Capítulo Siete: De angustias, cucharillas y aceptaciones.

Harry tenía la escoba al hombro. ¡Que capitán se gastaban ahora! Prefería mil veces a Oliver… estaba casi sediento, ¿Doscientas vueltas al campo de Quidditch? ¿A qué desquiciado ordenaría tal cosa? Cabe acotar que todos los que duraron hasta la vuelta cien, estaban en el estado del Golden Boy, calado hasta los huesos, con las piernas temblando, y con un montón de tarea por hacer.

Entró al vestidor, y allí estaba Ron en el piso.

— Voy a morir —Comenzó a exagerar Ron.

— Cállate Ron… no seas exagerado.

— Noooo —Se arrastró y se le colgó a las piernas de su amigo—. No debiste haber rechazado el puesto de capitán.

— Ron, no puedo… moverme —Apuntó tratando de desembarazarse de su amigo, mientras se quitaba la camisa.

— Moriremoooooos…

— Aparta, aparta…

1

— Alguien me puede explicar ¿Cómo fue exactamente que se dañaron las duchas de Slytherin? TODAS… —Preguntó Draco de mal humor, junto con mucha gente.

— Los elfos estaban haciendo mantenimiento y parece que jodieron algo…

— Que mierda —Dijo Theodore abriendo de mala gana el vestidor del campo de Quidditch. Se detuvieron al escuchar que adentro estaban armando jaleo.

— ¡Es hora de ahogar a Ronnie! —Gritó uno de los presentes.

— ¡Noooo! ¡Harry! ¡Sálvame! ¡Noorrrgghfuuuu!

— Chicos —Dijo el moreno en bóxer yéndoles a quitar al pelirrojo—. Dejen de joder a Ron, que si no, no me puedo terminar de bañar.

Awww, la fraternalidad —Dijo Seamus el cual siempre los acompañaba a entrenar para mantenerse en forma, pero, esta vez le había agarrado miedo al asunto.

— ¡Silencio Finningan! —Espectó Ron lanzándole la toalla.

— ¡Oye! ¡Esa es mi toalla! —Se quejó el ojiverde—. ¡Dámela Seamus!

— ¡Allí va! —Se la había tirado a uno de los golpeadores, pero este falló en atraparla, por que llegó más lejos de lo debido. El buscador salió corriendo más rápido que el golpeador y la atrapó.

— ¡Ja! Lento —Le dijo pisándole, ya que había resbalado. Miró hacia la puerta, donde había espectadores no solicitados.

— ¡Slytherins a la vista! ¡Varitas fuera! —Gritó el irlandés. Al ver la cara de todos agregó—. ¡Esas no! ¡Las otras! ¡Mal pensados! ¡Sucios! ¡Pervertidos! ¡Depravados!

— Cállate Seamus —Chilló Harry rojito.

Awww, Harrito… ¿Estamos pervirtiendo tu virginal mente? —Preguntó.

— Oh, no. ¡Harry! ¡Sal de aquí! —Dijo Ron, levantándose prontamente, agarró la primera capa que encontró y se la lanzó. Todos cayeron en que Draco estaba siendo sostenido a duras penas por Zabini.

— ¡Rápido Weasley! No creo que lo pueda sostener mucho más.

Estaban bloqueando la salida, es más, Malfoy era el más próximo a ella. Agarró a Harry por el brazo, mientras que Nott se unía a ayudar a Blaise.

— ¡Aquí! —Dijo Seamus señalando los vestidores—. Mételo aquí —Lo lanzaron al vestidor—. Harry, es hora de que uses tu escudo más poderoso, no creo que ni todos los que estemos aquí podamos con Malfoy.

— ¡Leandro! —Gritó Ron—. ¡Pásame la ropa de Harry! —El veela se había soltado, y había comenzado a emitir pulsaciones que estaban comenzando a afectar la ingle de muchos. El bateador hizo lo que se le pedía, y la lanzó. El pelirrojo hizo lo mismo—. ¡Cuando estés vestido rompe la pared!

— No puedo romper las paredes —Dijo, fue lo primero que intentó, prefería que lo vieran desnudo a terminar en la cama de Malfoy—. Están mágicamente protegidas —Ron jadeó. Estaba comenzando a excitarse, muchos de los Slytherin habían salido de allí, al sentirlo. ¡A buena hora!

La puerta estaba comenzando a ser forzada. Ron había sido acorralado por Seamus.

— ¡Hey! Despierta estúpido ¡Es Malfoy! —Dijo tapándole la boca para evitar que lo besara. ¿Qué era él y Harry los únicos que no estaban tan afectados? Miró a los bateadores (que como dato curioso también eran gemelos), besándose en el piso.

— ¡Ron!

— ¿Qué pasa, Harry?

— No me siento muy bien —Dijo con una mano en la boca y con la otra sostenía el conjuro que lo separaba de Malfoy.

— ¡Seamus! ¡Déjame que tengo que ir por Harry! ¡Seamus! —Pero el joven estaba bajo el control del veela. El irlandés se introdujo una rodilla en la entrepierna del pelirrojo, y le lamió la mano, en un acto reflejo quitó la mano, pero rápidamente colocó la otra, estaba peligrosamente cerca—. ¡Si Hermione se quiere divorciar de mí después de esta, te mato! —Chilló comenzando a desesperarse.

Harry soltó la varita y Draco por fin pasó. El ojiverde no se podía quitar la mano de la boca, las nauseas eran demasiado potentes, el poder del veela lo estaba sofocando ¿Por qué le sucedía eso? No comprendía, en vez de estar vomitando tendría que tener a su amiguito declamando atención… pero no… ¿sería por aquello? Ese pensamiento lo hizo descuidarse. Por suerte, teóricamente, estaba completamente vestido. Los ojos grises brillaban sobre lubricados, tenía la boca semiabierta. Jaló al Golden Boy fuera de su escondite y lo pegó en la división del cubículo, algo fuerte. El moreno gimió al sentir como una bisagra se le clavaba en la espalda.

— Despierta —Dijo golpeándole en el pecho no tan duro, como para lastimarlo—. ¡Malfoy despierta! ¡Malfoy! ¡Joder! ¡Para! ¡Deten…! —Atrapó sus labios logrando acallar a su presa. Este gemía tratando de zafarse, no importaba cuan fuerte pataleara o golpeara, su fuerza no parecía ni tocarle. Cuando el rubio medio dejó su boca agarró una bocanada de aire el cual no llegaba a sus pulmones, jadeó.

— No puedo creer que lo esté besando —Dijo Ron consternado, su cerebro se había paralizado por completo. Lo único que hacía era sostener a Seamus, el cuál de repente parecía tener demasiada fuerza—. Esto es una horrible pesadilla. —Movió la cabeza negativamente—. ¡Dale una patada en la entrepierna Harry! ¡No es muy digno pero es mejor que como puedes terminar!

— Ha, ha Harry —Negó, rompiendo el beso, aún muy cerca de sus cara. Sin embargo, había caído en shock, sentía la mano fría del joven veela colarse por la camisa mal abotonada. Eso no podía estar pasando… sus labios fueron profanados otra vez pero más suave, delicadamente. El niño-que-vivió cerró los ojos, sintiéndose traicionado, dolorido, ultrajado… se dejó resbalar por la pared llevándose al rubio con él, mientras ya se encontraban sin camisa. El deseo de Draco lo estaba matando, en toda la literalidad de la palabra. Era como un rechazo total a su cuerpo, la incompatibilidad total de su magia, una situación incontenible.

Las manos de Draco estaban demasiado frías. Era lo único que podía pensar. Gimió sintiéndose en desagrado consigo mismo, y lo peor es que su cuerpo estaba comenzando a reaccionar. Cerró los ojos y optó por devolverle el beso a Malfoy. Talvez así, el veela vería que no lo iba a dejar por los momentos, y que no le estaba rechazando (del todo). Pero cuando iba a hacerlo, sintió que alguien le quitaba a Malfoy de encima.

— ¿Qué demonios? ¿Ron? —Se quitó la mano que lo amordazaba—. ¿Qué carajos? —Al verse liberado fue corriendo a donde estaba Harry.

— Tranquilo Draco —Lucius lo tenía bien sujeto. En ese momento llegaron Sirius y Remus, acompañados de un Slytherin—. ¡Black! ¡Atúrdelo con tu mejor hechizo! —Al ver que no podía controlarlo, había llegado considerablemente muy lejos con el ojiverde.

— ¿Qué? —Preguntó fuera de base, mirando el estado de Harry. Remus sacó la varita, y grito ¡Extundo! Draco se desmayó en brazos de su padre.

— Harry, háblame… ¡Harry! —Le gritó moviéndole. El aludido solo miraba nada en particular con las lágrimas quemándole los ojos.

— Weasley, llévalo al lavamanos y métele el dedo hasta que vomite la bilis. Jamás había sentido tal poder liberado, era capaz de llevar a la inconciencia a Potter, y dejarlo allí hasta sabría Merlín cuando.

El pelirrojo levantó a Harry con la ayuda de Sirius, y lo introdujeron en uno de los cubículos. Sirius lo arrodilló, sin soltarlo. Ron llegó el dedo lo más profundo que pudo en la garganta de su amigo, y movió un poco la campanilla. Sacó el dedo y éste comenzó a vomitar…

2

— Merlín ¿Qué sucedió? —Dijo la enfermera al ver a Harry pálido en brazos de Sirius. Lucius esposado a su hijo, Remus con la varita para atacar en cualquier momento, y Ron mal vestido.

— Problemas con el veela —Explicó Sirius.

— ¿Le hizo algo a Harry?

— Eh, casi. Sólo sacó de volada a todos sus compañeros e hizo que Seamus atacara sexualmente a Ron, para evitar que alguien ayudara a Harry.

— Merlín ¿Cómo es posible que no me acuerde de nada de esto? —Pensaba abatido el ojigris.

— ¡Tú y tu estúpido veela me tienen hasta la coronilla, Malfoy! —Increpó Ron perdiendo la paciencia—. ¡No sólo haces llorar y sufrir miserablemente a Harry! ¡Sino que ahora también lo quieres violar! ¿¡Qué clase de monstruo eres!?

— Déjalo Ron —Musitó casi sin modular. No tenía muchas fuerzas, no sabía como se las había ingeniado, pero, el rubio había drenado casi todo su poder.

— ¡¿Qué lo deje?! ¡¿Te volviste loco?! ¡Otra vez estaba a punto de matarte y tú me dices que lo deje! ¡SI NO LE HE CAÍDO A GOLPES ES POR TI! ¡POR TI! ¿¡ME OYES!? ¡POR TI! —El acusado miró al piso, ya sería demasiada desfachatez de su parte reclamarle algo a la comadreja. Era cierto, se había extralimitado. Bueno, su maldita parte veela se había extralimitado.

— Baje la voz señor Weasley —Le pidió con calma la enfermera. Harry se bajó de los brazos de Sirius sin dejarlo protestar, y lo sostuvo, por los hombros sin verle a la cara.

— Ya Ron… ¿Qué vas a lograr con matarlo? —Preguntó comenzando a llorar—. No es fácil, pero, hay que entender que es su parte veela que lo domina.

— ¡No puedo con tu maldita comprensión! ¡Piensa en ti mismo por una vez! —Le regañó en un intento cruel de bajarlo a la realidad—. ¡Mira como estás! ¡Llorando! ¡Llorando por el Maldito Hurón de Malfoy! No se merece ni una pizca de tu preocupación… ¡Nada! ¡Ni siquiera tu odio! —Harry se deslizó por la pared, con las manos en los oídos. Draco sintió que un líquido corría por su mejilla, sus dedos se movilizaron y atraparon una lágrima que escapaba fugitiva de sus ojos. Lucius lo miró suspirando. Sabía que eso iba a terminar en algo parecido.

— Que asco —Dijo el veela quitándose las lágrimas con la voz cortada por el llanto contenido—. Ya no quiero vivir —Los sentimientos de su pareja le llegaban con demasiada lucidez y transparencia. Su verdadera preocupación, su silenciosa aceptación, la tenue amistad a la que quería llegar si le era permitido. Supo que Harry casi inconscientemente, estaba dando todo lo mejor de si para hacer la situación llevadera, lograr una adaptación menos traumática. Se sentía muy mal, cualquier gana de existencia se estaba esfumando, y no encontraba recavar la fuerza suficiente como para enfrentarse a aquella persona que había lastimado tanto.

— Harry, levántate cielo —Le casi susurró el licántropo, tratando de calmar el llanto desgarrador que era ahogado por sus rodillas y estómago. Lo jaló suavemente—. No tiene porque terminar mal… —Le limpió las lágrimas—. Harry no está ofendido, ni mucho menos… tal vez sólo choqueado… Draco está arrepentido, estoy conciente de que cada vez que ellos dos hablan, le deja muy en claro, que por voluntad propia nunca lo lastimaría —Ron abrió la boca al escucharlo—. Sé también que se ha disculpado mucho antes de que sucediera algo. Ron, tienes que comprender que muchas de estas cosas se nos van de las manos. ¿Quieres decirle algo a Draco, cachorro? Está bien, no creo que haya otra cosa traumática esta noche.

El pelirrojo recayó en el hecho que Malfoy también estaba llorando. No hacía escándalo como Harry, pero, las lágrimas caían traicioneras sin retenciones, ni siquiera se había refugiado en su padre, sino que, como castigo parecía haber decidido sufrir su pena solo. "Su pareja"… llegó a la cabeza de éste: "Vamos Ron, Malfoy o Veela Malfoy, jamás le haría algo a Harry, es imposible; ellos sólo quieren lo mejor para su pareja. Saben cuando están tristes, alegres, cuando tienen ganas de hablar, cuando no…" recordó que todo eso se lo había dicho Hermione una noche. "Es más, son los mejores consoladores que existen, su tacto en el amor es lo más perfecto de este mundo. Pero, pierden la razón, algunas veces, especialmente en este caso. Su pareja es capaz de enloquecerles…, imagínate que no puedes obviar un deseo muy fuerte de poseerme, tan fuerte, que es doloroso, y no puedas hacerme nada, ni besarme, ni tocarme, ni poseerme. En algún momento aunque no quisiéramos, cedemos… ningún ser está hecho para soportar mucho tiempo el dolor, Ron…"

El dolor… si era tan doloroso como todo el mundo clamaba, entonces él estaba equivocado, no pecaría de hablador diciendo que él hubiese resistido mucho más de lo que hasta ahora había aguantado Malfoy… no poder estar libremente con la persona que amas con locura ¿Eh? Sí, el también enloquecería y buscaría alguna loca excusa para estar con él… luego podía alegar demencia temporal…

— Lo siento, Malfoy —Dijo el ojiazul. Todo el mundo lo miró, incluido Harry, el cual paró de llorar para escuchar mejor que decía su amigo, sin soltarse de la camisa de Remus. Parecía un niño, y se veía hasta ridículo, pero, no tenía pensando soltarse—. Está bien, sí, soy algo boca floja y muy impulsivo, no debí haber dicho eso, pero entiende que no eres tú, que no sientes nada por Harry, quién lo ve la mayoría del tiempo destrozado, por una situación que no debió ser. Sólo discúlpate ¿Ok?

El menor de los Malfoy miró a su padre. Las esposas desaparecieron… él tenía confianza en su hijo, lo había criado, y tenía mucho de si mismo. Ya había aprendido la lección, un Malfoy sólo necesita una vez y jamás volvería a tropezar con la misma piedra.

— Potter. Lo siento, he sido un maldito imbécil… —Remus lo separó de si poniéndolo delante, sin soltarle los hombros para que no volviera a sentir desprotección. El ojiverde estaba encogido, tratando de alejarse con las manos muy cerca de la boca—. No comprendía el valor de tu persona en mi vida —Se inclino con una mano en el pecho—. De verdad estoy gravemente arrepentido —Harry se sonrojó furiosamente, retrocedió un paso, pero el licano divertido no se lo permitió—. Hay una ley entre nosotros que te permite obligarme a hacer lo que desees, hasta que mi deuda por lastimarte esté saldada —El ojiverde abría y cerraba la boca sin poder decir nada. Eso había sido aún peor que la escena de los vestidores.

— Está bien —Dijo Lucius poniendo derecho a su hijo. Igual, o más divertido que Remus—. No queremos abrumar al señor Potter, con esto, simplemente déjalo pensar un rato… vamos a dormir, esto no ha pasado, del todo —Volteó y miró a Lupin lo encontró sonriendo también.

— Pero padre —Se escuchó protestar.

— Tranquilo Draco… vamos a tranquilizar a tu madre. Aún te queda mucho tiempo para jugar a ser caballero con el joven Harry —La cara de Ron era demasiado gracioso como para describirla.

— Bueno —Tosió par disimular la risita—. Creo que, como todo está solucionado, y Harry se siente mejor, podemos llevárnoslo con nosotros. Sirius, amorcito, cierra la boca. Y te felicito, haber dicho nada ha sido la mejor actuación que pudiste haber tenido.

— Yo… —Moduló tratando de decir algo el animago—. Yo no entiendo nada…

— Harry —Lo medio picó Ron.

— Necesito ir a dormir… mañana será otro día —Dijo y salió corriendo de allí queriendo huir de todo.

— Bueno, no salió tan mal —Soltó el ojidorado divertido, riéndose en voz alta—. Una desgracia puede traer también cosas buenas…

— No me imagino al joven Malfoy tratando de conquistar a Harry —Secundó la enfermera, cayendo en el juego de Remus.

— Pues, habrá que facilitarles la tarea —Dijo poniendo cara de diablo.

— No recordaba que también eras un merodeador, Remus… el cerebro detrás de Potter y de Black…

— Por suerte, todo terminó con bien. Sirius, ya —Dijo zapéandole—. Reacciona.

— ¿Eso quiere decir que a final de cuentas Malfoy júnior si va a tratar de conquistar a Harry?

— Por lo que se ve —Respondió el Gryffindor igual de traumado.

— La aceptación fue lo más difícil, lo que hizo el gen veela, al tener la oportunidad, fue mostrarle a Draco las posibilidades que tenía en un futuro para que recapacitara, ya Harry está fuera de peligro, al menos que se le insinúe demasiado descarado, y conociéndolo…

— ¡Oh no! —Gimió Ron, llevándose una mano a la cabeza—. ¡Oh no! ¡Oh no! ¡Oh no! ¡Que pesadilla! ¡Todo el mundo encuentra jodidamente sexy al niño-que-vivió! ¡Y lo peor es que el estúpido de Potter no hace nada para propiciarlo, simplemente mover el trasero de vaca que tiene! ¿Insinuársele? ¡Harry es la insinuación propiamente dicha! ¡La lasciva personificada!

— Calma Ron ¿No estás exagerando un poco? Sé que Harry heredó los genes mío y de James, pero, no hay que exagerar —Dijo Sirius sorprendido con la declaración del Weasley.

— No, no, no Black, tú no entiendes. Estábamos en sexto curso, era sábado, y no tengo ni la menor idea de donde mis compañeros de clases consiguieron alcohol. Harry dijo que no bebía, dos Gryffindor insistieron, cedió… me saltaré todo lo demás, es privado. Ebrio, ni siquiera borracho, el tranquilito de Potter ¡Logró montarle una erección de padre y señor nuestro a Seamus con una cucharilla!

— Eh… Ron, que Harry no se vaya a enterar que nos dijiste esto… capaz y nos cauteriza a todos…

— ¿Con una cucharilla? —Preguntó Sirius curioso.

— Señor Black —Le retó la enfermera.

— ¡Oh! Lo siento… que malo ha sido Harry, muy malo. Beber alcohol en Hogwarts está prohibido —Tosió—. Hay que hablar con él.

— No tienes remedio —Suspiró Remus negando con la cabeza.

— Remus, en serio esto es grave…

— Bueno, yo me regreso a mis deberes. Que pasen buenas noches señores.

— No te quedes nada ¿Qué pasó con la cucharilla? —Preguntó Black, justo luego de que la enfermera desapareciera.

— ¡Sirius Black!

— ¡A no! A mí no me dejas con esta, cuenta Ron.

— Lamiendo la cucharilla, mientras movía las caderas, no sabía ni que podía contorsionar las caderas así, ni que las tuviera tan pronunciadas —Dijo con el puño en los labios, entre toses, sonrojándose. La verdad es que desde ese día que había visto la otra parte de su amigo, le había llamado… joder aún podía recordar aquel torso humedecido por el sudor, con su razón nublada por el alcohol, bailando a un ritmo que sólo él escuchaba… había sido demasiado perturbador.

— Tenía que sacar esa asquerosidad de James —Dijo el ojidorado llevándose una mano a los ojos.

— Bueno, estaba ebrio —Razonó el ojigris.

— Le robaré la ropa a Crabbe —Comenzó a decir Ron alejándose—. Cuando menos así no se le verá nada… lo envolveré en quinientas capas… No lo dejaré salir de Gryffindor… tengo que hablar con Hermione urgentemente —Gimió por lo bajo.

TBC