Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Fatum II
Enterró los dedos en el báculo. Tenían sangre sus palmas y sus alas estaban magulladas. Destruidas para alzar de nuevo el vuelo al cielo. Encima de un montículo de piedras, dos ojos marcadamente oscuros seguían cada uno de sus movimientos, vigilaban a su presa agonizante. Devimon le sonreía. Esa sonrisa destilaba todo menos la razón del gesto.
El demonio estiró sus alas jironadas. Los largos dedos y los cuernos en la cabeza se tornaron impredecibles y filosos. Angemon presintió su estocada en el cuerpo.
Temblando, obligó a las piernas a erguirse, reunió todo el poder que le quedaba en el último golpe. Logró hacerlo al tiempo en que Devimon engarzaba las garras en su abdomen y ambos comenzaban a desvanecerse.
Angemon lo vio a los ojos y ambos sintieron el choque. No sería la única vez que ellos se enfrentarían. No la última.
Bajo otras almas, otros cuerpos, ellos están destinados a ser lados contrarios.
