Capitulo VII.- Pasado.

Abre con desesperación la puerta de su casa, al entrar y aventar todo al suelo.

-¡Kagome!, ¡Kagome!.- grita desesperado sin ninguna contestación- ¡Demonios Kagome, si lo estas haciendo para preocuparme, lo estas consiguiendo.- lo dice en voz ata al buscar en la recamara pero no hay nadie, ni siquiera Colmillo.

Comienza a escuchar los ladridos de Colmillo al igual que sus aullidos, llamando su atención al encaminarse donde provienen, sintiendo como frío le recorre la espalda al ver de donde están saliendo. Abre la puerta y ve a Colmillo tratar de alcanzar el panel de control de la alberca, pero Kagome por ningún lado.

Gira su vista hacia la alberca, observando una mancha en el interior de esta, sintiendo como su sangre se congela al saber quien es.

-¡Oh Kami, Kagome!.- grita desesperado, al apretar el botón y comenzar a ver como se abre lo suficiente para el mismo tirarse por Kagome.

Con el corazón en la boca llega hasta el fondo, donde Kagome se encuentra, tomándola entre sus brazos y comenzar a subir con ella. La empuja hasta la horrilla, viendo como su Kagome esta convertida en aquella especie, aliviándose un poco por la suerte de aquella mujer. Sale del lugar, al comenzar a sentir si el corazón de Kagome late y lo nota demasiado débil, pulsaciones que apenas se alcanzan a percibir.

-¡Por Kami!, ¿Qué has hecho Kagome?.- pregunta desesperado al tratar de darle oxigeno con su boca.

Siente como Colmillo lo empuja un poco llamando su atención al traer consigo una toalla del armario.

-Gracias.- lo agradece al comenzar a secar a Kagome.

-Una luz ilumina el lugar, volviendo a Kagome a la normalidad y con ello el que la pelinegra se incorpore y escupa el agua que se encontraba en sus pulmones.

Se deja caer en el mármol frío, abriendo sus ojos al ver a Inuyasha mojado a su lado.

-Inuyasha…- susurra débilmente.

-¡Oh Kami, Kagome estas bien!.- exclama al abrazarla sin importar que esta este desnuda.

-¡Tuve mucho miedo!.- exclama al comenzar a sollozar Kagome.

-¡Te dije que no entraras a este lugar!.- se lo dice furioso al seguir abrazándola

-Lo se… pero escuche ese ruido.- lo murmura al saber que merece aquel regaño.

-¿Qué ruido?.- pregunta al tomarla entre sus brazos y caminar hacia la salida, con Colmillo a su lado.

-Estaba esa señorita aquí.- se lo informa al seguir abrazando por el cuello.

-¿Quién?.- pregunta preocupado.

-Una que vino hace tiempo, me empujo…- lo murmura con un sollozo.

¡Infeliz!...

En esos momentos desea con todos sus fuerzas el tener a esa mujer enfrente y golpearla, por lo que acaba de hacerle a Kagome, tal vez un con un poco que se llegue a tardar podría ser inevitable.

La deposita con cuidado en la cama, sintiendo como Kagome no quiere dejarlo ir.

-Pequeña, necesito secarte y cambiarme.- se lo hace saber cosa que Kagome niega con su cabeza un no.

-Pero pequeña…- es inútil Kagome no planea dejarlo, lo único que le queda como remedio es bañarse con ella.

Entra al baño con la mujer entre sus brazos, al comenzar abrir con una mano las llaves, nivelando la temperatura del agua, el de la alberca es fría por que hay un ducto que da hacia el mar, solo que él mismo mando poner una maya para que ningún animal aparezca en el interior de su piscina.

Con cuidado deposita Kagome en el azulejo.

-Déjame desvestirme.- se lo dice al quitar sus brazos de su cuello.

Asiente un si al bajar la mirada, dejando que todavía las lágrimas se deslicen por sus mejillas.

Tuvo mucho miedo… estar en ese lugar y sentir como se ahogaba poco a poco.

-Ven pequeña.- la llama al estrecharla entre sus brazos, sintiendo su piel fría primero y como poco a poco se calienta la suya y la de Kagome.

-Tuve mucho miedo Inu…- murmura débilmente al rodearlo con sus brazos, aplastando sus pechos desnudos con el del ojidorado.

-Yo también tuve miedo, pequeña…- se lo hace saber, dejando que ese sentimiento poco apoco se desvanezca al tenerla a su lado, el miedo de perderla se ha hecho insoportable.

-.-

No ha regresado a la oficina y no planea hacerlo, al llamar y decirle a Sango que se tome el resto de la tarde, sin explicarle el motivo. Sigue abrazando fuertemente a Kagome, sin separarse de su lado ningún momento.

-Nunca me dejes Inu…- escucha como murmura Kagome entre sueños.

-Nunca te dejare, pequeña.- le responde suavemente al besar su frente.

Debía de encontrar a esa mujer, y hacerle pagar por lo sucedido y ya tiene una idea de cómo hacérselo pagar. Mucho mas al rato hablaría con su hermano, se tomaría unas vacaciones y en ese mismo tiempo anunciara la boda que habrá.

Su madre y Kaede estarán contentas y el podrá dejar de sentir ese dolor inmenso en su corazón al saber que pudo peder a Kagome, el volver a quedarse solo sin tenerla a su lado.

Su Kagome…

-.-

-¡Que si mamá!.- lo exclama fastidiado hacia el otro lado de la línea.

-Pero hijo…-

-Tengo que colgar, Kagome esta vomitando el desayuno en el baño.- se lo hace saber al poner aquella escucha para dejar que su madre deje de fastidiarlo un rato.

-¿Hablas enserio?.- pregunta ilusionada.

-¡Demonios madre!, ¿para que mentiría?.- pregunta al caminar dentro de la habitación y ver a su Kagome hincada a un lado del retrete.

-Entonces prepare todo para que se casen en una semana.- se lo dice hacia su hijo.

-Y quiero el vestido blanco.- se lo recuerda a su madre.

-Hijo…-

-Cuando tome a Kagome era virgen.- lo confiesa al sonrojarse un poco, ¿Por qué demonios tiene que estar diciéndole aquello a su madre?.

-Todo en orden.- responde Izayo sonriente.

-Estaremos dentro dos días.- se lo hace saber al colgar la línea telefónica.

Con un suspiro cuelga el teléfono inalámbrico aventándolo hacia la cama donde rebota dos veces.

-¿Te sientes bien pequeña?.- pregunta al ayudarla a levantarse para enjaguarse la boca.

-Me llevas a la cama.- se lo dice al dejarse tomar entre los brazos de Inuyasha.

-Claro.- susurra al llevarla a la cama donde la deposita y comienza a desabrochar la playera manchada, quitándosela por completo, al aventarla al baño.

En esa ocasión Kagome lleva un sostén de color azul cielo, que se abrocha de la parte de enfrente, en medio de sus senos.

Con su dedo índice recorre con cuidado aquella calida piel, rodea los contornos de los senos de Kagome, escuchando como suspira débilmente.

-¿Qué haces?.- pregunta en susurro Kagome.

-Mi mandote.- responde con una sonrisa.

-¡Mou!, no es cierto.- se lo reprocha.

-¿Mou?.- pregunta sorprendido Inuyasha al embozar una sonrisa.

-Es como muu, no es justo.- se lo explica.

-¿Y donde lo viste?.- pregunta curioso.

-En la televisión.- responde al dejar que Inuyasha siga con aquella caricia en su estomago.

-Eso no es educativo.- responde al inclinarse a besar los labios de su mujer, por que Kagome es suya desde que la encontró.

Estira sus brazos al rodear el cuello de Inuyasha sonriendo al atraerlo hacia ella, sintiéndose sexy y peligrosa como lo había escuchado en aquel programa de televisión.

-Harás que pierda el control…- lo murmura Inuyasha entre aquellos besos.

-Eso pretendo.- lo dice de forma sexy Kagome.

-Pervertida…- lo dice al gemir y a si mismo dejarse tumbar en la cama, donde Kagome comienza a subir encima de él.

No responde ante aquello, por que no sabe muy bien que es pervertida pero le gusta que Inuyasha se lo diga.

-Ya decía yo que estos días serán maravillosos.- lo dice el ojidorado al desabrochar el sostén de su Kagome, enfocando sus ojos en esos dos pedazos de montañas de piel tentadora para sus labios y manos.

Se inclina de nuevo a ofrecerle sus labios de Inuyasha, siento como dentro de ella se vuelve en un calor indescriptible pero hermoso.

Eres solo mía…

-.-

-¡Inuyasha!.- lo llama una Kagome impaciente, se encuentra en el sillón de la sala esperando a que el ojidorado salga de la habitación e irse a casa de la madre de Inuyasha.

-¡Ya voy Kagome!.- escucha como Inuyasha se lo dice, ocasionado que cruce sus brazos debajo de sus pechos, los siente algo sensibles y pesados que lo normal y aquello le molesta.

Ve como Colmillo se estira lentamente en el sofá largo, sintiendo algo de envidia que el pueda volver a dormir y ella no.

-Vamos.- lo dice al ver como Kagome mantiene los ojos cerrados.

-¿Podemos regresar temprano?.- se lo pregunta al abrir sus ojos he enfocarlos hacia donde esta Inuyasha.

-Claro yo no veo el inconveniente, pero ¿Por qué?.- termina preguntado extrañado por la petición.

-Estoy cansada y quiero dormir.- se lo hace saber al ponerse de pie.

-Como tú quieras pequeña, pero anda que nos esperan.- se lo hace saber con una sonrisa al encaminarse hacia la puerta.

Cruza la puerta, al esperar que Inuyasha cierre bien la casa, se encamina hacia donde esta el carro.

-Kagome hay algo que quiero darte.- lo comienza a decir al meter su mano a la chamarra que lleva puesta.

-¿Qué cosa?.- pregunta extrañada.

-¿Ya te he dicho que te ves hermosa?.- se lo pregunta al recorrer con su mirada la vestimenta de ese día de Kagome, un pantalón pescador con una sandalias rojas al igual que la playera que lleva encima, un costado de los hombros descubierto y el otro cubierto de la misma manera con el otro hombro, sus pechos perfectamente delineados y la tela suelta hasta su vientre.

-¿Qué tiene que ver eso?.- se lo pregunta curiosa, al no comprender que es lo que quiere Inuyasha.

-¿Sabes que vamos a casarnos verdad?.- se lo pregunta maldiciéndose mentalmente que le sea tan difícil darle el anillo de compromiso a aquella pelinegra.

-Si.- responde simplemente al dar un paso hacia enfrente.

-Entonces, hay algo que debo de darte.- se lo vuelve a decir nervioso tomando con su mano libre la mano que corresponde a depositar el anillo.

Se encuentra confundida al no comprender que sucede, pero atentamente observa cada uno de los movimientos de Inuyasha.

-Con este anillo Kagome, quiero hacerte saber que eres oficialmente mi prometida.- se lo dice al introducir el anillo bañado en plata con una piedra preciosa en el centro.

-¡Oh!.- exclama al ver aquella joya.

-Eres lo mas valioso que tengo en esta vida.- se lo hace saber al inclinarse a besar los labios de Kagome la cual responde gustosa aquel beso.

Su prometida…

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-Hace mucho pero mucho tiempo, se creía que los anillos de matrimonio eran parte de ritual que intercambiaba una alianza, el círculo del anillo representa que no hay principio ni fin.- se lo explica al tener a su mujer entre sus brazos.

-¿Por qué?.- pregunta curiosa.

-Por la creencia antigua de en el dedo anular de la mano izquierda es la vena de ese dedo llega directamente hacia el corazón.- se lo explica al dejar ver su anillo.

-¿Y eso es bueno?.- pregunta inocentemente.

-Es una creencia que fue iniciada por los egipcios y las demás culturas la adoptaron, hasta formarla parte de nuestras tradiciones.- se lo explica brevemente, al dejar que Kagome siga recargada con su cabeza en su pecho.

-Yo te quiero mucho.- se lo dice al besar el pecho desnudo de Inuyasha.

-Yo también te quiero…- responde al besar la cabeza de su Kagome.

Tu mamá me dijo que el querer a alguien es sentir muchas cosas dentro…

Se lo había explicado algo confundida Kagome, sonriendo al saber que Kagome es demasiado inocente para muchas de las cosas y la adora de esa forma.

-No la dejes ir, hijo…-

Se lo había dicho su propio padre al ver a su futura nuera.

Y él había contestado: nunca…

Dentro de unos días se casa con Kagome, y aquello lo llena de gozo, su madre al igual que Rin se encargan de los preparativos y claro sin contar Kaede que se encuentra todo el día en casa de su madre, haciendo "cosas" para la boda; aquello no le molesta en absoluto por que así tiene tiempo de pasar algo de tiempo con Kagome.

-¿Así que mi primo se casa?.- pregunta burlonamente aquel hombre de ojos azules.

-¿Y tu cuando?.- contra ataca con aquella pregunta.

-Hasta que Sanguito me de el si.- responde con pesar al ver de reojo a la mujer e sus sueños, solo que esta no le ha una oportunidad concreta al decirle "pervertido".

-Yo que tu, esperaba sentado.- se lo hace saber burlonamente.

-Ja-ja-ja…-

Miroku lo había felicitado por su aparente boda, Sesshomaru simplemente le había dicho "felicidades" y claro un "espero que la trates bien", ¡feh! Como si él no tratara de maravilla a Kagome.

Por otro lado su otro primo no ha aparecido aunque Miroku asegura que ya sabe de su boda con Kagome, ya que el tío se encargo de anunciarla; aunque puede apostar que Kouga esta enojado por que el no pudo ganar en esa ocasión.

¡Feh! Que importaba, el se merece a Kagome y ese lobo que se quede con la única mujer que lo ha valorado y ha aguantado todos sus desprecios… Ayame…

Dentro de unos días Kagome dejara de ser solo Kagome para convertirse en Kagome Taisho y aquello lo llena de orgullo.

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Escucha el teléfono seguir soñando sin querer levantarse a contestarlo, si es ese idiota que llame todo lo que quiere a ella que no le moleste ya tubo suficiente con la otra ocasión para soportar mas de sus desprecios.

¿Por qué no te vas y me dejas solo?...

Se lo había dicho Kouga al haberla invitado de nuevo a una reunión, siempre es lo mismo se ilusiona el salir con él y ese idiota la deja plantada en la fiesta al irse con otra mujer.

¡Pues bien, que se quede con las mujeres de su harén… ella ya no lo necesita!.

Anda amiga, date tu lugar… Kouga Taisho nunca se fijara en ti como tu deseas, busca a otro hombre…

Se lo había sugerido Sango al haberse hecho amigas en aquella fiesta hace un mes y medio atrás.

Y eso es lo que planea hacer, esta decidida apartar de su vida, mente y corazón aquel Kouga Taisho.

Las lágrimas surcan sus ojos, y es la última vez que llorara por aquel hombre bueno para nada.

Deja que el tiempo cure todo…

Sango le ha abierto tanto la mente que se lo agradece, el estar enamorada de Kouga desde que tiene dieciséis años no ha ayudado mucho, siempre esta con él y para él, olvidadse completamente de ella y sus cosas, pero hora cambiara, después de ocho años dejara a un lado a ese Kouga Taisho…

-¡Demonios Ayame!, ¿Por qué no me contestas?...-

Escucha la voz de Kouga en la contestadota al dejarle en esos momentos un mensaje, no planea contestarle en lo que le queda de vida.

Ahora que le ve futuro a su vida no dejara que ese Taisho se la estropee, quiere casarse, tener hijos y alguien que le ame por lo que es, un hombre que quien compartir sus penas, alegrías y triunfos.

¡Eso haría!... buscar un hombre para ella…

Se casara y será feliz con un hombre a su lado…

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-¿Nerviosa?.- le pregunta a la mujer vestida de blanco, un precioso vestido de novia, el cual tiene un hermoso corcel, una falda larga con una cola de suave seda, y aquel velo de novia que es sujetado por flores blancas por aquel cabello azabache.

-Quiero ver a Inuyasha…- lo susurra al verse en el espejo.

-Dentro de unos minutos Sesshomaru te conducirá por el pasillo.- se lo informa la madre de Inuyasha.

-¿Sesshomaru?...- murmura débilmente, se siente nerviosa en presencia de ese hombre un poco más alto que Inuyasha, haciéndola sentir más pequeña.

-Mi marido no muerde.- asegura Rin al estar vestida como dama de honor al igual que Sango, ambas de vestidos violetas a diferencia de Izayo que esta de rosa.

-¿Preparadas?.- lo dice una voz masculina de ojos azules oscuros.

-¿¡Miroku que haces aquí!.- exclama y pregunta Sango, al ver a su novio.

-Estas muy hermosa Kagome, ¡ya quiero ver la cara de Inuyasha cuando te vea!.- se lo hace saber feliz, de la impresión que le dará a su primo.

-Váyase de aquí muchachito.- lo ordena Izayo hacia su sobrino

-Solo vengo a decirles que ya esta todo preparado en la estancia e Inuyasha esta desesperado por tener a su Kagome.- lo termina diciendo en forma burlona al cerrar la puerta rápidamente.

Baja las escaleras, al ver solo algunas pocas personas en el lugar, bueno solo a la mitad de Tokio como él decía, según Inuyasha había querido una boda más "discreta" pero parece ser que su tía no concuerda con ello.

Ve a su primo estar a un lado de la mesa donde el sacerdote esta esperando que empiece la ceremonia al igual que el hombre del registro civil, Inuyasha había decidido casarse con Kagome por ambos medios, humano y religioso.

No me casare con Kagome simplemente del lado religioso, ella nunca me llevara a la bancarrota.

Se lo había asegurado y el confiaba en ello, por el poco tiempo que lleva conociendo a Kagome puede creer aquello.

-¿Qué tanto hacen?.- pregunta nervioso y desesperado aquel ojidorado vestido de smoking.

-Están dejando hermosa a tu futura esposa.- responde sonriente al posarse a un lado de Inuyasha, al ser el padrino de la ceremonia con Sesshomaru.

-¡Feh!, ya me quiero casar…- lo dice impaciente.

-Primo no seas…-

Se calla al escuchar como la orquesta comienza a sonar dando el anuncio de que la novia ha comenzado a bajar por las escaleras de mano de Sesshomaru, primero entran las damas de honor, haciendo lucir aquellos vestidos violetas, después entra su tía con su tío ambos vestidos elegantemente al posarse en las sillas situadas hasta enfrente al tener una vista exclusiva.

Sonríe al ver como Inuyasha se queda sin aliento al ver entrar a Kagome del brazo de Sesshomaru.

-Hermosa…- susurra débilmente, al ver a Kagome.

Sus ojos dorados se iluminan al sostener a Kagome de la mano, sintiendo un calor por todo su cuerpo y una sensación en la boca de su estomago.

Las palabras se hacen presente por todo el lugar, dejando a casa uno de los invitados escuchen atentamente las palabras de aquel hombre religioso.

Con sus ojos verdes, ve como su primo se casa con Kagome, a unos cuantos metros a un lado y enfrente esta la mujer que no le ha contestado ninguna de sus llamadas desde hace dos semanas atrás.

-¿Sucede algo cariño?.- pregunta la mujer que lo acompaña.

-Nada.- murmura sin apartar la vista de aquella mujer pelirroja que esta en brazos de aquel hombre.

Escucha los aplausos de todos al declararse marido y mujer Kagome e Inuyasha.

Ve a Ayame acercarse con aquel hombre a su lado el cual esta vestido de traje y ella de un vestido verde que le sienta de maravilla, abrazando a los novios y deseándoles felicidad.

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-¿No estas cansada pequeña?.- pregunta al abrazar a su esposa.

-No mucho.- susurra feliz al ver que todo mundo se encuentra disfrutando de la fiesta.

-Aquí cerca hay playa, ¿quieres ver el atardecer?.- se lo pregunta, al besar el cuello de su mujer.

-¿No se molestaran?.- se lo pregunta al ver a las personas disfrutando de aquella fiesta.

-¡Bah!, ni lo notaran.- se lo asegura al tomar su mano y caminar por el sendero del jardín que hay en la parte de atrás llevando a un pequeña playa privada.

-¿Estas feliz?.- se lo pregunta al atraerla entre sus brazos.

-Mucho…- responde Kagome al estar embriagada de toda aquella felicidad.

-Te amo…- murmura Inuyasha al inclinarse a besar sus labios sintiendo como su corazón se acelera ante el descubrimiento de su declaración.

-Yo también te amo.- responde Kagome al sentir tanta dicha en su corazón por aquella simple palabra.

Corresponde aquel beso al entregarse a ahora su esposo, dejando que el la conduzca.

-¡Kagome!... ¡Kagome!...- escuchan ambos como alguien les grita y no es precisamente alguien de la fiesta, si no alguien que viene llegando del mar.

Se separar del beso al girar su rostro y ver aquel hombre que corre hasta ellos, con un pantalón y camisa, estando descalzo.

-¡Oh Kagome!, he estado buscándote por todos lados!.- exclama jadeante aquel hombre.

-¿Quién es usted?.- pregunta fríamente Inuyasha sin soltar a Kagome de entre sus brazos.

-Hoyo…- responde a aquel hombre que esta abrazando a Kagome.

-¿De donde conoce a Kagome?.- se lo pregunta curioso y furioso a la vez.

-Soy su prometido.- responde aquel hombre de ojos cafés y cabello del mismo color.

Continutaaaaa!...

¡Konichiwa chicas!, bueno este capitulo lo ha publicado Milagros, la cual me esta haciendo el favor mientras yo disfruto de unas vacaciones en los Cabos, La paz… México….

Por favor no me maten… son cosas de mis padres, yo me negué a ir pero ellos me obligan y hay que hacer ese sacrificio. T-T…

Mil gracias por sus mensajes… y bueno aquí ya hay boda, pero parece ser que las cosas se complican, esperen con ansias el próximo capitulo…

Se despide

Fesabi