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Capitulo 7

"... Parece que veré de nuevo a Sa-so-ri."Pensó el rubio mientras subía a aquel avión con sus amigos, cada silaba del nombre de el pelirrojo había resonado en su cabeza, realmente no entendía como actuaba este, de pronto lo había besado, y después nunca mas lo vio.. "Tal vez no quiere verme.." Pensó angustiado el rubio bajando sus orejas, empezaba a pensar que no era buena idea ir allá, por que querría verle, si este se había ido sin decir siquiera "Adiós", aunque si hubiera dicho adiós esto seria peor, hubiera preferido un hasta luego, los pensamientos paseaban en su mente mientras sus parpados comenzaban a serle pesados, ""Él".. Quién era? Por que era tan importante que yo no estuviese ahí cuando llegara? Por qué.. ?" Pensó por ultima vez el rubio mientras quedaba dormido en aquel asiento, que ahora parecía ser la almohada mas cómoda que este podía pedir, el pelinegro a su lado lo miraba con cariño y un pequeño sonrojo en sus mejillas, estos se conocían desde hace mucho, pero el cariño que este sentía hacia el rubio nunca podría ser el mismo que el rubio sentía por él..

-Dei.. despierta - Le pidió el pelinegro con una suave sonrisa en su rostro, mientras acariciaba aquellos mechones dorados del ojiazul.

-¿Mmh? - Emitió un sonido aquel mientras abría uno de sus grandes ojos de color cielo, en el instante que vio a el pelinegro tan cerca con aquella bella sonrisa muy entretenido con su cabello se sonrojo bruscamente.

-Al fin despertaste dormilón - Comento el pelinegro mientras sonreía ampliamente - Ya llegamos a donde cumplirás tus sueños - Agrego este señalando la ventanilla que se encontraba a la derecha del rubio, este se pego a la ventanilla mientras contemplaba el descenso a tierra, el pelinegro sonrío nuevamente, con ternura en sus ojos color carmesí..

...

-¡Woah! - Exclamo el rubio mientras recorría aquel departamento - Tu familia tiene mucho dinero ¿no? - Pregunto el rubio dirigiéndose al pelinegro que se había arrojado a un sillón blanco en medio de la sala.

-Algo así.. - Respondió secamente este mientras encendía el plasma que colgaba de la pared

-¡POR JASHIN! - Exclamo el peliblanco y tomo un paquete de papas que había en la alacena

-¿Qué? - Pregunto el rubio mientras dirigía su mirada hacia aquel intrigado.

-Hay comida. -Anuncio entre mordiscos

-¿Enserio? No me digas. - Dijo con tono sarcástico el pelinegro mientras sonreía burlonamente desde el sillón

-En realidad, a mi también me sorprende.. - Acoto el rubio con una sonrisa penosa, el pelinegro lo miro decepcionado.

-Les dije que había llamado a alguien de aquí para que preparara el departamento para nosotros - Aclaro aquel mientras cambiaba de canal

-¿Eh? - Preguntaron al mismo tiempo el ojiazul y el ojilila que comían muy entretenidos; el peliblanco unas frituras y el rubio con su peculiar vaso de leche y por arte de magia había encontrado unas sardinas enlatadas de las que se había enamorado a primera vista, no habían escuchado nada de lo que había dicho el pelinegro..

-¿Deidara cuando tienes la orientación? - Pregunto el pelinegro ignorando que no le habían prestado atención anteriormente

-A las tres nya~ - Respondió emocionado este, el pelinegro le echo una mirada al reloj negro que colgaba en la pared y le echo una mirada al ojiazul que tomaba leche felizmente

-¿Te has fijado que hora es? - Le pregunto el pelinegro mientras le indicaba con el dedo indice donde estaba el reloj, el rubio grito aterrado, corrió hasta la puerta con su mochila y en un parpadeo había desaparecido.

...

Intentando no llamar la atención, entro lentamente sin provocar ningún ruido mirando sus pies; concentrado en no hacer un solo sonido, bajaba las escaleras en busca de un asiento vació, cuando levanto el rostro, toda la clase lo miraba como si estuviera perturbando el sagrado ambiente que había en aquella aula, entonces el rubio no tubo mejor idea que tropezar con sus propios pies, rodó por aquellas largas escaleras hasta dar con el aun mas duro suelo..

-Owwww - Se quejo el rubio mientras levantaba el rostro, al hacerlo se encontró con una mano que se extendía hacia él, tomo aquella mano confundido y logro pararse mientras se frotaba su cabeza, levanto el rostro para mirar a los ojos a quien lo había ayudado, entonces se cruzo con aquellos ojos acaramelados.

-¿Estas bien? - Pregunto aquella dulce voz que recordaba a la perfecciona, el rubio se sonrojo bruscamente - Etto.. - Dijo el pelirrojo mientras revisaba una larga lista que tenia en su mano - Deidara, ¿no? - Le pregunto el pelirrojo, aquellas palabras resonaron en su mente "Deidara, ¿no?", aquellas palabras destruyeron el corazón de aquel rubio en mil pedazos, estaba acostumbrado a ser rechazado por el publico y todos a su alrededor, pero, sin embargo, aquellas palabras lograron inquietar al rubio, ¿fingía que no lo conocía? ¿en realidad no lo recordaba después de un mes? ¿Después de besarle? ¿Tan cruel podía ser el destino para él?

-Si, gracias - Dijo el rubio con una enorme sonrisa hacía el pelirrojo, podría mentir con aquella sonrisa pero; en sus ojos se veía como aquel pelirrojo le había partido el corazón al pronunciar aquellas palabras. Este se dirigió a un asiento intentando no hacer contacto visual con aquel, quería olvidar que lo había conocido alguna vez, como había actuado con él en el hospital, ¿por qué ahora actuaba como si no lo conociera? Simplemente no podía entenderlo. Ahora lo mejor que podía pedir el rubio; tener una clase con él, mirarlo durante horas mientras explicaba cosas que llegaban a los oídos de este pero, su mente no lograba procesar aquellas palabras, el mundo entero acababa de derrumbarse y este no podría volver a ser igual. Al terminar aquella corta clase; el rubio se dirigió sin ánimos hasta la puerta se escucho como una voz lo llamo pero este estaba sordo, aun se torturaba en su mente con aquellas palabras "Deidara, ¿no?", el dolor crecía en su pecho como si le hubieran clavado una navaja, la movían de un lado a otro, probocandole un dolor insufrible.

...

El rubio entro a aquel departamento como si hubiese llegado a su casa, pero ahora no estaba solo, sus amigos prestaron atención cuando este entro; arrastrando sus pies, con sus orejas caídas, aquellos lo llamaron innumerables veces pero, este no contesto, no los oía, en su mente las únicas palabras que podía escuchar eran "Deidara, ¿no?", abrió la puerta del cuarto que tenia un cartel que decía "NEKO-CHAN"; se lo había preparado el peliblanco esperando que este se enojara, pero la única reacción que hubo fue una sonrisa dolida y el fino ruido de la madera chillar al cerrar aquella puerta, este se dirigió a su cama, y se sentó sin todavía poder comprender, sus ojos se nublaron y lagrimas empezaron a correr por sus mejillas sonrojadas, lo único que podía oírse en aquel departamento era el eco de los gemidos de dolor del rubio.

-Dei, ¿estas bien? - Pregunto el pelinegro; preocupado desde la puerta, era obvio que no, este no obtuvo respuesta alguna - ¿Puedo pasar? - Insistió aquel, solo se escuchaban aquellos dolidos gemidos del ojiazul atrás de aquella puerta, el pelinegro no podía soportarlo mas, abrió la puerta de la habitación; la mochila del rubio estaba arrojada en el camino a la cama blanca de dos plazas, el rubio estaba acostado en el medio de su cama, con lagrimas en sus ojos. El pelinegro quedo pasmado al ver la escena y su corazón se achico al ver como las lagrimas del rubio corrían por sus mejillas, aquel no parecía haberse percatado de su presencia, este cerro la puerta detrás de él y se sentó a un lado de la cama, lo miraba con dolor. - No te fue muy bien, ¿no? - Pregunto el pelinegro mientras acariciaba la cabeza del menor, este dirigió su mirada llena de lagrimas hacia él, en sus ojos podía verse la tristeza que tenia este, realmente toda esperanza estaba perdida "No debí haber venido" pensaba el rubio angustiado. - ¿Puedo decirte algo? - Pregunto el pelinegro dibujando una sonrisa en su rostro, este no recibió respuesta -No se que te paso, aunque me lo imagino.. Sea lo sea que aya dicho o echo ese idiota, no es el fin del mundo. - Le dijo positivo este.

-Para el mio si.. lo és. - Dijo con la voz quebrada el rubio mientras serraba sus ojos con dolor; intentando imaginar que este día no había pasado, que era un mal sueño, que nunca había llegado a Estados Unidos, es mas, nunca había ganado aquel concurso, nunca había escuchado las palabras que jamás hubiera pensado que podrían ser las mas dolorosas para él, simplemente quería borrarlas de su memoria y dejar todo como estaba, con aquel dulce recuerdo de el pelirrojo besandole, antes de esto hubiera preferido nunca haberlo vuelto a ver. Sin saberlo el rubio acababa de destrozar el corazón del pelinegro con aquellas palabras que él acababa de pronunciar, él sabia que el rubio no le pertenecía y nunca lo aria pero, el echo de escuchar aquellas palabras con su dulce voz, le rompía el corazón, pero este no pensaba demostrarlo, sabia que pronto le pasaría pero, no pensaba mostrarle aquel dolor al rubio, ahora él tenía que hacerle sentir mejor, eso era lo mas importante.


Deii TT-TT

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