Capítulo 6
Rin despierta en el último día que estará en su casa, todo ha sido muy difícil desde que llego a su aldea después de pasar una semana con los exterminadores, saber que su padre ha muerto y ver a su madre triste la mata, la mata poco a poco, solo quiere hacerla feliz, es por eso que todas las mañanas al despertar va a buscar las más hermosas flores para poner en la mesa, o en donde sea, solo espera que eso anime más a su mamá. Igual está emocionada porque Sesshomaru irá a buscarla, Ah y Uh son buena compañía, están con ella todo el tiempo y la protegen cuando hay algún problema, pero nada se compara con tener a Sesshomaru a su lado, ahora definitivamente sabe que está enamorada de él, solo quiere su compañía.
Cuando salió de su casa para ir a buscar las flores para su madre intentó olfatear el olor de Sesshomaru pero no sintió nada, por lo que se resigna y va a cortas las flores a las afueras de la aldea, pero cuando está de rodillas y con la cabeza baja para ver las flores, ve los zapatos de Sesshomaru, está impactada al ver que él estaba enfrente de ella y que no pudo olfatear su olor, todavía le faltaba mucho por aprender.
-¡Señor Sesshomaru!- Grita emocionada la niña y abraza a Sesshomaru –Lo he estado esperando- Al demonio de sangre pura le sorprendió la confianza que y le tenía la niña, pasó de tener miedo a abrazarlo como si nada en poco tiempo.
-Rin… es momento de irnos-
-Si Señor Sesshomaru, solo déjeme entregarle estas flores a mi madre, para que ya no esté triste-
Sesshomaru no responde, solo ve a la niña correr a la aldea, siente como sus fuerzas se quieren apoderar de esa niña, ese olor cambiante de azucena a rosas rojas lo vuelven loco, solo quiere tomarla… marcarla… que nadie se atreva a tocarla.
Sesshomaru llega hasta la puerta de la casa de los líderes de la aldea.
-Gracias por venir por ella Sesshomaru, me preocupa que este tanto tiempo viajando, tengo tanto miedo de perderla- Kaede se ve interrumpida por él llanto que de repente inició- No quiero perderla… no quiero que le pase lo mismo… -
-Puede estar tranquila… jamás le pasará algo a Rin, y Sango está bien, solo debemos rescatarla-
-Fue buena la decisión de darte a mi pequeña Rin-
Rin baja con unas bolsas llenas de ropas y cosas de ella.
-Ya estoy lista señor Sesshomaru –Responde Rin, Sesshomaru toma las bolsas de ropa y se las da a Uh.
-Madre en tres meses regresaré, por favor, no te enfermes, los tres te necesitamos sana- Su madre asiente afirmativamente con la cabeza.
Kaede sale a la puerta para ver como su pequeña hija se va con ese demonio de sangre pura acompañados de Ah y Un.
Mientras tanto Sesshomaru trata de contener sus ganas de quitarle las últimas esencias de azucenas que demuestras su niñez, para dejarle ese aroma a rosas rojas. Pero está en claro que tiene mejores cosas en que pensar… debía rescatar a Sango y terminar de una vez con esos malditos gatos.
-Señor Sesshomaru-
-Dime Rin-
-¿Sabe usted algo sobre mi hermana?- Sesshomaru odiaba tantos formalismos que tenía ella para con él.
-No, aun no-
-Ya veo, y ¿los demás cómo están?-
-Bien, tu hermano se encuentra bien, Miroku y los demás igual-
Rin se queda en silencio, no quería seguir preguntando, para que Sesshomaru no se moleste.
-No te preocupes Rin, rescataremos a tu hermana, y todo regresará a la normalidad-
-Supongo…-
Sesshomaru todavía podría sentir la tristeza que emana esa niña, sufrir la pérdida de su padre y el secuestro de su hermana a tan solo dos días que dejo su casa para irse a su castillo para entregarse a él. Para Rin todo fue tan repentino, de dejar en libertad a Sango para que no viviera una vida infeliz, ahora ella es secuestrada… Un momento… Si ella misma no se hubiera entregado a cambio de Sango la secuestrada sería ella. Mientras Rin piensa en todo esto Sesshomaru sigue controlando su instinto animal de poseer a Rin se imagina tocándola, esos hermosos glúteos que le empiezan a formar por el entrenamiento.
A Rin le duele de sobre manera las piernas ha estado trabando duro en el entrenamiento con sus tíos, y más en su aldea ayudando a curar gente y reparando casas, ya que su aldea natal se habían quedado sin muchos hombres por la guerra, entonces cada paso le costaba mucho y la velocidad en la que iba Sesshomaru le dolía todavía más, por suerte Sesshomaru se dio cuenta de esto.
-Rin… sube a mi espalda-la niña de cabellos de ébano está encantada con la idea de ir nuevamente en la espalda de su prometido, sin pensarlo dos veces sube a su espalda y Sesshomaru comienza a correr rápido, el demonio necesitaba dejar a Rin en la protección del castillo, además necesitaba hablar con su madre de lo que acontecía en el frente de batalla, hacía unas semanas atrás los gatos junto con las pulgas lograron terminar con una gran parte de sus unidades, ahora debían estar más al pendiente.
Poco a poco se empieza a ver el castillo de Irasue, todo parece seguir igual, al momento que se entra por la puerta principal y son recibidos por los dos perros guardianes, se siente un olor a flores provenientes del centro del castillo lo que alegra a Rin, se puede ver césped creciendo alrededor de las flores que ella planto semanas atrás, lo que más le hizo sentir mejor es que todavía seguían con vida, todos los conocimientos que le trasmitió su mamá sobre tierras áridas y como mantener la vida de las flores habían dado frutos.
A Sesshomaru le sorprendió sentir el olor a flores, jamás había habido ningún tipo de flores o colores en el castillo, Rin no solo ha venido a hacer cambios en su corazón, sino también en el lugar que vive, todavía se siente renuente al cambio, al cambio que Rin ya hizo, pero le gusta.
-Hijo… hija, que bueno que ya llegaron, nos saben la falta que me hicieron-
-Buen día Señora Irasue- Rin hace una reverencia enfrente de su suegra.
-Querida basta de formalismos entre nosotros- Irasue le sonríe a Rin. –Pequeña Rin por que no vas a cambiarte-
Rin asiente afirmativamente y sin pena va corriendo hasta su cuarto.
Los dos demonios de sangre pura observan como la infantil niña va corriendo a su habitación.
-¿Cómo va todo Sesshomaru?- Le pregunta Irasue a su hija ahora más seria.
-Todo sigue igual, aun no llegamos al castillo de los gatos, solo nos han atacado una vez y hubieron dos muertos-
-¿Dos muertos? Vaya sí que son buenos-
-Los que más han luchado son los exterminadores y los hombres mariposa-
-Siempre es sabido que son muy buenos guerreros los exterminadores, pero sobre los mitad mariposas si es una sorpresa-
-Sí, son muy buenos guerreros, porque los gatos han logrado contaminar el ambiente con sus hechizos para que se selle nuestros poderes del olfato, solo la tribu de Ayame mantuvo la tradición de entrenar contra estas pócimas-
-Ya veo la tribu de Ayame… -
-Madre, creo que sí podremos ganar esta guerra-
Irasue ve a su hijo, su único hijo, tan parecido a su esposo, ahora ya un adulto defendiendo sus territorios.
-Nunca te lo he dicho, pero estoy muy orgullosa de ti- Sesshomaru está sorprendido por la confesión de su madre, ella jamás haría algo como eso, en definitiva Rin vino a hacer cambios en todos.
-Gracias madre-Sesshomaru sale de la sala un poco apenado por lo que acaba de pasar.
Irasue ve la espalda de su hijo, ¿En qué momento creció? Aun que para ellos como demonios para el tiempo muy lento, ella siente que fue ayer cuando era un cachorro.
De pronto sale Rin de su cuarto y se topa con Sesshomaru, él voltea para verla y ella hace reverencia, Sesshomaru sigue caminando y Rin corre al jardín que ella había comenzado a construir, ya se puede ver un césped saliendo poco a poco, mientras que las flores ya crecieron, Rin va podando las flores y las riega.
La situación que envuelve a los guerreros es inimaginable, Miroku se siente devastado emocionalmente, Kouga está furioso por lo que le hicieron a su hermana, Kagome está triste por su hermano, y los demás están extrañados.
-Los estaremos esperando en el castillo- Bankotsu empieza a reír-Si es que llegan-
Bankotsu da la vuelta sin Sango, ella solo ve a Miroku que está bajando a Ayame… Sus recuerdos tienen razón, él nunca cambió.
-Sango-Murmura Miroku.
-Te odio- Todos alcanzan a escuchar las palabras de Sango, si Miroku ya estaba devastado ahora se siente muerto.
-Sango, ¿Cómo puedes decir eso?- se oye hablar a Kagome.
-No lo defiendas Kagome… tu siempre has hecho lo mismo-
-Querida Sango ¿No vas a venir?- Pronuncia Bankotsu, Sango da la media vuelta y se empareja con él y comienza a caminar, Miroku está como piedra… Ahora sí se va a morir.
Miroku empieza a derramar lágrimas, en ese momento Sango voltea la cabeza para ver a ese demonio sufrir por ella, a fin de cuentas se lo merece por engañarla siempre, aunque en realidad no es así.
-Miroku todo va a estar bien- Su hermana lo abraza para auxiliarlo.
-No Kagome… ahora la he perdido- Miroku cae de rodillas y más lágrimas se derraman.
-La recuperaremos, esto no puede terminar así- Kagome le ofrece una sonrisa a su hermano, y este lo recibe y le regresa lo mismo, Miroku se levanta del suelo con la ayuda de su hermana.
-Tienes razón, recuperare a Sango-
Los demonios desaparecieron y todo parecía regresar a la normalidad, Kouga va a ver si su prometida está bien, lo cual así es.
Todos los demonios se pusieron a recoger los destrozos de sus casa improvisadas, y se disponían a seguir caminando al castillo de los gatos montañeses, porque sabían a la perfección que Sango no era esa persona que se presentó hace unos momentos, ellos están dispuestos a recuperar a Sango, la feliz y risueña Sango.
-Miroku tú ¿crees que Sango haya recordado eso?-
-A que te refieres hermana-
-A cuando éramos unos niños y Sango te descubrió a punto de besar a otra…-
-No lo sé Kagome, pero espero que no sea por eso que su odio hacía mí, ya que creí que eso lo habíamos superado, eran cosas de niños, y ahora que yo estoy más grande que en esa época podía pedir su mano en matrimonio… pero todo parece indicar que no confió en mí-
-¡No digas eso, mi amiga siempre confió en ti!- A Miroku le impresionó el entusiasmo de su hermana en defender a Sango.
-Gracias hermana-
Miroku podía ver a lo lejos el castillo de Naraku y claramente está más, y está completamente decidido a recuperar a su bella Sango… solo espera que no sea demasiado tarde, y menos que la haya perdido por tonterías de la infancia. Miroku está seguro de lo que siente por Sango desde que era un niño y la vio por primera vez. Ahora él sabe que cada paso es una distancia más cerca de tener de vuelta a Sango.
Kagome pensaba en como toda esta pesadilla había comenzado, hace unas semanas habían ido los perros a su casa para que pidieran la mano de Sango, y vio a Inuyasha, ahora Kagome sonríe un poco ya que recuerda las dos discusiones tontas que tuvo con Inuyasha, está claro que no es lo que se esperaba ya que ella creía que Inuyasha era una persona romántica y caballerosa, pero todo parece indicar que no es así, que es un chico mal educado y para nada caballeroso, una nueva sonrisa sale de la boca de Kagome… Tal parece que eso es lo que más le gusto, que Inuyasha rompió todas las expectativas que tenía sobre él. Kagome ve a lo lejos a Inuyasha liderando las tropas de su hermano mientras no está, quiere acercarse a él, platicar con él, pero no sabe, de pronto Inuyasha desde las líneas delanteras se voltea hacia atrás solo para toparse con los ojos de Kagome, de un impulso los dos voltean sus caras a otro lado para demostrar sus caras rojas de la vergüenza, algo entre los dos empieza a surgir.
Él que se da cuenta de todo esto es Kouga, claro está que esta muestra de afecto que se empiezan a mostrar le duele, pero sabe que es lo mejor para Kagome, y para su nueva relación con Ayame.
En cuanto a Inuyasha tiene claro que no es su responsabilidad ver por Kagome, pero desde que se lo pidió Kouga prometió que lo haría, pero claro, es una irrespetuosa, mal educada, nada cariñosa, en definitiva la mujer con la que se case tendrá que ser lo opuesto a ella.
Kagome es la primera en armarse de valor y camina rápidamente para quedar al lado de Inuyasha.
-Hola, ¿Cuáles son los siguientes planes para seguir con él ataque?- Pregunta la chica.
-Eres tú… Pues estamos esperando que mi hermano venga del castillo, ya que estamos muy cerca del castillo de Naraku, por lo que necesitamos sus estrategias para empezar el ataque –Kagome se ve claramente sorprendida por eso, sabe que está más cerca del castillo, pero no tanto como para iniciar el plan de los ataques.
-Ya veo… estamos muy cerca de Sango-
-Sí, pero aún hay mucho demonios, por lo que presiento que aún nos tomará tiempo en llegar, ya que los gatos son muy tramposos, solo mandan a demonios a atacarnos, aun no vemos ningún gato como tal-
-Si me he dado cuenta que cada vez es más notoria la cercanía del castillo-
-Así es por eso igual pienso que vendrán a atacarnos, para atrasar nuestra llegada y eliminar varios de nosotros, pero sobre todo herirnos sentimentalmente con Sango- Kagome sabe que él tiene razón, que Sango puede ser una buena arma en su contra.
La tarde está dejando su camino a la luna y Sesshomaru sabe que la gran batalla no será nada fácil que le pueda tomar hasta dos años tomar el castillo de Naraku, y que durante todo ese tiempo ya no podrá estar con Rin, ya no podrá estar con esa pequeña niña que le robo el corazón. Él camina hasta la habitación y la invade como si fuera suya, puede ver el diminuto bulto que forma el cuerpo de Rin, camina hasta el lado del futón y se acuesta con la pequeña. Rin se levanta para ver qué es lo que pasaba y abre bien grandes los ojos al darse cuenta que es su futuro esposa el que está al lado de ella.
-Señor Sesshomaru- murmura Rin aun entre sueños
Sesshomaru no puede pronunciar palabra alguna, está embelesado con la belleza de su prometida, él acostado abraza a Rin y una de sus manos se topa con el diminuto e inmaduro seno de Rin, ella con una mano ahoga un grito de auxilio, apenas Sesshomaru siente lo pequeño que es su seno entiende que no puede tomarla todavía ya que quiere que sus hijos tengan solo lo mejor y Rin le faltaba para estar al cien por cierto para esa etapa, pero a pesar de saberlo quiere tomarla, quiere marcarla como suya, quiere arrancarle ese aroma infantil y apropiarse de él. Con la otra mano que tiene libre baja hasta la parte intima de Rin y por debajo de sus ropas llega hasta el área prohibida, y no puede resistir tocarla, pasar sus dedos por su clítoris, y rodear cada uno de los labios de su vagina, es tan suave… Su madre tenía tanta razón, esas zonas son las preferidas de los machos.
Mientras tanto Rin empieza a gemir, se siente muy excitada por todo lo que está pasando, pero tiene miedo, y una extraña sensación empieza a invadir su cuerpo y comienza a temblar de miedo de lo que le pueda pasar ya que aún no está lista para esto.
Sesshomaru se da cuenta del temblor de la niña, y no quiere obligarla ya que primero su madre lo mataría y después sería ese lobo, saca su mano de la intimidad de Rin y ella misma puede ver como una mucosa sale junto con los dedos de Sesshomaru, la cara de Rin está delante de la de su prometido y ve cada escena del acercamiento de los dedos del macho hasta su nariz. Sesshomaru quería sentir nuevamente el extracto puro de lo que es su futura esposa, y ahora su otra mano que se encontraba entretenida con si pequeño seno se ha detenido, el heredero de las tierras del oeste no cree que lo indicado sea dejarla así como si nada, él quiere dormir toda la noche junto a ella.
-Rin… - ella lo ve con unos ojos extrañado, y claro con mucha vergüenza.
-…-
-¿Quieres que duerma contigo?- Sesshomaru no sabía qué respuesta daría, esperaba un no con llanto, pero quería un sí con una sonrisa.
-…-
Hubo nuevamente silencio, y la tensión sobre él aumenta más.
-Bueno… creo que mejor me retiro- Sesshomaru está apunto de levantarse, pero un dulce abrazo de Rin lo detiene, está en claro que Rin está en shock por lo que acaba de ocurrir, pero Rin ya se dio cuenta que está enamorado de Sesshomaru, y si él decidía tomarla en ese preciso momento ella aceptaría, pero aún tiene miedo.
El demonio de los ojos dorados voltea a ver lo castaños ojos de la raza de los lobos, son el perfecto contraste… El gran señor de las tierras del oeste un perro raza pura del color de la nieve, del color del inviernos, enamorado de una loba con todos de verano, calidez en su piel, mientras que en la de él hay frío.
-Quiero que duermas conmigo… Señor Sesshomaru- A Rin le cuesta decir lo último, no sabe si debe pronunciar su nombre o no.
-Quiero que solo me digas Sesshomaru de ahora en adelante… serás mi esposa Rin… mi igual, basta de formalismos entre nosotros- Rin asiente con la cabeza –Rin… no regresaré hasta dentro de mucho tiempo, puede que no regrese hasta dentro de dos años- Rin baja la cabeza, todo están rápido, ya que a unos días que llegó a la casa de Irasue secuestraron a su hermana, ¿Por qué todo está pasando tan rápido?
Sesshomaru se acuesta junto con Rin, los dos cierran sus ojos para dejar que un sueño profundo los llene a los dos en la última noche que ellos dos pasaran juntos dentro de mucho tiempo.
A la mañana siguiente Sesshomaru se levanta, para darse cuenta que es de día.
-Demonios… yo tenía planeado irme en la madrugada- murmuro el joven. Rápidamente se levanta, y no hacía falta vestirse ya que nunca se cambió de ropa.
Al deslizar la puerta de la habitación de Rin su madre lo esperaba en la puerta.
Por el olor Irasue comprendía que no se había sobre paso su hijo con su futura nuera, pero sí que la toco, se podía olor a distancia que la pequeña en la noche perdió gran parte de su esencia infantil, y más olor a rosas se podía sentir.
Los ojos se Sesshomaru observaron los ojos de su madre, da medía vuelta y se va a su recamara y cambiarse de ropas para luego emprender el viaje de regreso, Irasue solo ve como su hijo se aleja sin decirle nada, ella ama a su hijo pero no puede tolerar que le genere traumas a esa niña, ya que prometió que la cuidaría, como a la hija que nunca tuvo.
Unos minutos después Sesshomaru va a emparejarse a las primeras líneas de ataque sin despedirse de Rin, no quiere decirle adiós a su pequeña.
Ahora es Irasue la que tiene que explicarle todo a Rin, por lo que pide que preparen el desayuno favorito de la futura dueña del castillo.
Mientras tanto, los demás están terminando de desarmar su fuerte improvisado ya que debían continuar con lo planeado, continuar adelante mientras esperan la llegada de Sesshomaru.
Miroku no dejaba de pensar en su querida Sango, Kouga en los futuros planes de Sesshomaru para atacar el castillo sin que vidas mueran en el proceso, ya que sabía que una gran batalla se acercaba por lo que deben estar preparados.
Pero el olfato de Kouga le indica que el aroma de su hermana está cerca… ¿Por qué? Y conforme se acerca el aroma el de Sesshomaru se hace más evidente… algo está mal. ¿Sesshomaru trajo a su hermana? ¿O se trata de otra cosa? Cuando ya está próximo el perro de sangre pura, el lobo logra sentir que su compañero trae el olor a su hermana, pero no el clásico olor a azucenas, ahora trae más cantidad a rosas rojas, ese perro le tiene que dar una gran explicación.
Cuando ya aparece Sesshomaru ante los demás sienten como es que él tiene el olor a una chiquilla, pero para los cercanos a la familia Rin logran percibir de quien es en realidad, una nueva guerra iba a comenzar, y el que encabezaría sería Kouga.
Los exterminadores y los hombres mariposas rodean a Sesshomaru, querían una explicación.
Sesshomaru camina directo a Kouga, este último cierra los puños viendo de frente al que es ahora su contrincante, como le molesta a Kouga que aparezca ese perro con el olor a su hermana, pero no cualquier olor, sino un íntimo olor a Rin como si nada.
Sesshomaru sigue caminando y pasa de largo a Kouga, no le importa lo que piense su futuro cuñado, Rin ahora es de él.
Apenas Sesshomaru le da la espalda a Kouga este se voltea.
-¡No vas a dar alguna explicación!-
A los demás que no se encuentran relacionados con Rin les cuesta creer lo que está pasando.
-No tengo que darte ninguna explicación-
Ayame entiende lo que pasa e inmediatamente va con Kouga, él no quiere rechazarla pero no puede evitar apartarla de su lado, Kouga ahora con lo molesto que está parece un tornado y no quiere lastimar a su prometida.
-¡¿Qué pretendes?!-
-Kouga… Sesshomaru no tomo a tu hermana- Logra hablar Ayame, al escuchar esto Sesshomaru voltea levemente su cara para ver la expresión de su ahora contrincante. Kouga olfatea un poco el olor y sabe que las palabras de Ayame tienen razón, huele a Rin, huele a que cambio, pero no completamente, los ánimos de la nueva guerra se extinguen, y Sesshomaru sigue su camino hasta con los suyos.
La tarde rápidamente empezó a caer y con ella una gran mandada de demonios les cae de sorpresa.
Hola chicos y chicas! ya termino este Capítulo! que les pareció?
Espero que les haya gustado, estoy subiendo el capitulo un poco apresurada por lo pendientes que tengo que hacer en mi casa y si hay algún error lo siento! saludos!
