Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.

Cap.7 ¿Cómo puede ser posible?

POV BELLA

Al fin era sábado, y podría salir un rato en la tarde. El domingo era todo mío ahora que estaba el señor Carlisle. Después de desayunar, dejé limpia la cocina y después seguí con los pendientes, pero no contaba con la ayuda del señor Edward, que se ponía cada vez de peor humor. Me enviaba a la recamara por su libro, luego me enviaba al ático para buscar algún libro guardado.

Me pasé mas de tres horas intentando apurarme, pero parecía que era muy lenta para él. Mi celular sonó cuando estaba en mi recamara y era un recado de Jacob. No podríamos ir al cine hasta la próxima semana, pues su padre había enfermado.

Salí algo deprimida de la recamara ya que necesitaba urgentemente un poco de aire fresco.

Vi al señor Carlisle y le pedí permiso para ir un rato al bosque. Él sonrió amablemente y me dijo que si, por lo que salí por la puerta de la cocina y me dirigí hacia un pequeño circulo de arboleda, llevaba una manta y un libro.

Sin embargo poco me duró el gusto de leer pues no supe en que momento me quedé dormida. Siempre soñando con sombras acechándome, listas para hacerme daño. Listas para destrozarme. Ocultándose en rincones oscuros, esperando el momento… hasta que desperté.

De hecho fueron las gotas de lluvia en mi rostro lo que me hizo despertar, miré asombrada que estaba afuera y recordé de golpe todo lo que pasó. Ya estaba oscuro, así que tomé la manta y mi libro y me dirigí de nuevo a la entrada de la cocina.

El señor Edward estaba en la terraza mirándome. Y dejé caer el libro en cuanto lo vi.

Comencé a temblar al ver su rostro. Sus mirada fría y colérica me hacia temblar literalmente.

—¿Tan pronto regresaste?—no capté lo que me decía. Sólo respondí:

—Sólo fue una siesta en el bosque, no creo que le haga daño a nadie.—él me miraba confundido también al parecer no era la respuesta que esperaba.

—Mi padre se ha marchado de nuevo, regresará en un mes.—Asentí a su comentario y me dirigí hacia la cocina para preparar la cena. ¡Dios! Un mes se me haría muy largo ese mes aquí, con él.

Después de la cena, se fue a la sala a ver televisión y pasado un rato, pidió que lo llevara a su recamara.

Esta vez se dejó ayudar para recostarlo entre las cobijas. No separaba su vista de mi rostro y eso hizo que me ruborizara.

—¿Eres virgen?—casi lo suelto cuando me hizo esa pregunta. Si antes estaba ruborizada creo que ahora estaba morada de la vergüenza. Le miré con sorpresa y se me hizo muy incomoda su pregunta. Pero él solo sonrió.

—Si, lo eres—dijo con un aire de conocedor y se recostó en la cama. Era oficial, estaba muy turbada y rápidamente salí dejándolo con su estúpida sonrisa mientras a mi me temblaban las piernas como gelatina sin cuajar.

Al llegar a mi recamara, me desvestí y me puse mi pijama, mientras acomodaba mis cobijas, la sonrisa triunfal de su rostro no la podía quitar de mi mente.

¿Qué sucedía? ¿Qué me había perdido?

Di vueltas en mi cama, hasta que finalmente comprendí que no podría dormir aunque quisiera. Por lo que tuve que recurrir al medicamento. No tenia más remedio, quería quitar de mi mente su rostro, su dulce sonrisa, su encantadora mirada, ¡Dios! Estoy enloqueciendo, necesito urgentemente esa medicina.

Me levanté y fui por agua, tomé las pastillas y de inmediato me fui a la cama, comencé a tararear alguna canción que se me vino a la mente con tal de embotarme y por fin dormir.
Tardé casi una hora en lograrlo, pero por fin, lo logré.

Sólo que mi sueño no fue lo que yo esperaba, en absoluto.

Jacob me miraba tiernamente, y me besaba, yo me dejaba llevar por el beso, cuando sentí su mano bajar por mi espalda hasta mi cintura, donde me apretaba contra él. De pronto el beso se volvió demandante, exigente, apasionado. Sorprendida abrí mis ojos para encontrarme con el rostro de Edward pegado a mi.

—Vas a ser mía.—sentenció.

Sus manos se apoderaron de mi cuerpo, mientras yo no oponía resistencia alguna. Y no porque no quisiera que me tocara, ó que no tuviera fuerzas. En realidad anhelaba ese toque, ansiaba tocar su piel, necesitaba sentirlo en mi.

Con maestría, recorrió mi cuerpo a su antojo, sin restricciones, sin pudor, con ansia y con deseo, anhelaba su boca, besar sus labios era mi máximo anhelo.

Fue un momento tan candente, tan sorprendente, que desperté bañada en sudor, era de mañana, se me había hecho tarde, eran casi las nueve de la mañana, cuando salté como conejo de la cama y corrí a ducharme antes de que comenzaran los gritos del joven Edward.

Justo cuando abrí la regadera, escuché los gritos de Edward. Quise darme prisa, pero como lo hacía, yo tenia la culpa por haber tomado medicamento sólo para poder dormir, ahora tenia que enfrentar las consecuencias de mi "genial idea". Me tallé lo más rápido y fuerte posible y me enjuague con prisa.

Cerré la llave de la regadera y estiré la mano, aunque mi mano sólo sentía el aire.

—¡Maldición!—grité fuerte, pues había dejado la toalla en el mueble, a tres metros de ahí. Justo enfrente de mi. Abrí la puerta de la ducha y corrí hacia la toalla, escurriendo de agua, y estaba a medio camino, cuando lo vi en la puerta, mirándome sin decir palabra.

Cómo una estúpida me quedé inmóvil y mis manos cubrieron mi desnudez. Aunque poco pudieron hacer. El silencio se hizo pesado mientras yo no atinaba a reaccionar. Mi cuerpo estaba como estatua y él no me quitó la vista de encima en ningún momento.

Miré por un segundo el cajón de las toallas, pero si tomaba una, quedaría expuesta ante él. De mi boca no pudo salir sonido alguno, quería decirle que se fuera, que se largara, y que no me mirara, pero por más que le exigí a mi cerebro que trabajara, no hizo absolutamente nada.

Él pareció intuir mi dilema, su mirada era indescifrable. Y finalmente, movió su silla y salió de mi recamara, eso hizo que mi cuerpo por fin pudiera moverse.


Ok. Una sola cuestión, recibí un review de una chica "giovanna tey" diciéndome de manera grosera que ya fastidiaba con lo de la radio, sólo digo una cosa: A nadie le he puesto una pistola y la he obligado a que escuche mi programa, como todo, le hago publicidad porque asi como promocionamos nuestros fics y otras cosas como blogs, tengo el mismo derecho de ponerlo también, si no quieres saber de mi programa, tan fácil como no leer esa parte, no creo que te haga daño físicamente por ponerlo, y además como dije, estoy en mi derecho. Cualquier duda comentario ó molestia, mándame un mail y lo arreglamos. Además que fácil es esconderse en el anonimato. Dejas un nombre, pero nadamás. Así que, a mi no me afecta y seguiré igual. Sorry chicas pero tenia que aclarar esto.

Están invitadas a mi programa de RADIO! bueno el link de la radio esta en mi perfil de aquí, quien guste puede inscribirse en el foro (que es de Tokio Hotel, pero muy agradable, donde soy moderadora y asesora)y ahí pondré mis fics también.

Mis programas son de 7 a 8 de la noche hora de México, están invitadas a escucharme, hablo de todo, tips de belleza, de autoestima, de los fics, obvio, y muchas cosas más.

ya saben dejen comentarios por favor que eso me hace feliz y no les quita mucho tiempo. Y a mi me motiva a seguir escribiendo. Yo aunque veo que muchas me agregan o ponen como historia favorita, porfis, no les cuesta nada dejar un comentario, sólo eso pido a cambio de mi trabajo, y creo que si lo añaden es porque les gustó. Ojala y se animen que nada les pasará.

Mil gracias a: Monica Morales, Caresme, mil gracias por comentar hermosas.

Besos