Después de una extraña ty larga ausencia ¡vulevo! Gracias por todos los que han leído esto y aun más gracias por los que se han tomado la molestia de dejar un comentario.

Respondiendio a una pregunta: Mi fic cuenta oficialmente con 19 capitulos y me ausente debido a unos problemillas personales ^^ pero todo ya esta bien.

Lo de siempre: los personajes no me pertenecen son de clamp.

SERENDIPITY

Capitulo 7. Me preocupas.

-Buenas tardes abogado. ¿Qué desea hoy?- la mesera se acercó al hombre que acababa de llegar.

-Hola. Un café bien cargado por favor.

-Está bien- la chica se dio la vuelta.

-Oye- Kurogane la detuvo y la chica nuevamente se acercó.

-¿Si?

-Has… - el abogado miró al suelo pero aún así preguntó- ¿Has visto o ha venido a alguna otra hora el doctor?

-¿El doctor Fai?- Kurogane asintió con la cabeza- pues… realmente la ultima vez que lo ví fue hace 4 días cuando estaba comiendo con usted.

-Gracias- la chica se retiró.

Hacía 4 días que Kurogane también lo vio. Como siempre elñ abogado había sido quien tuvo que pagar la cuenta. Fai se despidió de él con esa ya acostumbrada sonrisa que Kurogane odiaba (y necesitaba… ) ver.

Al día siguente de ese encuentro el abogado entró a la cafetería pero el rubío nunca llegó. Inclusive Kurogane se quedó más tiempo para esperarlo… jamás apareció.

-Señor…. Su café… ¿Abogado?...

-¿Eh?- Kurogane volteó y se encontró con la mesera que lo miraba extrañada – ah… gracias.

-¿Realmente le preocupa el doctor?- la choca sonrió al ver como el semblante frio del hombre cambiaba por solo unos segundos- ¿Por qué no lo va a ver a su casa?- él la miró. Ya había pensado en eso, pero realmente no se animaba a hacerlo.

-Pues…

-Yo creo que al doctor Fai le va agradar verlo.

-…

"Din don"

-Voiddddd!!!!- una voz ligeramnte cortada corría por toda la casa -¿sí?- el rubio abrió la puerta y sin querer un sonrojo apareció en sus mejillas al ver quien estaba tocando-¿Kudo-sama? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo sabes mi dirección?

-Cuando soliciaste que guera tu abogado me diste tu dirección… así que esta es la razón por la que no te he visto… tienes gripa ¬¬u

-Jajaja… adedante pasa…

El rubio condujo al abogado hasta la sala. La casa del doctor era realmente bella: cuadros surrealistas distribuidos pr todo el lugar. Muebles modernos y esparcidos por ahí varios floreros con rosas blancas.

-Sientate kudotan… - el abogado así lo hizo mientras que el rubio lo imitaba sentadose en otro sillón.

-No puedo creer que ni enfermo puedas aprenderte mi nombre- replicó calmadamente

-Jijiji n.n ¿Y a que debo el honod de tu vista?

-Pues… -Kurogane miró el suelo, no se esperaba una pregunta así- ¿Acaso no es obvio?

-Ah… :3 ¿Edtabas preocupado pod mi? ¡que dindo eres!

-Callate- y esa odiosa carcajada salió de los labios del doctor.

Y mientras él se reía, el abogado se dedicó a observarlo: Traia puesto un pijama de color azul cielo con blanco. Su nariz estaba rosada debido a la gripa… se veía adorable.

-¿Kudodin?- la voz de Fai hizo que Kurogane cayera en cuenta de que el doctor tabién lo observaba fijamente.

-¿Eh? ¿Qué pasa?

-No puede ser- el rubio se levantó y salió del lugar, poco después regresó con un cubrebocas puesto y colocándose unos guantes de latex.

-¿Qué ocurre?- aún sin entender que sucedía Kurogane observó como el doctor se sentaba a su lado.

-Me haceds enojad- Fai levantó sus manos y comenzó a desabrochar la camisa blanca del abogado.

-¡¡¿Qué te pasai?!!- Kurogane se separó de Fai pero una mirada muy molesta por parte del rubio hizo que se callara y quedara quieto.

-Edes un madpensado- lo miró fastidiado- tienes sangdre en ti camisa y quiedo ved podque- finalmente al ver la sangre Kurogane permitió que le desabrochara la camisa.

-Perdon, no me había dado cuenta.

-Bueno- Fai suspiró y le quitó la camisa. Buscó el problema: el brazo mecánico del abogado parecía que no quedaba perfectamente y eso hacia que la sangre fluyera en pequeñas gotas- Pedon si edto te duede-el doctor tocó la parte en donde la máquina y el hombre se unian, lo cual provocó una ligera molestia en Kurogane. El rubio nuevamente se puso de pie para volver con unas pequeñas pinzas, algodón y alcohol. Con una gran paciencia curó y limpió la sangre del abogado.

-Eh… yo…- Kurogane tartamudeo sin saber que decir, era solo que necesitaba hablar.

-Lidsto- el doctor junto todos los pequeños algodones llenos de sangre- ya puedes cedad tu camisa.

Asi lo hizo.

-Gracias- se escuchó la voz de Kurogane, lo que hizo que Fai lo mirara a los ojos para dedicarle una linda sonrisa.

-No hay problema, pero tieneds que id ad hospital pada que pueda adjutad tu brazo y ya no te caudse problemas.

-Sí.

¿Pod que no me lo dijiste antes?

Kurogane lo pensó, realmente era porque no le había dado mucha importancia. En ese instante se dio cuenta de que Fai era muy profesional.

-¿De donde sacas tantas cosas?- señalo las pinzas, el algondon y demás para cambiar de tema.

-No sé si sepas- le sonrió- pero soyd Doctod.

Y tras esa pregunta tonta nuevamente llegó esa risa fastidiosa del rubio. Kurogane lo miró fijamente, Fai al percatarse de ello se sonrojó.

-¿Sucede algo, kudosama?

Movido por la enorme confusión que en ese momento sintió, Kurogane levantó con su mano la barbilla de Fai para observarlo mejor. La sorpresa del doctor aumento cuando de un momento a otro sintió los labios del abogado reposando en los suyos.