"¿Qué hago?" pensaba desesperadamente mientras estaba echada en su colchón tratando de aclarar su mente". Ya no sé ni a quien quiero en verdad" seguía pensando, y es que la confusión era tan grande que ya hasta no sabía que pensar acerca de Damián

"Aunque… ¿Por qué me habrá besado Bolt?" la duda le daba en cierto aspecto una esperanza. "Eso solo lo sabré si hablo con él" pensó finalmente y se decidió a bajar y poner las cosas en claro de una vez por todas.

Se levanto y fue a su encuentro con Bolt "Seguramente está en el jardín"

- - - - - - - - Mientras tanto en el jardín - - - - - - - -

Bolt- ¿Quién era ese tipo?

Alfred.- ¡¿A QUIÉN DIABLOS LE IMPORTA?! -exclamó incalculablemente enojado ¡TÚ VISTE COMO LA BESO... Y ELLA SE QUEDÓ ASÍ SIN MÁS..., SE DEJÓ BESAR! -seguía gritando y es que el dolor que sentía en ese momento no se podría expresar con ninguna palabra

Bolt- ¿Crees que no lo vi?, a mí también me sorprendió

Alfred.- ¡CALLATÉ, VETE AL…! -se detuvo precipitadamente, se mantuvo unos segundos en silencio y echó un suspiro- no sé porque te insulto a ti, tú no eres el culpable... ¡ES ELLA! -gritó lleno de rencor

Bolt- te entiendo pero....- se armo de valor- ella está en su derecho

Alfred se mantuvo callado, su odio y rencor estaba ya fuera de control. De pronto, Bolt empezó a sentir un fortísimo dolor de cabeza

Bolt- ¿Qué te pasa?

Alfred no le respondió solo tomó posesión de cuerpo

Alfred.- Esta sí me las va a pagar -dijo lleno de odio

Bolt- ¿De qué hablas? –preguntó muy confundido

Alfred.- Está me las va a pagar... -seguía diciendo sin prestarle atención al perro.

Mientras, dentro de la mente de Bolt, aquellas ventanillas que le servían a Bolt para poder ver lo que ocurría fuera se empezaron a opacarse hasta que quedaron suficientemente oscurecidas como para que él no pudiese ver absolutamente nada

Bolt- hay no... ¡¿QUE LE VAS A HACER?!

En ese momento, se escucharon unos pasos acercándose, de pronto, se escuchó la voz de Mittens.

Mittens.- Eh… Bolt

Alfred.- YA VEREMOS DESPUÉS SI VUELVES A HABLAR CONMIGO -decía malignamente dentro de la mente del perro. Fuera de ella, él le estaba dando la espalda, pero al oírla dio media vuelta

Alfred.- ¿Sí? –le preguntó fingiendo tranquilidad

Bolt.- ¿Qué le vas a hacer? -le seguía preguntando, pero Alfred no lo escuchaba, y no porque no quería (aunque en verdad, no quería), sino porque tenía literalmente bloqueada la mente y no podía escucharlo

Mittens.- ¿Podría hablar contigo?

Bolt (Alfred).- Seguro...

Mittens- quiero que me expliques por qué me besaste- le dijo con firmeza

Bolt (Alfred).- ¿Por qué lo preguntas? -poco a poco su ira se iba apoderando de él...

Mittens- ¿Acaso no es obvio?

Bolt (Alfred).- No, no lo es -hacía esfuerzos ya sobre-gatunos para controlar la ira, el odio y el rencor que tenía por dentro

Bolt.- ¡¿QUÉ VAS A HACERLE?! -seguía exclamando dentro de su cabeza, pero él no lo escuchaba

Mittens- ¿Qué... tan intencional fue?

Bolt (Alfred).- Ese no es tu asunto -dijo ya notándose un poco irritado

Mittens- escúchame bien- lo tomo de los hombros y lo acerco a ella- solo dímelo-con la mirada firme- ¿Me besaste por amor o por cualquier otra cosa?

Alfred, a pesar que se encontraba en el momento que había deseado desde que la conoció hace ya muchos años, no se alegró en lo más mínimo, de hecho, todo el rencor y el odio que sentía habían aumentado notablemente

Bolt (Alfred).- ¿Así es como has vivido todo este tiempo gata? -le preguntó con un tono algo molesto y fastidiado, al mismo tiempo en que la apartó de ella

Mittens- ¿De qué estás hablando? -asustada un poco

Bolt (Alfred).- Acabándote de besar con otro gato, vienes a mí esperando los mismo resultados... ¡Jamás había esperado algo como eso de ti! -exclamó ya muy enojado

Mittens se quedo muda de la impresión y trato de remediarlo

Mittens- pero... pero eses tipo lo hizo en mi contra te juro que no fue intencional

Bolt (Alfred).- ¡CÁLLATE!, ¡NO TE CREO NADA! -seguía exclamando, cada vez más fuertemente

Mientras tanto, Bolt, dentro de su mente, seguía exclamando con la esperanza de hacer entrar al gato en razón (cosa obviamente imposible, ya que no había manera que lo escuchara)

Bolt.- ¡Por favor!, ¡No hagas esto!, ¡Ella ya te ha dicho que no es su culpa! -seguía insistiendo, pero ya sin casi ninguna esperanza

Mittens- Bolt por favor te juro que no tengo nada que ver con ese gato, el me beso y yo me quede... congelada, es la verdad

Bolt (Alfred).- ¡¿Crees que soy idiota para creerme esa mentira tan estúpida?! ¡ME HAZ TRAICIONADO ESO NO TE LO VOY A PERDONAR! No eres más que una maldita que jugó con mis sentimientos... ¿Y sabes qué?, ¡VETE AL DIABLO!

Las lagrimas, las terribles lágrimas de dolor salían de sus ojos sin cesar, no entendía por qué la trataba así, pero el miedo y el dolor la invadieron, Mittens no tuvo más opción que irse, no sin antes decirle algo

Mittens- yo...snif... yo te amaba- le dijo sin siquiera voltearse y salió corriendo del jardín hacia la calle

Mientras tanto, en la mente de Bolt, ahora se encontraba él y Alfred. Y es que por el momento ninguno de los dos controlaba su cuerpo, el cual había quedado tal y como Alfred lo dejó.

Bolt.- ¡¿POR QUÉ DIABLOS HAZ HECHO ESO?! -le gritó también lleno de rabia

Pero toda su rabia se volvió en sorpresa cuando vio que Alfred comenzaba a transparentarse poco a poco, empezaba a desaparecer

Alfred.- Ya no tengo nada que hacer aquí -decía entre lágrimas y sumido en la tristeza

Bolt- No, no te irás- con rabia tratando de detenerlo- dime ¿Qué viniste a hacer aquí?

Alfred.- Bolt... yo sabía que si es que le decía mis sentimientos por ella, sin que tú también los sintiera, apenas me fuera volverían a lo mismo, es por eso que quería que te dieras cuenta de que la amabas, porque de esa manera podría regresar una vez al mes, pero ahora... ahora eso ya no importa... -ya habíase desaparecido casi por completo- ... adiós amigo, y tranquilo, nada de esto es tu culpa... solo mía y la de ella... ahora solo de ti depende su destino

Se paró y lanzó un sonoro maullido, pero entonces... desapareció.

Bolt- ¡NO! ¡ALTO!- pero fue inútil el gato había desaparecido y el tenia el control de si- no te vayas – Bolt ya hasta lamentaba la partida de Alfred, el gato que durante todo ese tiempo había detestado, resultaba que también velaba por SU bien

- - - - - - - - Mientras tanto, en algún otro lugar - - - - - - - -

Mittens seguía corriendo, la tristeza y dolor que la invadía eran tan grandes que la impulsaban a lo que ella bien sabía, sería un grandísimo error, pero a ella no le importaba, solo necesitaba a alguien para que la consolara

Mittens- hola...- dijo con la mirada baja, entre sollozos-… Damián

Damián, quien estaba haciendo quién sabe qué, dándole la espalda, se dio la vuelta apenas la escuchó.

Damián.- Damisela -dijo alegremente- has vuelto

Se le acercó lentamente hasta quedar frente a ella, después le acercó su rostro hasta que finalmente le dio un beso en la boca

Mittens- Quería verte

Damián.- Y yo a ti preciosa

Él puso su pata a su alrededor, y ella simplemente se dejó abrazar

Mittens- ¿Pu-puedo quedarme un rato contigo?- estando aun apenada

Damián.- Claro que sí

Ahí se quedaron un rato abrazados en silencio, ella no entendía que o porqué lo hacía, las sensación que tenia no era la misma que con Bolt pero en cierto aspecto ese abrazo la consolaba

- - - - - - - - Un largo rato después - - - - - - - -

Ya era demasiado tarde, y Mittens, a pesar de lo mucho que le dolía la sola idea de tener que volver a ver a Bolt, tenía que ir, ya que esa, a pesar de todo, seguía siendo su casa

Mittens- yo... tengo que irme

Damián.- No tienes por qué, anda, quédate y duerme aquí... conmigo

Mittens- ¿De veras?- aun estando algo apenada pero a la vez un poco feliz, pero inmediatamente cambio- lo siento pero tengo que ir a mi casa

Damián.- Claro, siempre que vuelvas mañana

Mittens- lo pensare- dicho esto emprendió el regreso

- - - - - - - - Mientras tanto en la casa - - - - - - - -

"No puedo creerlo, se ha ido, se ha ido dejándome en este problema" pensaba Bolt, el solo pensar que acababa de perder a su mejor amiga quizá para siempre lo tenía muy angustiado, el pensar que ya no había esperanza y que todo estaba perdido. No pudo evitar el llanto.