¡Hola a todas! :D
Les traigo un nuevo capítulo ;) debo admitir que este me costó un poco en hacerlo, espero que les guste y lo disfruten.
¡AVISO!, los siguientes capítulos tardare en actualizarlos debido a que tengo algunas cosas por hacer :c pero no se preocupen que seguiré la historia.
Nuevamente muchas gracias por sus comentarios y sus favoritos :D no saben lo feliz que me hacen al saber que les agrada la historia. Espero que sigan así y si tienen alguna sugerencia sobre la historia no duden en decírmela ;)
* Me había traspapelado antes ajajajajajaja pongan música de chascarro xD lo siento ^^
Sin más que decir, me despido y... ¡A leer!
El lado B de Vegeta
A la mañana siguiente, Bulma despertó cansada y le faltaba el aire, miro hacia el frente y todo estaba desordenado, los muebles estaban tirados en el suelo, había ropa rasgada en el piso y encima de la cama. Cuando quiso darse la vuelta vio el rostro tenso del guerrero durmiendo a su lado, la estaba abrazando suavemente para no lastimarla. Bulma lo quedó mirando por un buen rato, aún no podía creer que estuviera a su lado descansando con ella.
"No puedo creerlo, aquella noche fue distinta, de hecho me siento más feliz que nunca...quizás deba hablar con Milk"
La mujer se deslizó de la cama sin que el príncipe lo supiera, se puso su mejor ropa y tomó una nave para ir donde su amiga.
Al momento en que aterrizó, Milk la saludó a lo lejos.
- ¿Bulma?, pero ¿qué haces aquí tan temprano? - le preguntó asombrada.
- Vine a decirte que Vegeta es definitivamente un buen amante - rió.
Milk se cayó de la impresión al escuchar eso.
- ¿Quieres decir que volaste hasta aquí solo por eso?
- No, la verdad es que...tengo algunas dudas, y quiero saber si me podrías ayudar.
- Claro, ven, te invito a desayunar. Goku y Gohan se han ido a las montañas con Piccolo a entrenar como siempre, pasa - la invitó a su casa para luego sentarse en el sillón a tomar té - Bien, dime...¿qué es lo que pasa?
- Quiero saber, ¿ Goku no ha tratado de hacer algo extraño al momento de...?
- ¡Ay no!, ¿te ha mordido? - preguntó asombrada.
- ¿Qué?, ¡No!, ¿qué cosas dices Milk? ¿Por qué?, ¿debería hacerlo? - se sonrojó.
- Pues...llega un momento en que lo hacen, Goku no sabía qué estaba haciendo pero, por lo que me dijo, su instinto dejó que lo dominara y me mordió el cuello, es por eso que uso este traje que cubre hasta mi cuello, ¿lo ves? - Milk le mostró la marca que Goku le había dejado hace unos años atrás - Significa que te ha elegido para toda su vida.
- Recuerdo que quería hacerlo, pero no lo hizo - recordó Bulma.
- Quizás aún no quiere que seas suya, el dolor es molesto al principio, no te lo negare - bebió un poco de té.
- No lo sé, no estaría tan segura de eso, pero sé que él tiene sentimientos hacia mí.
Milk botó su taza de té al suelo, estaba asombrada - ¿Vegeta?, ¿con sentimientos?...vaya, vaya Bulma eso sí que no me lo esperaba.
- Tampoco yo…. creo… que lo amo...
- ¿Qué?, ¿¡estás loca!?, ¡podría matarte!, no hables incoherencias, aún no sabemos si ese saiyajin se volverá peligroso y te mate, ¡es un mercenario sin corazón ni alma!, ¿acaso no recuerdas la brutalidad de ese sujeto cuando peleó con mi Goku y los demás? - dijo, colocando sus manos en sus mejillas y con angustia al recordar aquellos tiempos.
- Vegeta no es malo Milk, solamente no conoce nada más que solo maldad, pero estoy segura de que él no es así.
- ¡Es increíble que lo defiendas Bulma! - Milk hizo una pausa para procesar lo dicho - Jamás pensé que te gustaría tanto - rió a carcajadas.
.
.
El día pasó más rápido de lo esperado y Vegeta se encontraba solo en la casa de Bulma, tratando de entrenar pero la humana ocupaba cada pensamiento, solo en ella podía pensar, impidiendo concentrarse. Quería convertirse nuevamente en súper saiyajin pero era inútil, sentía que el poder llegaba y no podía explotarlo al máximo. De pronto, el ki de la mujer lo distrajo aún más.
Bulma había llegado y comenzó a ordenar su habitación para luego disfrutar del atardecer en su balcón.
- ¿Dónde has estado? - la voz ronca de Vegeta la sorprendió.
- ¿Acaso me extrañaste? - le preguntó coqueta - Ya estoy aquí y solo para ti - dijo, poniendo sus brazos alrededor del cuello del saiyajin.
- ¡Hmp!
- Oye, Milk me dijo que habría una lluvia de estrellas fugaces esta noche, ¿te gustaría verlas conmigo?
- Tonterías, ¿para qué vería yo tal cosa?
- Me gustaría mucho que estuvieras conmigo - lo miró tiernamente, Vegeta la observó cautivado, sus ojos azules brillaban al verlo, se sentía feliz de que la muchacha disfrutara de su compañía. Aún sabiendo eso, él odiaba ser tan blando con ella, pocas veces permitía que sus emociones lo dominaran.
- No cuentes conmigo mujer… - Vegeta se marchó y bajó las escaleras en busca de comida.
.
.
Al caer la noche, el príncipe pasó fuera de la habitación de la mujer, estaba apoyada en la baranda de su balcón mirando hacia el cielo.
- ¿Qué haces? - le preguntó Vegeta mirándola desde atrás.
- He estado más de una hora esperando la lluvia de estrellas y aún nada…pienso que desperdicie mi tiempo - dijo decepcionada - Me iré a dormir, ¿me acompañas? - pero Vegeta la detuvo con su mano.
- No, quiero que cierres tus ojos.
- ¿Qué?, ¿para qué quieres que cierre mis ojos?
- ¡Solo cierra los malditos ojos, Bulma! - dijo enardecido al ver que la mujer no le hacía caso.
- ¡Esta bien, está bien! - Bulma cerró los ojos y su boca se puso chueca al ver el rostro enfurecido de Vegeta.
Vegeta se aseguró de que esta no estuviera viendo y alzó su mano en dirección hacia el cielo, abrió su palma y una esfera de luz salió de ella.
- Ahora puedes abrirlos - el príncipe miró a la muchacha para ver su expresión.
- No puedo creerlo, ¿¡son de verdad!?, ¿acaso son estrellas fugases? - decía emocionada - Es increíble, ¿cómo lo has hecho?
- Es secreto - dijo en tono misterioso.
- Oh Vegeta…¡eres tan romántico! - Bulma se acercó más a él y lo abrazó. El príncipe quedó conmovido ante tal gesto, el abrazo de la mujer fue cálido y poco a poco el brazo de Vegeta cedió ante el cariño que le entregaba, abrazándola también - Gracias - decía sonriente.
- Ah, ya cállate mujer - "quizás no deba decirle que acabo de destruir Venus solamente para verla sonreír". Una gota de sudor cayó desde su frente al saber lo que había hecho.
.
.
[Vegeta]
Era temprano por la mañana, y la mujer no paraba de dar vueltas, la observaba caminar de un lado a otro, probándose ropa y volviéndola a dejar de lado o la tiraba al suelo, algunas las volvía a recoger para volver a probárselas y nuevamente las tiraba, esta vez, una de sus prendas llegó a mi cabeza, la tome con fuerza y la arrojé en la cama. Era completamente insoportable, pero no podía negar que me deleitaba observarla desvestirse mientras hacía gestos ante ese cristal.
- ¿Qué te sucede mujer?, ¿acaso quieres tirar todo el closet al suelo? – se dio vuelta, sus ojos se posaron con furia en mí.
- No seas tonto Vegeta, ¡esto lo hago porque toda esta ropa me queda horrible!, ¿qué no lo ves?
- No - le respondí ásperamente – Simplemente no le veo la gracia de tirar ropa cada vez que te la pruebas, ¡es molesto!
- ¡Lo dices porque eres hombre!, para ti es muy fácil…simplemente te pones una polera y un pantalón y estás listo, una mujer debe verse bonita, joven y fabulosa – se volvió a mirarse en el cristal para seguir probándose ropa.
Al cabo de unos minutos de verla una y otra vez cambiarse de atuendo, me dirigí al jardín. Quería un poco de tranquilidad y estar lejos de la humana por un tiempo. Me gustaba observarla, pero no escucharla quejarse, siempre que lo hacia mi cabeza retumbaba.
- ¿Estás listo? – escuche que me gritaba desde su alcoba.
"¿Estar listo?, ¿para qué?" – ¿¡A que te refieres con eso!?
- ¡Si estas vestido o no!
- ¿Qué si estoy vestido?...Si no lo estuviera crees que…. – "demonios me estoy rebajando al gritarle" – ¡Arrrg! – volé hasta su alcoba y apareció con el primer atuendo que se había probado, lucia hermosa, aquel vestido le quedaba entallado, marcando aún más sus curvas.
- ¿Qué te pasa? – me sonrió – Ah ya veo, si ese es tu rostro para decirme que me veo bonita…pues gracias – rió aún más, por más bella que luciera al reírse me irritaba cuando era en son de burla - Espero que tengas hambre, iremos a cenar en uno de los restaurantes más lujosos de la ciudad.
- ¿Ir…a cenar? - "Eso implicaba salir nuevamente con ella…¡en público!" - ¿¡Qué no puedes cocinar tú!?
- No, ya es tarde y tengo hambre, no malgastare mi esmalte de uñas en hacer comida para luego lavar los platos sucios que dejas.
- ¡Pues yo no saldré de casa mujer!
- Pues si no sales te quedaras sin comer todo el día - me miró de reojo para ver si reaccionaba a su petición, no quería salir con ella y menos si estaba vestida tan provocativamente, pero si la dejaba sola…más de alguna sabandija se le acercará, jamás me perdonaría si algo le pasara y también muero de hambre… ¡demonios! - ¿Y…? - me dijo, esperando una respuesta.
- Bien, ¡pero tu pagas todo! - al verla caminar frente de mi se me hizo agua la boca, quería poseerla en ese mismo momento, su vestido era rojo con un escote pronunciado en la espalda, lástima que ese corte no llegara más abajo.
Solo habíamos caminado un par de cuadras cuando me di cuenta que varios sujetos se daban vuelta a mirarla, otros hacían gestos con sus manos, otros le decían cosas, y varios la fotografiaron. No podía creer que ella no les dijera nada. Era tanto el coraje al ver que otros insectos se le acercaran que me irritaba de sobremanera. Ella era mía…
Bulma de repente sintió que unos brazos fuertes tomaron control de su cuerpo y vio que se alejaba más y más del suelo.
- ¿Vegeta qué haces?
- Dime dónde queda ese maldito lugar mujer…es increíble lo tonta que eres, ¿¡acaso no te das cuenta que querían devorarte con los ojos!?
- …Vegeta….- enmudeció por un instante - No sabía que los saiyajin fueran celosos… - se sonrojó, el príncipe hizo un gesto de enfado y apretó sus dientes - No te preocupes, solo tengo ojos para ti.
- ¡Hmp!
Al descender, la gente quedaba boquiabierta al ver a Bulma con aquel vestido, los hombres se volteaban a mirarla mientras Vegeta hacía gestos y rechinaba sus dientes, su rostro estaba tan tenso que las venas de su frente salían una detrás de otra.
- Oye muñeca ¿qué te parece si cenamos juntos?
- Aléjate de ella si no quieres morir aplastado, gusano - su voz fue ronca, agarró a Bulma de la muñeca y entraron juntos al restorán - ¿Ahora qué sigue? - el sujeto quedó asustado ante la presencia del saiyajin, dejándolo con gotas de sudor en el rostro.
- Pues… - estaba nerviosa, sus manos tiritaban al ver al guerrero tan irritado - Me gusta ese rincón, solía sentarme allí cuando Yamcha me dejaba plantada.
- No me gusta, prefiero aquel - señaló con su forma tan distinguida de apuntar y se dirigió hacia la mesa número 15 que quedaba al medio de todo el salón.
Cada uno ordenó lo que le gustaba, Bulma sabía que Vegeta pediría todo lo que había del menú y así fue, la gente a sus alrededores lo observaban comer como si fuera un bicho raro.
El príncipe solo comía, aunque no devoraba la comida como lo hacía Goku, sino todo lo contrario, utilizaba los cubiertos como cualquier persona educada, y eso a Bulma le encantaba, a pesar de ser un saiyajin tenía modales.
- ¿Desea la señorita algo más del menú? - preguntó el mesero, era alto, con un leve bronceado y con una sonrisa cálida y seductora a la vez, su cabello era castaño claro y tenía unos ojos pardos que a veces con los pequeños rayos de sol que entraban al restorán podían verse de color azul marino - Quizás.. ¿algún bajativo? o tal vez uno de nuestros postres - insistió.
- Creo que quiero un postre, deme el mejor que tenga - le sonrió Bulma.
- Por supuesto señorita - le devolvió una sonrisa, haciendo que a Bulma se le erizaran los bellos del brazo, ella vio como aquel hombre se iba de su lado, no podía negarlo, era guapo ¿Más que Vegeta?, no.
Vegeta la miro detenidamente y notó que uno de sus ojos comenzó a tiritar por el enfado, "Debo controlarme, soy un príncipe guerrero y nadie se compara conmigo, ni siquiera esa sabandija humana".
- ¿Te encuentras bien Vegeta?
- Hmp, ¿qué no ves que estoy comiendo mujer? - murmuró entre dientes mientras comía sin parar. Deseaba no seguir viendo lo que pasaba a su alrededor entre ella y aquel hombre.
A los pocos minutos el sujeto de singular aspecto llegó con un delicioso postre, se acercó a Bulma y le depositó el plato con cuidado.
- Aquí tiene señorita, espero le guste, si me necesita estaré a su disposición - este le tomó su mano y la besó dulcemente sin dejar de mirarla, Bulma quedó boquiabierta. En ese momento no supo por qué pero giró levemente su cabeza y notó a Vegeta con su cuerpo tenso, las venas de su frente se le marcaron notoriamente, y vio como el príncipe observaba al sujeto con ojos enfurecidos.
No falto mucho tiempo para que la mujer notara un cambio en sus ojos que comenzaban a cambiar de tono, sus pupilas iban de negro a verde y su cabello emanaba levemente un brillo dorado mientras su melena se movía como si fuera producto de una brisa imaginaria. Creyó fielmente que su príncipe estaba a punto de convertirse en súper saiyajin a causa de sus celos.
"Ay no, si Vegeta se transforma dejará un caos en el restorán, debo actuar rápido para apaciguar su ira"
- ¿¡Pero qué haces!? - Bulma retiró de golpe la mano que yacía aún en las del mesero, Vegeta abrió sus ojos de par en par y aquel fulgor desapareció - ¿¡Qué no ves que estoy acompañada!? - Giró su cabeza y su cuerpo para darle la espalda al hombre, este quedó sorprendido y una gota de sudor bajaba desde su frente - Pero que malos modales tienes, deberías saber que no tengo ni la más mínima intención de recibir tus halagos.
- ¡Hmp! - Vegeta sonrió complacido y cerró sus ojos.
- Per…perdóneme señorita…pensé que…
- ¿Qué no la oíste mocoso?, no está interesada - chilló Vegeta al escuchar la voz del hombre, su voz se escuchó amenazante, haciendo que el hombre se retirara en silencio.
Bulma sonrió entrando sus labios para contener aquella expresión burlona antes los celos del príncipe. Fue tanto lo qué sintió que la peli azul notó la fuerza que este depositó en los cubiertos.
- Veo que fue difícil contenerte, Vegeta - observó sus manos, percatándose de aquellos débiles cubiertos que yacían doblados por causa de la ira que sufrió el mercenario.
- No sé a qué te refieres mujer - exclamó con calma y desinterés - ¡Oye tu! - uno de los meseros que estaban cerca de su mesa escuchó la voz de Vegeta, acercándose con cautela al ver el rostro serio del príncipe - Necesito otros cubiertos - el joven mesero quedó sorprendido al ver lo destrozados que estaban.
- No entiendo señor, estos eran cubiertos de acero solido - decía confundido, mirando a Vegeta.
- ¿Qué tanto me ves idiota?, será mejor que me traigas otros nuevos antes de que haga que te despidan, mocoso.
- ¿Ah?...¡si señor! - se fue rápidamente a la cocina.
- Vaya Vegeta, si que eres muy fuerte, aquel entrenamiento te ha servido mucho.
- Hmp, eso no fue nada comparado con lo que puedo hacer - una sonrisa maliciosa apareció en su rostro.
.
.
Ha pasado un año desde que el saiyajin comenzó a vivir en la corporación, era temprano y Bulma yacía en su cama descansado, Vegeta aún dormía a su lado, faltaba poco para que este fuera a entrenar como de costumbre, a pesar de que no siempre se vieran durante las mañanas, sabía que las tardes y las noches eran solo para ellos dos.
Vegeta comenzó a entregarle su tiempo y dedicación cada vez más, eran pequeños gestos de cariño y amor que hacían que Bulma enloqueciera aún más por él. Siempre supo que había algo de bondad en su interior, aunque nadie se atreviera a notarlo, ya que siempre cuando lo veían solo distinguían su mal carácter y su forma tosca de hablar como si nadie le importara lo que había en su interior para fuese así, ella fue la única persona en ver su verdadero carácter, pudo escuchar sus risas, ver sonrisas verdaderas, y una manera inigualable de querer a su modo. Si bien discutían por muchas cosas, él siempre hallaba la manera de disculparse con ella a su manera y volver a su relación.
Bulma continuó recordando aquellos momentos con Vegeta y su gran avance en la relación que tenían.
[Bulma]
Era casi increíble todo lo que había cambiado en mi relación con Vegeta, algo en él era diferente y su actitud hacia a mí a veces era demasiado tierna, de pronto me cuestionaba cómo habíamos llegado a ser así. Sin embargo seguía igual de distante a pesar de todo, solo cuando estaba conmigo su actitud cambiaba un poco. Los encuentros en la cama eran cada vez más seguidos y salvajes, era indescriptible todo lo que ese hombre me hacía sentir.
Mientras estaba en mi cama comencé a pensar sobre eso, Vegeta y yo habíamos tenido sexo varias veces, tantas que hasta perdí la cuenta de cuántas han sido. Lo que me hizo sentirme algo inquieta, ya que desde hace dos semanas que siento nauseas, mis mañanas son cada vez más agitadas, siempre siento un leve dolor de cabeza y mi olfato es mucho más sensible a la hora de la comida. Los vellos de mis brazos se erizaron del solo hecho de pensar en que estaba embarazada.
Me dirigí al baño y lavé mi rostro y me cepille los dientes cuando la imagen de aquel bebé de mis sueños pasó por mi mente, "No, no creo que este embarazada…o ¿tal vez si?, últimamente aquellos encuentros con Vegeta no han cesado". Me toque el vientre, aunque sabía que nada se movería aún…" ¿Qué diría Vegeta?, no me gustaría pasar una etapa tan linda sola. Todos los síntomas se dirigían hacia eso, era por lógica la única razón. Me sentí aterrada de tan solo imaginármelo todo.
Me dirigí a mi cama para seguir descansando.
Vegeta siempre me miraba extrañado al ver que el malestar se apoderaba de mi casi cada mañana, pensó varias veces en llamar a mi madre para que me llevara al hospital, pero no quería que supiera lo que estaba sospechando, no aún, me aterraba tan solo pensar en lo que podría decirme, al imaginármelo en mi mente mi corazón se destrozaba.
Aunque pareciera tierno conmigo y me besara de vez en cuando, o me abrazara cada noche cuando dormíamos, sentía que todo eso se iría una vez que lo supiera y no estaba dispuesta a perder su cariño, no aún. Pero en vez de disfrutar cada muestra de su preocupación hacia mí, mis propios pensamientos me hacían sufrir hasta tal punto en que comencé a sentir una fuerte presión en mi barriga.
- ¡Ay no! - musité - Por Kamisama esto duele - me quejaba en la cama.
- ¿Y ahora qué tienes, mujer? - Vegeta se había despertado "¿Ahora qué hago?" - ¿Y bien? - su voz se endureció.
- ¿Podrías llevarme al baño?, no me siento con fuerzas para ir sola esta vez…por favor - la reacción que tuvo Vegeta fue muy rápida, me tomó en brazos y abrió la puerta del baño con su pierna - Gracias, déjame sola por un momento - gemí de dolor cuando cerró la puerta, sentía ganas de pujar, nada podía evitarlo, era la única manera de que el dolor se fuera pero algo en mi no quiso que lo hiciera, no podía, quería a este bebe. Era del hombre a quien amaba, no lo dejaría ir fácilmente de mi.
Trate de controlarme y respire hondo, esto lo provoqué yo, aquellos malos pensamientos causaron que mi cuerpo quisiera expulsar a este bebe.
A los pocos minutos logre controlarme y el dolor pasó, toque mi vientre y aún podía sentir su presencia, no sé cómo pero sé que aún estaba dentro de mí.
Vegeta tocó la puerta.
- Déjame pasar ya has estado suficiente allí dentro.
Me paré derecha y abrí la puerta, el rostro de Vegeta estaba algo sudoroso, una gota de nerviosismo recorrió su frente cuando me vio.
- Estas pálida mujer - Vegeta tomó mi rostro con delicadeza.
Me senté en la cama y cerré los ojos, me armé de valor y me prometí a mi misma que le diría a Vegeta sobre mi embarazo, quiero saber de una vez por todas su reacción.
- Toma - me paso un vaso de agua.
Al ver su rostro no pude hacerlo, solamente le sonreí y lo abrace por última vez, mañana en la mañana me iría lejos de aquí hasta poder decirle la verdad.
- Te ves lindo cuando te preocupas por mí, ¿sabías? - le acaricie su cabello sedoso.
- ¡Hmp!, acuéstate y duerme un poco - él me depositó con suavidad en la cama, su preocupación hizo que me sintiera mucho mejor, el malestar se fue y poco a poco sucumbí al cansancio hasta quedarme completamente dormida.
Al día siguiente la peli azul fue a la farmacia más cercana para comprar dos test de embarazo. Necesitaba saberlo con seguridad, ya que todo lo que ella pensaba era tan solo especulaciones. Deseaba con su alma que no estuviera embarazada pero a la vez no podía dejar de sentirse emocionada.
Ella esperó los minutos sentada en el baño mientras no dejaba de mirar su reloj de pulsera. Al pasar el tiempo esta agarró ambos test y los vio. Sus ojos azules se abrieron de par en par y su cuerpo tembló al mirar que en ambos le había salido positivo.
Bulma no sabía cómo decirle la noticia a Vegeta, se sentía sola, sabía perfectamente que el príncipe no aceptaría la idea de ser padre, o peor aún, a veces se imaginaba que hasta negaría lo sucedido entre ambos incluyendo al bebe que tenía en su vientre.
El pánico la invadió y decidió alejarse de él por unos días, necesitaba algo de tiempo y preparación para poder contarle esto a Vegeta.
"No puedo concentrarme, será mejor que deje todo listo para luego irme cuando este entrenando".
Le dejó lista la cena al guerrero y subió rápidamente para hacer su bolso, incluyendo ropa abrigadora y una capsula que contenía una pequeña casa llena de provisiones.
"Al menos esto me ayudara a pensar mejor y a tranquilizarme un poco, cada vez que lo veo me da escalofríos de tan solo imaginarme su rostro cuando le diga la noticia".
Sin darle aviso a nadie tomó una de las naves de su padre y partió hacia las montañas. Vegeta por un lado no le dio importancia la ausencia de la mujer, ya que sabía que volvería tarde o temprano; pero las horas pasaron y la intriga lo invadió, marchándose con decisión hacia la pequeña casa de los padres de Bulma pero ni ellos sabían de su paradero.
El joven guerrero voló hacia el techo de la corporación, preguntándose dónde se encontraría aquella mujer fastidiosa. A los pocos momentos emprendió vuelo y comenzó a buscar su débil ki mientras recorría los lugares por los aires.
Recorrió varios kilómetros hasta que presenció su ki. Vegeta aceleró y pudo ver la particular figura de la mujer, se encontraba sentada a la orilla de un río observando el agua moverse. Estaba callada y triste, se podían notar sus lagrimas cayendo de su rostro.
- Ay Vegeta…te extraño tanto que hasta puedo ver tu reflejo en el agua…cómo me gustaría que estuvieras aquí conmigo - suspiró, el rostro del príncipe quedo inmóvil, no sabía cómo empezar a hablar al escucharla tan triste - No sabes cuánto te amo Vegeta.
El saiyajin se asombró aún más al escuchar aquellas palabras que brotaron de la boca de la mujer, era lo mejor que había escuchado y ahora estaba más seguro de que él no era el único que sentía aquel extraño sentimiento que los humanos llaman "amor". Se sentía emocionado aunque su rostro seguía sin expresión, pero lucia más sereno que lo normal.
Bajó lentamente hacia donde se encontraba la humana, agitando un poco las aguas. Bulma se dio cuenta que la imagen que veía de Vegeta se acercaba cada vez más hacia ella y se sorprendió al verlo. Retrocedió un poco asustada ante la presencia del príncipe y levantó la cabeza hacia arriba.
- Pero…¿¡qué haces aquí!? - estaba asombrada, jamás pensó que aquel mercenario iría en su búsqueda.
- Aquí es donde entreno en las noches - respondió con tranquilidad, mirando las montañas.
- ¿Ah, sí?, pues no te creo, se perfectamente lo que haces en las noches y no es precisamente entrenar - lo miró con picardía y una leve sonrisa apareció en el rostro de la mujer. Esta vio al príncipe, quien se puso un poco nervioso y noto una gota de sudor bajar desde su frente y al notar que le ardían las mejillas él volteó su cuerpo.
- Mmmm…este era mi lugar antes de apaciguar mis necesidades contigo - se dio media vuelta para al fin mirarla.
- ¡Ja!, no me digas que me extrañas ¿o sí? - Vegeta se sonrojó levemente.
- Ni se te ocurra mujer, ni en sueños ocurriría tal cosa - el príncipe enchueco su boca al ver que descubrieron sus intenciones.
- Pues si no es eso puedes marcharte - Bulma se levantó del suelo y se cruzó de brazos, esperando una respuesta.
- ¡Ya te he dicho que me dirigí hasta aquí para entrenar! - una vena se aproximaba en su frente.
- Si es así, entonces no te interrumpiré - Bulma pasó frente a él y se dirigió hacia su bolso - Si quieres me iré a otro lugar para no interrumpir tu entrenamiento.
- ¿Eh?, ¿a dónde vas? - Vegeta le interrumpió el paso.
- A otro lado para no impedir tu rutina.
- ¿Y qué lugar es ese? - levantó una ceja.
- Mmmm quizás vaya a un bosque.
- ¿Qué?, ¿¡acaso no piensas volver a tu casa!? - le preguntó sorprendido.
- No, al menos hoy no - pasó al lado del príncipe y cogió su bolso - No te lastimes ¿quieres?
- ¡Detente!, no puedes ir más lejos que esto, ¡el frio te mataría! - le advirtió, sus ojos se mantuvieron abiertos al ver tan decidida a la mujer.
- No te preocupes, traje ropa y una casa conmigo - le respondió, mientras agitaba su mano derecha para despedirse.
- Pero que necia eres, ¡ve a la casa ahora!, ¿¡acaso no sabes lo preocupado que están tus padres!? - se dirigió volando hacia ella.
- ¿Mis padres? - Bulma se detuvo y sonrió - Dudo mucho que mis padres estén preocupados, ellos saben que me puedo cuidar sola - Bulma se acercó a él mientras Vegeta se encontraba flotando junto a ella - Quizás el preocupado sea otro - Bulma levantó una ceja y rio.
- ¿¡Qué!?...¡Hmp! - se cruzó de brazos y le desvió la mirada. Una gota de sudor pasó nuevamente por su frente.
- Ya veo…tu orgullo no te dejará admitirlo, no te preocupes…estaré… - Bulma se desniveló y comenzó a caer, la reacción del saiyajin fue instantánea y atajó su cuerpo que apenas logró alcanzar el césped.
- Con que estarías bien ¿no? - sonrió ladinamente - ¿Mujer? - Vegeta la observó y vio que no contestaba, comenzó a examinarla y se dio cuenta que se había desmayado.
Vegeta posó a Bulma con delicadeza en el césped y sacó la capsula que contenía la casa, este entro en el pequeña y cómodo hogar para luego prepararle la cama con un par de cobijas para taparla mientras dormía.
Luego de unos largos minutos la chica despertó, lo primero que vio fue el rostro del guerrero durmiendo a su lado, lo miro detenidamente y se armó de valor para contarle lo que solo ella sabía.
- Vegeta… - su voz era débil - Debo confesarte algo que supe esta mañana.
- ¿Mmmm? - Vegeta podía escucharla, al parecer no estaba durmiendo sino descansando.
- Em, estoy… - tragó saliva y un millón de emociones invadieron su cuerpo y mente.
- ¿¡Estas qué mujer!?, habla de una maldita vez - chilló, mientras aún tenía sus ojos cerrados.
- Estoy embarazada…
- ¡Ah!...¿qué? - sus ojos se abrieron de par en par y su rostro palideció - Pero ¿cómo es posible? - Vegeta se sentó en la cama.
- ¿¡Cómo que cómo paso!?, ¿acaso el gran príncipe de los saiyajin no sabe cómo se hacen los bebes? - dijo furiosa.
- ¡Arrrgh!, ¡sé cómo pasó! - hizo una pausa para luego decir - Pero jamás me imagine que tu cuerpo aceptaría mis genes de saiyajin, lo más probable es que ese niño que llevas dentro muera a los días de haber nacido - miró el vientre de Bulma con ciertas dudas en su rostro.
- ¿¡Qué!?, ¡eso no pasara!, Goku pudo tener perfectamente un hijo con Milk.
"¡Es cierto, la sabandija de Kakaroto es la prueba viviente de la descendencia saiyajin, cómo no me acordé antes!".
- ¡Hmp!, puede que eso haya resultado porque Kakaroto no es de raza pura como yo - Vegeta se levantó de la cama y se dirigió a la ventana de la casa para mirar afuera - No confundas las cosas mujer y no te hagas ilusiones.
- ¡Sé que este niño vivirá y será fuerte como tú! - lo desafió, levantándose abruptamente de la cama.
- Si así lo dices… - Vegeta se dio la vuelta para mirarla - Ahora vamos a casa, te llevare en mis brazos, no deberías estar aquí estando embarazada - dijo severamente.
"Está preocupado…Vegeta se preocupa por mi…y también por su hijo"
- No, deseo estar aquí esta noche, y si quieres, puedes estar aquí también - Bulma sintió un poco de emoción al ver lo fácil que Vegeta recibió la noticia - Yo…jamás pensé que tomarías tan bien la noticia Vegeta.
- ¡Bha!, ¿crees que no me importas?...por mi actitud quizás no lo parezca… - se acercó un poco hacia ella, sin dejar de mirarla a los ojos - Pero te lo diré solo una maldita vez, si ese bebé te hace daño y tu vida corre peligro no tendré más remedio que matarlo - el tono de su voz fue lacónico.
- ¿¡Qué!?, ¡pero que barbaridades dices Vegeta!, ¿cómo puedes pensar tan fríamente?...¡es tu hijo! - le gritó - Si yo muero al menos tendrás una parte de mi que cuidar.
- Sin tu ayuda ese niño no tendría un buen futuro, no sabría cómo cuidarlo ni mucho menos darle el cariño que se merece - Vegeta posó una mano en el rostro de Bulma y la vio intensamente con su particular mirada - No dejare que mueras, ¿te quedo claro? - un silencio invadió el lugar, dándose tiempo a ambos para mirarse mutuamente - Por más que odie decirlo…te necesito a mi lado - la mujer sonrió al verlo acongojado, esta lo abrazó con ternura y el príncipe la acogió en su regazo con una sola mano.
- No te preocupes, seré lo suficientemente fuerte para traer a nuestro hijo a este mundo y seremos una familia feliz - le sonrió.
- Hmp - Vegeta sostuvo su mentón y la besó apasionadamente para luego mirarse mutuamente con ternura.
- ¿Te parece si nos quedamos aquí esta noche?
- No puedes estar aquí con este frió - miró su vientre con cierto nerviosismo, a pesar de que la noticia se lo tomó bien aún no podía creerlo.
- No te angusties testarudo…ya te dije que traje lo necesario - Bulma se acercó aún más a él para sentir su calor y su respiración - Además, estando contigo no sentiré las bajas temperaturas de la montaña, ¿verdad? - Vegeta sonrió con algo de picardía - ¿Te he dicho que me gustas aún más cuando sonríes así? - lo miró con travesura.
Vegeta la soltó mientras Bulma se levantó para preparar la cena, el príncipe no dejaba de mirarla, trataba de notarle algún cambio físicamente pero nada, no se atrevía a preguntar cómo se enteró de aquella noticia. Pero el príncipe al acordarse de su estado se acercó a ella y la agarró suavemente de su cintura para dejarla en la cama, la tapó sin mirarla mientras que Bulma solo observaba los pequeños detalles que el saiyajin hacía por ella.
El guerrero observó el estómago de la mujer y con un poco de miedo colocó su mano en su vientre. La peli azul lo miró extrañada ante aquel gesto.
- Si esperas sentirlo no lo harás, aún es muy pequeño - dijo Bulma, colocando su mano encima de la de él. Vegeta soltó una leve carcajada ante la ingenuidad de la mujer y le respondió con tranquilidad.
- No es eso, solo quiero que sienta el poder que tiene su padre - Bulma enrojeció al escuchar esas palabras y sonrió plácidamente.
...Continuará...
¡Hola! :D ¿qué les pareció este capítulo? yo siempre me imaginé que Vegeta tendría ese lado tierno a pesar de que en la serie lo muestren arisco pero ¡vamos!...él siempre quiso a Trunks y a Bulma, acuérdense de lo orgulloso que decía que Trunks era su hijo ^^ jejeje
Recuerden que sus coquetos reviews me ayudan a que continúe la historia, si recibo muchos comentarios quizás me anime y comience a actualizar más rápido ;)
¡Nos leemos pronto!
