hola! nuevo cap! :D!

Advertencia: situación violenta, detalles subidos de tono explícitos, se ruega discreción. (no detendré el relato para advertir la escena porque en lo personal no me gusta interrumpir de pronto y alertar tan encima la lectura, lo siento! pero creo que la puede ir deduciendo y saltársela si le incomoda)


Capítulo 7

Encuentros desafortunados

Hace un par de años que la galaxia se encontraba bajo el orden la policía galáctica. Habían llegado unas cuantas patrullas a solucionar conflictos de algunos planetas poblados, o despoblar otros. Los patrulleros seguían los mandatos del rey galáctico. Nunca antes habían oído de esta organización, pero habían sido testigos de lo que había ocurrido con el planeta Andróx del cuadrante sur.

No sabían bajo que cargos pero la patrulla había exterminado por completo a la población del planeta ¿con que? No lo sabían, ¿Por qué? Tampoco. Y era por ello que estaban actuando con más sigilo que de costumbre, no eran tontos, no podían enfrentarse a algo que desconocían, por ende estaban pensando más antes de actuar.

Pero ahora eran invitados a una reunión con el rey galáctico.

Habían recibido una invitación de formato virtual, que había captado el sistema comunicacional que había mejorado hace un año la terrícola. Quizás cuantos mensajes habían sido ignorados… en la invitación les comunicaban sobre una reunión de monarcas y gobernantes que regían en las galaxias cercanas, tenían un lapsus de tiempo para confirmar su asistencia, y era eso lo que llevaban discutiendo hace semanas en el consejo, todavía no podían llegar a un consenso.

Por la noche tendrían la última reunión decisiva, para así al día siguiente que era el plazo último, poder confirmar o desestimar la invitación. Estaban tomando en cuenta todo lo que creían necesario, desde pensar que era una trampa, ignorar la invitación y seguir como siempre, o asistir.

El Rey Vegeta revisaba los papeles informativos una y otra vez, desde la invitación hasta la información recolectada sobre la patrulla y sobre todo, la desaparición de la población de Andróx. Necesitaban saber a qué se enfrentaban.

-no tiene caso Vegeta-hizo una mueca en sus labios mientras se alzaba su bigote, suspiró cansado y miró a su consejero más confiable y compañero-insisto, debemos ir.

-Rey…-oyó al tutor de su vástago-creo que lo que dice Bardock es correcto-asintió pensativo Nappa, por lo general el saiyajin calvo no se llevaba bien con Bardock, pero en cuanto a temas sociales y deberes con el reino, ambos concordaban en buscar lo mejor para el planeta y sus habitantes.

-nunca antes habíamos recibido este tipo de mensajes-comentó ensimismado, dejó caer los documentos sobre la superficie del mesón y tomó su copa de alcohol. Era hora de almuerzo, pero con todo el asunto de la respuesta a la invitación, había pospuesto su hora de comida para conversar la situación en un horario extraoficial, claro con los saiyajin en quién más confiaba.

-porque ant-la respuesta del saiyajin con banda roja fue interrumpida por el fuerte sonido de las puertas del salón que se abrieron estrepitosamente. Los tres adultos dieron un pequeño brinco en sus puestos y voltearon hacia la entrada del estancia, nadie podía entrar así al salón de trono, casi nadie.

Vieron al príncipe entrar como digno miembro de la estirpe real, empujando ambas puertas con sus manos, con el ceño marcado como su padre y sus ojos destellando ira y frialdad como… como él siempre lo demostraba. No había que ser inteligente para saber que el pequeño estaba molesto.

El menor caminó a pasos firmes con una mueca de fastidio dibujada en sus labios, Nappa miró con orgullo al pequeño, sentía tanto afecto por ese pequeño saiyajin que lo veía como un hijo. Muchas veces no estuvo de acuerdo con el Rey, o con los consejeros, pero su motor era la lealtad hacia el príncipe. El pequeño tirano se había ganado su atención desde que el Rey le ordenó ser el principal guía para el príncipe, y desde entonces, que su compromiso hacia la realeza era absoluto y genuino. Era de los pocos saiyajin que sentían estima por el enano, todos lo respetaban por su fuerza, pero por su personalidad no era muy bien recibido, sabían que el próximo Rey sería el más fuerte pero también el más despiadado y apático con su gente, por lo que no sabían muy bien que esperar de él, pero Nappa si, él si sabía que esperar del príncipe, el príncipe Vegeta sería el mejor Rey de la historia del planeta Vegeta y él moriría por él si fuese necesario.

-¡Vegeta!-se exaltó el monarca poniéndose de pie-¿Qué modos de entrar son esos? ¡Ya te lo he dicho infinidades de veces mocoso!-gruñó mirándolo fijamente para intimidarlo, el menor siguió caminando hasta quedar en frente de su progenitor y no desvió sus ojos de los del Rey, ¿intimidarlo a él? No, nadie lo lograba, era él quién intimidaba al resto.

-¡explícame tú!-gritó igualando el tono de su padre, el rey abrió los ojos en sorpresa, su hijo jamás le alzaba la voz por muy molesto que estuviera, estudió con atención la figura del heredero, sus músculos estaban tensos y podía notar la rabia en su mirada, estaba siendo reducido a sus instintos saiyajin, podía verlo. Su hijo estaba sucumbiendo poco a poco a sus hormonas, al menos en la parte agresiva. Nappa ya le había informado sobre los avances del príncipe, y aunque el menor se reprimía sexualmente, daba rienda suelta a la violencia y sed de sangre.-¿Qué es eso de-

-¡VEGETA!-el ronco grito del monarca silenció al príncipe en un segundo, el saiyajin miró a su padre estupefacto al igual que el resto de los saiyas, ambos consejeros se miraron el uno al otro y se pusieron de pie, eran discusiones que no tenían que presenciar, antes de reverenciar a la realeza, el rey alzó su mano en ademán de detenerlos, el calvo y el de cabello alborotado asintieron en silencio y se quedaron en sus posiciones incómodos-no volveré a tolerar este tipo de comportamientos-sentenció gruñéndole a su primogénito. Vegeta abrió los ojos sorprendido ante la postura de su progenitor-no te he pulverizado solo porque eres mi heredero

-eso no es importante ahora-interrumpió el menor, el monarca frunció el ceño por ser interrumpido, su hijo cada vez era más impertinente, solo esperaba que fuera una etapa…-¿Qué es eso de que ya no purgaremos?-vio a su progenitor soltar un corto bufido y mirar hacia el padre de sus subordinados.

-no vuelvas a interrumpirme príncipe-remarcó el título, la cola del menor se crispó en su cintura, sintió su pulso acelerarse y no entendía porque, la sangre la sentía caliente, una sensación similar a cuando iba a comenzar un combate-es la última vez que tolero estos comportamientos en mi heredero… te vengo repitiendo desde que eras un mocoso-miró a su hijo entrecerrando los ojos, el menor desvió la mirada al sentirse regañado, apretó sus puños haciendo sonar la tela de sus guantes-deja de irrumpir así en MÍ trono… cuando sea TÚ trono, pon las reglas y tolera lo que quieras-movió la mano con desdén mientras volvía a sentarse-estoy seguro que tampoco dejarás a tu mocoso comportarse así-musitó mientras dejaba reposar su cabeza en su puño apoyado en el brazo de su trono, contempló la cara de asco que puso el menor cuando nombró lo de su propio heredero y sonrió de lado. No podía evitar verse reflejado en su primogénito, él era igual a su edad, no quería ver a las hembras de otra forma, pero los motivos de él eran claros. Él ya conocía a su compañera definitiva aunque no lo sabían, por lo mismo no veía a las hembras como tal, el repudio que sentía el uno por el otro en esa época los incitaba a negar su propia sexualidad, ya que cuando empezaron a crecer la fueron despertando por la atracción que sentían. Él empezó a pensar en sexo por la madre de su hijo, ella y solo ella lo excitaba. Y ella no tenía ojos para otro que no fuera él, cuando sus cuerpos estuvieron listos para iniciar en esas travesías, no podían hacerlo con otro que no fuera su compañero, aunque lo quisieran, el fuerte vínculo que se formaba era innegable.

Era sabido que cuando una pareja encontraba a su compañero de vida, estos estarían vinculados desde que se reconocieran, si esto sucedía a temprana edad, iniciaría repeliéndose, a medida que crecían empezarían a notar al otro de otra forma, y ya en la adolescencia la atracción sería indiscutible para finalmente aparearse. Pero cuando un saiyajin no tenía su pareja definitiva o no la conocía (cosa que por lo general sucedía), no se veían reacios a aceptar sus instintos y necesidades… acaso ¿su hijo ya había encontrado a su compañera? Arrugó el ceño cuando la pieza encajó. ¡Claro! Por eso el menor estaba reprimiéndose… por lo general los machos de su raza eran libidinosos desde temprana edad, apenas surgieran los instintos sexuales se dejaban consumir por estos, y por ello el comportamiento de los machos se veía fuertemente afectado, con exceso de energía y agresividad. Pero ¿quién sería la afortunada o desdichada? Sí… desdichada porque un macho en época de apareamiento era insoportable, más si era joven ¿sería su compañera de purga? ¿Por eso quería que la sacara del grupo?, volvió a sus pensamientos cuando vio a su hijo cruzarse de brazos y bufar molesto.

-como sea… Teeb me dio tres planetas para purgar ¡ni siquiera una lista!-se quejó el menor-¿cómo quieres que reaccione cuando Turles me habla de diplomacia? ¿Eh?-gruñó mientras su cola se desenredaba de su cintura y se mecía de un lado a otro de forma rápida, demostrando su enfado.

-guarda esa cola jovencito-musitó el monarca mientras lo apuntada con el dedo, el príncipe gruñó y desvió la mirada a la vez que su apéndice peludo volvía a rodear su cuerpo-Bardock llama a Turles-el consejero asintió con la cabeza y programó su Scouter para enviar un aviso a su gemelo-entiendo que debe ser ambiguo para ti, pero estamos pasando por una situación confusa-el menor frunció el ceño a la vez que veía a los consejeros moverse con incomodidad en sus puestos.

-define confuso-soltó con altanería, el Rey suspiró por lo bajo

-Turles te explicará mejor-oyó al príncipe bufar mientras se encogía de hombros

-¿Qué fue lo que le dijo Turles príncipe?-la voz de su tutor lo hizo desviar su atención hacia el saiya calvo

-que estaban pensando en cambiar el sistema de adquisición de planetas-respondió seguro, iba a continuar cuando se oyeron unos golpes en la puerta, pausó esperando que la interrupción terminara, oyó a su padre gritar un "pasen", no se dio el trabajo de voltear hacia la entrada para ver de quien se trataba. Supuso que era la copia de Bardock.

-alteza-y no se equivocó cuando oyó su voz a su espalda, los gemelos se parecían físicamente, pero sus presencias y miradas eran completamente distintas, el tono de voz que cada uno empleaba tenía su toque personal. Por eso era fácil de reconocerlos aunque se intercambiaran de armaduras. Acomodó su peso en su pie derecho y cerró sus ojos intentando recobrar la compostura, estaba actuando con impertinencia y lo sabía ¡malditas hormonas! Él no era así… inhaló aire para calmarse pero solo consiguió que un espasmo recorriera su columna, sintió una corriente eléctrica por su espina dorsal, su sangre calentarse y su cola erizarse cuando el mismo aroma del comedor golpeó su nariz, el embriagante olor lo cautivó. En el comedor lo conoció y ahora lo prendió. Abrió los ojos en sorpresa y su cuerpo se movió involuntariamente, volteó su rostro-vengo con compañía… como bien sabrá, solo usted puede hacerla entender-soltó una risa contagiosa, abrió los ojos de par en par y frunció el ceño cuando vio al saiyajin entrar junto a la Cosa.

-pffff…. Bulma ¡lárgate!-gruñó con humor el monarca, si antes se había exaltado con el comportamiento de su hijo, la niña le traía la diversión para calmar su temperamento.

La menor infló los mofletes y soltó un bufido, pero no desistió su entrada, fue ignorante de la presencia del príncipe, iba tan emocionada por asistir a la reunión, pensó ingenuamente que podían dejarla participar, lo intentaría al menos.

-¡pero ya me corrió antes de almuerzo!-se quejó mientras hacía un puchero, Bardock sonrió de lado y negó con la cabeza, no podía evitar que le causara gracia el trato del Rey con la niña. Aunque el rey lo negara, la mocosa era como su hija, le permitía hacer ese tipo de cosas como a Vegeta lo dejaba entrar y tener esos arrebatos. Eran los únicos individuos que podían tomarse esas atribuciones y no morir en el intento.

Nappa frunció el ceño a la niña, no le simpatizaba mucho la menor ¿Por qué? Simple, al príncipe le molestaba, suficiente motivo. Recordó al joven y se centró en él. El príncipe era ajeno al trato del rey con la chiquilla, el niño no sabía de lo que le permitía su padre, todos eran conscientes de que si eso era de conocimiento del menor, ardería algo o alguien. Miró atento al príncipe, frunció el ceño cuando lo notó consternado, chistó por lo bajo, seguramente se pondría de peor humor ahora.

-y ¿eso no debería dejarte claro que no eres bienvenida?-preguntó fingiendo cansancio el rey, olvidando las presencias del salón, siempre le pasaba lo mismo con la niña, caía envuelto en una tonta discusión que disfrutaba a montones, la niña le aliviaba tensiones. Pero recordó que no estaba solo, miró a sus consejeros uno por uno, era sabido de la relación que tenía con la científica, ya se había rendido con ella…cuando sus ojos se clavaron en su heredero se reincorporó en su trono, dejando la pose de relajo. Había evitado a toda costa que su hijo se encontrara con la niña, el chico había sido claro en su desprecio por la terrícola, obviamente haría lo posible para no importunarlo. Pero se le había escapado esto de las manos…

La pareja llegó rápidamente cerca del trono, el aroma se hizo más fuerte para el príncipe, arrugó la nariz cuando la sintió arder, pero no un ardor molesto, pero incomodo de cierta forma por ser desconocido. Miró el salón buscando lo que producía ese aroma, no había nada fuera de lo normal, aparte de los intrusos. Volvió su mirada hacia la pareja cuando ya estaban junto a él, miró al gemelo de armadura oscura estudiándolo brevemente, para seguir con la Cosa.

Definitivamente era más alta. Por lo menos unos diez centímetros más, ¿era así de blanca antes? Frunció el ceño mientras la estudiaba, su cabello estaba bastante largo, contempló el movimiento de su pelo mientras se mecía junto a ella, siguió mirándolo hasta las puntas, terminaba a la altura de su cintura. Su cintura. Frunció el ceño cuando notó su extraño atuendo, pero pasó a segundo plano cuando vio sus largas y redondas piernas. Subió su mirada y escaneó su cuerpo rápidamente, se detuvo en su delantera. Podía ver un poco de su escote con esa tela extraña que la cubría, lamió su labio inferior sin notarlo.

-¡já! Siempre soy bienvenida- exclamó con soberbia a la vez que ponía sus manos en sus cadera, rompiendo el hechizo del príncipe al verla moverse y oírla. El joven saiyajin frunció las cejas cuando notó lo que acababa de hacer. ¡Había perdido tiempo en mirarla! ¿Qué rayos pasaba con él? ¿Cómo ÉL había estudiado su cuerpo con detenimiento? Solo había una respuesta para ello: hormonas. Malditas…. ¿acaso siempre sería así? ¿Se fijaría en cualquier mugrosa hembra? Una mueca de asco se formó en su rostro, se sentía decepcionado de sí mismo, había caído bajo al mirar a esa chiquilla… la Cosa… ella también había crecido.

-en el laboratorio-respondió el rey, Vegeta frunció el ceño cuando notó un par de cosas… ¿Por qué la Cosa tenía esas confianzas con su padre? Es más ¿Por qué rayos ella estaba en el salón de Trono?-vete

-¡pero Turles me dijo de la reunión! Yo quiero estar aquí-se quejó haciendo un berrinche, oyó un bufido y volteó hacia el saiyajin alto. Entonces notó que no estaban solos. Nappa la miraba de forma reprochadora, frunció el ceño y desvió la mirada hacia Bardock quién la miraba como siempre, volteó su rostro hacia el lado y se le heló la sangre.

El príncipe la miraba fijamente, sintió su pulso acelerarse, y quiso correr. Y debía hacerlo según lo que él le había advertido cuando eran niños, ¿lo recordaría? En nanosegundos observó el rostro del principito, parecía perturbado, como si no estuviera consciente de su presencia, pero ¿la estaba mirando no?, sus ojos no expresaban algo en concreto, pero de todas formas sus pupilas ónix la contemplaban sin estupor alguno. ¿Cómo podía ser tan parecido y a la vez tan diferente del Rey? sus facciones eran iguales, el color de pelo y la edad era la clara diferencia, pero ahora podía comprobar algo… el monarca la miraba cálidamente en comparación con el príncipe. Ahora podía afirmar que el Rey le tenía estima, y que el príncipe se le lanzaría a cortarle el cuello en cualquier momento.

-y no tiene nada que ver contigo mocosa… largo-sentenció alzando sus gruesas cejas, vio como la terrícola daba una fuerte pisada con sus puños apretados, la típica reacción de la chica cuando sabía que sus palabras no serían tomadas en cuenta.

-¡puedo ayudar!-discutió la peliturquesa olvidando la presencia del resto de saiyajin, los consejeros miraban el intercambio curiosos, sabían que el Rey no se enojaría con los berrinches de la niña, la mocosa ya había sobrevivido a las rabietas que le hizo cuando recién llegó ¿Qué le podía pasar ahora que ya no gritaba, lloraba y pataleaba en el suelo? La respuesta llegó a los segundos después de la insistencia de ella.

Nadie lo vio moverse, ningún ojo fue capaz de captar el rápido desplazamiento del pequeño saiyajin, de lo único que fueron conscientes y vieron fue del descenso abrupto de la terrícola hacia el suelo y del ensordecedor ruido del choque del cráneo de la niña con el duro mármol.

El príncipe se abalanzó hacia la peliturquesa rápidamente, con su mano derecha agarró el cuello de la terrícola, su rostro reflejaba la rabia que sentía y sus ojos irradiaban el odio que profesaba hacia la menor. Bulma abrió los ojos en sorpresa cuando en microsegundos vio al príncipe frente a ella, sintió el fuerte agarre en su cuello y vio como la escena giraba rápidamente detrás de ellos, se perdió unos segundos en los ónix brillantes en cólera del saiyajin que la agredía, se le olvidó respirar cuando su cabeza golpeó el suelo y luego todo se volvió negro.

El crujido que resonó en la habitación lo hizo sonreír, el miedo en sus orbes zafiro lo emocionó y cuando vio el charco escarlata rodear la cabeza de la Cosa una corriente eléctrica le recorrió desde la cabeza hasta la punta de la cola. El olor a metal camufló el cautivante aroma dulce, se acomodó en la cintura de ella y la aprisionó en el suelo, en caso de que quisiera escapar. Pero sus ojos cerrados y sus labios entreabiertos, y su cabello ahora teñido de rojo le hizo deducir que ella no podría escapar aunque quisiera. Fue cuando estuvo sentado encima de su cuerpo cuando notó lo frágil que era, solo había atacado en un minuto y ella ya estaba inmóvil. Inerte. Si aplicaba un poco de presión con sus dedos podría oír el crujido de su cuello cuando lo torciera, sonrió maliciosamente cuando se dispuso a hacerlo.

Pero no pudo concretarlo a tiempo, los fuertes brazos de su tutor lo sujetaron de los hombros, volteó su rostro hacia el saiyajin calvo que luchaba fuertemente para detenerlo.

-¡VEGETA!-oyó el grito de su padre pero lo ignoró, los gemelos corrieron para ayudar al tutor del príncipe, Turles abrió los ojos de par en par cuando vio el charco de sangre crecer lentamente bajo la cabeza de la niña. Bardock maldijo internamente ¡¿cómo era posible que se haya movido tan rápido?! Ninguno fue capaz de verlo… se sentía pésimo consigo mismo.

-¡yo se lo advertí!-gruñó el menor, le propició un fuerte codazo en el abdomen a su captor y volvió a centrarse en el cuerpo debajo de él. Fue cuando la ira y la sed de sangre disminuyeron y sus deseos reprimidos florecieron. En cosa de segundos fue capaz de admirar su cuello enrojecido y que lentamente se volvía purpura, deslizó su mirada por sus pequeños montes y sintió la ola calor centrarse en su zona pélvica, movía sus manos directo a su escote cuando fue alejado de la calidez del cuerpo de ella, los gemelos lo levantaron como si de un cachorro se tratase y lo alejaron del cuerpo inerte de la científica.

Todo pasó rápidamente. El ataque, la reacción de los adultos. El despertar de él. Todo.

Vio a su padre correr hacia la Cosa tendida en el suelo y lo oyó gritar, pero no escuchó, vio a uno de los hermanos salir rápidamente y al otro tomar a la chica del suelo, contempló el cabello mojado de rojo agrupado en cinco mechones, miró las piernas de ella que caían por los brazos del saiyajin, vio a su padre apuntar hacia la salida y entonces el saiya con la niña salieron del salón.

-¡rápido! ¡Llévenla a un tanque!-gritó el Rey, miró la escena consternado. Había sangre por doquier, y él no era ajeno a ello. Pero era de ella… siempre le fue molesta la voz de la niña, pero esa no era la forma en que quería que estuviera en silencio. Sintió su cuerpo sudar frío. Vio a Turles tomar a la terrícola con delicadeza, sus dientes rechinaron cuando vio el cuerpo inmóvil en los brazos de su consejero, Bardock se adelantó y corrió a toda velocidad para programar el tanque cuando la niña llegara al aula médica.

Los vio salir aún bajo los efectos del asombro, bajó su mirada hacia el suelo y la mancha escarlata le dio un saludo. Aun no creía el rápido movimiento de su hijo… bajo la circunstancias, se sentía orgulloso de todas maneras. Hace tiempo que no era testigo de su desempeño, y estaba más que conforme, el menor se movió sin delatar sus intenciones, nadie lo vio venir, solo oyeron las consecuencias… incluso fue capaz de hacerle pelea a los tres adultos para que lo dejaran terminar lo que inició ¡su hijo era poderoso! Pero casi lo deja sin su mayor fuente de ingresos… volteó su rostro hacia el menor que era detenido de los hombros por su tutor.

Su rostro lucía tranquilo, como si no hubiera atacado para matar hace un minuto atrás. ¿Era una máquina de matar o un saiyajin de 13 años?... ¿había una diferencia entre lo uno y lo otro?

-Nappa déjame a solas con Vegeta-habló sin despegar la mirada de su heredero, fue cuando el menor alzó su mirada hacia él, sus ojos eran fríos… su hijo estaba creciendo a pasos agigantados, ya no veía rastro de sus gestos infantiles, de por sí nunca se comportó como un cachorro normal, pero ahora era diferente… veía a un adulto en un cuerpo de un adolescente. El saiyajin calvo se alejó rápidamente dejando a la realeza a solas, oyó la puerta cerrarse y miró a su hijo con atención, el menor caminó lentamente hacia el charco que rompía con la limpieza del piso. Lo vio pisar el líquido con desprecio, mover sus botas restregando la suela en la superficie, como si pisara un insecto.

-¿me vas a reprender por poner en su lugar a la Cosa?-habló calmadamente mirando el rojo escarlata.

-¿Por qué lo hiciste?-interrogó tranquilo

-¿Por qué no habría de hacerlo?-el rey frunció el ceño mirando al menor, odiaba cuando el chico manejaba las conversaciones a su antojo, el mocoso tenía buen razonamiento y desplante lingüístico, siempre lo dejaba anonadado.

-no me respondas con una pregunta Vegeta… esto es serio-sentenció con su voz grave, el príncipe alzó la mirada hacia el Rey y sonrió de lado.

-hay muchas razones mi Rey-gruñó el menor-¿se le olvida que este es un palacio Saiyajin?-el monarca desistió en responder, creía saber que lo que se venía a continuación era una serie de reproches bien argumentados del menor-¿Por qué una extranjera vive en el palacio Real del imperio Saiyajin, mi Rey?-preguntó lleno de sorna-y ¿Qué hace una trabajadora para el imperio en estos salones? ¿Hm? ¡Ah!-exclamó fingiendo asombro-¿Qué formas son esas de hablar con el REY?-frunció el ceño y se cruzó de brazos-¿quieres más razones?-esperó unos segundos para que el mayor responda, vio al Rey mirarlo en silencio, bufó disconforme-ella sabía que no podía cruzarse en mi camino… entró a este salón y se atrevió a hablar en mi presencia… merecía dejar de existir-se encogió de hombros

-¿sabes todo el progreso que hemos hecho en estos últimos 7 años?-ahora interrogó el monarca, vio al príncipe fruncir el ceño y desviar la mirada hacia el charco bajo sus botas-¿sabes el aumento de la economía? ¿Sabes que tu pueblo ahora no pasa hambre por el austero clima del planeta gracias a los invernaderos artificiales que están en cada continente del planeta? ¿Sabes que ahora son los demás planetas quienes nos ofrecen tratos a cambio de tecnología en vez de nosotros perseguirla? ¡¿SABES TODO EL PROGRESO QUE HA HECHO MI IMPERIO GRACIAS A LA AYUDA DE "LA COSA"?!-gritó exaltado, el príncipe observó a su padre sin expresión alguna, fue el rey quién esperó que el niño responda ahora-si Bulma muere… el progreso se detiene.

-el imperio está donde está por los soldados no por una científica mal oliente-respondió con altanería

-la lucha no lo es todo Vegeta-cuando oyó eso el menor se alteró visiblemente, abrió los ojos en sorpresa y presionó sus manos en sus brazos, su cola se erizó y una mueca se dibujó en sus labios-el universo es más grande que esta estúpida galaxia… y es hora de que lo entiendas

-¿Por qué te importa ella?-el monarca suspiró y acarició su sien con hastío, el príncipe frunció el ceño y se movió incómodo en su lugar, provocando un ruido de fluidos bajo sus pies.

-ya te lo dije hijo…-Vegeta desvió la mirada cuando oyó la palabra "hijo"-quieras o no, ella es importante para el imperio... y va siendo hora que lo entiendas-sentenció mientras caminaba hacia la salida.

-jamás será importante en mi imperio-respondió tranquilo, el Rey detuvo su paso y sin mirar hacia atrás respondió.

-entonces tu imperio caerá… si no eres capaz de comprender lo grande que es el universo y mantener todas las herramientas necesarias para que los saiayajin engrandezcan y se mantengan vigentes, todo mi esfuerzo se verá reducido a nada… ¿Por qué? Por tu capricho con Bulma-el pequeño cuerpo del príncipe se tensó cuando lo oyó.

-no tengo ningún capricho con ella-sentenció rechinando los dientes, su cola se mandó sola y se desenredó de su atadura, meneándose de lado en lado, retorciéndose furiosa al aire.

-estás obsesionado con eliminarla… eso me suena a capricho-el menor se descruzó de brazos y miró la capa de su padre indignado, iba a replicar cuando el Rey se volteó y lo miró con orgullo-Vegeta… eres un excelente saiyajin-el príncipe miró a su padre confundido, ¿si era un excelente saiyajin según él porque lo decía con un toque de frustración?-pero te falta mucho para ser un buen líder-apretó los puños con rabia, sus dientes rechinaron y su cola se retorció aún más, su padre caminó hacia él y posó su mano enguantada en su hombro-y te falta demasiado para llegar a ser un buen Rey-vio los ojos de su hijo abrirse en sorpresa, reconoció el movimiento de su boca, quería hablar pero no lo dejó-aun no termino… hijo-el joven inhaló con fuerza llamando a la calma internamente-el día que seas capaz de sobrellevar lo mejor para la grandeza saiyajin, aun a costa de tus deseos egoístas será el día en que podrás llamarte a ti mismo como un buen Rey… tienes toda la madera para serlo… sé que lo serás-dio un leve apretón al pequeño hombro de su primogénito en sus manos y se alejó lentamente.

El príncipe se perdió en sus pensamientos con lo último que le reveló su padre, ¿dejar sus deseos egoístas para mantener la grandeza saiyajin? Frunció el ceño confundido pero sus reflexiones se vieron interrumpidas.

-príncipe-el menor alzó la mirada hacia su padre que estaba en el umbral de la salida-si Bulma sobrevive… quiero que esta sea la última vez que me entere de que la has atacado-y con eso último vio a su padre alejarse dejándolo solo en el salón.

Alzó una ceja en respuesta y bufó. Bajó su mirada hacia el charco bajo sus pies y toda la escena volvió a su memoria. Cada fragmento era digno de rememorar, sus ojos sumidos en la incertidumbre, miedo y asombro… sensaciones que vio reflejada en tantas retinas de sus adversarios, pero los ojos de ella eran diferentes. Nunca había estado tan cerca de ella, cuando ella le dio esa bolsa cuando eran niños pudo notar el azul de sus ojos, pero ahora los pudo estudiar. Su pupila hacía resaltar el color de su iris, el azul tan puro y resplandeciente de ella aún lo tenía embobado. Ahora que toda la sed de sangre y deseos de ver su cuello torcido se habían esfumado, podía intentar dilucidar que fue lo que sintió.

Había notado antes el cuerpo de una que otra hembra y sus ojos se habían virado inconscientemente en zonas que no eran usualmente de su interés, se había reprochado mentalmente por ello, se avergonzaba de sí mismo cuando se veía sorprendido mirando a hembras adultas. Porque sí, sus ojos no viraban en cuerpos de féminas de su edad. Un par de veces miró a su compañera, pero solo por curiosidad, ella no despertó nada en él. Pero ninguna que había mirado antes, despertó lo que sintió con ella, de solo recordarlo el calor volvía a su cuerpo.

Salió del salón ensimismado en sus pensamientos, ignoró el revuelo en de los pasillos y fue directo hacia sus aposentos. Una vez en su territorio soltó un suspiro que no sabía que contenía. Sentía su cuerpo sudar, limpió su frente con su mano enguantada y prefirió optar por lo más sensato. Darse una ducha.

Caminó hacia el cuarto de baño a la vez que se desvestía en el camino, llegó a la ducha desnudo e ingresó con pesadez fingida. Se sentía agotado, culpó el calor del día. ¿Por qué la temperatura había subido tanto?

Pero el agua fría por más que mojaba su piel no aminoraba su calor corporal. Dejó su melena bajo el chorro que caía estrepitosamente chocando con su indomable cabello haciéndolo caer momentáneamente, las gotas esparramadas caían por el azulejo hasta perderse en el drenaje de la ducha.

Cuando abrió los ojos ese día, no creyó que sería tan… ¿movido? ¿Confuso? ¿Revelador?... ¿revelador porque? Por todo… había una molestia en su pecho que no se quería ir, nunca había experimentado un regaño por parte de su padre, sí llamadas de atención sobre entrenamiento, o modos de hacer o no hacer, uno que otro castigo por asesinar compañeros de entrenamiento, pero lo de hoy… lo de hoy fue diferente. No le gritó, no le frunció el ceño ni tampoco lo llevó a una sala de entrenamiento para hacerlo entender algo a golpes. Hoy le platicó. Le conversó y lo llevó todo por el lado reflexivo. Y no le gustó.

No le gustaba para nada la postura de su padre, no estaba actuando como el Rey que se supone que era, estaba actuando como un padre común y corriente, como si no tuviera una carga diferente sobre su espalda, no podía actuar así frente a sus consejeros por culpa de la Cosa, ¿Qué clase de Rey era ese? Y es más, si estaba tan en desacuerdo con lo que hizo ¿Por qué no lo golpeó y lo envió a un tanque como se supone que debió ser? Él estaba preparado para defenderse con puños no con palabras, aunque una lucha verbal tampoco era un problema para él. ¿Qué podía decir? Nadie era un oponente para él en ninguna área, ni en lo físico ni en inteligencia.

Después de ese encuentro en el salón de Trono, tenía muchas dudas revoloteando en su cabeza, ¿Por qué su padre se trataba así con ella?, era evidente que sus palabras carecían de mandato y sobre todo de intención, su tono no era consecuente con sus palabras, y ella no se veía en lo más mínimo afectada por sus órdenes que repitió constantemente. Y la reacción de todos fue la menos esperada para el príncipe, parecía que todos estaban acostumbrados a esos tratos ¿Qué mierda pasaba? Arrugó el ceño y entrecerró los ojos para impedir que el agua cayera dentro de sus ojos, inevitablemente vino a sus pensamientos cuando eran niños y su padre le ordenó a la Cosa que se fuera del laboratorio… claro, eso mismo vio hoy, no vio un Rey ordenándole a un súbdito, vio a un padre juguetear con… un hijo. La revelación fue como una cubeta de hielo para el príncipe.

No podía ser cierto… su padre no podía ver a ésa extranjera como un igual, menos como su propio hijo. Estaba mal ¡tenía que estar mal! Eso no podía ser cierto… no.

¿Cómo podía verla como a un igual? Si eran tan diferentes y era tan débil. Aunque físicamente fueran semejantes, ella no era ni la cuarta parte de un saiyajin, ¡era un desperdicio de espacio y oxigeno! Chirriaron sus dientes y golpeó la pared del cubículo con rabia, formando un agujero de baldosas agrietados ¡como detestaba a esa mugrosa mocosa! No podía tolerarlo, no… que viviera en su palacio ya era demasiado absurdo, y ahora ¿su padre la protegía? Esa advertencia no tenía nada que ver con los intereses para el imperio, o al menos él no lo quería ver así, no. Él veía la protección paternal del Rey suplantar el interés para con el imperio. Y eso era imperdonable.

Respiró con dificultad intentando controlar su ira, cualquier nimiedad lo hacía querer estallar, su sangre se calentaba con poco y sus instintos primales salían a luz.

Instintos.

¿Eso había despertado en ese salón cuando estuvo encima de ella? su cuerpo se tensó al recordarlo. Tragó saliva al rememorar la calidez de su cuerpo bajo el suyo, aunque estuvo sentado sobre su diminuta cintura, la temperatura corporal de ella traspasó a la suya inevitablemente, ¿los humanos eran así de cálidos? O ¿él era susceptible a su calor?, no fue hace tanto que estuvo admirando sus pequeños y redondos senos. Cerró los ojos mientras pasaba sus manos por su torso.

La ola de calor invadió desde su pecho hasta repletar todas las venas de su cuerpo, sentía su sangre hervir, y bombear cada rincón para hacerlo arder al punto de ebullición. Lo sentía, parte por parte, a ningún recoveco de su cuerpo le pasó inadvertido, y la erección fue inevitable.

Nunca había sufrido una excitación durante el día, siempre amanecía con su miembro tieso como una viga de soporte, y la vergüenza que lo invadía cada mañana al notar su virilidad vigorosa y esplendida como si no supiera de la incomodidad que le causaba era sublime. Pero esto era diferente. No había pudor, tampoco extrañeza ni deseos de meditar para bajar los ánimos de su hombría. Con los ojos cerrados, se centró en sentir. Movió sus manos por su pecho, palpando su piel lentamente, bajando por su abdomen marcado hasta la zona sur de su torso. Abrió los ojos y agachó la mirada cuando su mano derecha llegó hasta el trozo de carne endurecido y lo tomó con indecisión.

Tragó saliva mientras sus dedos palpaban su piel, conociéndola, frunciendo el ceño cuando sentía que algunos toques eran agradables y otros no tanto. Estudió con ojo crítico su piel en extensión, una mueca se dibujó en sus labios, debería sentirse mal por sucumbir a los instintos que afectaban a cualquier saiyajin, él no era cualquier tipejo del planeta, no. Él era el príncipe… pero se sentía bien. Bastante bien.

Rodeó con su mano la latitud de su masculinidad, aplicó un poco de presión llegando al punto de no sostenerlo con fuerza pero sí con firmeza. Subió su mano sin liberar la prisión de palma y dedos hacia su miembro, estrechó sus ojos cuando la sensación agradable lo recorrió, bajó su mano por toda la longitud y la volvió a subir. Sí, eso era lo que había que hacer…

Siguió una serie de movimientos a ritmo lento, estudiándose, midiendo cada movimiento y experimentando presión, ya sea aminorándola o aumentándola. Un suspiro se escapó de sus labios cuando el goce inundó su sistema nervioso, se sentía bien ¿Por qué no lo hizo antes?, cerró los ojos y se permitió sentir en su totalidad. El calor aumentó y su respiración se volvió pesada, la velocidad de sus caricias crecieron y tuvo que sostenerse en la muralla más próxima, apoyó su espalda en la pared alejándose del chorro de agua que caía sin tregua alguna, su mano libre se afirmó de la barrera que sostenía los grifos cuando el goce fue en aumento. Su pecho subía y bajaba con pesadez, su corazón golpeaba con fuerza su caja torácica y de sus labios se escaparon leves gruñidos.

Era ajeno a los ruidos que hacía bajo el hechizo del arte de la autosatisfacción, el agua al caer camuflaba sus gruñidos y su respiración entrecortada, llegó un punto en que los movimientos no eran suficiente, sentía el culmine del placer aproximarse pero simplemente no sucedía, aceleró el ritmo y movió sus caderas hacia delante bajó el encanto de su experiencia ficticia.

Si… en su mente no se borraba una escena: él sobre ella. Su mano en su cuello, dejando de hacer presión y bajando por su pecho, dejándolas posar entre sus montes, queriendo tocarlos pero su mano no se movía de allí, la sangre no era actor de su obra, y el resto de saiyajin en el salón tampoco, solo eran él y ella. Mirándola desde arriba la diferencia de altura no era notoria, y aunque quería tocar y ver más allá no podía. Sus manos estaban limitadas a su piel lechosa expuesta, y a observar. No podía imaginar tocar más allá, ¿debía experimentarlo para poder saber que se siente tocar el resto de su piel?, la ansiedad se volvió protagonista y aunque solo podía ver el escote del inicio de sus senos fue suficiente para su momento, acompañado de sus ojos llenos de miedo y sorpresa fue la mezcla perfecta.

El momento del clímax llegó cuando sus recuerdos se fijaron en sus ojos asustados y chispeantes de vida, sintió la corriente eléctrica invadir cada rincón de su cuerpo, su miembro vibró a la vez que su líquido caliente se escurrió por la longitud de su piel y entre sus dedos, el aliento se le escapó junto con su energía y el placer que invadía las células de su cuerpo no se borraban. El estremecimiento de su cuerpo lo sacudió por completo y la agradable sensación se grabó en su cerebro. ¿Quién le iba a decir que podía tener otro tipo de satisfacción aparte de quitar la vida o ganarle a un oponente fuerte? Aunque se lo dijeran no lo creería, no hasta que lo hubiera experimentado él mismo, y tuvo que ser así para ello.

Respiró con dificultad intentando recuperarse, su virilidad se sacudía ligeramente y las últimas gotas del producto final se liberaban, soltó su miembro aún endurecido y estudió el líquido que rodeaba sus dedos, frunció el ceño y metió su mano al chorro eliminando la evidencia por completo. Su ceño no dejaba de arrugarse al pensar en lo que acababa de hacer. Nappa se lo había explicado antes, era la forma de calmar los amaneceres húmedos, pero estos no se irían del todo hasta que… hasta que tuviera sexo. Frunció el ceño al pensarlo, su tutor había sido claro en que la masturbación era una ayuda momentánea, y que la verdadera diversión era estar dentro de una fémina, fue bastante explícito en su explicación y algo vulgar en opinión del príncipe. Pero era muy pronto para él. Ahora al menos.

Golpeó su cabeza con el azulejo y alzó su mirada hacia el techo, acaba de explorarse y se sentía extraño, se había dicho que no caería bajo esas acciones y lo había hecho ¡había aguantado muchos meses así! ¿Por qué de pronto habían surgido las ganas de hacerlo? ¿De sentir? ¿Qué pasaba con él? Suspiró con pesadez y cerró sus ojos. Destellos azules se colaron y abrió los ojos abruptamente. No.

No.

Se había tocado… y llegó al orgasmo ¿pensando en ella? sacudió su cabeza consternado, no podía ser posible… tenía que haber una muy buena explicación para lo que acababa de pasar, ¡sí! Era imposible que estuviera pensando en ella de otra forma de lo que realmente era, una extranjera molesta, horrorosa, desagradable e irrespetuosa. Claro que había una explicación, él nunca había tocado a alguien del género opuesto ¡era eso!, simple… entró en contacto con una hembra bajo los efectos de sus hormonas y estas se habían encargado de hacer el resto.

Cada vez le molestaba más. Claro su aroma ahora no era tan molesto pero no podía dejar de sentirse culpable por lo que acababa de hacer y la culpa era de ella por obligarlo a tener que tocarla, hizo una mueca de disgusto. Debía eliminarla… pero su padre le había dejado muy en claro que no quería saber de él atacándola de nuevo… ¡claro! No tenía por qué enterarse… sonrió con la idea, los accidentes pasan, ella era más frágil de lo que pensaban, ósea ¡la había empujado al suelo y le había roto la cabeza! ¿Qué hubiera pasado si habría aplicado más fuerza? Sonrió, claro que su padre podía estar tranquilo, el rey no sabría de él dañándola, nadie lo sabría.


Espero no haberlos importunado con la escena en la ducha... recuerdo que es categoría M, y sobre todo... espero no haberlo abordado de forma vulgar :c amo el erotismo y relatos de sexo, pero no me gustan cuando caen en lo grosero. Espero no haber caído en eso u,u desde que inicié en este tipo de relatos que me costó bastante para quitarle los rasgos vulgares y pulirlo bien. Ojalá se vea reflejado :c pero advierto que se pondrá peor... ajajajajjaja ajkajakjakaj xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD es verdad :c se vienen escenas fuertes (las amo u3u amo lo rancio y erótico ¡que mejor mezcla!)

Para escribir este fic, averigüe muuuuucho sobre el desarrollo cognitivo, físico y emocional de las personas. La pubertad es una etapa complicada y la adolescencia es alocada y salvaje xD bien, ahora plasmarlo en una raza que suponemos que es sumamente instintiva y con notoria superioridad física me hizo pensar y lo quise mostrar, que de por sí serían un poco más adelantados, aunque en las personas, los cambios y el desarrollo varía de uno en otro, por lo que quise creer y espero no estar tan equivocada que lo que hizo Vegeta no fue precoz en su totalidad o sí? :s

Bulma a sido atacada, y en mi mente la escena se veía taaaan clara que casi olí la sangre esparramada ajajaja xD espero que logre llevarlas a la escena xD bueno, creo que no tengo más que decir... :c he estado pensando últimamente, en hacer una página de face (he visto que varias autoras lo hacen O: yo solo quiero ser popular xDDD) para avisarles cuando actualice y esop, o cuanto me demoraré, como en el fic Gobernando tu corazón de repente me pusieron que comentara en mismo fic para avisarles me hizo pensar en eso, no lo sé, que opinan? me seguirían? D: xDD para no hacer la página por las puras ajajaj xDD bueno no jugueteo más xD

perdón las faltas ortográficas, la mala redacción y las palabras incompletas y letras revueltas D: a veces se colan :C

gracias por leer :D! nos leemos (sorry por la nota de autor taan extensa xDD)