-¿Uh, dónde estoy? -preguntó desorientado en voz alta un hombre de inmensa altura, pelirrojo e increíblemente musculoso, observando el paisaje que tenía ante el. Frondosos bosques y extensos lagos cubrían la mayor parte del planeta al que había llegado hacía apenas unos minutos-no conozco este lugar, creo que Lord Freezer nunca nos lo mencionó.

Elevándose en el aire y colocándose un scouter rastreó atentamente para ver si localizaba a sus amigos, o a algún habitante de allí, al que interrogaría duramente, claro está .

-Siento un Ki, cerca de donde estoy pero no es demasiado fuerte-y se frotó las manos con una sonrisa siniestra-lo siento por él pero va a pagar por el que nos venció, estoy furioso y solo tengo ganas de atizar a alguien, para desahogarme.-y pronto se dirigió a la ubicación exacta de aquella desafortunada persona, que resultó ser un niño llamado Kion, de piel verde azulada, ojos dorados y cabello azul oscuro que estaba jugando en un pequeño arroyo con un puñado de piedras brillantes. Cuando quiso darse cuenta delante de él encontró a un gigantesco y extraño hombre mirándole fijamente

-¿Q-quien eres tú?-preguntó el pequeño aterrorizado- ¿Qué haces en Zolken?

-El planeta este no me importa en absoluto, de hecho quiero largarme cuanto antes de toda esta insignificacia. En cuanto a mi identidad, déjame que me presente. Yo soy soldado de las fuerzas de élite del gran Freezer. Tiembla de terror porque estás ante ¡RECOOME!-gritó mientras realizaba una de sus clásicas poses, la cual provocó una gota de sudor en Kion, que no podía creerse como alguien de apariencia tan bruta y violenta fuera capaz de hacer esas posturas tan ridículamente espantosas

-Ah- solo pudo decir el niño, tremendamente avergonzado por el espectáculo que acababa de ver-Te irás ya supongo ¿no es así? Espero no verte más por aquí. Me incomodas mucho

-No tan deprisa pequeño -Recoome le agarró del hombro con gran firmeza para evitar que este se marchara-antes de irme quiero jugar contigo a una cosa

-¿a qué?- preguntó inocentemente Kion, empezando a pensar que tal vez ese hombre pudiera ser algo simpático

-Vamos a comprobar cuánto eres capaz de resistir con vida tras una sucesión de técnicas de combate creadas por mi ¡Recoome eraser gun!gritó mientras un gran torrente de poder explotó en un terreno cercano tras haber logrado a duras penas apartarse Kion de la trayectoria de ese ataque. Pero tan solo fue una astuta maniobra de distracción por parte del soldado, que aprovechó ese instante de confusión para propinarle un duro golpe en su rostro, rompiéndole la nariz y provocando que el pequeño saliera volando por los aires, cayendo varios metros de donde se encontraba antes. Pero no le dio tiempo a reaccionar y a levantarse pues en pocos segundos, su enemigo pateó su cuerpo y le levantó por su pelo. Kion gritó de dolor mientras intentaba liberarse de Recoome, sin éxito, tras haber intentado pegarle algún que otro puñetazo, bolas de Ki, o patadas. Ataques que al pelirrojo le parecieron como si le estuvieran haciendo cosquillas. Sin embargo, una vez que soltó al niño, comenzó una dura y desigual batalla en la que Kion intentaba golpear con fiereza a su oponente, logrando únicamente arañar su rostro con sus uñas.

Tras un buen rato combatiendo, Recoome comenzó a aburrirse

-ya me he cansado de ti payaso, has hecho lo que has podido pero no eres rival para mí, esto se acaba ahora- y pegando un salto en el aire, estiró una de sus piernas, y sin que el pobre chico pudiera preverlo o impedirlo, le asestó una terrible y mortal patada, que le rompió el cuello. Mientras agonizaba y se iba desangrando lentamente, Recoome sacó una tableta de chocolate de su armadura y empezó a devorarla al mismo tiempo que contemplaba a su víctima morir.

-Bien- comentó para sí mismo antes de abandonar aquel lugar en el que ya solo quedaba el mismo-ya no tengo nada más que hacer aquí, por fin me he desahogado, aunque creo que no ha sido suficiente. Necesito alguien menos endeble que me proporcione más diversión y cuya muerte me proporcione más entusiasmo. Voy a investigar más este lugar tan raro.-Y de nuevo volvió a alzar el vuelo perdiéndose entre la bruma que rodeaba la zona y buscando nuevas víctima a las que atormentar y de las que poder burlarse. La venganza de Recoome por la humillación sufrida en Namek no había hecho más que empezar

-si algún día vuelvo a ver a esos miserables parásitos saiyans, si es que siguen vivos claro, juro que los destrozaré y desearán no haber provocado mi ira-pensó con una mirada cargada de maldad y resentimiento.