Capítulo Siete
Llegamos a la Aldea de los Vencedores riendo y tomados de la mano. Ya no me preocupa el qué dirán. Es más, planeo desde hoy en adelante ser feliz, no refrenarme y mucho menos tener miedo de lo que piensen las otras personas. Haymitch nos entendería porque él ha sido siempre un testigo de primera fila en el desarrollo de nuestra relación. Sae, la aprueba, ya que hayamos pasado la noche juntos, quizás no, pero qué más da, nos casaremos pronto. Mi madre, no tengo ni idea de lo que piense, pero ella me dejó sola aquí, como siempre lo ha hecho. No la culpo, nuestra relación nunca fue la mejor, además es doloroso para ella estar en el 12 sin pensar en Prim. A mí me pasa todo el tiempo, pero ya no la recuerdo con tristeza, por lo menos no desde que me mantengo ocupada con mi libro y Peeta. Sus dibujos, son hermosos y él me entiende, opina lo mismo que yo, que hay que recordar a nuestros muertos con alegría y honrar lo excelentes personas que fueron.
Al entrar a mi casa, vemos a un Haymitch limpio y peinado hablando muy animosamente con otra persona en el sofá de la sala de estar. ¿Será Sae? No creo, a Haymitch no le agrada demasiado porque habla todo el tiempo de sus nietos.
- ¿Estás viendo lo mismo que yo? – pregunta Peeta asombrado.
- Sí. ¡Haymitch se bañó!- exclamo con pequeña voz. Peeta ríe.
- ¿Con quién… - Peeta no alcanza a terminar su pregunta, aunque ya me imagino cuál era porque escuchamos una voz muy familiar y sabemos de quién se trata.
-¡Effie! – exclamamos demasiado alto como para que no nos escuchen. Peeta me arrastra de la mano hasta la sala y nos recibe un Haymitch sonriente y una Effie, totalmente diferente. Si no fuese por su distintiva voz, de seguro que no la reconozco.
Su cabello es de color rubio natural, un rubio dorado y brillante, muy distinto al dorado de la peluca que usaba en la Gira de la Victoria, este es su verdadero cabello. Su rostro es blanco níveo, con muy poco maquillaje. Tan solo en los ojos lleva una sombra verde clara y sus pestañas espesas y negras. Su ropa es hermosa, pero muy distinta a como solía vestir antes. Lleva un traje verde musgo de falda recta hasta las rodillas y una chaqueta ajustada en la cintura, con vuelos en la cadera. Su figura se resalta y se ve sorprendente. Miro a Peeta con la boca abierta y noto que él también tiene la misma expresión que yo. Luego veo que Haymitch sonríe demasiado y tiene un brillo extraño en los ojos
Será que… No, no puede ser. Pero sí, ahora que lo pienso, ellos siempre tuvieron una relación extraña, él siempre la molestaba y cuando ella desapareció luego de los juegos, Plutarch me dijo que Haymitch hizo lo imposible hasta que la encontró. Y en estos momentos él se encuentra aseado y feliz de verla. Sonrío ampliamente con lo que acabo de descubrir. Haymitch, enamorado de Effie.
- No lo puedo creer. ¿Effie, eres tú? – pregunta Peeta dando un paso adelante conjuntamente conmigo, ya que todavía sostiene mi mano. Effie ríe y asiente y luego baja la mirada a nuestras manos y abre los ojos ampliamente. Son celestes, muy celestes. ¿Es que antes usaba lentes de contacto o los usa ahora?
- ¡¿Katniss, Peeta, están por fin juntos?! – estalla Effie emocionada. Sí, es ella, sus formas y sus reacciones exageradas la delatan. Pero me agrada más así como luce ahora, se ve hermosa y real.
- Hola Effie. – saludo soltándole la mano a Peeta y abrazándola a ella con fuerza. –Te extrañamos mucho. ¿No es cierto Haymitch? – digo apartándome de Effie y estudiando la reacción de él. Haymitch me fulmina con la mirada pero no dice nada. Se dio cuenta de que yo descubrí su secreto. Él y yo somos muy parecidos, excepto en el tema del alcohol.
- Si Effie te extrañamos. – Dice Haymitch en tono serio pero ella sonríe ampliamente. No lo puedo creer, cómo no me había dado cuenta antes de que tenían sentimientos el uno por el otro. He sido demasiado egoísta, esa es la razón. Puse en primer lugar a mis problemas y me ocupé solo en resolverlos, para así cuidar a la gente que me importaba. Pero ahora ya no tengo nada de qué temer, puedo ayudarlos, voy a ayudarlos a estar juntos. Quizás eso recompense mi falta de interés. – Así que chicos, ¿de dónde vienen? – pregunta Haymitch mirándome con expresión burlona. Lo ha hecho a propósito para vengarse de la situación en que lo metí con mi pregunta anterior. Le enseño mi lengua. Peeta ríe y vuelve a tomarme de la mano. Yo lo miro a los ojos interrogante. Él asiente sonriendo.
- Con Katniss hemos decidido estar juntos, nos vamos a casar. - Así de simple y sin previo aviso Peeta vuelve a lanzar una bomba. Este chico es sorprendente. Ya lo ha hecho en tres ocasiones antes, en los juegos con su enamoramiento por mí y luego con mi supuesto embarazo, y esa terrible vez en que casi lo matan a golpes por advertirme en televisión que bombardearían el distrito 13, donde nos encontrábamos los rebeldes.
- ¡¿Qué?! – grita Haymitch.
- ¡Chicos los felicito! ¡Esa es la mejor noticia que he escuchado en mi vida! – Dice Effie saltando y aplaudiendo. Nos abraza a los dos al mismo tiempo y veo que realmente está emocionada, lágrimas caen de sus ojos. Yo todavía en shock, por como Peeta dio la noticia, no puedo devolverle el abrazo. Pensaba que solo iba a decir que nos habíamos puesto de novios. No me molesta, solo que él siempre logra congelarme con sus palabras. Nunca sé que podría decir. Y eso es bueno, porque con él siempre descubro algo nuevo y maravilloso. Me sorprende constantemente.
- Gracias Effie. Yo esperé toda mi vida porque Katniss correspondiera a mi amor y luego a que lo asimilara. Ahora que lo hace soy el hombre más feliz. – Me da un tierno beso en la boca y yo sonrío.
- Ahora puedo asimilarlo, porque no tengo que luchar ni esforzarme para sobrevivir. Me di cuenta que ya no podía contener mis sentimientos. A veces eso es peor que ser rechazada, así que fui y le solté todo a Peeta sin saber qué pensaría él. Por suerte me aceptó. – miro a Haymitch que sigue con expresión incierta.
- Yo siempre supe que estarían juntos. ¡Son la pareja más perfecta que he conocido! ¿No crees Haymitch?- dice Effie poniendo una mano en el hombro de él. Haymitch la mira y luego nos observa a nosotros dos y a nuestras manos.
- Peeta, ¿sabes que yo estoy a cargo del cuidado de Katniss, no?- dice Haymitch con el ceño fruncido observándonos.
- ¿Qué demonios quieres decir con eso? – pregunto algo impaciente. Haymitch me mira y se ríe.
- ¿Qué, qué quiero decir con eso? – resopla burlonamente – Yo pensé que eras más inteligente preciosa. – Ríe con ganas. Y yo tengo ganas de romperle la nariz. Effie le toca el brazo nuevamente. – Que si yo no quiero, ustedes no se casan. Así de simple. –
- ¡¿Qué?! ¿Y por qué no querrías que nos casemos? – dice Peeta controlándose para no sonar enojado. Aunque puedo ver que lo está, al igual que yo. No entiendo qué es lo que le pasa a Haymitch.
- Porque son jóvenes, tienen tiempo para pensarlo bien. Además ya una vez se comprometieron y no estaban ninguno de los dos contentos. Tú - señala a Peeta- porque querías casarte por amor y pensabas que Katniss no te correspondía. Y tú – ahora me señala a mí. – tú porque no querías darle el gusto a Snow y seguir órdenes. No podías hacer lo que quisieras y te sentías limitada, pero a la vez no sabías lo que querías.
- Pero Haymitch- interrumpe Peeta. – Eso era antes. Nos comprometimos porque pensamos que era la única salida y sí, yo no estaba de acuerdo por esa misma razón que dijiste tú pero lo hubiese hecho con tal de que Katniss estuviera a salvo, aunque eso significara ser infeliz toda la vida porque ella no me amara. Pero ahora es distinto, ahora ella lo hace, ella sí me ama. – me mira con los ojos lagrimosos y yo no puedo contenerme, lo abrazo y le digo al oído que sí lo amo, y que siempre lo he hecho. Haymitch carraspea. Me separo de Peeta y lo enfrento.
- ¿Crees que el problema soy yo, no? Crees que no lo amo lo suficiente y que lo voy a hacer infeliz. ¿Por qué? ¿Porque piensas que soy incapaz de dejar de lado el pasado, que soy incapaz de permitirme ser feliz, de dejarme ser amada? – Tomo aliento y lo miro directamente a los ojos. – Te conozco, me conoces, somos parecidos y pensamos parecido. Pero en esto te equivocas porque yo ya he superado todo eso y quiero ser feliz Haymitch. No he sido verdaderamente feliz nunca en mi vida, hasta ayer con Peeta. Y creo que tú deberías intentar ser feliz también. –
Haymitch me mira atónito. Espero nerviosa apretando la mano de Peeta y agradezco el sentido de ubicación de Effie. No se metió ni intentó entrometerse en la discusión.
- Tienes agallas para hablarme así. – dice observándome muy seriamente. No sé por qué me pone tan nerviosa su opinión. Quiero, deseo de corazón que esté de acuerdo con nuestra relación porque es una de las personas más importantes en mi vida. Luego de una considerable pausa, decide continuar. – Eso es lo que esperaba preciosa. Esperaba que defendieras ese amor del que dicen tenerse. – se acerca y me abraza, luego abraza a Peeta. Yo confundida le pregunto:
- ¿Es que acaso estabas probándonos?- él se ríe, Peeta y Effie también. No entiendo qué es tan gracioso.
- Solo a ti preciosa. Yo siempre he sabido de los sentimientos de Peeta por ti. En cambio de los tuyos sospechaba, pero digamos que eres buena ocultando tus sentimientos a veces y necesitaba que me convencieras. – no lo puedo creer, pero tiene sentido lo que hizo. Puedo ser demasiado in afectuosa a veces.
- ¿Tú sabías de esto Peeta? – pregunto tratando de entender el motivo de su risa.
- No amor, pero lo sospeché mientras tú hablabas y Haymitch te observaba analíticamente.
- ¿Y tú Effie? – pregunto
- Sí, me di cuenta en cuanto les dijo que si él no quería, no se casaban. Pero preferí no entrometerme. Haymitch se ve aterrador enojado. – le guiña un ojo a Haymitch y los dos se lanzan en carcajadas. Peeta y yo nos miramos confundidos.
- ¿Cuál es el chiste? ¿Eres vidente ahora Effie?- pregunto bromeando.
- No, es solo que Haymitch y yo estábamos hablando de ustedes y Haymitch me contó que pasaron la noche fuera y me dijo que se alegraba por ustedes. Por lo que no creí para nada que estuviera en desacuerdo con su relación. – contesta Effie mirando a Haymitch.
- Ahora entiendo todo. Sae le contó a Haymitch esta mañana que no regresamos de nuestra salida de ayer y que nos besamos en la cocina. Y Haymitch le contó todo a Effie. Son todos unos cotillas.
- Sae. – dice Peeta y yo río.
- Se va a enterar todo el distrito ahora. – digo.
- ¿Para cuándo es la boda? ¿Ya han pensado en la fecha?- pregunta Effie, nuevamente emocionada.
- No, todavía no, pero queremos que sea pronto, ¿no cielo?- dice Peeta con una gran hermosa sonrisa que provoca un estremecimiento en mi estómago.
- La semana que viene. Casémonos la semana entrante. ¿Te parece?- digo con emoción. Haymitch se ve sorprendido por mi cambio de actitud y mi felicidad. Desearía que él diera el mismo paso que yo di y sea feliz con Effie. Sólo así lograra comprenderme realmente.
Effie está saltando y Peeta me mira con una dulce sonrisa. Se acerca y me da un suave y corto beso en los labios.
- La semana entrante será. Te amo. – dice y me abraza. Yo entierro mi rostro en su camisa y aspiro su aroma. Estaré oliendo y abrazando este mismo cuerpo por el resto de mi vida, con esta misma persona a mi lado siempre. Siento un dolor placentero en mi pecho y en mi estómago. No hay nada que desee más en el mundo que vivir y morir en sus brazos.
