Personajes de Mizuki e Igarashi

Me estaba arreglando en la cómoda cuando sentí en mis hombros las manos de Albert, quien se inclinó a mi nivel para acariciar y besar mis hombros

-Candy, preciosa, eres tan hermosa –Pensé: "¿Qué me pedirá ahora?" –Estas muy estresada deja que te dé masaje sé que te fascina sentir mis manos en tu piel tu respiración agitada me lo dice –Sin más me dejé llevar y ya estando en la cama él me fue quitando lentamente mi vestido negro ceñido al cuerpo –Tienes un cuerpo precioso, tu rostro, tus ojos verdes, tus pecas, todo en ti es perfecto –confesaré, ya me tenía en sus manos –Candy a veces te pones… cambias de humor –a medida que me besaba con sutileza y melosería me dijo- Ese vestido es muy… no va con tu personalidad angelical -, pasaba el dorso de su mano derecha por mi rostro de manera muy sutil sentí su calidez- tengo un vestido más bonito para ti espera un momento te lo buscaré, mira te lo compré en la mañana

-Deberías estar feliz te compró un vestido ¿No?

R:-¡Claro!

-Albert, es bonito pero es sumamente holgado está bien pero para otro tipo de evento el que tenía puesto es el adecuado para el baile

-Al realizar los movimientos corporales con ese vestido mostrarás todo… tu ser

-Todas las mujeres tendrán trajes como el mío a ellas también se le verán… todo su ser

-Preciosa usa el que te compré, por favor -nos distrajimos con el sonar del timbre –iré abrir debe ser Eleonor, ponte el vestido que te hace ver más bella –salió del cuarto dándome un suave beso en los labios

-¡Adelante! ¡Bienvenidos!

-Hola cuñado ¿debería llamarte así ya? –expresó Terry dándole palmadas en el hombro izquierdo Albert sonrió con desgane. Sin importar su molestia salí con mi vestido negro ceñido al cuerpo, sabía que me llamaría la atención frente a todos supongo que las palabras de la profesora Baker lo hicieron desistir de su reacción

-Candy te ves fascinante…

-Fascinante es poco ¡Divina! Ya tengo el rostro para mi proyecto

-¿De televisión?

-No sólo de Televisión también el futuro rostro de la madre de mis hijos ja, ja, ja, ja, ja –Terry caballerosamente me ofreció su brazo y la profesora Baker caminó agarrada del brazo de Albert

Me daba risa ver como Albert constantemente nos miraba por el retrovisor. El hijo de la profesora Baker y yo jugueteábamos, Terry al intentar besar mi cuello

-¡Ay! –manifesté repentinamente

- ¿Candy estás bien? Perdóname no quise frenar de golpe ¿Te lastimaste?

-No, por suerte Terry me sostuvo entre sus brazos

-Yo sí me golpeé

-Cierto, tienes sangre en la frente hijo permite curarte siempre llevo en mi bolso gasas y un frasco pequeño de peróxido de hidrogeno.

Le revisé y se trataba de un simple rasguño. Al subirnos al auto Albert propuso que cambiara con la profesora Eleonor para que ella pudiera atender mejor a Terry, acepté.

En el camino Albert cada vez que podía me miraba las piernas al ver que Terry y Eleonor estaban entretenidos conversando en el asiento trasero me subí un poco el vestido para que él tuviera mejor visibilidad, me sonreía por la travesura.

Al fin llegamos al Restaurant

-Buenas noches tenemos una reservación

-¿A nombre de?

- William Andrew.

El hombre refinado del restaurant revisó el listado -Sí, aquí está su reservación para cuatro personas, en seguida serán guiados hasta su mesa.

_Gracias.

-¿Entonces cada uno estaba con la pareja que le correspondía Albert con Eleonor y tú con Terry?

R: Sí, eso parecía, comíamos, bebíamos pero al llegar al momento del baile…

¿Qué sucedió?

R: quisiera decir que no sucedió, sería más fácil de explicar…

-Señor Andrew, su juventud en nada concuerda con su madurez mental

-Sí, porque parece un niño –me reí hasta decir basta

-Candy, el señor Andrew que es como tu hermano mayor es un hombre sumamente inteligente, te felicito por tener a una persona como él a tu lado. Hablábamos del tango ¿Sabes? Algunos lo considera un baile vulgar por haber nacido en los barrios pobre de la argentina (Buenos Aires) a finales del siglo XIX, y él me dice que en realidad encierra un gran significado, porque te enseña a caminar con la pareja, es el secreto para bailar con elegancia ir al ritmo del otro; estoy de acuerdo la pareja debe ir a la par ambos deben de respetarse y amarse mutuamente es un significado profundo.

Ella tomó mis manos y me las colocó entre las manos de Terry, él sonriente, gustoso me las agarró.

Albert se aclaró la garganta- ¿Qué tal si ponemos en práctica eso de caminar en pareja?

-¡Excelente idea! –expresó la profesora

De fondo musical se escuchaba por una Cabeza de Carlos Gardel, nos levantamos a bailar

Él bailaba con Eleonor tomándola por la cintura, a la vez que ella le rodeó el cuello con su brazo izquierdo sus mejillas de acuerdo al movimiento se rosaban sintiéndose sus respiraciones, a la vez que sus torsos hacían contacto, en cada pirueta que ella realizaba con sus piernas se podía ver sus bien tonificadas piernas y glúteos

Terry y yo no nos quedamos atrás así que bailábamos pero de una manera más sensual, atrevida. Cada vez que nuestros torsos se unían él me tomaba de la pierna sutilmente recorriéndola con su mano hasta llegar a mis labios rosándolo con su dedo índice, dándome aviso a que nuevamente me alzaría a un lado de su costado teniendo que meter mi pierna entre las de él al sentir la manos tibias de Terry en mi espalda Albert me llevó hasta a él.

-¡Bailarás conmigo!

Me tomó entre sus brazos y al ritmo del Sensual tango: La comparsita me hizo girar manteniendo su mirada fija en mí, en cada movimiento rosaba mi pierna con la calidez de sus manos. Terry no se quedó atrás e intervino en el baile que de ser en pareja se convirtió en un trío era como una disputa entre dos gallos que se peleaban la vida y creo que la vida era yo porque en cada cambio, ambos se miraban inusualmente, en los ojos de Terry se veía el fuego y en los de Albert hielo, frialdad. La mayoría de los cambios los ganaba Albert por decirlo de alguna manera, cuando Terry al fin me tomó no quiso zafarse de mí posando su mano en mi pierna descubierta a punto de besarme por la adrenalina del momento

-¿Qué te pasa? ¿Por qué me golpeaste? ¡No es una niña, es una mujer adulta! Ya no es tu hermana pequeña a la que debes de cuidar -Sin más soltó:

-¡Yo, me la cojo! No voy a permitir que te acueste con otro hombre y después quieras venir a mi cama

Continuará