Holas a los pocos que me leen T_T ¿Cómo están?
Bueno, acá les dejo otro retazo de esta humilde historia...
Recuerden que Naruto es de Kishimoto-san, pero el argumento de corazón de marioneta es mío
Quiero aclarar del anterior capítulo que Heraldos Negros es un hermoso poema de Cesar Vallejo del cual me encantan sus composiciones, y que a lo largo del capítulo se presentan muchas líneas de dicho poema.
"El querer sin ser querido, el amar sin ser amado" Es pequeño fragmento de una décima tradicional de mi país. Igual el fragmento de: "Hay que ser insensible cual mármol,El pesimista arruina su vida y su nombre"… es también otra décima tradicional de mi país llamada No podré dejar de amarte.
Y el Rex Tremendae todos sabemos que es del Requiem de Mozart, verdad?
Listo!
Ahora si!
CAPÍTULO SEXTO:
LUCHA Y DESESPERACIÓN
Ya pronto terminaría mi turno, podría ir a descansar tranquila a mi casa. Gracias a Dios esta madrugada la sala de urgencias estuvo muy calmada, no hubo nada horrible que ver, ni pacientes graves que atender. Hoy no realicé ninguna cirugía delicada ni inmediata, solo una que otra sutura. Gracias a Dios nada de suma y gran importancia ni asunto de gravedad atendí hoy y ayer, porque aun está grabado en mi mente cada momento que intenté revivir a aquel hombre, su cadáver puesto en el quirófano, con el monitor que medía su ritmo cardíaco realizando un sonido de un agudo "pi" prolongado. Cierro mis ojos y lo veo. Fue negligencia mía, lo sé, aunque digan que no yo sé que si lo fue. Un coágulo de sangre en el cerebro que causa convulsiones, y dos más repartidos por la vena aorta no causan necesariamente un paro cardíaco, y la reanimación en un paro cardíaco debería ser relativamente fácil o no tan difícil. Entonces ¿Por qué murió? Si parecía tan sencillo salvarle. No es que me crea Dios decidiendo quien vive y quien muere, pero yo creo que a este señor lo pude haber salvado y algún error cometí o algo me pasó y no pude hacerlo.
-Doctora Haruno, presentarse inmediatamente a la sala de urgencias… Doctora Haruno, presentarse inmediatamente a la sala de urgencias – Escuché decir por el altoparlante la voz robótica de la mujer que desde hacía ya tiempo había empezado a ser molesta para mí. Cada vez que me pedía presentarme de manera inmediata, lo que me esperaba en esa entrada era una escena verdaderamente horrible… ¿Y que esperaría yo siendo una médico? Obvio no sería un campo de flores con un arcoíris saliendo detrás de una montaña, no. Sería el encontrarme con personas que se debaten en una fiera lucha con la muerte.
Si… no me había equivocado, era eso lo que estaba frente a mí. Una verdadera horrible batalla contra la mismísima cruel Parca.
La doctora Sakura Haruno estaba de pie frente a la camilla y casi encima del cuerpo del paciente. Las cosas no estaban para nada bien. Esta persona tenía muchos cortes profundos, y uno de los huesos de su pierna, la fíbula, se había roto y había desgarrado el músculo y la piel hasta hacerse visible en el exterior, una costilla incrustada en el pulmón le evitaba respirar, y de seguro tendría varias fracturas más. La doctora Haruno lo había hecho pasar inmediatamente hacia el quirófano, donde ella misma atendió esa costilla rota y ese hueso expuesto. La mujer se había prometido internamente salvar la vida de ese hombre, o renunciaría a ser médico, no podría soportar perder dos pacientes seguidos. Y todo iba bien, hasta el momento… hasta el momento.
Ella terminó su labor, y respiró aliviada al ver que todo estaba bien, que ningún monitor lanzaba chillidos exasperantes o que no había ninguna persona convulsionando en la mesa de operaciones y con un infarto. Sonrió para sí mientras se quitaba el gorrito que cubría sus rosados cabellos.
-Está bien – Susurró y ya se estaba girando a la salida, pero se detuvo al escuchar a uno de los monitores pitar rápidamente.
-¡Lo estamos perdiendo! – Gritó un enfermero de cuerpo obeso. Ella se giró rápidamente a observar el monitor, el hombre estaba sufriendo una arritmia. Sus ojos quisieron inundarse en lágrimas. La joven genio volvió rápidamente sobre sus pasos hasta quedar al lado del cuerpo del joven en la mesa de operaciones.
-¿Por qué?... ¿Por qué?... ¿Por qué?... – Sollozaba mientras exploraba minuciosamente y lo más rápido que podía el cuerpo del hombre. Y lo vio. Vio un horrible moretón sobre su hígado, el joven tenía un sangrado interno. Y seguro provenía de su hígado. Para Sakura fue desesperante tanto el encontrarlo, como antes el no hacerlo.
-¡Es el hígado! ¡Es un traumatismo hepático penetrante! – Gritó la doctora con intranquilidad - ¡Debemos operar!
-¡Primero debemos hacer una ecografía! ¡No es seguro que sea un trauma penetrante! – Le argumentó el enfermero obeso.
-¡No hay tiempo para eso! ¡Morirá desangrado!
-¡No hay nada que le haya cortado el hígado, doctora Sakura! – El enfermero regordete intentaba razonar. Ella lo miró suplicante, pero entonces un atisbo de entendimiento se hizo visible en sus ojos
-¡Fue la misma costilla que perforó su pulmón! – Gritaba ella sin poder controlar su mala emoción - ¡Pasamos su hígado por alto!
-¡NO PODEMOS OPERAR!… ¡SU RESPIRACIÓN Y RITMO CARDIACO NO SON NORMALES! – La angustia se respiraba y palpaba en todo el quirófano.
-¡Pues estabilízalo, Chouji! – El enfermero miró los orbes esmeraldas de la cirujana. Estaban inundados por sus lágrimas, tal vez resbalaran pronto por sus mejillas. No supo qué hacer, ni que decir. Así que procedió a hacer lo que la doctora le pidió. Inyectó directamente en la vena del pelirrojo un medicamento para detener la arritmia y estabilizar su respiración. La doctora Haruno se ataba otra vez el gorro para sostener sus cabellos y evitar que interfirieran en la cirugía. Pronto la arritmia desapareció.
Haruno procedió a operar tan rápido como su precisión le permitía. Debía detener inmediatamente la hemorragia de su hígado, solamente si era eso lo que estaba matando al hombre de cabellos rojos. Se sintió en su interior aliviada al descubrir que si era un traumatismo penetrante, pero aun el hombre se estaba desangrando. Procedió entonces a detener la hemorragia. Otra vez respiro tranquila cuando contuvo por fin la hemorragia, ella terminó de realizar el tratamiento al trauma penetrante hepático y empezó a suturar.
-5 pintas de sangre tipo… - Sakura levantó la cabeza hacia una enfermera, ella entendió y buscó el expediente.
-Akasuna No Sasori, Tipo de sangre AB – Expuso la enfermera. En seguida, otra enfermera que estaba allí salió a buscar la cantidad de sangre que había requerido la doctora Haruno. Ella cerró los ojos respirando profundamente en señal de cansancio, pero ella aun no se relajaba, después de todo, casi pierde a este paciente por no examinar más detenidamente.
-Ya está bien, doctora Sakura, lo ha salvado – Le dijo Chouji para tranquilizarla.
-Si… - Le contestó ella cancinamente, mientras se quitaba los guantes de látex y liberaba su cabello del gorro. Ella observó al hombre de cabellos rojos aun inconsciente sobre la mesa de operaciones, se veía pálido puesto a la pérdida de sangre que tuvo; todos monitores indicaban que todo estaba bien, ella sonrió con fatiga. Pronto la enfermera trajo las pintas de sangre que Sakura había requerido. Realizaron todos los procedimientos para una transfusión sanguínea, la sangre empezó a circular por las venas de Sasori.
Sakura se dirigió hacia la salida del quirófano.
Pero…
El sonido de los monitores…
La detuvo…
Otra vez…
Giró otra vez.
-¡¿Qué sucede ahora? – Gritó Chouji viendo hacia los monitores. Sakura abrió los ojos cuando vio iluminarse su mente. Otra vez había pasado algo por alto.
-¡Dame el expediente del paciente! – Ordenó a la enfermera mientras se dirigía otra vez hacia la mesa. La enfermera reaccionó inmediatamente y pasó el expediente a Sakura. Ella lo revisó rápidamente.
-¡Es una reacción alérgica al medicamento contra la arritmia! – Gritó la médico abriendo los ojos como platos.
-¡Tan tarde la reacción! – Atinó Chouji a la vez que llenaba una jeringa con un contenido casi transparente.
Los monitores empezaron a pitar más rápido. El hombre estaba sufriendo un paro cardíaco. Sakura se estremeció.
-¡Es un paro! – Gritó otra enfermera, habían 3 en el lugar, más el enfermero. Chouji se apresuró a inyectar el medicamento contra la reacción alérgica.
Pero…
Su efecto…
No fue inmediato…
Después de que los monitores pitaran tan rápido como el ritmo cardíaco y respiratorio de Sasori les marcara, estos… se detuvieron.
Sakura se puso fría al mirar hacia los monitores, y comprobar que realmente marcaban cero. Ella reaccionó y frunció el ceño.
-¡Desfibradores! ¡RÁPIDO! – Ordenó ella, orden que las enfermeras cumplieron enseguida.
-Uno… Dos… Tres… – Una descarga eléctrica estremeció el cuerpo de Sasori… Pero nada indicó que este se reanimara.
-¡Otra vez! – Gritó Sakura al borde del llanto – Uno… Dos… Tres… - El cuerpo de Sasori se estremeció, pero…
Nada pasó…
Otra vez…
Uno… Dos… Tres… El cuerpo se estremeció, y…
Nada…
Otra vez… uno… dos… tres….
Pero nada ocurrió.
-¡OTRA VEZ! – Gritó Sakura con las lágrimas rodando su mejilla.
-¡DOCTORA SAKURA, YA BASTA, ESTÁ MUERTO! ¡LO PERDIMOS, SAKURA! – Gritó Chouji sosteniéndola de los brazos.
-¡NO, NO, NO, NO! ¡NO PUEDE SER! – Gritó Sakura llorando echándose encima del cuerpo inerte de Sasori - NO PUEDES MORIR… POR FAVOR… NO MUERAS… NO MUERAS… TE LO PIDO – Gritaba desesperada sacudiendo el cuerpo de Sasori. Chouji la jaló, pidiéndole que se detuviera y que se alejara del cuerpo, pero ella no lo hizo.
-Por favor… no mueras… no mueras… no mueras… - Lloraba Sakura con la cabeza apoyada en al abdomen de Sasori, golpeándolo suavemente con los puños cerrados en su pecho, como si intentara despertarle de una pesadilla.
-Sakura, ya detente por favor – Chouji sintió pena por Sakura. Demasiado dolor y presión para un corazón tan joven – Ya llevará unos cinco minutos muerto, es imposible reanimarlo – Le dijo con suavidad, las enfermeras observaban igual con lágrimas en los ojos la dolorosa escena.
Pero Sakura seguía llorando totalmente desesperada y fuera de sí sobre el cuerpo de Sasori. No podía dejarlo morir… no quería dejarlo morir. Ella observó el rostro de Sasori. Un rostro tan pacífico y que de cierta manera parecía inocente y sufrido a la vez. Tan joven y simpático… una vida así no podía extinguirse. Él tenía que vivir, tenía que seguir viviendo…
Tenía que…
Nada podía calmar el llanto de Sakura sobre Sasori, ella aún seguía golpeando su pecho con una mano, con la otra mano escondía el rostro sobre el abdomen de Sasori.
Ya nadie hizo nada por calmarla, solo dejaron que llorara sobre el cuerpo de aquel joven que yacía muerto sobre la mesa de operaciones.
-Mi error… otro error… lo perdí por un maldito error… Dios… Maldición… me odio… soy tan estúpida… me odio… él… él no tenía que morir – Pensaba ella mientras lloraba sobre el hombre. Sus lágrimas hacían rato ya que mojaban el cuerpo de Sasori.
Ella lloraba por él, por perderlo, por asesinarlo de cierta manera por su error, ella lloraría hasta quedar sin lágrimas y sus ojos se secaran.
Ella lloraría…
Sakura sintió el cuerpo bajo sí moverse. Ella abrió los ojos con esperanza y miedo a la vez. En su rostro se plasmó el asombro y podría decirse que la alegría al escuchar el pitido de los monitores.
Chouji apresurado se acercó a Sasori y revisó su pulso. Abrió los ojos como platos. Con duda aun, buscó un estetoscopio y examinó la respiración y los latidos de Sasori. Su cara en verdad fue la personificación del estupefacto.
-¡Esta vivo! ¡Por Dios! ¡Este hombre está vivo! – Sakura le observó asombrada y dejando de llorar al instante. Las enfermeras estaban con igual asombro, pero reían de cualquier forma.
Pero no pasaron demasiados segundos, cuando el llanto de Sakura se reanudó.
Ella se echó otra vez sobre el cuerpo de Sasori escondiendo su rostro en sus brazos. Lloraba de pura felicidad y una gran sonrisa se dibujaba en sus labios.
-Sabía que no ibas a morir… lo sabía… lo sabía… - Pensaba ella. Pensaba, porque hablar aun no podía.
-Es un verdadero milagro – Dijo Chouji a quien aún el asombro no se desdibujaba de su rostro.
Sakura se irguió.
-Lo es, lo es, por Dios que lo es – Articuló por fin ella sonriendo.
-Ya habíamos terminado la transfusión sanguínea, doctora Haruno– Indicó una de las enfermeras. - ¿Qué hacemos ahora?
-Llévenlo a una habitación, esperemos a que despierte. Déjenlo descansar aun en este mundo – Le respondió sonriéndoles. Las enfermeras le obedecieron inmediatamente, ella ya era libre de irse a descansar a su casa, de seguro el sol ya hacía tiempo que asomaba sus rayos al mundo. Pero ella no se fue. No, vigiló cada procedimiento para con el joven. Aun temía que de repente este dejara de respirar. Chouji le pidió que por lo menos desayunara algo. Ella accedió con una sonrisa. Luego de salir de los lavabos, ella se dirigió a la cafetería del hospital, donde compró el desayuno. Desayunó y tomó tres tazas de café. Cuando terminó de desayunar se dirigió hacia los vestidores de los médicos. Se bañó, y se vistió de nueva cuenta. Salió de los vestidores, y tomó dirección hacia la habitación de Akasuna No Sasori.
Ella se sentó en la silla al lado de la cama de Sasori. Él se veía tranquilo. Sakura sonrió.
-¿Aún estas aquí, Sakura? – La llamó una voz detrás de ella. Se volteó a ver, era la directora Tsunade que acababa de llegar.
-Sí, estoy vigilando al paciente – Le respondió ella.
-Deberías ir a descansar. ¿Hace cuántas horas no duermes? Esto afectará tu sistema nervioso, Sakura – Le manifestó la rubia directora con voz exigente, cuestión que no molestó para nada a la cirujana, como si ya estuviera acostumbrada a esa voz mandona.
-No se preocupe, estaré bien – Contestó Sakura volteándose a mirar a Sasori y hundiéndose en la silla, después de todo se había tomado antes tres tazas de café. Ella escuchó a Tsunade respirar hondamente y seguir con su camino. Se alzó en la silla y miró hacia el suero del paciente. Todo estaba bien. Pero su cuerpo sin darle aviso de ningún tipo empezó a dormirse, sus párpados pesaban enormemente, le costaba mantener los ojos abiertos, y se mareó un poco. Tal vez si debería cerrar los ojos un momento, pero solo un momento. Ella debía vigilar bien a su paciente para evitar que algo pase nuevamente.
Recostó su cabeza al borde de la cama de Sasori y cerró sus ojos. Sin intención de hacerlo, se quedó dormida casi instantáneamente, allí, al lado de su paciente.
Este capítulo hasta a mi me pareció de lo más extraño xD
Bueno, nos leemos despues con otro capítulo!
Chauuu! Gracias por leer!
Yami06 ;)
