Disculpe, señorita – dijo una profunda y varonil voz – me indicaron que aquí podía encontrar a la señorita White, supongo que usted es su asistente – no hubo respuesta – tengo una cita con ella ¿podría usted anunciarle que Terry Graham la está buscando? – la mujer no parecía escucharlo – señorita… señorita…
¡Shhh! Espere un segundo, interrumpe mi concentración – respondió la rubia sin siquiera voltear a verlo y siguió deslizando los dedos sobre las teclas de la lap top que tenía en frente – "él era un espíritu errabundo, libre y sin ataduras" – dijo para sí, sin prestar atención a la cara molesta del hombre que la veía – "de esos que pocas veces aparecen sobre la faz de la tierra, sin hogar ni familia. Su único amigo era uno que no lo juzgaría jamás. Uno que sólo hablaba cuando él se lo pedía, hecho de madera, con cuatro cuerdas de cuero y una voz melódica… su leal Orfy…"
¿Cómo se atreve a shhtearme? – dijo azorado el hombre. Tenía mucho tiempo desde la última vez que alguien lo había tratado con esa clase de descortesía.
¡Silencio! – dijo la rubia aún sumida en su escritura – "… sus azules ojos brillaban con un resplandor incandescente, casi celestial. Cuando posaba sus manos sobre el violín y arrancaba de él el más glorioso de los cantos…"
¿Sería tan amable de atenderme? – arremetió el hombre visiblemente molesto.
"… no había nadie que pudiera resistir el poderoso hechizo que creaba…"
Señorita…
"… pero eso era para él como una espada de doble filo, porque mientras deslizaba las crines del arco sobre las cuerdas, e incrustaba su alma en cada nota, dejaba al descubierto su verdadero y más vulnerable yo".
¿Es que acaso no sabe quién soy yo?
¡Actores! – Dijo ella volteando los ojos para mirarlo – Por supuesto que sé quién es usted – respondió entonces, cerrando la tapa de su computador – sólo que una vez que las ideas fluyen, no es bueno truncar su camino. Ahora sí ¿en qué puedo servirlo?
¿Podría anunciarme con la señorita White?
Tome asiento por favor.
¿No me diga que me dejará plantado de nuevo? No puedo estar cambiando mi agenda a su antojo.
Nada de eso, la señorita White llegó mucho antes que usted. No quería quedarle mal de nuevo. Está muy apenada por haber faltado a su anterior cita.
¿Dónde está entonces?
La tiene frente a usted, Candice White – dijo Candy, extendiendo una mano en forma de saludo – encantada de conocerlo.
¿Usted es la señorita White?
La misma – Candy aún mantenía la mano extendida.
Usted perdone… yo… no sabía… Terry Graham – respondió él estrechando su mano.
Mucho gusto en conocerlo Señor Graham.
Llámeme Terry, por favor.
Se ve usted sorprendido Terry.
Lo estoy. Pensé que usted sería… bueno, diferente – ella sonrió de buena gana.
Jajaja, me lo imagino, para usted Candice Withe debía ser una anciana señora, de cabellos blancos y lentes de fondo de botella. La clásica abuela que gusta de contar cuentos a sus nietos.
Algo así – respondió él avergonzado, pero sonriente – nunca pensé que usted sería joven y bella.
Agradezco el cumplido Terry, pero por favor, siéntese.
Muchas gracias señorita White.
Por favor dígame Candy. Me siento tal y como usted pensaba que era cuando me dice "señorita White" – el sonrió, y vaya que tenía una sonrisa hermosa – dígame Terry ¿por qué debería elegirlo a usted para ser "Specchio"? – ella era directa, eso a Terry le pareció perfecto.
Porque dudo mucho que pueda encontrar a alguien mejor que yo – respondió con suficiencia.
Esa es una aseveración algo presuntuosa y arrogante ¿no cree usted?
Sólo digo la verdad. Soy un hombre muy capaz de interpretar un papel tan hermoso y complejo… no encontrará un "Specchio" mejor que yo, eso se lo puedo asegurar – ella sonrió de nuevo.
Las características físicas del personaje no son muy semejantes a las suyas – Terry era un joven alto, de cortos cabellos castaños, profundos ojos azules, tez blanca y bella sonrisa.
Eso no será problema. Tenemos muy buenos maquillistas Candy, ellos se encargarán de darme el aspecto necesario.
En eso tiene razón, pero dígame, tengo entendido que el personaje no es de los que usted suele interpretar.
Eso es lo más interesante, que aún siendo distinto a lo que hago comúnmente, estoy seguro de poder interpretarlo como nadie más lo haría.
¿Cuál es su criatura fantástica favorita Terry? – la pregunta lo sorprendió.
No entiendo qué tiene eso que ver con "Specchio" y conmigo.
Sólo quiero saber qué clase de hombre es el que solicita con tanto interés interpretar a un dragón ciego.
"Specchio" es mucho más que eso… él es… sabio, poderoso, libre… y feliz – Terry dijo la última palabra casi como un susurro que no le pasó desapercibido a Candy.
Veo que tiene apego por el personaje y lo entiende a la perfección, pero eso no responde mi pregunta.
Tiene mucho que no leo libros de criaturas fantásticas… pero – hizo una pausa prolongada – probablemente… – sonrió – los "ay ay ay".
Los forjadores de plata… interesante – él la vio dudoso. Temía haber cometido un error – me convenció Terry, el papel es suyo.
¿Así de fácil? – preguntó él desconcertado.
Jajaja, ¡actores! – dijo ella – veo que necesita una explicación – él asintió – su rostro mientras pensaba en mi pregunta… la forma en la que sus ojos parecieron perderse un momento en su interior y la sonrisa que esbozó cuando tuvo su respuesta… es así como imaginé a "Specchio"… además, el timbre de su voz… sé que será usted un excelente dragón plateado, desterrado, vagabundo y ciego.
¿No me hará ninguna prueba?
No. He visto que el personaje ha tocado una fibra en usted, eso es suficiente para mí. Sé que lo interpretará como yo querría que lo hiciera.
Es usted extraña, ¿se lo habían dicho antes? – ella sonrió.
Muchas veces.
¿Sabe Candy? me sentiría mucho mejor si me permitiera hacer la audición a mi manera.
El personaje ya es suyo, no debe intentar convencerme.
Aún así, quiero que vea como sería "Specchio" a través de mí.
Si eso lo hace estar más seguro de mi decisión…
Me serviría mucho. Así usted podría darme consejos. Si hay algo que debo cambiar, seguramente usted será la primera en notarlo.
Adelante entonces. Tiene usted toda mi atención.
Entonces Terry se levantó de su asiento, se acercó a la ventana y posó una de sus manos sobre el cristal. Cerró los ojos, respiró profundamente, y después de unos segundos comenzó.
Para Candy fue impresionante ver como el joven podía transformarse tan rápido. En sólo uno instante su rostro pasó de la más marcada seriedad a la más profunda de las bellezas. Cada uno de sus rasgos, en un principio, duros y severos, tomó un aire más relajado, dejando transparentar la hermosura de sus facciones. Sus ojos, otrora melancólicos e impregnados de tristeza, habían adquirido una chispa, de felicidad y vida, impactante. Veían sin ver, como los de un invidente, pero eso no los hacía menos atractivos.
Incluso el tono de su voz había cambiado. Ahora sonaba más melodiosa, profunda, misteriosa, seductora, hechizante. Se sabía cada una de las líneas que ella le había creado al personaje, pero las había hecho suyas, les había cambiado un poco el énfasis con que ella las había planeado y, de ese modo, había logrado convertirse en aquel vagabundo. Había dejado, en menos de un minuto, de ser Terry Graham para convertirse en un dragón plateado, sumamente viejo, que al tomar forma humana, perdía la mayoría de sus poderes, pero que en vez de sentirse vulnerable, disfrutaba de sus debilidades y abrazaba la vida y sus enseñanzas como ningún otro lo había hecho.
Ella nunca antes creyó que uno de sus personajes pudiera ser real, pero ahora ahí, frente a ella, tenía a uno de sus favoritos, hablándole, riendo con ella, mirándola a través sus zafiros ciegos. ¡Specchio estaba vivo! Vivo en el cuerpo de Terry. Hablaba con la voz de Terry. Se movía con el cuerpo de Terry. Sonreía con esa impactante sonrisa de Terry, porque ahora Specchio era Terry.
El actor terminó su interpretación con una amplia sonrisa dibujada en el rostro. Estaba seguro de que nunca había actuado mejor y, ahora, sólo esperaba que Candy le dijera lo que pensaba. Pero ella no decía nada, estaba pasmada. Habían sido muchas emociones para un solo día.
¿Qué le pareció? – dijo entonces él, no pudiendo contener más su ansiedad. Ella se llevó una mano al rostro… y después de unos momentos contestó.
No sé qué decir Terry.
¿Tan malo le pareció? – preguntó él mortificado.
¿Malo? ¿Cómo puede ser malo algo que me deja sin palabras?
Entonces ¿le gustó?
¿Gustarme? ¡Me encantó! Nunca creí que alguien pudiera darle tanta vida al dragón… ¿no le interesaría más ser el personaje principal?
Ni lo piense, sólo me interesa el dragón.
Está bien, pero si el protagonista no hace su mejor esfuerzo, usted se llevará la película – Terry sonrió complacido.
Ese es un gran cumplido Candy, pero… debo ser sincero, el personaje me impactó. La forma en que usted lo describe es genial, yo sólo intento darle un rostro y una voz.
¡Y vaya que lo ha logrado! Cuando sea el estreno me tendrá en primera fila como una más de sus admiradoras, su interpretación en este momento me pareció buenísima, no me la logro imaginar después de algunos meses de práctica.
Se lo agradezco mucho.
No tiene porque hacerlo – dijo ella con su mejor sonrisa.
Entonces, supongo que con eso termina mi audición.
Supongo que sí. Fue un verdadero placer conocerlo Terry.
Igualmente Candy. Valió la pena la espera. Estaremos en contacto… espero poder contar con usted para armar bien al personaje.
Cuando usted lo requiera.
Entonces me voy, pero antes… – dijo él – es curioso escuchar que nombre un violín con un diminutivo de Orfeo.
¿Cómo dice?
Orfy… supongo que viene de Orfeo, el mejor músico y poeta de la mitología… a él se refería cuando escribía antes de que la interrumpiera ¿cierto?
"Ahora entiendo" – pensó ella – sí, el músico de los dioses.
Es algo interesante, ¿sabe? su descripción y el nombre del violín me recordaron a un muy buen amigo. Él siempre logró crear ese halo de magia alrededor suyo cuando tocaba. Amaba la música más que a nada en el mundo… bueno, compartía su amor entre música y pintura. Nunca buscó la fama, pero habría sido un increíble y muy reconocido concertista. Lo admiraba muchísimo… sólo le faltó mencionar su rubia cabellera y las expresiones de su rostro cuando toca… no pude evitar pensar en él mientras la escuchaba, pero debe ser una impresionante coincidencia… – ella se limitó a sonreír – en fin Candy, debo irme. Que tenga un excelente día.
Hasta luego Terry, no dude en contactarme si necesita saber algo de dragones.
En cuanto Terry salió del café, Candy abrió de nuevo su computador y antes de que las ideas abandonaran su mente comenzó a escribir.
… Pero aquel rubio hechicero, aún con el encanto que la música generaba en sus enemigos, tenía un gran rival al que nunca había podido vencer… un hombre camaleónico, que podía cambiar a su gusto, convertirse en todo lo que él quisiera. Alguien que sólo debía cerrar los ojos, respirar profundamente y desear ser alguien más, para crear una magia capaz de confundir a todos a su alrededor. Alguien que podía fácilmente pasar de ser un tranquilo e indefenso joven, al más terrible y poderoso de los hombres… pero sus habilidades no eran lo único que los hacía similares, había algo igual en ellos. Tanto el músico como el morfo, compartían la más clara marca de poder, y el dolor con que la habían ganado, reflejada en sus ojos, siempre de un azul intenso, tan intenso como las profundidades del océano, pero tan entristecido como las más terribles noches de tormenta.
