vii. Un medio para olvidar
"De acuerdo. ¿Mañana a las cinco, entonces? Nadie estará en el estudio a esa hora porque estoy programado para estar en otro lugar, así que no tienes que preocuparte por ningún fotógrafo golpeándote la nariz de nuevo" bromeó Syaoran.
"Gracias por tu preocupación" murmuró Sakura con sarcasmo. "Bien, mañana a las cinco. Nos vemos"
Sin decir adiós, ella colgó y Syaoran se quedó mirando sorprendido el teléfono en su mano antes de empezar a reírse solo. Era extraño que alguien además de Meiling se atreviera a terminarle la llamada.
Repasó mentalmente la conversación y se dio cuenta de lo extravagante que sonaba que él, voluntariamente, haya acordado encontrarse con una paparazzi para que le saque unas fotos. Al menos serán fotos que yo mismo acepté que me tomen, pensó.
Pero, por supuesto, él sabía que ésa no era la verdadera razón por la que quedó verse con ella.
Un muy firme NO se le formó en la punta de la lengua ante ese pensamiento, y tras un par de segundos de deliberación, recordó cuán extrañamente cómodo se sentía cuando estaba en su presencia. Fue una gran distracción estar con ella todo ese día que la llevó al hospital. Le hizo olvidar -por primera vez desde que el escándalo ocurrió- las cadenas de su fama. No podía identificar la razón -quizás que ella lo trataba como si fuera una persona más. Él quería volver a sentir eso. Sufría por ello. Y por eso, le dijo que sí.
Ahora, solo tenía que pensar cómo se lo iba a decir a Meiling. Ella lo mataría... Y luego seguramente lo traería de vuelta a la vida para asesinarlo de nuevo.
Sakura bajó el celular sintiéndose perdida mientras Tomoyo la miraba en shock. "Sakura, ¿acaso acabas de colgarle a Syaoran Li?"
Ella rió. "Creo que acabo de hacerlo. No me ha llamado para cancelar, así que supongo que no se ha molestado mucho". Levantó un puño y continuó con un tono de voz a la defensiva. "¡Pero él sin duda se lo merecía! ¡Solo porque es famoso no puede portarse como un pelmazo conmigo!"
"Sonó más a que te estaba bromeando" contestó Tomoyo. De pronto, jadeó y se puso de pie. Las estrellitas en sus ojos reaparecieron con fuerza. "¡Syaoran Li te estaba bromeando! Oh por Dios, Sakura, ¡es como si ustedes fueran mejores amigos!"
Sakura rió nuevamente, sacudiendo la cabeza. "¿Podrías dejar eso? Apenas lo conozco. Solo me he encontrado con él un par de veces. Y deja de decirle 'Syaoran Li'. Suena raro"
"¿Y cómo se supone que debo llamarlo? Ése es su nombre"
"Sí, pero ¿acaso no es innecesario que le llames por su nombre completo? No andas por ahí llamándome Sakura Kinomoto."
"Sí, claro, pero somos mejores amigas. Él es una celebridad. No puedo llamarle por su nombre, o-"
"O qué, ¿la policía vendrá a arrestarte?", bromeó Sakura sacando la lengua. Sonrió y regresó su vista al televisor. "Dejemos esto como está y sigamos viendo la película, ¿de acuerdo? Te contaré todo lo de mañana cuando llegue a casa. Lo prometo."
"Me llamas apenas regreses" le exigió Tomoyo dándole golpecitos con el dedo índice.
"Sí, sí..."
Sakura encontraba más difícil concentrarse conforme avanzaba la película. Era raro ver a Syaoran en la pantalla sabiendo que se encontraría con él al día siguiente. Se preguntaba la razón que le hizo aceptar. Muchos le han dicho que es una chica poco común, pero ellos si supieran lo que Syaoran acababa de hacer, probablemente dirían que Sakura es bastante normal en comparación con él.
"¿Una paparazzi? Estás lleno de sorpresas, amigo" rió Eriol. Bajó su taza de café y miró a su amigo con atención.
"¿Qué, me lo vas a decir a mí?" respondió Syaoran con una mano sosteniendo su barbilla.
Syaoran había llamado a Eriol inmediatamente después de de hablar con Sakura, ya que su horario decía que estaría en Publicaciones Hiragizawa a las 5:30pm del día siguiente. Eriol le dijo que pasara por su oficina porque se quedaría trabajando hasta tarde, así que Syaoran llevó la cena para ambos. Luego de explicarle la situación por la que no asistiría, imaginando que sería mejor decírselo él mismo que dejar a Meiling reprogramar la cita –porque aún no tenía idea de qué decirle a ella y salir vivo del intento–, Eriol reaccionó con diversión. Al ver a su amigo reír, Syaoran se relajó un poco, recordó que había pasado mucho tiempo desde que la última vez que estuvo en las oficinas de Hiragizawa por razones fuera de negocios.
"Claro que no", replicó Eriol encogiéndose de hombres sin dejar de sonreír. "Le diré a Meiling que no podré asistir a la reunión que teníamos programada. Con lo ocupado que estoy últimamente, es algo bastante creíble"
Syaoran asintió. "Sí, Meiling me ha comentado que tienes mucho trabajo"
Un resoplido salió de la boca de Eriol. De pronto, no se veía tan contento. "Eso es poco decir. En realidad, creo que mi padre está preparándome para dejarme la empresa en unos años antes de lo pensado. Y, debo decirte, no tienes idea de lo engreídas y egocéntricas que son algunas de las personas con las que trabajo".
"¿No recuerdas la industria para la que trabajo?". Syaoran levantó una ceja. "Tengo más que una idea, lo sé de primera mano".
"Ah. De algún modo, a veces olvido que eres la más grande estrella musical del país" sonrió Eriol. "Pero, regresando al tema. Tengo curiosidad". Syaoran sabía que esa parte se venía, y Eriol se percató de lo que pensaba su amigo. "Sabes muy bien que jamás dejaría que te vayas de aquí con solo esa pequeña explicación que me diste. ¿Quién es ella?".
Syaoran suspiró, resignado, y se recostó en su silla. "No lo sé, solo una paparazzi novata, pero no sé cómo he pasado una cantidad absurda de tiempo con ella últimamente. Mi vida ya era muy poco común antes, pero esto realmente es otro nivel". Eriol levantó una ceja, y Syaoran le contó su primer encuentro con Sakura y la tarde en el hospital.
Cuando Syaoran terminó su historia, Eriol estaba llorando de risa. "Esto es una locura. Nadie debe enterarse de este tipo de cosas, ¿si se divulgara por los medios?... ¿En qué demonios estás pensando? Eres consciente de que Meiling te matará si se entera de lo que harás mañana, ¿cierto?".
Syaoran rodó los ojos. Claro que lo sé, Eriol, pensó. Tamborileó los dedos sobre el escritorio de su amigo, agitado. "Sé que es raro" murmuró finalmente. "Y también sé que es estúpido, pero fue una de esas decisiones del momento... estuve a punto de decirle que no".
Eriol no sabía si le sorprendía o no ver a Syaoran sufrir por encontrar una explicación.
Por un lado, no le sorprendía que Syaoran estuviera haciendo una locura. Durante los últimos meses, su amigo superestrella había vivido de locura en locura más que nunca, gracias al escándalo que apareció en su vida. Perder a Mizuki solo hizo aumentar esas situaciones en su vida. Syaoran siempre supo cómo vivir con la tormenta que era su inmensa fama; pero Eriol había observado que Syaoran solo podía esquivar las tormentas. Cuando Mizuki se convirtió en su sistema de soporte, él finalmente consiguió manejarlas. Y ahora que ella ya no estaba –y que se fue de ese modo, en medio de un escándalo–, Syaoran estaba listo para hundirse.
Eriol conocía a Syaoran mejor que nadie, excepto tal vez Meiling. Veía a su amigo por fuera mostrándose relajado y manteniendo el control, pero sabía que por dentro estaba luchando. Y llevaba luchando meses, así que las medidas desesperadas no estaban fuera de cuestión. Era normal que hiciera alguna locura.
Por el otro lado, lo que sí le sorprendía era que hiciera esa locura. Syaoran detestaba a los paparazzis. Después de todo, fueron quienes hicieron estallar los problemas en su vida. ¿Qué es lo que pasaba con esa paparazzi en particular? Bien, de acuerdo, ella no sonaba amenazadora o intrusiva, y era extraño. Syaoran le dijo, con una gran sonrisa, que ella era nueva en su trabajo y que parecía no tener idea de lo que estaba haciendo. Pero aún así, él era una persona práctica y jamás se hubiera tomado siquiera la molestia de gastar su tiempo con gente como ella. Eriol no podía imaginárselo.
"Hay algo muy gracioso en ella" se defendió Syaoran, encogiéndose de hombros.
"¿Eso es todo lo que puedes decir?" se quejó Eriol, divertido y decepcionado al mismo tiempo.
"No lo sé. Esto sonará muy tonto, pero ayer, que pasé todo el día con ella, apenas pensé en el infierno que he estado viviendo. Fue un alivio. Como un dolor de cabeza que se fue temporalmente, o algo así". Syaoran sonrió levemente. "Aunque creo que ella tiene un tipo de personalidad que puede empezar otro dolor de cabeza"
Eriol rió.
Allí estaba. Ella era un medio para olvidar. ¿Cómo podría decirle no a algo así? Syaoran ha estado plagado de fama toda su vida, recientemente más que nunca; era la ironía de las ironías pero de alguna forma esa paparazzi le hizo sacar eso de su mente. Aunque Eriol seguía curioso, se imaginó que obtendría más detalles en algún momento.
"De acuerdo. Tienes mi palabra. Llamaré a Meiling para cancelar, aunque si se entera de esto vendrá a decapitarme o algo así de espantoso..." Eriol se estremeció al pensar en el lado tenebroso de Meiling.
Una sonrisa se formó en los labios de Syaoran. "No te preocupes, ella no se enterará". Cerró su caja de comida vacía y la lanzó al tacho de basura, se puso de pie y con un ademán se volteó para irse.
"Me debes una" sonrió Eriol mientras regresaba a su labor.
"¡No hay problema!" le contestó Syaoran desde el pasillo.
Sakura observaba su reflejo en el espejo mientras se amarraba el cabello. Tras estirarse la blusa y darse un último vistazo, recogió su bolso para salir.
Hora de encontrarme con Syaoran Li otra vez.
Jamás en su vida creyó que pasaría tanto tiempo con alguien tan famoso.
Tampoco creyó que podría decir tanto sobre su personalidad, pero a pesar de su ego y su pequeño complejo de necio, Sakura en realidad descubrió que se sentía muy cómoda estando con él. Nunca había sido una de esas personas que se dejan enceguecer por la fama y ésta podría ser una razón, pero eso no explicaba que actuara tan despreocupadamente a su alrededor. Era un alivio; sin embargo, porque de ese modo su trabajo no se sentía como si fuera verdadero trabajo.
Al bajar del bus y caminar hacia el estudio, Sakura pudo ver que Syaoran tuvo razón. Las calles estaban vacías excepto por alguno autos que pasaban y peatones caminando en los alrededores, la escena se veía radicalmente diferente a dos días atrás, cuando la turba de paparazzis llenaba la calle. Caminó hacia la parte de atrás del edificio y se mordió el labio mientras buscaba el número de Syaoran y presionaba llamar.
Por más que reprendió a Tomoyo por dejarse apabullar por la fama, para Sakura la idea de tener una entrada en su agenda telefónica que se titulara Syaoran Li le parecía tan rara que había decidido borrar su nombre de sus contactos y en cambio guardar su número como "Hombre extraño", lo que consideraba una buena descripción de él. Ojos que no ven, corazón que no siente, se imaginó.
"¿Hola?"
"Hola. Ya llegué", contestó Sakura, mirando alrededor. Tenía la sensación de estar en medio de una misión secreta, si algún paparazzi alrededor la descubría, su vida personal prácticamente se iría al infierno.
"Bajo ya mismo"
Tras solo unos instantes, Syaoran abrió la puerta frente a ella, y Sakura tuvo que hacer un gran esfuerzo para no reírse al verlo asomar la cabeza para observar alrededor antes de salir completamente. Al menos no era la única que parecía paranoica.
"¿Cómo estás?". Tuvo la sensación de que era raro preguntarle eso. Últimamente sentía eso muy seguido.
Basta, se dijo a sí misma. Le has dicho mil veces a Tomoyo que él no es diferente del resto de nosotros solo por ser una celebridad.
"Estoy bien", le contestó, encogiéndose de hombros, "¿y tú? ¿Cómo va tu nariz?"
Sakura no pudo evitar suspirar. Al parecer, él nunca dejaría de sacar ese tema. "Está bien. No siento nada. Realmente te debo mucho por todo eso–"
"Sí, sí, como sea. No es gran cosa" le cortó, sacudiéndose de ese tema. Puso sus manos en las caderas y volvió a observar alrededor. "Bien, entonces pensemos cómo haremos esto"
Aunque levantó una ceja al ser interrumpida, Sakura pensó que probablemente ya le había agradecido varias veces como para que él entendiera el mensaje, así que se encogió de hombros y continuó con lo que tenía que hacer. "Supongo que no tendría sentido si te tomo fotos dentro del estudio, ya que los paparazzis no tenemos acceso al edificio... "
Syaoran asintió. "¿Cuántas fotos necesitas?"
"Cuantas sean posibles", contestó. Su mente seguía pensando en cuáles podrían haber sido los motivos para que Syaoran accediera a esto. Aunque no quisiera admitirlo, tenía mucha curiosidad, porque según lo que había investigado Syaoran era una persona muy reservada. Era algo muy extraño.
"Está bien. Este es el plan"
La siguiente media hora, Sakura y Syaoran tuvieron su segunda sesión de fotos. Él la envió al otro lado de la calle para crear la apariencia de ser fotos convincentemente clandestinas, y luego se subió a su auto como si acabara de llegar al estudio. Apenas Syaoran abrió la puerta del vehículo con una exagerada lentitud, Sakura empezó a tomar las fotos mientras aguantaba las ganas de reír. En el momento en que Syaoran se quitó los lentes oscuros con movimientos en cámara lenta, Sakura no pudo más y empezó a reír histéricamente. Su risa llegó hasta el estacionamiento, y él no pudo evitar empezar a reír también.
"¡Espera, espera!", le llamó Sakura desde su estratégica posición, mirando la pantalla de la cámara e interrumpiendo más de sus movimientos en cámara lenta. "Creo que tendremos que volver a tomar las fotos después de que te quitaste los lentes"
"¿Por qué?"
"¡Estás sonriendo en todas! ¿No se vería sospechoso?"
Syaoran frunció el ceño y la miró extrañado. "¿Y si simplemente estaba de buen humor o algo así?"
"No lo tomes a mal, pero he visto muchas fotos tuyas en mi trabajo, y no he visto ni una en la que sonrías", replicó.
Asombrado por su confesión, Syaoran se quedó inmóvil un segundo, pero finalmente suspiró. No debería ser una sorpresa; después de todo Meiling siempre le decía que se veía malhumorado todo el tiempo, pero no podía evitarlo, odiaba las intromisiones en su vida privada y definitivamente no eran un motivo para sonreír. "Como sea", contestó, "entonces armemos otra escena. Me niego a volver a tomar esas de nuevo, me siento estúpido".
Riendo, Sakura se encogió de hombros antes de que Syaoran continuara con sus pasos de zombi a través del estacionamiento. "Como digas"
"Oh, Dios. Estas son ridículas", dijo sonriendo.
Syaoran estaba revisando las fotos de la cámara; y mientras Sakura lo observaba, ella entendió por primera vez por qué el país entero estaba tan enamorado de él. No podía negar que era increíblemente talentoso y carismático, y aunque con solo una mirada se puede decir que es guapísimo, es cuando sonríe que se puede ver su verdadero atractivo. Le añadía algo de brillo y gracia a su rostro y hacía que sus ojos ámbar se iluminaran con un brillo anaranjado.
Pensándolo bien, tampoco lo he visto sonreír mucho en persona. Definitivamente le queda muy bien.
Syaoran le entregó la cámara y la sacó de sus pensamientos. Se estiró antes de mirar la hora en su reloj. "Vaya, y yo que había pensado terminar algo de trabajo. Nos tomó un poco más de tiempo de lo que pensé".
"Oh. Lo siento", masculló Sakura.
"No te preocupes. ¿Tienes hambre?"
"Eh... un poco, supongo. ¿Por qué?" Sakura lo miró perpleja.
"Muero de hambre. No podemos salir a comer sin que nos capten, pero puedes pasar. Hay una pequeña cocina en el sótano. Puedo preparar ramen"
Sakura pensó en rechazar su propuesta. Se sentía algo confusa pasando tiempo con él, aunque lo disfrutaba, pero sentirse confusa en ese momento, y con una persona tan famosa, era lo último que necesitaba.
Desafortunadamente, su estómago venció a su mente, y su inoportuno gruñido indicó que ella debería decir sí.
"Claro" contestó, y lo siguió al interior.
La conversación entre ellos fue sorprendentemente cómoda mientras Syaoran preparaba el ramen y Sakura lo observaba desde la mesa. Ambos se abstuvieron de hacer preguntas muy personales, pero durante la conversación Sakura pudo descubrir que él era una persona con los pies en la tierra, y Syaoran nuevamente olvidó sus problemas con su compañía.
"Bien", dijo Syaoran llevando el tazón de ramen a la mesa y preparando dos platos al lado. Le arrojó un par de palillos desde el otro lado de la mesa, levantando un poco el mentón. "A comer".
Sakura lo observó con sorpresa, sin molestarse el alcanzar los palillos, que cayeron al piso.
Sintió un par de brazos desde atrás deslizándose alrededor de su cintura y ella chilló, volteándose para ver la risa en sus ojos.
"La cena está lista", le dijo, sonriendo ante su reacción.
"Hoy era mi turno de cocinar, sabes–"
"Como sea, tienes que probar mi delicioso–"
"¿Ramen de dos minutos?", completó bromeando.
"Diez minutos", corrigió. La dirigió hacia la mesa y la ubicó en una silla. "Además, está delicioso"
Agarró un par de palillos y se los arrojó desde el otro lado de la mesa, levantando un poco el mentón. "¡A comer!"
"Honestamente, ¿tienes que arrojármelos todo el tiempo? Podrías darme en un ojo un día de estos", rió.
Antes de que ella empezara a comer, él se levantó, se acercó a ella y sostuvo su rostro antes de darle un beso en la nariz.
"Te amo"
Esa fue la primera vez en toda su vida que alguien le decía algo de esa forma, con tanta ternura.
"¿Sakura?" Syaoran frunció el ceño y se acercó para recoger los palillos del suelo y entregárselos. "¿Te sucede algo?"
Ella sacudió la cabeza para aclarársela y pestañeó algunas veces. "No, nada" sonrió. "Lo siento, solo tuve un flashback"
"Escogiste un momento algo inoportuno para eso", reflexionó Syaoran.
"Sí", rió. Miró el tazón de ramen frente a ella. Se le había ido el hambre, pero de todos modos se sirvió un poco. "Gracias, se ve muy bien"
Syaoran frunció el ceño mientras observaba desde el sofá del frente a Sakura revisando las fotos en la cámara.
Ella iba a irse luego de comer, y originalmente Syaoran no tenía ninguna intención de mantenerla en el lugar más tiempo, pero cambió de opinión. Su humor había cambiado tan abruptamente que estaba un poco asustado, y por si fuera poco se mantuvo incómodamente callada durante mientras comían. Se preguntaba si había hecho algo mal. No le afectaba en particular que ella estuviera preocupada por algo, pero le molestaba que Sakura ya no fuera la compañía animada que él había buscado.
Así, le preguntó si quería quedarse para tomar un café o tal vez algo de té, y con una expresión algo sorprendida, ella se limitó a asentir y lo siguió escaleras arriba, al mismo cuarto donde la ayudó luego de ser golpeada en la nariz
No quería fisgonear, pero la curiosidad lo carcomía. Se habían visto contadas veces, pero ella nunca había estado así. Era inquietante. Suspiró, pensando que no habría mayor daño si preguntaba.
"¿Hay algo que te molesta?"
Sakura levantó la mirada. "¿Uhm?"
"Parece que estás... no lo sé, desconectada, supongo"
Ella levantó las cejas ante su perspicacia, pero rápidamente sonrió. Dejó la cámara en la mesa y tomó la taza que Syaoran le había servido. "Apenas me conoces. ¿Cómo puedes saber que estoy desconectada?"
"Llámalo intuición, o quizás que las últimas dos veces que te he visto, eras una parlanchina. Has estado muy callada desde la comida"
"No pasa nada"
Claro que algo pasaba, pero ¿quién era ella para simplemente abrir su corazón frente a un completo extraño, y encima, una celebridad? Era muy consciente de que él la observaba descaradamente desde su sofá. ¿Por qué la observaba tanto? ¿No se supone que las celebridades son egocéntricas?
Finalmente, ella no pudo más, y suspiró la rendición.
"Bien. Tienes razón, algo me molesta. ¿Y? ¿Qué harás al respecto?" Sin querer, sus palabras sonaron hostiles.
"Podría escucharte. Y si me lo permites, quizás podría darte algún consejo"
"Es algo tonto", susurró Sakura.
"Ponme a prueba", le contestó con firmeza.
Sakura miró la taza entre sus manos, preguntándose por dónde empezar.
"Bueno, tengo un ex... salimos por tres años, casi toda mi carrera. Rompimos hace un año y dejamos de hablarnos por casi seis meses, y–" Sakura miró a Syaoran y sintió marchitarse su confianza, "y estuve pensando en él, eso es todo" terminó suavemente.
"Sé que esa no es la historia completa. Si no te sientes a gusto contándome esto, no hay problema, pero," la miró a los ojos con decisión, "debes saber que he visto y oído miles de cosas ridículas en mi vida. No te juzgaría por nada"
Sakura se mordió el labio. Claro que quería desahogarse, no era su naturaleza guardarse sus sentimientos y la presencia de Syaoran era tranquilizante a pesar de la idea de que su fama debería ser intimidante. Sin embargo, ¿realmente podría divulgar una parte tan personal de su vida a un extraño?
Pero, ¿somos realmente extraños? Actuamos como si fuéramos amigos.
En fin, ¿qué habría de malo si lo soltaba?
Depositó su té en la mesita y se encogió en el sofá. Lo miró a los ojos. "¿Prometes no contárselo a nadie?"
Syaoran rodó los ojos. "En realidad, planeaba correr a los tabloides y contarles todo. Tú eres la que trabaja para una revista de chismes, ¿recuerdas? Tienes mi palabra"
Sakura se sonrojó, pero agradeció que lo prometiera. Dudó un segundo, pero finalmente se convenció de seguir. "Rompimos unos días después de mi graduación. Supongo que tenía sentido, nos íbamos por caminos diferentes y queríamos cosas distintas, pero nos mantuvimos en contacto, porque dijimos que éramos mejores amigos y que nada cambiaría eso"
Sin poder evitarlo, Syaoran resopló burlón y Sakura, en lugar de ofenderse, lo miró tristemente. "Lo sé, fue muy tonto de mi parte creer que podría ser así"
Sorprendido por su reacción, Syaoran se quedó inmóvil y la observó con atención. ¿Qué pasó para que se lamente tanto por ello?
"En fin, yo seguía muy enamorada de él aunque ya habíamos decidido separarnos, así que, por supuesto, hablar con él significaba mucho más para mí" Sakura tomó una pausa, arrugando el ceño y mirando algún punto en la nada. "No estoy segura de cuánto significaba para él. Y ahora me pregunto qué motivos tenía para hacerlo"
"¿Fue él quien terminó contigo?"
Ella asintió.
La mandíbula de Syaoran estaba visiblemente endurecida antes de hablar nuevamente. "Es casi siempre más difícil para quien fue dejado atrás"
En ese momento, Sakura recordó que Syaoran tuvo su propio momento de dolor, y que tuvo que manejarlo frente a los ojos de todo el mundo. Repentinamente, le pareció más sencillo contarle su historia.
"Probablemente estás en lo cierto. Estoy segura que fue mucho más sencillo para él y que creyó que podríamos encontrarnos de vez en cuando, pero para mí era diferente. Todas las noches que hablábamos tuve que luchar con mis esperanzas, tratando de desaparecerlas porque debía dejar de pensar que las cosas podrían regresar a como eran antes" Suspiró trémula, y estrechó los ojos al sentir que las lágrimas podrían surgir en cualquier momento. Se sintió ridícula por dejarse afectar por algo que paso hace tiempo. "Éramos de la misma ciudad, así que unos meses luego de que terminamos, ambos regresamos a casa por Navidad y decidimos que estaría bien vernos"
Syaoran sabía a dónde iba esto. Se resistió las ganas de hablar y esperó que continúe.
"Pasamos muchas noches juntos durante esos días. Me siento mal por él, debió sentirse muy incómodo" rió un poco, aunque su risa no sonaba nada bien. "Muchas veces estábamos echados en la cama y yo me ponía a llorar porque no sabía qué hacer. Quería que regresara a mí para siempre. Él le llamaba ser amigos, pero alteró mucho mi mente. Yo solo quería su devoción de nuevo"
Ella acudió la cabeza apesadumbrada. "Fue algo estúpido", murmuró. "Debí saber que estaba pidiendo demasiado"
Un momento de silencio siguió. Sakura mantenía la mirada perdida, casi olvidando que Syaoran estaba con ella.
"¿Qué sucedió?", le preguntó con suavidad.
"¿Uhm?" levantó el rostro, regresando de los confines de su mente. Su tono fue cuidadoso –casi agradable– cuando ella continuó. "Bueno... hablamos mucho sobre eso. Me dijo que no estaba seguro de que aún me quería, porque antes de verme de nuevo estaba seguro de que no quería regresar conmigo, pero luego de pasar tiempo conmigo, ya no sabía qué hacer –porque se dio cuenta de que aún me amaba, o al menos eso fue lo que dijo. Y Dios, me emocionó tanto oírle decir eso, no tienes idea. Estoy segura que fue mi corazón nunca estuvo tan cerca de explotar", sonrió un poco al pensar en eso. "Nuestra última noche antes de dejar la ciudad de nuevo, le dije que quería dejar claro que yo aún lo quería, y que estaba en sus manos. Le prometí que, sin importar su decisión, yo estaría bien. Le dije que le daría algo de tiempo para pensarlo... así que me besó y me dio las buenas noches, y a la mañana siguiente me fui". Arrugó un poco la nariz y miró a Syaoran a los ojos. "Esta es la parte que odio contarte, porque es la parte en la que sueno como la más grande idiota"
Syaoran no dijo nada, pero su expresión era suave. De algún modo, eso era suficiente para ella.
"Semanas después de regresar a Tokio, lo llamé y le mandé mensajes, manteniendo esta supuesta amistad, siempre esperando que él finalmente me dijera su decisión –incluso aunque eso significaba que había decidido no regresar conmigo. Pero nunca la oí. Hasta que, finalmente, una noche" bajó el volumen de voz repentinamente, "le llamé y le pregunté directamente. Le dije que no podía esperar más"
Los ojos ámbar de Syaoran la observaban con comprensión. Frunció los labios. "¿Y qué contestó?"
Sakura levantó el rostro hacia el techo, evitando los ojos de Syaoran y cerrando los suyos, sintiéndose como una niña porque finalmente no pudo seguir conteniendo las lágrimas. "Me dijo que había estado saliendo con otra chica desde hace unas semanas, alguien con había estado hablando desde hace meses, y que lo sentía" dijo, exhalando con incredulidad, a pesar del tiempo que había pasado. "Supongo que fui muy tonta, pero siempre tuve la impresión de que él estaba entre yo o nadie más, pero él nunca prometió eso, así que estuvo mal asumir eso. Es solo que no puedo encontrarle sentido. Pero igual, ¿cómo puedes decirle a alguien que sigues enamorado y luego solo pasar a otra persona? Él dijo que quería que fuéramos amigos, pero–" Sakura sacudió la cabeza. "Le contesté que no podría volver a hablar con él por un largo, largo tiempo, y dijo que estaba de acuerdo, y que estaría listo para ser amigos de nuevo cuando se me pasara, pero no creo que vaya a ser así. Jamás".
Mordiéndose el labio y levantando una mano para limpiarse las lágrimas, murmuró unas cuantas palabras más. "Y trato no pensar en eso, porque ya ha pasado un tiempo y él es feliz y yo he estado bien, pero últimamente–"
No pudo evitar empezar a llorar con más fuerza. No había hablado de ello desde que se lo contó a Tomoyo apenas sucedió y no esperaba que la herida aún estuviera fresca. Se sentía muy avergonzada, ella estaba sollozando aunque apenas conocía al sujeto que tenía enfrente, sin mencionar que él era una celebridad y que probablemente consideraba que su llanto tenía un motivo muy estúpido.
Syaoran no sabía qué decir. Conocía ese dolor en el corazón que Sakura sentía, aunque su relación no había terminado como la de ella. Al menos, Mizuki no hizo ningún intento de encadenarlo a ella y no hablaban desde que rompieron. Observó a Sakura tratando de contener las lágrimas y sintió ganas de sentarse junto a ella para calmarla de alguna manera, o quizás dejarla desahogarse, pero ¿no sería acaso muy raro? Él nunca ha sido afectuoso con alguien en particular, excepto con su ex, y tenía cautela de dar afecto a otra chica.
Sin embargo, no podía ignorarla. Se movió incómodo en el sofá, tratando de encontrar una solución para ayudarla. Ella era una chica muy agradable y no se merecía el daño que le habían hecho. Su ceño se frunció más cuando ella levantó una de las mangas de su blusa para limpiarse las lágrimas, aunque no pudo evitar que caigan.
"Lo siento", murmuró Sakura y luego hizo un intento de reír. "Son cosas del pasado, y todos deben pasar por esto en algún momento, pero gracias por escucharme. Te lo agradezco mucho–"
Sakura casi salta hacia atrás de la sorpresa cuando levantó la mirada y Syaoran estaba de pie a su lado, ofreciéndole una mano y con una expresión algo exaltada en su rostro.
"Syaoran, ¿Qué–"
"Vamos", le dijo. "Sé de algo que te hará sentir mejor"
