Los personajes no son mios, le pertenecen a S.M. Solo la trama es mia.
Descripción:
Edward Cullen es el mejor amigo de Jacob Black. Éste último se va a casar, y Edward será su padrino... Pero, ¿Qué pasará cuando Edward decida robarse a la novia?
Vestido
17 días antes de la boda.
Pov Bella.
Los rayos del sol entraron por mi ventana, molestando notoriamente mis ojos aun cerrados. Coloque mi mano sobre ellos, quería dormir un poco más. Paso un tiempo y pude dormir tranquilamente, pero entonces empecé a tener calor, tanto que me sentí sudar. Me obligue a abrir los ojos y salir de aquellas sabanas blancas y de ése edredón morado. Me senté sobre el colchón y pude oír que la cama me decía suavemente "Vuelve, duerme una vez más".
Fruncí el ceño un poco, y mire la cama de forma sospechosa. Los objetos inanimados no hablaban, por eso se llamaban así… Inanimados. "No puedo volver" respondí en voz baja, automáticamente me sentí como una niña, la cual aun cree que sus juguetes pueden hablar, me sentí tonta también, negué con la cabeza lentamente. Mire el reloj, ubicado en la mesita de noche al lado del colchón, era medio día. Me puse de pie finalmente, tome una toalla y la ropa que me pondría este día y me metí al baño a darme una ducha, antes de que la cama me respondiera e intentara convencerme de dormir cinco minutos más –Ya que si lo hacia, cedería muy fácilmente –
Mi ducha fue lenta, disfrute como las gotas tibias caían sobre mi espalda, relajándola. Me sentí limpia, recordando el día anterior; especialmente cuando hice un intento de correr por el agua de aquel pequeño río, y de cuanto caí al piso, lleno de tierra, donde esos hombres intentaban abusar de mí. Me avergoncé ante la idea de cómo había terminado; sucia, mojada… Y con las ropas rotas. En ese instante, no me importo mucho mi apariencia.
Estaba muy agradecida con Edward, se comporto muy amable conmigo, además de que conocí a sus amigos y a su hermana, Alice. Sus compañeros de cuarto parecían amigables, pero me sentí intimidada por su gran amigo, que por lo que oí en sus conversaciones, se llamaba Emmett. Tenia la apariencia de un luchador, o de jugador de futbol americano, me daba la impresión de que si me tomaba del brazo, por más minino que fuera la fuerza que aplicara, me lo rompería fácilmente. Durante mi estadía en el apartamento de Edward, el me miraba… Como sospechoso, me observaba como si fuera una narcotraficante, o como si planeara secuestrar a Edward en cuanto tuviera la oportunidad.
La rubia, según por lo que escuche, se llamaba Rosalie. A ella definitivamente sentí que no le agrade ni un poco. No, desagradar no era la palabra, ella definitivamente me odiaba, no quise saber el porque. El otro rubio, al cual Alice le decía Jazz, me pareció un chico tímido, pero me agrado. Me hubiera gustado conocerlo sobrio.
Alice había sido también muy buena conmigo, quería devolverle el favor. Sin embargo, me seguía atormentado mi sueño, ¡Es que eran tan parecidas!... Con la hermana de Edward, la conversación fluía tan fácil como caminar, era amigable y muy alegre. No me preguntó como había terminado con esa presentación, y lo agradecí profundamente, lo único que faltaba, era que los amigos de Edward se enteraran de mi pequeño incidente.
Cerré la llave del agua, tome la toalla cubriéndome con ella. Me seque con calma, también me vestí dentro del baño. Finalmente, salí del baño, ahora, cámara de vapor. Estaba sola en mi casa, puesto que Charlie se había ido a trabajar. ¡Aun me sorprendía cuanto había mejorado en mis mentiras!... Aunque, en sí le había dicho una media verdad. Había estado en un parque, había tardado en encontrar la salida, había encontrado a Edward y había sido traída a casa por él. También me sorprendió lo fácil que se calmo mi papa, normalmente, tarda un poco más en serenarse.
Baje por las escaleras al primer piso, mi estomago gruñía levemente, entre a la cocina a prepararme algo de comer. Abrí el refrigerador y saque la ultima sobra de espaguetis, los puse en un plato y los metí al microondas. Oprimí la tecla de Time y marque medio minuto.
Espere que la comida se calentara sirviéndome un poco de jugo de naranja. Poco después, se escucharon unos sonidos propios del aparato que indicaba que la comida estaba lista.
Deje el vaso de jugo sobre la mesa, y me dirigí a coger mi comida. Una vez logrado eso, me senté en una de la sillas del comedor, tome un tenedor, lo enrollé sobre la pasta, y me lo metí a la boca.
Sabia tan delicioso… Que me tome el tiempo necesario para digerirlo
Pasaron veinte minutos antes de que el teléfono sonará, recordé que Charlie me había comentado, que Jake llamo ayer por la noche. Me estremecí un poco mientras caminaba hacia la mesa donde yacía el aparato. Tome aire profundamente por la nariz soltándolo por la boca antes de responder, con valor tome el teléfono y lo coloque en mi oreja.
-¿Diga? –Pregunte, temerosa.
-¡Bella! –Anuncio una voz alegre, bastante alegre para mí. Era una voz cantarina y llena de energía, y sobre todo, femenina.
-¿Alice? –Pregunte, aliviada
-¡Hola, Bella! –En efecto, era Alice – ¿Cómo dormiste? ¿Descansaste?
-Hola, Alice. – Respondí – ¿Cómo obtuviste mi teléfono?
Se escucho una risa de soprano.
-¡Ay, Bella! –Exclamo divertida- Soy Alice, y puedo saber cualquier cosa. –Solté una risita.
-¿Cómo puedes saber eso?... Ni Edward tiene mi número…
-Bella. –Su tono ahora era serio- Cuando dijo que puedo saberlo es porque, de verdad, sé cualquier cosa. Como por ejemplo, que vas a casar.
Me quede en seco. ¿¡Como Alice podía saber todo eso!? Sentí mi cuerpo temblar ligeramente, ¿y si Alice era una enferma obsesiva compulsiva que necesitaba saber de las personas y de su vida privada? Edward me habría advertido… ¿N-no?
-Bella, ¿Sigues ahí?
-¿C-como…?
Ella volvió a reír.
-Te aseguro de que no soy ninguna enferma mental. ¿Tienes tiempo hoy? –Su voz se torno calida, dulce. Eso me tranquilizo un poco- Puedo explicártelo todo.
-Oh… No lo sé…. Creo que hoy tengo que salir…
-Te esperaré en Alexander's a las nueve en punto, de la noche. Sé que tendrás tiempo y de que irás. –Sonaba segura, sombríamente segura. Me limite a responder con un "Sí".- ¡De acuerdo, nos vemos, Bella! –Y colgó.
Deje caer el teléfono, se oyó como chocaba con el piso de madera. Tenía miedo, no creía demasiado en cosas fantasiosas, ya no. Ya no tenia ocho años, en donde podía creer que si me decían que Edward, manos de tijera, hacia la nieve, ingenuamente, lo creería. O que si me decían, que algún día encontraría a mi príncipe azul, guardaría la esperanza ilusamente. Pero ahora, sabia que la nieve no era hecha por un hombre con manos de tijera, y que los príncipes solo se casaban con princesas, yo no era una princesa, exceptuando que, las épocas de reyes ya habían pasado.
Pocos segundos después, me llego un mensaje a mi móvil, el cual estaba en mi habitación. Subí pesadamente las escaleras, entrando a mi cuarto. Ubique mi celular en mi escritorio, al lado de mi prehistórica computadora. Lo tome con mis manos mirando la pantalla, me estremecí al leer el nombre de quien me solicitaba.
"Jacob (552-558-2222). 01:02 PM.
Los arreglos para la boda empiezan hoy. Te veré en el centro de la cuidad, frente a la fuente, cerca de ahí habrá una exposición de bodas. Nos vemos a las dos de la tarde."
Suspiré.
¿Jake estará molesto aún? ¿Me habrá perdonado? ¿O habrá entendido que aún no estoy lista para nuestro primer beso?
No le respondí el mensaje a Jacob, mi saldo era deficiente, exactamente habría de tener unos treinta y cinco centavos. Me dirigí al armario y de ahí tome una mochila pequeña, era negra con rayas moradas, tenía al frente la marca de "Voilt". En ella metí un suéter, mi móvil, y mi cartera; la que apenas juntaba veinte dólares. Salí de mi habitación, baje las escaleras llegando a la sala. Le deje una pequeña nota a Charlie diciéndole dónde iba a estar. Acto seguido, tome las llaves y salí de ahí.
Era un precioso día, el sol alumbraba todo y el cielo tenía un color azul claro, muy hermoso. Las escasas nubes que habitaban arriba eran muy pocas, pero de formas fascinantes.
Vi venir un taxi, alce mi mano al aire dándole a entender que le hacia una parada. Paró a unos centímetros de mí, abriéndome la puerta trasera. Entre al auto.
-¿A dónde? –Pregunto el conductor, de unos cuarenta y tantos años, poseía ojos grises y su cabello ya canoso, aun conservaba un rubio opaco.
-Al centro de la cuidad.-Dicho eso, arrancó el motor –
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Me situaba frente a una gigantesca plaza, en su centro había una gran fuente con figuras abstractas en su base, en medio estaba la figura de un hermoso ángel sujetando una antorcha con su mano derecha, en su cabeza una corona, de ahí, salía el chorro de agua cayendo por su inhumana figura de diosa. Al alrededor de la plaza había muchos monumentos históricos, así como construcciones de la Colonia. Mucha gente circulaba por las calles, viendo tiendas, comprando en los pequeños puestos ambulantes, o simplemente disfrutando un buen paseo por la tarde.
Baje del auto, pagándole al conductor la suma de quince dólares.
Camine tranquilamente a la fuente dispuesta a esperar a mi prometido. El sol alumbraba todo, lo que supuse que seria un día muy caluroso en mi ciudad.
Me senté en la orilla de la fuente, oyendo como caía el agua y sintiendo como las pequeñas partículas de H2O rozaban mi espalda. Cerré los ojos por segundos sintiendo la refrescante brisa de verano. Mi boda seria dentro de poco, cayendo el veintiuno de junio. No estaba nerviosa, no todavía, supuse que el gran día estaría corriendo de un lado para otro, gritando a todo mundo por el vestido, el pastel, o los invitados que aun no llegasen… Por más extraño que sonara, aunque no amase a Jake, me pondría nerviosa por ese día, si no llegara a salir perfecto no sé qué haría, después de todo, no contraes matrimonio todos los días.
Volví a abrir mis ojos, y mire mi reloj ubicado en mi mano derecha, las manecillas del reloj marcaban las dos con un minuto. Mire a mis alrededores en busca de un robusto moreno pelinegro, al no localizarlo volví a cerrar los ojos.
Una mano se poso sobre mi hombro izquierdo, abrí los ojos y voltee mi cabeza para encontrarme con la mirada de Jacob. Le sonreí reclamándole divertidamente su tardanza de un minuto, el me devolvió la sonrisa argumentando un no se qué acerca del trafico en la cuidad.
Nos alejamos caminando de aquella bella fuente, adentrándonos a los coloniales edificios buscando una especifica dirección. En nuestro camino había muchísimas tiendas dónde hermosos vestidos de novia lucían en los mostradores que daban vista a las calles, así mismo como trajes para novios. En las paredes de los edificios había muchos carteles pegados de color rosa pastel, las letras grabadas en el tenían una fuente muy elegante, la cual decía "9na Exposición Nupcial." Y algunas imágenes de vestidos y anillos. Empecé a imaginar que debíamos estar cerca cuando los anuncios se empezaban a frecuentar.
Jake a menudo me abrazaba con su brazo, con un gesto protector, y otras veces, intentaba tomarme de la mano, y lo hacia, pero sin que él tuviese éxito en que entrelazáramos nuestros dedos.
Yo aun estaba nerviosa y en parte temerosa, no sabía si el siguiese molesto por negarle un beso, pero prefería no tocar el tema.
Finalmente, llegamos a un gran edificio igualmente con especto colonial. De unos tres pisos y que abarcaba gran parte de la cuadra. Tenia una entrada grande en forma de arco, con muchos globos blancos con el dibujo grabado de dos argollas de matrimonio y una rosa roja. Había muchas parejas tomadas de la mano o abrazadas, si no dándose besos.
Entramos a la exposición, y ahí dentro, se encontraba mucha más gente viendo vestidos, trajes, flores, buffets, invitaciones, pasteles, y otras más viendo desfiles de chicas preciosas luciendo algunos vestidos de colección.
-¿Qué quieres ver primero? –Me pregunto Jacob abrazándome nuevamente, esta vez por la cintura- ¿Los vestidos o la comida?
-Um…. Si vemos la comida lo más probable es que queramos probarla, si la probamos nos dará sed, y si tomamos agua para calmar la sed tendremos ganas de ir al baño. Si vamos al baño seguramente estarán atascados de colas por entrar, si nos formamos por mucho tiempo no tendremos tiempo para ver toda la exposición. Entonces mi decisión es que primero veamos los vestidos o lo que desees, pero hasta el ultimo la comida.
Jake se echo a reír fuertemente, no una simple risotada, si no la que hace que te duela el estomago y quieras parar sin querer lograrlo.
-Buena deducción –Exclamo divertido.
Aceptando mi estadística, fuimos a ver los vestidos de novia. ¡Realmente te asombrabas de solo verlos! Eran tan hermosos que deslumbraban tanto su diseño como su precio. Mi prometido señalaba algunos que, según él, me irían de maravilla, pero debo de destacar la importancia del mal gusto de mi futuro esposo. También había variaciones de colores, iban desde el blanco perla hasta un, impresionable, negro carbón. Me pareció divertida la idea de casarte de negro mientras el hombre luciendo santo con un traje blanco.
El que más llamo mi atención, fue uno color beige, la tela tenia figuras en formas de flores perfectamente distribuidas, sus tirantes llegaban por debajo de los hombros, permitiendo lucir esa parte del cuerpo, el escote era en forma de V, ciñendo perfectamente los senos, la parte del dorso era ajustada y la falda tenia una caída preciosa, algunas partes estaban encorvadas mientras otras caían con gracia. En la parte trasera había un bello moño que decoraba la parte baja de la espalda, para después notar una larga cola. Como parte de la vestimenta, había unos guantes que llegaban por arriba de los codos, y para adornar la cabeza, había una tiara con diamantes.
Quede fascinada, y Jacob noto eso. Me alentó para que preguntara el precio. Sin protestar me acerque al vendedor con una sonrisita maravillada, como la de los niños al ver una tienda de dulces.
-Disculpe, Sr. –Le hable con toda la amabilidad posible, al vendedor gordito que estaba a cargo de su puesto- ¿Cuál es el precio de aquel vestido? –Señale mi vestido.
-Oh, veo que tiene un buen gusto para la alta costura –Me halago- Tiene un precio de dos mil dólares, y la tiara un precio de quinientos dólares aparte.
De pronto todos mis sueños y esperanzas de novia de rompieron tal cristal al ser golpeado.
¿No puede hacer una rebaja? – Le rogué dispuesta a regatear si era necesario. Tenia que tener ese vestido.- ¡Me caso en menos de tres semanas!
-Perdón señorita… Pero mi patrona tiene estrictas reglas, no damos descuentos y no hay cambio del producto una vez pagado.
¡Pero tiene que darme una rebaja! –Casi grite- O si no mi prometido lo golpeara –Y mire a Jake- Vamos Jacobo, ¡lánzatele! –Grite señalando al vendedor injusto-
Jake me miro incrédulo y algo sorprendido por mi reacción. Todas las personas a nuestro alrededor nos miraban diciendo entre "¿Qué les pasa?" y "¡Pelea!, ¡Pelea!". Jake trataba de jalarme diciéndome que me tranquilizara al oído, pero no me iba a dar por vencida. Iba a tener mi vestido para usarlo en mi boda.
-Por favor, dama, si fuera por mi lo rebajaba a mil quinientos dólares, pero no puedo –Intento razonar el gordito- Mi patrona no me lo permite.
-¿¡Mil quinientos!? ¿¡Acaso cree que somos ricachones!? –Grite – Las novias ilusionadas como yo vienen esperanzadas de encontrar el vestido de sus sueños y... y… Cuando lo encontramos lo venden como si el propio vestido fuera mágico ¡Como si se fuera a lavar solo!
Otras novias afligidas me empezaron a alentar y a aplaudir.
-B-ella –Me llamo Jake- Por favor, tranquilízate. Estoy seguro de que podemos encontrar otro vestido.
Lo mire con cara de demasiados muy pocos amigos, al mismo tiempo, mientras le fulminaba con la mirada. El se retrocedió unos pasos al notar mi repentino mal humor.
Decidida, me acerque al aparador donde mi vestido se encontraba, todas las miradas se encontraban puestos sobre mi, tratando de adivinar lo que iba a hacer. Una vez frente a él, coloque mis manos sobre su suave tela, lo tome y me eche a correr junto con él.
Se escucharon muchos gritos, la mayoría diciendo "¡Deténganla!" Yo corría con todas mis fuerzas, pero poco después ya tenia por detrás mío a una multitud tratando de alcanzarme. No lo vi venir, pero un señor alto y robusto se me lanzo por mi lado izquierdo, grite muy fuerte y aferre mi vestido contra mi cuerpo. Caí sobre el piso, sobre mi un mastodonte me aprisionaba entre su cuerpo y el concreto. Cerré los ojos y apreté mi prefecto y hermoso vestido como si mi vida dependiese de ello. Segundos después toda la multitud que poco antes me perseguía se encontraba a mi alrededor tratando de quitarme mi posesión más preciada, luchaba como gata en celo, rasguñaba, arañaba, pateaba y escupía con tal de defender lo mío.
Unas manos morenas quitaron al hombre encima de mí, para después sujetarme fuertemente y arrebatarme a mí bebe. Grite un prolongado "No" y como si fuese una telenovela, vi todo en cámara lenta. Vi como Jacob se llevaba rápidamente mí vestido hacia el gordo que era injusto con las novias primerizas, observe como la policía me reprendía llevándome a la puerta de salida, y mire como las personas me observaban, molestas y lamentadas –por parte de las novias afligidas como yo-
Cuando estaba en la calle esperando en Jacob me di cuenta de que me había humillado a mi misma... Pero ese vestido… Mi vestido. Bastaron solo cinco minutos para serenarme y para que me dieran una multa de cincuenta dólares. Suspire. Esto no podía ir peor.
¿Recuerdan que no deben de decir nunca esa frase, porque, si lo haces, efectivamente todo va peor? Pues yo lo olvide, y como lo indique, fue peor.
Poco después otro guardia de seguridad salio acompañando a Jacob quien tenia una mirada fastidiada, informándome que nos habían bloqueado la entrada… "Mi vestido… Tan lejos y tan cerca", casi lloriquee.
Mi futuro marido no dijo nada, solo me jalo del brazo llevándome lejos de ahí, muy bruscamente, por cierto.
¿Por qué no debería estar enojado Jake si le hice pasar por semejante humillación?
-Supongo que vamos a ir a otra exposición… ¿no? –Pregunte como quien no quiere la cosa.
-No
Su negativa fue tan fría que me hirió.
-Será mejor que dejemos esto para otra ocasión –Me sonrío intentando consolarme- No sabia que te apasionabas tanto.
Reí de mala gana.
Retornamos a la plaza, donde ahí él me pidió un taxi.
-Te llamo después… - Me dijo mientras me metía a la parte trasera del auto- Creo que tendré que investigar donde hay mas exposiciones de nupcias… -Cerro la puerta un poco fuerte.
-¿A dónde la llevo? –Pregunto el conductor, y entonces, le di mi dirección.
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El auto se estaciono frente a mi casa, le pague otros quince dólares y baje del auto. Camine hacia mi hogar oyendo como el auto se alejaba. Al estar cerca de la puerta de madera, metí la llave en la cerradura e hice la combinación de movimientos de la mano para lograr entrar a mi casa. Empuje la puerta dando unos pequeños pasos al interior de mi calido refugio.
Mire el reloj ubicado en la estancia, este marcaba las cinco de la tarde. Me senté sobre el mullido sofá tomando el control remoto oprimiendo la tecla de "On" para encender la televisión. Yo era de las que veían la caja interactiva de tonterías, pero por esta ocasión, debía relajarme, y si un programa de chistes lo hacia, que mejor que ver la TV.
La pantalla se alumbro con el canal de noticias, en el cual había un escándalo en alguna zona de la cuidad sobre una chica a la que le faltaba un tornillo con temperamento revolucionario. Me dio curiosidad y le deje para ver quien ganaba, si la chica psicópata o la policía.
"Ahora les informaremos sobre la chica que provoco un gran escándalo en el centro de la cuidad" Informo la conductora del programa "Tenemos los datos de que la señorita se encontraba en una exposición de nupcias, la cual los diseñadores de modas, grandes chefs y empresarios organizan cada año." Esto ya me sonaba familiar, pero seguí mirando "Esta vez, en su novena exposición, la dama, de la cual aun no sabemos su nombre, casi roba un vestido de la alta costura argumentando que iba a casar en menos de tres semanas" Mi boca se agrando de una forma poco ética y mis ojos se dilataron al escuchar, que la chica de la cual estaban hablando, era yo. "Al parecer esta chica parecía eufórica y apasionada por tener el vestido de la línea de modas Alillen." Ahora pasaban el video que las cámaras de seguridad habían capturado, y ahí estaba yo, huyendo con mi vestido "Si alguien sabe del paradero o nombre de esta jovencita, aquí dejamos una imagen del video agrandada para que la puedan reconocer" Pusieron la imagen, y solo se veía una foto de mi muy borrosa cara, agradecí a Dios por eso "Nuestros teléfonos aparecerán en pantalla para que nos puedan ayudar a identificar a la joven"
No soporte más y apague la televisión.
Mire la hora y apenas habían pasado quince minutos, por lo que decidí ponerme a limpiar la casa.
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Deje la casa completamente limpia, reluciente. Cuando volví a ver la hora, ahora daban las siete de la noche. Recordé que tenía que ir a cenar con Alice, por lo que me di una ducha de nuevo. Mi baño volvió a durar muy poco, puesto que esta vez solo me moje. La ropa que me iba a poner iba a ser un vestido color vino de tirantes con un corte imperial y linda caída apenas un centímetro arriba de mi pálida rodilla. Por detrás lo adornaba un muy pequeñito moño del mismo color.
Mi cabello lo ondule dejándolo suelto y me puse un listón color vino como diadema. Apenas y me puse un poco de rubor en mis mejillas. Me puse un collar de oro que tenia un dije de corazón con pequeños diamantitos.
Guarde la ropa que Alice me había prestado la noche anterior en una bolsa negra. Metí mi dinero en mi cartera y Salí de mi casa una vez mas, no sin antes dejarle una nota a Charlie.
"Papá, iré a cenar con una amiga a Alexander's. Prometo no llegar muy tarde. Hay algo de comida en el refrigerador. Solo métela al microondas.
Te quiere, Bella"
En la oscura calle, volví a hacerle parada a un taxi, que me dejaría en el restaurante.
Estaba parada frente al lugar, esperando alguna señal de Alice. Empezaba a hacer frío y lamente no haber traído un abrigo. Mi reloj marcaba las ocho cincuenta y nueve con cuarenta segundos. No iba a faltar mucho en mi espera si mi amiga era puntual.
Como predije, tan solo las manecillas se colocaron en su respectivo lugar para que fueran las nueve en punto, apareció un Porsche amarillo y de ahí salio un bella chica bajita, que conocí bien, Alice.
-¡Hola, Bella! –Su voz de soprano cantarina me saludo, su vestimenta era de lo mas simple, un vestido azul oscuro también de tirantes pero un poco mas largo, y tan solo un bolso de mano del mismo color, hacían que ella se viese como modelo. –Sabia que ibas a venir, ¡te ves preciosa! –Me halago, le agradecí con una sonrisa. Ella se dirigió a su cajuela y de ahí saco un paquete blanco de casi un metro.
-¿Qué llevas ahí, Alice? –Pregunte curiosa. Ella río alegremente.
-¡Ya veras, Bella! Ten paciencia, es una sorpresa –Aseguro- Creo que tienes hambre, vamos a cenar, ¿Si?
No podía decirle que no, Alice era tan buena persona y su optimismo se contagiaba. Así que me le dije un "si" con una sonrisa que la misma Alice habría esbozado de forma natural.
Entramos al lugar y pedimos una mesa, nos dieron una con vista al parque, como la vez en que había cenado con Edward… Esa bella noche que no olvidare jamás.
Nos sentamos en nuestra mesa correspondiente. Miramos el menú y le dijimos al mesero lo que deseábamos cenar, el anoto nuestras ordenes gustosamente. Nos sirvió una soda en nuestra espera por la comida.
En cuanto se fue el mesero, que por su gafete supe que se llamaba Jerry, aproveche para agradecerle a Alice la ropa.
-Alice –Empecé dándole la bolsa con su ropa- Te estoy muy agradecida por lo que hiciste la otra noche.
-¿De que hablas Bella? –Me pregunto ella tomando la bolsa, en cuanto vio su contenido comprendió. Me dio una sonrisa calida- No tienes que agradecer.
Le devolví la sonrisa. Uno se sentía tan cómodo con personas como ella. Personas que, aunque apenas te conozcan se interesen por ti, y que la platica fluya tan fácil, como si llevaran años de conocerse.
-Por cierto, me debes una explicación – Le recordé.
-Cierto –Me confirmo- Bien… ¿Qué parte quieres que te explique?
-¿Cómo tienes mi numero? ¿Cómo sabes que me voy a casar?
Ella soltó una risita.
-Bella, eso es muy fácil. .Pero antes de responderte… ¿te enteraste del incidente de la chica en la exposición de Bodas?
Trague saliva de una forma audible. Me limite a asentir con la cabeza.
-¡Nunca había conocido a nadie tan empeñada en tener un vestido! –Exclamo asombrada
-S-si… Yo tampoco…. ¡Pero no me cambies el tema!
-Aunque… ¿Sabes? –Ignoro mi comentario.
-¿Qué cosa, Alice?
-Creo que tu la conoces, así que me sentiría muy halagada si le dieras esto –Me dio el paquete blanco. Lo sostuve cautelosamente.
-¿La… conozco? –Pregunte con miedo… ¿Qué pensaría Alice si supiera que era yo la loca de esta tarde?
-Bella… Solo ábrelo, se que eres tú. –Su voz era pasiva, muy tranquila.
Hice lo que me indico, abrí el paquete, mis ojos se empezaron a humedecer de lágrimas. Era lo más hermoso que había visto en todo el día. Ahí estaba ahí, tan hermoso y bello, mi vestido de novia, que ahora si podía decir, que era mío.
-Alice… -La mire, no tenia palabras para expresar mi gratitud- ¿C-como?... ¿Porque?...
-Bella, recuerdas que el noticiero… ¿Mencionaron una línea de modas?
Asentí.
-La línea de modas Alillen…Es mi línea de modas nupciales, yo soy la jefa de toda la empresa. Ali por Alice, y Llen por Cullen. Yo trabajo en el mundo de la moda, pero también organizo bodas. Era una de las que patrocinaban la exposición de bodas, cuando empecé a oír gritos en la zona de mi línea de ropa, vi las pantallas de vigilancia y te vi ahí, luchando por un vestido de mi creación. ¡Nunca me había sentido más halagada! ¡Nunca había visto a alguien luchando por un vestido! Y Bella, debo decir que tuviste suerte, ese vestido es único. Tú serás la única que tenga ese vestido en todo el mundo. –Ahora estaba llorando, por fin tenia a mi bebe- Se que te vas a casar, porque yo seré su organizadora de bodas, y tengo tu numero, porque el Sr. Black, cuando me contrato me dio su numero y tú numero. Él me hablo mucho de ti, y siempre menciono que te llamaban Bella, cuando te conocí ayer, supe que eras tú, la misma Bella.
Jerry, el mesero, llego con nuestras comidas, las dejo sobre la mesa y nos pregunto si deseábamos algo más, le respondimos que no con amabilidad.
-Alice, ¡Alice! –Chille alegremente mientras dejaba el paquete en la mesa y me levantaba a abrazarla- ¡Muchas gracias, Alice! ¡Dios te lo pagara con muchos hijos!
-Tranquila, Bella –respondió riendo y abrazándome también- Espero que esos hijos no pasen de seis. –Ahora yo reí- Considéralo mi regalo de bodas.
Una vez que me calme, retorne a mi asiento y comimos en tranquilidad. Charlamos a lo largo de la noche sobre nuestras vidas, conociéndonos más, ella algunas veces me contaba sobre su hermano, Edward, cada cosa que decía me parecía de lo más interesante, también me contaba sobre su Jazz, sobre Emmett y Rosalie, y de cómo ansiaba introducir a Edward mas en la boda.
Alice decía "¡Tenemos poco tiempo, Bella! ¡Tenemos que planificar muchas cosas!" y le respondía divertidamente que faltaban casi tres semanas, pero eso para mi organizadora de bodas, era muy poco tiempo, pero no tan poco como para no hacer algo extravagante. Me estremecí ante eso.
Este iba a ser el comienzo de una bella amistad.
Sin embargo, no pude evitar estremecerme de nuevo cuando Alice pregunto qué pensaba sobre su hermano.
Hola gente! perdon por demorar la actualizacion, pero les juro que no tuve tiempo. Ayer termine el cap y en serio que trate de subirlo, pero FF no me dejaba D:
Bueno, lo prometido prometido, el capitulo numero siete. Ojala lo disfruten. A mi me gusto por lo del vestido xD....
El vestido de Bella lo pueden ver en mi perfil
Aqui no sale de nuevo Edward, pero en el siguiente cap lo más probable es que sí lo haga.
Gracias por todos sus comentarios.
Night
