Capitulo 6 - Tie Me To Your Being
Llevaba once días en manos de Morgan y su cómplice, cautivo y sometido a innumerables e indescriptibles vejaciones. Torturas que lo llevaban a la inconciencia varias veces al día y era por eso que a él esos once días le habían parecido años. Pero sus captores le habían llevado el diario donde se anunciaba el fracaso en resultados positivos en cuanto a su caso, según las crónicas policiales.
Once días de desaparecido en los que nunca dejó de pensar en Jared, hoy había amanecido triste porque los sueños que tuvo de Jared no habían sido claros, su mente ya no le estaba dando imágenes de su Jay. Esperaba sea temporal y por causa de la extrema crueldad y creatividad de su ex Director.
Quemaduras con cualquier tipo de elemento: cigarrillos, encendedores, fierros por nombrar algunas. Todo eso sin dejar de recibir insultos a su persona, insultos que al principio ignoraba pero que a lo largo del tiempo empezaron a hacer mella en su carácter y fuerza para seguir soportando esperando a que consigan hallarlo.
Cuando abrió los ojos lo vio en el rincón del cuarto, jugando con el equilibrio de la silla y entrelazando los dedos, con la vista fija en su persona. Al conectar sus miradas vio la lujuria poseyéndolos, tornándose oscuros, malignos.
Estaba empezando a darle igual lo que fuera que hicieran con él, de a poco conseguía llegar a un estado catatónico; liberándose así de las heridas infringidas. Morgan pareció captar eso durante los días anteriores, que ya no obtenía las mismas respuestas de Jensen, que ya no gritaba y se resistía como al inicio. Veía esos ojos verdes que tanto le habían atraído por estar tan llenos de vida, ilusionados por el futuro; ahora vacíos y optó por agregar más participantes a su diversión matutina.
Luego de un mudo saludo, Morgan se pone de pie para ir hacía la puerta y dejar entrar a varias personas, sonriendo de gusto ante la reacción de sorpresa que vio en Jensen. Esa mañana, no fue sólo Morgan el que abuso de la posición indefensa de Jensen. Morgan fue el primero, lo poseyó violentamente sin dejar de decirle que cuando él acabara dentro de él le seguirían sus amigos; le advirtió que no se durmiera en el transcurso porque se perdería de la diversión ya que ellos no descansarían hasta que se dieran por satisfechos. Eso implicaba esté él despierto o no.
Una vez que Morgan se corriera dentro suyo, le dejo el lugar a los otros que de inmediato lo rodearon evitando que se resistiera y lo obligaron a prácticas de sexo oral, anal y con cualquier artilugio que tuvieran a mano. El poco descanso que le daban no era tal, porque lo obligaban a ingerir alimentos de dudoso origen o excedido en su límite de caducidad. Cada vez que estaba cayendo en la inconsciencia, era golpeado en el rostro para evitar que se durmiera y bañado con agua helada; pero llego un momento en el que ningún intento de los cómplices de Morgan pudieron mantenerlo despierto. Fue la primera vez en la que los pocos segundos antes de que todo se volviera negro, deseo con todas sus fuerzas que ese fuera su fin.
La suerte no corría de su lado, hubo muchos días siguientes.
Morgan siempre le llevaba el desayuno. Era lo mismo cada vez, agua y pan. Posteriormente a que lo obligara a tragar esos pocos alimentos, lo ató al techo.
- Vamos a jugar - quieres Jensen. Hoy me levante de humor y le pondremos música al asunto – le comunica Morgan.
- Por favor… ya déjeme ir. No sé que es lo que busca con todo esto, ya no puedo más. ¿Qué más quiere de mí? Estoy deshecho, ya basta – Eran pocas las veces que Jensen podía pronunciar palabra, principalmente porque Morgan lo castigaba más duramente si lo hacía o en algunas oportunidades lo amordazaba. Pero aún así Jensen rogaba por que todo acabe, de la manera que fuera.
- Todo Jensen, todo – Morgan le respondía al tiempo que se acercaba a un reproductor que había hecho traer y le dio play. El silencio duro poco y toda la habitación se inundó de Green Day al son de Boulevard Broken Dreams.
- Adoro esta canción – continua diciendo Morgan, omitiendo responderle cualquier otra cosa a Jensen, que lo veía danzar al son de la canción hasta una mesita a pocos paso de donde estaba apresado y levantar un mantel que cubría numerosos objetos que le helaron la sangre. Podía ver uno de esos alicates que se usan para cortar cables, un encendedor, una aguja, una argolla, una de esas pinzas que se usan para sacar las cosas del agua hirviendo.
- Por favor… no. Déjeme, máteme ya, pero acabe con esto - clamo entre llantos Jensen. Súplicas que cayeron en oídos sordos.
A continuación Morgan prendió el encendedor, acercando la aguja a la llama y una vez que esta estuvo roja, la atravesó por uno de sus pezones. La otra tetilla la extirpó con una de las tenazas pero no lo hizo tan rápidamente como la anterior, con esta se dedicó a saborearla primero, a provocarlo y hacerle creer que jugaría un rato. Cuando sintió que estaba dura y Jensen dejó de revolverse al contacto, rápidamente se la corto. - Eres una gran perra Ackles, ayer gozaste de lo lindo con mis amigos, y eso no era parte del plan. Hoy tendrás tu castigo… ten paciencia que esto acaba de empezar. La risa perversa y profunda de Morgan acompañaba el fin de la canción. Luego lo baño con agua helada.
Lo siguiente que utilizó fue infernal para Jensen, su ano aún estaba resentido pero Morgan no tenía misericordia con él, e introdujo en su conducto una enorme pinza que abrió una vez que logró meter por la mitad. Jensen grito con toda la capacidad pulmonar que tenía, no sabe si en algún momento había dejado de llorar y las lágrimas se le confundían con el agua que aún chorreaba de su cabello.
Luego de observar la escena gozando del sufrimiento y súplicas de Jensen, Morgan se acercó a un anafe que se encontraba a espaldas de Jensen llevándola a la vista de este. No quería perderse la expresión de susto que pondría al ver como Jensen iba adivinando lo que haría a continuación. La prendió y apoyó la pinza de cocina, y espero a que esta poco a poco se fuera calentando mientras tarareaba la canción que sonaba de fondo.
Una vez que Jeffrey vio que alcanzaba la tonalidad candente en el extremo que se encontraba sobre el fuego, la tomo por el otro lado para luego amenazar a Jensen paseándola por su rostro, cuello, torso, apoyándola en alguna parte de los brazos por algunos segundos. Sin perder tiempo marco los brazos y piernas de Jensen y sin que este se diera cuenta, rápidamente lo uso para sostener el pene de Jensen con ellas. La cabeza de Jensen no se mantenía en una posición, al estar con las cuatro extremidades atadas fuertemente, en una especie de mesa larga cuya posición en diagonal no le permitía una mirada certera a lo que había en el cuarto. Sólo podía aguantar lo que sea que hicieran con él, gritando de dolor en algunas ocasiones, apretando los labios gimiendo en otras.
Jensen deseaba que se le fuera la mano y llegara su fin. Sentía que a cada segundo la tortura le quitaba la esperanza de que Jared lo localizara, de que llegara a tiempo, cada día que pasaba recordaba menos cosas de él; su imagen… su voz. La memoria era fugaz y ya no sabía a ciencia cierta donde estaban esos lunares que lo habían vuelto tan loco. Se consolaba en que aún recordaba esos hoyuelos que adornaban su rostro cuando le sonreía. Se dejo llevar por el dolor quedando en la más infinita oscuridad; lo último que escucho fueron los acordes del inicio de la canción Bring Me To Life (Tráeme a la vida) antes de caer, una vez más, en la inconsciencia. Rezando un breve "Por favor Jared, ven por mi"
Jared no estaba en un estado tan diferente al que se encontraba Jensen, el policía también había sufrido deterioro físico pero a diferencia de Jensen, lo de Jared fue por descuido propio. Él tampoco la había pasado bien esos once larguísimos días, semana y media en la que se fue sumiendo en un espiral de autoabandono en la que apenas probaba bocado por estar sumido en la agonía que era para él no tener a su pecoso a su lado.
Había leído y releído todos y cada uno de los informes, testimonios y pistas que habían surgido y llevado a una calle sin salida; desestimado porque se contradecían o terminaban siendo falsas.
Hasta el momento los pocos allanamientos que habían logrado realizar por las pocas pistas fiables que pudieron entregar a la justicia no habían dado resultados positivos. Nada que le pudiera indicar el lugar donde su Jensen podría estar. Esto lo estaba volviendo literalmente loco, soñaba con él durante las pocas horas de sueño que se permitía y en todas las ocasiones Jensen estaba clamando por él, para que lo encontrara y lo devolviera a la seguridad de estar a su lado… poder volver a estar juntos. Dormía abrazado a la imagen que conservaba en su celular y que había tomado de Jensen al caer rendido luego de amarse hasta límites inimaginables, segundos antes de ceder el mismo ante Morfeo. Adoraba ver la paz que reflejaba en su rostro.
Ni la policía, ni los investigadores privados conseguían dar con algún culpable, cómplice del secuestro, ni con el mismo Jensen. No le cerraba que no hayan pedido rescate alguno ni comunicado siquiera una vez con la familia de Jensen. Ninguno de los caminos que se siguieron era certeros: ni el tráfico de órganos, ni la trata de personas, nada que lo relacione con algún negocio de su padre.
No se había presentado ni siquiera el primer día en su nuevo puesto, se excuso telefónicamente con la búsqueda de Jensen Ackles y les dijo que asumiría únicamente luego de encontrarlo y hacer que los culpables estuvieran tras las rejas.
La madre de Jensen, Donna; tampoco se encontraba en buenas condiciones; con la diferencia de que ella se había volcado al cuidado de su yerno al punto de que en esos escasos días había llegado a quererlo como su segundo hijo. Tratando de que esa palidez y debilidad no lo termine matando.
Recordaba la parrafada verbal que le dijo el día que Jensen lo llevo a su casa engañado diciéndole que pasarían el fin de semana juntos porque ella estaría en una mini luna de miel, entre todas las cosas que le dijo Jared le juró que amaría y protegería a Jensen por sobre todas las cosas.
No mentía cuando le afirmó que su hijo era su vida, ese chico de verdad se estaba muriendo y ella no podía creer que alguien pudiera amar tanto a su hijo. Este suceso los había hecho muy unidos llegando al grado de sufrir al verlo así de hundido, no quería dar cabida a la idea de que ese chico sería capaz de morir si algo malo le pasara a Jensen. Rogaba que su hijo estuviera bien, solo eso quería.
