Capitulo 7: El Templo de Apolo
El alba rompió la oscuridad de la noche y Sofía por órdenes de Atena debía abandonar el santuario, con destino hacia el templo de Apolo, el dios sol.
La chica acomodo con delicadeza su larga cabellera oscura y posteriormente tomo la caja que contenía su armadura dorada, con la cual se disponía a partir a su objetivo. La luz del alba iluminaba radiante las ruinas de las doce casas, así como también iluminaba la esperanza de las personas que trabajaban en la reconstrucción del santuario. Zilos en el coliseo principal, entrenado desde tempranas horas a sus nuevas pupilas, Lilium de Acuario y Minerva de Picis... esta última, la pelirroja, seguía con dificultad las ordenes de su instructor, quien era estricto y directo con ambas chicas. En la entrada del santuario, los hombres trabajando arduamente, levantando entre varios las enormes piedras que constituirían el techo de la casa de Aries, donde Zion era parte de la fuerza laboral.
El capitán de los santos dorados, hoy parecía más un simple campesino, un hombre y no un guerrero… eso es lo que Sofía pensó mientras observaba el sudor, escurrir por la frente de su compañero…
Después de lo que ha ocurrido entre ellos, para la guerrera de Libra es mejor pasar de largo, sin decir una sola palabra…
-Sofía-
Una voz la detuvo… esa voz que de nueva cuenta escucho… esa voz que la llamaba desde lejos, pero a pesar de su sonido fuerte, capaz de doblegar al más fuerte y dar comandos al más renuente, tenía un sutil toque de dulzura, algo que nunca había escuchado… una voz que le hablaba como nunca nadie la había hablado antes… se trataba de su capitán, Zion, quien al observar que la guerrera abandonaba el santuario, estaba consciente de la misión a la que la chica había sido encomendada, una misión a la cual, el no podría acompañarla.
-¿Te vas?-
-Así es Zion…-
-Cuídate mucho-
-Gracias…- es lo único que la confundida Sofía pudo contestar a el joven que se despedía de ella… ¿pero, por que Zion le estaría hablando de tan buena manera?... claro, la respuesta era obvia… la promesa… eso es lo que la chica pensó en ese momento… el me trataría como si yo fuera Marin… hasta el momento en que el me asesine…
La misión al templo de Apolo, una misión en la cual se necesitaría un guerrero experimentado y tenaz, un autentico guerrero experimentado… pero había un problema, en el sagrado templo de la deidad del sol, ubicado al noroeste del santuario de Atena, en esas sagradas tierras solo se aceptaban sacerdotisas, hecho por el cual ni Zion ni Zilos serian aceptados dentro del lugar… a pesar de esto, había rumores de una gran fuerza expedicionaria… un ejército de espectros que cruzaría desde Asgard hasta el santuario… el templo de Apolo esta justo en medio, transformándose en un punto estratégico, un punto de vigilancia, un bastión defensivo del santuario… si el templo de Apolo caía en manos de los espectros, ellos podrían atacar cualquier parte del continente, incluyendo el santuario...
Un solo santo dorado contra todo un ejército… algo que Atena vio como una tarea muy sencilla para una guerrera experimentada como Sofía… ella sería la única que podría llevar a cabo la misión.
Dos días de recorrido, dos días en los cuales Sofía no dejaba de pensar… en su soledad… en sus errores… en todo lo que estaba pasando… en cómo sus padres perecieron de forma inesperada cuando ella recién había sido nombrada portadora de la armadura del dragón… en como ellos nunca vieron cumplido ese deseo que tenían para ella, aunque ella deseaba desde el fondo de su corazón algo diferente. Solo pensando en cómo las cosas se desarrollaron de formas muy extrañas… como es que ella termino peleando por su vida… de cómo es que ella se volvió una asesina… de cómo se gano el odio de un hombre, quien ahora ya la había sentenciado a muerte… de cómo cuando esta guerra santa termine… ella, si desea vivir, deberá matar a ese joven que desde que llego al santuario… se le hizo alguien muy especial.
El objetivo está cerca, al alcance… a la distancia solo se escuchan los sonidos de una batalla… no, de una masacre, la información era terriblemente acertada, la chica se coloca su radiante armadura de Libra nuevamente, susurrando una pequeña plegaria a dios antes de comenzar a correr hacia una batalla… nuevamente un enfrentamiento en el cual probablemente terminara quitando más vidas… o tal vez, alguien tome la suya…
El templo de Apolo es radiante como el dios sol. A la entrada, una enorme estatua del dios, una estatua colosal que es vista desde la distancia, en sus pies la entrada del templo, dos puertas de oro solido que reflejan la luz ya sea del sol o de la luna… el templo siempre está iluminado. Dentro las sacerdotisas de Apolo corren entre los altos pilares, las enormes columnas, buscando refugio, buscando vivir. Los blancos corredores del templo hacen que las armaduras de los espectros resalten en el ambiente. Hombres, brutos… todos creando un enorme caos en el templo, matando a las sacerdotisas mas ancianas, haciendo atrocidades a las más jóvenes y hermosas, saqueando tesoros en oro y carne…
Las jóvenes gritan, lloran, impotentes ante la invasión de los espectros… nadie los desafía, nadie se opone… las chicas solo pueden encomendarse a su dios, quien las ha abandonado en esta hora de necesidad…
Cien dragones surcan los espaciosos corredores del templo de Apolo, un ataque devastador que termina cegando las vidas de aquellos ilusos espectros que se interponen en su camino. La guerrera dorada de Libra entra en acción…
Sofía observa las atrocidades que los espectros realizaron… la chica frunce el seño y se lanza a la batalla, sabedora que aun hay mas enemigos en las partes más profundas del templo.
El primer círculo del sol, la ciudadela, ubicada en la parte más profunda del enorme templo, el lugar donde el altar principal de Apolo reside, así como el lugar donde se encuentran los dormitorios de las sacerdotisas… el lugar donde todas se encontraban ocultas está al acecho. Los espectros derriban las enormes puertas doradas que impedían su paso y entran al último refugio de las aterradas chicas, quienes se ocultan y lloran… no hay más que hacer…
De entre todas, solo una, solo ella… la sacerdotisa superiora del templo de Apolo, se pone de pie y se coloca con los brazos abiertos, enfrentando al enemigo, quienes cesan su avance ante la presencia de la chica…
Ella es joven, sus ojos son de color miel y su cabello es dorado como el sol… su rostro es hermoso, una joven que fácilmente pudo haberse casado con quien ella quisiera, pero ella eligió los hábitos del templo, así como a Apolo como su único amante…
-¿Quién es el pagano responsable de esta atrocidad?- pregunta con voz firme la hermosa sacerdotisa, mientras los espectros la observan con ojos de lujuria.
De entre todos los espectros uno con una armadura especial y llamativa se acerca a la chica, quien aún se mantiene firme y desafiante, incapaz de doblegarse, incluso ante la imponente presencia inequívoca de uno de los tres grandes jueces del infierno…
-Yo soy Radamanthys de Wyvern, el más fuerte de los jueces del infierno que servimos al señor Hades y el responsable de esta... visita- menciona sínicamente el juez del inframundo.
-¡Yo, Samantha la suprema sacerdotisa les ordeno, paganos infieles que retiren sus impíos seres de nuestro sagrado templo en este momento!-
Los espectros ríen ante las órdenes de la joven.
-Me temo que no obedeceremos sus órdenes jovencita, las órdenes de tu dios no son nada para mí, y tu hermosa sacerdotisa de Apolo, serás el entretenimiento esta noche-
Samantha se mantiene firme a pesar de ser rodeada por el juez del infierno, desafiante siempre, incluso se atreve a contestar las palabras que el oponente le dice.
-Si se atreven a tocarme, entonces sufrirán la furia de mi dios, Apolo-
Tan pronto la frase termina, Radamanthys pierde la cabeza ante la obstinación y determinación de la chica a quien nunca pudo intimidar… entonces lo intenta de nueva cuenta, pero esta vez, mediante el uso de la fuerza.
El juez del infierno golpea con fuerza a la sacerdotisa de Apolo…
El resplandor dorado es inconfundible, las acciones se detienen, en este momento dos titanes chocan en el centro de la ciudadela… los hermosos cabellos rubios de Samantha son levantados por el viento de la colisión, el impacto, una acción que incluso sorprende al contingente de espectros que atestiguan las acciones de su comandante…
Sofía de Libra detiene el golpe de Radamanthys de Wyvern usando uno de los escudos de su armadura dorada.
La mirada de la guerrera dorada es diferente, el odio se hace presente en sus ojos verdes, que miran fijamente al juez del infierno.
La batalla entre los dos colosales guerreros no se hace esperar. Radamanthys lanza ataques despiadados a Sofía, quien esquiva hábilmente, valiéndose de los pilares del templo para resguardarse de las feroces embestidas del juez. El espectro baja la guardia y la guerrera dorada lanza su especialidad, los cien dragones surcan nuevamente los pasillos del templo, pero esta vez el juez del infierno es quien hace gala de habilidad desmesurada, batiendo sus alas, moviéndose con sutileza y esquivando los ataques de Sofía…
La confrontación está bastante pareja, difícilmente se ladeara hacia alguno de los contendientes. La guerrera dorada de Atena pelea ferozmente, al igual que el juez del infierno, sirviente de Hades.
Los espectros mientras tanto continúan con sus atrocidades, matando todo lo que encuentran a su paso, mientras que otros se acercan a auxiliar al juez del infierno. La suprema sacerdotisa observa como el templo al que dedico su vida entera está siendo completamente destruido por los espectros, además de que las amigas, aquellas personas que tanto dependían de ella están siendo asesinadas ante su mirada atónita… sin mencionar que el enfrentamiento entre el juez del infierno y la guerrera dorada está generando estragos en el altar principal del dios Apolo…
Cinco espectros se acercan a la chica… Samantha voltea, con sus ojos completamente cambiados, enloquecidos de furia al ver que su mundo se colapsaba frente a ella. Del cielo un resplandor dorado acude de inmediato en su apoyo, potenciando su mirada y elevando su poder. La fría sacerdotisa lanza por los aires a los atacantes, sorprendiendo al juez del infierno, que peleaba en ese momento… un caballero dorado mas ha aparecido…
Samantha de Virgo ha sido elegida… con una enorme frialdad y haciendo gala de devastador poder, la nueva guerrera da vuelta a la invasión del templo, haciendo que los espectros huyan despavoridos, a pesar de las órdenes de su comandante, quien aún se mantiene peleando en contra de Sofía de Libra.
Las dos guerreras doradas se encuentran en el campo de batalla, cada una mirando fijamente a la otra, ambas dispuestas a terminar esta absurda batalla en la cual el destino las había puesto en ese momento.
A pesar de estar en desventaja y completamente solo, el juez del infierno no se retira y hace frente a las dos oponentes que tiene frente a él.
La gran caución colapsa ante el poder combinado de los cien dragones y la bendición de las tinieblas, que las guerreras emplean usando todo la energía que poseen. La explosión termina por colapsar los grandes pilares que hay en templo, creando una enorme columna de humo. El templo comienza a colapsar y las sacerdotisas que aun conservan su vida salen de inmediato, al igual que dos guerreras doradas…
-¿Tú eres la ayuda que el santuario envió?- pregunta molesta Samantha, observando fríamente a Sofía.
-Así es…- responde la chica de forma temerosa ante la mirada penetrante de la nueva guerrera de Virgo.
-¡Eres una incompetente!, ¡Apolo y Atena son aliados, pero tú, no solo no nos ayudaste en contra de la invasión, sino que también contribuiste a la destrucción del templo de Apolo!- grita furiosa Samantha y añade:
-¿Y, ahora que es lo que el santuario hará para ayudarnos?-
Sofía no tiene ni la menor idea de que responderle a Samantha… y no solo a ella, también a las jóvenes que se quedaron sin hogar, ahora que el templo fue destruido… la sacerdotisa suprema habla una última vez con la guerrera de Libra.
-¡Nos llevaras al santuario, ahí hablare con el patriarca y veré que una inepta como tú NUNCA vuelva a participar en una misión de nuevo!-
Así termino ese extraño día para Sofía… un día en el que para variar, nada le salió como ella esperaba…
