Cap. 7

La última semana

El alboroto ocasionado por Miroku era tal, que el administrador le pidió a él y todos los involucrados que se retirarán del lugar.

Miroku tomó del brazo a Kagome y bruscamente la sacó del restauran.

Kagome: ¡suéltame!... ¡te digo que me sueltes!

Inuyasha: (detuvo el paso de ambos) ¡¿qué acaso no la oíste?! Te está pidiendo que la sueltes

Miroku: (la puso tras suyo) ¡no! ¡No lo pienso hacer, ya que este absurdo intercambio llega a su fin en este preciso instante!

¡No pienso permitir que se quede un minuto más a tu lado, para que la tengas como la tienes!

Kagome: (se zafó) ¡no!, definitivamente eso no… yo no quiero parar con la competencia ahora, además (se paró al lado de Inuyasha) yo quiero permanecer a su lado hasta el final

Miroku: ¡¿qué dices?!... pero… ¡¿cómo es posible que quieras mantenerte al lado de un sujeto que no cuida de ti y te tiene en esté estado?!

Kagome: lo de mi brazo fue un accidente, él no tuvo nada que ver con ello. Simplemente me resbalé y luxé el codo, eso fue todo

Miroku: ¡¿eso fue todo?! ¡¿Cómo puedes decir que eso fue todo?! ¡Mírate! ¡Estás lastimada, enyesada y todo por su culpa!

Kagome: ¡ya deja de protegerme tanto! ¡No lo necesito!

Miroku: Kagome… ¿qué… fue lo que ocurrió contigo? Tú no eras así

Kagome: lo siento, pero he cambiado… para mejor. Es por ello que te pido que por favor te vayas y ya no te preocupes más por mí (le acarició la mejilla) estaré bien, te lo prometo

Inuyasha: sé que fue mi culpa el no haberla cuidado como te lo prometí, pero por favor confía en mí, te doy mi palabra que no permitiré que nada malo le vuelva a ocurrir

Miroku: (suspiró pesadamente) está bien, me iré (miró a su alrededor) ¿y Sango? ¿Dónde está?

Rin: ella se fue ni bien te pusiste a armar menudo escándalo en el restauran

Miroku: lo mejor será que la busque. Los veré luego

Inuyasha: ¿te sientes bien?

Kagome: sí, siento que por primera vez en mi vida me soy libre

Inuyasha: ¿libre?

Kagome: me refiero a que no callé lo que sentía y tuve el valor de expresarlo

Rin: ¿y ahora que haremos?

Sesshomaru: creo que lo mejor sería volver a casa y pedir algo de comer

Kagome: hay muchos restaurantes a los que podemos ir. Los chicos ya están por retirarse, así que no tendremos inconvenientes para ingresar al que queramos

Rin: yo estoy de acuerdo y ustedes

Inuyasha: tienes razón, el mal rato ya pasó, así que por qué no seguir con nuestros planes

En la sala de la residencia Higurashi…

Sango se encontraba conversando con un hombre de atractiva apariencia, con el cual parecía llevarse bastante bien, ya que intercambiaban risas y con el cual estaba bastante cómoda.

Sin que ninguno de los dos se percatara de la reciente presencia del dueño de casa, continuaron con su conversación.

Koga: (extendiéndole un cheque) muchas gracias por tu valiosa información, tú solo fija el monto sin importar que tan alto sea y te lo daré

Sango: tú bien sabes que no es precisamente dinero lo que quiero a cambio de mi valiosa información

Koga: sí lo sé (escribió una cifra en el cheque) en ese caso dale esto como recompensa a la hábil camarógrafa y en cuanto a lo que tú quieres… descuida, será tuyo.

(Se puso de pie y se dirigió a la salida seguido por Sango) la próxima semana volveré a Nueva York y me iré con ella, por lo que… ya sabes tendrás el camino libre para ocupar su puesto

Sango: gracias, te aseguro que no te arrepentirás de ascenderme (sonrió triunfante)

Koga: debo irme, fue un placer hacer negocios contigo (estrecharon las manos y se fue)

Miroku: ¿quién era aquel sujeto y por qué estás tan feliz?

Sango: así que estabas por acá. Uhm, ya veo que te cansaste de la menuda escena de celos que le hiciste a Kagome y ahora me quieres armar una a mí, pues te quedarás con las ganas, porque no pienso responder a tu pregunta (pasó por su lado y él la aprisiono contra la pared)

Miroku: no juegues conmigo y dime de una buena vez ¿quién era aquel sujeto?

Sango: ¿qué? ¿Ahora debo darte explicaciones de lo que hago?

Miroku: sólo respóndeme, antes que pierda la paciencia

Sango: ya te dije que no tengo porque darte explicaciones, tú no eres nada mío

Miroku: deja de torturarme y tan sólo responde

Sango: mejor porque no vas tras de tu esposa y le hace preguntas a ella

Miroku: lo que pasó hace rato no fue una escena de celos, lo hice porque me preocupé al ver en el estado que encontraba Kagome; ella es una mujer frágil a la cual se le debe cuidar muchísimo, y si me enojé es por el mal desempeño que está haciendo Inuyasha

Sango: ¡aja! Y yo nací ayer (lo hizo a un lado) esta conversación llegó a su fin, ahora si me disculpas estoy cansada y quiero darme un baño para estar lista para el regreso de los intrusos esos (refiriéndose al equipo de filmación)

Miroku: ¡espera! Por favor no pienses lo que no es… tú… realmente me interesas, realmente quiero algo serio contigo… tú… de alguna manera has logrado cautivarme completamente, no sé cómo explicarlo, pero en ti hallo todo lo que busco en una mujer y es por ello que te pido que me des la oportunidad de demostrarte lo mucho que me importas

Sango: ¡ah, sí! Y ¿cómo según tú me lo vas a demostrar? Convirtiéndome en una más de tus amantes, en una más de tu lista de conquistas… no Miroku, no te equivoques conmigo.

El simple hecho de haber pasado una noche juntos no te convierte, ni te convertirá en alguien especial para mí, así que si lo que pretendes es que sea una más… pierdes tu tiempo

Miroku: ¿por qué te niegas a ser amada? Dime… ¿quién te lastimó en un pasado para que rechaces el amor cuando está frente a ti?

Sango: ¡el amor dices! ¡Jah! Qué sabes tú de amor, si lo único que haces es ir tras de mujer en mujer, las conquistas, las usas y luego las botas

Miroku: contigo es diferente, en verdad es diferente, tú eres distinta, tú destacas, sobresales por todas las demás y… ¡me encantas! Me tienes hechizado, sometido a tu voluntad, embelesado (se iba acercando a ella) y es por ti que estoy dispuesto a dejar mi reputación de mujeriego y hasta a divorciarme a cambio que me aceptes en tu vida

Sango: (teniéndolo en frente y a escasos milímetros de besarlo) ¿lo dices… en serio? ¿Serías capas de ello? (estaba creyendo ciegamente en sus palabras pero…)

Miroku: soy totalmente honesto contigo, estoy siendo totalmente honesto como nunca antes lo había sido. Desde que llegaste a mi vida he querido conquistarte y pedirte que te quedes a mi lado, por favor, sólo dame una oportunidad

Sango: y que hay si me niego, yo soy una mujer que sabe muy bien lo que quiere, una mujer de mundo, de negocios, que ve el amor como un trato de mutua ganancia y para que yo te acepte en mi vida, debo obtener algo a cambio, algo más allá… que sólo tu fidelidad

Miroku: ¡oh Sango! Me encantas, en verdad me encantas, me fascina esa determinación tuya y esa ambición por conseguirlo todo, me gusta que seas una luchadora y que a su vez seas una mujer que se muere por ser amada pero que no lo quiere demostrar

Sango: (lo abrazó del cuello) pretendes saber mucho de mí, pero… ¿que tanto me conoces?

Miroku: (la sujetó de la cintura y la pegó a él) lo suficiente como para saber que me darás la oportunidad de conquistarte

Sin decirse más, se besaron desenfrenadamente y terminaron amándose con desmedida pasión ahí mismo en las escaleras, ya que dirigirse hasta la habitación se les hizo demasiado lejos.

A las afueras de la residencia Taisho…

Rin y los demás estaban montando un campamento en medio de la playa y cuando ya casi todo estaba listo, prendieron una acogedora fogata y se sentaron alrededor para azar malvaviscos.

Todos estaban a gusto conversando, riendo, compartiendo anécdotas y aguardando a que la lluvia de meteoritos empezara.

Kagome: esto es muy divertido, no acampaba desde que era una niña

Rin: en ese caso deberías visitarme. Sessh y yo acampamos en diferentes puntos del país una vez al mes

Sesshomaru: si y aunque no es muy de mi agrado dejar la ciudad para refugiarnos en algún bosque o montaña desolada para acampar, lo hago por darte gusto, ya que sé que tú lo disfrutas mucho

Rin: lo sé cariño, sé que haces un gran esfuerzo por complacerme, es por ello y muchas otras cosas que haces por mí que vivo perdidamente enamorada de ti (le sonrió y dio un beso)

Kagome: ustedes sí que son cercanos, me hacen sentir… envidia

Rin: ¿por qué lo dices? Acaso tu esposo no hace lo mismo por ti

Kagome: (agachó la mirada) yo creo que es al revés, soy yo la que hace mucho por él

Inuyasha: no todos los matrimonios son iguales, al igual que no todas las personas actúan de la misma manera, pero mientras haya una buena convivencia es soportable ¿no lo crees?

Kagome: ¿tú haces cosas lindas por Sango todo el tiempo?

Inuyasha: ehh… ¿cómo decirlo?... hago lo que puedo para mantenerla feliz, pero creo que nunca es suficiente ya que nunca está del todo complacida

Rin: ¿entonces por qué te casaste con ella?

Sesshomaru: ¡Rin! Esa pregunta es un poco inoportuna de tu parte

Inuyasha: déjala, después de todo no es un misterio para nadie que caí rendido ante los encantos de Sango cuando éramos universitarios, pero desde que nos casamos y nos comenzó a ir bien económicamente, ella se volvió ambiciosa

Rin: ¿y no has pensado en divorciarte?

Inuyasha: desde luego que sí, es mas poco antes que empezará el shuffle se lo propuse, es por ello que espero que esto terminé para poder plantearle el divorcio definitivamente

Kagome: ¡oh! Entonces quieres que esto termine… es una verdadera pena (se puso en pie) si me disculpan creo que iré a caminar un rato

Inuyasha: uhm, parece que dije algo que le molestó

Rin: ¡claro que lo hiciste! ¡¿Cómo se te ocurre decir que quieres que el shuffle terminé?! ¿Qué acaso no ves que a ella le duele que les quede poco tiempo para poder estar juntos?

Inuyasha: ¿qué dices? Sabes algo que yo no

Rin: ¡uish hombres! ¡Qué despistados son! A Kagome le importas, por no decir que le gustas y es por ello que se siente triste por el hecho que pronto se separaran

Inuyasha: ¿en verdad le gusto?

Rin: ¡claro que sí tonto! Que acaso no te has dado cuenta en la manera en cómo te mira o lo mucho que sonríe cuando está a tu lado o… ¿por qué crees que no aceptó irse con Miroku?

Sesshomaru: creo que ya le diste demasiada información, mejor no sigas que podrías poner en riesgo sus matrimonios

Inuyasha: ¿en riesgo? Lo único que ha hecho es quitarme las dudas de encima y desear más que nunca confesarle mis sentimientos a Kagome y librarme de Sango para siempre

Rin: en ese caso ¿Qué esperas? Ve tras ella y díselo

Inuyasha: gracias por la información (fue en busca de Kagome que estaba caminando por la orilla de la playa, ya ha varios metros de distancia)

Sesshomaru: eres una pequeña entrometida, pero lo hiciste estuvo bien (la abrazó por detrás)

Rin: desde que los vi juntos, supe que sienten lo mismo el uno por el otro y de no ser que Sango es realmente injusta con Inuyasha, no le hubiese dicho nada para evitar que se separen

Kagome caminaba toda cabizbaja, mientras dejaba que el frio mar mojara sus descalzos pies. Se preguntaba ¿cómo era que había llegado a traicionar sus propios votos matrimoniales y fijarse en un hombre que estaba igual de comprometido que ella? Sabía que el amor no escoge precisamente a la persona indicada en el momento indicado, pero… ¡enamorarse de un hombre casado y para remate amigo cercano de su esposo! Eso era algo que no estaba para nada bien, pero ya nada podía hacer porque estaba irremediablemente enamorada de quien no debía y aunque quisiera sacárselo de la mente, era demasiado tarde, porque lo tenía tatuado en el corazón y sin importar que hiciera, jamás iba a poder olvidarlo.

Soltó un profundo suspiró y pronunció el nombre de él en una manera melancólica.

Inuyasha: ¿me llamabas?

Kagome: (se sobresaltó) ¿qué haces aquí?

Inuyasha: como la noche está fresca decidí acompañarte a dar un paseo

Kagome: oh ya veo y… ¿qué hay de Rin y tu hermano?

Inuyasha: ellos están más que bien a solas, creo que les estaba haciendo un mal tercio

Kagome: en ese caso lo mejor será que regrese a casa y los deje a solas

Inuyasha: uhm, sería buena idea, pero no sería bueno que vuelvas sola

Kagome: ¿qué quieres decir?

Inuyasha: en que me gustaría que me hicieras compañía, por el resto de la noche, del tiempo de que nos queda del shuffle y por mucho, mucho tiempo más

Kagome: no… entiendo… ¿Qué es lo que quieres decir?

Inuyasha: quiero decir que me gustas, me gustas tanto que quisiera que pasáramos mucho, pero mucho tiempo juntos

Kagome: yo… no sé qué decir, ya que tú… y yo… bueno tú sabes, ambos estamos casados y en cuanto el shuffle llegué a su fin, cada uno volverá a su vida habitual

Inuyasha: yo creo que eso es algo que se puede arreglar, claro siempre y cuando estés de acuerdo

Kagome: no entiendo ¿qué es lo que pretendes?

Inuyasha: (la miró fijamente) me voy a divorciar definitivamente de Sango y quiero que… aceptes ser mi esposa ¿Qué me respondes?

Kagome: (estaba atónita) ¿lo dices en serio? ¡De verdad no estás bromeando conmigo! Es decir después de que el shuffle terminé, ¿tus sentimientos no cambiarán y te olvidarás de mí?

Inuyasha: (la abrazó con cariño) no pequeña, definitivamente eso no ocurrirá, porque estoy perdidamente enamorado de ti y lo que más deseo es estar a tu lado y hacerte feliz

Kagome: yo también siento lo mismo y deseo hacerte feliz, pero (lo miró a los ojos) ¿Qué pasará con Sango y Miroku? Ellos sufrirán por nuestra culpa

Inuyasha: no podremos evitar ello, pero no por evitarles el sufrimiento sacrificaremos lo que sentimos el uno por el otro… ¿o sí?

Kagome: (ladeó la cabeza) desde luego que no, sin importar lo que piense o sienta Miroku, estoy dispuesta a dejarlo para quedarme a tu lado

Inuyasha: entonces… ¿eso es un sí a mi propuesta?

Kagome: sí Inuyasha, sí deseo ser tu esposa y pasar el resto de mi vida a tu lado

Inuyasha: me haces el hombre más feliz del mundo (le dio un sentido beso y en ello la lluvia de meteoritos empezó)

Kagome: mira el cielo ¿no es lo más hermoso que hayas visto?

Inuyasha: (la miró) no, lo más hermoso que he visto es tu sonrisa y tus hermosos ojos color chocolate y lo único que lo supera es tu encantadora forma de ser

Kagome: (ruborizada de emoción) te quiero, te quiero mucho y no puedo esperar a estar juntos para siempre

Inuyasha: te prometo que ese día llegará pronto, tan pronto que ni te darás cuenta

2 días después en el aeropuerto…

Rin y Sesshomaru estaban listos para partir a Miami, sin embargo la despedida no era sencilla ya que tanto Rin como Kagome se habían vuelto las mejores e inseparables amigas.

Sesshomaru: ya Rin, deja de lamentarte tanto, si tanto deseas ver a Kagome de nuevo, volveremos por acá pronto

Rin: (entre sollozos) ¿lo dices en serio? No juegues con mis frágiles sentimientos

Sesshomaru: ¿cuándo te he dejado de cumplir una promesa?

Rin: nunca

Sesshomaru: entonces confía en mí

Kagome: te prometo que nos volveremos a ver pronto, ya que si tú no puedes venir, entonces yo iré ¿qué dices?

Rin: ¡sí, sí, sí! Definitivamente sí y en cuanto vayas por Miami, te llevaré a recorrer ciudad, hay muchísimos lugares fabulosos a los que podemos ir

Kagome: entonces es una promesa ¿sí?

Rin: desde luego

Inuyasha: chicas lamento arruinar el momento, pero están anunciando el vuelo a Miami

Rin: amor ¿qué sucedería si perdemos el vuelo y nos quedamos un poco más?

Sesshomaru: lo siento preciosa, pero no podemos hacer ello. Hay mucho por hacer en el spa y si faltamos, tendríamos serios problemas

Rin: (mirando al suelo) oh, lo entiendo, en ese caso abordemos de una vez (abrazó con cariño a su amiga) te voy a extrañar muchísimo, en verdad te voy a extrañar

Kagome: y yo a ti, pero te prometo que hare hasta imposible para vernos pronto

Rin: te estaré esperando con ansias

Sesshomaru: es el último anuncio, debemos irnos ya

Un último adiós y las entrañables amigas tuvieron que separarse.

Kagome: que lástima que tuvieran que irse, en verdad la voy a extrañar mucho

Inuyasha: descuida, te prometo que las próximas vacaciones iremos a verlos

Kagome: pero las próximas vacaciones serán dentro de 3 meses ¿estás seguro que podremos ir… juntos?

Inuyasha: por supuesto que estoy seguro, después de todo para ese entonces tu y yo ya estaremos divorciados y… juntos

Kagome: eso anhelo

Ultimo día del shuffle…

En la residencia Higurashi todo estaba patas para arriba, puesto que Sango tenía tal cantidad de ropa y accesorios que no podía terminar de empacar todo.

Iba de una habitación a otra acomodando sus pertenencias en diferentes maletas, mientras que Miroku intentaba en vano ayudarla, ya que ella no estaba conforme con nada.

Sango: ¡no! Ya te he dicho que mis joyas de plata van en el cofre azul y las de oro en el cofre verde ¿por qué no puedes seguir una simple indicación?

Miroku: (afligido) será por el hecho que no quiero verte partir y cada segundo que pasa, siento que estoy más y más lejos de ti

Sango: no seas dramático, en cuanto estemos libres de nuestras respectivas parejas, podremos volver a estar juntos a menos que… tú te involucres con otra y ahí lo nuestro se termina definitivamente ¡¿me entendiste?!

Miroku: aún no confías en mí ¿no es así?

Sango: el simple hecho que me digas que me amas y el que compartamos la cama cada noche no es suficiente para creerte, la única manera que yo esté convencida de tus sentimientos es: divorciándote de Kagome y alejándote de cuanta mujer se te cruce en frente, sólo en ese entonces creeré en ti, ¡ah! Y desde luego que espero que esto de ser amantes duré poco, porque no pretendo perder mi estatus por una simple aventura

Miroku: te aseguro que no es una aventura, pero tampoco puedo darte algo estable tan pronto, puesto que una vez que me divorcie quiero disfrutar de mi soltería por un buen tiempo

Sango: ¡lo ves! Ya estás de nuevo con lo mismo.

Escúchame bien Miroku, si yo me divorcio de Inuyasha es para conseguir algo mejor y por mejor me refiero a un esposo que me ame por sobre todas las cosas, que me haga muy feliz y que desde luego cumpla con todos mis caprichos, porque ahora que soy la gerente general de la empresa para la que trabajo, mi estatus de vida mejorará mucho y no, no pienso bajar ni un ápice de ese nivel de vida

Miroku: (suspiró) lo sé, sé todo ello, pero no entiendo por qué sigues mesclando las cosas. Ya te he dicho que tú y yo podemos llevarnos muy bien y ser cercanos sin tener que llegar a casarnos, cosa que lo nuestro no resulta, nos separamos y listo

Sango: ¿si no funciona? Ese término no está en mi vocabulario, yo quiero todo o nada ¿entendiste? te dije desde un inicio que para mí el amor es un negocio, yo quiero alguien a mi lado que dé todo y si no estás a mi nivel, mejor dímelo de una vez para no apostar por ti y salir perdiendo

Miroku: sé a qué vas, peor lo único que te pido es tiempo, nada más, lo único que quiero es estar a tu lado, pero para ello necesito que me des un poco de tiempo, tiempo para conocernos a profundidad y tomar está vez la firme decisión de querer casarme por convicción y por ayudar

Sango: está bien, mañana en cuanto vea a Inuyasha de nuevo, le plantearé el divorcio y en cuanto esté listo, nos volveremos a ver ¿de acuerdo?

Miroku: es un trato

En la residencia Taisho/habitación principal…

Dos amantes yacían tendidos sobre la cama, cubriendo sus desnudos cuerpos por las suaves sabanas testigos mudos de su inmenso amor.

Kagome: es una verdadera lastimas que el shuffle llegará a su fin

Inuyasha: sí lo es, pero aunque todo terminé hoy, pronto volveremos a estar juntos y será para siempre, futura señora Taisho

Kagome: (se sonrojó ante la idea) me gusta cómo suena ello, aunque me siento culpable por el hecho de pensar en divorciarme. Siempre pensé que si me casaba sería para siempre

Inuyasha: y así será, sólo que esta vez te casarás con el hombre adecuado por amor y no por tratar de conseguir tu libertad

Kagome: sí es cierto, cuando me casé con Miroku fue para escapar del yugo de mis padres, pero esta vez será diferente (le dio un cálido beso)

Empecemos a arreglarnos, los chicos no tardarán en llegar y no quisiera que nos vean esta situación

Inuyasha: cómo quisiera gritarle al mundo entero lo que siento por ti, pero tienes razón, lo mejor es ser precavidos y tomarnos las cosas con calma.

Al día siguiente cada una fue llevada a su respectiva casa por un chofer del estudio de televisión y cada una fue recibida de diferente modo por sus aún esposos.

Residencia Higurashi…

Miroku: bienvenida a casa mi adorada señora (le ayudó a meter las maletas)

Kagome: también me da gusto verte de nuevo… Miroku

Residencia Taisho…

Un gran grupo de sirvientes se encargó de montón de maletas de la dueña de casa.

Kaede: bienvenida a casa señora Taisho

Sango: sí, sí, ¿Dónde está mi esposo?

Kaede: en su despacho señora

Sango: bien, iré a verlo

En el despacho…

Inuyasha revisaba unos documentos, cuando de pronto escucho la voz de su esposa que le dijo: quiero el divorcio en el acto.