No hago esto para lucirme, sólo por diversión. Todos los personajes son propiedad de J K Rowling
-"……" PENSAMIENTOS
-…… CONVERSACIONES
CAPÍTULO 7: RON, POR FAVOR, CUIDA DE HERMIONE
Desde aquella mañana en la que el desayuno se le atragantó a Hermione, habían pasado ya varias semanas y se acercaba Halloween.
La castaña llevaba destrozada desde entonces. Se sentía vacía y engañada… engañada por su mejor amigo, engañada por Harry, engañada por la persona que más amaba.
Además Harry no la había dado ninguna explicación. Nada. Eso fue lo que obtuvo del ojiverde, no se intentó excusar ni tan siquiera.
Nada.
Y la nada mataba a Hermione por dentro.
Aún así, la ojimiel se hacía la fuerte, no quería parece débil delante de Harry… y mucho menos delante de Ginny.
Ginny.
La pelirroja la había mirado triunfante aquella fatídica mañana, justo antes de lanzarse a los brazos de Harry para aprisionar sus labios con esa venenosa boca.
Y esa mirada no la había dejado de tener. Ni un solo día había dejado de regalar a Hermione su arpía mirada. La castaña tenía la sensación de que Ginny sabía lo que había pasado entre ella y Harry… y también que sabía que tenía el corazón destrozado por su culpa… y Hermione hasta pensaba que Ginny disfrutaba viéndola sufrir.
La ojimiel nunca pensó que acabaría tan mal con la pelirroja. Habían sido amigas, muy amigas… habían confiado la una en la otra, se habían ayudado, se habían apoyado… y ahora no la conocía, ya no la conocía. Un día por ella hasta había hecho de tripas corazón para ayudarla con Harry, y ahora por ella volvía a sufrir su corazón.
Era cierto que podía decirse que el comportamiento de Ginny, desde el año anterior, podía anunciar lo que estaba sucediendo ahora. Pero, a pesar de todo, Hermione no tenía ni idea de porque la pelirroja la trataba tan mal… no se trataba solamente de los celos que pudiera tener o siempre había tenido… no se trataba sólo de eso.
Hermione ya no notaba bondad en Ginny… ni amor o encandilamiento hacia Harry por su parte. Y eso asustaba un poco a Hermione… aunque no podía estar totalmente segura de sus ideas porque quizás el dolor del corazón roto la nublaba la mente…
Por si no era suficiente con esto, aparte de todo, Ginny iba con Harry a las clases, a los entrenamientos. Hermione ya no tenía esos momentos para no pensar en la pelirroja. No, ya no los tenía; y para colmo lo que tenía eran más momentos de ver a Ginny con Harry… más momentos de ver a Ginny enroscada a Harry…
Pero aún así, había ocasiones en las que Hermione podría jurar notar al ojiverde triste, pero la castaña sacaba esas ideas de su cabeza, porque sería otra de las muchas veces en las que su corazón dolorido le jugaba malas pasadas a sus pensamientos.
Aunque por suerte, Hermione no estaba sola. No tenía a Harry ni la defensa de éste ante Ginny… ni su corazón, pero sí tenía a Ron y también tenía a Luna.
Ron había notado que la ojimiel estaba mal. Nunca la preguntó el porqué, pero no se separó de su lado. La apoyó. La intentó hacer sonreír siempre que podía. La acompañó todo el tiempo. Hermione se sentía orgullosa de Ron. Lo notaba mucho más maduro que años atrás y sobretodo mucho más sensible. A pesar de que ella lo había desilusionado, Ron no la había dejado cuando la había visto mal, sin hacer preguntas… cosa que Hermione agradecía inmensamente, aunque sabía que Ron intuía que todo su mal estado tenía que ver con Harry y con Ginny, por eso muchas veces Ron la invitaba a pasear para apartarla de la pareja.
La verdad es que Hermione tenía miedo de que Ron pudiera descubrir sus sentimientos por Harry y lo que el ojiverde la había hecho, pero en aquellos momentos aquello no era tan importante… a pesar de todo lo que podía suponer.
Harry estaba solo en la Sala Común, una cosa que en las últimas semanas no había podido lograr.
No se arrepentía de su decisión. Sabía que era lo correcto. Sabía que era lo mejor. Lo sabía… o ansiaba que fuera así… Temía haberse equivocado, ser un cobarde. Quizás podía haber intentado hablar con Hermione, pero el ojiverde tenía mucho miedo de que ella le dijera lo que él mismo había leído de su puño y letra… todas aquellas palabras aún le taladraban su corazón… El ojiverde sabía que no habría soportado oír todo aquello de la boca de Hermione… no habría soportado que aquellos labios tan dulces, que al cielo lo habían llevado, le dijeran todo aquello.
Pero aún sabiendo que era lo correcto, aún sabiendo que era lo mejor para él, lo mejor para Hermione… aún así, dolía. Harry también sabía que no era justo para Ginny… eso también lo sabía. Aunque estaba seguro de que con el tiempo sus sentimientos serían reales. El roce encendería la llama… aunque a veces dudaba si sería capaz de encender una llama que nunca ardió; pero prefería no pensar en que no le fuera posible enamorarse de Ginny. El ojiverde ansiaba poder enamorarse de Ginny, poder corresponderle y poder, ante todo, superar a Hermione.
Le dolía fingir. Era cierto. Pero sobretodo le dolía ver a Hermione… le dolía verla mal, aunque no entendía por qué ella estaba mal… la ojimiel debería de poder estar bien, todo lo que él había hecho lo había hecho por el bien de Hermione, para que pudiera ser feliz, para no interferir su camino, para dejar que fuera feliz, aunque no fuera con él.
De repente la protagonista de sus pensamientos, y la poseedora de su corazón, atravesó el retrato de la Dama Gorda.
Allí estaba ella.
Hermione.
Con su pelo enmarañado recogido en un gracioso moño sujeto con dos plumas y con un par de gruesos libros entre sus delgados, pero fuertes, brazos. Seguramente venía de la biblioteca.
Harry la miró intensamente a Hermione con sus ojos verdes y la castaña sintiendo una mirada fija sobre ella elevó la suya buscando a alguien dentro de la Sala Común, pues había entrado inmersa en sus pensamientos y no había reparado en quién había en el lugar.
Marrón se encontró con verde.
Hermione se quedó parada. No se esperaba encontrarse allí a Harry y mucho menos solo, sin Ginny.
Estaban los dos solos. Había mucho que eso no ocurría.
El silencio llenaba la Sala Común creando un ambiente cortante, frío, incómodo.
- Hola.-dijo Harry temeroso con un hilo de voz, pero rompiendo el hielo por fin.
Hermione lo miró interrogante. No había hablado con Harry a solas desde hacía mucho tiempo. En realidad, tampoco habían hablado demasiado en compañía de otros… la ojimiel lo trataba con cordialidad en asuntos referentes al colegio y a los entrenamientos.
La castaña dudó, pero finalmente respondió al saludo.
- Hola.
El silencio volvió a invadir la totalidad de la Sala Común.
Harry no sabía qué decir… ¿cómo empezar una conversación con ella? Hermione no sabía qué decir¿Harry esperaba que ella se pusiera a hablar con él como si nada¿Harry esperaba eso cuando una noche se durmió creyendo que él la amaba y la mañana la despertó del sueño enterándose que a quién amaba Harry era a Ginny?. La castaña sólo esperaba que Harry no la conociera tan poco.
Harry tenía ganas de saber una cosa que no entendía… pero temía que la respuesta terminara haciéndole daño. Y aparte, no sabía cómo hablar con ella. Él la había dicho que la amaba, la había abierto su corazón… la había besado. Había probado el fruto prohibido. Harry la había tenido entre sus brazos… habían sido los mejores momentos de toda su vida… y ahora todo eso se acabó… todo había sido una mentira, se había estado engañando a sí mismo… pero no podía seguir haciéndolo. La cruda realidad le había golpeado en la cara de repente… y había tenido que rendirse ante la verdad.
Y ahora ella estaba allí. Delante de él y aparentemente nerviosa.
Y de repente, la ojimiel habló.
- Bueno, yo me iba a mi habitación… buenas tardes, Harry.
- ¡No! Espera.-dijo Harry en un acto reflejo. Se había levantado del sillón y se había acercado a ella, pero quedándose a una distancia prudencial.
Hermione lo miró interrogante. No entendía por qué él la seguía haciendo daño. ¿Qué quería Harry ahora¿Qué más quería de ella? Ahora, después de unas semanas¿la iba a decir que jugó con ella, que la mintió, que la usó… y que amaba de verdad a Ginny?...
Aún con dudas, la castaña no siguió su camino y quedó expectante ante Harry, expuesta.
- ¿Qué quieres?.-preguntó la castaña con un tono que pretendía que hubiese sido frío y cortante, pero que resultó ser cálido y asustado.
- Yo quería hacerte una pregunta…
- "¿Él me quiere preguntar? Él es el que me tendría que explicar muchas cosas, él es el que tendría que contestar mis preguntas, no yo las suyas".-pensó Hermione irritada.-Pues pregunta rápido. Tengo prisa.-dijo la castaña con un tono que esta vez sí sonó cortante, muy cortante.
- …-Harry la miraba con miedo. Tenía miedo de su respuesta. De escuchar de la boca de Hermione lo que tanto le dolía.- Bueno…es que desde hace unas semanas…
- Si me vas a decir que estás con Ginny, es tarde, ya lo sé.
Harry tragó saliva. No entendía porque ella le respondía así… que él estuviera con Giny tenía que suponer un alivio para la castaña, pero entonces¿por qué se lo parecía echar en cara?
- No iba a decirte eso… te dije que era una pregunta.
- ¡Ah! Entonces quieres saber por qué no te he dado mi bendición o me quieres pedir consejo para hacer un regalo a Ginny o quizás…
- ¡Para!.-dijo Harry para frenar al fantasma de la ironía que parecía haberse apoderado de Hermione.
Hermione se calló. No se esperaba que Harry la callara de aquel modo.
No se trata de nada de eso.-dijo Harry acercándose a ella lentamente.-y pasaré por alto tu total ironía al hablarme, lo enfadada que estás conmigo… y esa rabia hacia Ginny…-Hermione lo con los ojos tan abiertos que parecía que se le fueran a salir de las cuencas; estaba tan sorprendida que no podía articular palabra. Aquello era subreal.
Harry, por su parte, al ver que Hermione no decía absolutamente nada, decidió preguntar por fin.
- Desde hace unas semanas te noto muy triste y apagada… y… y…
- ¿Qué?
- Sola.
Aquello fue como un jarro de agua fría cayendo gota a gota rápidamente por encima de la ojimiel. Hermione pensó en ese mismo instante que Harry ya no la podría hacer más daño nunca.
- ¿Perdón?
- Sí, que estás sola…que no estás con nadie, no te veo con ningún chico, y deberías estar feliz y disfrutar de tu amor.
La castaña lo miró con furia. Con una rabia total, quería golpearlo pese a saber que poco daño podría hacer ella a Harry. La maldad se pegaba y estaba claro que Ginny había trasmitido parte de la suya a Harry… El ojiverde estaba burlando de ella, en su propia cara. Se estaba riendo de sus sentimientos, no sólo le rompía el corazón sino que también quería destrozarlo por completo y rasgar su alma en jirones.
- Eres…eres de lo peor que he conocido Harry. Jamás pensé que tú me pudieras hacer tanto daño… pero está claro que me equivocaba… ¡y lo peor es que no te puedo odiar¡ODIO NO PODER ODIARTE!.-Hermione hablaba rápido y con rabia, con una total comprensible cólera. Hablaba todo el dolor de su corazón, un corazón atropellado, mutilado. La ojimiel le fulminaba con la mirada y esa mirada mataba al ojiverde que la miraba perplejo sin entender nada, pero Hermione no lo sabía y solamente quería desaparecer en ese justo momento.
La castaña no sabía muy cómo estaba consiguiendo apaciguar las lágrimas, no sabía cómo conseguía no llorar. Posiblemente fuera que el poco orgullo que le quedaba se esforzaba por hacerse fuerte. Hermione se estaba haciendo la fuerte frente a Harry, puesto que lo que menos quería en ese momento era parecer débil ante él.
La ojimiel cogió sus cosas sin mirarlo y se dirigió a las escaleras. Harry quería correr y pararla, pero no podía y… le daba miedo; había mucha rabia en la mirada que le había dado Hermione momentos antes, demasiada rabia… y también en sus palabras.
Las lágrimas aparecieron por fin en los castaños ojos de Hermione a la vez que Ron y Luna entraban a la Sala Común.
En décimas de segundo Ron reaccionó y quiso seguir a Hermione… pero sabía que no podía subir al cuarto de las chicas. Luna, que también se había dado cuenta del mal estado de Hermione y de lo maniatado que estaba Ron, le dijo al pelirrojo que ella subiría junto a la castaña para saber qué era lo que sucedía. Y con un leve saludo con la cabeza hacia Harry, la rubia subió escaleras arriba dejando a los dos amigos en un incómodo silencio en la Sala Común de los leones.
Ron estaba preocupado y siguió con la mirada a luna hasta que se perdió por el camino que había hecho Hermione.
Ron y Harry estaban solos y ninguno hablaba… hasta que el pelirrojo por fin rompió el hielo de una manera brusca.
- ¿Qué la has hecho?
- ¿Yo? Pero si yo no he hecho nada… yo sólo…
- ¿Tú sólo qué Harry?.
El ojiverde calló. No sabía cómo decirle a Ron… era un tema muy complicado y seguramente también sería doloroso para él.
- ¿No dices nada¿Sabes que Hermione ha estado hecha polvo desde hace días, semanas…¿Sabes que ella llora y no me dice porqué¿Sabes que está realmente mal?.- Harry lo miró atónito, no sabía qué contestar.- No, claro que no… tú no sabes nada. Estás muy ocupado con Ginny… pro se trata de Hermione o… ¿es que no lo entiendes?...
- Yo…
- No hace falta que me digas que algo anda mal entre vosotros… y que también tiene que ver con mi hermana.
- No sé por qué me dices eso… tengo mis razones para alejarme de ella… pero Hermione no las tiene para estar mal… todo lo hice por ella.-añadió Harry en un susurro.
- Harry… Hermione se pone mal cuando te ve, y también cuando ve a Ginny. Es mi hermana y la quiero como tal, pero últimamente es muy dañina con Hermione… y… ¿ella le ha hecho algo y tú no la defendiste?
- Para nada… no tiene nada que ver con eso… no te montes paranoias Ron, por favor.
- Pues explícame por qué haces llorar a tu mejor amiga.
- Es que no sé porque llora… yo no quiero que llore. Sólo quiero su felicidad.
- Pues déjame decirte Harry, que para sólo querer su felicidad, la haces demasiado daño.
- ¿Eso me lo dices precisamente tú¿Tú, Ron? Quién más la ha desquiciado.
- Eso son otras cosas… ambos sabemos que ante Hermione, tú estás antes que yo, no soy tonto. Pero si aún estando dolida por ti por algo que no sé… aún así sigue haciendo cosas por ti, ha estado trabajando mucho por lo de los Horrocruxes… y cree que ha averiguado quién puede ser R.A.B… pero claro tú estás demasiado ocupado complaciendo a mi hermana.
- ¿Hermione ha estado trabajando por su cuenta?- preguntó un poco asombrado el ojiverde.
- Sí, Harry sí.
- ¿Y por qué no me ha dicho nada¿Por qué no me ha dicho sobre sus suposiciones, por qué?
- Pues porque tú la pones mal.
Aquello dolió de sobremanera a Harry. El ojiverde no entendía por qué Hermione estaba mal por su culpa…él estaba haciendo todo por ella… para que fuera feliz, pero no lo era y Harry no sabía cuál era la razón.
- Echo mucho de menos trabajar juntos los tres…-confesó Harry en voz baja, como temiendo dejar salir las palabras.
- Y yo Harry. ¿Qué es lo que está pasando?
- No lo sé Ron…-y tras esas palabras un ángel recorrió la Sala Común alimentando la semilla del silencio entre los dos amigos, un silencio que esta vez rompió el azabache.
- ¿Quién cree Hermione que es R.A.B?
- Regulus Arcturus Black, el hermano de Sirius.
Harry lo miró sorprendido totalmente, perplejo. Nunca hubiera caído en ello, pero ahora todo parecía encajar. Y no hacía falta preguntar más, sin quererlo sabía cómo Hermione había logrado llegar a semejante conclusión… y sabía que ella tenía razón.
- Hermione siempre fue brillante.
- No estaría mal que tú se lo recordaras…
- No puedo Ron… además parece que me odia.
- Hermione nunca te odiará, nunca te podrá odiar; pero aún así, podrías disculparte con ella.
El pelinegro lo miró intensamente. Verde y cielo se encontraron. ¿Cómo disculparse por algo que no sabes que has hecho mal?
- Tengo que irme….-dijo Harry sin más, aunque antes de abandonar la Sala Común, su corazón se hizo oír.- Ron, por favor, cuida de Hermione.
- Siempre.
