Título:
Por delante, por detrás, vaya… por donde quieras.
Autor:
Comando Wincest (para los capítulos 7 a 9:
Tawinchi/Chicarvil/Mistica)
Resumen: Ya todos sabemos de que va
XD.
Calificación:
NR-18
Pairing: Wincest, of course.
Capitulo 7
Dean abre los ojos cuando un rayo de luz le da directo en la cara, le duele la espalda de estar en tensión para no caerse de la cama, permanecer en la misma cama que tu enorme hermano cuando no se está del todo bien con él, es bastante más difícil de lo que parece. Se mueve un poco para intentar colocarse mejor y Sammy se mueve y queda abrazado a él, respirándole sobre el pecho y provocándole sensaciones de lo más excitantes… ¡mierda! Se ha empalmado… ¿Cómo coño puede ser? Con lo que le costó ayer por la noche, vamos que no lo consiguió, se siente frustrado y molesto, y avergonzado, y cabreado.
Lo hace porque es más fácil echarle la culpa a él, si Sam no hubiera tenido la brillante idea de pajearle… joder… ni de besarle… si es que… Cada vez que recuerda una de esas escenas siente un tirón en el bajo vientre. Esto no puede seguir así. El gran Dean Winchester ha tenido un gatillazo porque piensa demasiado en su hermanito de una forma que no debería.
Se está cansando de comerse el coco y decide levantarse, le cuesta un poco porque tiene al mastodonte de Sam tendido encima, pero lo consigue y en pocos minutos está metido en la ducha. Siente el agua sobre su cuerpo y cuanto más le va empapando, más enfadado está consigo mismo por intentar darle la culpa a Sam…
Sale del baño convencido de que debe pedirle disculpas por como se comportó con él los últimos días, por ese gesto de asco y desprecio de hace una semana, pero cuando abre la puerta y le ve en bóxer, empalmado y mirándole sugerentemente, se le van los buenos pensamientos, por supuesto vuelve a estar tan caliente como antes, pero encima se ha vuelto a cabrear porqué… joder, Sammy, no puedes hacer esto…
- Buenos días.- Sam parece tan normal y tan a gusto que le cabrea todavía más. No responde, le lanza una mirada de rencor y espera que se de por aludido y deje las sonrisas y los tonitos sugerentes para otro día. O mejor, para nunca.
Siguen sin hablar hasta que salen del motel, tienen hambre, es lógico, lo que pasa es que no hay ningún bar cerca que no sea el de "la camarera" y claro, hay una ligera reticencia por parte de los dos, Dean no quiere encontrársela y oír frases como "tranquilo, les ocurre a muchos tíos", porqué le respondería "pues lo dudo, dudo que a muchos tíos no se les levante porque están pensando en tirarse a su hermano pequeño". No puede decirle eso, menos delante de Sam, porqué entonces el puto crío empezaría a pensar que es posible, que pueden enrollarse entre ellos y no, no pueden. Punto.
Sam no quiere ir porqué… pues por lo mismo, porque está la camarera de los cojones y no quiere verla, no quiere ver a alguien a quién anoche se tiró Dean, no, porque tiene celos, está muy celoso y lo peor es que su hermano lo sabe perfectamente, por eso se arriesga a volver allí, por eso quiere ver la cara de Sammy cuando vuelvan a encontrarse a la camarera. Es masoquista. ¿y qué?
Sam entra en el bar el primero, con cara de pocos amigos y gestos medio torpes, es lo que pasa cuando no puedes dormir bien porqué tienes a tu hermano mayor, el que en teoría no quiere nada contigo, metido en tu cama y abrazándote posesivamente, le ha estado sintiendo toda la noche, esperando a que hiciera algo, un roce, un beso, algo. Pero no, el señor tenía que meterse en la cama y quedarse dormido abrazándole. Está cabreado y se siente impotente porqué sabe que Dean también quiere pero no cederá. Se sienta en una mesa junto a los ventanales sin esperar que a Dean le parezca bien, le importa un carajo si al señor no le gusta la mesa, él necesita algún punto de distracción para no tener que verle, verles a los dos, la ventana puede ser un buen punto de distracción.
Cuando ella se acerca puede ver la tensión y la incomodidad, no sabe lo que pasó pero supone que muy bien no acabó la cosa porque no recuerda haber visto nunca este tipo de expresión en alguien que acabara de pasar una noche con Dean. Se ve forzado a sonreír cuando ella se aleja después de haber tomado nota, Dean le mira mal y sonríe más todavía.
- ¿Qué tal anoche?- en realidad no quiere saberlo, pero pregunta para que parezca que se lo imagina.
- De puta madre.- Fin de la discusión. ¿qué discusión si solo te ha preguntado? Idiota, Dean, eres idiota.
Vigila a la camarera desde la mesa, no quiere que se acerque, quiere que venga otra o que no venga nadie, a lo mejor pueden irse sin llamar mucho la atención. Está tan rematadamente avergonzado, entonces recuerda que ya han pedido porque la ve venir con dos platos.
- Voy al baño.- murmura y se levanta rápido, casi como un relámpago, Sam ni siquiera tiene tiempo de girarse para verle entrar escopetado en los servicios del bar, la chica se acerca con una sonrisa y por un momento imagina que lo que quiere es hacerse a los dos hermanos, pues no chica, lo siento, pero no va a poder ser. Ella deja los platos en la mesa y luego se inclina muy cerca.
- Oye… dile a tu amigo, que no pasa nada…- parece casi pudorosa hablando así, y Sam se fija en los ojos de la chica y supone que a Dean también le llamaron la atención. – Que si quiere… podemos volver a intentarlo.- le lanza una sonrisa "profident".
- ¿Perdona?- Sam la mira confuso y ella sonríe otra vez y se sienta coqueta en la silla que hace unos segundos ocupaba Dean.
- Verás… supongo que el pobre está pasando por un mal momento, parece que tiene a alguien en la cabeza… porqué digamos que conmigo, le costó… concentrarse…- Sam levanta un ceja sorprendido, esto si que no lo esperaba. ¿A su hermano no se le levantó? Quiere reírse, quiere carcajearse a todo volumen de lo feliz que se siente, pero se aguanta y solo sonríe un poco.
- Si, creo que esa chica, Samantha, le dejó bastante tocado… no para de hablar de ella.- el jodido en verdad parece creíble, un pobre chico que se preocupa por los desengaños amorosos de su hermano. Claro. Si es normal.
- Dile que si quiere podemos volver a intentarlo…- la chica es tan melosa que cree que va a darle un ataque de diabetes.- Para que se olvide un poco de Sam.- cara de susto de Sam.- Samantha, digo.
- Claro, se lo diré… pero dudo que pueda olvidar a su Sam.
Cuando Dean regresa a la mesa Sam está como ido, está en una nube de algodón suave, no puede creerlo, a Dean no se le levantó porque pensaba en él, es evidente, porque a ver, sino no se hubiese acostado en su cama cuando volvió por la noche, casi se le escapa una sonrisa luminosa pero logra contenerla a tiempo.
- ¿Tenemos algún caso?- Dean se sienta y le mira expectante.
- Pueeeees… no, de momento no.- consulta el periódico de la mesa vacía de al lado intentando mantenerse serio y no ponerse a saltar.- Es raro… que no pase nada raro.
- Pues si.- Dean se queda pensativo unos segundos antes de hablar.- Oye, podríamos cambiar de pueblo… a lo mejor así encontramos algo interesante.- si tiene que comer otra vez en este bar le va a dar algo.- No hace falta ir muy lejos, solo al siguiente pueblo, para variar.
- Vale.- le gusta, le gusta mucho que Dean no quiera volver a ver a la dichosa camarera, así que sonríe y decide que es mejor dejar las malas caras ahora que ha descubierto esto.
Se marchan del bar bajo la mirada decepcionada de la camarera de ojos grises, Sam sonríe y salta de felicidad interiormente por eso, se lo pasa en grande viendo como Dean intenta ignorar por completo a la chica, al fin la mira, sonríe un poco rascándose la nuca y suelta algo parecido a "hasta pronto". Que Sam sabe perfectamente que es una enorme mentira.
Trastos al coche, Sammy en el asiento del copiloto y el ambiente relajado, se siente bien, presiente que durará poco pero de momento se siente bien, pone música sin pasarse con el volumen y canta solo moviendo los labios, no quiere romper la paz medio silenciosa que se ha establecido en el Impala. Si es que su nena le ayuda en todo, hasta a relajar el ambiente tenso cuando lo está con Sam. Su nena es la mejor.
Llegan a un pueblo con pinta de más acción que el anterior sobre media tarde, han comido en un bar de carretera de dudosas condiciones y se han dejado caer en el primer pueblo que salía indicado, Sam baja del coche y se estira como un gato, casi ronronea y Dean vuelve a sentir el tirón en el bajo vientre al verle hacer eso.
- ¿Una cerveza?- pregunta señalando con una inclinación de cabeza el bar que tienen enfrente.
- Venga.
Entran en el bar y está bastante lleno, como está en las afueras hay bastantes camioneros, hay otra gente además, parece un buen bar, los ojos de Dean se iluminan cuando ve la mesa de billar vacía. Ni siquiera pregunta, se dirige hacia allí con una sonrisa.
- ¿Jugamos? – Sam asiente porque puede ser divertido pasar de todo por un rato y jugar al billar con su maestro, porque si Sammy sabe jugar es única y exclusivamente porque le enseñó su hermano mayor.
- Voy a darte una paliza…- suelta con suficiencia.- Espero que no se te arrugue por esto…- la sonrisa de Dean se paraliza, ese comentario parece muy bien dirigido.
- Eso ni lo sueñes, niñato…- cogen un taco cada uno y Dean recoge las bolas del cajón dónde caen cuando metes la moneda, las coloca para empezar y espera a que Sam empiece.
- Voy a darte ventaja para que estemos igualados.
- Ja.- del primer golpe mete dos bolas, las dos ralladas.- ¿Qué te parece? ¿Has visto que golpe tan duro y derecho?- el tonito de Sammy le está calentando los huevos literalmente, cuando le toca, se pasea rodeando la mesa con lentitud, se mueve como un felino porque cree que no es justo que sea él el único que sufre.
- Sammy, te enseñé yo y mis golpes siempre son duros y derechos…- seguimos con el tonito de voz de locutor de radio a altas horas de la madrugada.
- Eso no es lo que he oído, Dean.- miau… solo le falta maullar para ser un gatito. ¿si le acaricia detrás de las orejas ronroneará? Un momento. Lo sabe, sabe lo que pasó con la camarera. Mierda.
- ¿Qué pasa, tú nunca has tenido un mal momento?- contigo mirándome así, lo veo difícil nene.
- El gran Dean Winchester teniendo malos momentos… ¿qué va a pasar con tu fama?- ahora ya no le gusta tanto el tonito.- Esa chica dijo que estaba claro que tenías a otra en la cabeza… alguien que te tiene muy enganchado…- si no fuera por los dos metros y pico que mide el tío, los músculos… (joder Dean, céntrate) estaría casi seguro que Sam es una mujer y que está celosa.
- Sammy… deja las paranoias… en serio. Cansas.- Sam se calla, pero no porque lo haya dicho Dean, no, está preparando un nuevo ataque. Claro que si.
Entonces empieza el baile, cada vez que le toca jugar se pasea como un pavo real enseñando las plumas, se estira, hace ruiditos, se roza todo el tiempo con su hermano, lo peor es cuando a Dean le toca jugar, se inclina de esa forma sobre la mesa y tiene que contenerse para no tocarle el culo, porqué dios, qué culo, o para no apoyarse contra él. Con tanto jueguecito ha descuidado el billar, eso no puede hacerse ante Dean, es como una rendición anticipada, cuando se da cuenta que Dean ha metido todas sus bolas y está a punto de hacer carambola con el ocho decide que ya vale de contenerse, le ve inclinado, sacando culo y concentrándose para dar el golpe certero, está empalmado y la voz le sale rasposa al hablar.
- Tal vez…- se acerca por atrás hasta casi rozarle.- lo que te pasa… es que…- le acaricia casi imperceptiblemente la cadera.- no se te levanta… porque lo que quieres…- se ha pegado totalmente a él y mueve un poco la cadera para que le note en todo su esplendor, empieza a deslizar la mano hacia delante y justo cuando le da una pequeña envestida, le toca la polla y Dean golpea la bola, suelta.- es que te folle…
El taco está clavado en el tapete verde de la mesa de billar, Dean jadea con una mano en el pecho de la impresión y Sam está como ido porqué ha notado perfectamente lo empalmado que estaba su hermano, eso ha pasado en segundos, porqué entonces todo el bar se ha enterado y tienen que echar a correr a toda prisa para escapar de los camioneros y motards cabreados porqué se han quedado sin billar.
El impala corre ya alejándose con dos tíos en estado de shock en su interior.
