Chico malo
Los personajes de Glee le pertenecen a Fox y a otros.
7. Noche de chicas - I
Al principio se sentían bastante intimidadas por el hecho de tener a Blaine alrededor. No es que él las atormentara como lo hacía el resto, usualmente Blaine ignoraba al club de Glee, pero sabían de todos esos rumores sobre el chico.
Que si se drogaba, que robaba, que tenía a todos los profesores aterrorizados, que había logrado dominar a los 'chicos malos' de la escuela con una pelea donde casi mueren todos (menos él), que si había llegado a McKinley después de violar, matar o destruir a alguien.
Nadie sabía la verdad sobre Blaine Anderson, o cómo se las había ingeniado para llevar al principio de la cadena en la preparatoria, logrando controlar a todo el equipo de americano y hockey, o al menos provocarles el miedo de no molestar a Kurt Hummel. Porque eso era la regla no escrita ahora: Kurt era de Blaine y sólo él podía atormentarlo.
Cosa que, en ese momento, las chicas notaban que no era tan desagradable cómo podía parecer en un primer momento.
Mercedes, Rachel y Tina, quien se había unido poco después de la llegada de los chicos, veían con asombro cómo Blaine jugueteaba con Kurt aún frente a ellas. Cómo había arrastrado al contratenor al baño dentro del sótano de Rachel para salir maldiciendo y muy furioso. Sólo Kurt había logrado convencerlo de no salir en ese momento a hacer algo que parecía bastante drástico, dada la cantidad de planes en voz alta que Blaine decía contra Karofsky.
Aunque gracias a eso sabían que Kurt tenía la espalda llena de moretones, por lo que ellas también habían saltado en contra de ese grandulón estúpido lleno de homofobia.
Claro que callaron sus discursos cuando aquellos ojos hazel se clavaron en ellas.
En ese momento Blaine estaba recargado en la pared, cerca de uno de donde estaba el mini-bar de la casa, y tenía a Kurt sentado entre sus piernas. Con sus manos en las caderas del otro chico, quien se retorcía en ese instante, bastante apenado por la situación.
—Si no dejas de moverte te verás en problemas, Kurt —advirtió Blaine, forzando más su agarre en las caderas del contratenor—. ¿Qué no ves que todo eso no logra más que prenderme?
—¡Blaine! —exclamó tan bajo cómo pudo, sonrojándose lo suficiente para que las chicas no pudieran despegar sus miradas de ambos.
Rachel se puso de pie en ese momento y aclaró su garganta, era su deber como anfitriona poner reglas, o eso creía.
—Si te has de quedar, Blaine, debo pedirte que no vayas a meterte en ningún problema, o a nosotros —añadió rápidamente—. No tengo problema en que te quedes dado que mis papás confían en mí pero… mejor aclarar.
—No haré nada que no sea divertido, lo prometo —dijo con una enorme sonrisa, moviendo su mano debajo de la camisa de Kurt, quien se estremeció ante el toque.
Las chicas voltearon la mirada a otro lado, no sabiendo si detenerlo o qué. Aunque Mercedes se veía ya con muchos ánimos de arrancar a Kurt de las garras de Blaine.
—Entonces… ¿qué se supone que hacen en una noche de chicas? —preguntó Blaine, con una enorme sonrisa, aclarando que sí: él se quedaba.
¡No me odien, otra vez ;_;!
Parece que la universidad se pone en mi contra. El viernes tuve una exposición horrible en cuanto a la preparación, nos quedó bien pero no dormir no ayuda a escribir. Dado lo corto de este capítulo subiré otro el miércoles, lo prometo :D!
Por cierto, ¿les gustaría que busque tiempo para responder sus maravillosos reviews?
