Ahora comienzan mis vacaciones y es hora de escribir más. Vendrán capítulos en los que quiero enfocarme en la relación de los personajes de Sarah y Milenka con Lorena. Un desafío personal es darle un "equilibrio" al personaje de Lorena en tema de virtudes y defectos. ¿Ustedes ven alguna virtud? pueden decirme en las reviews si han encontrado alguna cosa buena del personaje de Lorena. Sus comentarios, críticas y opiniones con gusto las escucho. Espero que lo disfruten.
Martes 20 de junio.
Estos dos últimos días no han sido malos, sin embargo, se siente todo muy extraño, ni en el comedor a la hora de almuerzo se me quita esa sensación, aún soy el primer nombre que dicen en las clases y he tenido una inspección sorpresa. La cual no agradó a la bruja que en esta ocasión no fue Milenka y tuve que además de ordenar mi cuarto dejar limpios los pasillos de la escuela todo eso a las 8 de la noche, las odio, espero que sepan eso. La clase no fue nada del otro mundo y por fin Milenka no me humilló esta vez, pero… es como si no me prestara atención, es difícil saber si es algo de ella o porque es una puta ojos muertos, no sería alarmante porque con cuea la veo, pero… Aun así, ¿por qué no puedo dejar de pensar en ella? (No has tocado tu comida, se va a enfriar) Esa comida… Es sólo un plato con papas rellenas… Siento que sólo he comido patatas todo el tiempo por alguna extraña razón, pero si soy honesta no son la causante de mi falta de apetito. Nunca había sentido algo así antes.
Hablando del rey de Roma. Milenka va caminando, lenta como siempre con el mismo bastón con cabeza de dragón por el comedor, iré a saludarla. Me acerco a ella quien está esperando en la fila para servir la comida.
Buenas tardes, maestra Milenka. -
(...) - Nada, ahora es sorda también… Le respondo otra vez.
Maestra Milenka, ¿hola? - Mierda ni siquiera me dirige la mirada. Le tomé la manga de su uniforme y reiteradas veces la halaba para llamar su atención mientras decía:
Pésqueme, maestra. No se haga la sorda. - Milenka de manera brusca mueve su brazo para suelte su manga y se voltea, por fin había llamado su atención, aunque tenía el ceño fruncido. Llamé su atención de nuevo.
Maestra, qué diantres le pasa, ¡Conteste! -
¿Qué hará con su bastón? lo está... elevando, no, me apunta con él. Me está… ¡Me está arrastrando! Me lleva en reversa como un automóvil hacia… Una silla, me eleva en el aire y me deja caer bruscamente en dicha silla. ¿Quién se cree? Eso me hizo enojar, le voy a decir lo que se merece a esta vieja culiá.
Al intentar levantarme de la silla de nuevo usó su magia para que me mantenga en dicha silla
Oiga, maestra. ¡Vamos, córtela! ¡Déjeme salir de mi asiento!
Traté de levantarme varias veces, pero no conseguía liberarme, quería gritarle sus buenas groserías, pero al final me rendí, y opté por cruzarme de brazos. Dejaré a esta vieja conchesumare tranquila, ya pa'qué. ¿Por qué es así? ¿Qué fue lo que le pasó? (Tal vez te tiene mala finalmente) no sé… Actúa raro. (¿Actuar raro? ¿En serio? yo pienso que ahora es cuando ella muestra su verdadero yo) Claro que no, no le veo mucho sentido que actué así. (Pues yo sí. Eres muy ingenua, sobre todo con los adultos) Nunca había pasado algo así con alguien mayor… Supongo que se enojó por como actué ayer. (Entonces se aburrió de ti y se dio por vencida, eres un caso perdido, niña) ¡Cállate, mierda! Me vas a producir jaqueca. Necesito algo para relajarme y despejar la mente.
Noté que había un pedazo de pastel en la mesa donde estaba prisionera procedí a comerlo mientras evitaba pensar que Milenka se rindió conmigo. Había un tenedor en plato, lo tomé y cortando una pequeña parte del pastel me dispuse a probarlo.
Vaya está rico - Vi a unas chicas que se reían a lo lejos… El pastel sabe bien, no lo entiendo la verdad.
Como sea, no debo dejar que eso me obsesione, ella me hace la ley del hielo, debo pensar tal vez en… No sé otra cosa.
Jueves 22 de junio
Biblioteca estúpida, tengo que leer libros por obligación porque ahora ya no puedo ni divertirme, y tengo que hacer una puta fila de media hora todo por unos 2 libros para un trabajo de creo que le llaman química aquí o no sé es algo con calderos, muy clichés siendo brujas, casi tanto como la maestra, una vieja bruja, toda canosa y de pelo blanco, arrugas, verrugas y uñas largas bastante flacuchenta y… Apestosa. ¡Ja, ja, ja! Lo raro es que enseña cocina también, hubiese preferido cocina que hacer lo que sea con calderos. Tal vez hacer una explosión, o crear un monstruo con los hongos que hay que recolectar y este monstruo suelte una nube de gas apestoso, todo para que no haya clases por meses… Tal vez, confieso que eso toma mucho esfuerzo y no tengo ganas de esforzarme, tal vez… eso lo veré después… Me voy a mi cuarto a leer estos libros, sino duermo y ya, tengo la seguridad que hacer este trabajo será una buenísima píldora de dormir de 400 páginas.
Iba caminando hacia mi cuarto cuando vi a una profesora y dije:
Oh, ahí está ella, es Milenka ¿a dónde se dirige. –
Había decidido seguirla. (Espera, ¿por qué vas a seguirla?) porque no he sabido de ella en más de un día. (Está anocheciendo y tú quieres seguir a una profe que no le importas un pico y se rindió contigo) ¡Córtala! No se rindió, me quiere ocultar algo. (Pues no oculta nada que le vale pico lo que hagas, deberías usar tu obsesión de otra manera cómo escaparte de este feo lugar e ir a un sitio que no parezca un puto colegio del sur… Es más ya ni siquiera fumas.) Hay cosas más importantes, con tanta visita sorpresa y ojos de estas viejas culiás ya no puedo fumar tranquila, ella me oculta algo y por eso me evita. (Me quiere ocultar algo no soy tarada, TÚ eres la que oculta algo, pendeja, ya, suéltalo) No es nada, ¿Ya? iré ahora mismo a hablar con ella.
Maestra, buenas tardes. Hay un lindo atardecer ahora, ahora estoy leyendo libros sobre hechizos y pociones para hacer en calderos y un libro sobre círculos de invocación, estos que le gustó tanto mi trabajo. ¿Qué opina? -
Maldita sea ¿por qué no hay indicaciones en braille? no era aquí. -
¿Está perdida? Yo le digo ¿adónde tiene que ir? - No me mira, sigue ignorándome, espera dijo algo:
Ahora sólo depende de mí llegar al cuarto de ese duende. Dios llegaré tarde como siempre. -
Ah, ya… veo… - Milenka se va a otra dirección. Apenas conozco esta escuela pero al menos podríamos ingeniárnoslas para llegar a su destino. Noté a lo lejos como le pide indicaciones a unas chicas que andaban por ahí.
(Vaya, así que habla sola también… Dejaste caer un libro… Ahí el otro… ¿Qué fue lo que te pasó?)
(...) -
(¿Lorena)
No comprendo… -
(¿Qué cosa? ¿Qué alguien te ignore? ya pasaste por esto miles de veces en el colegio, es más lo habías superado, es por eso por lo que me ocultas algo. No eres la Lorena que yo conozco, la que le importa un bledo los demás.)
Eso yo pensé, pero… -
(Pero ¿qué?)
Olvídalo, no quiero saber nada, iré… Iré a estudiar. -
(Te lo dije, se rindió contigo, ya no le importas.)
(...) -
(Veo que tus ojos están húmedos, no es para tanto, es la cruda verdad)
Mejor me apresuro a hacer el maldito trabajo, fui a toda prisa a mi habitación.
Una vez ahí cerré fuerte la puerta de mi habitación, me importa un bledo si alguien me había oído. Maestra Milenka… Estuve de pie un momento, recordando esas palabras, el cómo me apartó de su lado con magia… ¿Qué hice mal? (Abrirte con ella) pero, no se supone que sea así, los adultos no me tratan con indiferencia, serán estrictos aburridos y amargados pero indiferentes no. (Ahora ya sabes la verdad, lo hacen) No me siento bien, me senté y abracé mis rodillas, es lo único que me queda, acurrucarme.
(Lorena, lo que te hizo ella no tiene perdón, una adulta no puede ser así de inmadura e irresponsable)
(...) -
(Yo sabía que nada bueno tenía esa profe, nunca debiste ayudarla en primer lugar)
Lo hice porque me iban a expulsar. -
(Adelante, miénteme, siempre lo haces)
Tienes razón. -
(¿Espera? ¿Me estás dando la razón?)
Da, igual… -
(No da igual. ¿La llevaste a la academia por voluntad propia?)
...Sí. -
(Pero ¿por qué harías eso por una mujer así?)
De qué sirve engañarme a mí misma, más cuando sabes, que no puedo decirle que no a los adultos. -
(Ves lo que pasa cuando les dices que sí, Lorena)
Fue amable conmigo, incluso me cubrió por lo de la fuga…
(Ya, lo veías como una inversión a futuro, bueno, da igual, ya la usaste, te dejo, ya no le des importancia)
No puedo, no lo haré, pensé que encontraría consolación contigo, pero seguimos discutiendo por lo mismo. -
(No estamos discutiendo, solo te recuerdo lo que debes hacer, Lorena, es por tu bien)
Bueno… ¿Alguna vez puedes equivocarte? -
(¿Disculpa?)
Me refiero a que siempre dices que me involucro con los demás, que desconfié y los mande al carajo te ignoro y pasa algo así siempre.
(Lorena no lo hago porque sea la mala, cumplo mi deber, el evitar que te lastimen y todo esto es sólo tu culpa)
Siempre es mi culpa, no puedes simplemente decir que no lo es y yo que sé… Creérmelo, estoy harta de que siempre me pase lo peor y me traten así todos. ¡Estoy harta! -
(Eres una idiota, Lorena, eres tan estúpida, inmadura, estúpida y melancólica, ahora)
...Ghhrrr. -
(¿Quieres llorar?)
¡Déjame en paz! -
Se fue… Ya no oigo su voz. Supongo que ahora sí estoy sola. Me quedé sentada acurrucada en el mismo sitio… Ni siquiera tengo ganas de llorar a pesar de que tengo un nudo en la garganta. No tengo a nadie… Nadie con quien compartir mi pesar. Este cuarto es grande para mí, literas, un escritorio grande, esa cama que de seguro ya huele a cigarro de tanto fumar en ella y la ventana que tengo enfrente, es tan ancha como el escritorio y con eso, trae mucha luz al cuarto, esa luz de tarde que no me anima sino todo lo contrario. Suelto un suspiro, ese suspiro me produjo un antojo de tabaco, me pongo de pie y busco entre mis cosas en el escritorio. Aquí está mi cajetilla, hace mucho que no fumo, hago una pequeña mueca, ya no está esa voz para decirme que por fin fumaré. Sin delicadeza me vuelvo a sentar, el impacto de mi espalda fue un poco fuerte, pero nada de daño que reportar aquí, aproveché de quitarme los zapatos, puede haber una esperanza de que el cigarro ayudé, siempre estuvo ahí cuando me sentía mal. Usé mi varita para encender mi cigarrillo y le doy la primera probada, lentamente aspiro y luego boté el humo también lentamente. ¿Qué debería hacer?
En momento así, me gustaría tener a alguien con quien hablar… -
Oigo que la puerta toca. Una voz se escucha desde el otro lado de la puerta:
¿Lorena? -
Carajo, última vez que deseo algo en voz alta. Apagué el cigarrillo en el piso y lo pongo bajo mi pie izquierdo, agh, quema un poco y respondo de inmediato:
¿Sarah? -
¿Todo está bien? Oí que discutías con alguien y al haber solo silencio decidí tocar. Ella abre la puerta y veo su cara, tenía ese rostro preocupado familiar para mí
No, no, era... Yo pensaba en… voz alta. -
¿Estás bien? -
Yo… - Sarah me mira confundida pero luego empieza a olfatear el cuarto, ay, no…
¿Y ese olor? Es... cigarro. Lorena, no me digas que… - Mierda, no tengo salida, mi respiración aumenta a causa de eso, ya no sirve de nada mentir ya estoy acorralada…
Lorena, ¿estabas fumando? - Me quedé callada… qué más respondo en voz muy baja y con la cabeza abajo sin mirarla a los ojos:
...S-s... - Me delatará, irá ahora mismo a decirle a las maestras o peor me verá como una vulgar. Pero sólo hay otro silencio incómodo, no quiero, no quiero ver la mirada de Sarah, quiero que sea dulce y compasiva ni fría, no más. ¡No más!
Lorena… - ¿Su mano está en mi mentón? la mueve lentamente hacia arriba, sus ojos, sus ojos rojizos los veo, la veo… Más cerca de mí veo que su rostro tiene todavía esa misma mirada preocupada que me recuerda a ella. Sarah fue la primera en hablar:
Lorena, ¿Estabas fumando? – Doy un respiro profundo y boto lentamente el aire… Le respondí corto y directo:
Sí. – Su rostro denota asombro, no la culpo nunca iamginó que una niña como yo fuera buena para el cigarro, ella preguntó:
¿Por qué? -
Lo… hago porque… sí. - Tarada no digas por qué sí, responde de verdad, mierda.
Lorena, nadie fuma porque sí, puedes decírmelo. -
Es que… - La miro a los ojos, tengo miedo de decirle por qué, pero si no le digo quizás me trate diferente, todo es tan difícil. No, no puedo hacer que ella sea igual que Milenka. No más…
Dime, Lorena, ¿siempre fumas en este cuarto? -
Sí… Yo… Fumé por pena, Sarah. -
¿Y gritabas por pena también? ¿No estabas enojada? -
No, bueno… Un poco, pero es… Difícil de explicar. -
Ella nota el gran secreto, claramente estaba sola en esta habitación… Sé qué pregunta hará, no leo mentes, pero es algo que es imposible de pasar desapercibido. Ella pregunta:
¿Por qué estás sola? ¿Tus compañeras no están? -
Parece que mi suspiro tuvo un efecto, Sarah hacía muchas preguntas, quería sin duda compañía en el fondo así que le diré todo, aunque me resulta imposible hacerlo mirándola a los ojos.
No tengo… -
¿Ah? - Me quedo mirando el piso mientras le hablo.
No tengo compañeras… -
¿Qué? Y, ¿cómo es que vives aquí, tan sola? -
Así… En soledad, hablando conmigo misma que es mi única compañía, fumé por mero capricho, para evadir… porque duele… Duele… -
¿Qué cosa duele? ¿Te encuentras bien, te llevo a la enfermería? -
No, es un dolor de adentro. Verás, mi maestra me ignora y no sé por qué. -
No lo sabes, ve desde el principio ¿qué fue lo que pasó? -.
En efecto le dije lo que había sucedido, que fumo, le dije que había huido de la escuela por una semana, que conocí a Milenka, que ella me estaba orientando, la manera en cómo fui con Milenka, todo lo que pasó hoy. Había una que otra pausa y una que otra interrupción, pero Sarah siempre se mantuvo atenta.
Ya veo, Lorena, lo que puedo decir es que tienes bastante sorprendida. -
(...) -
Nunca creí que harías cosas así. -
Debes creer que soy escoria. -
Lorena, no digas eso, no eres escoria, solo estás un poco mal portada… -
¿Ah? -
Debes aprender que portarte mal no te lleva a ninguna parte. Ya viste que esta maestra te ignora porque está decepcionada contigo, ella te ofreció su ayuda y tú no la aprovechas y agravas el problema. -
¡Eso ya lo sé! Pero no comprendo por qué me afecta, en mi antigua vida mis compañeros eran indiferentes conmigo y me importaba ¡tres hectáreas de pepino! -
¿Alguna vez un profesor te hizo eso? - Negué con la cabeza.
¿Tus padres o algún familiar? - Volví a negar con la cabeza.
Sarah pensó por un momento, con lo que logró procesar de nuestra conversación sacó la siguiente conclusión:
No sé tendría que preguntarte unas cosas. -
Como qué… -
Pues no eran en verdad tus amigos tus compañeros, ¿cierto? -
No, me importaban la nada misma. –
Y ahora te volviste amiga de una maestra y ahora ella te ignora. El castigo de la indiferencia puede ser muy cruel sobre todo si te lo hacen tus amigos, los que sí son auténticos son los que nos pueden afectar más.
¿Un castigo de indiferencia? Es un castigo más de la escuela. -
No, las maestras no castigan así, es sencillo, haces algo malo a una persona y esa persona no está enojada en sí sino decepcionada y para que haya orden decide no hablarte por haber sido mala con ella y sus intenciones. -
(Milenka está decepcionada de mí.) –
¿Nunca tuviste amigos, Lorena? –
No lo recuerdo así que diré que no. –
Me sorprende que desconozcas algo así, eso es… Atípico. –
¿Tan malo es eso? –
Sí, porque no te deja en paz, todos merecemos comunicarnos, Lorena. Cuando alguien te priva de eso, duele, significa que no eres importante para esa persona. –
Tienes razón. -
No solo me duele eso sino también me duelen las rodillas de estar sentada en el piso con Sarah, aun no comprendo el porqué de esta angustia, siempre había hecho lo que quería y los castigos eran una mierda, Milenka es la primera adulta que decide ignorarme y no comprendo quizás sea eso pero tampoco lo veo así, Milenka era mi amiga, la verdad creí que sólo Sarah era mi amiga, ella me ayudó con el tema de Sarah y me cubrió con el círculo ese… Estará enojada por eso, porque aún con el acto que hizo yo solo la decepcioné. Milenka…
¿En qué piensas, Lory? -
En el asunto como tal. Sarah, fui muy mala con Milenka ella… (No puedo decirle lo del encubrimiento) Muy buena conmigo y yo sólo la insulté, menosprecié su apoyo y fui irrespetuosa con ella así que ¿Cómo le haces para acercarte a un amigo que te ignora? -
¿No lo sabes? -
No. -
Pero, Lorena, ¿nunca habías pasado por esto antes? -
No en realidad, en el pasado tuve amigos falsos que me apuñalaron por la espalda o los adultos con los que me relacionaba eran bastante relajados o mis padres y yo. Ellos son bastante distanciados conmigo actualmente que ya olvidé cómo mantener vínculos. -
Sarah, sólo miró a un lado, mi respuesta parece que le pareció atípica que no supo cómo reaccionar. Luego ella respondió:
Creo que debes sincerarte con ella, dile que lo lamentas, pero, ojo no lo hagas enfrente de ella porque no te lo va a considerar, busca una manera de plasmar tu sinceridad y pedir perdón. Una carta siempre funciona. -
Sí, pero… Ella es ciega, no puede leer cartas. -
Ya veo… ´- Sarah se pone a pensar un momento y se le prende el foco con una idea: - Y si le escribes una carta en braille? -
No sé braille. -
Ya veo… Si quieres puedo hacerla yo… -
SÍ, HAZLO… Mejor, no, dijiste que tengo que ser sincera y pedir perdón tengo que hacerlo yo misma si de verdad quiero que ella me vuelva a hablar. -
Muy bien, Lorena. - Sarah, aplaude mi idea y en eso se levanta y se dirige a la puerta. - Recuerda, si tienes a alguien a quien contarle tus problemas puedes recurrir a mí.
Sarah, gira la perilla y antes de abrir la puerta me hace una última pregunta con un tono un poco serio:
Lorena. -
¿S-sí? -
¿Es en serio que estás sola en este cuarto? - No tiene caso ya seguir con la mentira, ella merece que se lo cuente.
Sí, Sarah, no tengo compañeras en este cuarto. -
¿Por qué? - Ese por qué me dio un poco de escalofríos.
¿No se lo dirás a nadie? -
(...) – Ese silencio no me da confianza, necesito confirmar si ella no le dirá a nadie lo que quiere saber, así que le dije:
Promételo sino no te lo diré. - Sarah, suelta la mano de la perilla y se voltea, mirándome a los ojos dice:
Sí, Lorena, lo prometo. -
Pablo hizo un trato con la directora, básicamente pagó la mensualidad de tres alumnas para que yo tenga mi propio cuarto. -
¿Tanto? – El asombro dibujado en el rostro de Sarah volvió y preguntó: ¿Pablo, quien es Pablo? –
No quiero hablar de eso… - Cambié el tema de golpe para evitar que hablara de él.
A mí el dinero nunca me faltó estos años, soy hija única y él gana mucho… -
Pablo… Es tu padre, ¿no? - Okey, cortaré esto de una vez por todas. Le respondí esta vez sin mirarla a los ojos.
No… No es nadie, por favor NO quiero dar más información. -
E-entiendo… Lory. Ahora quiero que tú me hagas una promesa. -
¿C-cuál? -
Prométeme que dejarás el cigarro… -
¿Qué? -
El cigarro es veneno y tú eres en fondo buena, no necesitas intoxicarte con eso para sentirte mejor cuando estés triste. Puedes contar conmigo y yo te apoyaré. Prométeme que no fumarás más en la academia. - ¿Qué debería hacer? Es igual a mi madre, haciéndome prometer weas. En ese momento ella se acerca y extiende su brazo, veo que tiene el puño excepto que el meñique está erguido quiere que haga lo mismo, lo pienso por un momento… Dejar de fumar, una promesa titánica para mí, Sarah, creo que puedo confiar en ella, sí, puedo, haré un esfuerzo pero sinceramente dudo mucho que lo logre… Lentamente acerco mi mano en puño con el meñique erguido junto al suyo, ambas cerramos el meñique y con eso se cierra la promesa, nuestra promesa. Me doy cuenta de que empieza a acariciar mi cabeza, y tiene una tierna sonrisa con los ojos cerrados… Dios, es tan gentil…
(...) – Contemplaría su sonrisa todo el día… A eso Sarah me interrumpe:
Oh, vaya, te sonrojaste. - Ella tenía razón, de inmediato suelto su mano y me pongo cabizbaja de la vergüenza. De inmediato me disculpé:
Lo siento. -
No importa, ja, ja… - Sarah se tenía que retirar y se fue esta vez sí hacia la puerta, una vez a fuera y antes de cerrar la puerta dijo:
Adiós, Lorena. - Le devuelvo la despedida con la mano derecha moviéndola como es costumbre en las despedidas solo que sin alzar el brazo y moviendo mi mano rápidamente.
Sarah se fue y volví a estar en plena soledad, debo pensar en cómo escribir una carta en braille. Bueno tengo mucho que hacer.
Domingo 23 de junio.
Debo procurar no hacer ruido, en todos lados es lo mismo, si te ven en la noche sola hay problemas. Los tenía en casa y en esta academia de mierda no iba a ser menos, pero bueno, ¿dónde estará el cuarto de Milenka? La información que me dieron esas brujas me tiene algo confundida, Milenka es maestra ¿por qué no duerme en dormitorios como las maestras normales? Vive bastante apartada de las demás...
La información me lleva hasta aquí, no puedo simplemente tocar la puerta y decir "¿Esta es la habitación de la maestra Milenka?" aunque tengo que estar segura de que este es su cuarto, no quiero cagarla como ha pasado últimamente ahora más que nunca esto es serio... Abrí la puerta lo más despacio que pude, oigo un chirrido y frené en seco la acción, luego de un lapso seguí con la acción. La puerta estaba lo suficientemente abierta y asomé mi cabeza cuando un escalofrío vino a mí de golpe, la vi, era ella, aunque estaba dormida, su habitación es pequeña, y ella duerme en su cama que está mirando a la puerta, podría despertar en cualquier segundo y sería yo lo primero que ella vería. Hago un rápido vistazo a su cuarto, es pequeña, solo tiene espacio para la cama, un escritorio que está cerca de la puerta de lado a la pared opuesta de la cama que se encuentra a la izquierda de la puerta de la cual yo estoy parada, y veo tres muebles, un velador al lado derecho de la cama, otro mueble que está al lado también derecho del velador que está a la pared del fondo debajo de una ventaja mediana y semicircular que deja entrar la luz de la luna a la habitación, no puedo ver qué tiene dado que estaba cerrado, no tengo idea que tendrá ahí y el otro que está de lado a la pared contraria de la cama tiene libros y rollos de papel con unas varillas de metal dos en concreto dentro de los rollos, deben ser pergaminos es un librero común y corriente.
Bien, basta de mirar, tomé la carta del bolsillo de mi pijama de hedgehugs y estaba a punto de arrojar la carta, pero noté que el piso tiene basura, esta tipa tiene muchos papeles en el piso, los hay rasgados y hechos bolita y pliegos de papel en el piso, vi el basurero que tiene y está repleto de basura y papeles y olvidé un dato importante, ¿Cómo mierda notará la carta si es ciega? ¡Puta la wea! Ni modo tendré que entrar, di pasos lentos y entre tanta basura dejé la carta en su escritorio… Lo pienso un segundo. No, no la verá ahí, la dejaré en su velador… Me tengo que acercar más, puedo verla con más claridad, está bastante tapada, ni modo no es que quiera ver qué pijama usa, mejor veo otra parte... Su rostro está relajado, para ser vieja no tiene arrugas, tiene hasta las cejas del mismo color que su cabello tampoco tiene lápiz labial, sus labios están al natural, sin ese rojo carmesí y con ellas Milenka dibuja una pequeña sonrisa dormida… ¿Ah, qué carajos? ¿Por qué sonrió? Ya esto me pone incómoda… Mejor observo sus adormilados ojos, ella se ve tan distinta sin esas gafas negras gruesotas, ¡Sus gafas! Pondré esto encima de sus gafas que están en el velador. Muy bien pondré esto aquí y espera veo que se voltea, su rostro está mirándome… Oh, no se ve que gimotea. Al dar un paso atrás lentamente suena el piso, y creí que había despertado, pero no, eleva un poco la cabeza sin abrir los ojos, me ha visto, o es creí ya que tiene los ojos cerrados, pero logra verme con esos ojos cerrados, ojos que dejaron toda congelada, de inmediato me tapé la boca rogando que no despertara, al cabo de un momento ella vuelve a poner la cabeza sobre la almohada. Bajé mi mano lentamente y dejé la carta encima de sus gafas negras, lentamente me fui de su cuarto y cerré la puerta lo más cuidadosa que pude.
Después del viaje a mi cuarto ya podía sentirme más aliviada… El corazón me latía a mil por hora todo el trayecto, ALGO ASÍ ME QUITARÍA EL SUEÑO. Sólo espero que Milenka me vuelva a hablar, sólo eso pido. Debo relajarme un momento, abrí la ventana y fui a buscar mis cigarros, era la perfecta excu… Estaba a punto de encender el cigarro cuando recordé lo que Sarah me dijo y esa sonrisa tan gentil que me otorgó y todo por no fumar… Pienso en eso ahora después de lo que pasó… Fue por Milenka, no sé por qué sonrió así mientras estaba raja. Nunca nadie me sonrió así en mucho tiempo, se siente bien, y luego cuando acarició mi cabello… Mi mamá hace años que no hacía eso, no desde que se fue y cuando nos… No pienso pensar en eso. Sarah, las weas que me hací prometer. ¡Dios! arrojé los cigarros al basurero, Sarah, es mi amiga, además prometió no decirle a nadie lo que le dije, me acosté, no me queda otra que dormir, suspirando porque las cosas mejoren por la mañana… Bueno a cerrar los ojos, Morfeo llévame a tu mundo onírico que no me queda de otra.
Ya casi es hora de mi clase con Milenka la estuve esperando lista con todo y uniforme y el cuarto limpio para que viniese, ya era la hora tenía que atravesar esa puerta tarde o temprano. Entra y en efecto es ella. No hay nada nuevo quizás un bolso que tiene cruzando por el hombro izquierdo. Yo me quedo sin habla… Estaba ahogada en dudas, entre ellos la carta y si me volvería a hablar. La miro a sus gafas y tragué saliva. No me dijo nada… Oh, no la carta no sirvió. Será que…
Lorena. - Me habló, finalmente me habló. De inmediato le respondo
¿S-sí, maestra? -
Sígueme. -
No cuestioné nada, de inmediato la seguí, me mantuve detrás de ella en todo momento. No hubo intercambio de palabras en casi todo el trayecto hasta que ella habló:
Lorena lo siento. - ¿Por qué dice eso tan espontáneamente y con un tono monótono? mientras me preguntaba eso volvió a decir:
Lorena lo siento ¿Qué sientes tú, Lorena? -
Yo nada… Era un mensaje para usted. -
Entiendo lo que quieres decir y digo que debes mejorar tu escritura braille. -
Ah, ¿sí? -
Lorena, hoy hay algo que debes hacer. -
¿Qué cosa? -
Ya casi llegamos, te lo diré cuando estemos ahí. -
No fue mucho lo que caminé, ni ella tampoco ¿creo? nos detuvimos en una puerta. Y de él salió un duende, bastante chaparro y tiene pinta de auxiliar de aseo. De pronto ve a Milenka y le dice los buenos días. Luego empezaron a conversar Milenka es la empieza la plática:
Hola, Alfonso, tan puntual como siempre. -
Así tiene que ser, maestra Milenka. - Alfonso es un duende bastante chaparro con piel grisácea, orejas grandes y puntiagudas. Milenka parece bastante atenta, es más baja la cabeza y parece que lo mira con bastante precisión. ¿No que no vidente? En fin, ella escucha lo que dice el duende:
Ya está listo, es increíble lo mucho que cambia un baño cuando no se limpia en un día. -
No me quiero vi ni imaginar cómo luce. -
En es donde yo te envidio, maestra. -
¡Ja, ja, ja, ja, ja! - Ríen al unísono. Alfonso se entera de mi presencia y dijo:
Así que ella es Lorena. - Milenka le asiste con la cabeza.
Ya veo. - No entiendo nada que está pasando, así que pregunté:
¿Qué hacemos aquí, maestra Milenka? - Ella mantiene un breve silencio hasta que me responde:
Lorena, él es Alfonso, trabaja aquí como conserje, voy a quedarme con él aquí. - Decía eso mientras sacó su varita e invocó una mesa con dos sillas y en la mesa tenía, dos tazas y una tetera además de sobre de té. Al ver eso le pregunté a Milenka:
¿Y eso para qué es? - Alfonso responde por ella.
Milenka y yo hicimos un trato, yo accedí a que no se limpiase este baño y que alguien más lo limpiara si ella a cambio me preparase el té Early Grey más delicioso del país y de paso ver cómo dicha persona cumpliría tal labor. -
¿Qué? ¿Tengo que limpiar el baño yo sola? - Milenka se sienta en esa mesa y mientras prepara el té de Alfonso me responde:
Así es, Lorena. En mi opinión me parece un castigo justo. - Me alegra que me hable, pero un castigo como este es mucho para mí… Tal parece que Milenka me leyó la mente porque se me queda mirando un instante y luego se levanta de la silla y se acerca a mí. La veo a la cara y ella me dice unas palabras:
Mira, Lorena. Si cumples con este castigo todo volverá a hacer como antes entre nosotras. Te estoy dando una oportunidad, tu carta fue la señal para volver a confiar en ti, ánimo sé que puedes.
Me alegra que vuelvas a hablarme. - Sonrió humildemente y le dije: - Cumpliré mi castigo, maestra. -
Perfecto. - Ella vuelve a la mesa y de su bolso saca un montón de cosas y de inmediato usa su magia para preparar el té, Alfonso simplemente se queda esperando sentado en la mesa.
Fui directo a la puerta y al entrar al baño lo noté, sin duda estaba sucio y era grande, como normalmente son los baños públicos o de las escuelas, le falta los inodoros averiados, los mojones en los inodoros, los grafitis y las marcas de labial en los espejos y se parece al baño de mi escuela. Aunque tenía sus cosas peculiares, hongos con todo y callampa había en el piso y techo, pisé algo baboso y color transparente ¡Asco! y uno de los inodoros tenía algo de color morado, el olor era desagradable algo morado lo tapó.
Relájate, Lorena. Sólo es un baño y tienes que limpiarlo, es más me dejaron los útiles de aseo reposando en los lavamanos. Como sea me puse los guantes de látex y un cubrebocas. A trabajar.
Creo que fueron un par de horas lo que me tomó, pero en fin ya terminé, algo exhausta, pero al fin terminé… Salí del baño y veía a Milenka con Alfonso de lo más relajados platicando mientras tomaban té. Le dije a los dos que ya terminé a lo que el duende se levantó y Milenka también, sin decir nada fue inmediato a ver cómo dejé el baño, Milenka estaba pensativa, creí que iba a felicitarme por tal hazaña o a darme las gracias… Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando Alfonso me llama, entré al baño y Milenka también entró, Alfonso me empieza recriminar en ese momento:
Yo sabía que no lo ibas a hacer todo a la primera, mira, niña, te falta aquí. - Vi una mancha en el piso de una sustancia viscosa. - Los espejos tienen manchas del paño, todavía. Hay un olor feo en este retrete y ¿sigue tapado? -
No, puede jalar la cadena, es solo que tarda mucho en bajar el agua. -
Entonces no lo destapaste. -
...No. -
Este duende ya me empezó a caer mal, básicamente me dio un sermón mamón y me dijo que tenía que limpiar todo lo que no limpie aquí es donde todo se fue a la mierda. Cada vez que creí que todo estaba limpio, ese duende maricón buscaba algún defecto para decir que lo corrija además de criticar mis métodos de limpieza que siempre eran mediocre y que hacía las cosas a medias. Lo que pudo ser sólo un par de horas fue básicamente un infierno que creí duró casi todo el día. Yo quería decirle un montón de cosas a ese duende de mierda, pero luego pensé que eso me traería problemas y finalmente Milenka me está hablando. No puedo retractarme… Ahora sólo queda este retrete con agua morada, el destapador no funciona y aquí no usan soda cáustica, no me queda otra que usar mi mano. Hice todo lo más rápido que pude, metí la mano de una al retrete, sentí el asco más grande de mi vida, buscando y aguantando el desagradable olor mientras luchaba por que la wea terminase ya. Vi algo blando en el fondo del inodoro, lo tomé con mi mano y lo saqué con fuerza, mi uniforme se ensució con esa mierda, ya no me importa el sudor, la mugre, y este olor de mierda tenían que valer si con eso Milenka me perdona. Luego de mucho esfuerzo y aguante lo retiré, era una masa algo sólida de color morada que olía a mierda, el olor era tan nauseabundo que no aguanté y fui a un retrete que limpié a vomitar.
Luego de ese horrendo acontecimiento y luego de limpiar todo el baño estaba mucho más que limpio, algo así me hace sentir orgullosa, hice una hazaña colosal que fue limpiar TODO el baño, tanto que llegaba a brillar de lo limpio. Estaba a punto de llamar a los dos pero ellos solos entraron al baño, Alfonso se había esta vez maravillado pero de inmediato cambió su asombro por una mirada de escepticismo cuando fue a revisar el retrete tapado. Preguntó:
Lograste destaparlo. ¿Qué hiciste con el desecho? -
Está en esta bolsa junto con el resto de la basura. -
Si que estaba maravillado, ahora si no encontró ningún rincón sin limpiar. Finalmente estaba limpio. Alfonso reconoció eso con sus últimas palabras:
Bueno, Lorena, al principio estaba escéptico y me diste una mala impresión, pero veo que al final lo lograste, limpiaste el baño de empleados y eso es de agradecer, siempre odié que este baño nunca estuviera limpio, pero jamás logré que estuviera así de limpio. En serio te lo agradezco, Lorena. - Milenka con una sonrisa usó su varita y lanzó un hechizo al techo del baño. A continuación, dijo:
Y ahora con esto lo estará siempre. -
No sabes cuánto te lo agradezco, maestra Milenka. Y a ti Lorena. Muchas gracias a las dos. -
El duende se fue, y yo con Milenka estábamos caminando hacia un baño limpio, más que nada porque yo necesitaba urgentemente un baño. Mientras caminamos Milenka me dijo:
Fue una gran hazaña, Lorena. Alfonso hace mucho que no podía mantener el baño en condiciones óptimas por los malos hábitos de otros menos confía en las brujas, a pesar del dilema que tenía tuve que convencerlo persistentemente para que te diera ese castigo. Al final me alegro haber arreglado ese problema y no pude hacerlo sin ti, Lorena. - Hubo un silencio voluntario yo no quería decir nada, la tortura por la que pasé fue atroz pero aun así
Maestra, ¿por qué no me hablaba? -
Fácil. El castigo de la indiferencia es más efectivo para ti que limpiar baños de trolls o arreglar trescientas escobas. Lo que hiciste hoy no fue un castigo, fue una lección que lograste pasar. -
¿Entonces ya no estoy castigada ahora? -
Así es y fue cuando me diste esa carta. Te seré honesta, pensé que ibas a dejar pasar esto, tal vez, ignorarme también, pero me di cuenta que con eso en verdad te afectó, y vaya que hiciste un esfuerzo en hacerlo en braille. -
Ya veo… - Un silencio más no incómodo sino voluntario al unísono, puedo sentirlo. -
Lorena, espero que aprendieras que ser ingrata con quienes te importa tiene sus consecuencias. Esto de la indiferencia no es algo que hago con todas, puedo leer mentes, ¿sabes? -
¿Qué? -
Ja, ja… Bromeo, pero ya enserio, no me jodas porque puedo ser muy inmisericorde. -
S-sí… Maestra. -
Bueno, pequeña, mejor báñate, el agua debe estar caliente y luego de que estés lista ve a tu cuarto. Según mi reloj ya está por anochecer y hay que cenar. -
Luego de bañarme fui a mi cuarto como dijo y estaba en bata, la maestra Milenka estaba preparando té y noté que había comida en el escritorio del cuarto. Daba ganas de comer con ese olor tan rico. ¿Cómo es que puede cocinar? Supongo que le preguntaré luego.
No sé si deba vestirme con Milenka en el mismo cuarto… Es ciega así que puede haber algo de tranquilidad, además estaba muy concentrada preparando té. Una vez que tenía mi pijama le dije que ya estaba lista y ella me respondió de igual manera, había té Earl Grey con galletas de canela y limón. De inmediato empecé a comer galletas. Milenta también pero apenas comió unas 2 galleta y optó por tomar té solamente.
Al cabo de un rato ya no me caía ninguna galleta en la panza y tampoco té. Milenka siempre estuvo con la cabeza mirándome por de alguna manera decirlo sin que suene ya raro dado que ella no ve, es la costumbre, no dijo nada ni yo tampoco dado a que estaba comiendo… Decidí ahondar en cierto tema ahora que está aquí conmigo, le pregunté:
¿Por qué tan callada, maestra? - Ella deja su taza de té en el plato y me lo dice:
Estaba disfrutando la compañía contigo, Lorena. -
Sí… Yo también disfruto su compañía. - Era hora de hacerle unas preguntas así que eso hice:
¿Le puedo preguntar algo? -
Adelante. -
¿Por qué encubrío lo que hice cuando me fugué? -
Eso es sencillo… - El silencio en el cuarto empezaba a sembrar dudas en mi mente, estas fueron interrumpidas cuando ella respondió:
Lorena, Lorena, tú eres una niña que no puedo decir más que brillante y tus emociones están a flor de piel. Aunque no pueda verte, puedo leerte, aunque sea como un libro por la portada y la sinopsis.
Espera eso no puede ser ver...
No me interrumpas. Estás algo desviada y te crees que estás por encima de los demás, como le dicen ustedes una rebelde que hace sus propias reglas y que nada le afecta lo cual es una mentira. Te afecta, ya sea de una manera o no y lo pude confirmar con el castigo de la indiferencia, no es algo que hago con todos, sólo con quienes sé que puedo llegarles de alguna forma.
(...) -
Quiero que sepas que me importas, Lorena, veo en ti un potencial que no quiere, no que no puedes, es que no quieres explotar.
Eso no es cierto. -
Entonces, ¿por qué no tiraste la toalla y limpiaste el baño? -
Es que… -
Dilo, Lorena, tranquila. -
Es que quería que me hablaras. Quería que me perdonaras… -
¿Perdonarte por qué? -
Porque a pesar de lo que hiciste por mí yo fui muy ingrata. -
Muy bien, Lorena, yo te perdoné. Y aquí me tienes, comiendo unas galletitas con té y hablando de lo que hicimos en el día. -
¿Hicimos? -
Pues claro, yo también ayudé, je, je…-
Je, je… -
Lorena, escúchame, desde ahora tienes que demostrar que eres una mejor tú, puede ser difícil, pero ya me has demostrado que cuando estás mal quieres enmendarlo. Yo aprecio eso… - Ella de pronto acaricia mi cabeza, tal como lo hizo Sarah. Milenka se levanta, sin antes guardar todo lo que usamos para comer así, sin limpiar a su bolso. Antes de que se fuera yo le dije:
Maestra, por favor no vuelva a hacer eso… -
Lo de la indiferencia, ¿cierto? -
No… No… Lo del… Baño. - Qué mierda digo debo retractarme ahora.
Está bien. -
Espere… -
¿Mmm? -
Mentí, sí es lo de la indiferencia… -
¿Por qué? -
Por qué yo no… No quiero que mis amigos ya no me hablen y maestra es una amiga para mí. -
Pues con mayor razón debes portarte bien y ser una mejor persona, además de una buena amiga, escucha, prometo no hacer eso jamás si tú a cambio te portas bien y mejoras tus notas. -
...De acuerdo -
Bien, descansa, Lorena, ¿Te veo… el martes, cierto? -
Sí. -
Muy bien, buenas noches. -
Buenas noches, maestra. -
Y con eso se cierra la puerta. Mi maestra finalmente me vuelve a hablar… Y me quedó claro que ella cree en mí, sí puedo reprochar lo cruel que fue conmigo, pero yo fui mala con ella, creo… que lo merezco, hace mucho que no pasaba por algo así, en todo caso, ya que tuve un baño caliente y trabajar tanto me han dejado muerta, sólo me queda tirarme a mi cama y dormir hasta el otro día si es posible…
Maestra, prometo que ahora trataré de ser una mejor persona. Lo prometo en serio. -
Ahora a dormir que mañana es lunes y el futuro tiene buena pinta.
Me ha costado escribir este cap dado a que pretendía hacerlo más largo y escribir más durante estas vacaciones, pero me la pasé jugando videojuegos, saliendo y leyendo de vez en cuando que al final fue pura procrastinación. No sé cuántos capítulos serán, pero ya sólo quedan 4 para que llegue el festival de Samhaim y con eso termine ¿La primera parte? No lo sé, luego de esa parte básicamente no sé si quedarán sól capítulos más. En todo caso me comprometo ahora a escribir un cap mensual, ahora que mi agenda estará muy ocupada los sgte meses me las ingeniaré para tener un cap listo cada mes, aunque no será un día concreto. Puede que me tarde un poco más. Nos vemos en el sgte capítulo que será ambientado en el Episodio 9 del anime del 2017. Ya saben el del pirata que Akko revive. Adiós.
