Muy buenas noches hermosos lectorcitos. :3

Me temo que a partir de ahora voy a tener que publicarles cap los fines de semana. La escuela ya empezó y me deja menos tiempo u_u

A contestar reviews! :D

geminisnocris: No te prometo nada, peeeeeeero. Sí, va a conocer espectros más adelante. Muchas se llevarán una gran sorpresa... Chan! Chan! Chan! :D Siendo honesta, aun no tengo pensado que pasará cuando Alba la cuide, pero será épico jajajajaja.

Alba Salvatore: Aquí te traje la conti :3 Pobre Iriel, les gusta hacerla enojar xD

Sakuura13: Perdona la demora de una semana! Pero me temo que la escuela limita mi tiempo ahora u.u Otro beso!

Kirara .noa1: Me alegra que te guste! Lamento el pequeño errorcito son Deuteros Aun estoy leyendo el manga, voy por la parte de Kardia, Degel y Don Pose xD En este cap explico el porqué de su presencia en el cap anterior. Te prometo que Asmita aparecerá pronto! (Puse tu nombre así porque no me dejaba el documento ponerlo como va -.- No sé porque no me deja).

Pao de Piscis: Tendrá que explicar muuuuchas cosas a lo largo del fic xD

Asalea19: La policía siempre esta de adorno e.é Yo no sentiría tanta envidia por ser su pupila... Piensa que es como tener a Death de maestro D: Jajajaja, gracias por comentar siempre! :3

Liluz de Geminis: Awww muchas gracias por agregarme a tus favoritos! :3 Verdad que si? Los dorados nos acusarían de violadoras en potencia jajajaja, eres de las mías xD Saludines!

Tepucihuatl-Shun: Me alegra que te guste n.n Iriel es una caja de sorpresas... Se irán develando secretos a lo largo del fic...

Ghiinii: Me alegra que te guste! Claro que la sigo! :D Gracias por considerarlo tu favorito! :3

Aclaraciones: 'Entre comitas simples y cursiva': Pensamientos.

Sin más que decir, les dejo el cap!


Un reto pendiente: Primeras Pruebas

Al día siguiente, luego de la orden dada por el Patriarca, los caballeros y él mismo decidieron quién sería el primer "guardaespaldas" de Iriel, según ella. Kardia exigió ser el primero, alegando que como su maestro era su deber cuidarla. Pero pronto se le sumó Dohko diciendo que él era el más indicado para cuidarla puesto que ya tenía experiencia cuidando -léase Tenma- y que ella se sentía más en confianza con él. Lo último dicho por el chino hizo que a la pobre se le subieran los colores recordando su momento de sentimentalismo. Asmita por su parte le sonrió enigmáticamente a Iriel. Él no iba a pedir ser quien la cuide, pero sí que iba a hacerle muchas preguntas cuando tuviera la oportunidad, ella había despertado una pequeña chispa de curiosidad en él. Al final la disputa terminó con Dohko como ganador, no sin haber escuchado las mil y un quejas del escorpiano. El Patriarca decidió que sería lo mejor.

Cuando los caballeros se estaban retirando a sus respectivas casas, Shion se acercó a la muchacha, quién admiraba la altura de las columnas y la dureza de las mismas, las tocaba con un dedo, dándole pequeños golpecitos. Luego pasó a darle suaves golpecitos con el puño, hasta que lo golpeó más fuerte que las veces anteriores y suprimió un gemido de dolor. Esas columnas eran definitivamente duras.

—Si sigues así te harás daño—le sonrió el ariano. Iriel rio un poco.

—Los humanos somos los únicos que tropezamos con la misma piedra dos veces…—citó la muchacha sonriéndole.

— ¿Ya lo habías hecho? —Indagó divertido.

—Si… Hace unos momentos. Estaba frustrada por algo...

Luego de unos momentos, Shion decidió preguntarle lo que lo tenía tan intrigado.

— ¿Qué es "Alicia en el país de las Maravillas"? —Creo que no hace falta decir que la muchacha casi se cae de la impresión.

— ¡Que mala costumbre tienen los lemurianos de leer la mente! —Lo miró acusatoriamente mientras veía como al joven se le teñían las mejillas de rojo.

—Yo… Lo siento. No era mi intención incomodarte…—Se disculpó avergonzado. Dohko solo reía al ver en la situación que estaba su amigo.

—Descuida—de repente, Iriel recordó algo. —Espera un momento… ¿También me leíste la mente cuando pasé por tu templo? —Ahora ella era la avergonzada.

El caballero asintió sonriendo con una leve tonalidad rosácea pintando sus mejillas.

'¡Trágame tierra!'

— ¿Qué pensó cuándo pasó por tu templo, Shion? —Cuestionó curioso el caballero de Libra.

Iriel miró al santo de Aries con el ceño fruncido y algo sonrojada. De inmediato pensó algo que estaba segura él podría escuchar.

'Ni se te ocurra decirle algo o te juro que personalmente me encargaré de que te quedes sin descendencia. No sé cómo, pero lo haré.'

La chica no daba miedo, pero su mirada…

—Lo siento, no es algo que pueda decirte Dohko.

Iriel sonrió con superioridad. Mientras el chino resoplaba. Shion le sonrió a la mujer frente a él. La chica se acercó al caballero y al oído respondió su anterior pregunta.

—No me gustaría tener que explicar todo de nuevo, por eso te lo digo al oído—le dijo una vez que ya le había relatado lo esencial. Shion sonrió más abiertamente y dejó escapar una pequeña risa. Llamando la atención de Dohko nuevamente.

— ¿Qué tanto cuchichean ustedes? No intentes robármela Shion, ella está bajo mi cuidado por esta semana y ni tu ni nadie me la quitan—los tres rieron amenamente hasta que Dohko volvió a hablar. —Bueno, ya está anocheciendo, tú debes comer algo y luego a la cama señorita, ¿está bien?

—Te recuerdo que soy mayor que tú por un año, querido Dohko—Iriel lo miró con suficiencia. Sabiéndose ganadora. Aunque se desconcertó cuando lo vio sonreír ampliamente.

—El día que puedas ganarme en una pelea te reconoceré como mi superior, mientras tanto, yo mando—amplió aún más su sonrisa al ver la cara de la muchacha.

— ¡No es justo! ¡Barrerías el piso conmigo!

Los santos rieron y ella se los quedó mirando mal.

—A mí no me hace gracia—dijo Iriel cruzándose de brazos. —No te prometo que me duerma. —Luego cambió el tema drásticamente. —Aunque apuesto que no serías capaz de ganarme en un juego de mi mundo.

Eso despertó la curiosidad de los presentes, quienes ya iban bajando las escaleras que iban hacia Piscis.

— ¿Qué juego? —Preguntaron al unísono. Ahora el turno de reír era de la muchacha.

—Bueno, en realidad, también es del suyo—al ver sus caras de desconcierto se apresuró a decir: — ¡Acertijos! El primero que la adivine se gana… Se gana… ¡Saber uno de los acontecimientos que se darán a cabo en su futuro!

De inmediato les sorprendió, pero eso bastó para incitarla a decir el acertijo.

—A un joyero le dan cuatro trozos de cadena de tres eslabones cada uno, y le encargan que los una para hacer con ellos una pulsera. Al hacer el presupuesto de la reparación el joyero calcula que tiene que soldar cuatro eslabones, a un Euro cada uno el precio sería de cuatro Euros, pero el cliente no está de acuerdo y le dice cómo hacerlo soldando solo tres eslabones. ¿Cómo lo hizo?

Iriel terminó con una sonrisa de superioridad. Los caballeros se quedaron pensando en la posible respuesta.

—Tienen un día para resolverlo. Si no me dan la respuesta mañana a esta misma hora, yo decidiré a qué hora ir dormir y no les diré nada sobre su futuro. ¿Entendido?

Ambos caballeros asintieron pensativos. Al llegar a la casa de Piscis el caballero les hizo un gesto con la cabeza a modo de saludo, mirando con renovada curiosidad a la mujer. Ella le sonrió y siguieron su camino. Pasaron por Acuario, donde Degel los despidió. Lo mismo al atravesar Capricornio y Sagitario. Pero cuando pasaron por Escorpio no les fue muy fácil salir, contando con que el escorpión estaba algo celoso con Dohko por haberle "quitado" a su pupila. Al final, entre Shion y Dohko lograron convencer a Kardia de que los dejara pasar -con muchacha incluida- . Y al final llegaron sin muchas más complicaciones a Libra.

Iriel despidió a Shion con un beso en la mejilla, él, sin saber muy bien que hacer, imitó su gesto y siguió el descenso hasta su templo. No fue hasta un momento después, que Iriel palideció…

— ¡Por todos los dioses del Olimpo! ¡Agasha! ¿¡Cómo me pude haber olvidado de ella!? ¡La pobre aún debe estar esperándome! —Halándose sus cabellos en desesperación Iriel comenzó a caminar en todas direcciones, buscando a la niña, ante la atenta y divertida mirada de Dohko. Éste dejó escapar una risita, aunque intentó disimularlo. — ¿¡Se puede saber qué te hace tanta gracia!?

Dohko estalló en carcajadas, tanto así que terminó sujetándose su estómago. Cuando se hubo recuperado la miró y respondió.

—La pequeña ya está en su hogar, no te preocupes—al ver la mirada confundida de Iriel prosiguió. —Antes de subir a la reunión le pedí a Shion que la teletranportara al pueblo.

— ¿Y si yo no me quedaba? Hubiera tardado siglos en llegar al Rodorio. ¡Más de noche! ¿¡Y si me secuestraban!?

—De alguna manera ya sabía que te quedarías… Además, te hubiese acompañado al pueblo si hubieses tenido que volver. No me perdonaría que le pasase algo a una señorita estando yo para impedirlo—le sonrió de manera sincera, provocando que Iriel bajara su mirada sonriendo levemente también.


La cama era realmente dura. Se había acostado con la mejor intención de dormir, pero parecía que Hypnos no estaba de acuerdo con su decisión de hacerle caso al santo y descansar.

Recordaba su cama… Mullido colchón de espuma con memoria, sábanas suaves y frescas en verano y cálidas en invierno… Acolchado grueso y agradable, frazadas no muy pesadas ni demasiado livianas en invierno, su cubrecama de piel sintética con estampado de galaxia… Su comodísima almohada viscoelástica… Ah… Al día siguiente tendría una contractura divina…

La cama en la que trataba de conciliar el sueño era incomodísima. Colchón delgado, gastado y casi podía ver los ácaros acumulados entre las sábanas, que eran finas, pero cortas. Si la subía mucho, sus pies quedaban a la intemperie, si la bajaba, su pecho quedaba al aire. Al final decidió hacerse bolita y tratar de dormir...

'Extraño mis cosas… Ya van a ser dos días que no estoy en mi hogar… Volveré… De alguna manera…'


Pasar la noche no había sido nada sencillo… A eso de la de la mañana recién pudo conciliar el sueño. Iriel maldijo en todos los idiomas que sabía al caballero cuando éste la fue a despertar con demasiado entusiasmo. Dohko no contaba con que la chica le arrojara hasta la almohada. Después de incontables minutos, la chica se levantó, con un pésimo humor.

Iriel le preguntó a Dohko por el baño, a lo que se la quedó mirando un tanto confundido, por lo que la muchacha volvió a replantear la pregunta refiriéndose al cuarto de aseo. Luego de haberla llevado hasta el lugar, volvió a preparar el desayuno. Iriel limpió su rostro y acomodó su cabello. Al verse más decente llegó hasta el lugar que servía como una especie de cocina.

Luego de desayunar la chica preguntó por el caballero de Géminis, habiéndole intrigado en sobremanera que asistiera a la reunión.

'Debería estar en la Isla Kanon…'

Dohko le contó que esta había sido una ocasión especial, el Patriarca le había puesto una misión, de la cual ya había regresado. Por ese motivo había estado en la reunión, pero ya había regresado a la Isla Kanon. Iriel dejó escapar un pesado suspiro, le habría gustado hablar con él. Pedirle ser su discípula sería un suicidio.

'Sólo soy una chica que conoce el futuro y por razones que desconozco hace arder su cosmos enojándose… Por lo tanto, el trabajo pesado es de Tenma…'

Acabó sonriendo divertida, hasta que se acordó de quien se había autonombrado como su maestro…

'Madre mía… Ser discípula de él va a ser como ser discípula de DeathMask… Peeeeeeero, él es uno de los más veloces… Tendría que ir adelantándome al entrenamiento… ¡Ya sé!'

— ¡Dohko! —El nombrado se sobresaltó por lo repentino de su nombramiento. La miró esperando que continuara. — ¿Por casualidad tienes pesas que me prestes? Para piernas… ¿O debería decir tobillos…?

— ¿De entrenamiento? —Iriel asintió. —Ahora las traigo.

El santo le sonrió para luego irse hacia un determinado lugar en su templo. Al volver, trajo consigo un par de tobilleras de metal, a simple vista parecían ser livianas.

—Aquí tienes.

Al momento en que Iriel las sostuvo, casi se cae al suelo con ellas. Se asombró por el peso de las mismas.

'Y yo que pensé que eran más livianas… ¡Estas cosas pesan com kilos!'

— ¿Quieres que te las ponga? —Preguntó Dohko mientras la miraba con un dejo de diversión.

Iriel asintió, dándole de nuevo las pesas al santo. Él se acuclilló y puso las tobilleras en su debido lugar. Se levantó y miró a la muchacha. Iriel se propuso a dar el primer paso… Le costó a horrores.

'Bueeeeeno, veámosle el lado bueno… Al menos me servirán para ser más veloz.'

Luego de dar varios pasos y tratar de acostumbrarse al peso extra, la joven intentaba dar pequeños saltitos, aunque le era imposible. Antes de que pudiera seguir con eso, alguien irrumpió en la casa de Libra.

— ¡Buenos días, Dohko! —Saludó Tenma. Al ver a la otra chica frenó en seco. Supo que no era un caballero femenino puesto que no traía una máscara, se preguntó si sería un nuevo aprendiz de su maestro.

—Buenos días, Tenma. Te presento a Iriel, ella estará bajo mi cuidado por una semana. Iriel, él es Tenma, mi discípulo—aunque no hacía falta que lo presente, sería extraño si no lo hiciera.

—Buenos días, Iriel—saludó sonriente el muchacho.

—Buenos días, Tenma. Gusto en conocerte—Iriel le sonrió de igual manera y con un brillo especial en sus ojos. Adoraba a Tenma, lo admiraba también.

Tenma e Iriel hicieron buenas migas desde el principio. Tenían unas cuantas cosas en común y pensaban de manera similar, aunque son ciertas discrepancias en algunos temas. Luego de charlar de temas triviales, Dohko volvió a tomar la palabra.

—Tenma, ya tendrías que estar entrenando, ve al Coliseo, ahora. ¡Y no quiero escusas eh! Yo iré en un momento.

Dicho esto, el muchacho se fue algo enfurruñado. Al momento en que Iriel se disponía a abrir la boca apareció Kardia, provocándole un susto de muerte a la pobre. Éste se percató de las pesas en sus tobillos y sonrió. Cuando estuvo junto a ellos, comenzó a hablar.

—Ni creas que te librarás de las pruebas. ¿Recuerdas? —Iriel tragó en seco. Claro que las recordaba… Y la primera ni siquiera la completó…

— ¿Qué pruebas, Kardia? Acuérdate que yo soy quien la cuida esta semana.

—Tú eres su cuidador, pero yo soy su maestro. Puedes acompañarnos al pueblo si lo deseas—dijo altivo, con una sonrisa de lado, ignorando su pregunta.

— ¿Al pueblo? ¿Para qué? —Preguntó esta vez Iriel curiosa.

—Allí realizarás algunas de las pruebas. La primera, será en el Coliseo.

'Que no me haga pelear… Que no me haga pelear… Que no me haga pelear… ¡Moriré!'

Dicho eso, los tres se dirigieron al Coliseo. Una vez allí, Iriel pudo apreciar como los matutinos rayos solares pintaban el suelo y las columnas… Más de un caballero cesó su entrenamiento solo para ver a los dos caballeros de oro, uno a cada lado de la muchacha, que parecía perdida en sus pensamientos. Y vaya que lo estaba…

No era usual que los santos de oro hicieran acto de presencia. Menos el santo de Escorpio. Por lo general Dohko, Shion, Sísifo y Regulus eran quienes iban más a menudo.

—Bien, la primera prueba será la velocidad.

'Ya perdí.'

La chica hizo un amague para sacarse las pesas, cuando la voz de su nuevo maestro la detuvo.

— ¿Qué crees que haces? No te las quites. Mucho mejor si las llevas puestas—sonrió sardónicamente y prosiguió. —Deberás dar una vuelta alrededor del Coliseo en el menor tiempo posible, sin detenerte o deberás comenzar de nuevo. ¿Entendido?

La muchacha asintió y comenzó, aunque le contó demasiado entrar en ritmo. Una cosa era correr normalmente y otra muy distinta era correr con peso extra. Hacía un gran esfuerzo para levantar las piernas y casi se da de bruces contra el suelo en más de una ocasión.

Por donde pasaba, se oían murmullos y cuchicheos por parte de los soldados y aspirantes.

"¿Acaso es una nueva aspirante?"

"¿Por qué no lleva una máscara?"

"¿Es la discípula del santo dorado de Escorpio?"

"No tiene muy buena forma física."

"No durará ni una semana."

"Se ve muy debilucha."

"No saldrá con vida de su entrenamiento."

"Se dice que Kardia de escorpio es muy exigente…"

"Pobre muchacha, hasta siento lástima por ella."

Muchos comentarios llegaban a sus oídos, al punto de hacerla enojar. '¿¡Pero quiénes se creen que son!? ¡A lo sumo llegarán a ser simples soldados! ¡Ellos son quienes darán lástima! ¡No soy ninguna debilucha!'

Quizá haya sido obra de su orgullo herido, o la ira en sí, lo que la impulsó a correr a todo lo que las pesas le permitían. Consiguió levantar un poco más las piernas, comenzaba a acostumbrarse. Kardia sonrió a lo lejos, dándose cuenta de que su estrategia había sido la correcta. Al saber que su pupila era algo temperamental, y siendo consciente de que los aspirantes eran muy competitivos y muchos de ellos tomaban como costumbre destrozar a los nuevos con palabras hirientes, sabía que esos comentarios surtirían efecto en ella, haciéndola enojar. Lo que aumentaría de alguna u otra forma, su empeño. La chiquilla era orgullosa. Él lo sabía y lo usaría a su favor.

Pasados unos cinco u ocho minutos, Iriel retornó al punto de partida, agitada a más no poder, agotada y sin aire. Vaya que le había costado darle toda la vuelta al Coliseo…

—Muy lenta, pero para ser la primera vez, no estuviste tan mal—apremió Kardia. Con todos los cabellos revueltos y aun con el ritmo cardíaco acelerado, la muchacha sonrió.

—Lo hiciste bien, considerando que es tu primera vez—animó Dohko.

—La segunda prueba es la fuerza. Quiero ver cuánto peso eres capaz de levantar—ahí sí que el rostro de Iriel perdió todo su color. —Comenzaremos con esa columna de allá.

Kardia apuntó a una columna rota a unos metros. Cuando la chica la vio, volvió a mirar a su maestro con una mirada de "no bromees… ¿Acaso crees que soy pariente lejano de Hulk?"

—Anda, que no tenemos todo el día—una clara orden que no debía ni podía ser ignorada o refutada.

A paso lento y con la resignación pintada en su rostro, Iriel se encaminó a la "colosal masa de piedra" hasta estar junto a ella. La miró desde todos los ángulos posibles.

— ¿No crees que estás exagerando, Kardia? Recuerda que es de otro mundo… Lo más probable es que no tengan las mismas costumbres de entrenamiento que nosotros…—Le susurró Dohko a su compañero de armas.

—No. Ella está en nuestro mundo ahora, deberá aprender a lidiar con eso y cosas peores—dijo sin perder su sonrisa. Aunque Dohko no quedó conforme, optó por no decir nada más.

Pese a que intentaba, Iriel no conseguía mover la columna caída ni un mísero centímetro. Por más fuerza que hiciera, no lo lograba. Lo intentó de costado, desde arriba, empujándola desde abajo, hasta pasó de largo, cayendo de bruces contra el suelo. Aunque la columna quedó en su estómago, ella por encima de la misma. Eso logró hacer que Kardia riera a más no poder, ante la mirada desaprobatoria de Dohko, quien negaba repetidas veces con la cabeza.

—No creía que eras tan débil—y ahí estaba Kardia, burlándose de ella. Iriel frunció el ceño, levantándose de un salto.

— ¿¡Tengo cara de ser pariente lejano de Hulk!? —Ya estaba enfadada.

'¡Ni que tuviera súper fuerza!'

Kardia cesó su risa y la miró con curiosidad. Dohko también.

— ¿Quién es Hulk? —Preguntó el santo de Escorpio alzando una ceja.

'Y aquí vamos de nuevo…'

— ¿Quieren que les cuente la historia? —Dijo casi con resignación.

Ambos santos asintieron enérgicamente, como si de dos pequeños niños se tratase. Estaban sumamente interesados en todo lo que viniera del mundo de Iriel.

—Bueno… Aquí vamos… 'Gracias al cielo que soy fanática de Marvel, o sino no podría explicarles.' —Suspiró y comenzó el relato: —Bruce Banner era un científico que trabajaba en una bomba de radiación Gamma para el ejército estadounidense. Entonces, Bruce se dio cuenta de que un joven llamado Rick Jones había entrado al campo de pruebas. Banner salió corriendo para salvar al muchacho y heroicamente lo empujó a una zanja de protección que le salvó la vida a Rick, pero Bruce quedó expuesto a cantidades extremas de radiación Gamma que alteraron la estructura de su ADN. Cuando Bruce se enojaba, éste se transformaba en una criatura de color verde con poderes increíbles que aumentaban su capacidad física al que le apodaron Hulk—hizo una corta pausa, dándoles tiempo para comprender y luego siguió.—Es una de las criaturas más poderosas que existe, y la más fuerte. Al enfurecerse se vuelve más fuerte de lo normal es verde y muy musculoso pude levantar entre setenta y cien toneladas estando calmado. Estando enojado, su capacidad de fuerza puede aumentar hasta niveles ilimitados.

Las exclamaciones de sorpresa por parte de los santos de oro no se hicieron esperar. Iriel por su parte, sentía la boca seca de tanto hablar. Kardia puso una sonrisa que rosaba el sadismo.

—Interesante… ¡Como me gustaría tenerlo como trofeo!

'Éste no va a cambiar nunca…'

—Kardia, Hulk te haría picadillo—Iriel estalló en risas. Mosqueando un poco al santo mencionado.

— ¿Por qué tan segura? ¿¡Dudas de mi poder!? —Cuestionó con el ceño fruncido.

—Porque Hulk le dio una paliza a un dios. Dejándolo inconsciente. ¡E incluso lo llamó debilucho! —La chica volvía a estallar en carcajadas, llamando la atención de algunos aspirantes y maestros. Se sujetaba el estómago y aspiraba fuertemente, puesto que se quedaba sin aire debido a la risa.

Mientras tanto, los santos estaban estupefactos ante lo relatado por la mujer. ¿De verdad esa criatura era tan poderosa? ¿No era un peligro para el mundo de Iriel?

Por otro lado, Dohko tenía una duda respecto a eso.

— ¿Qué son los rayos Gamma? —Dijo al ver que Iriel ya se había calmado.

—La radiación gamma es un tipo de radiación electromagnética producida generalmente por elementos radiactivos, procesos subatómicos como la aniquilación de un par positrón-electrón. Este tipo de radiación tan energética también es producida en fenómenos astrofísicos de gran violencia—finalizó con una amplia sonrisa.

'Sabía que de algo me serviría prestar atención en la clase de física.'

—Aunque no se crean que Hulk existe, al menos no en mi mundo. Quizá exista en otra dimensión, como ustedes…

Ante esto Dohko suspiró aliviado, por un momento pensó que esa cosa existía en el mundo de Iriel. Mira que una criatura le dé una paliza a un dios sin problemas…

— ¡Hora de ir al pueblo! Allá tendrás que cumplir la tercer prueba—Kardia volvió a sonreír enigmáticamente.

'¿En qué me metí…? Encima esto es como una especie de diagnóstico… No me quiero ni imaginar cuando empiecen las "clases".'

—Ni creas que caminaré hasta allá. Ya me cansé—Iriel se dejó caer dramáticamente sobre la columna rota. Sin la más mínima intención de levantarse.

— ¿Te pregunté si querías? Es una orden. Soy tu maestro y como tal, me debes respeto—dijo Kardia medio en serio, medio en broma.

—Respeto tu abuela. Tu solito quisiste ser mi maestro, ahora te aguantas.

Dohko estalló en carcajadas al momento en que veía como la ceja de Kardia temblaba ligeramente. Nunca nadie lo había desafiado de la manera que esta chica lo hacía. Siempre hacían todo lo que él quisiese por miedo a represalias. En cambio Iriel, le llevaba la contra sin grandes esfuerzos.

Kardia no aceptaría un "no" por respuesta. Se acercó a ella y sin muchos miramientos la cargó en su hombro izquierdo cual saco de papas. Ganándose quejas y suaves golpes en la espalda por parte de la muchacha, quién protestaba e intentaba hacer que la bajase golpeándolo lo más fuerte que podía, pero era evidente que no le hacía ni cosquillas. La fuerza física no era su fuerte, al menos no contra un santo dorado con años de arduo entrenamiento.

Al cabo de un rato llegaron al pueblo, con Dohko detrás de Kardia. Le hacía gestos graciosos a la chica burlándose de Kardia, a su vez que ésta le hacía algún que otro gesto en contestación. Iriel ya había desistido en sus intentos por volver al suelo. Sabía que sería en vano seguir golpeando la espalda del santo. Optó por hacerle cosquillas, aunque no contó con que Kardia le hiciera cosquillas a ella también, pasado cierto tiempo de atacarse mutuamente con cosquillas, dejaron de hacerlo y el camino se volvió un poco más apacible.

Cuando estuvieron en Rodorio, Kardia la bajó.

—La tercera prueba será de ingenio—Iriel abrió sus ojos con curiosidad, si ella tenía un talento, era ese. —Tendrás que obtener cinco manzanas sin pagarlas. Si las robas, nadie debe verte o habrás fallado. Si quieres conseguirlas por otros medios, te las arreglas como puedas. ¿Entendido?

Iriel sonrió ladinamente y asintió. Sin demorarse llegó hasta un puesto de manzanas. Recordó lo aprendido en las clases de teatro que había tenido en sus años de escuela. Comenzó a pensar en mil y un escenas tristes, de películas, novelas, doramas, mangas… Hasta que como un recuerdo fugaz apareció ante ella el momento en que Kardia moría… Por su mente pasaron las imágenes de él dando su último hálito de vida… Eso sinceramente le rompía el corazón. Y al verlo ahí, con vida, probándola, sonriendo… Hizo que las lágrimas fluyeran naturalmente, llamando la atención de algunos pueblerinos. Cuando estuvo frente al puesto de manzanas hizo un amague para secarse sus lágrimas, mientras miraba al suelo, ante la atenta mirada del vendedor.

— ¿Qué le sucede, señorita? —Preguntó con un dejo de preocupación.

Iriel, con voz temblorosa y ojos llorosos le contestó.

—Y-yo… Necesito algunas manzanas para el tratamiento de mi hermano mayor… Pero no tenemos dinero y… Y no sé qué hacer—se secó algunas lágrimas mientras otras más caían. Conmoviendo al vendedor y a la gente alrededor. —Verá, él está m-mal del corazón, las ma-manzanas le ayudan, pero ya no quedan, ya no quedan más…—Volvió a llorar, apretujando el corazón quienes presenciaban la escena.

— ¡Oh señorita, no se preocupe! ¡Puede llevarse estas manzanas gratis! ¡No hace falta que las pague! —El vendedor le sonrió fraternalmente. —Considérelas como un regalo, ¿sí?

'Sé que está mal… Pero no pienso robar nada.'

— ¿Está se-seguro? —El vendedor asintió sonriéndole. —Gra-gracias.

'¡Wow! ¡Debería ser actriz!'

Luego de haber tomado las manzanas, se despidió de ellos, cuando estuvo fuera del alcance de los ojos de los pueblerinos, secó sus lágrimas y dejó salir una suave risa. Kardia y Dohko lo habían visto todo desde un árbol, bien camuflados. No podían creer lo que veían, ¡esa chica mentía como un profesional! ¡Había llorado y todo!

Se encontraron en el mismo lugar que al comienzo. Las manzanas que le habían dado a Iriel eran muchas más que de las que le había dicho Kardia que consiguiese.

— ¡Esa es mi muchachita! —Kardia la abrazó fuertemente, haciendo que Iriel soltara un pequeño y casi inaudible gemido de dolor. — ¡Estuviste genial! Ahora tendré más manzanas, ya me había quedado sin ninguna.

Kardia la soltó y fue el turno de Dohko para felicitarla.

—No apruebo que hayas engañado al vendedor, pero debo admitir que es la prueba en la que mejor te ha ido—el chino le sonrió y revolvió sus cabellos.

—Era eso o robarlas, cosa que va contra mis principios—cuando Dohko le revolvió sus cabellos se quejó. — ¡Oye! ¡Recuerda que soy un año mayor que tú!

—Pero te vez como una niña de quince—Dohko rio suavemente. —Me es imposible tratarte como alguien que es mayor.

'No sé si debería sentirme halagada u ofendida…'

— ¡Ya! ¡Ya! Volvamos al Santuario, aun te quedan dos pruebas por delante—sentenció Kardia sumándose a la risa de Dohko.

'¡SHIT!'

De vuelta en el Santuario, se fueron a un lugar un poco más alejado de los demás aspirantes. Bastante más alejados a decir verdad.

—Dohko, trae a tu aprendiz—pidió el santo de Escorpio. —Lo necesitaremos para la siguiente prueba.

'Oh-oh… Que no sea para lo que estoy pensando… Que no sea para lo que estoy pensando… Que no sea para lo que est…'

—La cuarta prueba será pelea cuerpo a cuerpo.

'Fuck.'

Unos momentos más tarde, Dohko volvió junto a Tenma. Kardia le explicó que tendría que pelear contra Iriel, se le veía confiado.

'¿Quién no se sentiría confiado? Es como si le dijeran a un profesional pelear contra un amateur. Aunque pensándolo bien… Él no aprendió con técnicas… ¡Muajajaja! En eso tengo la ventaja, en mi mundo recibí clases de pelea, diversas clases. Puntos estratégicos, movimientos clave… Creo que no me irá tan mal…'

Iriel y Tenma fueron un poco más alejados de los santos. Se quedaron mirando por un momento, hasta que Tenma hizo el primer movimiento, un golpe directo al rostro. Iriel lo esquivó, y rápidamente le asestó un golpe certero en la barbilla enviándolo un poco lejos.

Tenma se puso de pie rápidamente, esta vez no la subestimaría. Intentó golpearla en el estómago, pero no contó con la agilidad de la mujer, quién giró más por reflejo que otra cosa, esquivando el golpe. Con otro giro más, se agachó levemente para darle una patada en la espalda, siendo esta vez esquivada por Tenma. Comenzaron a lanzar puñetazos y patadas, siendo evadidas por poco, aunque alguna que otra daba en el blanco. Más que nada en los brazos. Los movimientos de ataque y defensa de Iriel eran buenos, pero no estaban del todo pulidos.

Tenma consiguió golpear en el rostro a Iriel, a un costado de la frente. La chica se quejó por el dolor, pero en respuesta lanzó una patada directo al costado del muchacho. Dio en el lugar esperado, tensando por un momento al chico, que no se la esperaba. Iriel estaba a punto de atacar de nuevo, cuando la voz de Kardia la frenó.

—Suficiente. Iriel, se ve que sabes lo que haces, pero tú ataque deja mucho que desear—dijo serio.

—Tú no quieres lastimarlo, eso no te servirá cuando tengas que enfrentar a un enemigo de verdad—dijo Dohko acercándose.

—Recuerda que al estar en un entrenamiento, tu oponente se convierte en tu enemigo—dijo Kardia retomando la palabra. Iriel asintió, sobándose la frente.

'Y yo que pensé que no tendría que pelear… ¡Au!'

—Bien niñito, puedes irte, ya no te necesito—el aludido se quejó por como lo había llamado. Pero luego de unas palabras de Dohko se fue a seguir su entrenamiento.

'¡Al fin alguien me entiende! Hasta a Tenma le molesta que le digan niño.'

—Y la quinta pru…—no pudo finalizar ya que su pupila lo cortó.

— ¡Ah no! ¡Eso sí que no! ¡Otra prueba más y te acuso de explotación y abuso de poder! —Exclamó Iriel dejándose caer al suelo.

— ¿Abuso de poder? —Kardia alzó una ceja.

—Ya déjala descansar, para no ser de nuestro mundo ya hizo bastante por hoy. Además, ya se perdió el almuerzo. Tiene que comer algo. Y como está bajo mi cuidado…—Dohko se acercó a Iriel y cargándola en su espalda se fue caminando. La chica no se opuso, estaba muy cansada como para replicar.

Las pesas en sus tobillos le dolían un poco y sumándole que peleó con vestido, daban por resultado a varias complicaciones, entre ellas, las de evitar que se vea algo más de lo legal.

Kardia se quejó por haber sido ignorado, pero a fin de cuentas comenzó a seguirlos. Llegaron hasta Libra, el santo de Escorpio siguió de largo hasta su templo mientras que Dohko e Iriel se internaban en la parte privada de la casa. Una vez allí, almorzaron y el santo de oro dejó que Iriel descansara.

Al cabo de un rato, a Dohko le picó la curiosidad por las cosas en el mundo de Iriel…

—Iriel…—La muchacha lo miró y con un "mmh" le indicó que siguiera. — Tú dices que en tu mundo hay muchas cosas que aquí no hay. ¿Podrías decirme algunas?

Iriel sonrió y empezó a hablar.

—Mmm… Veamos, hay tantas cosas… Verás, hay cosas llamadas automóviles, son usados como medio de transporte. Ya no se utilizan los caballos, al menos no en las ciudades. Son muy veloces y pueden viajar cuatro o cinco personas a la vez. También hay camiones, autobuses y motocicletas que cumplen la misma función. Serían como carretas evolucionadas—Iriel le sonrió y prosiguió. —También hay aviones, que son… Mmm… Como enormes pájaros de metal, pueden transportar a muchísimas personas a la vez, por el aire. Vuelan a muchísimos metros de altura por larguísimas distancias.

—Explica eso—pidió Dohko, parecía un pequeño niño, hasta le brillaban los ojitos.

—Verás, un viaje que a carreta puede tardar varios días, en avión solo tarda un par de horas.

—Wow… Es muy veloz…

—Sí que lo es… Aunque no me gusta viajar en ellos…—Iriel hizo una mueca de desagrado.

— ¿Por qué no te gusta? —Cuestionó Dohko confundido. A él le llamaba mucho la atención, le gustaría poder viajar así de rápido.

—Me dan miedo las alturas—confesó la muchacha con simpleza.

Luego de explicarle lo que eran los teléfonos, las autopistas, la televisión, los videojuegos, la electricidad y demás artefactos tecnológicos, Dohko quedó fascinado. Iriel tuvo un momento de nostalgia al recordar su mundo. Podía estar rodeada de los personajes que ella más amaba, pero…

El hogar es el hogar…


Espero que les haya gustado este cap! Es el más largo del fic hasta ahora o.o

Díganme... ¿Podrían ustedes resolver el acertijo de Iriel? Si creen saber la respuesta, diganmela en los comentarios! Si alguna/o gana, tendrá la oportunidad de elegir uno de los siguientes premios:

-Un fanart de Iriel hecho por mi.

-Un video con letra, de la canción cantada por Iriel en el capítulo 4. (Me escucharán cantar xD)

-Un ¿sabías qué? de esta historia al final del siguiente capítulo. (Les diría cosas del fic que no se muestran).

Dejen reviews!

Los amo!

Hikari-Moonlight.