porción con el aro colgaba como bloque desde una angosta tira de carne que se balanceaba hacia adelante y atrás, mientras ella arrastraba los pies en su dirección. Aparte de eso estaba bastante intacta y Daryl se preguntó si papá caminante y mamá caminante la habían precedido en su transformación en caminantes no muertos.

Daryl preparó su ballesta y primero se deshizo del papá caminante. Disparó directo a la boca de papá y la flecha casi sale completa de la parte de atrás de su cabeza. Papá cayó hacia atrás con un último gruñido gutural.

El caminante hijo había alcanzado y sobrepasado a su mamá caminante arrastrando los pies y era el próximo objetivo de Daryl. Golpeó el gatillo y dejó volar la flecha y de repente caminante hijo tenía una flecha clavada en la frente. Se fue hacia atrás sin hacer ruido.

Mamá caminante seguía avanzando, gorgojeando, gimiendo y acercándose a él.

—Ay, cariño —sonrió Daryl. —Yo también te extrañaba. —Mamá gruñó y gimió más fuerte. —¿Qué fue eso? ¿Me quieres dar un gran abrazo y chuparme la cara? Bueno, ven para aquí, dulzura. Daryl tiene algo especial para ti.

Mamá caminante continuó avanzando y Daryl contempló usar su cuchillo en lugar de la ballesta. Al final, dejó salir una flecha que atrapó a mamá en la cuenca vacía de su ojo izquierdo. Ella farfulló y gimió y arañó hacia el cielo por un momento luego de caer y una vez que se quedó inmóvil, Daryl le puso su bota en la frente con cautela antes de tirar de la flecha hacia afuera de su ojo.

Vio por la esquina de su ojo movimiento en la zona de la playa y miró en esa dirección. Un par de caminantes estaban dándole una vuelta a la esquina de lo que parecía ser el puesto de concesión. Gimieron, gruñeron y empezaron a arrastrar los pies y arrastrarse a sí mismos en dirección a él. Entonces más de ellos doblaron la esquina del puesto y luego más. Contó catorce en total.

¿Qué podía hacer ahora? No tenía flechas suficientes con él como para derribarlos a todos con su ballesta, pero tenía suficientes para deshacerse de la mayoría. Probablemente podría despachar a los otros con su cuchillo Bowie, pero si terminaba siendo atacado en masa, esa no sería una buena idea.

Echó hacia atrás la cuerda de la ballesta, la dirigió y dejó volar la primera flecha. Dio en el blanco y el caminante cayó. Le quitó la flecha a papá caminante, la acomodó y la hizo volar. Uno más abajo. La próxima flecha que sacó de su carcaj y caminante número tres mordió el polvo.

Intentó sacar la del caminante hijo pero estaba atascada. Se echó la ballesta al hombro y tiró de la flecha con ambas manos, echándose hacia atrás mientras mantenía abajo la cabeza de caminante hijo con su pie derecho. La flecha salió con un satisfactorio "pop" y Daryl casi cae de culo. Se rió para sus adentros. ¿No habría sido algo, el ser hormigueado inmediatamente después de haber caido sobre su trasero? Negó con la cabeza, ¿por qué demonios pensaba que algo así sería gracioso? El cuarto caminante cayó al disparar otra flecha.

Estaban a unos diez metros de él ahora. Retrocedió, retirándose hacia su moto. Dejó volar otra flecha y luego otra. Dos flechas más volaron y se reunieron con su objetivo. Le quedaban dos. Los seis caminantes restantes continuaron avanzando, arrastrándose y gimiendo, tratando de alcanzarlo.

—Me veo y huelo bieeeeeeeeeeeeeeeen para ustedes, bastardos, ¿no? —los llamó, dio media vuelta y les contoneó el culo. Todos gimieron al unísono como si le estuvieran respondiendo y el sonrió y se burló de ellos. —¡Vengan a buscarlo, entonces, jodidos muertos vivientes!

Utilizó las últimas dos flechas para deshacerse de los caminantes que estaban en la mitad del grupo que se acercaba y luego sacó el cuchillo Bowie de su vaina y avanzó hacia los cuatro comedores de carne restantes.

El sudor le corría por la frente y se lo limpió de los ojos. Su corazón laía con fuerza en su pecho y estaba cargado de adrenalina. Nunca se sentía tan vivo como cuando su vida estaba potencialmente pendiendo de un hilo, y ¿qué tan estúpido era eso?

Comenzó a correr y cuando estaba casi sobre ellos, cortó y corrió rápido hacia el caminante que estaba más lejano a la derecha. Saltó detrás de él antes de que tuviera oportunidad de voltearse y clavó el cuchillo en la parte posterior de su cráneo. Estaba afilado y le fue muy fácil extraerlo, saltó hacia atrás limpiándolo con sus pantalones mientras corría hacia uno de los caminantes que había acabado usando su ballesta. Tiró de la flecha para quitársela al caminante, tiró de la cuerda hacia atrás y la ajustó.

Los tres caminantes que quedaban se detuvieron, cambiaron la dirección y ahora estaban arrastrándose hacia él. Hizo un rápido análisis de 360 grados del área que lo rodeaba. No quería sorpresas. Luego volvió su atención a los caminantes que avanzaban y apuntó al del medio. Dejó volar la flecha y el caminante cayó, con la flecha sobresaliendo de lo que había sido su nariz un segundo antes.

Retrocedió un poco más y le quitó la flecha a uno de los caminantes caídos. Se arrastró hacia atrás y su pie izquierdo se topó con algo resbaloso y cayó de espaldas, perdiendo el agarre de la ballesta.

Se colocó de lado y la alcanzó, la alzó mientras el primer caminante aparecía encima de él. Disparó y la flecha atrapó su mejilla derecha. Cayó encima de él y gritó con disgusto mientras el líquido pútrido que supuraba del lugar en que se había incrustado la flecha goteaba sobre su rostro y su cuello. El útlimo caminante cayó encima del caminante con la repugnante cara que supuraba y que todavía estaba sobre Daryl, arañando y espetando. Enterró sus rotos y amarillentos dientes en la parte posterior del cuello del caminante de la cara supurante y repugnante.

Daryl buscó su cuchillo y el caminante de la parte superior de la pila de cerdos lo tomó por el brazo e hizo rodar hacia la derecha al caminante de la cara asquerosa que goteaba. Daryl se sacó de debajo del lado derecho de ese caminante y rodó lejos de él. Se puso de pie, su corazón latía bajo su pecho y líquido de zombie corría por su cara y por su cuello. Mierda, eso estuvo cerca. El olor de la suciedad que tenía pegada en la cara y goteando por el cuello era horrible y se mordió fuerte la lengua para evitar vomitar. Necesitaba encargarse de ese caminante primero, podría vomitar después.

Se limpió la cara con el brazo y agarró su cuchillo Bowie del suelo y lo envainó. Sacó su cuchillo de caza más pequeño de la funda del cinturón y dio un paso atrás. El último caminante se había puesto de pie y se dirigía hacia él. Había sido una mujer cuando estaba viva y usaba un traje de baño de una sola pieza. El traje de baño era de un brillante color rosa fluorescente con flores de color verde lima y a Daryl le llamó la atención el contraste de los brillantes y vivos colores con la cosa gris y muerta que los usaba. Se alineó con el ex bañista que se acercaba y arrojó el cuchillo. Golpeó al caminante del traje de baño justo entre los ojos y ella cayó al suelo.

Daryl miró a su alrededor para ver si había más caminantes cerca de los que debía preocuparse. No pudo ver ninguno y escuchó tan bien como podía con los latidos de su corazón en sus oídos. No podía oír nada más que los pinos susurrantes mientras una brisa soplaba a través de ellos y el ocasional llamado de los pájaros. Le quitó el cuchillo al caminante de traje de baño y recolectó sus flechas, tirándolas de los caminantes que había matado y limpiándolas en sus pantalones.

Contuvo el aliento mientras caminaba de regreso hacia la motocicleta, parando de vez en cuando para mirar alrededor y escuchar. No había señales de otros caminantes, y se preguntó si habría alguno acechando en alguna de las casas rodantes que estaban esparcidas por el área de campamento. Se opuso a acercarse para mirar.

Montó en su moto y se secó el sudor de la frente. Se ajustó la ballesta y las vainas de sus cuchillos en su cinturón, puso en marcha la motocicleta y dio la vuelta en la zona de estacionamiento, hacia la carretera estrecha y en dirección a Lago Espejo.

Lago Espejo estaba a una milla del Lago del Bosque y el estrecho camino de tierra se hacía más estrecho a medida que se acercaba a su destino. No vio caminantes mientras conducía lentamente y se tomó unos segundos aquí y allá para revisar el bosque a ambos lados. La carretera estaba sombreada por altos pinos y el aire olía a pino y a agua de lluvia. Era como perfume para Daryl. Había andado más de una milla cuando se detuvo en lo alto de un camino privado que entraba en la carretera del lago por la izquierda. Había una puerta en la parte superior de la calzada donde se encontraba con la carretera del lago y un gran cartel negro y naranja: PROPIEDAD PRIVADA - PROHIBIDA LA CAZA, LOS DISPAROS Y EL PASO.

Una pequeña sonrisa se asomó en sus labios.

—Ahora eso suena como una invitación —murmuró para sí mismo.

Llevó la motocicleta hasta el frente de la puerta y la estacionó, abrió una alforja y sacó su pequeño revólver Beretta Brevettata. Revisó el clip y puso una bala en la recámara. Se aseguró de que estuviera puesto el seguro antes de deslizarla en la cintura de sus pantalones, cerca de la hebilla de su cinturón. Merle lo había llamado marica una vez porque siempre cargaba con el seguro puesto. Le dijo a Merle que se fuera al infierno. La última cosa que necesitaba era que el arma se descargara por accidente e hiciera volar su cosa.

Dejó lista una flecha en su ballesta y caminó cautelosamente alrededor de la puerta de la parte superior del camino privado. Podía ver el lago a su izquierda y podía olerlo, olía a limpio y fresco como el aire luego de una lluvia limpiadora. El aroma del lago se mezclaba con el aroma de los pinos e inhaló profundamente. No olía nada ni remotamente parecido al olor de la muerte y los caminantes.

Lento y sigiloso, se hizo su camino a través de la calzada cubierta de agujas de pino. La pequeña senda sombreada continuaba descendiendo y había caminado unos sesenta metros cuando se dio cuenta que el camino corría a la par del lago y se acercaba progresivamente a medida que descendía. Luego de avanzar otros treinta metros alcanzó a tener el primer vistazo de la casa. Estaba rodeada por una valla de tela metálica y se asentaba en el borde del lago. Estaba hecha de troncos y tenía tres pisos de altura. Había varias ventanas grandes en ella y daban la ilusión de que la casa estaba hecha principalmente de vidrio. El techo también parecía tener paneles de vidrio y Daryl pensó que esas eran las malditas lucernas más grandes que jamás había visto. El patio estaba ajardinado con arbustos y árboles frutales de buen gusto y estaba seguro que se habría visto muy bien antes de la llegada del apocalipsis, antes de que la gente dejara de cortar el césped y de podar sus árboles y sus arbustos.

Daryl se deslizó en el bosque y se acercó desde la cobertura de los árboles. Estaba tranquilo, a excepción de los llamados de las aves y la ardilla ocasional que se detenía en los árboles cercanos a él para charlar y regañarlo. Se detuvo y se quedó inmóvil, escuchando y observando. Había un leve zumbido que provenía de la casa.

Al acercarse, pudo ver que la tierra de detrás de la casa había sido despejada y la línea de árboles se encontraba a unos sesenta metros de lo que parecía ser un porche trasero. La valla de cadenas corría a lo largo de la línea de árboles. Dobló en dirección al bosque y se acercó a la casa por detrás. No había señal de nadie alrededor y no podía ver autos estacionados en ningún lugar cercano. Había un garaje detrás de la casa, pero las puertas estaban cerradas y no podía decir si había algo adentro o no.

A medida que se acercaba a la valla de la parte posterior de la casa, su sentido del olfato fue asaltado de pronto por el hedor de carne en descomposición. Se detuvo y mordió su labio inferior, tratando de empujar hacia abajo la urgencia de vomitar. Sus ojos recorrieron el bosque de alrededor, la casa y el descuidado césped de delante de él en busca de caminantes. Escuchó con atención a cualquier sonido que pudiera indicar que los caminantes estaban cerca.

Escuchó las ardillas. Las ardillas regañarían cualquier cosa que caminara en dirección al árbol que ocupaban, sea humano, un ciervo o un caminante. Daryl había aprendido a usar las ardillas del bosque como indicador de que algo se estaba acercando, cuando era un niño que comenzaba a cazar. Una ardilla lejana haría charla y regañaría y luego, cuando lo que estuviera caminando se estuviera acercando, otra ardilla de un árbol cercano haría lo mismo. Podía sorprender mucho a un ciervo si las ardillas estaban más que dispuestas a comunicar su posición a medida que caminaba por el bosque. Igualmente, funcionaba de las dos formas, las pequeñas apestosas estaban más que felices de alertar a todas las criaturas del bosque de la presencia de Daryl a medida que se desplazaba por allí.

Daryl no pudo ver ni oír ningún caminante. El olor empeoraba a medida que se aproximaba a la valla. Se acercó con cautela, esperando que alguna ventana de la casa se abriera de repente y un ocupante desconocido lo recibiera con una lluvia de balas. Estaba a unos tres pasos de la valla, aún vivo y entero, y la casa estaba quieta y en silencio.

Echó un vistazo a través de la valla en el jardín trasero y localizó la fuente del hedor a muerte. A unos quince metros de él, detrás de la valla y a su izquierda, había una fila de cuatro montículos de tierra. Estaban colocados contra la valla metálica que corría a un costado de la casa. Al lado de uno de los montículos había una pila de viejos trapos ensangrentados.

Daryl tocó la valla, esperando que estuviera electrificada y que le fría el culo a cenizas en el mismo lugar donde estaba de pie. ¡Ah!, su primer pedo cerebral del día hizo su aparición y la escena de Jurassic Park en donde el doctor Grant agarra la cerca eléctrica y pretende ser electrocutado brilló en su cabeza. Rodó los ojos ante él y su ridícula imaginación. Se subió encima de la valla y aterrizó sobre sus pies del otro lado. Sujetó la ballesta y miró la casa otra vez, buscando movimiento en las ventanas. Todo estaba quieto. Caminó lentamente y en silencio hacia los montículos de tierra y el olor desagradable empeoró.

Cuando estuvo al lado, se dio cuenta de que la pila de trapos viejos, con manchas marrones de sangre, era en realidad un cuerpo. Las moscas zumbaban alrededor y, a medida que se acercó, lo que quedaba del cuerpo parecía estar ondulando y pulsando. Se acercó un poco más y luego se volvió y se inclinó, vomitando lo que quedaba en su estómago de las galletitas Oreo y la Dr. Pepper. El cuerpo estaba haciendo equipo con gusanos. Había una Glock .45 de policía en la podrida mano infestada de gusanos.

Cada una de las tumbas tenía un pedazo de 2x4 que había sido cortado y colocado en forma de lápida cruda en lo que sólo pudo asumir era la cabeza de la tumba. Las dedicatorias habían sido hechas con pintura negra y los ocupantes de las tumbas eran revelados por sus palabras. El primero decía:

Donna - mi adorable esposa

1972-2012

Y luego, la fila hacia abajo:

Thomas - Hijo Mayor

1997-2012

Nathan - Hijo Menor

2004-2012

Emily - Hija más querida

2000-2012

No hacía falta ser un científico de cohetes para darse cuenta de lo que había pasado allí. Papá había acabado con su familia y se había quitado la vida. Daryl se preguntó si los miembros de la familia habían sido mordidos o si papá había atacado preventivamente.

Había una pala apoyada contra la cerca y Daryl bajó su ballesta y tomó la pala. Usando la boca para respirar, cavó en la tierra y tiró varias palas repletas de tierra sobre el cuerpo expuesto hasta que ya no podía verse. Esperó que sus acciones ayudaran a mejorar el olor alrededor.

Puso la pala de nuevo contra la valla y recuperó su ballesta. Se quedó de pie en silencio y escuchó. Ningún sonido de caminantes y las aves seguían cantando sin preocupaciones en los árboles vecinos. Podía oír el audible zumbido que venía de la casa. ¿Qué demonios era eso? ¿Era un generador funcionando? No podía escuchar ningún motor en marcha.

Recorrió con la vista el sobrecrecido patio trasero a medida que se acercaba al porche trasero de la casa. Había un gran jardín cerca del lado opuesto del crudo cementerio y un invernadero de cristal. Dos de los paneles de vidrio del invernadero del lado que estaba frente a él estaban destrozados y había pedazos descansando en el suelo. El jardín estaba descuidado y podía ver lo que parecían zucchinis asomarse entre la hierba y las malezas. Uno parecía tener unos sesenta centímetros de largo y veinticinco alrededor. Zucchini, pensó, los conejos del mundo vegetal.

Daryl subió al porche y se quedó al ras contra la pared cerca de la entrada. Se acercó lentamente y agarró la manija de la puerta exterior de tela metálica. La vio vuelta y la puerta se abrió. Se deslizó entre ella y la puerta principal y miró a través del vidrio. La puerta se abría a la cocina. Era grande, limpia y parecía estar bien equipada. Los electrodomésticos eran de acero inoxidable y las encimeras eran de granito rosa. Había una isla con un lavabo en el medio y montones y montones de armarios de madera oscura de cerezo. Daryl miró alrededor lo mejor que pudo. No parecía haber nadie allí. Escuchó a través de la puerta. Todo lo que oía era el zumbido que había escuchado desde el principio, como si algo estuviera funcionando con electricidad. Probó el pomo y éste se dio la vuelta en su mano. La puerta no estaba cerrada con llave. La empujó lentamente y entró.


Este debería haber sido el título del capítulo: "Aw honey. I missed ya, too. What's that? You wanna give me a big ol' hug an' suck ma face? Well c'mon ova here sugar. Daryl's got somethin' special for ya." Pero no se puede porque es muy largo.

También podría ser... "C'mon an' get it, then, ya undead fuckers!"

Pero no, me quedo con el que dejé.