Quinn se encontraba en su dormitorio guardando las últimas cosas en su maleta que llevaría a New York, la semana que le quedaba de clases había pasado rápidamente. Guardó algunos libros que necesitaba para hacer sus tareas ya que aunque no asistiría no significaba que no tendría que hacer sus trabajos.

L. Qué bueno que aun te alcanzamos –la chica venía acompañada por Ethan.

Q. Si, ya estaba por irme –la chica de cabello castaño se acercó y la abrazo.

L. Te traje algo para Andrew –le dijo a la rubia entregándole una bolsa de regalo- espero que les guste

Q. Gracias Lois, no te hubieras molestado –respondió guardándolo en la maleta- es muy lindo de tu parte

E. ¿Ya tienes todo listo? –preguntó viendo las maletas.

Q. Creo que sí, espero que no se me olvide nada –volvió a mirar la habitación.

L. Yo me retiro, tengo clase en veinte minutos –nuevamente abrazó a la rubia- todo saldrá bien Quinn y cuando regreses tendremos un nuevo miembro en Yale –le dijo sonriendo.

Q. Gracias –sonríe también. Lois se despidió de Ethan y salió de la habitación.

E. Te llevaré a la estación –comenzó a tomar algunas maletas.

Q. ¿Ya no estas molesto? –preguntó ya que los últimos días no habían hablado mucho.

E. No podría estar molesto contigo –le revolvió los cabellos a Quinn.

Q. Que bien, porque eres mi mejor amigo y te necesito

E. ¿Estas asustada? –dejó las maletas en la cama.

Q. No tienes idea de cuánto, en cualquier momento puede ya nacer

E. No deberías, todo va a salir bien, además tú le has dicho a Rachel que todo ha ido normal

Q. Sí, pero no le puedo decir a Rachel que estoy asustada, imagínate que pase algo con el fuego o no sé –se sentó en la cama suspirando.

E. No deberías estar preocupada por el fuego al contrario, además nos tienes a todos nosotros. Yo iré el fin de semana y cada vez que tenga alguna oportunidad

Q. Gracias Ethan, eres el mejor –se levantó de la cama y se acercó al chico para darle un fuerte abrazo.

E. Vámonos porque Rachel debe estar impaciente –tomó nuevamente una de las maletas y camino hasta la camioneta seguido por la rubia.

Al llegar a la estación, Quinn subió al tren que la llevaría a New York y desde la ventana se despedía de su amigo que también hacia lo mismo, decirle adiós con la mano. Minutos después de emprender el camino, tomó su teléfono celular y le marcó a su esposa.

R. ¿Ya vienes? –preguntó emocionada.

Q. Si amor, acabo de subir al tren

R. Que bien, muero de ganas por verte

Q. Te aviso cuando vaya a llegar

R. Si para mandar a alguien por ti

Q. ¿Qué? ¿Quién? –preguntó riendo.

R. Santana –respondió como algo obvio haciendo a Quinn reír.

Q. Ok, nos vemos más tarde, te amo

R. Te amo también –finalizo la llamada.

S. No es posible que me explotes de esta manera gorda –dijo la chica latina entrando a la habitación con una charola que tenía el desayuno de la morena.

R. No me puedo levantar, pronto nacerá mi bebe –se acomodó en la cama para que pudiera comer.

S. Estas embarazada, no enferma –puso la charola en las piernas de Rachel.

R. Pero soy primeriza –hizo un puchero.

S. Ay no sé como sigo haciéndote caso –susurró- pero me las pagarás enano, cuando yo me embarace espero recibir el mismo trato –la morena dejo de comer para ver a su amiga.

R. Ohh ¿Te vas a embarazar? –preguntó entusiasmada.

S. Si… o quizás Brittany –respondió restándole importancia. A Rachel se le iluminaron más los ojos.

R. ¿Regrésate con Brittany?

S. Pues no exactamente –se sentó a un lado de la cama- además a ti que te importa

R. Aunque lo digas así, si me importa… cuéntame que paso

S. Pues estamos saliendo otra vez, hemos estado hablando pero tengo miedo que vuelva hacer lo mismo, que crea que hace algo por mi bien y me vuelva a dejar, me costó mucho animarme para estar con alguien más pero ya veremos que resulta

R. ¿Entonces dejaste a Lauren?

S. En realidad nunca anduvimos enano chismoso… solo la pasábamos bien y nos divertimos mucho, mucho, esa mujer es muy excéntrica

R. ¿Y no lo tomo mal?

S. No, desde que supo que Brittany regreso sabíamos que nuestra diversión tenía el tiempo contado, de hecho es mi amiga y por eso aún sigo en su departamento, es buena persona cuando la conoces… -se levantó de la cama- y ya me voy iré con Brittany y tú ya tuviste tu dosis de chisme, ¿Segura que llegará Judy?

R. Sí, no debe de tardar en llegar… Pero Santana –la chica volteo antes de salir.

S. ¿Qué? -preguntó frustrada.

R. Quinn llega en una hora y… -sonrió- le dije que irías por ella

S. ¡¿Qué?! No, tengo cosas que hacer Rachel

R. Pero tú tienes la camioneta

S. Está bien pero solo porque alguien más se encargará de ti –volvió nuevamente a caminar hacía la puerta.

R. San –le hablo nuevamente a su amiga.

S. ¿Ahora qué quieres? –volteo nuevamente.

R. Me pasas el control –Santana suspiro, tomó el control y se lo dio.

S. ¿Algo más? Ya no voy a regresar

R. No, muchas gracias

Santana salió apresurada de la casa, paso por Brittany y posteriormente fueron a la estación a recoger a Quinn.

Q. Chicas –abrazó a las dos.

S. Qué bueno que llegaste –apretó más a la rubia.

Q. Tranquila San, no puedo respirar –Brittany se reía- ¿Qué pasa?

B. Rachel está más exigente de lo normal, por eso no he ido estos días

S. Si no regresabas la iba a matar Quinn, lo juro

Q. Pero ahí está mi mamá

B. No, tú mamá fue inteligente y huyo con tu hermana

Q. No exageren

S. Como sea, lo bueno es que estas aquí… ya vámonos

Q. ¿Las llevo a algún lado? –preguntó pidiéndole las llaves a Santana.

S. Espera un momento… Rachel me dijo que si venia por ti me prestaría la camioneta

Q. No puedo San, el bebe nacerá en cualquier momento y necesito la camioneta

S. Maldito enano embustero –se agarró la cabeza.

B. Creo que estas pagando todo lo que le hiciste en la escuela

S. Cada vez odio más a tu esposa –le entrego las llaves a la rubia.

Quinn llevo a las chicas a su departamento para después dirigirse al de ellas, sabía que Rachel estaba un poco de mal humor pero lo que le contaron Santana y Brittany era demasiado, creía que exageraban. Al llegar a su departamento encontró a su madre quien hacía la comida.

J. Qué bueno que llegas hija –le dio un beso- Rachel está dormida

Q. Quería verla

J. No creo que tarde en despertar, no ha estado durmiendo mucho

R. ¿Quinn? ¿Eres tú? –se escuchó la voz de Rachel lo que hizo sonreír a la rubia más chica, se dio la vuelta para ir hacía su habitación pero Judy la detuvo.

J. Tenle mucha paciencia

Q. Sí, siempre –no entiende el comentario de su madre.

Al llegar a la habitación vió a su esposa acostada en la cama, se acercó hasta ella para darle un beso y posteriormente besarle la panza.

R. Te extrañe Quinn, ya quería que llegarás –abrazó a su rubia.

Q. Y yo a ti amor –le dio un beso en la cabeza- ¿Cómo te has sentido?

R. Bien, voy mucho al baño, no puedo dormir, me siento muy cansada, me dan como calambres en las piernas –la rubia se acomodó para poder tomar una de las piernas de su esposa y comenzó a masajearla.

Q. Todo eso es normal amor, es lo que nos dijo la doctora, además ahora estoy aquí y te voy ayudar en todo pero necesito que te levantes a caminar, te hará bien

R. Pero estoy tan cansada Quinn, solo puedo dormir si estoy sentada, ni siquiera de lado y si duermo sentada despierto porque me dan ganas de ir al baño –Quinn la miraba con ternura.

Q. Ya queda poco –tomo la otra pierna para masajearla también- cuando nazca Andrew estaré aquí y me haré cargo para que puedas dormir

R. Gracias, no sé qué haría sin ti

Q. Para eso estoy amor, para cuidarlos a los dos… Ahora cuéntame ¿Qué le hiciste a Santana que estaba enojada?

R. Nada, ella se enoja por todo mi amor

Quinn siguió masajeando las piernas de Rachel para después seguir con sus pies, después de un rato la morena se quedó dormida. Qunn bajo y su mamá estaba viendo la televisión.

J. En un momento estará la comida para que le digas a Rachel

Q. Muchas gracias mamá, pero se quedó dormida, la voy a dejar que descanse –se sentó a su lado.

J. Se le nota muy incomoda

Q. Si, espero que no falte mucho –recostó la cabeza en el sofá.

J. ¿También estas cansada?

Q. Sí un poco

J. Hiram me llamo, llegan mañana ya todos estamos en la espera

Q. Estoy súper nerviosa mamá –Judy la abrazo.

J. Es normal Quinn pero todo saldrá bien, ahorita todo es más complicado porque Rachel es primeriza pero tienes que estar ahí para apoyarla, pero que te digo sí parece que estás haciendo un buen trabajo solo llegaste y se calmó –Quinn le sonrió.

La mañana siguiente la casa se llenó de gente, Rachel hizo caso de lo que su esposa le dijo y comenzó a caminar por la casa, Hiram y Leroy habían llegado temprano además de Ethan.

H. Hija estas enorme –le dijo dándole un beso.

R. Ya sé, he aumentado tanto de peso en estas últimas semanas

Q. Y se ve hermosa –le dio un beso en la mejilla.

L. Te ves muy radiante –Rachel sonreía pero lo único que quería era irse a su cama.

Q. Tienen que ver la habitación de Andrew, quedo genial

H. Vamos –siguieron a Quinn escaleras arriba.

E. Andrew –comenzó a tocar la barriga de Rachel- tienes que nacer en estos días que estoy aquí, quiero conocerte ya, estoy cansado de solo mujeres

R. Besta, basta Ethan, basta –le quito la mano.

E. Perdón, no quería incomodarte

R. Discúlpame pero estoy muy agotada, quiero que ya salga, todo el tiempo estoy yendo al baño y me duele la espalda y aquí –se tocó el pecho- siento que no puedo respirar –Ethan se quedó sin habla, no sabía que decirle- pero tú que vas a saber –el chico se levantó y fue a sentarse a otro sofá.

L. Les quedo hermosa la habitación –bajaban ya las escaleras.

H. Aunque hubiera sido azul, es un niño

R. Pero a mí me gusto el amarillo papá

L. Sí, es hermoso y sé ve muy bien –miro a su esposo para que ya no dijera nada más.

R. Quinn me ayudas a levantarme, me iré a la habitación, discúlpenme solo quiero acostarme

Q. Ven –la tomó de la mano y la ayudo a levantar- vamos… ¿Estas bien Rachel? –le preguntó ayudándole a subir la escaleras.

R. Solo quiero descansar Quinn –terminaron se subir las escaleras y la morena entró a la habitación.

Q. Me quedaré contigo un rato –ayudo para que acomodará en la cama.

R. No es necesario Quinn, además prefiero estar sola –la rubia ya no dijo nada, le dio un beso y entrecerró la puerta.

L. ¿Como esta?

Q. Está bien, solo que ya es muy pesado para ella -se sentó en uno de los sofás de la sala donde los demás se encontraban.

H. Les trajimos algunas cosas para Andrew –Quinn veía los artículos que les llevaron sus suegros.

Q. Están hermosas, a Rachel le encantarán –estuvieron platicando un rato más de cómo les iba a sus suegros ya que Rachel era la que normalmente hablaba con ellos.

L. ¿Eso es humo? –apunto hacía la escalera, Quinn al verlo se levantó y corrió escaleras arriba.

Al entrar Rachel se encontraba dormida en media cama y donde se encontraba su mano derecha estaba en llamas al igual que ese lado del colchón, se acercó y detrás de ella estaba Ethan apunto de aventar su poder de agua.

Q. Ni lo pienses –hizo para atrás al chico, trato de apagar las llamas presionando su mano sobre ellas pero ni le hacían daño pero tampoco podía extinguirlas- Rachel, Rachel –la morena abrió los ojos y movió sus manos- no te asustes, apágalo –cerró la manos haciendo desaparecer el fuego pero dejando el colchón calcinado.

R. Quinn ya no puedo más, ya quiero que nazca –la rubia abrazó a su esposa- tengamos sexo –eso hizo que Quinn se hiciera hacía atrás, Ethan, Leroy y Hiram salieron de la habitación dejándolas solas.

Q. No Rachel

R. Si Quinn, ya quiero que nazca, lo necesito –la jalo de la playera y comenzó a besarla, la rubia le respondía los besos, Rachel dejo de besarla y recargo su cabeza en el hombro de su esposa y comenzó a llorar.

Q. Tranquila amor –le acariciaba la espalda, la rubia no sabía que decirle.

R. Es que no sabes cómo me siento

Q. Lo sé Rachel, yo ya estuve embarazada y créeme haría cualquier cosa por que no te sientas así, todo estará bien –le dio un beso en la cabeza, trato de acomodarla del lado de la cama que no estaba quemada- me quedaré aquí

R. ¿Te sentías igual?

Q. Sí, pero no tenía a quien contarle ni quien se preocupará por mí

R. No digas eso, todos nos preocupábamos por ti, si me hubieras dejado yo hubiera estado siempre contigo

Q. Eso ya paso, ahora yo estoy a tu lado –se acomodó para abrazarla.

R. Soy tan afortunada –Quinn volvió a besarle la cabeza- sígueme hablando, me tranquiliza escuchar tu voz

Quinn comenzó a contarle algunas cosas de su vida, como cuando era niña e iban a casa de su abuelo en los veranos, termino la historia cuando vio que la morena se había quedado dormida nuevamente y esta vez se quedaría con ella.

R. Quinn –la rubia se había quedado dormida- Quinn

Q. mhm

R. Quinn

Q. ¿Qué? –contesto sin abrir los ojos ya que seguía medio dormida

R. ¿Cómo es cuando se rompe la fuente?

Q. Pues… es como si hubieras hecho del baño

R. Quinn, creo que se me rompió la fuente –la morena estaba sentada.

Q. Oh… -después de unos segundos reacciono y se levantó de un salto- tenemos que ir al hospital –se puso los zapatos y caminaba de un lado al otro- ¿Dónde está la maleta?

R. Está en la silla Quinn –la rubia agarró la maleta y la pañalera y salía de la habitación- Quinn –la rubia al escucharla se detuvo

Q. Perdón –tomó la mano de su esposa para ayudarla- vamos

R. No, quiero cambiarme –Rachel comenzó a cambiarse mientras Quinn estaba impaciente- ya, me pones más nerviosa –la morena comenzó a respirar agitadamente y agarrarse la espalda- Quinn creo que tengo contracciones –la rubia soltó la maleta y corrió hasta su esposa.

Q. Inhala y exhala –Rachel se agacho un poco y soltó un pequeño grito de dolor.

R. Ya paso… ayúdame a cambiar –la rubia termino de abrochar los botones de la pijama que se había puesto su esposa.

Bajaron las escaleras y los que estaban ahí comenzaron a despertar, al verlas empezaron a ponerse los zapatos para acompañarlas. Al bajar hasta la camioneta Quinn le dio las llaves a Ethan.

Q. Maneja tú, yo no puedo –abrió la puerta trasera y se subió Rachel y la rubia a su lado. Hiram se sentó del otro lado y Leroy en el asiento del copiloto.

E. ¿Y dónde es? –volteo a ver a Quinn.

L. Yo te digo por donde vayas

R. Quinn –empezó a respirar nuevamente, la rubia le tomó la mano.

Q. Respira –pero aun así Rachel gritaba de dolor.

H. Voy avisarle a tú mamá Quinn

L. Tranquilo Ethan, no vayas tan rápido

E. Es que estoy muy nervioso

R. Cállense –seguía respirando- y háblenle a la doctora

H. ¿Dónde está el número Quinn? –la rubia le aventó el teléfono.

Q. Dice doctora Julia B.

R. Ya paso –Quinn la abrazó y le dio un beso.

H. Estamos de suerte, está de guardia, nos estará esperando en la entrada

L. Ethan te pásaste, era en la esquina –el chico freno de golpe.

R. ¡Ahhhh!

Q. ¡Ethan!

E. Perdón, Perdón, estoy muy nervioso

R. Ya, dejen de discutir y vamos al hospital

Ethan se estaciono en la entrada, Quinn ayudo a Rachel a bajar, un enfermero las esperaba en la entrada con una silla de ruedas, ya tenían instrucciones para llevarla a uno de los cuartos.

J. Hola chicas, ¿Cómo están tus contracciones Rachel? –preguntó la doctora Julia, ya las chicas estaban en una de las habitaciones del hospital, la morena ya traía su bata y solo habían dejado entrar a Quinn.

R. No tan seguidas pero si muy dolorosas

J. Podemos administrarte medicamento si te duele mucho

R. No, no quiero nada, quiero que sea natural

J. Entonces déjame revisarte… si ya hay dilatación pero aún falta… vengo en un rato más, cualquier cosa aquí va estar el enfermero

Q. Podría quedarse afuera, cada vez que tiene contracciones… usted sabe

J. Oh sí, no se preocupen, Paul podrías esperar afuera por favor –los dos salieron.

R. Quiero levantarme Quinn, quiero caminar, me duele

Q. Déjame ayudarte -La morena tomó de la mano a Quinn y caminaban por la habitación- se te ve muy bien la bata

R. Cállate que por eso mismo estamos aquí

Q. Yo no tengo la culpa que la bata este abierta de atrás y se te vea tú lindo… -Quinn se quedó callada al ver la mirada de Rachel.

R. Si vas a estar con tus cosas mejor vete

Q. No, ya perdón, solo queria distraerte –le agarró nuevamente la mano y siguieron caminando.

Después de un rato ya no podía estar parada, solo estaba en la cama y las contracciones eran cada vez más continuas.

R. ¿Dónde está la doctora? ¿Por qué no ha venido? Dile que ya venga –Quinn salió a la puerta donde cerca de ahi estaba Paul y le pidio buscar a la Dra. Banes, minutos después entro la doctora.

J. Ya falta poco Rachel –le dijo revisándola nuevamente.

R. Ya póngame medicamentos ahora si ya no aguanto, cada vez son más dolorosas

J. No, Rachel. Ya falta poco y no se puede suministrar el medicamento

R. ¿Por qué? –los ojos de la morena estaban dorados.

J. Ya falta poco, no te desesperes –la paciencia con que hablaba hacia enojar más a Rachel- Quinn puedo hablar contigo

Q. ¿Qué pasa? –preguntó asustada.

J. No te asustes, solo ¿quieres dejar entrar a alguien más? No me parece conveniente que un enfermero entre con nosotros a labor

Q. Si, iré a hablarle

J. No, dime quien es yo voy por él ya que necesita cambiarse

La doctora salió de la habitación sin antes decirles que ya volvería para comenzar.

R. ¿Qué te dijo Quinn? ¿El bebe está bien? –preguntó asustada.

Q. Si, todo está bien –se acercó y beso la cabeza de su esposa.

E. ¿Apoco no parezco doctor? –preguntó entrando a la habitación con una bata de enfermero.

Q. Cállate Ethan

R. ¿Qué haces aquí?- lo veia extrañada

E. Vengo a ayudar ya que soy tu nuevo doctor –le guiño el ojo, Rachel solo recostó su cabeza y suspiro.

J. Listo chicos, vamos a traer a ese bebe

E. ¿En qué le ayudo doctora? –Quinn se quedó parada sin poder moverse.

J. Es hora Rachel, puja

R. Quinn ven –la rubia salió del trance y se acercó a su esposa y tomó su mano.

Q. Rachel… voy a ser mamá –seguía paralizada.

R. Lo sé Quinn ¡Y yo estoy ayudando en eso! Así que por tu culpa estoy aquí y necesito que tomes mi mano

J. Ethan necesito que vengas, Rachel puja

Q. Vamos amor, tu puedes puja

J. Ethan pásame algunas gasas –el chico tomó las gasas y las llevo hasta la doctora, al ver lo que pasaba se quedó pasmado.

E. No, no, no ¿Por qué Quinn? ¿Por qué yo?... Puedo ver su cabeza – El chico cerraba los ojos y hacia caras, Quinn seguía sosteniendo la mano de Rachel que estaba en llamas- No Quinn, yo le tomó la mano a Rachel, yo no quiero ver eso.

Q. Estás loco, podrían desaparecer

R. Quinn Fabray, nunca volveremos a tener sexo

J. Vamos Rachel, un poco más ya casi esta fuera. Ethan pásame eso que parecen tijera, cierra los ojos

Lo próximo que escucharon fue llorar a Andrew, Julia se lo dio a Rachel quien lo abrazo y le dio un beso.

R. Quinn, nuestro bebe –sonreía y algunas lágrimas corrían por su mejilla, la rubia veía enternecida a los dos también con lágrimas.

J. ¿Me lo prestas? –Rachel le dio otro beso antes de entregarlo- Ethan ayudame hay que poner la hora del nacimiento en esta hoja veintitrés horas treinta y ocho minutos, el peso es de dos kilos ochocientos gramos y mide cuarenta y ocho centímetros –El chico anotaba mientras la doctora termino de limpiarlo, lo envolvió en una cobijita y se lo entrego a Quinn.

La rubia no podía quitarle la vista de encima, Andrew seguía llorando, se acercó a darle un beso en la cabeza y cuando volteo para ver a Rachel ya no estaba en el hospital, ahora se encontraba en el departamento en la habitación del niño.

Q. Mira Andrew, esta es tu habitación, pero debemos de irnos ya porque mamá debe de estar preocupada. No sé cómo lo hicimos para llegar aqui pero vamos a intentarlo.

Gracias por leer y por sus reviews

Para la gente que no sabe quien es Adam del capitulo anterior pueden leer el capitulo 67 de Fuego parte I donde sale este personaje.

Quinn se encontraba en su dormitorio guardando las últimas cosas en su maleta que llevaría a New York, la semana que le quedaba de clases había pasado rápidamente. Guardó algunos libros que necesitaba para hacer sus tareas ya que aunque no asistiría no significaba que no tendría que hacer sus trabajos.

L. Qué bueno que aun te alcanzamos –la chica venía acompañada por Ethan.

Q. Si, ya estaba por irme –la chica de cabello castaño se acercó y la abrazo.

L. Te traje algo para Andrew –le dijo a la rubia entregándole una bolsa de regalo- espero que les guste

Q. Gracias Lois, no te hubieras molestado –respondió guardándolo en la maleta- es muy lindo de tu parte

E. ¿Ya tienes todo listo? –preguntó viendo las maletas.

Q. Creo que sí, espero que no se me olvide nada –volvió a mirar la habitación.

L. Yo me retiro, tengo clase en veinte minutos –nuevamente abrazó a la rubia- todo saldrá bien Quinn y cuando regreses tendremos un nuevo miembro en Yale –le dice sonriendo.

Q. Gracias –sonríe también. Lois se despidió de Ethan y salió de la habitación.

E. Te llevaré a la estación –comenzó a tomar algunas maletas.

Q. ¿Ya no estas molesto? –los últimos días no habían hablado mucho.

E. No podría estar molesto contigo –le revolvió los cabellos a Quinn.

Q. Que bien, porque eres mi mejor amigo y te necesito

E. ¿Estas asustada? –dejó las maletas en la cama.

Q. No tienes idea de cuánto, en cualquier momento puede ya nacer

E. No deberías, todo va a salir bien, además tú le has dicho a Rachel que todo ha ido normal

Q. Sí, pero no le puedo decir a Rachel que estoy asustada, imagínate que pase algo con el fuego o no sé –se sentó en la cama suspirando.

E. No deberías estar preocupada por el fuego al contrario, además nos tienes a todos nosotros. Yo iré el fin de semana y cada vez que tenga alguna oportunidad

Q. Gracias Ethan, eres el mejor –se levantó de la cama y se acercó al chico para darle un fuerte abrazo.

E. Vámonos porque Rachel debe estar impaciente –tomó nuevamente una de las maletas y camino hasta la camioneta seguido por la rubia.

Al llegar a la estación, Quinn subió al tren que la llevaría a New York y desde la ventana se despedía de su amigo que también hacia lo mismo, decirle adiós con la mano. Minutos después de emprender el camino, tomó su teléfono celular y le marcó a su esposa.

R. ¿Ya vienes? –preguntó emocionada.

Q. Si amor, acabo de subir al tren

R. Que bien, muero de ganas por verte

Q. Te aviso cuando vaya a llegar

R. Si para mandar a alguien por ti

Q. ¿Qué? ¿Quién? –preguntó riendo.

R. Santana –respondió como algo obvio haciendo a Quinn reír.

Q. Ok, nos vemos más tarde, te amo

R. Te amo también –finalizo la llamada.

S. No es posible que me explotes de esta manera gorda –dijo la chica latina entrando a la habitación con una charola que tenía el desayuno de la morena.

R. No me puedo levantar, pronto nacerá mi bebe –se acomodó en la cama para que pudiera comer.

S. Estas embarazada, no enferma –puso la charola en las piernas de Rachel.

R. Pero soy primeriza –hizo un puchero.

S. Ay no sé como sigo haciéndote caso –susurró- pero me las pagarás enano, cuando yo me embarace espero recibir el mismo trato –la morena dejo de comer para ver a su amiga.

R. Ohh ¿Te vas a embarazar? –preguntó entusiasmada.

S. Si… o quizás Brittany –respondió restándole importancia. A Rachel se le iluminaron más los ojos.

R. ¿Regrésate con Brittany?

S. Pues no exactamente –se sentó a un lado de la cama- además a ti que te importa

R. Aunque lo digas así, si me importa… cuéntame que paso

S. Pues estamos saliendo otra vez, hemos estado hablando pero tengo miedo que vuelva hacer lo mismo, que crea que hace algo por mi bien y me vuelva a dejar, me costó mucho animarme para estar con alguien más pero ya veremos que resulta

R. ¿Entonces dejaste a Lauren?

S. En realidad nunca anduvimos enano chismoso… solo la pasábamos bien y nos divertimos mucho, mucho, esa mujer es muy excéntrica

R. ¿Y no lo tomo mal?

S. No, desde que supo que Brittany regreso sabíamos que nuestra diversión tenía el tiempo contado, de hecho es mi amiga y por eso aún sigo en su departamento, es buena persona cuando la conoces… -se levantó de la cama- y ya me voy iré con Brittany y tú ya tuviste tu dosis de chisme, ¿Segura que llegará Judy?

R. Sí, no debe de tardar en llegar… Pero Santana –la chica volteo antes de salir.

S. ¿Qué? -preguntó frustrada.

R. Quinn llega en una hora y… -sonrió- le dije que irías por ella

S. ¡¿Qué?! No, tengo cosas que hacer Rachel

R. Pero tú tienes la camioneta

S. Está bien pero solo porque alguien más se encargará de ti –volvió nuevamente a caminar hacía la puerta.

R. San –le hablo nuevamente a su amiga.

S. ¿Ahora qué quieres? –volteo nuevamente.

R. Me pasas el control –Santana suspiro, tomó el control y se lo dio.

S. ¿Algo más? Ya no voy a regresar

R. No, muchas gracias

Santana salió apresurada de la casa, paso por Brittany y posteriormente fueron a la estación a recoger a Quinn.

Q. Chicas –abrazó a las dos.

S. Qué bueno que llegaste –apretó más a la rubia.

Q. Tranquila San, no puedo respirar –Brittany se reía- ¿Qué pasa?

B. Rachel está más exigente de lo normal, por eso no he ido estos días

S. Si no regresabas la iba a matar Quinn, lo juro

Q. Pero ahí está mi mamá

B. No, tú mamá fue inteligente y huyo con tu hermana

Q. No exageren

S. Como sea, lo bueno es que estas aquí… ya vámonos

Q. ¿Las llevo a algún lado? –preguntó pidiéndole las llaves a Santana.

S. Espera un momento… Rachel me dijo que si venia por ti me prestaría la camioneta

Q. No puedo San, el bebe nacerá en cualquier momento y necesito la camioneta

S. Maldito enano embustero –se agarró la cabeza.

B. Creo que estas pagando todo lo que le hiciste en la escuela

S. Cada vez odio más a tu esposa –le entrego las llaves a la rubia.

Quinn llevo a las chicas a su departamento para después dirigirse al de ellas, sabía que Rachel estaba un poco de mal humor pero lo que le contaron Santana y Brittany era demasiado, creía que exageraban. Al llegar a su departamento encontró a su madre quien hacía la comida.

J. Qué bueno que llegas hija –le dio un beso- Rachel está dormida

Q. Quería verla

J. No creo que tarde en despertar, no ha estado durmiendo mucho

R. ¿Quinn? ¿Eres tú? –se escuchó la voz de Rachel lo que hizo sonreír a la rubia más chica, se dio la vuelta para ir hacía su habitación pero Judy la detuvo.

J. Tenle mucha paciencia

Q. Sí, siempre –no entiende el comentario de su madre.

Al llegar a la habitación ve a su esposa acostada en la cama, se acercó hasta ella para darle un beso y posteriormente besarle la panza.

R. Te extrañe Quinn, ya quería que llegarás –abrazó a su rubia.

Q. Y yo a ti amor –le dio un beso en la cabeza- ¿Cómo te has sentido?

R. Bien, voy mucho al baño, no puedo dormir, me siento muy cansada, me dan como calambre –la rubia se acomodó para poder tomar una de las piernas de su esposa y comenzó a masajearla.

Q. Todo eso es normal amor, es lo que nos dijo la doctora, además ahora estoy aquí y te voy ayudar en todo pero necesito que te levantes a caminar, te hará bien

R. Pero estoy tan cansada Quinn, solo puedo dormir si estoy sentada, ni siquiera de lado y si duermo sentada despierto porque me dan ganas de ir al baño –Quinn la miraba con ternura.

Q. Ya queda poco –tomo la otra pierna para masajearla también- cuando nazca Andrew estaré aquí y me haré cargo para que puedas dormir

R. Gracias, no sé qué haría sin ti

Q. Para eso estoy amor, para cuidarlos a los dos… Ahora cuéntame ¿Qué le hiciste a Santana que estaba enojada?

R. Nada, ella se enoja por todo mi amor

Quinn siguió masajeando las piernas de Rachel para después seguir con sus pies, después de un rato la morena se quedó dormida. Qunn bajo y su mamá estaba viendo la televisión.

J. En un momento estará la comida para que le digas a Rachel

Q. Muchas gracias mamá, pero se quedó dormida, la voy a dejar que descanse –se sentó a su lado.

J. Se le nota muy incomoda

Q. Si, espero que no falte mucho –recostó la cabeza en el sofá.

J. ¿También estas cansada?

Q. Sí un poco

J. Hiram me llamo, llegan mañana ya todos estamos en la espera

Q. Estoy súper nerviosa mamá –Judy la abrazo.

J. Es normal Quinn pero todo saldrá bien, ahorita todo es más complicado porque Rachel es primeriza pero tienes que estar ahí para apoyarla, pero que te digo sí parece que estás haciendo un buen trabajo solo llegaste y se calmó –Quinn le sonrió.

La mañana siguiente la casa se llenó de gente, Rachel hizo caso de lo que su esposa le dijo y comenzó a caminar por la casa, Hiram y Leroy habían llegado temprano además de Ethan.

H. Hija estas enorme –le dijo dándole un beso.

R. Ya sé, he aumentado tanto de peso en estas últimas semanas

Q. Y se ve hermosa –le dio un beso en la mejilla.

L. Te ves muy radiante –Rachel sonreía pero lo único que quería era irse a su cama.

Q. Tienen que ver la habitación de Andrew, quedo genial

H. Vamos –siguieron a Quinn escaleras arriba.

E. Andrew –comenzó a tocar la barriga de Rachel- tienes que nacer en estos días que estoy aquí, quiero conocerte ya, estoy cansado de solo mujeres

R. Besta, basta Ethan, basta –le quito la mano.

E. Perdón, no quería incomodarte

R. Discúlpame pero estoy muy agotada, quiero que ya salga, todo el tiempo estoy yendo al baño y me duele la espalda y aquí –se tocó el pecho- siento que no puedo respirar –Ethan se quedó sin habla, no sabía que decirle- pero tú que vas a saber –Ethan se levantó y fue a sentarse a otro sofá.

L. Les quedo hermosa la habitación –bajaban ya las escaleras.

H. Aunque hubiera sido azul, es un niño

R. Pero a mí me gusto el amarillo papá

L. Sí, es hermoso y sé ve muy bien –miro a su esposo para que ya no dijera nada más.

R. Quinn me ayudas a levantarme, me iré a la habitación, discúlpenme solo quiero acostarme

Q. Ven –la tomó de la mano y la ayudo a levantar- vamos… ¿Estas bien Rachel? –le preguntó ayudándole a subir la escaleras.

R. Solo quiero descansar Quinn –terminaron se subir las escaleras y la morena entró a la habitación.

Q. Me quedaré contigo un rato –ayudo para que acomodará en la cama.

R. No es necesario Quinn, además prefiero estar sola –la rubia ya no dijo nada, le dio un beso y entrecerró la puerta.

L. ¿Como esta?

Q. Está bien, solo que ya es muy pesado para ella -se sentó en uno de los sofás de la sala donde los demás se encontraban.

H. Les trajimos algunas cosas para Andrew –Quinn veía los artículos que les llevaron sus suegros.

Q. Están hermosas, a Rachel le encantarán –estuvieron platicando un rato más de cómo les iba a sus suegros ya que Rachel era la que normalmente hablaba con ellos.

L. ¿Eso es humo? –apunto hacía la escalera, Quinn al verlo se levantó y corrió escaleras arriba.

Al entrar Rachel se encontraba dormida en media cama y donde se encontraba su mano derecha estaba en llamas al igual que ese lado del colchón, se acercó y detrás de ella estaba Ethan apunto de aventar su poder de agua.

Q. Ni lo pienses –hizo para atrás al chico, trato de apagar las llamas presionando su mano sobre ellas pero ni le hacían daño pero tampoco podía extinguirlas- Rachel, Rachel –la morena abrió los ojos y movió sus manos- no te asustes, apágalo –cerró la manos haciendo desaparecer el fuego pero dejando el colchón calcinado.

R. Quinn ya no puedo más, ya quiero que nazca –la rubia abrazó a su esposa- tengamos sexo –eso hizo que Quinn se hiciera hacía atrás, Ethan, Leroy y Hiram salieron de la habitación dejándolas solas.

Q. No Rachel

R. Si Quinn, ya quiero que nazca, lo necesito –la jalo de la playera y comenzó a besarla, la rubia le respondía los besos, Rachel dejo de besarla y recargo su cabeza en el hombro de su esposa y comenzó a llorar.

Q. Tranquila amor –le acariciaba la espalda, la rubia no sabía que decirle.

R. Es que no sabes cómo me siento

Q. Lo sé Rachel, yo ya estuve embarazada y créeme haría cualquier cosa por que no te sientas así, todo estará bien –le dio un beso en la cabeza, trato de acomodarla del lado de la cama que no estaba quemada- me quedaré aquí

R. ¿Te sentías igual?

Q. Sí, pero no tenía a quien contarle ni quien se preocupará por mí

R. No digas eso, todos nos preocupábamos por ti, si me hubieras dejado yo hubiera estado siempre contigo

Q. Eso ya paso, ahora yo estoy a tu lado –se acomodó para abrazarla.

R. Soy tan afortunada –Quinn volvió a besarle la cabeza- sígueme hablando, me tranquiliza escuchar tu voz

Quinn comenzó a contarle algunas cosas de su vida, como cuando era niña e iban a casa de su abuelo en los veranos, termino la historia cuando vio que la morena se había quedado dormida nuevamente y esta vez se quedaría con ella.

R. Quinn –la rubia se había quedado dormida- Quinn

Q. mhm

R. Quinn

Q. ¿Qué? –contesto sin abrir los ojos ya que seguía medio dormida

R. ¿Cómo es cuando se rompe la fuente?

Q. Pues… es como si hubieras hecho del baño

R. Quinn, creo que se me rompió la fuente –la morena estaba sentada.

Q. Oh… -después de unos segundos reacciono y se levantó de un salto- tenemos que ir al hospital –se puso los zapatos y caminaba de un lado al otro- ¿Dónde está la maleta?

R. Está en la silla Quinn –la rubia agarró la maleta y la pañalera y salía de la habitación- Quinn –la rubia al escucharla se detuvo

Q. Perdón –tomó la mano de su esposa para ayudarla- vamos

R. No, quiero cambiarme –Rachel comenzó a cambiarse mientras Quinn estaba impaciente- ya, me pones más nerviosa –la morena comenzó a respirar agitadamente y agarrarse la espalda- Quinn creo que tengo contracciones –la rubia soltó la maleta y corrió hasta su esposa.

Q. Inhala y exhala –Rachel se agacho un poco y soltó un pequeño grito de dolor.

R. Ya paso… ayúdame a cambiar –la rubia termino de abrochar los botones de la pijama que se había puesto su esposa.

Bajaron las escaleras y los que estaban ahí comenzaron a despertar, al verlas empezaron a ponerse los zapatos para acompañarlas. Al bajar hasta la camioneta Quinn le dio las llaves a Ethan.

Q. Maneja tú, yo no puedo –abrió la puerta trasera y se subió Rachel y la rubia a su lado. Hiram se sentó del otro lado y Leroy en el asiento del copiloto.

E. ¿Y dónde es? –volteo a ver a Quinn.

L. Yo te digo por donde vayas

R. Quinn –empezó a respirar nuevamente, la rubia le tomó la mano.

Q. Respira –pero aun así Rachel gritaba de dolor.

H. Voy avisarle a tú mamá Quinn

L. Tranquilo Ethan, no vayas tan rápido

E. Es que estoy muy nervioso

R. Cállense –seguía respirando- y háblenle a la doctora

H. ¿Dónde está el número Quinn? –la rubia le aventó el teléfono.

Q. Dice doctora

R. Ya paso –Quinn la abrazó y le dio un beso.

H. Estamos de suerte, está de guardia, nos estará esperando en la entrada

L. Ethan te pásate, era en la esquina –el chico freno de golpe.

Q. ¡Ethan!

E. Perdón, estoy muy nervioso

R. Ya, dejen de discutir y vamos al hospital

Ethan se estaciono en la entrada, Quinn ayudo a Rachel a bajar, un enfermero las esperaba en la entrada con una silla de ruedas, ya tenían instrucciones para llevarla a uno de los cuartos.

J. Hola chicas, ¿Cómo están tus contracciones Rachel? –preguntó la doctora Julia, ya las chicas estaban en una de las habitaciones del hospital, la morena ya traía su bata y solo habían dejado entrar a Quinn.

R. No ten seguidas pero si muy dolorosas

J. Podemos administrarte medicamento si te duele mucho

R. No, no quiero nada, quiero que sea natural

J. Entonces déjame revisarte… si ya hay dilatación pero aún falta… vengo en un rato más, cualquier cosa aquí va estar el enfermero

Q. Podría quedarse afuera, cada vez que tiene contracciones… usted sabe

J. Oh sí, no se preocupen, Paul podrías espera afuera –los dos salieron.

R. Quiero levantarme Quinn, quiero caminar, me duele

Q. Déjame ayudarte -La morena tomó de la mano a Quinn y caminaban por la habitación- se te ve muy bien la bata

R. Cállate que por eso mismo estamos aquí

Q. Yo no tengo la culpa que la bata este abierta de atrás y se te vea tú lindo… -Quinn se quedó callada al ver la morada de Rachel.

R. Si vas a estar con tus cosas mejor vete

Q. No, ya perdón –le agarró nuevamente la mano y siguieron caminando.

Después de un rato ya no podía estar parada, solo estaba en la cama y las contracciones eran cada vez más continuas.

R. ¿Dónde está la doctora Quinn? ¿Por qué no ha venido? Dile que ya venga –Quinn salió a la puerta y le dijo a Paul, minutos después entro la doctora.

J. Ya falta poco Rachel –le dijo revisándola nuevamente.

R. Ya póngame medicamentos ahora si ya no aguanto, cada vez son más dolorosas

J. No, Rachel. Ya falta poco y no se puede suministrar el medicamento

R. ¿Por qué? –los ojos de la morena estaban dorados.

J. Ya falta poco, no te desesperes –la paciencia con que hablaba hacia enojar más a Rachel- Quinn puedo hablar contigo

Q. ¿Qué pasa? –preguntó asustada.

J. No te asustes, solo ¿quieres dejar entrar a alguien más? No me parece conveniente que un enfermero entre con nosotros a labor

Q. Si, iré a hablarle

J. No, dime quien es yo voy por él ya que necesita cambiarse

La doctora salió de la habitación sin antes decirles que ya volvería para comenzar.

R. ¿Qué te dijo Quinn? ¿El bebe está bien? –preguntó asustada.

Q. No, todo está bien –se acercó y beso la cabeza de su esposa.

E. ¿Apoco no parezco doctor? –preguntó entrando a la habitación.

Q. Cállate Ethan

R. ¿Qué haces aquí?

E. Vengo a ayudar ya que soy tu nuevo doctor –le guiño el ojo, Rachel solo recostó su cabeza.

J. Listo chicos, vamos a traer a ese bebe

E. ¿En qué le ayudo doctora? –Quinn se quedó parada sin poder moverse.

J. Es hora Rachel, puja

R. Quinn ven –la rubia salió del trance y se acercó a su esposa y tomó su mano.

Q. Rachel… voy a ser mamá –seguía paralizada.

R. Lo sé Quinn ¡Y yo estoy ayudando en eso! Así que por tu culpa estoy aquí y necesito que tomes mi mano

J. Ethan necesito que vengas, Rachel puja

Q. Vamos amor, tu puedes puja

J. Ethan pásame algunas gasas –el chico tomó las gasas y las llevo hasta la doctora, al ver lo que pasaba se quedó pasmado.

E. No, no, no ¿Por qué Quinn? ¿Por qué yo?... Puedo ver su cabeza –Quinn seguía sosteniendo la mano de Rachel que estaba en llamas- No Quinn, yo le tomó la mano a Rachel, yo no quiero ver eso Quinn

Q. Estás loco, podrían desaparecer

R. Quinn Fabray, nunca volveremos a tener sexo

J. Vamos Rachel, un poco más ya casi esta fuera. Ethan pásame eso que parecen tijera, cierra los ojos

Lo próximo que escucharon fue llorar a Andrew, Julia se lo dio a Rachel quien lo abrazo y le dio un beso.

R. Quinn, nuestro bebe –sonreía y algunas lágrimas corrían por su mejilla, la rubia veía enternecida a los dos también con lágrimas.

J. ¿Me lo prestas? –Rachel le dio otro beso antes de entregarlo- hay que poner la hora del nacimiento veintitrés horas treinta y ocho minutos, el peso es de dos kilos ochocientos gramos y mide cuarenta y ocho centímetros –Ethan anotaba mientras la doctora termino de limpiarlo, lo envolvió en una cobijita y se lo entrego a Quinn.

La rubia no podía quitarle la vista de encima, Andrew seguía llorando, se acercó a darle un beso en la cabeza y cuando volteo para ver a Rachel ya no estaba en el hospital, se encontraba en la habitación del niño.

Q. Mira Andrew, esta es tu habitación, pero debemos de irnos ya porque mamá debe de estar preocupada. No sé cómo lo hicimos pero vamos a intentarlo