Resplandor

"¿Modo de contrataque?" murmuró Bonnie, retrocediendo varios pasos hacia atrás. Su hermano sin embargo les ordenó, no solo a ella, que retrocedieran tanto como fuera posible. Todos lo hicieron, exceptuando Serena, quien permaneció en el mismo sitio.

"¡Serena, vamos retrocede!" le decía el inventor varias veces a la chica, ella negaba con la cabeza. "¡Ya te hemos dicho que no vamos a salir de aquí, sin ti, vamos muévete!" Clemont tomó la mano de Serena y trato de hacerla levantar. Claro que Clemont nunca fue la persona más fuerte del mundo y mucho menos ahora que se había descuidado tanto así que terminó cayéndose hacia atrás varios de metros.

La voluntad de la Lógica extendió su brazo restante y se envolvió en él, pronto esta extremidad se transformó en una barrera que la cubría totalmente, formando una fortaleza de gran defensa. De diferentes secciones de esta barrera crecieron gran número de brazos mecánicos, mucho menos sofisticados claro que el que había sido dañado. Aquellos brazos tenían manos robóticas con esferas rojas muy extrañas en las palmas. Estas estaban siendo usadas para poder analizar el entorno sin ningún problema.

"No hay manera que dañemos aquella coraza de acero, sin importar que ataques usemos…" comentó Clemont observando detenidamente la situación. " Lo mejor sería huir mientras podan-"

Sin previo aviso los brazos tomaron forma de lanza y se dirigieron hacia el rubio con enorme velocidad.

"¡HERMANO!" Alcanzó a gritar Bonnie a todo pulmón, Max justo la jalaba de un brazo para que evitar que ella resultara herida.

Serena yacía aun hincada en el suelo, la voluntad de la Lógica no alcanzo a quitarle el tan preciado corazón de oro otorgado por la Voluntad del Amor, sin embargo eso no cambiaba mucho las cosas. Ella solamente sabía como usarlo para esconderse de otros, su habilidad de invisibilidad, pero eso se lo dijo la voluntad del amor en algún momento antes de llegar a la casa de los hermanos .El poder de aquel objeto era aún un misterio completo, probablemente este solo funcionaba a capricho de su verdadera dueña, la voluntad del amor, muy probablemente esa ráfaga de agonía que sentía momentos atrás era esa misma cruel deidad atormentándola porque se le dio la gana, ¿Quién podría saberlo? En el momento en que escuchó a Bonnie gritarle a su hermano, ella volteó hacia donde debía encontrarse su amigo. Sus pupilas se contrajeron al ver lo que acontecía.

Luxray, en un impulso de proteger a su entrenador saltó usando voltio cruel entre su amo y los brazos robóticos, la electricidad alrededor del cuerpo del Pokemon logró dañar varias de aquellas extremidades, pero tan pronto esta disipó, terminando el ataque, una de las lanzas que aún no llegaba hacia donde se encontraban las demás, embistió al Pokemon por abajo, atravesándolo con muchísima facilidad.

Todo parecía ir en cámara lenta, Clemont se puso de pie como pudo y abrió lo brazos, recibiendo de lleno el cuerpo de su compañero. Ambos cayeron con brusquedad al suelo. El rubio obviamente había resentido la caída, pero eso no le importaba en ese momento. "Lu-luxray….por favor….r-responde….yo…yo no pude….decirte….cuanto sentía el haberlos tratado a todos así….han pasado meses desde la última vez… que…te vi…eso fue un error enorme…No te vayas sin dejarme reparar el daño que causé…" El chico acariciaba la melena de su Pokemon, quien yacía completamente inerte, gruesas lagrimas rodeaban las mejillas del chico, mientras le imploraba a su compañero que continuara aferrándose a la vida. Bonnie, Max y Mannectric se acercaron a la escena rápidamente. La rubia se arrojó llorando al cuerpo del Pokemon, todos sabían perfectamente la magnitud de aquella herida, era muy tarde.

"N-no…." Serena miraba incrédula la escena, si tan solo ella hubiera hecho caso a Clemont, si tan solo ella hubiera tenido conocimiento del poder que contenía aquel maldito corazón de oro. De haber actuado seguramente la vida del Pokemon aun continuaría. Serena dándose cuenta de la gravedad de su error, lanzó un grito de desesperanza, sujetándose la cabeza, jalando sus finos cabellos, mientras una risa insana resonaba en su cabeza, era la voz de la Voluntad del Amor, quien no le decía absolutamente nada, simplemente se burlaba del sufrimiento de todos.

Pero la risa cruel de la voluntad del amor tuvo un efecto interesante en ella, en lugar de sumirla aun más en el frio pozo de la desesperanza, la hizo llenarse de alguna especie de determinación. No le iba a permitir reírse de nuevo, Serena había decidido justo algo, saliendo momentáneamente de su estado de arrepentimiento absoluto.

Serena no permitiría que alguien más cayera muerto antes que ella. Finalmente su misión era salvar a sus amigos, ya había fracasado en preservar una vida, la de aquel Pokemon que tan valientemente tomo el ataque de la frívola Voluntad, prefería ahora morir ella antes de presenciar otra escena así, era su forma de redimirse, quizá ya habría tiempo para el arrepentimiento, después o en la otra vida. Avanzó entonces lentamente hacia la voluntad de la lógica, con calma perturbadora, ignorando el hecho de que el corazón de oro colgando de su pecho brillaba con una luz rosa intensa, casi cegadora.

La voluntad de la lógica evidentemente notó el avanzar de Serena y se dispuso a atacarla con las lanzas mecanizadas que aún tenía. La chica no detenía el paso, ni siquiera cuando pensaba en Ash. "Me habría gustado haber estado con el….aunque hubiera sido una última vez…"

"¡Serena!" gritaron los tres chicos que aun lloraban la muerte del Pokemon al percatarse que Serena caminaba directamente a las fauces de la muerte. Nadie deseaba ver caer a otro amigo, pero todos estaban demasiado abrumados también como para actuar, sobre todo cuando aquellas peligrosas armas se dirigieron hacia Serena a una velocidad increíble, a los ojos de todos la chica estaba por ser lacerada por cada una de esas peligrosas extremidades.

La realidad era otra, Serena estaba siendo resguardada por una preciosa barrera de luz y calidez. La chica parecía no percatarse del todo de que no estaba hecha pedacitos en el suelo, Serena fijo la vista en aquella maldita máquina infernal y con fuerza sujetó al corazón de oro que colgaba de su cuello, lo observó por varios segundos. "La voluntad me dijo que….todo lo que quisiera realizar…lo podía realizar contigo…. Fue un consejo bastante vago, he de admitirlo." Serena había usado esa magia del colgante para caer como una pluma después de saltar de una ventana y hacerse invisible a la vista a voluntad, pero ahora deseaba más que nada proteger a sus amigos; se quitó el corazón dorado y lo arrojó con lo que le quedaba de energía hacia aquella máquina de guerra, todos miraban la escena, expectantes.

La voluntad de la Lógica trató de defenderse, convirtiendo sus extremidades en paredes gruesas, transformándose en la barrera impenetrable. Pero el corazón de oro la atravesó como un cuchillo filoso partiendo mantequilla, en el instante que este tocó el verdadero cuerpo del androide, chispas azules empezaron a saltar por todos lados, seguidas por un fuego que empezó a consumir a la Voluntad.

"¡Está por explotar!" exclama Clemont quien aún cuidaba el cuerpo de Luxray, negándose a abandonarlo y al ser un experto en explosiones, rápidamente podía darse cuenta de cuando esta por reventar algo. "¡Váyanse, no pierdan tiempo!

Bonnie abrazó con fuerza a su hermano, Max de igual forma rodeó a su novia en un cálido abrazo, no deseaban abandonarse, aun si al hacer eso estaban aceptando el final de sus breves vidas.

"¡NO!" Rugió Serena a todo pulmón. "¡No te voy a dejar robar una vida más!...Voy a protegerlos con todo…."

Obedeciendo a los deseos del corazón de Serena, el precioso corazón de oro rodeó a la creación de Clemont, en un cubo blanco. Aquel maldito androide explotó dentro de esa barrera momentos después quedando totalmente vaporizado. La preciosa protección se desvaneció tan pronto la explosión acabó, conteniéndola exitosamente como si no fuera nada. Al final sólo yacía el colgante dorado en el suelo, intacto.

Serena caminó hacia él y lo recogió volviendo a colocárselo alrededor del cuello.

"¡Serena!" Bonnie al verse aun en una pieza y al presenciar lo ocurrido, corrió hacia Serena abrazándola con ganas. "¿Cómo hiciste eso?..."

"…Creí que era el fin…." Agregó Max.

"Después de todo lo que hice no me siento con derecho a cuestionar nada….pero….lo que hiciste…tuvo que ver con la joya que cuelga de tu cuello ¿Verdad?" Clemont acaricia la melena de su Pokemon, mirándolo con los ojos llorosos, todo había sido su culpa.

Serena asiente con la cabeza. "Así es…."

"¿No crees que….podría ayudar….a Luxray?" pregunta tímidamente el chico, mordiendo sus labios con fuerza.

Serena observa la situación detenidamente. El cuerpo del Pokemon estaba sin vida en el suelo….si ella se hubiera quitado a tiempo, no habría habido necesidad para Luxray de proteger a Clemont. "Vamos a intentarlo…." Contesta Serena, aun sumergida en su culpa, deseando con todas sus fuerzas que de alguna manera ese amuleto mágico lograra devolverle la vida al Pokemon.

Todos miraban muy atentos a lo que pudiera pasar, en el momento en el que Serena colocó el corazón de oro contra el pelaje de la criatura todos soñaban todos salvajemente con lo mismo, el ver a la criatura levantarse una vez más.

En otro lado, fuera del universo de los mortales, la Voluntad del Amor se encontraba absoluta y completamente enfurecida.

"¡¿Cómo es posible que esa buena para nada lo haya logrado?! ¡No debí darle el corazón de oro, mi corazón de oro….la hubiera condenado al fracaso desde el inicio…..! "exclamó mientras destrozaba con su magia todo un jardín de rosas rojas, dejando tan solo los pétalos cayendo lentamente al suelo.

La voluntad mira hacia su derecha, donde se encontraba la puerta que había atravesado Serena al irse, está ahora estaba marcada con letras doradas que leían "Fraternidad"

"….Hmp…..amor de hermanos….qué tontería…." Murmura la vil deidad con desprecio. "Bueno, ya lo arruine todo, y no es como si pudiera quitarle ese objeto así no más…..debí haberla matado cuando tuve la oportunidad. En fin, YO nunca pierdo y esto solo fue un pequeño accidente...y como el gran genio que soy YA tengo una solucion eficiente. "¡Schiava! Preséntate en este instante…"

Una preciosa chica apareció de la nada frente a la Voluntad, era una belleza de largos cabellos negros y ojos azules como el mar, vestida con una túnica de gaza blanca, sus manos y pies estaban encadenados por grilletes dorados mostrando su condición de servidumbre. La chica con sumisión absoluta habló a la vez que se arrodillaba. "Mi voluntad, estoy a sus órdenes." No se atrevía tampoco a levantar la vista ante la poderosa presencia frente a ella.

"Prepara todo lo necesario para el Ritual de Eros" ordenó la bella deidad a su sirvienta personal. "No puedo dejar que esa mocosa me gane, sino puedo quitarle la ayuda ya dada entonces voy a enviar a alguien a hacer el trabajo sucio por mí."

"De inmediato, mi Voluntad." Respondió la chica, aun con su cabeza abajo, mientras se desvanecía rápidamente.

Una sonrisa diabólica se dibujaba en el rostro de la Gran Voluntad.

Serena caminaba fuera de la casa de los hermanos, por su amarga expresión en el rostro era evidente que Luxray no había podido volver a la vida. Por el rostro de la chica escurrían gruesas lágrimas, se sentía tan culpable, sentimiento que pudo haber desaparecido de haber sido capaz de revivir al Pokemon de Clemont. Además eso probablemente significaba que había perdido y que seguramente sería torturada por la Voluntad del Amor por toda la eternidad. ¿Por qué todo tenía que tomar un giro tan horrendo?

La castaña consideró prudente cancelar todos sus futuros compromisos, posiblemente pierda los demás desafíos y nunca más se vuelva a saber de ella; sin embargo se dio cuenta que no llevaba consigo su valiosísimo celular, tan concentrada había estado en ayudar a los hermanos que se le olvido completamente que tenía una vida.

"¡Lo que me faltaba! ¿En dónde lo habré dejado….?" Se pregunta Serena, haciendo lo posible por recordar la última vez que vio su teléfono móvil.

Después de ponderar por un rato al respecto, ella se percató que el celular pudo haberse caído en el momento que fue atrapada por el torbellino de pétalos, mientras esperaba a Ash….justo antes de encontrarse con la temible voluntad.

Usando el poder de la preciosa joya dorada Serena se hizo aparecer justo en el lugar donde fue engullida por el tornado de pétalos. "Para esto si sirves…. ¿verdad?" comentó fastidiada al corazón de oro mientras con la vista traba de localizar su teléfono. "Por supuesto, tenían que robármelo, claro, obviamente, como podía esperar otra cosa….ahora quien sabe cómo voy a recuperar tantos contactos perdidos, que bueno ni mucho caso tiene ya que la Voluntad del Amor me va a hacer pedazos."