HOLA A TODOS, PERDON POR LA TARDANZA, PERO CON LA ESCUELA Y EL TRABAJO APENAS SI TENIA TIEMPO PARA CONTINUAR CON ESTE FIC.

VAYAMOS AL CAPITULO DE HOY:

Mientras Andy pasaba una mala noche entre los ataúdes, su padre llegaba a la casa donde sería hospedado durante su viaje en Japón.

"Es muy amable al recibirnos en su casa señorita San" le dice el sureño después de entrar en la casa y que los sirvientes le presentaran su ama.

"De hecho soy la señora Pinkerton" Respondió la jovencita.

"Oh cierto, es un placer conocerla Sra. Pinkerton"

"El placer es mío" Dijo la mujer haciendo una reverencia

"Sus sirvientes me contaron que su esposo es marino"

"Si, pertenece a la marina de Estados Unidos"

"Oh, se casó usted con un americano"

"Así es, pero él tuvo que partir de vuelta a su país y no ha regresado desde hace casi 3 años"

"Eso es mucho tiempo, sé lo terrible que puede ser estar lejos del hogar por tanto tiempo, pero me imagino que mantienen contacto por cartas, ¿no es así?"

"Yo no puedo porque no sabría a dónde mandar las cartas"

"¿Y él le escribe?"

"No, no he sabido nada de él desde que se fue"

"Quizás le pasó algo malo, tal vez el barco no llegó a puerto"

"Es un barco muy famoso, si hubiera naufragado la noticia le hubiera dado la vuelta al mundo"

"Me sorprende que usted siga esperándolo después de todo ese tiempo"

"Claro que tengo que esperarlo, aunque algunos cercanos a mí me aseguran que inició su vida en su patria y que nuestro compromiso no valía nada para él, yo sé que eso no es verdad, yo lo amo y sé que él me ama tanto como yo a él"

"Si me permite opinar, yo creo que él ya no la ama a usted y concuerdo con sus amistades, pienso que no volverá nunca"

"¿Cómo puede decir eso? Usted no lo conoce como yo"

"No necesito conocerlo, con lo que usted me dice es suficiente, veamos, si se fue desde hace mucho tiempo y jamás le escribe, es porque él ya no quiere saber nada de usted"

"No, no, usted está equivocado, él no es así"

"Me temo que si"

"No le creo, él se casó conmigo y juró amarme por el resto de su vida"

"Le mintió, disculpe que se lo diga, pero así hay hombres malos que se aprovechan de las mujeres inocentes e inexpertas"

"¿Malo? Pinkerton no es malo, él es el hombre más maravilloso del mundo"

"Eso le hizo pensar, pero todo parece indicar que ocultó su verdadero yo, uno que no le importaba nada más que sí mismo"

"No, es mentira eso"

"Créame, como es marino se le hizo fácil tener una aventura sin importancia en un lugar muy lejano a su casa"

"¿Aventura? Pero estamos casados"

"Para usted"

"Es lo que yo digo" interrumpe Suzuki, la criada "Ese hombre se fue para ya no regresar jamás"

"No, él me ama, puedo sentirlo, aun en la distancia"

"Se engaña nada más mi señora" continua la noble sirvienta

"No, ya lo verán"

Y con una canción les expresa a su criada y al forastero la esperanza de que su marido, el teniente de la marina Benjamin Franklin Pinkerton regrese junto a ella.

Un bello día veremos

Levantarse un hilo de humo

En el extremo confín del mar.

Y después aparece la nave.

La nave es blanca.

Entra en el puerto, truena su saludo.

¿Ves? ¡Ya ha llegado!

Yo no voy a su encuentro, yo no.

Me iré a la cima de la colina, y esperaré

Y espero, mucho tiempo.

Pero la larga espera no me pesa

Y, salido de entre la multitud de la ciudad,

Un hombre, un pequeño punto,

Sube por la colina.

¿Quién será?, ¿quién será?

Y cuando esté aquí,

¿Qué dirá?, ¿qué dirá?

Llamará: Butterfly desde la distancia;

Yo sin responder.

Estaré escondida.

Un poco por broma,

Y un poco, por no morir

Nada más vernos.

Y él, el apenado,

Llamará, llamará;

Mujercita, fragancia de verbena,

Los nombres que solía llamarme, al llegar a mí.

Todo esto sucederá,

Se los prometo.

Ahuyenten sus temores,

¡Yo con segura fe,... Lo espero!

"Siento decírselo mi señora, pero yo lo dudo, ya no se atormente más con esa espera inútil" le dice su sirvienta retirándose del lugar

"Lo siento, de veras, porque usted está muy enamorada de ese hombre y él no se lo merece" le dice el pelirrojo

"Que poca fe la de ustedes dos, sólo me quieren arruinar la vida" le dice Butterfly muy indignada

"Me temo que alguien ya se la ha arruinado con sus mentiras crueles" Dice Hans.

"Basta, usted es sólo un invitado y no tiene derecho de venir a mi casa a hablar mal de mi marido"

"No se ponga así señora, yo sólo trataba de ayudarla"

"Le aseguro que él me ama y algún día volverá a mi lado"

"Muy bien, pero ya hablando de otra cosa, al entrar aquí me pareció ver un cristo colgado de la pared ¿es usted cristiana?"

"Si, lo soy, cuando me casé con mi marido, yo decidí aceptar su religión así como lo aceptaba a él"

"Si, se me hizo muy extraño, porque la mayoría de las personas por aquí son de religiones como el Budismo, el Shinto, o incluso el Shinshūkyō"

"Lo sé, es por eso que mi familia ya no me habla, no quieren saber nada de mí, sólo porque abrace otra religión"

"Y porque se casó con un hombre extranjero ¿o me equivoco?"

"No, eso tampoco fue de su agrado, de hecho yo me casé aun contra los deseos de mis tíos"

"Pero ¿Por qué?"

"Porque lo amaba, lo amo"

"Ojalá que las cosas salgan como las espera, usted es una muy buena persona y merece encontrar la felicidad"

"Descuide señor, ya la he encontrado. Pero a todo esto ¿usted cómo se llama?"

"Soy el príncipe Hans. Bueno, me siento muy cansado por el viaje, lo mejor será que me retire a descansar"

"Mis sirvientes lo llevarán a su habitación"

"Muchas gracias"

El sureño se retira a descansar, Butterfly hace lo mismo y la acompaña su sirvienta.

"¿Qué me dice del joven ese que acaba de llegar?" pregunta la criada con la esperanza de lograr que su señora se enamore del forastero

"Parece un buen hombre, pero creo que no lo he tratado lo suficiente"

"Además luce como todo un caballero del extranjero ¿no cree?"

"Si, es amable, pero por algo ha de ser, es un príncipe"

"¿Un príncipe? Ojalá que pase un largo tiempo por aquí, para que puedan conocerse mejor"

"¿Qué estas insinuando?"

"Dígame ¿no le parece atractivo?"

"¿Qué clase de pregunta es esa?"

"A mí sí me parece, con algo de suerte termina convirtiéndose en la esposa de ese guapo príncipe, imagínese, sería usted una princesa"

"Pero yo ya soy la esposa de un gran hombre, no será príncipe, pero para mí es como si lo fuera"

"Pero en caso de que yo tuviera razón y su marido no regresara ¿Por qué no intenta enamorarse otra vez?"

"¿De él? Estás loca, Hans es bastante mayor que yo"

"¿Y qué? No serian la primera pareja con mucha edad de diferencia, como dice el dicho: Para El Amor No Hay Edad"

"No digas eso, yo no me porto amable con él para gustarle, sino porque ahorita estos extranjeros necesitan de nuestra ayuda"

"Bueno, esperaré a ver cómo se dan las cosas"

"Pues no esperes de pie"

"De verdad que no se puede con usted. Yo me retiro"

"Que descanses Suzuki"

Ambas mujeres se van a dormir.

Mientras tanto, el príncipe que se hospeda en su casa piensa en su familia.

"Ya pronto será el cumpleaños de Helena y será el segundo que me pierdo por andar de viaje. Espero que se la pase muy bien y que no esté sufriendo por todo este asunto de su hermano… cierto, Andy ya sabe que es su hermano ¿Cómo se lo voy a decir a ella? Y lo que es peor ¿Cómo se lo va a tomar? Aún es muy pequeña como para saber el verdadero origen de los bebés, explicarle por qué su hermano no es hijo de su mamá va a ser complicado"

Lejos de ahí, en Porto corsa, la costa más hermosa de Italia amanece un nuevo día.

"Quería hablar con usted Gina" le dice Liv a su amiga mientras caminan por la playa "Sabe que estos días han sido muy estresantes para mi niña, ella esperaba que en cuanto pusiéramos un pie en estas tierras encontráramos a su amigo y ya llevamos varios días buscando y nada"

"Es una verdadera pena, los niños que están solos suelen pasar muchas pesadumbres"

"Lo sé, espero que de todos modos esté bien ese niño, cuando se fue no estaba pensando muy bien las cosas, pero espero que con todo esto haya reflexionado lo suficiente"

"Realmente te preocupas por ese niño"

"Claro que sí, es un muy buen chico"

"Pero es el hijo de tu rival"

"Elsa no es mi rival, somos amigas, buenas amigas, ya te lo había dicho"

"Eso es tan raro, jamás me imaginé que fueras a terminar con una vida así"

"Ha sido muy buena en realidad, un poco fuera de lo común por todo esto de la magia, pero buena después de todo"

"Si ya me imagino"

"Lo que te quería decir es que dentro de unos días es el cumpleaños de mi hija"

"¿Y cuántos cumple el angelito?"

"7 años, es increíble lo rápido que crecen"

"Lo sé, a mí también me sorprende lo grande que tú estás ahora, eres toda una mujer de familia, me acuerdo cuando no te sabías las lecciones y hacías unos berrinches"

"Oh si, lo recuerdo muy bien" Dijo Liv riendo al recordar los viejos tiempos.

"O cuando te encantaba subirte a los arboles con tus hermanos y jugar a las carreras de caballos como si fueras otro chico"

"Y a usted no le gustaba que hiciera eso"

"Claro que no, una dama jamás se porta de ese modo y una princesa mucho menos"

"Si, esa era su frase para regañarme cuando me embarraba la cara por comer ricos postres, o cuando me gustaba salir al jardín en mi bicicleta y saltar obstáculos"

"Pero mira, gracias a mis enseñanzas ahora eres toda una dama"

"Lo sé, se lo agradezco mucho"

"Sólo espero que lo que yo te enseñé se lo transfieras a tu hija"

"Claro que sí, mi hija es toda una pequeña damita"

En ese momento la princesa voltea y ve que algo lejos de ahí su hija juega con su espada y flechas de juguete.

"Pero claro que yo no dejaría que mi hija se porte como un chico" diciendo esto la joven se lleva a su antigua tutora para que no vea a la niña tirando golpes al aire y portándose como un espadachín "Siempre le estoy diciendo que debe tener buenos modales, porte y elegancia"

"Me alegra ver que mi trabajo da frutos, no sabes qué alegría me da saber que sigues mis enseñanzas y las trasmites"

"Si, pero como le estaba diciendo" Dijo Liv nerviosa cambiando el tema "Quisiera organizar, con su autorización por supuesto una fiesta para mi pequeña"

"Oh, me parece muy bien"

"Debe ser una fiesta fabulosa"

"Pero sólo tiene 7 años, espera a que tenga 15 y entonces le organizas la fiesta del siglo"

"Es que quiero que se distraiga, su papá no está con nosotras y su mejor amigo está perdido y solo en las calles"

"Muy bien, te ayudaré en lo que necesites"

"Gracias, quisiera que fuera una fiesta sorpresa"

"Entiendo, quieres que la organice en lo que ustedes salen a buscar al niño"

"Exacto"

"De acuerdo, pediré un gran pastel muy hermoso y habrá una mesa de postres, pastelitos salados, sándwiches"

"A mi hija le encantan los sándwiches, es algo que le heredó a su padre"

"No los culpo, son una comida muy rica, y el platillo fuerte será algo muy típico de este país: PIZZA"

"Nunca las he probado, pero dicen que son deliciosas"

"Lo son, estoy segura de que les van a encantar"

"Muy bien, usted encárguese de todo, yo mientras continuaré con mi búsqueda"

"Perfecto, ya verás que tendremos una gran fiesta y ya verás que ese niño aparece pronto y asiste a la fiesta"

"Ojalá"

La princesa se acerca a recoger a su hija, la cual juega con su espada de juguete.

"A mí no me dan miedo los ingleses, porque para que lo sepan yo desayuno peligro todos los días"

"Hija ¿Qué estás haciendo?"

"Hola mami, juego a que soy Juana de Arco en la guerra"

"Muy bien, pero ¿sabes? Quisiera hablar contigo de algo importante"

"¿Ya nos vamos a buscar a Andy?"

"Así es, ven conmigo y en el camino platicaremos"

Las dos salen de la casa y caminan por las calles.

"Realmente te gustan mucho las espadas y los arcos ¿no es así?"

"Sipi, me encantan"

"Pero ¿sabes que una princesa no debería jugar con esas cosas? Y tú eres una princesa"

"Si, pero una princesa guerrera que se sabe defender sola, mi papá me dijo que cuando ya todo se mejore me va a enseñar a pelear en serio con una espada de verdad ¿no es genial?"

"Bastante, pero hija no te gustan más las espadas que las muñecas ¿o sí?"

"Me gustan mucho las dos cosas, de hecho, lo que me enseñe mi papá se lo voy a enseñar a mis muñecas, para que sepan defenderse"

"Defenderse esta bien, pero hay algunas personas que no verían muy bien ese comportamiento tuyo"

"¿Quiénes?"

"Nadie en especial, pero de todos modos te recomiendo que mejor dejes eso de las espadas"

"Pero mami a mí me gustan y no le voy a hacer daño a nadie, te lo prometo, seré muy responsable"

"Me alegra oírlo, pero esas personas que no lo comprenden podrían criticarte por eso y yo no quiero que sufras"

"¿Criticarme? ¿Ósea que se burlaran de mí?"

"Puede pasar, recuerda que pertenecemos a la realeza y debemos dar una buena imagen respetando las normas de etiqueta, es por eso que te estoy advirtiendo, mejor juega sólo a las muñecas y a la fiesta del té igual que hacen las demás princesas, como Elli y Kristy por ejemplo"

"Pero mi papá me dice que soy muy buena con la espada y yo quería que estuviera feliz cuando me volviera mejor todavía"

"Ay tu padre" dice la princesa desesperándose con su marido "¿Qué se supone que haga ahora?"

La niña sólo la miraba con curiosidad.

"Escucha, si no vas a dejarlo, entonces por lo menos se discreta"

"¿Discreta?"

"Quiere decir que trates de no hacerlo en público"

"Pues no lo sé, nunca había pensado guardarlo como secreto"

"Escúchame, delante de los demás actuarás como toda una princesa, con modales y sin violencia, como toda una buena chica, pero cuando no haya otras personas, podrás jugar a ser Towanda y Juana de Arco ¿de acuerdo?"

"Pero mami a mí se me hace muy genial esos juegos, ¿Por qué a los demás no?"

"La gente tiene distintas opiniones, lo que tú consideras genial podría hacérsele muy raro a otros"

"¿Rara? ¿Estás diciéndome que soy rara?"

"Claro que no muñequita, yo te digo lo que otros pueden pensar, por eso es necesario que no siempre te muestres tal y como eres, de vez en cuando será bueno que no abras tu corazón frente a todos, porque tus secretos podrían hacerte pasar un mal rato"

"Está bien, trataré"

"Esa es mi pequeña valiente"

"A ver, ESCONDE, NO HAS DE ABRIR TU CORAZÓN" Dijo la niña repitiendo casualmente la mantra que enseñó a Elsa su padre cuando era pequeña.

"Así es, pero claro que estos términos no aplican con tu familia, con nosotros puedes ser tal y como quieras, porque nosotros no te vamos a juzgar nunca"

"¿Y con Andy?"

"También es parte de tu familia, así que con él puedes seguir siendo igual a como eres todos los días"

"¿Andy es de mi familia? Pero si sólo es mi amigo"

"Eso parece, pero hay veces en que dos personas pueden estar unidas no sólo por un lazo de amistad, sino por uno de sangre"

"Pero te digo que no voy a lastimar a nadie, ¿Qué tiene que ver la sangre?"

"La sangre no, lo que representa, verás, existen muchos tipos de lazos"

"¿Lazos? Creo que estoy confundida"

"Los lazos podrían considerarse el amor que le tienes a alguien, para cada uno de los que te rodean el cariño que les tienes es diferente"

"¿Ah si?"

"Si, escucha

Son esos lazos que… nos llegan a mover y

No hay fuerza que los pueda ya romper

Somos una unidad no nos podrán vencer

Cuando algo venga mal apóyate en mi ser

Lazos que unen vidas

Lazos que dan amor

Son esos lazos siempre

Los que nos darán la unión

Con fuerza lucharemos

Por nuestros sueños de amor

Teniendo estos lazos juntos estaremos….

Me llenas de amor

Conoces mi corazón

Siempre estas ahí

Cuando no puedo más

Somos una unidad

No nos podrán vencer

Cuando algo venga mal

Apóyate en mi ser…

Lazos que unen vidas

Lazos que dan amor

Son esos lazos siempre

Los que nos darán la unión

Con fuerza lucharemos

Por nuestros sueños de amor

Teniendo estos lazos juntos estaremos….

Son lazos de vida

Los que unen y dan alegría

Son lazos de sangre

Los que te hacen parte de alguien

Lazos de esperanzas

Los que te regresan a casa

Son lazos de amor

Los que mueven todo tu corazón

Recuérdalo siempre

Son lazos de vida

Son lazos de sangre

Lazos de esperanzas

Son lazos de amor

Se acabó"

"¿Entonces se puede compartir la sangre con alguien? ¿Pero cómo?"

"Mira, yo soy tu mamá, te traje dentro de mi pancita cuando eras una bebé, por eso tenemos la misma sangre adentro las dos, pero también tu papá puso su semillita para que tu existieras, por eso tu sangre también es la misma que tiene él y esos lazos familiares que tenemos los tres se llaman lazos de sangre"

"Lo entiendo, pero lo que no entiendo es ¿Por qué dices que con Andy comparto un lazo? ¿Cómo encaja él en todo esto? ¿Acaso Andy es en realidad mi papá?"

"NO, claro que no, pero si es parte de tu familia. Verás es algo difícil de explicar, pero estoy segura de que con el tiempo lo entenderás"

"Quisiera entenderlo ya"

"No te preocupes, lo harás a su debido tiempo. Ahora sigamos buscando a tu hermano"

"¿Qué? ¿Andy es mi hermano?"

La princesa no le contestó nada y siguió caminando llevándola de la mano.

"Mami ¿de verdad Andy es mi hermano? Ya van varias veces que lo llamas de ese modo"

"Bueno hija, supongo que ha llegado el momento de decirte la verdad, Andy es tu hermano mayor, pero por favor no me hagas que te explique, prefiero decirte todo delante de tu papá"

"Pero él no está aquí"

"Entonces espérate hasta que estemos juntos los 3 otra vez"

"Pero mami…"

"Espérate cariño, sólo un poquito más"

"Ya he esperado por 7 años"

"Entonces no te hará daño esperar unos días más"

"Está bien mami"

Pero la pequeña Helena no podía dejar de pensar en lo que había escuchado, Andy era su hermano y nadie nunca se lo había dicho, ni siquiera él.

"Y yo que lo consideraba mi mejor amigo y él me mintió" pensaba la niña un tanto llorosa mientras recorrían las calles tratando de dar con su ahora hermano "Aunque no creo que lo hiciera con mala intención, él me quiere mucho, yo lo sé"

El día pasa normal, ambas princesas recorren las calles en carruaje pero no encuentran nada.

"Mami ¿puedo preguntar solamente una cosa?"

"¿Qué pasa?"

"Si Andy es mi hermano ¿entonces tú no eres mi mamá?"

"Claro que si lo soy cariño, en serio, pero es sólo que esto es algo complicado. Para que te des una idea de lo complicado que es esto fue por eso que Andy se fue de su casa"

"¿Por qué? ¿Acaso porque no quería ser mi hermano?" pregunto la niña a punto de llorar

"No, porque él tampoco sabía, se enteró de pronto y debido a esto, estaba tan confundido que decidió irse, que fue la peor decisión que pudo haber tomado en su vida"

"Debería aprender a mí, que ahora sé la verdad y no me escapo"

"Cada quien reacciona de forma diferente, pero tú nunca vayas a hacer algo así ¿me entiendes?"

"No, yo si me porto bien. Pero estaba pensando, ¿también eres la mamá de Andy?"

"No"

"Pero me dijiste que es mi hermano"

"Lo sé, pero recuerda que es complicado de entender"

"¿Cuándo me vas a explicar?"

"Cuando aparezca Andy y todos estemos de vuelta en casa ¿de acuerdo?"

"Está bien"

Comienza a oscurecer y las dos regresan a la casa de Gina, en donde ya se han hecho los primeros preparativos para la fiesta.

"Por fin llegan" les dice la italiana "Se ven exhaustas, vengan acérquense a comer"

"Oh si" dice Helena corriendo a la mesa "¿Qué comeremos?"

"Un platillo delicioso, se llama espagueti con albóndigas"

"Se ve muy rico"

"Y sabe delicioso, bon appetit"

Mientras la niña disfruta su comida las dos mujeres se reúnen para charlar.

"Siempre supe que este día llegaría, pero ahora siento que llegó demasiado pronto" le dice Liv a su amiga

"¿Y qué día es ese?"

"El día en que tendremos que contarle la verdad sobre su hermano a mi hija"

"Oh querida, no te ahogues en un vaso de agua, estoy segura de que esto será lo mejor para todos"

"Pero mi hija es muy pequeña todavía como para entender estas cosas"

"Lo sé, esto no será sencillo"

"Y lo peor es que la pobrecita está sufriendo por esto"

"Y todo por culpa de ese irresponsable de su padre"

"No lo pelees de ese modo, te aseguro que él está muy arrepentido"

"He leído que cuando el medio hermano es producto de una relación antes del matrimonio de los padres, el niño reaccionará de forma más positiva"

"Eso espero"

"Aunque como toda llegada de un hermano, no faltarán los celos, los temores, pero tampoco el amor. En ocasiones al enterarse de la existencia de otro hermano son ellos mismos los que buscan la cercanía y el poder desarrollar una relación fraterna"

"Pero hay otros que desarrollan sentimientos de traición y venganza hacia el progenitor y al hermano que vive fuera de su hogar. Me pregunto ¿Cómo se irán a dar las cosas entre Helena y Andy?"

"Imposible saberlo"

Las dos mujeres cenan y luego cada quien se retira a descansar.

"Mami ¿Cómo crees que esté Andy?" pregunta Helena mientras le ponen su pijama

"Espero que bien"

"¿Nos vamos a quedar con Andy cuando aparezca?"

"No, él va a vivir siempre con su mamá"

"¿Con Elsa? No entiendo, se supone que es mi hermano"

"Lo es, pero no te preocupes, ya entenderás cuando crezcas"

"Quisiera crecer ya entonces"

"Lo harás, más rápido de lo que te imaginas, pero por ahora eres mi niñita de casi 7 años"

Las dos se acuestan a dormir, mientras que por el contrario Hans se prepara para un nuevo día en Japón, puesto que allá apenas está amaneciendo.

"Buenos días príncipe" le dice la sirvienta Suzuki

"Buenos días"

"¿Durmió bien?"

"En realidad no dormí"

"Oh, eso es muy malo, tal vez necesite un poco de té"

"Le acepto una taza, pero no creo que sirva para mi insomnio"

"O quizás la cama no era bastante cómoda, me encargaré de que la cambien"

"La cama está bien, no necesito nada gracias"

"No tiene por qué darlas, es lo menos que podemos hacer, mi señora ha pedido que lo hagamos sentir como en su casa"

"Y han hecho un magnífico trabajo, en verdad aprecio lo que hacen y les agradezco por haberme hospedado"

"No siempre nos visita un hombre tan importante" Dijo la mujer acercándole una charola con el desayuno, del cual Hans comenzó a disfrutar, aunque tenía ciertos problemas para usar los palillos en lugar de tenedor. "Mi ama es una mujer muy bondadosa ¿No le parece?"

"Ya lo creo"

"Y muy leal"

"Vaya que lo es, esperar a ese hombre por tres años, no lo haría cualquiera"

"También es muy hermosa ¿No le parece?"

"Si lo es, si me permite decirlo"

"Tal vez no pertenezca a la realeza, pero lo que le falta de princesa le sobra de belleza y generosidad"

"¿Qué está insinuando?"

"¿Insinuar? Nada. Sólo digo que ya que le parece que mi señora tiene tantas virtudes, entonces intentaría conquistarla"

"Pero si su ama está casada"

"Oh por favor, ese hombre no volverá nunca, usted mismo estuvo de acuerdo conmigo"

"Aunque así fuera, yo sería incapaz de faltar al respeto de esa forma a una mujer casada, además, yo también estoy casado"

"¿Lo está?"

"Claro que lo estoy, mi esposa es la princesa Liv de Baybiron, llevamos ocho años de casados y tenemos una hija de siete años"

"Oh, no lo sabía, le ruego me disculpe, es sólo que no soporto ver a mi señora sufrir y esperar en vano, y como dicen que un clavo saca otro clavo y usted había sido muy amable y demostró genuina preocupación por ella y además es príncipe, supuse que a su lado no le faltaría nada y sería muy feliz"

"No hay por qué disculparse, y también espero que su señora sea muy feliz, porque realmente se lo merece, pero ahora ve por qué lo nuestro es imposible"

"Y aun no nos ha dicho y tal vez no sea de mi incumbencia, pero ¿Qué negocios le traen a Japón? ¿Acaso viene a ver al emperador?"

"No, estoy buscando a mi hijo, huyó de casa y no hemos tenido noticias suyas en más de un mes. Este es su retrato" Dijo Hans sacando un dibujo a lápiz "Tiene doce años, cabello rubio casi blanco y ojos verdes, iba acompañado por una niña de su misma edad"

"Pues no lo he visto, ahora me doy cuenta de por qué no pudo dormir bien, y no me imagino lo que debe estar sufriendo su esposa"

"En realidad mi esposa no es la madre de este niño, es un hijo que tuve con otra mujer en una relación anterior a mi matrimonio, pero si, mi esposa lo estima y también está muy preocupada por su bienestar"

"Debí imaginarlo, es usted igualito al tal Pinkerton, hombres, son todos unas basuras irresponsables que nomás andan regando hijos por el mundo, por eso yo no me casé ni me casaré, mejor sola que mal acompañada" Y diciendo esto, la mujer se alejó murmurando una sarta de palabras en japonés que Hans se alegró de no entender

Aunque la reacción de la mujer no le era extraña del todo, en numerosas ocasiones sufrió desprecios a causa de sus acciones y agradecía que la sirvienta no sabía cómo estuvieron realmente las cosas respecto a la clase de relación que tuvo para que existiera ese niño, ya que seguramente le quebraría la escoba en la cabeza.

Después de algunos días de trabajar y limpiar en la tienda, Andy se había ganado la confianza de sus amos y esperaba el momento oportuno para escapar, ya que advertidos por el bedel, quien les contó acerca de sus muchos intentos por escapar del orfanato, le vigilaban constantemente y por la noche cerraban con llave puertas y ventanas del cuarto en que dormía.

El matrimonio Soweberry se reunió una noche y tuvo una acalorada discusión acerca de Andy.

"Ese niño que no sé ni para qué te lo trajiste del orfanato, ni hace nada" Decía la señora malhumorada.

"Vamos, no digas eso, al pobre lo traes trabajando desde que amanece, hasta que anochece" Respondía su marido.

"Pero es muy poco lo que hace comparado con lo que se traga, si seguimos así nos va a llevar a la ruina"

"Es sólo un niño, no un ejército"

"A ver si dices eso mismo cuando estemos en la calle pidiendo limosna"

El hombre sólo suspiró desesperado.

"Además es una mala influencia para Charlotte y Noah"

"Pero si ellos ya son jovencitos ¿Cómo podría un niño mal influenciarlos?"

"Porque no sabemos que malas mañas trae ese mocoso"

"Andy es un buen chico, estoy seguro de que no causará problemas, tal vez si lo trataras un poco mejor"

"Lo que me faltaba, que te pusieras de parte de ese bribón"

"No me pongo de su parte, es sólo que me parece que tú lo estás despreciando todo el tiempo"

"Es lo que merece esa sabandija, ve tú a saber quiénes fueron sus padres, seguramente unas personas indecentes e inmorales"

"Ya estás sacando conclusiones precipitadas, pero en fin ¿Qué propones entonces?"

"Llévatelo contigo, que te ayude en los funerales, que desquite lo que se come"

"Bien, si eso quieres me lo llevaré" Respondió el pobre hombre fastidiado.

Por fin la mujer se conformó, la discusión terminó y el agotado empresario pudo al fin conciliar el sueño.

Al día siguiente, el joven príncipe acompañó a su amo para aprender las artes del oficio funerario anduvieron caminando un buen rato por la parte más populosa y habitada de la ciudad. Por fin el niño podía respirar aire fresco después de pasar días enteros sin poner ni un pie fuera del establecimiento.

Durante el trayecto no hablaron, el Sr. Soweberry seguramente iba haciendo cuentas en su cabeza, mientras que Andy lo seguía de cerca sumido en sus propios pensamientos, pensaba en su familia que lo esperaba en Arendelle, sus amigos, se preguntaba como estaría Birgit quien seguía en ese horrible orfanato.

"¿Falta mucho señor?" Preguntó Andy.

"No, hombre, falta muy poco, ya verás" Respondió el hombre.

Ambos continuaron su camino y luego, bajando por una calle estrecha, más sucia y miserable que las que dejaran atrás, se detuvieron a buscar la casa objeto de su visita.

"Aquí es, llama a la puerta"

"Si señor"

El niño obedeció y tocó a la puerta con el puño. Abrió una muchacha de trece a catorce años.

No había fuego en la habitación; más un hombre se acurrucaba mecánicamente junto a la estufa vacía. Desde luego a Andy el frío no le molestaba, pero al ver a aquellas personas tan infelices, que temblaban y frotaban sus manos para entrar en calor, en ese momento tuvo una idea clara de lo horrible que se sentían las personas normales cuando la temperatura disminuía demasiado.

El señor Soweberry, por su parte, hablaba con el dueño de la casa mientras a Andy este lugar y el ambiente tétrico que se respiraba, lo ponían cada vez más nervioso, aunque trataba de ocultarlo intentado distraerse jugueteando con sus manos, pero justo en ese momento, sus ojos se posaron sobre algo cubierto con una colcha vieja, colocado en una reducida alcoba.

Se estremeció Andy, al lanzar sus miradas hacia aquel lugar, e involuntariamente se deslizó junto a su amo, pues, a pesar de estar cubierto, el niño adivinó que aquello era un cadáver. El señor Soweberry se colocó a un lado de la cama e hizo una señal a Andy para que se acercara, pero su joven aprendiz en esta ocasión no lo siguió, sino que permanecía inmóvil como petrificado.

"Ven acá Anders dame una mano"

"Ya voy, señor" Respondió Andy tragando saliva.

Entonces el joven príncipe muy a su pesar no tuvo más remedio que acercarse. El hombre quitó la sábana y el niño miró con horror que se trataba del cadáver de una mujer no muy mayor.

"Sujeta la cinta métrica de este extremo" Dijo el empresario, Andy obedeció y tomaron medidas para el ataúd, el hombre tomó nota en su libreta y después acercándose al dueño de la casa, agregó. "Perfecto, todo estará listo para mañana" El joven príncipe no podía ocultar su desagrado, medir cadáveres era una tarea que no cualquiera haría de buena gana.

Andy jamás en su corta vida había visto un muerto, y mucho menos de tan cerca, por lo que sus miedos infantiles, su situación de abandono y la mala alimentación que recibía lo hicieron pasar una mala noche en medio de horribles pesadillas sobre fantasmas saltando de sus tumbas para arrastrarlo al infierno con ellos.

Al día siguiente, Andy y su amo regresaron a la mísera mansión. Ya había llegado el señor Bumble, acompañado de cuatro hombres del Hospicio que habían de conducir el cadáver.

Pusieron, pues, el féretro al borde de la tumba y los dos dolientes acompañantes esperaron pacientemente sobre el barro húmedo mientras la fría lluvia caía sobre la llegada del sacerdote.

Después de casi no dormir, Andy se hallaba soñoliento y a momentos se quedaba dormido de pie, sujetado a una de las palas, por lo que su amo tenía que dar uno que otro manotazo para despabilarlo.

Al cabo, transcurrida más de una hora, apareció el sacerdote, colocándose la sobrepelliz por el camino.

El venerable caballero leyó todos los oficios funerales que pueden condensarse en cuatro minutos, entregó la sobrepelliz al sacristán y desapareció de nuevo.

Los asistentes después de mostrar sus últimos respetos a la difunta comenzaron a dispersarse, hasta que sólo quedaron el dueño de la funeraria, el bedel, el sepulturero y el joven Andy.

"¡Vamos, Bill!" Dijo Sowerberry al sepulturero "¡A rellenar!" Y después dirigiéndose a su aprendiz, agregó "Anders, dale una mano"

Andy tomó la pala y comenzó a cubrir el ataúd. Cuando terminaron, el niño ya quería irse cuanto antes, y deseaba que todo terminara pronto, ya que el simple hecho de pensar que se encontraban en un panteón y que debajo había cientos, si no es que hasta miles de esqueletos y que quizá alguno sacaría su mano esquelética para jalarle un pie lo aterraba.

Momentos después todos salieron del cementerio, cerraron la puerta y partieron por distintos caminos, Andy caminaba pensativo con las manos dentro de sus bolsillos y cabizbajo al lado del dueño de la funeraria.

"Bueno, Anders" Dijo Sowerberry camino de su casa "¿Qué te ha parecido esta experiencia?"

"Bastante bien, señor; muchas gracias" Contestó Andy con mucha vacilación. "Pero... no me ha gustado mucho"

"Ya te acostumbrarás con el tiempo" Le dijo Sowerberry "Y entonces verás cómo nada te importa, muchacho"

Andy se desconcertó ante esta afirmación y se preguntó mentalmente si el señor Sowerberry había tardado mucho en acostumbrarse. Mas juzgó preferible no formular la pregunta, y regresó al establecimiento reflexionando sobre cuanto había visto y oído.

Apenas llegaron a la casa, Andy comenzó a planear su escape, no quería que lo volvieran a obligar a ver un muerto, ni mucho menos tomarle medidas, además tenía que sacar a su amiga del espantoso orfanato, ella dependía de él y el joven príncipe ya se había dado cuenta por experiencia propia que era muy difícil encontrar personas que realmente estuvieran dispuestas a socorrerle.

Por lo que se propuso ir al palacio de Buckingham y pedir ayuda a la familia real británica, la princesa Victoria y su tío el Rey Guillermo eran buenos amigos suyos, y no dudaba que le prestarían ayuda de inmediato y lo ayudarían a regresar al lado de su querida madre.

Muy lejos de ahí en el nuevo mundo, para ser precisos en Estados Unidos, la excursión padre e hija continuaba.

"Recuérdame como se llama este pueblo hija" decía Kristoff a Elli

"Se llama Virginia papá y hasta hace poco era una colonia inglesa"

"En realidad no entiendo del todo a estas personas ¿Para qué levantarse en armas y crear derramamiento de sangre si formaban parte del imperio más poderoso del mundo?"

"Pues es que los tiempos cambian, ya ves que muchos países se independizaron y ahora tienen presidentes, el actual presidente de aquí se llama Andrew Jackson"

"Hey, casi se llama como tu primo"

"Eso es porque Anders significa Andrew en noruego"

"Eres muy lista ¿Cómo sabes todas esas cosas?"

"Oh, no es gran cosa, es sólo que me gusta leer y en casa hay cientos de libros, la tía Elsa tiene una enorme colección traídos de todo el mundo"

"Eso es bueno, para que así no seas una ignorante como tu papá"

"Oh, no eres ignorante, es sólo que cada quien tiene sus propios talentos, tal vez no te encante la lectura como a mí, pero en cambio eres el mejor recolector de hielo del mundo, mientras que yo no sé casi nada sobre hielo salvo que su fórmula es H2O"

"Supongo que tienes razón, y hablando de hielo, este clima es totalmente distinto al de Arendelle, mira cuanto verdor, es decir, no es que Arendelle no sea bello, lo es, pero esto tiene un verde distinto, oh apuesto a que Sven le encantaría"

"Seguramente sí, hubiera sido divertido traerlo, aunque creo que aquí la guerra aún no termina"

"¿De qué hablas? La corona británica les dio su libertad hace años"

"Sí, pero las tribus que vivían aquí antes de la llegada de los colonizadores, aun no están conformes con verse despojados de sus tierras y verlas ocupadas por invasores"

"Y no los culpo por estar molestos"

"Lo sé, pero el gobierno ha firmado un tratado para garantizarles seguridad, ubicarlos donde no sean molestados y así garantizar la paz para todos"

"Eso suena bien"

Mientras en las calles de Londres, la búsqueda de la reina Astrid había llegado a un callejón sin salida, había estado tan cerca de encontrar a ese niño y tranquilizar su conciencia, y ahora nuevamente se encontraba tal como estaba al inicio.

"Disculpe" Dijo la reina a un gendarme.

"¿Qué se le ofrece señora?"

"¿De casualidad ha visto a este niño?" Dijo la mujer enseñándole un retrato hablado de Andy.

"Pues ahora que lo menciona, si lo vi, hubo un incidente en la casa del duque de Weselton menor y un niño huérfano fue echado de su casa y llevado al orfanato"

"¿El duque de Weselton?"

"Sí, este niño aseguraba que era el príncipe de Arendelle, pero no tenía nada que corroborara sus palabras"

"Oh yo creo que si era él"

"Le aseguro que era un impostor, el mismo duque confirmó que no se trataba del príncipe"

"¿Con qué el duque? ¿Eh?" Dijo la reina indignada al imaginar que el duque les había hecho una jugarreta.

"Además, no tenía poderes mágico de hielo" Agregó el hombre.

Esto último desanimó a la reina Astrid.

"Oh, entonces no era quien yo creí" Suspiró con tristeza la mujer.

Pero una voz interior le dijo que debía indagar más en ese asunto.

"Pero nada pierdo con tratar, quiero ver a ese niño"

"Muy bien, más de dos semanas que lo internaron en el orfanato, a él y su amiga"

"Oh pero ¿Iba acompañado de una niña?"

"Sí, señora"

"Con más razón debo verlo y descartar todas las posibilidades"

"Como desee señora, si quiere yo mismo la escoltaré al lugar, no está muy lejos, en carruaje llegaremos al amanecer"

"Gracias" Dijo la mujer siguiendo al gendarme "Presiento que estoy cerca de solucionar todo este asunto" Pensó la reina. "Avisaré a Elsa que encontré una pista contundente, en un momento estaré con usted, no tarde" Y diciendo esto, la mujer se alejó un poco y en privado sacó su comunicador y pidió hablar con la reina de las nieves. "Reina Elsa"

"Reina Astrid"

"Le tengo buenas noticias"

"¿Lo encontraron?"

"Aún no, pero estoy muy cerca, al parecer llegó hace unas semanas a Londres, trabajó en una fábrica de vino"

"¿En una fábrica? Espero que no le haya pasado nada malo, he oído que las condiciones son muy malas y las jornadas casi esclavizantes"

"Lo sé, la fábrica cerró, así que ahí se atoró mi búsqueda, pero seguí recorriendo las calles"

"Sólo espero que Andy no haya caído en manos de personas degeneradas, si así fuera, nunca me lo perdonaría"

"Descuide, al parecer ambos niños fueron enviados al orfanato"

"¿Al orfanato? Pero Andy no es huérfano"

"Pero fue enviado por orden del duque de Weselton menor"

"¿Ese miserable? ¿Qué le he hecho yo para que esa familia me arruine la vida todo el tiempo?"

"Al parecer él la culpa por el exilio de su hermano"

"Su hermano fue acusado de espionaje e intentar invadir mi reino en dos ocasiones, y antes de eso sus hombres trataron de matarme, de hecho fui demasiado compasiva y no lo mandé ejecutar. Pero aun cuando me culpe de todo eso, Andy es sólo un niño, él no le ha hecho nada malo ni tiene la culpa de nada. Pero no entiendo, si la familia británica estaba ayudando en su búsqueda ¿Cómo dejaron que se saliera con la suya ese hombre?"

"No lo sé todavía, pero lo averiguaré. Voy camino al orfanato y lo traeré de vuelta, se lo aseguro"

"Ojalá, no sabe qué alegría me da saber que mi hijo está vivo y que pronto lo tendré en mis brazos"

"Claro que me lo imagino, recuerde que yo también tengo hijos, y por cierto, creo que nunca terminaré de pedirle disculpas por lo que ocasioné, las cosas horribles que dije sobre usted, todo esto es mi culpa"

"Ahora no pensemos en eso, Andy ha aparecido y es todo lo que importa, sólo tráigalo sano y salvo, dígale que lo siento, ya hablaré yo con él y le explicaré algunas cosas"

"¿Le dirá lo que le hizo Hans?"

"¿Ahora si me cree?"

"Sí, después de pensar y reflexionar pensé que si en ese entonces, ese hombre fue capaz de intentarlas matar a ambas sin la menor compasión, entonces era capaz de cualquier cosa, aunque sé que ahora él cambió y también he sido un ogro con él"

"Sí, cuesta creer que el Hans de ese entonces y el Hans actual sean la misma persona, y respecto a su pregunta, Hans y yo hemos hablado y no planeamos contarle toda la verdad, ya que la verdad es horrible, no queremos que Andy sufra ni se lleve la decepción más grande de su vida"

"Pero si no le dirán la verdad, entonces me imagino que inventarán algo así como que tuvieron un intenso romance"

"Exacto, y confío en que en esta ocasión no será usted quien le diga como estuvieron las cosas realmente ¿Verdad?" Preguntó la rubia un poco nerviosa.

"Se lo juro, no le diré nada, pero hay algo que no entiendo, después de todo lo que Hans le hizo ¿Por qué lo encubre?"

"Supongo que se debe a que él cambió totalmente, ya no es el hombre que una vez fue, Andy lo admira y lo quiere mucho, sé que Hans siente verdadero cariño por Andy y está muy arrepentido de sus acciones pasadas, su yerno nos ha ayudado cuando más lo hemos necesitado, y además, me guste o no y a pesar de como estuvieron las cosas, él es el padre de mi hijo y no me gustaría vivir en un mundo en el que Andy odiara a Hans o incluso llegara a enfrentarlo"

"La comprendo, y descuide, no descansaré hasta traer a ese niño sano y salvo"

La reina Astrid cortó la comunicación y se reunió con el gendarme quien la guio hacia el orfanato.

Mientras de vuelta en la casa funeraria, al caer la noche, Andy esperó a que todos en la casa del empresario fúnebre durmieran, ya había dado por hecho que no tenía poderes, pues desde que fue capturado e ingresado en el orfanato, intentó en diversas ocasiones utilizarlos sin éxito y sin entender el motivo.

Avanzando sigilosamente y usando como ganzúa un pequeño fierro que era utilizado para armar los ataúdes, logró abrir la ventana y saltó hacia el exterior.

Apenas sus pies tocaron el suelo, corrió a toda velocidad, se detuvo a una distancia prudente y al ver que las luces no se encendían, dio por hecho que no había sido descubierto decidió ir Londres, aunque la gran ciudad se encontraba a más de setenta millas y sabía que el viaje sería agotador, no le importó, sólo pensaba en su amiga y que ella lo necesitaba.

De vuelta en el orfanato, la reina Astrid llegó muy temprano por la mañana en el lujoso carruaje en que viajaba, y al saber los empleados del lugar que tendrían a una visitante tan influyente e importante, de inmediato acicalaron un poco a algunos de los niños, otros fueron sacados de inmediato de la carbonera y a todos se les dio media rebanada de pan con manteca para que no se mostraran tan hambrientos en presencia de la visita.

"Buenas tardes Majestad ¿A qué debemos el honor de su visita?" Dijo lambisconamente el bedel.

"Vengo a buscar a un niño de nombre Anders, me han dicho que fue enviado aquí proveniente de la casa Weselton"

"Oh sí, ese pequeño diablillo, le aseguro que ha sido reprendido con mucha severidad por irrumpir sin autorización en la casa de un hombre tan importante"

"¿Reprendido? Pero si él no cometió ninguna falta"

"Desde luego que sí, el muy bribón no había dado parte a las autoridades correspondientes sobre su situación como huérfano para ser de inmediato refugiado en este caritativo lugar"

"Ha habido un error, ese niño no es ningún huérfano, es un príncipe"

"Era un pequeño miserable nada más, un sinvergüenza que quería techo y comida gratis"

"La familia real británica ha dado avisos sobre la desaparición del príncipe heredero de Arendelle ¿Por qué no fue el rey avisado de la presencia de este niño?"

"No quisimos importunar a su majestad con esas pequeñeces, el mismo duque confirmó que no se trataba del príncipe"

"¿Ese niño era de ojos verdes y cabello rubio platino?"

"Sí"

"¿Iba acompañado de una niña de cabello castaño de su misma edad?"

"¿No corroboraron si el chico tenía poderes mágicos?"

"Sí, pero no tenía"

"¿Qué?"

"En la casa del duque, el niño aseguró ser el príncipe, pero no tenía su sortija real ni nada que lo acreditara, entonces trató de dar una demostración y atacar a los empleados del orfanato usando sus poderes, pero falló, no tenía poderes. Y en más de una ocasión intentó escapar desde que fue traído, si hubiera tenido poderes los hubiera usado y hubiera podido escapar con facilidad"

"Oh, entonces tal vez realmente fue una confusión, pero quisiera estar segura ¿Puedo ver a ese niño?"

"Ya no lo tenemos aquí"

"¿Cómo que ya no?"

"El chico era un verdadero dolor de cabeza para la parroquia por lo que se decidió ponerlo a oficio, ese niño era rebelde y una mala influencia para los demás"

"¿Y a donde lo mandaron?"

"Con el Sr. Soweberry, el dueño de la funeraria, un hombre intachable"

"¿Y qué hay de la niña?"

"A ella si la conservamos aquí, mandaré a que la traigan"

Y entonces el bedel dio indicaciones a una de las ancianas que trabajaban en el establecimiento, la mujer salió y momentos después regresó acompañada de una niña andrajosa y anémica, pero a pesar de esto, la reina Astrid la reconoció era Birgit, la niña al verla se alegró de inmediato.

"¡Reina Astrid!" Exclamó la niña.

"¡Birgit!" Respondió la mujer abrazándola, lo cual a Birgit le pareció extraño, dado la enemistad que esta mujer tenía con la reina de Arendelle, pero ver una cara familiar al fin, era como encontrar un oasis en el desierto.

"Sabía que vendrían por nosotros"

"Me alegra encontrarte por fin"

"Se llevaron a Andy"

"Lo sé, pero no te preocupes, lo recuperaremos"

"Oh Majestad, no sabíamos que esta niña era conocida sucia, permita que le manden a darse un buen baño y se ponga presentable para que se la lleve con usted"

"No es necesario, no quiero que esta niña pasa ni un segundo más aquí. Daré aviso de inmediato sobre las condiciones insalubres en que tienen a estos pobre niños, con permiso" Dijo la reina dirigiéndose a la salida seguida por la niña.

"No tome una decisión sin pensarlo, le pido lo reconsidere"

"Está decidido"

"No juzgue mal, el hospicio hace lo mejor que puede por darles una vida digna a estos huérfanos, es sólo que usted comprende, todo es muy caro, imagínese mantener tantas bocas, este es un lugar de caridad"

"A mí me parece más bien una mazmorra de torturas, ya le advertí, vamos Birgit"

Y a pesar de todos los esfuerzos del bedel y todos en el orfanato por persuadirla, la mujer salió y subió al carruaje con intención de volver al palacio de Buckingham, pero la niña no quería perder ni un segundo, y le rogó que fueran por su amigo, por lo que la mujer le compró algo para que comiera en el camino y una vez que enfilaron hacia el orfanato, se comunicó con la reina de las nieves para darle las buenas noticias.

"Dígame que los encontró, por favor" Preguntó desesperada la rubia a través del comunicador mágico.

"Pues casi, hay alguien aquí que quiere hablar con usted" Respondió la mujer mayor.

"Hola Majestad" Dijo Birgit.

"'Birgit que gusto me da verte. ¿Estás bien? Te veo muy pálida"

"No estoy muy bien que digamos pero pronto lo estaré"

"Eso espero, no se imaginan lo preocupados que nos tenían, me imagino que pasaron por muchas dificultades pero tranquila, pronto estarán en casa porque Andy está contigo ¿Verdad?"

"Nos separamos en el orfanato, ahí nos trataban muy mal, no nos daban casi de comer, y como Andy pidió un poco más de comida, se lo vendieron al señor de la funeraria"

"¿Qué? ¿Vendieron a mi hijo como si fuera un animal o un objeto?"

"Sí, decían que era una mala influencia"

"Pero no se preocupe, la casa de ese hombre está cerca y vamos en camino para recogerlo"

"Oh, bendito sea Dios que escuchó mis ruegos. Sé que Andy huyó porque estaba molesto ¿Pero tú? ¿Acaso él te convenció de irte?"

"No, yo seguí a Andy para ver hacia donde se dirigía, y al ver que subía a un barco me colé sin que él lo notara"

"¿Por qué no nos avisaste?"

"Porque ya era tarde, de aquí a que volvía por ustedes el barco se habría ido, y alguien tenía que salvar a Andy de sí mismo y convencerlo de volver"

"Oh gracias, fuiste muy valiente, eres una excelente amiga, pero corriste mucho peligro al haberte ido"

"Lo sé, creí que me tomaría menos tiempo convencer a Andy de regresar, pero vaya que es terco"

"Es sólo que se sentía muy traicionado"

"Pero finalmente cuando nos disponíamos a volver nos llevaron al orfanato, pero bueno ya les contaremos nuestras peripecias después"

"Le daré las buenas noticias a tu mamá y avisaré también a los demás"

Cortó la comunicación, la reina de las nieves comunicó a las otras expediciones y a la madre de Birgit que los niños habían sido localizados, por lo que todos se dispusieron a regresar a Arendelle.

Momentos después, el carruaje se detenía justo afuera de la casa de la familia Soweberry, adentro parecía haber muy mal tiempo.

"Demonios, ese pequeño pillo se ha escapado"

"Lo sabía, lo sabía, te dije que era un truhan y una mala influencia, ¿Cómo se pudo ir el muy ingrato? ¿Ahora quien limpiará la tienda?"

"Tal vez no se hubiera ido si lo trataras mejor en lugar de darle las sobras del perro"

"Eso me saco por ser caritativa, debió ser la carne"

"Ahora ¿De qué estás hablando mujer?"

"Esos niños miserables del hospicio no están acostumbrados a comer carne, y como le dimos carne, se volvió loco y huyó"

"No creo que fuera eso, recuerda que el Sr. Bumble nos advirtió que era escapista"

"Condenado, esperó a que nos confiáramos para atacar por la espalda"

"Tal vez deberíamos ir a buscarlo"

"Que buscarlo ni que buscarlo, él eligió irse, ahora que se las arregle como pueda, no le permitiremos volver así regresara arrastrándose de hambre, antes lo veríamos retorcerse que darle siquiera media migaja"

Su conversación fue interrumpida por un toc toc en la puerta. Al abrir la puerta vieron que se trataba de una elegante mujer.

"Buenas tardes"

"Buenas tardes señora ¿Podemos ayudarle en algo?"

"Busco a un niño proveniente del orfanato, hace unos días se lo asignaron como aprendiz"

"¿Se refiere a Anders?"

"El mismo, hablé con el bedel, hubo un malentendido que lo hizo terminar en el hospicio, en realidad no es un huérfano, sino un príncipe, el niño huyó de Arendelle hace más de un mes"

"¿Un príncipe?" Preguntaron ambos al mismo tiempo.

"Como verán es de vital importancia que me lo entreguen para devolverlo con su madre"

"Lo siento señora, pero eso no será posible"

"Le pagaré cualquier inconveniente que les haya causado durante su estancia"

"No es por eso, sino porque ya no lo tenemos"

"¿Qué?"

"Se escapó por la noche"

"Si, el muy malagradecido, y pensar que lo traté como un hijo"

"¿Y no tienen idea de a donde pudo ir?"

"Ninguna"

"Pues en ese caso lo seguiré buscando, gracias por su información"

Decepcionadas, Astrid y Birgit subieron de nuevo al carruaje y enfilaron hacia el palacio.

"No puedo creer que ese niño haya huido, estuvimos tan cerca de encontrarlo, aunque imagino que no era muy bueno el trato que le daban en esa casa, pero ¿Por qué se habrá ido sin ti?" Diji Astrid a la niña.

"Estoy segura de que Andy no me abandonó, lo más probable es que tuviera un plan, tal vez iba a conseguir ayuda, de seguro planeaba llegar al palacio de Buckingham, tal vez ya esté ahí cuando lleguemos"

"Eso espero"

Al llegar al palacio Andy no estaba ahí, ni nadie lo había visto, todos lamentaron que el joven príncipe no hubiera aparecido aún, pero abrigaban la esperanza de que regresaría pronto sano y salvo.

Birgit fue atendida por el médico real, le dieron un buen baño de agua caliente, un corte de pelo, ropa fina, una buena comida, después de la cual, la niña se durmió profundamente y al parecer estaba tan cansada que durmió y durmió como si no lo hubiera hecho en años.

Mientras la niña recuperaba Astrid debía comunicar las malas noticias a la reina de Arendelle, quien se había hecho muchas ilusiones de recuperar a su hijo y saberlo perdido de nuevo, sería devastador, pero alguien debía decirle, así que una vez que estuvo sola en su habitación, se comunicó con Elsa usando el comunicador mágico.

"Reina Astrid, he estado esperado su llamada, ¿Encontró a Andy?"

"Siento decir que no"

"¿No?"

"Llegamos a la casa del dueño de la funeraria, pero el niño no estaba ahí, al parecer cansado de malos tratos huyó, pero nadie sabe a dónde"

"No puede ser"

"Lo sé, estuvimos tan cerca"

"¿Qué habré hecho yo para sufrir de esta forma?"

"No diga eso, todo esto es mi culpa, yo hice enfadar a Andy y por eso seré yo quien lo traiga de vuelta, no nos rendiremos, seguiremos buscando, ya está cerca, es más, Birgit me dijo que tal vez huyó para pedir ayuda, quizá llegue pronto aquí al palacio"

"Eso espero" Suspiró la otra reina con lágrimas en los ojos. "Oh Andy, hijo ¿Dónde estás?" Limpiando sus lágrimas tomó su comunicador para avisar al padre del niño "Hans"

"Elsa, dime que lo encontraron"

"En realidad es lo opuesto, al parecer Andy ha sufrido mucho y huyó de la casa funeraria, la reina Astrid no sabe ya donde buscar"

"Eso es desalentador, pero no te preocupes, ahora al menos ya sabemos dónde está, partiré mañana mismo para ayudar con la búsqueda, ya verás que lo encontraremos"

Ambos cortaron comunicación, Elsa dio las malas noticias a los expedicionarios, los cuales ya venían de regreso a Arendelle y Hans avisó a su esposa las malas noticias.

"Oh eso es terrible"

"Lo se, justo cuando creí que ya lo teníamos, se desvanece de nuestras manos"

"Y Helena estaba tan contenta de que había aparecido su hermano, por cierto, ya me adelanté y le conté sobre su parentesco con Andy"

"¿Y cómo lo tomó?"

"Creo que aun no termina de entenderlo, pero hay tanto que ver y hacer aquí que se ha distraído un poco"

"Pero si me ha hecho algunas preguntas, peo le he respondido que ya hablaremos con ella los dos juntos"

"Creo que ya es hora de explicarle"

"¿Quieres que volvamos ya a Arendelle?"

"Quédate unos días y hazle la fiesta, la niña lo que justo ahora necesita es diversión para no pensar tanto lío, yo parto a Londres para buscar a Andy, nos veremos después en Arendelle"

"Muy bien"

Más tarde, Hans se despedía de su amable anfitriona.

"Fue un verdadero placer conocerla Madama Butterfly pero ahora debo volver a casa"

"El placer fue mío Almirante Westerguard"

"Le deseo toda la suerte, y ojalá su marido vuelva pronto"

"Sé que volverá, me lo dice el corazón"

Hans partió a Londres y Andy por su parte, había caminado hasta el atardecer del día siguiente y muy temeroso de ser descubierto y devuelto al orfanato, a cada paso le parecía ver al bedel, el cual seguramente estaría furioso y no dudaría en llevarlo a rastras hasta el orfanato y obligarlo a dormir de por vida en la carbonera.

Llegó al pequeño pueblo de Barnet y agotado, se sentó a descansar en un portal, y allí permaneció inmóvil y silencioso dormitando de vez en cuando.

De pronto se fijó en un muchacho de su misma edad, sucio y desaseado, que no paraba de mirarle desde el otro lado de la calle. El desconocido, con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón, cruzó y, plantándose delante de Andy le habló.

"¿Qué haces aquí, coleguilla? ¿Tienes problemas?"

"Tengo hambre y estoy muy cansado" Contestó Andy sin poder contener el llanto "Llevo tres días andando"

"¡Tres días a pata! " Exclamó el jovencito "¡Madre mía! Tú lo que necesitas es una buena comida, vamos, ven conmigo"

Haciendo un esfuerzo sobre humano, Andy se puso de pie y siguió al chico, el cual entró en una tienducha en la que compró jamón y pan.

"Me llamo Jack Dawkins, pero todos me llaman Truhan"

"Soy Anders"

"Seguro que vas a Londres, ¿a que sí?"

"Eso pretendo" Contestó Andy "Pero no tengo dinero, ni sé dónde me podré alojar"

"No te comas el coco con eso, sé dónde te darán alojamiento gratis. Si te parece, haremos el resto del camino juntos"

"¡Sería estupendo!" Exclamó Andy sorprendido "Llevo sin dormir bajo techo desde que salí de la casa de mi amo.

Jack y Andy llegaron a Londres avanzada la noche. Caminaron por calles sucias y miserables hasta una casa donde el truhan entró con decisión.

"¿Quién es?" Gritó una voz desde el interior.

"Desplumado y capote" Dijo Jack y Andy de inmediato adivinó que aquello era un contraseña. En ese momento, la cabeza de un hombre asomó por la barandilla.

"Son dos ¿Quién es el otro?" Preguntó el hombre.

"Un recluta nuevo" Dijo Dawkins invitando a Andy a entrar.

"¡Sube, anda! Dime, ¿de dónde lo has sacado?" Quiso saber el desconocido.

"De la inopia. Ahora dime ¿Está Fajín?" preguntó el Truhan mientras subían la escalera.

"Arreglando pañuelos lo tienes" Respondió el desconocido desapareciendo con la vela y dejando a los jóvenes a oscuras. Los dos entraron en una habitación de paredes negras y sucias donde un viejo judío de aspecto repugnante estaba friendo salchichas. Alrededor de la mesa estaban sentados varios muchachos que tendrían más o menos la edad del Truhan Todos fumaban en pipa y bebían cerveza.

"Este es Fajín" Dijo Dawkins señalando al anciano "Y éste, mi amigo Anders"

"Espero que seamos amigos" Dijo el hombre estrechándole la mano.

"Yo también señor"

"Nos alegramos infinito de verte Anders, infinito" Dijo el judío "Tú Truhan, saca las morcillas y acerca un banco a la lumbre para que se siente tu amigo. Siéntate a cenar con nosotros"

Ni tardo ni perezoso Andy obedeció y se sentó a la mesa. Todos se desvivían por servir a Andy, uno le quitaba la gorra, otros le traían comida, otro le traía una manta, momentos después se encontraba dándose un banquete y recibiendo atenciones como no había hecho desde que dejó Arendelle, eso trajo a su cabeza un pensamiento. ¡Birgit! Su amiga lo necesitaba, por lo que decidió que tan pronto recobrara las fuerzas, continuaría su camino hacia el palacio de Buckingham para pedir ayuda a Victoria y su familia. También vino a su mente el recuerdo de su madre y lo triste y desesperada que debía estar sin él.

"No te preocupes mamá, estaremos juntos en muy poco tiempo" pensó el niño suspirando, y para distraerse comenzó a escanear la habitación con la mirada, el lugar estaba sucio y lleno de moho, después llamó su atención un colorido y numeroso número de pañuelos que se secaban colgando de un lazo.

"Ah, veo que atrae tu mirada los pañuelos de mi colección ¿eh?" Dijo Fajín "Son muchos y de calidad superior ¿No? Acabamos de sacarlos para ponerlos en colada ¡Ja ja ja!" Las palabras del judío arrancaron estrepitosos aplausos a la concurrencia. Andy sólo miraba desconcertado.

Al terminar de cenar, el judío le preparó a Andy una mezcla de agua caliente con ginebra diciéndole que la bebiera sin tardanza en atención a que otro caballero estaba esperando su cubilete, obedeció y muy pronto se dejó caer sobre uno de los sacos, donde seguidamente recibió la visita del buen Morfeo.

A la mañana siguiente Andy se despertó tarde y al hacerlo notó que no había nadie más que el judío, el joven príncipe le preguntó si podía lavarse.

"Si hijo mío, sí, detrás de la puerta de casa encontrarás un cubo de agua. Tráelo aquí y yo te daré una palangana para que te laves"

Bajo Andy por el cubo y procedió a lavarse, en ese momento, llegaron Jack y otro de los chicos llamado Carlos Bates, se sentaron a la mesa con el judío.

"Vamos a ver" Dijo Fajín "Supongo que no habréis pasado la mañana cruzados de brazos ¿Eh hijos míos?"

"Hemos trabajado de firme" Dijo el Truhan.

"Como burros" Agregó Bates.

"¡Bien muchachos, muy bien! ¿Qué has traído Truhan?"

"Dos carteras"

Andy por su parte, no había oído toda la conversación, ya que a pesar de ser algo ingenuo y desconocer mucho acerca de la vida fuera de palacio, hubiera adivinado al instante en qué consistía el negocio.

"¿Repletas?" Escuchó Andy preguntar al anciano.

"Así es" Respondió Dawkins entregándole el botín.

"Más provistas podrían estar" Observó el judío "Pero en fin, son nuevas y están primorosamente hechas. Parecen de un hábil fabricante"

Desde su lugar, Andy no entendía bien de que hablaban, terminó de secarse y volvió a la habitación, se sentó a la mesa y prestó atención a la conversación tratando de comprender.

"¿Y tú querido qué traes?" Preguntó el judío a Bates.

"Unos cuantos pañuelos" Respondió el interrogado sacando cuatro.

"¡Bien!" Dijo Fajín examinándolos "Son buenos pero no los han marcado bien Carlos. En consecuencia será preciso quitar las marcas que tienen, de lo que se encargará Andy luego de que le hayamos enseñado como se hace. Poco le costará aprenderlo ¿No es así Andy? ¡Ja ja ja!"

"Como usted diga señor" Respondió Andy sintiéndose aún un poco débil por la larga caminata y falta de comida de los días anteriores.

Terminado el almuerzo, el complaciente viejo y sus dos protegidos dieron comienzo a un juego muy curioso. He aquí en qué consistía: el gracioso viejo metió una cajita para rapé en uno de los bolsillos de sus pantalones. Adornó la pechera de su camisa con un alfiler de brillantes, abrochóse la levita de arriba abajo, y poniendo en los bolsillos de ésta el pañuelo y un estuche con unos anteojos, empezó a pasear a lo largo de la habitación jugueteando con su bastón, como suelen hacerlo los caballeros de alguna edad cuando salen a paseo.

Parábase unas veces delante de la chimenea y otras frente a la puerta, como si estuviera admirando los escaparates de las tiendas, pero siempre que así lo hacía, miraba constantemente en derredor como temiendo la proximidad de ratas que le aligerasen los bolsillos, y llevaba a éstos las manos a fin de asegurarse de que nada había perdido, y todo con aire tan cómico y natural, que Andy reía a carcajadas.

Los dos jóvenes seguían de cerca al viejo, pero esquivando sus miradas con tanta ligereza cada vez que el judío se volvía a mirarles, que era imposible seguir sus movimientos. El Truhán al fin salió al paso al viejo, pisó accidentalmente a éste, y Bates, que se aproximó por detrás, en un abrir y cerrar de ojos le quitó la cajita para rapé, el alfiler de brillantes, el pañuelo y todo cuanto en los bolsillos llevaba el viejo todo lo cual pasó a los suyos con rapidez incomprensible. Si el judío sentía la mano dentro de alguno de sus bolsillos, decía en cuál, y el juego volvía a principiar.

Luego que repitieron muchas veces el mismo entretenimiento, llegaron dos señoritas, cuyo objeto era hacer una visita a los jóvenes protegidos del judío. Llamábase la una Belita y Nancy la otra. Sus cabellos eran abundantes, pero el peinado dejaba bastante que desear, aunque no tanto como sus medias y zapatos, más que medianamente deteriorados.

Como Andy observó que sus modales eran un tanto desenvueltos y hasta su pizquita libres, las deputó por personas sumamente amables y complacientes, en lo que probablemente no se equivocaba.

El joven príncipe observaba lo que sucedía a su alrededor con cierta extrañeza y, por más que lo intentaba, no lograba comprender cómo se ganaban la vida aquellos chicos, de todos modos estaba aun demasiado débil y cansado como para tratar de desifrarlo.

"No es desagradable este género de vida, ¿verdad?" Preguntó el viejo Fajín sacándolo de sus pensamientos. "Ya están libres por el resto del día"

"¿Han concluido el trabajo de hoy, señor?" Preguntó Andy.

"Han concluido, sí" Contestó el judío "¡Digo! A no ser que inesperadamente y por casualidad se les presente oportunidad de hacer algo en la calle, en cuyo caso no la desperdiciarán; está seguro de ello. Tómalos como modelos, hijo mío" Añadió el viejo, dando golpes con la badila sobre el suelo, como para añadir fuerza a sus palabras. "¿Asoma por mi bolsillo la punta del pañuelo, hijo mío?"

"Sí, señor"

"Procura sacarlo sin que yo lo note, tal como viste que lo hacían ellos mientras estábamos jugando.

Andy sujetó con una mano el fondo del bolsillo del viejo, como había visto que lo hacía el Truhán, y con la otra tiró ligeramente del pañuelo.

"¿Ya?" Preguntó el judío.

"Sí, señor" Contestó el niño, enseñándole la prenda.

"Veo que eres listo, hijo mío" Dijo el alegre anciano, pasando la mano por la cabeza de Andy "No he visto mano más hábil... ¡Toma! Este chelín es para ti. Si continúas de este modo, te auguro que no tardarás en ser el primer hombre del siglo. Ven ahora, y te enseñaré a quitar las marcas de los pañuelos" Andy guardó la moneda como si fuera un preciado tesoro, si conseguía más dinero tal vez podría pagar un carruaje para llegar a su destino más pronto.

El muchacho se preguntó interiormente qué relación podía haber entre escamotear pañuelos por pasatiempo y las probabilidades de llegar a ser el primer hombre del siglo; pero considerando que el judío, hombre de muchos años y de experiencia, además de ser una de las pocas personas que en verdad le trataba con amabilidad desde su llegada a Londres, le siguió tranquilamente a la mesa y momentos después se entregaba con ardor a su nueva ocupación

Por la tarde, el señor Fajín reunió a Dawkins, a uno de los chicos llamado Charley Bates, y les dijo.

"Este jovencito saldrá hoy a trabajar con vosotros. Es hora de que vaya aprendiendo el oficio"

Entonces juntos se lanzaron los tres muchachos a la calle: el Truhán con las mangas de su levita dobladas y el sombrero en equilibrio inestable, como de costumbre; Bates caminando a saltitos con las manos metidas en los bolsillos, y Andy colocado entre los dos, serio y con ganas de trabajar, y sobre todo, ardiendo en deseos de saber adónde se dirigían y si esta rama industrial que iban a enseñarle le ayudaría a volver a casa.

Acababan de salir de un pasadizo estrecho poco distante de una plazoleta abierta, cuando el Truhán cesó de andar bruscamente y, aplicando un dedo a sus labios, indicó a sus compañeros que retrocedieran con la mayor cautela y circunspección.

"¿Qué pasa?" Preguntó Andy.

"¡Chitón!" Murmuró el Truhán. "¿Ves aquel vejestorio plantado frente a la puerta de aquella librería?"

"¿Aquel caballero anciano de la acera de enfrente?" dijo Andy indignado por la forma en que el chico faltaba al respeto a sus mayores "Sí... viéndolo estoy"

"Vamos a meternos con él" Observó el Truhán.

"El encuentro promete" Terció Bates.

Andy miró alternativamente a sus compañeros con expresión de sorpresa.

"Pero ¿Qué se supone que van a ha….?" Dijo Andy.

Pero no le dieron tiempo de terminar la pregunta, pues los dos muchachos cruzaron cautelosamente la calle y se colocaron a espaldas del caballero que había llamado su atención.

Siguióles el joven príncipe, quien, no sabiendo si avanzar o retroceder, permaneció inmóvil mirando con ojos desmesuradamente abiertos la escena. Era el anciano un caballero de aspecto respetable, cuya cabeza estaba perfectamente empolvada. Usaba anteojos de oro. Vestía una levita de color verde botella con cuello de tercio pero negro y pantalón blanco, y llevaba bajo el brazo un elegante bastón de bambú.

Había tomado un libro del puesto, y lo hojeaba con tanta atención como si se encontrase cómodamente arrellanado en el sillón de su despacho.

¡Cuál no sería el horror, la alarma de Andy cuando vio que el Truhán llevaba la mano al bolsillo del caballero y sacaba un pañuelo, que entregaba seguidamente a Bates, y sobre todo, al ver que los dos salían corriendo como alma que lleva el diablo y desaparecían a la vuelta de la primera esquina!

No podía creer lo que veía y que no se hubiera dado cuenta antes, pero al parecer la falta de comida, el agotamiento y su sensación de abandono le impedían pensar con claridad.

Sin saber qué hacía, emprendió tan desatinada carrera, que puede asegurarse que sus pies apenas si tocaban en el suelo.

Fue cosa de un instante. En el punto mismo que Andy emprendió la fuga, el caballero del libro llevó la mano al bolsillo buscando el pañuelo, y al no encontrarlo, dio media vuelta rápida. La vista del muchacho que tan desatinado corría hízole suponer que aquél era el ratero, y lanzando un:

«¡Al ladrón!», con toda la fuerza de sus pulmones, emprendió su persecución sin soltar el libro. No faltó quien hiciera coro a los gritos del caballero del libro.

El Truhán y Bates, a quienes no convenía llamar la atención corriendo, se habían escondido en el primer portal que les salió al paso después de doblar la esquina; pero no bien llegaron a sus oídos los gritos del caballero y vieron la velocidad con que Andy corría, dándose cuenta cabal del estado de cosas, salieron a la calle y se unieron al grupo de los buenos ciudadanos, gritando más alto que nadie: «¡Al ladrón! ¡Al ladrón!»

El niño siguió corriendo sin mirar atrás, casi sofocado, redoblando sus esfuerzos para librarse de los que con saña le perseguían, pero éstos le van a los alcances, le ganan terreno por momentos, y en la proporción en que decrecen sus fuerzas aumentan en intensidad los gritos.

"Vamos, vamos" Decía Andy desesperado tratando de invocar sus poderes sin éxito "No puedo creer que fui tan estúpido para no darme cuenta antes, eran ladrones, era tan obvio, ojalá lo hubiera notado antes de dejar que me involucraran y yo que pensé que eran mis amigos"

Por unos instantes un hombre lo sujeto por la chaqueta.

"Lo tengo"

Pero Andy en un rápido movimiento soltó la chaqueta, y el hombre furioso la arrojó al suelo mientras se unía nuevamente a la persecución.

"Cielos, casi me alcanzan, si me atrapan me devolverán al orfanato, no, si te atrapan te encerrarán en la cárcel y eso será mucho peor. Por favor Diosito, si querías que aprendiera una lección con todo esto, ya la he aprendido, no volveré a huir de casa jamás, oh quisiera estar con mamá"

«¡Al ladrón! ¡Al ladrón! ¡Detenedlo, por favor»!

"Uf, ya no puedo correr más" Se quejó Andy sintiéndose fatigado y notando que poco a poco la turba se acercaba más y más, todo ocurría a su alrededor como en cámara lenta.

Justo en ese momento un joven fornido le dio alcance y le dio un fuerte puñetazo en la boca haciéndolo caer el suelo adolorido y con sangre escurriendo por su boca.

JUAR JUAR JUAR, ME ENCANTA DEJARLOS EN SUSPENSO, JE JE JE

ALGUNOS DIALOGOS, PERSONAJES Y SITUACIONES MENCIONADAS EN ESTE CAPITULO PERTENECEN AL LIBRO "OLIVER TWIST" DE CHARLES DICKENS.

LA CANCION "LAZOS" ES DE LA NOVELA "COMPLICES AL RESCATE" Y PERTENECE A TELEVISA.

ESPERO LES GUSTARA ESTA CAPITULO.

GRACIAS MADAMA BUTTERFLY POR LA IDEA DE PONER A MADAMA PINKERTON Y CONOCER ESTA BELLA OBRA, LA CUAL SE LAS RECOMIENDO.