Hey, hey, ya estoy aquí otra vez. Esta vez no he tardado tanto en subir jejeje
Bueno nos vemos abajo.
Como siempre iCarly no me pertenece.
El domingo por la mañana, el trío de iCarly decidió tomarse un rato libre para ir a su local favorito: Zumolandia.
Al principio les costó un poco salir de casa porque a Sam le daba un poco de palo salir de casa de Carly con la ropa que habían acordado que se pondría, pero finalmente hizo un esfuerzo y, tras una larga charla de su mejor amiga sobre la vida sin complejos, salió del apartamento Shay.
Cuando llegaron al local, se sentaron en la mesa de siempre, saludaron a T-BO como siempre, y este, como siempre, les sirvió sus batidos sin necesidad de que le dijeran de qué sabor los querían. Hasta ahí todo normal. Solo había una cosa que no cuadraba en todo aquello, y era que Sam atraía todas las miradas. Todas las miradas masculinas del local.
Normalmente la miraba algún chico, pero ese día, la combinación, de una camisa azul a cuadros suya, una minifalda vaquera que dejaba a la vista sus piernas y los botines negros de tacón que las estilizaban todavía más, atraía todas las miradas de los chicos del local.
Todas menos las de cierto técnico e informático que bebía su batido con la cabeza gacha.
-Me siento observada – dijo Sam mirando a todos lados.
-No me extraña que te miren – dijo su amiga – estás haciendo lo que llevo años diciéndote que hagas.
-Ahora traduce del idioma de Carly al español por favor.
-Te estás sacando partido Sam. Si lo hubieras hecho antes, haría meses que tendrías novio.
-Yo no creo que sea necesario que se vista así para que alguien se fije en ella. – Dijo de pronto de Freddie. Y lo que dijo hizo que Sam ardiera de rabia.
-Me obligas a presentarme a ese estúpido concurso, a que cambie de imagen por completo, a que me vista así, metes en mi vida a rosita fresita para que me haga más femenina, y ahora que hago todo lo que habéis pedido, ¿me dices que no hace falta? – dijo la rubia levantando la voz progresivamente.
-La primera es que yo nunca te obligué a nada, fuiste tú la que decidió presentarse por orgullo.
-En eso tiene razón – lo apoyó Carly.
-Segundo, has sido tú la que has dejado que te vistieran así.
-Cierto.
-Ya vale Carly – se quejó Sam.
-Y por último, lo que yo he dicho es que no era necesario que te vistieras así para llamar la atención de los chicos, ni para conseguir novio. – Dijo mirándola a los ojos – Si algún chico se tiene que fijar en ella lo hará porque de verdad le gusta como es ella. Sin potingues en la cara y sin cinturones que se hacen pasar por pantalones.
Sostuvo la mirada un segundo más contemplando la consternación reflejada en los ojos azules de su mejor amiga, y luego volvió a bajar la vista para seguir bebiéndose su batido.
Sin embargo, la rubia lo seguía mirando con la boca entre abierta, sin saber cómo tomarse esas palabras, hasta que el móvil comenzó a vibrarle en el bolsillo.
Lo sacó, y vio que la pantalla la avisaba de que tenía un mensaje nuevo de Ashley.
"Recuerda nuestra clase de esta tarde. A las 16:30 pasaré a por ti a casa de Carly.
Ashley".
-Ya lo sé pesada – se quejó Sam en voz alta sorbiendo su batido con una expresión de cansada en su cara.
-¿Vas a seguir adelante con lo que te ha dicho tarta de fresa de lo del bailecito y todo eso? – le preguntó Carly.
-Qué remedio. Si quiero ganar tengo que ver lo que opina la gente.
-¿Desde cuándo te interesa ganar el concurso? – Intervino Freddie.
-Desde que me apunté. Ya te lo dije una vez Freduardo: Mamá juega para ganar, si no, no participa.
-Yo sigo creyendo que no es necesario, sus cambios están siendo ya excesivos. – Dijo Carly de nuevo.
-Pues mira, si queréis que gane es lo que hay.
-Tu prométenos, aquí y ahora, que nunca dejarás de ser la Sam Puckett de siempre. – Dijo el castaño.
-¿Enserio me tienes que hacer prometer eso?
-Prométemelo.
¿Prométemelo? – Pensó Sam - ¿Por qué ahora habla en singular?
-Lo prometo.
-Bueno, vamos pagando ya que Spencer ha preparado tacos de espagueti para comer y tengo mucha hambre.
-A mamá le gusta esa idea.
-Ale pues, vámonos.
Los tres amigos se dirigieron a la barra y cada uno pagó su batido (Sam se sentía generosa ese día), y se dirigieron al apartamento Shay, donde los esperaba Spencer con la mesa ya puesta, poniendo los espaguetis dentro del último taco.
-Hola pequeñajos. – Los saludó – Espero que vengáis con los estómagos vacíos.
-Claro que sí – Dijo emocionada Carly.
-Tú sabes que mi estómago rara vez está lleno.
-No hay nada como un buen par de tacos de espagueti para alegrarle el día a uno.
-Pues no se hable más. A comer.
Los tres amigos soltaron un grito y se sentaron en la mesa. Carly empezó a comer como si se acabara el mundo, aunque disimulando bastante su hambre para no dejar de ser la chica educada de siempre. Todo lo contrario a Sam que no mostraba ningún tipo de tapujo en mostrar el apetito que tenía. Spencer comía despacio pues no paraba de hablar sobre su próxima escultura en la que resaltaría la idea de ser uno mismo. Y por último Freddie, que apenas se había terminado su primer taco, pero no se le veía con intenciones de comer mucho más.
Sam lo miró unos segundos y luego habló:
-En una situación normal te preguntaría primero si te vas a comer eso, pero voy a modernizarme y voy a preguntarte otra cosa. ¿Qué te pasa que no comes? De normal siempre que hay tacos de espagueti no comes, devoras directamente. ¿Qué pasa por esa cabecita de nerd?
-No, nada. No me encuentro muy bien, no tengo apetito. Voy a mi casa a tumbarme un rato. – Y con esto se levantó y se fue.
Sí que se encontraba mal, realmente mal. Llevaba varios días durmiendo poco y trabajando mucho y eso estaba dejando huella en su organismo. Apenas se había tomado la mitad de su batido sin que le dieran nauseas, y ahora apenas se había podido acabar un taco de espagueti de Spencer, cuando de normal, siempre es el primero en acabar de comer…
Pero la verdad era que no se iba a tumbarse. No se podía permitir ese lujo. En dos días tenía un examen de historia muy importante, pero también tenía que hacerle los deberes a Ashley y terminar un trabajo para ella.
En resumen, le quedaba por delante una larga tarde de trabajo.
De vuelta al apartamento Shay.
-Es raro lo que le ha pasado a Freddie. – Dijo la morena sentándose en el sofá.
-Carly, es humano, se puede poner enfermo como todos. Verás como mañana está perfecto.
-No sé, algo no me huele bien.
-Son solo manías tuyas. A lo mejor le ha sentado algo mal y solo necesita dormir un poco.
-Sí supongo que sí. Y bueno, ¿cómo llevas lo de las…?
Pero la pregunta de Carly fue interrumpida por el tono de llamada del móvil de Sam.
-Es Ashley querrá que baje. Ya son las cuatro y media, ¿cómo puede ser que el tiempo pase tan rápido cuando no tienes ganas de que llegue cierta hora?
-Misterios del karma, mi querida rubia. Nos vemos luego – Dijo la morena con tono divertido acompañando a Sam hacia el ascensor.
-Hasta luego Carlangas.
-Chao.
En cuanto las puertas del ascensor se cerraron Carly se sentó momentáneamente en el sofá todavía pensando en Freddie y con esa sensación en el cuerpo de que algo no iba bien. Le picaba la curiosidad y estaba preocupada por su amigo.
Así que, como si hubiera un muelle debajo del sofá, se levantó salió de su apartamento, cerró la puerta y comenzó a llamar a la puerta del de su amigo mientras pronunciaba repetidamente su nombre, cosa que le recordó bastante a Big Bang Theory.
-Freddie. Freddie. Freddie. Freddie.
-¿Qué es esto tanto llamar a la puerta? – se quejó Marisa Benson en cuanto abrió la puerta.
-¿Está Freddie?
-Sí está en su cuarto. ¿Por qué?
-Podría verle un momento, necesito preguntarle una cosa del… sobre… una cosa sobre el instituto. Sí, eso, sobre el instituto – Dijo tratando de inventarse una excusa lo más rápidamente posible.
-Está bien. Quítate los zapatos antes de entrar – Dijo Marisa de mala gana tras una larga pausa.
-Gracias.
Carly se quitó sus botas negras, y se dirigió, tratando de disimular sus ansias, hacia el cuarto de su amigo.
Al llegar al final del pasillo se encontró con la puerta cerrada. Así que llamó.
-¿Freddie? ¿Estás despierto?
El chico paró de teclear en seco, y se dirigió corriendo hacia su cama. No sin antes haber bajado la tapa de su portátil.
-¿Freddie? – repitió Carly.
-Sí, pasa – dijo él con voz cansada.
-Hola. ¿Estás mejor? – Dijo la morena cerrando la puerta tras de sí.
-Muy poco. Me encuentro bastante mal la verdad.
-Estás pálido. Deberías intentar comer algo aunque sea una tostada.
-No tengo hambre. Veré si después de dormir un poco me siento mejor. Pero ese no es el caso. ¿Por qué has venido?
-Porque… - dijo sentándose en el borde de su cama – estoy preocupada. No eres la clase de chico que caiga enfermo con facilidad. El único momento que te he visto enfermo fue cuando te atropelló aquel camión.
-Pero soy humano, puedo enfermar.
-Eso mismo ha dicho Sam.
Se produjo un corto silencio.
-¿Seguro que es eso lo que te preocupa?
-Es que… tengo la extraña sensación de que esto te pasa desde que Ashley empezó a ayudar a Sam.
-Que va, son manías tuyas – Dijo él poniéndose un poco nervioso.
-Eso mismo ha dicho Sam. – Repitió ella.
-Mira, llevo varios días así porque puede que haya cogido frío alguna noche, ya sabes que duermo con la ventana abierta, y por eso me estoy resfriando. No tiene nada que ver con Ashley.
-¿Enserio?
-Enserio – Dijo él bostezando.
-Bueno vale… me voy ya y te dejo dormir que te he despertado.
-Tranquila. Estabas preocupada, no pasa nada.
-Descansa y mejórate. Y ni se te ocurra abrir la ventana. – Bromeó saliendo de la habitación.
-Gracias, y no, no la abriré.
La morena cerró la puerta tras haberle dedicado una sonrisa de despedida.
-Venga Freddie. Hay que levantarse a hacer los deberes. – Se dijo a sí mismo en voz alta.
Sin embargo, sus párpados no querían que se levantara.
-Bueno… no creo que pase nada por descansar la vista unos minutitos.
Y antes de darse cuenta, se sumió en un profundo sueño.
Mientras, en otro lugar de la ciudad, concretamente en una habitación rosa no, lo siguiente, Sam estaba sentada frente al ordenador de Ashley tratando de elegir una canción bailable para prepararla.
-Yo digo que esta y ya sí que es mi última oferta – sentenció Ashley.
-Pero a mí no me gusta.
-No te gusta esta música, es imposible que te guste una canción, y ya llevamos una hora eligiendo.
-Está bien. Esa. Pero la lenta la elijo yo.
-Lo veo justo.
-Bueno vamos a ver. Primero que nada, esas deportivas fuera, y ponte estos tacones.
-¿Para bailar también?
-Por supuesto que sí. Venga vamos a empezar a montar la coreo.
Pasaron unas horas y Sam, a pesar de que no estaba muy cómoda con el bailecito que le estaba montando Ashley… se estaba… divirtiendo. Se estaba divirtiendo y mucho. Por que se caía, hacía bromas con Ashley, hacían bailes tontos, se inventaban pasos inimaginablemente estúpidos. Se divertía. Y entre esa diversión, y ajena a todo lo que le hacía a Freddie, a Sam se le pasó por la mente la idea de que Ashley no era tan mala como aparentaba ser.
Y hasta aquí. Espero que os guste este capítulo. Atención, se abre una nueva ronda de sugerencias. Esta vez por partida doble. Quiero por un lado sugerencias de canciones bailables lo más sensuales posibles por así decirlo. Mucha cadera y cosas de esas, en plan Beyonce por decir algo. Y por otro lado quiero sugerencias de canciones lentas a ser posible que no sean de Jennette jejeje No os preocupéis ya habrá sitio para Jennette y para sus canciones en este o en otro fic. Bueno al tema. Tengo pensadas para la canción lenta 21Guns de Green Day, Someone Like You de Adele y My Heart de Paramore. Decid cual os gusta más y proponed, proponed como si no hubiera mañana. Tenéis varios capítulos para proponer, teniendo en cuenta que la actuación de Sam no es hasta la semana siguiente.
Y poco más que decir salvo que aparte de las sugerencias dejéis vuestra opinión en vuestros reviews, que pongáis lo que querías en los reviews, que se me sigue poniendo cara de tonta cuando Freddie le dice a Sam "I love you" , y que no tardaré mucho en subir el siguiente capítulo.
Besos ^^
