«CAPÍTULO 7»
No cabía duda de que Lady Rei la había identificado sin dificultad. Serena casi no soportaba mirar a Blackburn; cuando lo hizo, vio que él le dirigía una sonrisa desdeñosa que a ella le pareció cargada de superioridad.
▬No hay necesidad de ser odioso, Darien. Sin tu intervención, la señorita Serena podría haber pasado inadvertida.
▬¿De verdad, Rei? ▬dijo Blackburn, mirando a su hermana con expresión interrogante.
Ésta admitió:
▬Bueno, tal vez, no. Señorita Serena, veo que ha superado esa infortunada inclinación a venerar a Darien. Es una lástima para su ya creciente vanidad ▬Lady Rei señaló dos mudillas sillas, tapizadas de rojo, que estaban junto a una columna▬. ¿Nos sentamos?
▬Claro que sí.
Una mezcla de emociones se revolvía dentro de Serena. Esta imponente mujer nunca se había comportado con nada que no fuese bondad; por cierto, en ocasión de la desgracia de Serena, le había brindado su generoso apoyo. Sin embargo pese a usar matices de rojo de los que ninguna mujer debería tener derecho a usar, guardaba un notable parecido con su hermano. El cabello negro y los rasgos firmes, que daban a su hermano tanta apostura, conferían a Lady Rei una expresión severa que había ahuyentado a más de una tímida debutante, como era sabido.
A duras penas, Serena pudo reprimir esa reacción. Después de todo, estaba bastante lejos de ser una debutante. Aún así, se mantuvo de pie después de que Lady Rei se hubo sentado.
▬¿Qué estas esperando? ▬Lady Rei hizo un ademán imperioso a su hermano▬. Ve. Tráenos algo para comer.
Pero él se demoró observando a su hermana a través del impertinente de plata.
▬Me da miedo dejar a la señorita Serena a solas contigo.
▬Ya he superado mi lamentable inclinación al canibalismo ▬dijo Lady Rei, sonriendo con rigidez ▬. Por lo menos, en tanto esté alimentada. Me gustaría comer un poco de paloma, un pastelillo de albaricoque y venado asado. ¡Vamos, ve a buscarlo!
La imperiosidad de la orden sorprendió a Serena; esperó que se produjera una explosión de temperamento masculino y orgullo herido. En cambio, Blackburn se limitó a decir:
▬Rei; necesitas un marido.
▬Un marido ▬repitió Lady Rei▬. ¡Un marido! ¿Qué podría hacer con un marido? Enterré al rimero al año de nuestro matrimonio, y no estoy ansiosa de repetir la experiencia.
▬Esta vez, consigue uno que sea joven ▬le aconsejó su hermano▬. Elige a uno que te agrade. En esta ocasión, papá no puede concertar un compromiso para ti, y un esposo disminuiría tu tendencia a ser demasiado dominante.
▬Es un rasgo de familia ▬replicó su hermana.
Con expresión pesarosa, Blackburn miró a Serena a los ojos.
▬Hermanas ▬dijo, como si estuviera seguro de que ella comprendería su fastidia y, tras hacer una inclinación, se marchó hacia el salón comedor.
Lady Rei lo miró con inconfundible orgullo.
▬Es necesario ser firme con él; de lo contrario, no podría sacármelo de encima.
Dio la impresión de que esperaba una respuesta, por eso Serena murmuró:
▬Si, milady.
▬Tengo entendido de que usted es la carabina de esa muchacha ▬dijo Lady Rei, acomodándose la falda.
En ese momento, Serena recordó que la otra característica de Lady Rei era ser notablemente franca, tal como había sido Serena en otra época.
▬Mina. Si, es mi sobrina
▬Desde luego. La hija de Serenity. Le he enviado mis condolencias; esperaba que ustedes me respondieran.
Sin bien era un reproche, Serena no se permitiría sentir culpa. La época que había seguido a la muerte de Serenity había sido abrumadora; Serena había tenido que aprender a ser el ama de llaves sin suelda de Diamante y la única progenitora de Mina. La sensación de soledad jamás se había reducido.
Con insólita perspicacia, Lady Rei dijo:
▬Qué grosería de mi parte la de recordarle una época de tanta pena ▬levantó su monóculo y paseó la vista por el salón de baile. Como si tuviera poderes especiales, la concurrencia se abrió para permitirles ver a Mina; Lady Rei la examinó de arriba abajo▬. Es igual a Serenity.
▬Si. Es tan hermosa como ella.
▬Sin embargo, a diferencia de su madre, es una simplona ▬se volvió hacia Serena▬. Pero usted se las compondrá.
Aunque Serena no sabía exactamente qué quería decir, respondió solemnemente:
▬Gracias, milady.
▬Y ahora, deje de vacilar y siéntese.
Serena se sentó.
▬Tengo entendido que el padre de ella es un comerciante ▬dijo la dama.
Serena unió las manos sobre el regazo y respondió:
▬¿El padre de Mina? Si, es verdad.
▬Mala suerte ▬comento Lady Rei▬. Con todo, su madre tenía ascendencia noble y, si le sumamos su belleza, su fortuna y sus buenos modales, no puede fracasar en el logro de su objetivo. ¿Cómo se las ha ingeniado para educar a la muchacha y lograr que sea tan poco presumida?
▬Ella sabe que es bella. Sin embargo, no parece notar que no todas han recibido los mismos dones.
▬Ah.
Lady Rei observó de nuevo a Mina. Y esta vez, la muchacha notó el examen. Sus ojos se dilataron al ver con quien estaba Serena. Entonces, obsequió a ambas una sonrisa.
Abrumada por el realce de una belleza que ya era extraordinaria, Lady Rei parpadeó.
▬No le envidio a usted la responsabilidad de tener que guiarla en su temporada de presentación. Se desatará la perdición ahora que los jóvenes la han visto.
▬Me provoca temor ▬aún más, recordando aquel intento anterior de secuestro▬. Pero es una muchacha adorable que me quiere y me respeta; ella hará caso de mis consejos.
▬¿En lo que se refiere a echar el guante a un marido? ▬preguntó Lady Rei con expresión significativa.
El orgullo se irguió en la forma de un arranque de hostilidad; Serena miró a Lady Rei directamente a los ojos.
▬En lo que se refiere a los buenos modales.
Una leve sonrisa disminuyó la dureza de las facciones de la dama.
▬Ha adquirido usted la pátina de la madurez, Serena Higgenbothem.
Serena se dio cuenta de que Lady Rei había estado sometiéndola a una prueba. ¿Con qué motivo?
Lady Rei la miró con atención.
▬Cuando mi hermano regresó de la Península, abandonó la sociedad casi por completo. Fue una imbecilidad haberse precipitado a combatir a Napoleón cuando aún no había engendrado un heredado; le aseguro a usted que se lo dije. Le dije: «Figgy» ▬Lady Rei palmeó la mano de Serena▬. Aún sigo llamándolo «Figgy».
Con una compostura que la asombró, Serena dijo:
▬No creo que a él le agrade eso.
▬No, pero cuando se comporta como un arrogante marqués, he descubierto que resulta muy eficaz para hacerlo bajar a la tierra. De cualquier modo, le dije: «Figgy, tienes treinta años, un título nobiliario, aún estás soltero y, lo que es más importante, eres rico. Necesitas una esposa».
Al imaginar la reacción de Blackburn, Serena contuvo una sonrisa.
▬¿Y él estuvo de acuerdo?
▬El nunca está de acuerdo conmigo ▬Lady Rei sonrió y sus polvos faciales se resquebrajaron▬. Soy unos cinco años mayor que él. Usted podría suponer que, a estas alturas, él ya ha comprendido que siempre tengo la razón. Señorita Serena, después de aquel baile, la escultura quedó bajo mi custodia; la he examinado muy atentamente.
Serena se ruborizó.
▬He quedad muy impresionada; desde entonces estoy interesada en el progreso de su arte.
Esa circunstancia no sorprendió a Serena en absoluto.
▬Yo dibujo.
▬Estoy segura de que lo hace de una manera muy superior. ¿Y cómo va su escultura?
Serena casi no advirtió el gran vacío que le provocaba ese tema.
▬Ya no trabajo con arcilla.
▬Eso me temía. Es un gran talento perdido, y todo a causa de la vanidad herida de mi hermano. Claro que, viéndolo ahora tan serio, preferiría que volviera a ser como antes: insoportable.
▬A mi me parece que ya es demasiado insoportable.
▬Bueno ▬la dama entrecerró los ojos y miró a Serena de un modo que la hizo sentir muy incómoda▬. En su madurez, me da la impresión de que mi hermano tiende a hacer lo que le parece correcto, por doloroso que pueda resultarle. El vehemente ardor que demostró en la mal aconsejada visita que usted le hiciera a su casa fue la lápida para la reputación de usted. Me atrevería a decir que él ahora reparará la ofensa.
Serena comenzó a removerse, inquieta, en su asiento.
▬Milady, no era el ardor el que lo impulsaba sino el deseo de venganza.
▬¡Vamos, mi querida, no puede usted engañarme! Si hace memoria, recordará que yo fui una de las mujeres que la encontró a usted ▬Lady Rei paseó la mirada por el salón de baile y entornó los ojos. Con una sonrisa, concentró su atención en Serena▬. Yo sé reconocer el ardor cuando lo veo.
Serena sintió que la inundaba una ola de calor des de la punta de los pies hasta la raíz del cabello; estuvo segura de que se había sonrojado.
Tras un breve silencio punzante, Lady Rei posó un dedo en el mentón de Serena y le hizo volver el rostro hacia ella. Durante un momento fugaz, Serena fue valiente y la miró a los ojos. Pero sólo por un momento. No era capaz de mantener la ecuanimidad bajo ese escrutinio perspicaz, y dejó caer la mirada posándola, sin ver, en el regazo de la dama que la acompañaba.
▬No me diga nada ▬Lady Rei golpeteó con un dedo sin mucha suavidad▬. No ha besado a ningún hombre desde entonces.
Serena jamás habría creído que podría desear el regreso de Blackburn; sin embargo, en ese momento se sintió capaz de soportar hasta esa adversidad con tal de cortar esa terrible conversación.
▬Sigue siendo la misma muchacha inmadura, intacta de hace once años atrás. ¡Todavía es…
«¡Por favor, no lo diga, por favor, no lo diga»!
▬…virgen! ▬concluyó Lady Rei.
Serena echó una mirada a la cara triunfal de la otra mujer y luego hacia el salón de banquetes… y vio que Blackburn estaba ante ellas, con sendos platos, escuchando impasible esas revelaciones.
Ella había querido que él la rescatase, no que oyera lo que hablaban.
▬Darien ▬Lady Rei dijo en tono de decorosa complacencia▬. Trajiste la cena.
▬Como tú me ordenaste ▬sin embargo, miraba a Serena.
▬¡Por Dios, hombre, no tengo tiempo de comer! ▬la dama se levantó de la frágil silla▬. Soy la anfitriona, y el baile ha comenzado.
Era verdad. La orquesta tocaba una juguetona melodía, y Serena no lo había advertido. Ahora, lo notaba todo. Los bailarines que brincaban, las debutantes que coqueteaban, las madres depredadoras. Pero sobre todo, tenía conciencia sobre la revelación que acababa de recibir lord Blackburn; se estremeció de vergüenza.
En realidad, era una tontería ya que en verdad ella era virgen. Como era soltera, la virginidad se daba por descontada. Pero, en cierto modo, las palabras habían convertido a Serena de solterona talentosa en mujer con atributos físicos. Mientras que, hasta entonces, ella estaba segura de que Blackburn no tenía idea de que, bajo el vestido, ella tenía cintura, caderas y…otros rasgos de mujer, en ese momento vio que los ojos de él se demoraban en sus pechos. Su mano trepó y se arropó más ajustadamente en el chal.
Lady Rei señaló el asiento que ella había dejado libre.
▬Darien, tú te sientas aquí y comes la cena que has traído. Y usted, señorita Serena, disfrute de la fiesta. Estaré impaciente por conversar de nuevo con usted.
Cada vez más abatida, Serena se quedó mirando cómo se alejaba su torturadora. Habría dado cualquier cosa por hallar una excusa para huir, pero su inteligencia habitual parecía haber desaparecido bajo el peso de la vergüenza.
▬Su plato ▬Blackburn se lo puso bajo la nariz▬. Ojalá le guste lo que he elegido. Rei estaba tan atareada indicándome sus preferencias que olvidé preguntarle las suyas.
▬Parece muy bueno ▬dijo, aún sin ser capaz de discernir qué tenía ante sus ojos.
Serena no podía discernir cuál era el contenido del plato, siquiera. Tomó en su mano el plato de porcelana china exquisitamente decorado, cuidando de no tocarlo a él, temerosa de dejarlo caer, anhelando que cualquier misterioso hechizo oriental la trasladase a un sitio en el purgatorio.
Pero cuando Blackburn soltó el plato, ella aún estaba en el salón de baile de Lady Rei. A decir verdad, estando allí, ¿qué necesidad tenía del purgatorio?
Él se sentó a su lado.
▬Los biscochos de almendra son bastante buenos, además he descubierto que me ayudan mucho a asentarme el estómago después de un encuentro con mi hermana.
Quizá él estuviese bromeando. Escudriñó su semblante ceñudo, vuelto hacia abajo.
Quizá no. Serena escogió un objeto plano y redondo y lo mordió.
▬Está muy bueno.
▬Eso es un buñuelo de albaricoque ▬aclaró él con gentileza.
▬Bueno…está muy bien.
Se limpió la boca con la servilleta que él había traído y aventuró una mirada a través del salón. Tal como temía, la atención que le habían otorgado dos líderes de sociedad la había convertido en el blanco de todas las miradas. Los abanicos se agitaban, formando una especie de corriente especulativa contra sus mejillas acaloradas. Lo que había comenzado con una dura prueba con el fin a la vista, o sea, el regreso junto a Mina después de la vuelta por el salón, se extendía ahora hasta la eternidad.
Pero no estaba dispuesta, no podía volver a ser la muchacha fácil de intimidar que había sido en el pasado. Ya no era aquella tonta flor de invernadero sino la serena y digna Serena Higgenbothem. Aún cuando la sociedad descubriese su identidad, algo que, odiaba admitir, era una posibilidad concreta, su semblante compuesto, su cofia de solterona, su avanzada edad la mantendrían a salvo de vulgares habladurías.
Una vez más, arriesgó su mirada en dirección a Blackburn. Dos líneas profundas se habían formado en su entrecejo, sus labios se curvaban hacia abajo, y ella pudo ver el débil trazo blanco de su cicatriz. Sin duda, ese rasgo, aunque inquietante, daban pruebas concluyentes de que él no era un dios.
Serena no le permitiría que la manipulase otra vez.
Encontró un biscocho, lo mordió y hasta lo saboreó. Sí, seguía siéndola carabina de Mina, aburrida y a salvo de cualquier escándalo; así se desviaría de ella toda atención no deseada.
▬Los biscochos de almendras son bastante sabrosos.
▬Señorita Serena ▬dijo Blackburn, traicionando la misma impaciencia que ella sentía▬. Debo disculparme en nombre de mi hermana. Tiene demasiada inclinación a opinar como si el hecho de ser Lady Rei la librase de la obligación de emplear los más elementales buenos modales.
Serena respondió con frialdad:
▬Parecería ser una característica de su familia.
▬La comida le ha dado a usted valor ▬pinchó un trozo de venado con el tenedor ▬.Y también un atrevimiento poco recomendable. Si quisiera usted que yo la interrogase acerca de sus actividades o de la falta de ellas en los pasados once años, yo sentiría tanta curiosidad como mi hermana.
En ese momento, Serena se preguntó que peculiaridad idiota de sí misma la había llevado, en otro tiempo, a creer que ese hombre era irresistible.
Pero antes de que pudiese replicar, oyó una voz conocida que la llamaba:
▬Serena.
Lita se precipitaba hacia ella, sin demasiada semejanza con la condesa Tarlin sino más en consonancia con su alocada e informal amiga de tantos años. Su falda de batista de color verde manzana revoloteaba a su alrededor, llevaba el pelo rizado recogido hacia arriba y estaba cargada de ansiedad.
Serena se levantó, procuró ser fuerte. Había negado hasta la menor posibilidad de ser reconocida y Blackburn la había obligado a enfrentar la verdad. Sólo era cuestión de tiempo, y la expresión del rostro crispado de Lita le decía que ese tiempo había llegado.
Lita no se tomó siquiera el tiempo para expresar su desagrado al hombre que estaba de pie en cortés reacción a su parición.
Serena, se ha marchado.
Serena se había preparado para un desastre y ahora se encontraba ante otro, mucho peor.
La voz de Lita tembló, al borde del pánico.
▬Mina ha desaparecido.
Lo lamento, he tardado ya que los exámenes son un horror, pero una vez libre pues ya estoy lista para seguir publicando, de que habrá mas cosas por hacer y mas aventuras las habrá pero nuestra querida Serena se las hará pasar negras a Darien jajaja, Rin Minmei yo creo que en esta historia Rei será mas neutra, claro dejará ver que esta del lado de Serena, asi que si tomamos esto en cuenta serán aliadas, pero bueno la opinión es de ustedes y ya me dirán lo que piensan acerca de esto, me despido y nos veremos en el siguiente capítulo, yane.
