Disclaimer: Saint Seiya NO ME PERTENECE. Le pertenece al maestro Masami Kurumada
¡Gracias Kurumada por esta genial obra de arte! ¡Saint Seiya!
Pesadilla.
Desde en momento que Kiki recibió la advertencia de parte de Minato y Sigthus, hubo un cambio notable. Decidido poner en práctica las técnicas del libro, solo necesitaba un lugar apartado y la única manera de encontrarlo era saliendo del santuario. Rompiendo muchas reglas, Kiki decidió teletransportarse a un lugar lejano, un lugar donde nadie lo encontrara. Un bosque, la mejor alternativa. Nadie sospecharía, era imposible encontrarlo. Siendo cauteloso, Kiki pasó entrenando y aumentando su nivel, cada día superándose.
Noticias alarmantes llegaron a los odios de Shion, se decía que extraños sucesos acontecían a las afueras de un pueblo muy cercano al Rodorio. Sin duda era preocupante, no solo porque aquel lugar estaba cerca del Santuario, sino porque parecía ser obra de un ser maligno. Fue entonces que Mu de Aries, por órdenes de Shion, salio del santuario acompañado de unos santos a investigar en la zona.
La mañana del día miércoles los aprendices, como todos los días, estaban entrenando. Por un lado teníamos a Rasmus y Eskol practicando nuevas técnicas… mientras peleaban. Aldebarán miraba muy entusiasta la pelea, Mascara de Muerte también miraba, pero desde un lugar alejado, muy cerca de Afrodita. Karsten ya había terminado de entrenar y conversaba con Nhiuty. Shikaro, Rhein y Rinsing ya se habían retirado del lugar.
-¡No termines tan rápido con el Eskol!-Grito un Aldebarán sonriente.
-¡Maldición! ¡Espero que solo estés jugando con el Rasmus!- Grito el siempre competitivo Mascara de Muerte
Provocando una mueca de desagrado en Afrodita.
Eskol eran buenos amigos, desde que llegaron al Santuario los dos se llevaron muy bien. Las horas de entrenamiento siempre eran las más divertidas, siempre peleaban utilizando nuevas técnicas. Conforme crecieron las peleas se volvieron más frecuentes y duras, el único objetivo era mejorar y superarse.
Un poco lejos de ahí se encontraba Kiki, acaba de terminar de entrenar. Mu partiría esa noche a investigar el pueblo, y como no podía dejar solo a su aprendiz decidió dejarlo al cuidado de Shaka. Tenía que comunicárselo a Kiki, antes de que se llevara una gran sorpresa.
-Supongo que ya estarás enterado del viaje que emprenderé ¿No es cierto?- Hablo Mu con su habitual pasividad. Kiki se quedo callado por un momento, claro que sabía lo del viaje pero no sabía a que venia esa pregunta.
-Si- respondió el joven lemuriano.
-No puedo dejarte solo- Kiki sintió como todo su mundo caída abajo, ¿Cómo que no lo podía dejar solo? ¿Lo iba a dejar al cuidado de alguien? Eso no le gustaba. El aprendiz trato de decir algo pero su maestro lo detuvo.- No digas nada, ya tome una decisión- Kiki hizo una mueca de disgusto- Te quedaras al cuidado de Shaka.
Al cuidado de Shaka.
…al cuidado de Shaka.
…de Shaka.
…Shaka.
Todos los planes, todas las ideas, todo se había derrumbado, resultaría casi imposible salir del santuario con Shaka espiando. Definitivamente no iba a soportar eso, comenzaba a odiar al rubio. Kiki tardo unos segundos en asimilar la idea y protestar:
-¡No puede dejarme con él!
-¿Perdón?
-Es decir, yo puedo cuidarme solo. No necesito de alguien a mi lado- Ese argumento no era muy valido, Kiki lo sabía.
-Comprenderás que no puedo permitir que mi alumno se meta en problemas cada vez que le doy la espalda- Kiki apretó los dientes. Su enfado comenzaba a notarse- Sueles meterte en problemas. Estando solo de seguro harás una locura.
-Esta claro que no confía en mí- Mu sintió una pizca de enfado en las palabras de Kiki.
-Confío en ti, pero siendo joven no conoces de la vida, corres mucho peligro.
-¿Es por eso? Yo se me cuidar solo. No necesito de una niñera- Ahora el tono de voz de Kiki estaba aumentando.- Últimamente me vigila más de cerca. ¿Alguna vez se pregunto como sobreviví esos dos años de su ausencia? Aunque no lo crea se diferenciar lo malo de lo bueno, ¡De ninguna manera me quedare él!
-Mi decisión esta tomada. Quieras o no te quedaras con Shaka, no discutiré más contigo.
-Es increíble que me siga viendo como el mocoso de antes.-Quizás esta vez había ido muy lejos. Mu miro con enfado a su alumno, se estaba comportando de la peor manera.
-Te comportas como un niño caprichoso. ¿Acaso no puedes acatar una orden sin quejarte? Tu comportamiento deja mucho que desear. ¿Qué es lo que te sucede?
-A mi no me sucede nada. Solo me gustaría que por una vez me deje tomar decisiones…
-Si dejaras esa rebeldía de un lado y pensaras un poco más en tus acciones te dejaría escoger, pero siempre tomas decisiones con la cabeza caliente.- Kiki no pudo ocultar más su enfado y dijo:
- ¡Si tanto lo desea me quedare con se idiota, de todas formas mi opinión, para usted, no cuenta!- Se retiro del lugar sin decir palabra alguna y tampoco hizo caso a las palabras de su maestro. Todo indicaba que los tiempos estaban cambiando para Kiki.
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Así fue, Kiki se quedo al cuidado de Shaka. Las horas en el bosque disminuyeron, trato de ser lo más precavido que podía. Rinsing fue una gran ayuda, la chica sabía que su amigo no quería estar ahí. Kiki se quedaría en su habitación, al menos así podría conversar con él.
La habitación de Rinsing era espaciosa y cuadrada, las columnas tenían enredaderas, Kiki pensó que era la decoración de Rinsing. En un lado había libros, pergaminos y un montón de plumas, por otro lado se encontraban lindas figuras de madera tallada, aunque a Kiki le llamo la atención un anillo de oro con un zafiro en el centro.
-Era de mi madre, cuando vivía en aquella mansión, mi nana me trajo el anillo.-Hablo Rinsing- Era mi cumpleaños, mi nana me entrego el anillo con lágrimas en los ojos, supuse que era por la emoción, pero tiempo después me entere que mi madre murió en el calabozo y su último deseo fue que conservara este anillo.
-Lo siento deberás, pienso que no tenían derecho de encerrar a tu madre- dijo Kiki mientras observaba el anillo.
-No importa, ya paso mucho tiempo.
-¿Dónde conseguiste esas figuras? Son lindas.
-Las encontré en una cabaña, esta cerca de un bosque. Me parecieron hermosas así que decidí conservarlas.-Rinsing se acerco al lugar donde estaban las figuras- Son figuras de lobos y perros, aunque la que más me gusta es la de la huella- dijo señalando la figura.
- Son muy curiosas.- Rinsing se dejo caer sobre unas almohadas que estaban sobre el piso. Por un momento no se dijeron nada, quizás porque Kiki no quería hablar. El cambio de su amigo comenzaba a preocuparla, su amigo casi no hablaba.
-Se que no quieres estar aquí. Por casualidad escuche una conversación entre mi maestro y el señor Mu.-Rinsing giro su vista hacia Kiki- ¿Por qué lo hiciste? No debiste cuestionar a tu maestro de esa manera.
-Lo se, no fue mi culpa. Las cosas solo sucedieron, ni siquiera se como comenzó la discusión.- Kiki estaba realmente apenado, nunca se había comportado de esa manera, no podía explicar lo que le pasaba.
-Tu maestro cree que…- La virgo no estaba segura de decir ''eso''.
-¿Que es lo que cree?
-Él piensa que tú le ocultas algo. Dice que a veces siente como huyes de su presencia. La verdad no se si eso es cierto, pero últimamente no eres el mismo.
- No entiendo porque piensas eso. Sigo siendo él mismo- Kiki trataba de calmarse, comenzaba a sentirse agobiado.
-Eso es lo que tú piensas. Aunque no quieres verlo has cambiado, tu esencia a cambiado. Ahora eres frío, pareciera que odias estar acompañado. Pienso que tratas de cortar con los lazos que nos unen…
-¡Eso no es cierto!- Rinsing se quedo en silencio al ver los ojos furioso de su amigo- perdóname.
-No importa. Sólo me gustaría que me dijeras la verdad.
''Sólo me gustaría que me dijeras la verdad''
Aunque quisiera, Kiki no podía decir la verdad. Todo estaba saliendo mal. No era su intención comportarse distante, simplemente no sabía controlarse. Durante mucho tiempo el libro fue su única compañía, se sentía solo. Estaba solo
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Fue un día cualquiera que la verdadera pesadilla comenzó. Rhein se encontraba paseando por el campo, era un hermoso día. El aire libre le encantaba, las mariposas hacían aun más bello el paisaje. Sin duda ese día parecía ser perfecto y nada podía arruinarlo, ¡Nada!... excepto talvez un suceso que sorprendería a todos.
Rhein, sentada en la rama de un árbol, observaba a las mariposas, todo habría esto perfecto de no ser por un grupo de personas vestidas de negro que caminaban sigilosamente en dirección al bosque. Con anterioridad había visto a las mismas personas merodear de noche por las doce casas, cerca de la casa de Virgo.
-¿Quiénes…?- pero entonces unos gritos hizo que desviara la mirada.
No, no eran las ''amazonitas'' de siempre que chillaban al hablar de un aprendiz, tampoco era una simple broma de los gemelos. Era una pelea entre Shikaro y…
-¡Kiki!- ¿Cómo era posible? Ellos eran muy unidos. ¿Acaso el mundo estaba de cabeza? Parecía que si. Era una discusión muy acalorada. Nunca, jamás, alguien había presenciado una discusión entro los eternos amigos. Al parecer Shikaro le reclamaba algo a Kiki.
-¿¡Quieres dejar de comportarte de esa manera! ¡Eres un arrogante!- grito Shikaro furioso.- ¡Rinsing no merecía que la insultaras de esa manera! ¿¡Como te atreviste!
-¡Déjame en paz! ¡Yo hago lo que quiera! ¡No tiene porque interesarte lo que yo haga!
-¡Me interesa! ¡Porque acabas de insultar a nuestra amiga! ¡Tu amiga! ¿¡Acaso olvidas que ella te ayudo en los peores momentos!
-¡No necesito que me recuerdes lo que hizo por mí! ¡Y deja de gritarme!
-¿Qué es lo que sucede?- pregunto Rhein mientras se acercaba a toda prisa- ¿¡Que demonios les pasa!- Kiki no dijo una palabra y le dio la espalda a Shikaro, ignorando también a Rhein.- ¡Oye! ¡Al menos dime algo!
-¡Cobarde! ¡No tienes las agallas para decirle lo que paso! ¡Eres un cobarde!- Fue entonces que Shikaro recibió un golpe de Kiki.
-¡Cállate! ¡No te atrevas a decirme cobarde!
-¡Maldito! ¡Eres despreciable, lo peor de tu raza!- Entonces Shikaro se abalanzo sobre Kiki. Una gran pelea comenzó. Los dos estaban realmente furiosos y no median sus acciones. Se golpearon, se provocaron heridas graves, la sangre mancho sus manos y sus ropas.
-¡Cálmense!- Rhein no podía hacer nada. Parecía que se iban a matar. Era horrible.
Los golpes bruscos seguían, ellos no iban a parar. Para empeorar las cosas, los dos estaban aumentando su cosmos, preparándose para atacar de verdad. A esas alturas las heridas ya no importaban, tampoco importaba la sangre que manchaba el césped verde. Rhein intentaba establecer una barrera entre los dos, pero le era imposible, estaba muy nerviosa. Los dos muchachos se pusieron de pie ¡Se estaban posicionado para atacar!, pero la salvación llego cuando dos santos dorados aparecieron: Saga de Géminis y Shura de Capricornio. La pelea termino para los dos muchachos que habían sido muy descuidados al utilizar su cosmos sin pensar que otras personas podían sentirlos, personas como el patriarca.
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No era suficiente con pedir perdón, no era suficiente con recibir un castigo, ¡Nada era suficiente! Esta vez el patriarca estaba furioso, y no era para menos, estaban apunto ocasionar una tragedia. El que se llevo la peor parte fue, obviamente, Kiki. Fueron horas de reprimendas, gritos, sermones y lecciones. Shion no podía concebir que justamente Kiki, un chico bueno y amable, haya cometido esa falta grave y sobretodo haberse comportado como un verdadero patán frente a Rinsing.
-¿Acaso no te detuviste a pensar que pudiste haber matado a tu mejor amigo?- le regaño el Aries Mayor.
- Lo siento, señor- respondió Kiki.
-Lo que acabas de hacer es muy grave.
-Fue sólo una pelea.
-No es sólo una pelea. Kiki, estabas peleando con tu mejor amigo y por si fuera poco te atreviste a insultar a tu amiga Rinsing. ¿Crees que esa es la mejor actitud? ¿Por qué lo hiciste?
-¡No fue mi culpa! Yo no quise insultar a Rinsing, yo no quise pelear con Shikaro. No se que sucedió.
- No puedes decir que no sabes que sucedió. Shikaro no quiso decir nada en contra tuya. Él, al igual que tú, esta apenado con todo esto. Sin duda estas dejando mucho que desear, Kiki. Eres un aprendiz a caballero dorado, eres el último de nuestra raza, se supone que debes ser un ejemplo para los demás.
-¡Yo no soy perfecto! ¡No quiero ser un ejemplo para los demás! Solo quiero ser yo mismo, no quiero más presión. Ya no puedo más, me siento terrible. No puedo fallar porque enseguida me lo están reprochando. ¡Nunca es suficiente para ustedes! ¡Siempre tengo que esforzarme más de la cuenta! ¡Pero es igual, nunca lo toman en cuenta! ¡Yo hago lo que puedo, me esfuerzo, pero para ustedes nunca es suficiente!- Kiki derramaba lágrimas de rabia. Salio corriendo, no miro atrás. Nunca había demostrado sus sentimientos en frente de Shion, y estaba seguro que no lo volvería a hacer.
Llego a la casa de Virgo llorando amargamente, comenzaba a odiar a todos, odiaba al santuario. Fue entonces que noto la presencia del santo de Virgo. Kiki se puso de pie, en ese momento no quería hablar. Sentía que debía disculparse por el incidente con Rinsing.
-Pido disculpas por el incidente con su alumna. No le causare más problemas.
-El que esta lleno de problemas eres tú, no yo.- Respondió el rubio. Kiki se seco las lágrimas y dijo:
-Mis problemas no son de importancia. Supongo que ya estará enterado de la pelea con el aprendiz de Libra.- Se quedo en silencio por un momento- Ya no me importa, si le dice o no lo que acaba de suceder, a mi maestro.
-No. Tú debes decírselo. Yo no hablare del tema.
-De ninguna manera. Ya bastante tengo con la reprimenda del patriarca, no soportare la mirada de decepción de mi maestro.
-Sabes que esa no es la mejor actitud. No puedes huir…
-No estoy huyendo.- Interrumpió Kiki.
-Estas huyendo de tus problemas. Cada vez que tratas de olvidarte de ellos, cada vez que dejas de un lado tus problemas, estas huyendo. Nunca has intentado resolverlos, nunca los has afrontado. Debes saber que esa es una actitud de cobardes.
-¡No soy un cobarde! ¿¡Que puede saber usted de mi! ¡Usted no sabe lo que yo vivo!
-Entonces demuéstrame, demuéstrame que no eres un cobarde. Si tan sólo, por una vez, afrontaras tus problemas. Si por una vez dejaras de huir.
-¡Ese es asunto mío! ¡No le interesa!
-Estas cegado, crees que huyendo todo se arreglara. Estas equivocado.
-¡Ya es suficiente! No tiene derecho a decirme como debo actuar, yo se lo que hago…
-No lo sabes. Definitivamente, no lo sabes.
-Usted y yo sabemos que nunca quise venir aquí. No quiero su compañía, no quiero sus consejos. ¡No quiero nada de usted!
Ese fue un error fatal. Kiki no hizo caso a los consejos, se dejo llevar por lo que pensaba. Actúo erróneamente.
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Los pasos acelerados decían que aquella persona tenía mucha prisa. Se escuchaban murmullos. Unos ojos esmeraldas se asomaron.
-¿Es acaso la señora Tenebra?-preguntó.
-SÍ. Soy yo Lawrece.
-¿Qué es lo que desea el ángel caído?
-Recuerdo haberte dicho que no me lames así- gruño Tenebra.
-Acaso ya no recuerda ''La de alas negras'' su oscuro pasado. Yo no olvido…
-¡No vengo a discutir contigo!- Tenebra tomo a la mujer del cuello- Mi señora pide que le des una respuesta pronto. No queremos que se enfade ¿Verdad?
-El angel caído se pone de rodillas ante la olvidada, pero la herida no cierra, el sentimiento sigue despierto. Si el angel caído olvida, debe saber que la compañera del verdadero amo no la aceptara.
- ¿Qué es lo que quieres? ¿Poder, gloria? ¡Dímelo! ¡Yo puedo dártelo!
-¿Por qué lo haces? Ella no es el amo.
-¡Sabes bien porque lo hago!- Tenebra empujo a la mujer contra un mueble.- ¿Qué pretendes?
-No quiero que sufra. Eso no debe pasar.
-El niño nació con una estrella maligna. Su destino es sufrir.
-Si tan sólo me hubieras permitido darle el collar, todo cambiaría…
-¡Nada va cambiar!
-…Él es nuestro salvador, el sucesor de nuestro amo. Tomara venganza, no se quedara de brazos cruzados.
-Vivirá como un príncipe, él debe combatir.
-¡No!
-Debe hacerlo, es su destino. Te juro que lo protegeremos, ya te lo dije, será como un príncipe.- Lawrece medito un poco las palabras de Tenebra y finalmente dijo:
-Cuando el día se oculte, cuando las nubes se vistan de luto, cuando los truenos decoren el anochecer y la lluvia inunde los prados, se llenara de rencor… llegada la medianoche deben de llamarlo, su rencor aumentara y llegara a un punto sin retorno.
-La señora estará complacida. Espera un poco más y lo tendrás en tus brazos de vuelta.
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Mu regreso al santuario dos días después de la pelea entre Kiki y Shikaro. Recibió un llamado de Shion, quien necesitaba tratar unos temas con él. Sin embargo, Kiki aún no había resuelto sus problemas.
Una noche oscura, el clima era horrible. Kiki se encontraba en su habitación, en la casa de Aries. Acababa de discutir con su maestro, sabía que su actitud no era la mejor. Encerrado en su habitación, pensó en lo que hacia. Su poder se había incrementado, a causa de eso se había vuelto un ser peligroso. En ocasiones ya no podía controlarse y hacia daño a los demás. Sin duda estaba perdiendo el control de su vida.
Acércate…
Su corazón comenzó a latir con fuerza. Un sentimiento de ira lo lleno. ¿Qué estaba sucediendo?
Ven conmigo…
Sin pensarlo, Kiki se puso de pie y se dirigió a la ventana. No había nadie. ¿Acaso estaba alucinando? La voz se oía tan real.
Libérate…
Era una voz dulce, amorosa. Se vio tentado a seguirla. Sus pies se movieron solos y sin darse cuenta ya se encontraba saltando por la venta.
Eso, acércate…
Kiki se encontraba corriendo por los alrededores del santuario. Siguió a una luz verde que se iba directamente al bosque. Unas lágrimas resbalaron por sus mejillas, no sabía porque lloraba. Sólo quería descubrir de donde provenía esa voz. Las nubes negras y los truenos parecían anticiparse a algo malo. La lluvia termino por mojar a Kiki. Finalmente llego al bosque.
Quizás fue un grave error. Unas personas, vestidas de negro, lo tomaron por sorpresa. Frente a él una mujer de cabellos verdes, piel pálida y ojos ambarinos lo miraba. Vestía una tunica gris y tenía un báculo de plata con una esfera celeste en la parte superior.
-Por fin…-susurro la mujer.
-Mi señora, todo esta listo. Puede comenzar cuando lo desee- dijo la mujer conocida como Tenebra.
-Custodien los alrededores. Quiero estar sola con él.- las figuras negras desaparecieron y Kiki fue dejado a solas con la mujer. El aprendiz estaba paralizado por el miedo. Lentamente, la mujer se acerco a él. Lo acaricio y beso su cuello. Kiki mantenía sus ojos abiertos, sin creer lo que pasaba. La mujer seguía besándolo y sus manos rodeaban las piernas de Kiki. Eso estaba resultando muy incomodo. Kiki sintió como la lengua de aquella persona rozaba su cuello y luego un dolor agudo hizo que despertara.
¡Eran colmillos! ¡La mujer acaba de plantar sus colmillos en el cuello de Kiki!
-Eres hermoso, pero tus lágrimas me dicen que has sufrido- susurro la peliverde- Soy Hécate, nos veremos muy pronto.- Sin decir más desapareció.
La sangre brotaba del cuello de Kiki, se sentía débil. Estaba perdiendo la conciencia. Unas manchas comenzaron a cubrirle la piel, sus ojos comenzaron a hacerse oscuros, irónicamente ahora era Kiki el que tenia colmillos.
Perdió la conciencia, ya no era él. Tenía sed de sangre, estaba poseído. El ritual había termino y no había marcha atrás. Había conseguido el poder secreto del libro.
Por la mañana, Shion despertó con noticias espantosas: Tres asesinatos en el rodiorio, todo indicaba que fueron echas por un mismo individuo.
¡Hola! Espero que el cap sea de su agrado.
Soy muy sentimental, cuando escribí se me hizo un nudo en la garganta. Aunque en la parte esa donde Hécate ''manosea'' a Kiki creo que estaba escribiendo sobre una violación O.O
¡Nos vemos!
