NARRA SKYE
-¿Al fin le has soltado? - Le pregunté a Jemma al verla recoger la enfermería junto con Fitz.
-Sí, todas las observaciones son correctas y las pruebas han salido bien.
-¿Os ayudo?
-No, déjalo, ya nos encargamos nosotros - dijo Fitz. Les sonreí, sabía que si me metía por medio solo estorbaría.
-En ese caso, nos vemos en la comida -me fui a la sala de ordenadores y ahí me encontré con Natasha , hola.
-Hola. Has avanzado -me dijo señalando a lo que encontré ayer.
-Bueno, ayer me pasé el día entero aquí -me sonrió.
-Pues te cundió.
-Pero nada útil.
-Todo puede llegar a ser útil.
-Lo único que veo un poco útil es esto-lo busque -. Es una peluquería, en Sur América.
-¿Que puede tener de interesante una peluquería?
-No es la peluquería, es lo que hay debajo. Cuando me metí en las cuentas de ciempiés vi que uno de los destinos era una peluquería, eso me descolocó. Busque los planos de la peluquería y alrededores.
-¿Y qué has visto?
-Los planos oficiales dicen que debajo de la peluquería hay una red de alcantarillado...
-¿Pero...? -Sonreí.
-Pero nunca me he fiado de lo oficial. He buscado más. Supuestamente es un centro de alcantarillado y no hay un sola alcantarilla en varios metros a la redonda.
-Raro.
-Mucho. La peluquería apenas esta informatizada y no tiene mucho nombre, es la típica de barrio pero aun así tiene una dirección IP con mucha potencia.
-¿Crees que Ward sabrá algo de esto?
-No lo sé, puede.
-En ese caso voy a buscarle- dijo Natasha saliendo en su busca. Y en efecto, lo confirmó. Me contó que el solo había ido una vez a esa base y que apenas se acordaba de ella.
Le dio a May y a Coulson las coordenadas y decidimos esperar un par de días a que Coulson estuviese completamente recuperado para ir allí, pese a ello, Fitz-Simmons, Ward, él y yo nos quedamos en el avión mientras el resto se encargaban de entrar en la base.
NARRA NARRADOR
Los agentes May, Romanoff y Barton y el capitán Rogers entraron en la peluquería como si fueran unos clientes más y una vez dentro bloquearon la puerta y quedaron al dependiente con un ICER y se las arreglaron para entrar en la base sin ser vistos.
-Estamos dentro- dijo el capitán por el pinganillo.
-May, activa la cámara- le recordó Fitz y esta giró un botón de su camisa activándola.
-Tened cuidado, que no se os vea mucho y que no se fijen en vosotros. Cualquiera podría reconoceros- les dijo Skye -. Solo a nosotros se nos ocurre mandar a tres personas cuyas caras salen en la tele y a una leyenda de SHIELD - terminó sólo para los que estaban en el avión.
-Garret está aquí - dijo May.
-Solo tenéis que buscar un ordenador donde instalar el troyano. Luego Salid de ahí - les dijo Coulson.
-Natasha- le dijo Skye- asegúrate de que no sea fácil de descubrir.
-Dalo por hecho.
Los cuatro agentes recorrieron los pasillos en busca de algún ordenador. Encontraron uno y la agente Romanoff escondió bien el troyano en sus sistemas.
Todo estaba saliendo demasiado bien. Demasiado.
Cuando se dirigieron a la salida se toparon de frente contra el mismísimo Jonh Garret. Los agentes se pusieron en posición de lucha y en el bus todos se tensaron.
-¡Salid de ahí!- les dijo Coulson -. Salid de ahí ahora mismo. Es una orden.
Los agentes sacaron sus armas y se pusieron en parejas, espalda con espalda.
Por un lado estaban Natasha y Barton y por el otro May el capitán.
-Nos decidiremos- les susurró el capitán -. Vosotros por un lado y nosotros por otro. Nos vemos fuera.
Los otros tres agentes asintieron. Entre una lluvia de Blas las dos parejas se separaron en buscan de la salida hacia la peluquería.
-Skye, guíanos- le dijo May.
-No puedo, no tengo los planos- le dio la chica que estaba buscando como una loca los planos en el servidor de HYDRA a través del troyano que estaba recién instalado en sus sistemas.
-Sobre todo no os quedéis quietos en un sitio, podrían acorralaros- les dijo Ward.
-No eres el único especialista aquí, chico malo- le contestó Natasha.
-¡Ya los tengo!- exclamó Skye - Phil, encárgate de Clint y Natasha. Yo guiare al capitán y a May.
Ambos se pusieron manos a la obra, guiándoles a través de los pasillos .
-Me he quedado sin ICERs paso a munición real- dijo May.
-Chicos - dijo Clint -. Tenemos un problema. Tenemos a cinco soldados ciempiés enfrente nuestro.
-Y nosotros a deathlook - dijo el capitán.
Clint cogió su arco y sus flechas y Natasha cambio su ICER por un arma con munición real. Ambos comenzaron a disparar.
Una flecha atravesó el ojo de uno de los super soldados y otra bala se alojó en el pecho de otro de ellos.
-Quedan tres- dijo Natasha.
O.o.o.o.o.o.o.o.o.o
Por otro lado May y el capitán lo estaban teniendo algo más difícil. Ambos sabían que con deathlook no servían de nada las pistolas ni los tiros.
Lo único que podían hacer era esquivar los golpes y resguardarse de las balas que les lanzaba.
-Skye, necesitamos una vía de escape- le dijo el capitán.
-No encuentro ninguna que no os haga volver atrás, tenéis que pasar a deathlook.
-Tengo esto- dijo May, sacando unos dispositivos electrizante-, sólo tendremos una oportunidad.
-Pues cojámosla- contestó el capitán.
O.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
-Vía libre, pero necesitamos asistencia médica- dijo Clint- Natasha ha recibido un golpe y creo que puede tener un brazo roto.
-Voy preparando el equipo- dijo Jemma saliendo de la sala de operaciones seguida por Fitz.
-Salid- les ordenó Phil y les acabo de guiar hasta afuera- ¿Cómo van May y el capitán?
-Tienen problemas para pasar a deathlook- le contestó Skye.
O.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
-Una, dos y tres- dijo May saltando los dispositivos. De ellos salieron una especie de rayos azules que atravesaron el cuerpo de deathlook y May y el capitán aprovecharon esto para pasar por su izquierda
y salir corriendo.
O.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
Una vez de vuelta en el bus Jemma examino el brezo de Natasha y el capitán se fue en busca de Skye.
-Hola- le dijo al encontrarla.
-¡Hey! ¿Cómo estás?
-Cansado- dijo sentándose, o más bien dejándose caer en el sillón junto a Skye.
-Eso tiene fácil solución.
-No voy a irme a dormir a las 7 de la tarde.
-Entonces no estarás tan cansado. Yo a veces cuando salgo a alguna acabo tan cansada que me voy a dormir a las seis de la tarde y no me despierto hasta que no suena la alarma del móvil al día siguiente. Nadie te dirá nada.
-¿Cuál fue tu primera misión?
-Habían secuestrado a un científico de SHIELD de una forma un tanto extraña. Haciendo levitar los coches.
-Valla.
-Ya te digo.
-¿Y qué pasó?
-Pues que al llegar allí nos dimos cuenta de que todo era culpa de un nuevo elemento llamado gravitonium, que le quitaba la gravedad a las cosas o algo así. La verdad es que cualquiera entiende a Fitz-Simmons cuando usan su vocabulario científico. El hombre que le había secuestrado se llama Ian Quinn. Es un multimillonario.
Tenia casa en una zona que no mantenía muy buenas relaciones con SHIELD y, legalmente, podían pegar un tiro a cualquier agente que vieran allí, así que fui yo, yo no era una agente en esa época, entre como consultora.
Quinn había hecho una gran fiesta y yo moví hilos de la marea creciente y conseguí una invitación. Lo único que tenía que hacer era buscar una zona Wifi. El caso es que al final acabe tirándome a una piscina desde una terraza de un primer piso y corriendo por todo el recinto empapada intentando que no me cogiesen. Ward me salvo, pero yo acabe agorada.
-Ward...- susurró-. ¿Y qué pasó con el científico?
-Murió. Resulto que él lo había planificado todo.
-¿Y Quinn?
-En ese momento escapo, y nos dio mucho por saco. Se unió al proyecto ciempiés, lo que después nos enteramos que era HYDRA. La siguiente vez que nos encontramos con él fue en un incidente en la academia científica de SHIELD.
-¿Le habéis atrapado ya?
-Sí y no. Le atrapamos en Italia pero escapó cuando asaltaron la nevera.
-¿Estas bien? Parece algo personal.
-Lo es- me levanté y me subí un poco la camisa para mostrarle las cicatrices de los disparos.
-¿Fue él?
-Sí. Si no llega a ser por el equipo... yo ahora mismo estaría muerta. Fui estúpida y entre sola en su búsqueda.
Se acercó más a mí y me miro a los ojos.
-Yo... yo quería decirte... tu eres lo... hacía mucho que...- le mire con una ceja levantada. A pesar de que estaba diciendo cosas sin sentido creí entender por dónde iba.
-¿A dónde quieres llegar?
-Desde que llegue aquí me pareciste una chica increíble. Fuerte, valiente, buena. Comencé a sentir por ti...
-Por favor, no vallas por ahí- le interrumpí.
-Pero... necesito decírtelo y tú tienes que oírlo.
-No lo estropees todo, por favor.
-No voy a estropear nada, solo necesito contártelo y si no quieres que las cosas cambien entre nosotros no la harán. Comencé a sentir por ti cosas que hacía mucho tiempo que no sentía por nadie. Sé que tu no sientes lo mismo y tampoco lo espero pero... tenía que contártelo.
-Steve, eres un chico estupendo que podría tener a cualquiera, de verdad.
-Menos a ti- baje la cabeza.
-Lo siento. Te quiero, créeme, lo hago, y me preocupo por ti. Incluso me gustas, pero eso no cambia nada.
-No cambia lo que sientes por Ward. Él no te conviene Skye.
Un "¿Y tú sí?" se me quedo en la garganta, porque él me convenía más que Ward.
-Creo que ese es mi problema- le dije en el tono más amable que pude.
-Lo que os une a vosotros dos estoy muy lejos de entenderlo, pero lo acepto- dijo levantándose-, nos vemos en la cena. Y Skye, si de verdad le amas no esperes más.
-Descansa- le dije sorprendida por sus palabras.
-Lo haré.
Ward. Tenía que hablar con él y llevar a cabo lo que Coulson me pidió. Mantenerle de nuestro lado, por el equipo, por mí, pero sobre todo por él, para que no se perdiera del todo.
Salí del salón en su busca, ya le habíamos dado un poco más de espacio y pese a que seguía llevando la pulsera y apenas podía salir de la base ya no tenía que estar constantemente vigilado.
Le busque en mi portátil, estaba en su habitación. Coulson me había dejado a mí a su cargo y había sido decisión mía darle más espacio para él. Al fin y al cabo, gracias a la pulsera, yo sabía dónde se encontraba las 24 horas del día.
Recorrí los 200metros que separaban mi habitación de la suya y llame a la puerta.
Al poco la puerta se abrió. Ward llevaba puestos únicamente unos pantalones del chándal, sin nada en la parte de arriba y descalzo. No lo pude evitar, le repase entero con la mirada.
-Skye, ¿ocurre algo?
-Quería hablar contigo.
-Pasa- me dijo dándome acceso a la habitación. Tenía el mismo tamaño que la mía solo que algo más ordenada- ¿Y bien?
-Quería pedirte algo- dije sentándome en su cama dejando las piernas colgando por un lado.
-Tú dirás- dijo sentándose a mi lado.
-Me gustaría pedirte que...- "¡Que se ponga algo, por favor!" No era capaz de concentrarme, respire hondo- ¿Querrías volver a entrenarme?
-Creí que se eso se estaba encargando May- y así era, pero de verdad echaba de menos que fuera él y, además, así llevaba a cabo el plan de mantenerle a nuestro lado.
-Sip, pero echo de menos que seas tú.
-Y que May te hace madrugar más.
-Sí, también puede que tenga algo que ver- le sonreí.
-Me encantaría. ¿Cuándo empezamos?
-¿Qué te parece mañana a la hora de siempre?
-Me parece que tendrás que hablar con May.
-Lo he hecho esta mañana, sabía que aceptarías.
-No puedo negarte nada- me dijo cogiéndome la mano, entrelace nuestros dedos. Hacía meses que le rehuía y ya no podía más, nos acercamos poco a poco, mirándonos a los ojos.
-Contaba con ello- susurré.
El acortó la distancia que nos separaba y juntó nuestros labios, le devolví el beso, ese beso con el que llevaba soñando meses. Rodee su cuello con mis brazos y le acerque a mí, enredando mis dedos en su pelo y el rodeo mi cintura con los brazos. Aun no sé cómo acabamos tumbados en su cama, yo encima de él. Nuestros labios se movían lentamente, como con miedo a estropear el momento, queriéndolo hacer más duradero.
Una vez nos separamos nuestras frentes se quedaron juntas, ambos manteníamos los ojos cerrados, respirando a la vez. Entrelazamos nuestros dedos y abrimos los ojos a la vez.
-Creí que no volverías a darme la oportunidad- me dijo en un susurro.
-Yo también, admití-. Pero supongo que no has de creerte todo lo que oigas.
-Nunca.
Me abrazó fuerte contra él y yo apoyé mi cabeza en su pecho, escuchando su corazón me quedé dormida.
O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O
-Skye- escuche que me llamaban-. Vamos, despierta, tenemos que ir a cenar o vendrán por nosotros.
Me apreté un poco contra él, como una niña que abraza fuerte a su almohada al no querer levantarse. No nos habíamos movido ni un centímetro, el pobre tendría que estar incomodo de tenerme encima.
Besé su pecho y levante la cabeza para mirarle a los ojos.
-Podría acostumbrarme a esto- le dije.
-Y yo.
Me tumbe a su lado en la cama, pero mantuve la cabeza apoyada en su pecho.
-¿Qué hora es?
-Las nueve.
Me incorporé rápidamente.
-¿¡Ya?! ¿Enserio? ¿He dormido casi una hora y media?
-Después de todo lo que ha pasado te veía tan tranquila que no quería despertarte, pero ya no hay otra opción.
Me levante de la cama y le pase una camiseta.
-Anda, vamos a cenar.
Le cogí la mano una vez se puso la camiseta y tiré de él hacia afuera, pero antes de lograr abrir la puerta el tiro de mi hacia sí y apoyo mi espalda contra la puerta y me besó.
-Skye, no sé en qué punto estamos tu y yo ahora mismo pero... sea donde sea que estemos sería mejor que lo guardásemos para nosotros- le miré confundida.
-¿Qué quieres decir, no quieres que sepan que tú y yo hemos dado un paso hacia delante para estar juntos? ¿Por qué?
-Por ti. No te convengo, soy malo para ti y soy un egoísta por quererte a mi lado. Porque soy un traidor Skye, os traicione a todos. Esto- nos señaló-, no lo van a ver bien y se va a volver en tu contra.
-Sé que no me convienes, todo el mundo me lo dice, incluso hasta yo misma, pero nunca he escogido lo que me conviene, sino con lo que puedo vivir y sé que sin ti no podría vivir, ya no. Todo el mundo sabe que hay algo entre nosotros y todo el mundo sabe que esto acabaría pasando. Sí, me voy a ganar una buena bronca por parte de Jemma, y puede que el resto se sientan un poco incomodos al principio, pero lo acabaran aceptando. Me he pasado toda mi vida escondida, no estoy dispuesta a seguir haciéndolo. Confía en mí, no lo tomaran tan mal, y si lo hacen, bueno, no es su problema.
