¡Y todo por culpa de mi madre!

Autora: CaSsIs90210

Disclaimer: Los personajes no son míos, son propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia que leerán sí es mía y los personajes inventados también.

Advertencias: AU.

Capítulo VI: No dejes que tus sueños se vayan volando, persíguelos.

Estaba enfrentando la más dura de las crisis. Su único sueño era convertirse en doctora y salvar todas las vidas que pudiera, sueño que se atrasaría en conseguir.

No había salido de su casa en dos semanas y pasaba la mayor parte del día encerrada en su habitación. No quería saber de nadie, ni de nada. Había ignorado a su madre, a sus amigas, a Sasuke, e incluso a su padre.

Lo único que podía hacer durante su angustiosa depresión era dibujar. Todos sus cuadernos de la universidad estaban llenos con dibujos y bocetos.

—Sakura. —Le llamó su madre por milésima vez, ya había perdido la cuenta de cuantas veces había intentado animarla inútilmente. —Hija. No puedes encerrarte en tu habitación para siempre.

Luego de saber de la noticia, su madre había corrido a verla a su casa a diario. La mujer no se apartaba de la ciudad ni un minuto, había cancelado todas sus citas con sus pacientes para estar con ella, pero la chica ni siquiera abría la puerta.

Sakura sintió el sonido de la cerradura abrirse y se exalto y enojadísima corrió hacia la puerta.

— ¡Ni se te ocurra entrar!— Chilló furiosa y su voz sonaba ronca, producto de los incesantes sollozos y los gritos que a veces lanzaba para liberar el estrés aunque sea un poco.

Entró al baño que había en su habitación y se dio una larga ducha con agua tibia. Eso era lo mejor que podía hacer mientras pensaba en una forma de continuar con sus estudios.

Salió del baño usando solamente una toalla enrollada alrededor de su cuerpo, pero jamás esperó encontrarlo a él sentado en los pies de su cama mirándola fríamente.

— ¡¿Qué haces aquí?—Gritó furiosa, acercándose a él con ganas de matarlo.

— Es malo hacer que la gente se preocupe por ti. —Sakura apretó los dientes y trató de sacarlo a empujones de su cuarto, pero Sasuke no se movió ni un centímetro. — ¿Por qué lloras tanto?

La pelirrosa se sorprendió por lo que había dicho, porque no había notado que estaba llorando. Se volteó a buscar algo con que taparse y se puso una bata celeste que había colgada tras su puerta.

—Vete de aquí, quiero estar sola. —Le rogó usando un tono de voz cansado y desanimado. Él simplemente se encogió de hombros y se recostó en la cama de su compañera de piso, cosa que irritó mucho a Sakura.

— ¿No crees que has estado sola ya mucho tiempo?—Ella terminó de atar el nudo de su bata y lo miró a los ojos.

—Por favor, Sasuke, lárgate, quiero estar sola. —Quería gritarle, quería que se marchara, que la dejara sola; pero por otro lado, muy dentro de ella, no quería que se fuera, quería contarle sus problemas y que él la ayudara a sentirse mejor.

—Me largaré si me cuentas lo que pasó. —Ella finalmente se resignó a contarle lo que había pasado, el pelinegro se mostró sorprendido cuando ella le contó lo que Karin había dicho.

— ¿Solo por eso estás triste?—Preguntó él haciéndolo parecer poca cosa, ella lo miró con ira pensando que se burlaba de ella. —Konoha no es la única universidad en Tokio. —Aclaró él haciendo que ella negara con la cabeza.

—No me interesa esa universidad porque tenga algo exclusivo, me interesa porque toda la familia de mi madre ha salido de ahí y yo quiero continuar la tradición. —Habló seriamente. Una pequeña y solitaria lágrima se escapó de sus ojos y corrió por su mejilla, él se percató de eso, pero no hizo nada y simplemente se quedó sentado junto a ella sin decir una palabra.

— ¿Y?—Le preguntó él poniéndose de pie, la chica levantó una ceja.

— ¿Y qué?

— ¿Qué otro motivo tienes para ir a ésa universidad?—La chica lo miró incrédula y pensó que no podía estar hablando en serio.

— ¿Por qué lo tomas como poca cosa?—Gritó furiosa. — ¿Nunca has sentido la necesidad de cumplir las expectativas de tus padres?

—Hace tiempo que mis padres no me exigen nada. Yo soy libre de hacer lo que quiera. —Murmuró despreocupadamente, pero a Sakura le llamó la atención que él lo había dicho sin mirarla a la cara.

— Se ve lindo con esa mirada de…—Movió la cabeza de un lado al otro al pensar en algo así en semejante situación. — ¡No es momento de pensar en idioteces!

—Como sea, ya sabes porque estoy así, ¡Vete ya!—Exigió sentándose en su cama y tomando un cuaderno de aspecto viejo y gastado.

Sasuke se paró de la cama y caminó hacia ella y en un rápido movimiento le quitó el cuaderno de las manos.

— ¡¿Qué haces idiota?—Refunfuñó la chica tratando de quitarle el cuaderno.

Ella no se había dado cuenta, pero él le había quitado la depresión en un abrir y cerrar de ojos.

—Reviso esto. —Respondió cortante. Hojeó el gastado cuaderno, pero se detuvo en una hoja que llamó su atención.

— ¡Lo tengo!—Exclamó victoriosa al agarrar el objeto, pero cuando lo sacó de las manos del pelinegro la hoja que él estaba leyendo fue arrancada. Él ni se inmutó, solo siguió leyendo como si le incumbiera lo que contenía la hoja.

— ¿"Querido diario"?—Leyó sonriendo altaneramente, Sakura quería morir cuando lo escuchó leer el contenido de la hoja. — "Viernes diecinueve de octubre del año dos mil diez…"—Siguió leyendo y la chica tiró el cuaderno y trató de arrebatarle la hoja. —"Querido diario: Hoy, como siempre, se me declaró un chico guapo. No me gusta fijarme en las apariencias, pero él era tan guapo que no pude evitar mirarlo mucho mientras se me confesaba. Luego me fijé que me estaba mirando las piernas y olvidé lo guapo que era y sin pensarlo solo le dije: "Tengo tres meses de embarazo". Obviamente el chico huyó…"—Leyó atentamente, pero se detuvo en esa parte y miró a Sakura levantando una ceja.

— ¿Qué estás mirando, tonto? —Se apresuró a decir. Él negó con la cabeza y dejó la hoja en la cama, caminó hasta salir del cuarto de Sakura, la cual solo se extrañó por la rara actitud del muchacho.

Tan pronto el chico se fue, entró corriendo la madre de la joven y la abrazó fuertemente.

— ¡Hija! —Gritó mientras la estrechaba en sus brazos. — ¡No te deprimas por eso, solo es una tonta universidad! ¡Si quieres te ayudo a pagar otra para que puedas…!—Sakura se separó de su madre y la cayó poniendo un dedo sobre sus labios.

—No te comprometas con eso. —Expreso sorprendiendo a su madre por lo madura que se oía su voz. —Yo provoqué lo que me pasó, yo saldré adelante sola.

—Hija. —Susurró Sumire con lágrimas desbordantes en sus ojos. — ¿Por qué hablas como si estuvieras embarazada? —En ese momento, la pelirrosa pudo sentir como la seriedad del momento se iba al diablo. Frunció el ceño y sacó a su madre de la habitación para poder vestirse.

Cuando salió de su cuarto vio a su padre hablando con Sasuke como si fueran amigos de toda la vida.

— ¡Oh, Sakura! —Exclamó el hombre. —Al fin sales. Creí que tendríamos que sacarte con una grúa. —El hombre lanzó una carcajada y se rio de su propio comentario, Sakura se golpeó la frente, su padre no había cambiado nada.

—Papá. —Murmuró la chica callando la incesante risa de su padre. —Yo… fallé, no pude cumplir la promesa que te hice. —El hombre sonrió al recordar la promesa de su hija había hecho.

— ¿Cuál promesa? —Preguntó la madre de Sakura asomándose por la puerta de la cocina.

Flash Back.

— ¿Papá?—Llamó la niña pelirrosa de quince años a la puerta de su padre.

—Sakura ¿Podrías venir en otro momento? Estoy escribiendo una canción ahora. —Pidió el hombre sin siquiera voltearse a ver a su hija. La adolescente no salió de la habitación y caminó en dirección al escritorio de su padre.

— ¿De qué trata tu canción? —Siguió hablando ella y el hombre suspiró resignado, soltó el lápiz y volteó a ver a su hija.

—Todavía no estoy seguro, se supone que quería escribir sobre un hombre que es encarcelado injustamente, pero resultó ser una canción motivacional. —Empezó a reír y Sakura lo miró con aún más curiosidad.

—Cántamela. —Pidió ella y vio su padre dudar por un segundo, pero luego tomó la hoja y respiró profundo.

La canción trataba de un muchacho que huía de su casa para cumplir sus sueños de ser pintor, la letra contaba sobre los sentimientos del joven y de como logró superarse de a poco, al final de la canción decía algo como: "No dejes que tus sueños se vayan volando, persíguelos."

Esa corta frase la ayudó a tener la confianza y determinación que le hacía falta para decirle a su padre lo que quería.

— ¿Qué te pareció?—Le preguntó el hombre cuando dejó de cantar.

—Hermosa. —Respondió ella sin atreverse a mirar a su padre a la cara, el hombre se percató de eso y volteó a ver a su hija.

— ¿Qué te pasa?

—Nada. —Se apresuró a responder ella, sus ojos denotaban la determinación que ella estaba sintiendo, pero algo le impedía hablar, no quería defraudar a su padre.

—…Papá. —Decidió hablar tras un largo rato de meditación, el mencionado se quedó mirando a su hija y ella no se decidía a hablar, él supuso que algo malo estaba sucediendo.

— ¿Qué pasa, hija?

— ¿Qué harías si te dijera que quiero estudiar medicina? —Habló atropelladamente la muchacha, pero el hombre le entendió todo a la perfección.

Él suspiró y recargó su espalda en el respaldo de la silla. A decir verdad él siempre había consentido más a Sakura debido a su talento en la música. Ella había heredado la melodiosa voz de su padre y su habilidad con los instrumentos, además de siempre haber tenido el intelecto para componer hermosas canciones, es por eso que uno de los más grandes anhelos que tenía era que su hija continuara con la banda que él tenía cuando este ya no pudiera seguir.

Pero ¿Qué podía hacer si ella no quería? Al principio pensó que solo era un capricho, sin embargo, al notar ese brillo de determinación en los hermosos ojos de la niña lo hizo dudar.

—Sakura. —Habló él cansinamente. —Sabes lo que yo espero de ti. Y también sabes que sería malo desperdiciar tu gran talento. —Ella asintió algo triste, en el fondo sabía lo que su padre iba a responder.

En ese momento vieron como alguien se asomaba en la puerta.

—Siento interrumpirlos, pero, no pude evitar oír su conversación. —El que se había asomado en la puerta era el hermano mayor de Sakura, Hiroshi, un hombre alto de cabello castaño oscuro y ojos verdes.

— ¿Qué quieres, Hiroshi? —Preguntó el padre de ambos jóvenes cruzándose de brazos sabiendo que si él interfería de seguro saldría perdiendo.

—Creo que no es justo que trates de obligar a Sakura-chan a heredar tu banda. ¿De verdad crees que los fanáticos querrán que la hija del baterista se meta a la banda? —El hombre miró a sus dos hijos como si estuviera entre la espada y la pared. —Yo creo que no. —Finalizó el muchacho recibiendo el apretado abrazo de su hermana menor, quién muy agradecida de su hermano, solo se tiró a sus brazos.

—Está bien, hija. —Dijo el baterista viéndose derrotado. —Pero te daré una condición. —Prosiguió él, levantando un dedo. —No pagaré tus estudios—Ambos hijos no podían creer lo que estaba diciendo. Se le notaba mucho que odiaba perder. El hombre sonrió y miró a sus retoños como diciendo "Aún les queda mucho por aprender". —Digo esto porque quiero que aprendas a ganarte los premios con tu propio sudor y sangre, pero si decides cambiar de carrera o de universidad. Estarás obligada a seguir mis pasos en la música. —Sentenció él finalmente y Sakura sintió una gran presión sobre sus hombros y antes de indicarles que se fueran dio un último detalle. — Y si le pides dinero a tu madre ganaré el trato.

Fin Flash Back.

Al finalizar el relato, Sumire se encontraba ahorcando a su marido con un cable de teléfono, Sasuke y Sakura traban de separarlos y Ryuichi, el padre de Sakura, estaba luchando por respirar.

—¡S-Sumire-chan! —Gritaba él con dificultad. — ¡Cálmate! —El hombre hablaba dificultosamente y rogaba por su vida al mismo tiempo.

Cuando todo se calmó, un poco, Sumire zamarreaba violentamente a su amado marido, mientras que los más jóvenes no hacían más que mirar a la pareja con una gotita de sudor en la frente.

— ¡¿Por qué me dijiste que Sakura-chan había decidido trabajar y pagarse sus estudios sola, canalla? —Gritaba enojada sin dejar de zarandear al pobre hombre que comenzaba a marearse.

—Déjalo ya, mamá. —Los detuvo la pelirrosa mientras se cruzaba de brazos y se sentaba en el sofá. —Entiende que lo hizo para saber si merecía que me premiaran de ésa forma. —Sus palabras sonaron tan maduras que todos los presentes miraron a la chica con admiración por lo mucho que había madurado en las dos semanas llorando.

— ¿Merecer? — Dijo Ryuichi rompiendo el silencio que se había formado en la casa, haciendo que todos voltearan a verlos. —Nada de eso, yo solo lo hice porque estaba molesto de que no cumplieras mis caprichos…—Sin darse cuenta se estaba amarrando la soga al cuello, literalmente, porque su amada esposa lo estaba ahorcando, de nuevo, con el mismo cable de teléfono.

—Da lo mismo cual haya sido tu propósito. —Interrumpió nuevamente la chica. —Rompí la promesa y tendré que seguir tus pasos en la música.

Sumire miró a su esposo con ira y él se sobresaltó ante el hecho y posó su mirada sobre su hija con infinito orgullo, y también con algo de miedo por lo que podría hacerle su esposa.

—¿Sabes, Sakura-chan? —Habló llamando la atención de su hija. —No quiero que te veas obligada en algo que no quieres hacer, así que ¿Qué te parece si te pago otra universidad? —A la pelirrosa se le iluminaron los ojos y miró a su padre esperanzada, pero inmediatamente negó con la cabeza.

—No quiero. —Sentenció cerrando los ojos y todos en la habitación quedaron impactados por lo que ella había dicho.

Continuará.

Ahoj!

¿Cómo están todos? Aquí estoy yo con la conti :P ¿Qué les pareció? Como había prometido el capitulo es largo (aunque se retrasó bastante u_u)

Les adelantaré que en el próximo se responderán bastantes dudas, en éste capitulo presenté al padre de Sakura quién es alguien bastante infantil, pero entregado a su familia.

Dénme sus opiniones y cualquier crítica que tengan. Espero que les haya gustado.

¡MUCHÍSIMAS GRACIAS POR SUS REVIEWS, ALERTAS Y FAVORITOS, LOS APRECIO MUCHO!

Zbohom!