Muchas gracias por sus reviews.

Ni glee ni sus personajes me pertenecen.


Capitulo siete

Quinn se levantó esa mañana todavía pensando en la estúpida y patética respuesta que le dio a la morena la noche anterior, se sentía tan avergonzada pero no era su culpa, ella no coqueteaba, con nadie, y ni siquiera entendía porque le dijo a la morena que se veía linda con su ropa, Dios, era tan patética. Tampoco entendía como la morena podría querer que ella le coqueteara si se suponía que tenía algo con Puck, no sabía que era lo que se traían esos dos pero de igual manera la morena no debería querer que otra persona le dijera cosas lindas si ya estaba con alguien más, no creía que Rachel fuera de ese tipo de chicas que se la pasan jugando por allí. El pensamiento de Puck y Rachel teniendo algo arruinó su mañana, no es que estuviera celosa, claro que no, ella y Rachel no eran ni amigas y no tenía derecho a estar celosa, era sólo que conocía a Puck y su vida de mujeriego, tal vez sentía que la morena se merecía algo mejor que eso.

Tal vez alguien como ella.

Bufó levantándose de la cama, debía dejar de pensar tonterías, ni siquiera eran amigas y si por casualidad la morena la encontraba atractiva toda su fijación por ella acabaría una vez que se enterara que ella era aquella niña gorda y fea que conoció a los nueve años, o cuando se enterara de su condición, por cualquier lado la morena la vería con asco. Prefirió dejar de darle tantas vueltas al asunto y decidió arreglarse para irse a la escuela.

Casi una hora después atravesaba las puertas de McKinley con la cara en alto y notado las mirada que le echaba los demás, sabía que eso ocurriría luego de lo que hizo el día anterior pero no le importaba, había hecho lo correcto y no estaba ni un poco arrepentida de haber defendido a la morena, morena que en ese momento se encontraba pensativa con la mirada clavada en su casillero, ella frunció ceño pero prefirió no molestarla así que se dirigió a su propio casillero, varios minutos después vio de reojo como la morena se apoyaba en el casillero a su lado.

- Buenos días, Quinn - Preguntó con una brillante sonrisa en su rostro.

- Buenos días - Sonrió de medio lado guardando los libros innecesarios en su desastres de casillero, volteó a verla y no pudo evitar reír - Linda sudadera - Rachel bajó la mirada a su sudadera que tenía un reno bordado.

- ¿Te estás burlando? - Preguntó frunciendo el ceño y Quinn negó rápidamente.

- N-no... Lo digo en serio, te ves muy bien - Se sonrojó ante lo que dijo y retiró la mirada devolviéndola a su casillero.

- Estaba bromeando, te ves muy linda nerviosa - Quinn sintió un calor recorrer su cuello hacia sus mejilla.

Ambas se quedaron en silencio mirándose por un buen rato y sonriéndose tímidamente pero alguien detrás de la morena se aclaró la garganta, Quinn suspiró regresando a su casillero al ver a Vanessa.

- Nos vemos en clases - Le dijo a Quinn que simplemente asintió, odiaba que la morena se fuera solamente por la presencia de la pelirroja.

- Linda chica - Dijo mirando a la morena irse y apoyándose contra un casillero - Escuché lo que ocurrió ayer - Dijo la chica mirándose las uñas - Pero supongo que alguien en algún momento lo haría.

- ¿De qué hablas? - La miró.

- No le habían dado la bienvenida que correspondía - Se encogió de hombros - Alguien tenía que avisarle a las porristas que había alguien nuevo por aquí - Sonrió pícaramente esperando que Quinn también lo hiciera pero ésta sólo cerró su casillero de golpe ocasionando que se sobresaltara.

- ¿Fuiste tú? - la pelirroja asintió sin importancia y la chica de cabello rosa sentía como comenzaba a enfurecerse - No vuelvas a hacerlo, mucho menos te metas con Rachel - Murmuró y Vanessa la miró confundida.

- ¿Ahora eso es lo que haces? Defender a los perdedores - Quinn apretó los puños y se acercó a ella.

- ¿Y ahora lo que tú haces es seguirle el jueguito a las porristas y jugadores de fútbol? - La pelirroja frunció el ceño - No pensé que podías caer tan bajo, ¿acaso ya todos dejaron de temerle a Vanessa Field que tiene que buscar ayuda en los populares para que la respeten? - Preguntó fingiendo tristeza.

- Me importa poco lo que pienses, ¿sabes? A veces pienso que no eres diferente a mí - Respondió ella muy cerca de su rostro y Quinn apretó los puños.

- No sabes de lo que hablas - Advirtió, todos los alumnos curiosos se detuvieron a ver aquello, todos podían sentir la tensión.

- Tú menos - Sé defendió.

- Sólo espero que no se repita lo que ocurrió con Rachel - Advirtió.

- No te tengo miedo - Se defendió empujándola por el pecho pero Quinn la estrelló contra los casilleros - ¿Qué diablos te ocurre? Maldición - Sé quejó.

- Te lo advierto, no quiero que te metas de nuevo con Rachel, ni con Brittany o Santana, no te metas con mis amigos.

- ¿Ahora ellas son tus amigos? ¿Quién era la que odiaba a las porristas? Dos de tus amiguitas lo son, ¿o lo olvidas? - Preguntó con una sonrisa soberbia.

- Me importa una mierda lo que digas, solo no te atrevas a meterte con alguna de ellas o te las verás conmigo.

- No te tengo miedo, Quinn - Repitió.

Quinn suspiró y se acercó amenazadoramente a ella pero un fuerte brazo rodear su cintura la alejó de allí rápidamente.

- Arreglaremos esto luego, Quinn - Escuchó a la chica decir mientras era prácticamente arrastrada fuera de allí.

- ¿Dos días seguidos? ¿De verdad, Quinn?

- Puck, debes dejado de hacer eso o terminaré golpeándote de verdad - Dijo molesta - Deja de meterte en mis asuntos.

- Vamos - Bufó y la guió hacia su salón - No queremos que Rachel o Brittany te vean toda golpeaba porque tú andas por ahí peleando con todo el mundo, ¿o si? - Quinn frunció el ceño.

- Al menos yo sí la defiendo, no como tú, no eres muy buen... Lo que sea que eres de ella - El chico giró los ojos y sonrió ante los obvios celos. Tenía el presentimiento que a esa chica le gustaba su prima.

Quinn iba a seguir discutiendo pero Puck le tiró la mochila contra su pecho y la empujó por la puerta de salón donde vio a sus amigas en sus respectivos asientos.

- ¿Qué pasa? - Preguntó Santana al ver la cara de molestia de su amiga.

Santana tampoco había estado feliz por el granizado a Rachel el día anterior y ella misma se encargó de ese tonto jugador de futbol sin que nadie lo supiera.

- Quinn al parecer tiene complejo de Rocky y ahora se la pasa peleando por los pasillos - Quinn lo asesinó con la mirada

- ¿Qué ocurrió? - Preguntó Rachel levantándose.

- No pasó nada, logré sacarla de allí antes de que hiciera algo loco - Dijo el chico pasando junto a la morena y le dejó un beso en la mejilla antes de sentarse detrás del asiento de la misma.

Quinn sintió su molestia crecer ante eso y bufando se fue a sentar al final del salón con Rachel siguiéndola.

- ¿Por qué estabas peleando?

- No fue nada importante - Sé sentó y comenzó a revisar su mochila.

- Pero...

- No quiero hablar - Fue cortante y la morena la vio sorprendida antes de asentir lentamente y volver a su asiento.

Quinn se sintió mal por haberle hablado de esa manera pero estaba realmente molesta por lo ocurrido con Vanessa y su humor no mejoró ante los afectos de Puck para con la morena. Sabía que esa clase sería una tortura.

Y lo fue.

También lo fueron las dos semanas siguientes, no había tenido otro encuentro con Vanessa pero su humor de perros se debía a toda las muestras de cariño de los morenos. Puck siempre le dejaba un beso en la mejilla a la morena cada vez que la veía o se iba, siempre la rodeaba por los hombros cuando caminaban por el pasillo y le llevaba los libros y la acompañaba a clases, también tenía que soportarlos en las clases que compartían, siempre se andaban murmurando cosas y reían silenciosamente. Quinn no entendía porque le enfurecía tanto, Rachel no era suya y no debía reaccionar así pero no podía evitarlo, su cuerpo y mente reaccionaban por si solos y algo en el fondo de su ser hervía cada vez que los veía juntos, no lo soportaba. Con Rachel apenas se saludaban y compartían alguna que otra corta conversación cuando estaban con las otras chicas pero nada más allá de eso.

Vio como Puck le dejaba un beso en la mejilla a la morena y se alejaba por el pasillo en sentido contrario, Quinn giró los ojos y tomaron camino a la cafetería. Una vez que estuvieron en la mesa con sus respectivos almuerzos la latina se aclaró la garganta y miró a Rachel.

- Llevo tiempo queriendo preguntarte algo - Rachel asintió para que continuara - ¿Qué tienes con Puckerman? - Quinn se vio interesada por aquella pregunta y miró a la morena.

- ¿A qué te refieres?

- Siempre andan juntos y Puck todo amoroso y...

- ¿Están saliendo? - Preguntó Britt interrumpiendo a su novia - Tenías que ir al grano, San - Se defendió ante la mirada que le dio su novia.

- Eso es imposible - Dijo la morena riendo.

- ¿Por qué? Bueno, todos sabemos que Puck es un mujeriego y oficializar algo con él es un tanto difícil pero...

- Puckie es diferente cuando está contigo - Santana asintió ante lo dicho por su novia. Quinn escuchaba todo en silencio y no entendía porque Rachel reía.

- Chicas, Noah es mi primo - Dijo riendo y todas guardaron silencio.

Quinn sintió como su cuerpo se relajaba completamente y un sentimiento de paz la invadía, quiso subirse a la mesa y gritar de felicidad y alivio, también quiso reír porque estuvo por dos semanas torturándose a si misma por los otros dos y ellos eran sólo primos.

- Oh, eso lo explica todo - Dijo Santana asintiendo.

- Y también explica porque vi a Noah besándose con una porrista esta mañana - Dijo Brittany pensativa - Creí que te estaba engañando.

- No puede engañarme porque no somos nada - dijo riendo y luego hizo una mueca - Sería raro.

- ¿Y no te gusta nadie? - Le preguntó la rubia.

Rachel no pudo evitar sonreír y esconder su rostro entre sus manos.

- ¡Sí te gusta alguien! - Dijo Santana lanzándole una servilleta y la morena rió.

- Sí hay alguien pero no creo que yo le guste a esa persona - Se encogió de hombros y mirando de reojo a Quinn. Cosa que no pasó desapercibida por Brittany que rápidamente ocultó su sonrisa.

Quinn sintió como todo el alivio se esfumaba, a Rachel le gustaba alguien. Evitó gruñir y bajó la mirada a su almuerzo escuchando como sus amigas trataban de sacarle información a la morena pero ésta se negaba.

Genial.

Absolutamente genial


- Señor Hamilton - Brittany levantó su mano y el hombre asintió indicándole que hablara - Quiero cambiar de compañero - Pidió con un puchero.

- ¿Qué hay de malo conmigo? - Preguntó Rachel sin poder evitar sentirse indignada. La rubia solo la miró y se llevó un dedo a sus lados indicándole que hiciera silencio.

Esa mañana el profesor había indicado que tenían que hacer un trabajo en parejas sobre fechas importantes del país, tenían un plazo de dos semanas pero debían empezar desde ese momento y compartir ideas con su compañero para así escoger las fechas que quisieran, ningún se quejó sino hasta que informó que él escogería las parejas

- Brittany, si permito que cambies de pareja los demás también querrán hacerlo - Explicó él - Estoy seguro que trabajarás muy bien con la señorita Berry.

- Pero yo quiero estar con Santana - Se quejó señalando a su novia que estaba de pareja con Quinn.

La latina se sonrojó, Brittany nunca había reaccionado así, muchas veces tuvieron que hacer trabajo con otras personas y la rubia nunca había tenido problema.

- Si ella cambia entonces yo también - Sé quejó un chico desde la primera fila y el Sr. Hamilton suspiró cuando todo el salón se llenó de quejas sobre los grupos, nadie estaba feliz con su compañero.

- De acuerdo, de acuerdo - Levantó la voz para que guardaran silencio - Pueden elegir a su pareja pero entonces yo escogeré la fecha de sus trabajos - Todos se miraron en silencio considerándolo y luego la mayoría asintió - Bien, pueden cambiar de pareja - Dijo el hombre dándose por vencido y caminando a su escritorio.

Brittany saltó de su asiento al igual que muchos y se acercó rápidamente a su novia, hizo que Quinn tomara sus cosas y se levantara para ella ocupar ese asiento. La chica de cabello rosa se quedo de pie abrazando sus cosas contra su pecho y viendo como cada quien se sentaba junto a su respectiva pareja, miró a Rachel y la morena miraba a su alrededor mordiéndose el labio con nerviosismo. Sintió un golpe en su brazo y miró a Brittany pero ésta sólo le señaló a la morena con a cabeza y le guiñó un ojo.

- ¿Qué tramas? - Preguntó Santana viendo como Quinn se acercaba a la morena.

- Tal vez sea tiempo para que las pequeñas Lucy y Rachel compartan de nuevo.

- Las... ¿Lucy? ¿Quién es Lucy? ¿De qué hablas? - Brittany agitó su cabeza negando.

- Te lo explicaré luego - Le dijo antes de dejarle un beso en los labios.

Quinn por otro lado se aguantó para no asesinar a Brittany y se acercó a la morena, se sentó junto a ella y sonrió suavemente.

- Me parece que seremos tú y yo - Dijo Quinn dejando su mochila en el suelo.

- Al parecer - Respondió ella soltando un suspiro.

- Wow, puedes disimular un poco tu emoción - Dijo frunciendo el ceño y la morena rió.

- La verdad es que estoy aliviada de que seas tú.

- Puedo ser una buena última opción - Se encogió de hombros.

- La verdad es que eras mi primera opción. Ninguna otra persona aquí me agrada tanto como tú - Sonrió inclinando a cabeza y la rubia bufó fingiendo no creerle - Sólo estaba esperando que vinieras a mi.

- ¿Te sentías tan segura de que sería yo? - Rachel se encogió de hombros y ella volvió a bufar - Ahora me dieron ganas de ponerme con alguien más - Miró a su alrededor.

- Sólo bromeaba - Quinn volteó a verla, Rachel tenía su codo apoyado sobre el escritorio y en su mano apoyaba su mejilla mientras la miraba sonriendo - Además no hay nadie más disponible así que estás atada a mi.

- Tienes suerte de que hoy te ves linda - Dijo sin pensar y al finalizar abrió los ojos como platos, últimamente no sabía que le ocurría con su filtro para decir las cosas - Y-yo...

- ¿Sólo hoy me veo linda? - Preguntó siguiéndole el juego y la chica de cabello rosa miró a su alrededor nerviosa y murmuró algo - No entendí - Dijo la morena con confusión.

- Te ves linda todos los días - Murmuró y vio a la morena sonrojarse.

- Puedes hacerlo cuando te lo propones - Dijo bromeando. Quinn sabía que se refería a los mensajes de textos de semanas atrás.

- Es que no puedo evitarlo, esas sudaderas de animales me vuelven loca - Dijo sarcásticamente a la vez que giraba los ojos y la morena ni se preocupó en evitar la carcajada que soltó.


Quinn estaba acostada en su cama jugando con el teléfono entre sus manos mientras se debatía entre escribirle o no a Rachel. Habían pasado un par de días desde su clase de historia y a pesar de que se habían visto y hablaban normalmente, aún no habían acordado cuando empezarían el trabajo. Sabía que era una tontería estar nerviosa, sólo le escribiría para preguntarle cuando podrían reunirse para hacer una tarea, eso era todo, no la estaba invitando a salir o algo parecido.

Rachel por otro lado entraba a su habitación y estaba por acostarse cuando su teléfono vibró en su mesita de noche, una sonrisa se plantó en sus labios al ver el nombre de Quinn.

Quinn:¿Aún estás despierta?

Ella se mordió el labio y rápidamente respondió.

Rachel:Si vas a decirme algo que me agrade entonces sí, pero sino buenas noches, Quinn.

Quinn:Andas muy graciosa últimamente, Berry.

Rachel:¿Qué ocurre?

Se acostó en su cama y apagó las luces esperando una respuesta que no tardó en llegar.

Quinn:¿Te parece que nos veamos mañana después de la escuela para comenzar con el ensayo de historia?

Rachel no pudo evitar decepcionarse un poco. Sólo eran cosas de la escuela.

Rachel:Me parece perfecto.

Quinn:Entonces mañana.

Rachel:Sí.

Se quedó mirando la pantalla mientras se mordía el labio, rogando por un otro mensaje.

Quinn: Últimamente he tenido algo de curiosidad.

Ella frunció el ceño ante aquel mensaje pero no dudo en responder.

Rachel:¿Sobre qué?

Quinn:Me pregunto si estás cuidando bien mi camisa.

Rachel sintió como un calor se instaló en su rostro, la camisa de Quinn, ¿la estaba cuidando? ¿Que en ese momento la estuviera usando para dormir podía considerarse como cuidarla?

Rachel:Oh, Dios, lo había olvidado por completo, prometo que pronto te la devolveré.

Quinn:No te preocupes, puedes quedártela.

Rachel sonrió y no pudo evitar llevarse al rostro la prenda de vestir de Quinn que ahora le pertenecía.

Rachel:Tal vez debería darte una de mis sudadera a cambio ;)

Quinn:Por favor, no me tortures así :(

Rachel no pudo evitar hacer un puchero aunque sabía que nadie la veía.

Rachel:Hey, no te burles, a mí me gustan :'(

Quinn:No me estoy burlando, se ven lindas en ti pero en mí se verían horribles.

Se mordió el labio, ¿por qué siempre tenía que decirle que era linda o se veía linda así como si nada? Eso sólo hacía que le gustara más.

Rachel:Algún día haré que vistas una.

Quinn:Te reto a que lo intentes ;)

Rachel:Me gustan los retos, Fabray.

Quinn:Es bueno saberlo.

Apretó los labios pensando que más escribir pero un mensaje de Quinn se le adelantó.

Quinn:Iré a dormir, Rachel, espero que tengas una linda noche y nos vemos mañana.

Rachel:Buenas noches, Quinn, que descanses.

Rachel se llevó el teléfono al pecho y soltó un suspiro.

Diablos, le gustaba esa chica.

Y ese también fue el pensamiento que hizo aterrar a Quinn antes de dormirse esa noche.